Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


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¿Dónde están ahora el caballo y el caballero? ¿Dónde está el cuerno que sonaba? ¿Dónde están el yelmo y la coraza, y los luminosos cabellos flotantes? ¿Dónde están la mano en las cuerdas del arpa y el fuego rojo encendido? ¿Dónde están la primavera y la cosecha y la espiga alta que crece? Han pasado como lluvia en la montaña, como un viento en el prado; los días han descendido en el oeste en la sombra de detrás de las colinas. ¿Quién recogerá el humo de la ardiente madera muerta, o verá los años fugitivos que vuelven del mar?

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15 de febrero de 2013

Reseña: «La Revolución Divertida», de Ramón González Férriz

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Título original: La Revolución Divertida: Cincuenta años de política pop.
Edición: 192 págs. Debate, septiembre 2012.
Disponible en ebook: Sí.
Precio: 17,95 € (rústica con solapas) / 11,99 € (electrónico).
Traducción: Obra en castellano.
Temática: Ensayo, política.
Correlación: Independiente.


El estadista inglés Benjamin Disraeli (1766-1848) dijo: "Los experimentos en política significan revoluciones". Esta frase es la que he elegido para hablaros de un ensayo que he leído recientemente llamado La Revolución Divertida, escrito por Ramón González Férriz y publicado de mano de la editorial Debate.

Para aquellos que no conozcan a este autor, bien podría presentarlo como "un hombre de letras". Dedicado casi por entero a este mundillo mediante diversos trabajos como editor, traductor y redactor, es también el responsable de la revista española Letras Libres, un lugar en el que los temas más importantes de la actualidad están siempre sometidos a debate aparte de muchas otras materias interesantes.

Me gustaría empezar reconociendo que no suelo leer ensayo, quizás porque requieren un esfuerzo mental extra que no el de simplemente perderse entre los diálogos y descripciones de una novela. Hay quienes consideran que este tipo de lecturas suelen resultar tediosas, pero hay que tener en cuenta que si se escoge el tema adecuado, puede resultar una experiencia bastante gratificante, ya que puedes "dialogar" con las palabras del autor y sus conceptos. Te puedes plantear cuestiones en las que no te habías parado a pensar hasta ese momento o sencillamente puedes tener el placer de confirmar algo en lo que siempre has creído o confiado y que quizás no le habías comentado a nadie de tu entorno por distintas razones.

Este libro en concreto me ha permitido plantearme cómo quería enfrentarme a las páginas que tenía por delante: con el "modo analítico" encendido, dejando la mente en blanco para que el autor fuese exponiendo sus argumentos o como persona con "x principios políticos" que ve en cada párrafo una agresión a sus creencias y convicciones en la materia. Personalmente elegí la primera opción, ya que de esa manera he logrado ver la obra como lo que es, una reflexión sobre las distintas revoluciones sociales desde los "maravillosos" años sesenta hasta la actualidad.

Todos sabéis que en La Espada en la Tinta nunca hemos emitido ningún tipo de opinión con respecto a nada que tenga que ver con política. Nuestra función es haceros partícipes de las novedades en cuanto a literatura se refiere, poneros al día sobre las últimas noticias del panorama editorial y en ocasiones, mostraros lo que opinamos sobre tal o cual título. Es por esta razón por la que la reseña de La Revolución Divertida no va a cambiar esta tradición. Los principios políticos que yo, como redactora de esta reseña puedo tener, en ningún momento va a afectar ni a mi impresión ni a mi capacidad para recomendar este libro a todo aquel que tenga un estado mental adecuado. Es cierto que en la actualidad es difícil mantenerse impertérrito, alejado de unas convicciones políticas u otras, pero creo que en este caso, el ensayo bien merece el esfuerzo para que podáis llegar a conocer datos interesantes, relevantes y porqué no, también trascendentes, en la historia tanto de nuestro país como la de muchos otros de nuestro entorno. ¿Creéis que es difícil? Os aseguro que no lo será en cuanto comprobéis que el escritor también ha utilizado esta táctica para presentarnos los hechos tal y como sucedieron, por lo que no os preocupéis, no habrá agresión alguna a vuestra moral ni a vuestras convicciones, en todo caso a vuestro cerebro, para que trabaje un poco asociando las distintas ideas que se nos presentarán a lo largo de las escasas doscientas páginas que tiene el libro.


