Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


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Dícese de tener la espada a mano y el conjuro aprendido, abrir la puerta a ganzúa, recorrer las mazmorras, enfrentarse al troll, al gnoll y al conjurador de la torre. Explorar un universo imaginario... o no.

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noviembre 12, 2013

Reseña: «Silas Corey. La red Aquila», de Fabien Nury y Pierre Alary

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Levita, guantes y traje a medida; repeinado, con bastón y revólver. Altivo, observador, en ocasiones tramposo, petulante, descreído, mordaz hasta el extremo y, sobre todo, increíblemente sagaz. Así es Silas Corey. Su "tarjeta de presentación" editorial lo dice todo: «Detective. Espía. Asesino. Canalla o héroe. Eso depende del cliente...». Dibbuks bien puede anotarse un tanto por el acierto de traernos en un integral, de exquisito formato, las dos historietas que componen las aventuras hasta ahora publicadas del personaje creado por Fabien Nury y Pierre Alary, apenas unos meses después de su aparición en Francia gracias a Glénat. Genuino cómic de detectives, con un brillante protagonista central (como exige el género), combina en la misma receta un regusto a clásico de intriga –atmósfera de época incluida– y expresión de BD renovadora. No me cuesta nada afirmar que estamos sin duda ante uno de los mejores tebeos del año.

Con ese porte de antihéroe y de figura atribulada por su pasado del que acostumbran hacer gala los intérpretes de género negro, Silas Corey cuenta con las singularidades necesarias para codearse con otros personajes famosos de la literatura universal de ficción detectivesca y del cómic sobre investigadores de todo pelaje. No en vano le bastan un puñado de viñetas para mostrarnos su atractiva arrogancia y sus dotes de sabueso.


Protagonista carismático, revestido del mohín cínico y del halo misterioso que rodea a sus análogos –a quienes no tiene nada que envidiar– aúna la enjuta compostura y el talento de la talla de Sherlock Holmes (también gusta, por cierto, de la pipa de fumar) con métodos de lucha criminal propios de un Dick Tracy. Por supuesto que también posee el típico doble fondo y ese carácter excéntrico tan común en su especie: si Poirot ocultaba tras su proceder intachable y escrupuloso una serie de desquiciantes manías obsesivo-compulsivas y Philip Marlowe no podía disimular su estampa de lobo solitario, en Silas, tras esa fachada de gentleman aséptico y reservado, hay una codicia por el mejor pagador a la vista y cierta irreverencia que constituyen sus señas de identidad. En todo caso, como le recuerda Nam, su criado y ayuda de cámara vietnamita, es un "tipo con recursos".

París, 1917. La Primera Guerra Mundial ha llegado a un punto de desgaste en el que ninguno de los bandos avanza posiciones y los muertos se cuentan por millones a ambos lados de las trincheras, que aguantan a duras penas los embates armados en tanto que las maniobras de espionaje y toda clase de conspiraciones políticas tratan de inclinar la balanza hacia una facción u otra. Un periodista llamado Hector Casella intercepta un sello con un mensaje cifrado que podría suponer un vuelco completo a la contienda. Pero agentes alemanes irrumpen en su apartamento y el informador debe darse a la fuga.


“Un extenso trabajo de documentación que recurre a personajes e instituciones reales, así como eventos y anécdotas”
En la redacción de su periódico, el patriota Georges Clemenceau, principal opositor del extenuado gobierno francés, cita al otrora reportero y posterior soldado desmovilizado Silas Corey, que impone onerosas condiciones para encontrar a Casella. Su misión: recuperar el misterioso sello que confirme los indicios colaboracionistas del actual presidente del consejo, en connivencia con la influyente viuda Zarkoff, dueña de la más poderosa industria armamentística de la época y sospechosa de vender secretos de estado al enemigo. Al aceptar la oferta, Corey se introduce en una red de maquinaciones y se verá trabajando al mismo tiempo para muchos de los implicados, entre los que surgen nuevos y ávidos competidores como los agentes del servicio de inteligencia del ejército, un antiguo romance del pasado... y Aquila, un adversario a la altura de su ingenio.

El ciclo completo que compone la trama de La red Aquila con sus dos álbumes puede encontrarse en este volumen integral de tamaño europeo que, afortunadamente, nos permite leer la historia de un tirón, sin tener que aguardar con impaciencia a que se reanude en siguientes entregas alargadas en el tiempo, ni caer en la intranquilidad de que la aventura quede descolgada por avatares editoriales. El relato se extiende con habilidad a lo largo de estas dos partes, adquiriendo poco a poco su ritmo, siendo la primera una exposición de la trama, donde además se coloca convenientemente a todos los peones en juego sobre el tablero, y su continuación, aunque no haya un paréntesis muy apreciable que marque la separación entre una y otra (no hubiera estado de más añadir la portada original del segundo tomo), en la que ya se dispara la acción.

