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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


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16 de septiembre de 2014

Reseña: «Brujas, sapos y aquelarres», de Pilar Pedraza

La bruja, para el gran público, es una imagen más de la tradición terrorífica, al lado del zombi, el vampiro, el hombre lobo o el monstruo de Frankenstein. Es una de las anfitrionas de los cuentos del Guardián de la Cripta, una figura de los cuentos infantiles, un arquetipo del que los niños se disfrazan en Halloween, y del que a veces Hollywood se aprovecha en sus películas; está sumamente arraigada a nuestra cultura, parece que ha estado ahí siempre. Pero como con el vampiro o el hombre lobo, como los demás miembros del panteón del horror, detrás de la bruja hay una larga historia: un trasfondo consistente en parte de hechos reales, relatos mitológicos, manipulación eclesiástica y mucha, mucha literatura.

Pilar Pedraza, la oculta dama del gótico español, uno de esos referentes modernos del género que, como autores de culto, solo conocen los iniciados, se dedica en Brujas, sapos y aquelarres (una de las novedades que Valdemar editó a principios de verano en su colección “Intempestivas”) a desentrañar las raíces del fenómeno de la brujería y de la figura de la bruja.

Doctora en historia y profesora de historia del arte en la universidad de valencia, experta en cine de vanguardia, antigua asesora de la consejería de cultura valenciana, ha cultivado tanto el ensayo como la novela y el relato; podemos encontrar varios de sus trabajos en todos estos campos en el amplio catálogo de Valdemar. En la ficción, Pedraza es especialmente reconocida por su habilidad al recrear convincentes escenarios góticos con el toque de perversidad y la reivindicación de la figura femenina, con un estilo que sugiere que es un alma gemela de la archiconocida Angela Carter. Personalmente, aunque tengo varios libros suyos en las estanterías, la había leído muy poco; algún relato suelto de vez en cuando, ninguna obra extensa. Este ensayo ha sido la primera.


Brujas, sapos y aquelarres llega en un buen momento para el ensayo de temáticas relacionadas con el género fantástico; tales obras proliferan como setas últimamente. Aquí mismo, en La espada en la tinta, hemos reseñado algunos. Y no tiene nada de raro; si acaso, lo extravagante es que hasta ahora nos hubieran llegado tan pocos. La eclosión del género, que vive su segunda juventud, ha llegado a la fase en la que la fascinación inicial evoluciona hacia la necesidad de comprender mejor los engranajes que lo sustentan. En este contexto, un libro como este es idóneo; pero no hay que confundirlo con un simple estudio sobre los aspectos de la bruja como criatura del terror. Pedraza profundiza, y desde el prólogo ya se nos advierte, que estamos a punto de repasar de arriba a abajo un fenómeno, el de la brujería, que nació hace siglos, que es tan viejo como la humanidad.

En el primer capítulo, Pedraza repasa la época clásica; ya entonces volaban las brujas, temidas y respetadas en la literatura grecorromana. Divide a las brujas clásicas en dos grupos: las reales, humanas –Simeta y Canidia– y las míticas. De éstas destaca a tres: Hécate, Circe y Medea. Las dos últimas bien conocidas por su vinculación con algunos de los más grandes mitos clásicos (La odisea y las aventuras de Jason y los argonautas), la primera más enigmática; su nombre se menciona a menudo pero raramente se conoce la historia, el simbolismo que hay detrás. Pedraza repasa los orígenes antropológicos de Hécate, la Reina de las brujas, su posición en la compleja teología griega y su evolución con el paso de los siglos. En el siglo V, por ejemplo, se la representaba a veces con tres caras opuestas o tres cuerpos, para enfatizar su naturaleza triple y su relación con las fases de la luna. De aquí viene la –tristemente– famosa cantinela de la triple diosa “hija, madre y anciana”. Tristemente, puesto que esta imagen, junto con el nombre de Hécate, se ha usado hasta la náusea en series, libros y cómics que poco parecido guardan con el original. Cualquier amante de la mitología –como yo mismo– encontrará sumamente interesantes los párrafos que le dedica la autora, y es que cuando uno repasa los mitos griegos que conoce, éstos suelen referidos a los olímpicos, los dioses relucientes, a la vista.