En La Revolución Divertida, Ramón González Férriz nos hará pensar en cómo fueron las revoluciones de los años 60 a diferencia de muchas otras que tuvieron lugar en décadas o siglos anteriores. A diferencia de aquellas tristemente relatadas en la historia, la sociedad había deducido que la violencia no solucionaba nada y que mayoritariamente podía provocar tanto el rechazo por parte de la sociedad como la condena por parte de la autoridad. Ahora las protestas se habían convertido en un juego de inteligencia, más que en una demostración de fuerza y violencia. Durante aquellos años, distintas revoluciones culturales sacudieron al ciudadano de a pie: La píldora anticonceptiva, los objetores de conciencia de cara al servicio militar obligatorio; junto con el pacifismo, la música pop y rock, las drogas como una forma de evasión, la sexualidad libre de las restrictivas reglas de antaño, el fin del capitalismo como un sistema económico cruel y brutal y la lucha por los derechos civiles de distinta índole. Todas estas reivindicaciones, unas mejor expresadas y otras simplemente dichas al vuelo, mostrarían una sociedad joven, que nada tenía que ver con una revolución desde los partidos políticos, sino la expresión de una generación que había llegado a una conclusión impactante: querían un mundo más libre en todos los sentidos. No querían un cambio en el gobierno que tuviese cada uno en su país (aunque hubiese algunos que sí). Lo que pretendían era gritar al mundo entero su descontento con una sociedad en la que lo aparente, lo "políticamente correcto", lo decente y lo que "debía de hacerse porque siempre se había hecho así", no tenía porqué ser lo mejor y se podía tratar de buscar una solución al problema, mucho antes de que el mundo entrase en un punto sin retorno en el que las protestas pacíficas no fuesen una opción y hubiese damnificados por doquier. Sin embargo, la música pop y rock, inicialmente utilizada para darle voz a esa parte disconforme de la sociedad se convirtió en un fruto más de aquello que trataban de evitar. Los lujos, los excesos y todo el mundillo que rodeó esta nueva revolución artística y cultural tenía al hedonismo como un invitado permanente a esa fiesta sin fin.


No quiero revelaros nada más, ya que considero que los inicios del ensayo de Ramón González Férriz os puede dar suficiente hambre como para lanzaros vosotros mismos de lleno a esta lectura. Simplemente dejadme que os diga que es la primera vez que un libro me ha dado tanto en qué pensar, y considerando que el espectro a tratar en menos de doscientas páginas incluye desde la Revolución de los Claveles hasta el movimiento del 15M o el Occupy Wall Street y que para ello menciona a personas del espectáculo como John Lennon y los Beattles, Bob Dylan o Michael Jackson entre muchos otros, creo que os dará una visión realmente periférica de los acontecimientos que sacudieron al mundo durante aquellos años dorados. ¿Lo mejor? Para mi gusto quizás sea la forma que tiene el autor de explicarnos muchos conceptos de la política española (ayudado por los acontecimientos sucedidos en los países de nuestro entorno), que pueden explicar de forma bastante meridiana la actitud y el ambiente político que actualmente vive nuestro país y porqué la cosas irremediablemente han llegado a estar como están ahora, resucitando una vez más, movimientos que parecen recordar a aquellos que en los sesenta hicieron tambalearse al mundo. Así que lo dicho, si tenéis la oportunidad de haceros con este libro, no tengáis prisa por leerlo, es como el buen vino, hay que saborearlo para entender todo y disfrutarlo.

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