Fabien Nury rubrica aquí su trabajo más reciente tras demostrar con Érase una vez en Francia (por Norma Editorial) su soltura en el género negro, los enredos históricos y los guiones de inspiración bélica. El contexto histórico no puede estar mejor descrito: los mismos personajes (ayudados por un bienvenido apéndice en las páginas finales) son los encargados de ponernos al corriente de la coyuntura por la que atraviesa el deprimido país durante el conflicto militar, pero sin que dichas explicaciones ralenticen la cadencia de la aventura, ni mucho menos. Antes bien, el autor maneja un thriller incansable de espías y agentes dobles, donde las investigaciones del protagonista discurren simétricamente a una acción in crescendo.


Todos los ingredientes que aparecen en cómics de corte policial o de espionaje (como la archiconocida "XIII", en cuya serie derivada Nury ha participado poniendo letra a uno de sus álbumes) los podemos encontrar también en "Silas Corey": huidas y persecuciones pistola en mano, juegos de diplomacia, ardides conspiratorios, asesinatos, trampas que se tienden los principales rivales en sus desencuentros, rencillas políticas... con la omnipresente aventura amorosa que sale a flote de nuevo. El argumento no será el colmo de la originalidad, pero compone un puzzle muy ameno donde todas las piezas acaban encajando, aunque al principio nos sintamos un poco perdidos en el planteamiento de relaciones y lealtades. Quizás ésa sea la única pega que se le pueda poner al guión; es lo bastante enrevesado como para exigir que la lectura sea atenta y reflexiva.

El marco histórico de la Gran Guerra, como también se denominó al primer enfrentamiento armado a escala global, ofrece un sinfín de posibilidades que los autores han sabido exprimir a fondo, a pesar de que las fuentes acostumbren ser menos prolijas con este episodio bélico que con el subsiguiente que tendría lugar entre 1939 y 1945. La recreación infundida en las páginas de esta obra certifica un extenso trabajo de documentación que recurre a personajes e instituciones reales, así como eventos y anécdotas (las primeras escuchas telefónicas, la utilización de gases letales, la Oficina Segunda, los duelos en el aire entre aeroplanos enemigos que evocan las hazañas del Barón Rojo, etc.) recogidas directamente de las crónicas de dicho periodo. Una de las virtudes de este cómic en ese aspecto es que, una vez leído, se trata de los que te hacen acudir a la enciclopedia (bueno, más bien a internet hoy en día) para confirmar tal o cual detalle, e indagar acerca de determinados personajes verídicos que intervienen en la aventura, lo cual es un mérito del que no todo tebeo pretendidamente histórico puede presumir.

El conjunto de personajes también puede parecernos el típico de una historieta basada en esta vertiente de suspense y acción, donde alrededor del incorregible y perspicaz galán –además de la femme fatale de turno, que encarna en este caso la seductora Marthe Richer– orbita una galería de secundarios, de quienes es fácil caer en la tentación de establecer sus álter ego con la ejemplarizante obra de Conan Doyle. Así, el servicial Nam vendría a ser una especie de Dr. Watson, el coronel Ledoux haría las veces de inspector Lestrade o el insidioso Aquila, temible agente del Kaiser, pasaría tal vez por Moriarty. Pero todos cumplen su papel ganándose una identidad propia, así que no por previsibles se les puede achacar la menor falta ni caer en símiles que no conducen a ninguna parte.


En cuanto al excelente trabajo de Pierre Alary, pocas (por no decir ninguna) pega se le puede poner. En un repaso rápido, basta echar un vistazo a Belladona y a Simbad (ambos títulos editados también por Dibbuks en castellano) para comprobar que ya en su trayectoria anterior el dibujante exhibe una manifiesta calidad gráfica. Con "Silas Corey" su evolución es notable y Alary se supera a sí mismo gracias a un trazo magnífico y fluido que no deja nada al azar, y sin olvidar sus orígenes en el campo de la animación consigue aportar a los personajes una genial caracterización.

Pero no se queda sólo ahí, ya que la recreación de ambientes y vistas del París de la época, tanto de interiores (mención especial a la escena que se produce dentro de las Galerias Lafayette) como de planos más generales es igualmente admirable. La guinda del pastel la pone la variada paleta del colorista Bruno García que logra arrancar las tonalidades adecuadas según el escenario y el momento, con planchas que se suceden entre las sombras nocturnas de los callejones parisinos a los alboreados paisajes de las trincheras. No es necesario por tanto incidir en que dibujo y color son uno de los grandes atractivos de este cómic, que además se permite algún que otro guiño a la historieta francobelga más clásica (ese botones de hotel se da un aire demasiado cercano a Spirou para pensar que el parecido sea puramente casual). No hay duda que Pierre Alary se convierte en un autor de referencia y un nombre destacado de la BD actual, de quien cabe esperar un trabajo de altura con la adaptación de Moby Dick en la que se encuentra inmerso.