Un punto muy interesante del segundo capítulo, que se centra en la Edad Media, es el que trata sobre la dificultad de los estudiosos llegar a discernir donde empieza la “realidad” –las prácticas que realmente se pudieran haber efectuado como parte de rituales heredados de otras épocas– de las interpretaciones a conveniencia de los jueces e inquisidores. Me ha parecido interesante el descubrir, por ejemplo, que los primeros “informes” sobre las actividades de las brujas daten del siglo X, a encargo del Obispo de Tréveris. Este texto, para uso disciplinario de los obispos, trata la brujería con desdén racionalista; como San Agustín, considera que las autodenominadas brujas o las que la población consideraba como tales no eran más que mujeres fantasiosas herederas de los antiguos cultos a diosas de la tierra o la fertilidad.

No es hasta el siglo XIII, me descubre Pilar Pedraza, que se empieza a perseguir realmente a la brujería a través de la inquisición; en el siglo XIV, se sustituye el concepto de la bruja como seguidora de deidades paganas por el de adoradora del diablo; en el XV, con la aparición del infame Malleus Maleficarum de Jacob Sprenger y Heinrich Kramer. Es a partir de aquí, en parte gracias a este tomo y a la manipulación eclesiástica que sigue, que la figura de la bruja empieza a relacionarse con los aquelarres, el infanticidio y el canibalismo; el intento de crear un villano, una cabeza de turco para todos los desastres que asolaban el pueblo es evidente, y la opción lógica para la iglesia, en su misoginia, era usar a la mujer; y en particular a la mujer con poder, la bruja. Dedica gran parte del capítulo a analizar detalladamente el Malleus y sus peculiaridades, que vagan entre la misoginia perversa (justificando la inferioridad de la mujer y su afinidad con la depravación) y lo surrealista y risible; más aún si cabe cuando se recuerda que el tratado se usaba realmente como fuente de información “útil y esclarecedora” hasta que, en los siglos XVII y XVIII empezara a ser, por fin, ridiculizado con el fin de la persecución penal de la brujería y la llegada del Siglo de las Luces.

El siguiente capitulo lo dedica a procesos por brujería que por su relevancia han influenciado fuertemente en la imagen que tenemos de las brujas, la brujería o incluso lo contrario; han ayudado a entender más rápidamente, a través de un ejemplo brutal, que al fin y al cabo este tipo de sucesos tenían mucho más que ver con intereses políticos que con ninguna preocupación real por el alma de los feligreses. De entre todos los que menciona destaco el juicio a Juana de Arco, al que dedica la mayor parte del capítulo. De Juana lo único que conocemos más o menos al detalle es su final; sus orígenes, sus motivaciones, el trasfondo de sus campañas y éxitos militares es algo sobre lo que se puede especular sin fin. Se sugiere la existencia de una conspiración tras Juana, de patrocinadores; de manipulación, si, pero más humana que divina. Sigue un exhaustivo análisis del uso del mito de la Doncella de Francia en el arte, de la pintura a varias versiones cinematográficas.


