Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Nuestra
definiciónde
Fantasía

Dícese de tener la espada a mano y el conjuro aprendido, abrir la puerta a ganzúa, recorrer las mazmorras, enfrentarse al troll, al gnoll y al conjurador de la torre. Explorar un universo imaginario... o no.

La ilustración de arriba
es obra de Russ Nicholson.

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octubre 27, 2013

Reseña: «Tríptico de Asclepia: Un mal necesario», de Ian Tregillis

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Título original: Necessary Evil (The Milkweed Triptych).
Edición: 544 págs. Random House Mondadori, sello "Random", julio 2013
Disponible en ebook: Sí
Precio: 11,95 € (tapa dura con sobrecubierta) / 8,99 € (electrónico)
Traducción: Gabriel Dols Gallardo.
Temática: Ucronía dieselpunk, Segunda Guerra Mundial, espionaje, ciencia ficción
Correlación: Tercera entrega de la trilogía “Tríptico de Asclepia”.


¡Y llegó el final de nuestra aventura con Asclepia, grumetillos! Me he quedado con ese regusto agridulce que se tiene al terminar un buen libro, la alegría de disfrutar de una fantástico argumento y la tristeza de llegar a la última hoja y tener que pasar página. Tras las dos primeras entregas, Semillas amargas y La guerra más fría, el listón estaba muy, pero que muy alto, y aun así, con Un mal necesario, Ian Trigillis ha sabido resolver de forma espectacular todos los enigmas, cerrar todas las tramas y darnos ese  final espectacular, ese broche de oro que se merecía el “Tríptico de Asclepia”. Sin lugar a dudas, una de las mejores trilogías adultas que he tenido este año.

“Ian Trigillis es uno de esos nuevos autores de ciencia ficción que voy a seguir bien de cerca”
¿Qué os puedo contar de Asclepia que no os haya contado ya? Pues si quiero evitar el terreno del spoiler, poca cosa, la verdad, salvo un “corred a la librería más cercana ipso facto”. Tras el espectacular final de La guerra más fría, Raybould Marsh se sitúa justo donde Gretel quiere, de tal forma que el peso del libro se reparte entre ellos dos en un tira y afloja que nos tendrá pegados a la butaca con el corazón encogido durante toda la novela. Todas las preguntas, las frases que parecían no tener sentido, situaciones extrañas, las idas y venidas de personajes que parecía que no venían a cuento, quedan perfectamente conjuntadas con la perfección de un reloj suizo. Un puzle gigantesco, perfectamente estructurado, que no veremos hasta el mismísimo final de la novela. Ian Trigillis deja todas las tramas más que cerradas, las preguntas contestadas y lo hace con giros argumentales inesperados que ni siquiera seremos capaces de intuir. No quiero ni pensar la titánica tarea de planificación que habrá tenido  la realización de la novela, pero chapó, chapó, chapó. ¡Qué trilogía más soberbia! Ian Trigillis es uno de esos nuevos autores de ciencia ficción que voy a seguir bien de cerca porque con esta primera trilogía ha hecho un trabajo impresionante a todos los niveles: argumento, desarrollo personajes y ambientación, sin desviar por un momento la atención del lector y sorprendiéndole una y otra vez con giros de tuerca argumentales de quitarse el sombrero.


La estructura de la novela es coherente con la línea que presentaban tanto Semillas amargas como La guerra más fría. La única novedad es la alternancia con los capítulos dedicados en exclusiva a las dos estrellas de la trilogía, Gretel y Marsh, narrados en primera persona, mostrándonos en primera línea y haciéndonos más cercano todo el devenir de la historia de Asclepia y de los experimentos en la granja de von Westrap. Por un lado, eso nos acerca mucho más a los dos protagonistas indiscutibles de la trilogía, y por otro, las historias de Will y Klaus quedan relegadas pasando a ser meros actores secundarios. Una lástima, porque Klaus ha sido desde el inicio de la trilogía mi “chosen one” y me hubiera gustado que tuviera tenido tanto peso en la historia como Gretel. Pero es que Gretel es “mucha Gretel” y, a su lado, cualquier otro personaje queda eclipsado.

En cuanto a la traducción, volvemos a tener a Gabriel Dols, primer traductor de la serie. Si sois un poco tiquismiquis para estas cosas, como yo, notaréis el cambio de traductor de un libro para otro. También es cierto que Random ha publicado los tres libros en menos de medio año y no nos ha tenido esperando una eternidad. Supongo que esta política comercial ha obligado a una traducción a dos manos. ¡Si es que no se puede tener todo! Por otro lado, sigo clamando al cielo por un mapa y glosario de términos alemanes, porque soy así de rarita. Pero como bien indicó Manu Viciano en la anterior reseña, Marsh habla perfectamente alemán, así que no necesita ir con un diccionario bajo el brazo. Así que seguimos comprando vocales para los impronunciables nombres alemanes y de tanto leerlos, hasta el famoso “gotterelektrongruppe” tiene su encanto.


No puedo deciros más, y mira que me gustaría, pero ya me metería en zona spoiler, y en esta trilogía es fundamental mantener el “secreto de sumario”, aunque la sinopsis de la contraportada tenga uno de los mayores spoilers de la faz de la tierra literaria. Justamente por eso, no voy a molestarme en poneros un resumen del argumento, que bastante sangrante es ya a la retina lo que está publicado como para ir reproduciéndolo y dando más pistas de Un mal necesario.

En definitiva, Un mal necesario es el brillante punto y final de “Tríptico de Asclepia”, ucronía dieselpunk ambientada en la Segunda Guerra Mundial con una calidad argumental indiscutible, una historia potente, una originalidad apabullante, unos giros argumentales de quitarse el sombrero y unos personajes llenos de luces y sombras, siempre en el filo de la navaja, enfrentados a las más peliagudas cuestiones morales, que buscan el menor de los males posibles.  Si a todo esto le sumáis la cuidada edición en tapa dura con sobrecubierta a un precio más que competitivo, “Tríptico de Asclepia” es de compra más que obligada. ¿No oís a vuestras estanterías clamando por el “gotterelektrongruppe”? Pues hacedles caso y leedla.

4 comentarios

Con lo que me gustó el segundo libro, este me está costando terminarlo. No tiene nada que ver con la calidad del libro, sino mi imposibilidad de concentrarme y mi deseo de que "ya se acabe".

Yo creo, Jeral, que el factor sorpresa se ha perdido un poco en este libro y vamos "reandando" todos lo que pasó en Semillas Amargas. Quizá eso haga que el libro es un poco más lento o previsible... Que a fin de cuentas, por culpa de Gretel, sabemos que va a pasar, y gracias a Marsh, lo que hay que evitar.

A mi me ha parecido un colofón perfecto a la trilogía, y el segundo libro, sin duda, es el mejor de los tres.

El segundo libro fue la hostia, pero también el más deprimente.

Totalmente de acuerdo. Un libro de atmósfera muy desesperanzadora :'( Pero creo que por eso, el final que tiene es tan impactante.

Conversaciones




Si Frank Frazetta hubiera ilustrado la Tierra Media

El legendario artista de fantasía heroica y ciencia ficción podría haber ilustrado El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien, pero el proyecto nunca salió adelante.

Ilustración

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll.
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