Con Alary como autor de la casa y una agenda de lanzamientos entre los que últimamente siempre hay propuestas cuando menos llamativas, Dibbuks está consolidando un portfolio realmente efectivo. La edición de "Silas Corey" ha resultado ser idónea, en tapa dura y a tamaño grande, con el epílogo de notas acompañadas de unos cuantos bocetos del dibujante para cerrar este elegante volumen. Un díptico que todo amante de los relatos de detectives no debería perderse y cuya relectura seguro que arroja nuevos matices.

Tengo el pálpito de que el buen hacer de sus autores y la estupenda acogida del personaje nos traerán más Silas Corey en un futuro. Entretanto, regálense una grata aventura que reivindica el tebeo directo y absorbente, recomendado hasta la fecha por librerías y crítica de toda índole, pero sobre todo por los lectores, los primeros en responder favorablemente. Y no es para menos: comprobadlo por vosotros mismos.


9 comentarios

Con esta reseña tan completa ya sabemos lo que podemos esperar del cómic. Tanto la ambientación como el dibujo me llaman bastante la atención, y encima me gustan las referencias del tipo que comentas (Sherlock Holmes, Watson), sean literarias o cinéfilas.

Y también ayuda que los datos históricos y de lugares sean verídicos, ayudan una burrada (aunque haya gente que crea que no) a situar tanto la trama como la ambientación, de otra manera esta última cualidad se iría al carajo rápidamente y sería un producto más entre la inmensidad.

¿Con estos dos álbumes se terminan las aventuras de Silas Corey, o los autores pretenden seguir haciendo más?

Consciente de que entre los lectores de La Espada hay más de un admirador de Sherlock Holmes, y de las historias de detectives en general, estoy seguro de que el personaje de Silas atrapará a quienes os movéis por estas lides.

El dibujo es una delicia (Alary cada vez me gusta más) y el trasfondo está trabajadísimo. Además los apéndices con datos sobre la Primera Guerra Mundial ofrecen una visión rápida del contexto general (también de detalles menos conocidos) y se leen con agrado.

Loren, yo no tengo noticia de que por ahora haya una continuación a la vista de las aventuras de Silas Corey, pero esta doble historieta ha tenido una acogida excelente en Francia, donde ha sido un superventas. Y aquí (salvando nuestras distancias con el mercado francés) también ha sido muy bien recibida. Así que no descartaría en absoluto que se convierta en serie regular en un futuro.

Jolines con cómics así no puede uno ahorrar. -.- No por el precio, sino porque últimamente están saliendo verdaderas maravillas que me encantaría atesorar y re-disfrutar una y mil veces. Me gusta mucho que se toque todo el tema Sherlock Holmes. Reconozco que únicamente me leí algo muy breve hace mil años y que no he vuelto a recuperar mis buenos vicios, pero creo que todo lo que tenga un cierto aroma a historia de detectives, me puede llegar a encantar perfectamente. ^^ Así que otro más que sumar a mi lista interminable de cosas que conseguir y leer.

Por cierto, me encantan las reseñas que haces Jolan, aunque con el tiempo te voy a terminar por contratar un matón a sueldo o algo para que dejes de ponerme los dientes largos. -.- Será posible...

¡¡Qué pintaza!! Conocía el cómic, pero aún no había visto ninguna imagen del dibujo. Como gran admiradora que soy de Sherlock Holmes, y de la novela detectivesca en general, se me han puesto los dientes largos, largos :D Muchas gracias por la reseña, Jolan ;)

Tiene una pinta estupenda, Jolan!!!! Y más después de leer tu reseña, me he quedado con muchas ganas de leerlo. A ver si puedo hacerme con él pronto ^_^

Muchísimas gracias por la reseña. Feliz miércoles!!

Qué tendrán las historias de detectives que nos gustan tanto, eh..? :)

Cyram, yo creo que entre todos nos acabamos tentando tanto unos a otros con la de cosas interesantes que salen, que ya nos generamos una angustia masoquista por no dar abasto con ello, jaja! 3:

Tebeón de género.

Se espera el inicio del segundo ciclo en los próximos meses, lo que no creo es que salgan tan seguidos como los dos primeros; y que los publiquen aquí, pues ya veremos. Todas las críticas que recuerdo son muy positivas, eso ayudará, digo yo.

Hola whiteout. Ha cosechado un gran éxito tanto en su tierra de origen como aquí (aunque ya se sabe que en nuestro país lo del 'éxito' para un cómic es algo mucho más discreto. Hoy que se ha anunciado que Silas Corey es el ganador del Premio FNAC BD 2014 en Bélgica, confiemos en que esto suponga un empuje para la serie y antes o después lo acabemos viendo por aquí. Por lo pronto Alary ya está manos a la obra... :)

No sabía lo del premio, Jolan, aunque a lo largo de un año entre Francia y Bélgica debe haber premios de BD por un tubo, lo difícil será que no te lo den ;)

Nury ha plantado muy bien: las características de Silas, Marthe y Nam dan muchísimo juego; y encima durante la Gran Guerra, se puede tirar con esta serie los álbumes que quiera. Además que a esos personajes se les adivina un pasado jugosito...

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