Mas o menos aquí termina la parte que personalmente me ha parecido la más interesante; el análisis de la figura de la bruja a lo largo de la historia antigua y medieval, su evolución, la relación del concepto de la bruja con la Iglesia católica, y como ésta la ha ido construyendo en base a sus intereses. Los capítulos que siguen son un análisis de dos de las “caras” de la bruja; dos caras de Hécate, podríamos decir. En el dedicado a la “bruja vieja” gira en torno a la película Häxan: La brujería a través de los tiempos del danés Hans Christiensen, entre 1919-1922. Pedraza la considera la obra cumbre en relación con la brujería junto con el Malleus Maleficarum, y si a éste le dedicaba la práctica totalidad del segundo capítulo, a ésta le dedica el principio de éste. Poco puedo opinar al respecto de esta película, pero me ha convencido de buscarla. El resto del capítulo se centra en analizar otras películas y obras –de la Celestina a Goya– que siguen explotando este concepto de la bruja anciana, maestra de mil artes cotidianas. El capitulo se entiende mejor contrastado con el que sigue, dedicado a la bruja cortesana. Desde el prólogo mismo, Pedraza nos divide la brujería en tres grandes grupos; para empezar, la divide entre masculina y femenina, siendo la primera percibida como algo más intelectual, más cercano a la alquimia y la medicina, a la astrología, y el contexto donde se enmarcaron los grandes “magos de la corte”, protegidos y consultados frecuentemente por el poder. En la brujería femenina distingue entre la bruja rural o barriobajera, curandera, útil para el pueblo llano a la que dedicaba el capítulo anterior, y la sofisticada “bruja de la corte”, maestra en intrigas, venenos y pociones amorosas. Aquí tenemos a La Voisin (Catherine Monvoisin), que en tiempos de Luis XIV se vio envuelta en un escándalo de envenenamientos y filtros amorosos que llegó a implicar a una de las amantes del rey, Madame de Montespan, y acabó siendo de las últimas personas condenadas a la hoguera por brujería. Quizás ella sirviera de inspiración para La Durand, personaje ficticio –suponemos– del marqués de Sade en Juliette o las prosperidades del vicio, donde la presenta como una mujer absolutamente amoral, y en su amoralidad, sumamente poderosa: cruel y libertina, practica con sus visitantes las más obscenas exhibiciones de sexo, tortura y muerte.

Esta brujería sexualizada fascina y obsesiona a autores como el pintor Félicien Rops y Karl-Joris Huysmans, quienes contribuyen enormemente al mito empezando a definir la figura de la bruja como mujer fatal, arrastrada por pasiones incontrolables; la frase de Pedraza lo define a la perfección: «El hombre es poseído por la mujer, la mujer por el demonio». Así, el mito, mezclado con briznas de realidad y por la idea romántica de lo prohibido, y la imagen romántica que empieza a obtener el propio Lucifer como ángel rebelde castigado por desafiar lo establecido acaba llegando al siglo XX, donde, tal y como explica el penúltimo capitulo, recibe un baño de ecologismo y adquiere una cara nueva bajo la forma de la Wicca y la brujería moderna.

El capítulo que cierra el libro es un recorrido extremadamente útil a la brujería en el cine; aquí poco puedo decir, porque quien más quien menos todos hemos visto El proyecto de la bruja de Blair, Las brujas de Eastwick (basado en un libro de John Updike y editado en España por Tusquets) o Suspiria de Dario Argento. La gracia del capítulo es leer el análisis de la autora a estas películas de culto, y anotar algunas más que uno desconocía. Añado de cosecha propia dos series que triunfaron la temporada pasada, usando la brujería de un modo completamente opuesto. Por una parte Salem, centrada obviamente en los famosos juicios llevados a cabo en la población homónima de Nueva Inglaterra. La trama acaba girando en torno a una vuelta de tuerca bastante original. Las brujas que presenta son de las que me gustan: las “clásicas”, las que ahora veo que son fruto de las manipulación eclesiásticas del siglo XVI. Satánicas, adeptas practicantes de la magia, de una magia ritual que incluye recitación de conjuros y uso de familiares, nigromancia y engaño. Es una serie con un arranque lento, con un presupuesto relativamente bajo, y puede costar engancharse al principio, pero superados los primeros baches, entretiene y, creo, convence.


American Horror Story: Asylum, tercera temporada de la obra magna de Ryan Murphy, es todo lo contrario: el triste ejemplo de derroche de recursos, de una plantilla de actores de primera fila (Lange, Bates, etc.) que quedan completamente desaprovechados, en una serie con un guión flojo y lleno de inconsistencias, totalmente incapaz de crear la mas mínima atmósfera ni de implicarte emocionalmente en las desventuras de sus protagonistas que mas que brujas parecen alumnas de la escuela Charles Xavier para mutantes, con su poder especial innato de cada una. Si Salem es brujería cercana al terror y a la imagen ahora clásica de la bruja, American Horror Story: Asylum queda cerca de Sabrina, en el mal sentido.

Así, con este capítulo cinematográfico, cierra Pedraza su erudito y ameno recorrido; de su honroso papel en la tragedia griega a su demonización en la edad medieval, de la importancia estructural que tiene en el Macbeth de Shakespeare a su representación a veces nefasta en el cine moderno, La bruja es ahora una figura mucho más completa para nosotros. Si como a mi os ha despertado un renovado interés y os insta a leer más de la dama del gótico español, os sugiero su antología (en Valdemar Diógenes) Arcano trece. Yo me pondré con ella ahora mismo.

Ficha técnica
Fecha de publicación: 28 mayo, 2014. Editor: Valdemar. Géneros: Ensayo, Brujería, Literatura, Cine. Traducción: -. Páginas: 312. Precio: 18 €. Electrónico: No. Correlación: Lectura independiente.
Valoración
★★★★☆

septiembre 16, 2014y

21 de junio de 2014

Reseña: «Batman. Serenata nocturna», de David Hernando

1938, Action Comics número 1, primera aparición de Superman. Con el Hombre de Acero ha nacido el cómic de superhéroes. Poco después, de su sombra surge un personaje opuesto en prácticamente todo: Batman, el cruzado enmascarado. Y con este dúo tan dispar empieza una edad de oro que reinará aproximadamente hasta el final de la segunda guerra mundial.

Muchos otros personajes nacieron durante esa edad de oro, gran parte de los cuales aún siguen en activo, y en mayor o menor medida, todos bebieron de Superman y Batman. Tanto éste como el Kryptoniano eran mucho más que un «justiciero con capa», detrás de sus acciones había un código, sus aventuras seguían una coherencia interna, eran personajes bien construidos, con trasfondo, meticulosamente diseñados tanto conceptual como estéticamente: no es de extrañar que triunfaran y dejaran una estela que marcara el camino para que los que vinieron después. Tras el personaje había lógicamente unos autores, las mentes maestras detrás del éxito; con el tiempo, llegaron a ser muchos los guionistas y dibujantes que dejarían su huella –más o menos positiva–, pero incluso los más transgresores siguieron el esquema marcado por los creadores.

Creadores, como Siegel y Schuster, padres de Superman. No guionistas que cogieran un trabajo por encargo y desarrollaran las ideas de otro, no se subieron a un tren que estuviera ya en marcha. Hablamos de gente, a finales de la década de los treinta, que supieron sublimar las inquietudes de la población con infinidad de referencias culturales y sintetizarlo todo en unos personajes que les sobrevivirían: Stan Lee, décadas después, logró el boom de la era Marvel y aportó infinidad de personajes icónicos al mundo superheroico, pero su mérito fue, al fin y al cabo, modernizar conceptos ya existentes y readaptarlos al paso del tiempo. Y fue un mérito enorme, que hoy en día le encumbra como un dios viviente del mundillo. Siegel y Schuster crearon prácticamente de la nada, y a diferencia de Stan Lee, murieron casi en el anonimato, como nos relataba David Hernando en su ensayo Superman, la creación de un superhéroe.

Bob Kane, el usurpador.

Aunque maltratados por la misma editorial a la que ellos encumbraron, Siegel y Schuster lograron sino un reconocimiento suficiente en vida, sí el ser aclamados póstumamente, y hoy en día sus nombres se asocian al último hijo de Krypton como algo natural, como creadores de Superman. Batman, héroe solitario, en cambio, fue creado igualmente en solitario por otro gran autor; Bob Kane. O así nos lo habían contado.

〈〈 ¿Cuál fue el gran mérito de Kane, el que le permitiera figurar como creador único, o creador siquiera? 〉〉
Lo cierto es que, como si de un Bruce Wayne tramposo se tratara, Bob Kane había afirmado ser Batman durante décadas, atribuyéndose todo el mérito de su creación y disfrutando de la gran vida que la fama le confería; en las sombras, el auténtico cruzado enmascarado, Bill Finger, pasaba desapercibido, su trabajo publicado bajo el nombre de otro.

Ha pasado mucho tiempo desde que Batman iniciara su cruzada; mucho, incluso, desde que murieran tanto Kane como Finger. Pero es ahora, tanto tiempo después, cuando por fin empiezan a concretarse y confluir las voces que denunciaban aquella injusticia y clamaban por una rectificación ahora ya tardía. En este segundo ensayo de David Hernando que reseño se procura poner las cosas bajo una perspectiva histórica. En este sentido, el caso de Bill Finger resulta particularmente interesante: fue un guionista de enorme talento, asocial como suelen serlo muchos escritores. Y la enormidad del agravio al que se le sometió es tal que no se me ocurre paralelismo alguno.

Si con Siegel y Schuster teníamos a dos jóvenes con ilusión y talento, estafados por una gran empresa, aquí Hernando nos destapa a Bob Kane, «El gran copiador», como un artista de la picaresca que supo aprovecharse de ideas y trabajo ajenos. Para certificar el grado del escándalo que supone, basta con descubrir que en realidad Kane, que prácticamente no sabía ni dibujar, ni siquiera diseñó el uniforme del Batman que todos conocemos perfectamente. Hernando aporta una reproducción de como habría sido Batman si se hubiera seguido el concepto propuesto por Kane... y sobran las palabras; mejor verlo en el libro.

Bill Finger según el ilustrador Ty Templeton.

Si todo, desde el diseño hasta el guión, fue obra de Finger como guionista y de una serie de dibujantes a la sombra, ¿cuál fue el gran mérito de Kane, el que le permitiera figurar como creador único, o creador siquiera? Saber reconocer el talento ajeno y succionarlo en beneficio propio. Y atar tal relación parasitaria con un buen contrato que la eternizaría e impediría romperla incluso cuando a finales de su carrera ya todo el mundo editorial la conocía.

El de Finger es un caso triste: murió antes de verse reconocido. Kane, de algún modo, también es un personaje triste. Hernando nos muestra un individuo convencido de su propia genialidad, en esta extraña combinación del que sabe que no es capaz de triunfar solo y pese a apropiarse del triunfo ajeno, de algún modo logra convencerse de su propia genialidad. Casi todo el ensayo está construido siguiendo prácticamente el esquema de una novela, tras los pasos de Finger, lo cual la hace más próxima; si esta es su virtud, también es el mayor defecto que le encuentro. Aunque no se pueda decir gran cosa positiva de Kane, quizás en algún punto me ha parecido demasiado insistente en ridiculizarle. Resulta muy evidente que el autor le detesta, cosa muy lógica, pero quizás hubiera preferido algo más de distanciamiento emocional: los hechos, al fin y al cabo, hablan por si solos.

En fin, como amante del cómic, he disfrutado Batman. Serenata nocturna, aunque conocía muy por encima los hechos, como seguramente todo el mundo que disfrute de los cómics de Batman, es en los detalles donde uno encuentra material para el asombro, y en este libro hay más que de sobras. Desde la carta que Kane le manda a un fanzine, en relación a su autoría incontestable de Batman a la extensión del engaño que perpetró, expoliando no solo a Finger sino también a varios dibujantes a quien usaba en secreto, uno puede indignarse con el villano y empatizar con el héroe. Y sobre todo, salir bien informado, que es lo que uno busca al fin y al cabo.

Información adicional
Editado por Timun Mas en mayo de 2014.
Tapa dura, 176 págs, 14,90 €. Disponible en ebook.
Escrito originalmente en español.
Lectura independiente.
Nuestra valoración: 

junio 21, 2014y

17 de diciembre de 2013

Reseña: «Superman, la creación de un superhéroe», de David Hernando

Título original: Superman, la creación de un superhéroe.
Edición: 296 págs. Timun Mas, junio 2013.
Disponible en ebook: Sí.
Precio: 15 € (rústica con solapas) / 9,99 € (electrónico).
Traducción: Obra original en castellano.
Temática: Ensayo sobre cómic, superhéroes.
Correlación: Lectura independiente basada en el personaje de Jerry Siegel y Joe Shuster.


Junio de 1938, nace Superman. 28 de enero de 1996, muere el último de su tándem de creadores, Jerry Siegel. ¿Qué ha pasado entre ambas fechas? La respuesta la encontraremos en Superman. La creación de un superhéroe, y no es una respuesta fácil; porque este personaje, este mito, el Hércules de nuestra era, ha vivido –de acuerdo con su condición heroica– las vicisitudes más surrealistas; tanto en la ficción como en la realidad, saltando de villano en villano en aquella, y de editor incompetente a director manazas en ésta. Y ha triunfado en ambas, a veces contra todo pronóstico; 75 años mayor, pero tan acerado como cuando nació.

Superman, con su primera aparición en Action Comics nº 1, marcó el inicio de la "Golden Age" y de la era del cómic superheroico. Sobrevivió a la debacle del mismo diez años más tarde, con el nacimiento del "Comic Code Authority". Pasó por una edad de plata que lo catapultó a las cimas de lo surrealista, mientras su fortaleza de la soledad se iba llenando con cada vez más miembros de la superfamilia, y capeó las últimas décadas del siglo protagonizando una película inolvidable y una muerte, en el cómic, que causó un impacto nunca antes visto en la sociedad lectora.


“He descubierto que el kryptoniano es mucho más de lo que parecía”
De la mano de David Hernando, sabremos todo acerca de sus mejores y peores momentos; intercalando con anécdotas sorprendentes –una película de Superman dirigida por Tim Burton, protagonizada por un Nicolas Cage con peluca, vestido de negro y acompañado por un elenco sorprendente; Hulk Hogan, Sandra Bullock y Jim Carrey entre otros–, seguiremos toda su evolución hasta el reboot que supuso los New 52. Esta es la historia de Superman, pero aquí descubriremos que éste tiene otro alter ego además de Clark Kent: Jerry Siegel, su co-creador –junto al artista Joe Schuster– y primer guionista. Siegel construyó un personaje basándolo en gran parte en sus propios miedos e incertidumbres, sus esperanzas, sus ideales y sus experiencias vitales. Superman, el personaje, es de algún modo una proyección de la vida de Siegel, y por ello es imposible entender la creación de Superman sin entender a Jerry Siegel. Este libro también es su historia, y es una historia triste, porque mientras Superman se elevaba hacia un éxito aparentemente ilimitado, DC estafaba a Siegel (y a Schuster). Mientras la editorial se hacía de oro, los creadores pasaban de cobrar una miseria a no cobrar nada, y de no cobrar a desaparecer incluso de los créditos. Ni Siegel ni Schuster lo aceptaron con resignación; lucharon, y perdieron una batalla legal tras otra. La historia es tan injusta, de hecho, que cuando en algunos momentos repunta, parece la narración de este momento, tras una batalla heroica, cuando el héroe ha llevado a cabo su misión, sacrificando mucho en el proceso, para conseguir lo que parece tan poco después de tanta lucha... Hernando incluso me arranca alguna lágrima emotiva en momentos como estos. Este asumir que por más guionistas y dibujantes que los hayan seguido, por más que haya pasado por manos indignas una vez tras otra, al final son las historias de Siegel y Schuster y sus esquemas, sus ideas, las que se siguen utilizando y modernizando. Es emocionante y para mí el mejor enfoque del libro.

Superman no era un personaje que siguiera con especial interés. Había disfrutado mucho del All-Star Superman o del Superman: Hijo rojo, pero me parecía que era un héroe demasiado poderoso y perfecto como para que se le pudieran plantear retos creíbles, sobre todo sabiendo que los que encajarían mejor –autocuestionamientos morales– posiblemente quedarían fuera al no vender tanto como una buena y clásica batalla contra el villano de turno. Tras leer Superman. La creación de un superhéroe lo veo de otro modo. Mis mismas dudas se las han planteado muchos grandes guionistas, y sus soluciones a veces me han sorprendido por lo originales. He descubierto que el kryptoniano es mucho más de lo que parecía.

Fans de Superman: leedlo. Disfrutaréis con las anécdotas y os emocionaréis con la vida de la criatura y sus creadores. Amantes del cómic que no disfrutáis de Superman: leedlo. Os ayudará, como a mi, a verlo de otra manera. Y si no, como mínimo os dará un trasfondo histórico necesario, porque sean cuales sean vuestros favoritos, si son superhéroes, existen gracias a Superman, el Hombre de Acero, el primero.


diciembre 17, 2013y

15 de febrero de 2013

Reseña: «La Revolución Divertida», de Ramón González Férriz

Título original: La Revolución Divertida: Cincuenta años de política pop.
Edición: 192 págs. Debate, septiembre 2012.
Disponible en ebook: Sí.
Precio: 17,95 € (rústica con solapas) / 11,99 € (electrónico).
Traducción: Obra en castellano.
Temática: Ensayo, política.
Correlación: Independiente.


El estadista inglés Benjamin Disraeli (1766-1848) dijo: "Los experimentos en política significan revoluciones". Esta frase es la que he elegido para hablaros de un ensayo que he leído recientemente llamado La Revolución Divertida, escrito por Ramón González Férriz y publicado de mano de la editorial Debate.

Para aquellos que no conozcan a este autor, bien podría presentarlo como "un hombre de letras". Dedicado casi por entero a este mundillo mediante diversos trabajos como editor, traductor y redactor, es también el responsable de la revista española Letras Libres, un lugar en el que los temas más importantes de la actualidad están siempre sometidos a debate aparte de muchas otras materias interesantes.

Me gustaría empezar reconociendo que no suelo leer ensayo, quizás porque requieren un esfuerzo mental extra que no el de simplemente perderse entre los diálogos y descripciones de una novela. Hay quienes consideran que este tipo de lecturas suelen resultar tediosas, pero hay que tener en cuenta que si se escoge el tema adecuado, puede resultar una experiencia bastante gratificante, ya que puedes "dialogar" con las palabras del autor y sus conceptos. Te puedes plantear cuestiones en las que no te habías parado a pensar hasta ese momento o sencillamente puedes tener el placer de confirmar algo en lo que siempre has creído o confiado y que quizás no le habías comentado a nadie de tu entorno por distintas razones.

Este libro en concreto me ha permitido plantearme cómo quería enfrentarme a las páginas que tenía por delante: con el "modo analítico" encendido, dejando la mente en blanco para que el autor fuese exponiendo sus argumentos o como persona con "x principios políticos" que ve en cada párrafo una agresión a sus creencias y convicciones en la materia. Personalmente elegí la primera opción, ya que de esa manera he logrado ver la obra como lo que es, una reflexión sobre las distintas revoluciones sociales desde los "maravillosos" años sesenta hasta la actualidad.

Todos sabéis que en La Espada en la Tinta nunca hemos emitido ningún tipo de opinión con respecto a nada que tenga que ver con política. Nuestra función es haceros partícipes de las novedades en cuanto a literatura se refiere, poneros al día sobre las últimas noticias del panorama editorial y en ocasiones, mostraros lo que opinamos sobre tal o cual título. Es por esta razón por la que la reseña de La Revolución Divertida no va a cambiar esta tradición. Los principios políticos que yo, como redactora de esta reseña puedo tener, en ningún momento va a afectar ni a mi impresión ni a mi capacidad para recomendar este libro a todo aquel que tenga un estado mental adecuado. Es cierto que en la actualidad es difícil mantenerse impertérrito, alejado de unas convicciones políticas u otras, pero creo que en este caso, el ensayo bien merece el esfuerzo para que podáis llegar a conocer datos interesantes, relevantes y porqué no, también trascendentes, en la historia tanto de nuestro país como la de muchos otros de nuestro entorno. ¿Creéis que es difícil? Os aseguro que no lo será en cuanto comprobéis que el escritor también ha utilizado esta táctica para presentarnos los hechos tal y como sucedieron, por lo que no os preocupéis, no habrá agresión alguna a vuestra moral ni a vuestras convicciones, en todo caso a vuestro cerebro, para que trabaje un poco asociando las distintas ideas que se nos presentarán a lo largo de las escasas doscientas páginas que tiene el libro.


En La Revolución Divertida, Ramón González Férriz nos hará pensar en cómo fueron las revoluciones de los años 60 a diferencia de muchas otras que tuvieron lugar en décadas o siglos anteriores. A diferencia de aquellas tristemente relatadas en la historia, la sociedad había deducido que la violencia no solucionaba nada y que mayoritariamente podía provocar tanto el rechazo por parte de la sociedad como la condena por parte de la autoridad. Ahora las protestas se habían convertido en un juego de inteligencia, más que en una demostración de fuerza y violencia. Durante aquellos años, distintas revoluciones culturales sacudieron al ciudadano de a pie: La píldora anticonceptiva, los objetores de conciencia de cara al servicio militar obligatorio; junto con el pacifismo, la música pop y rock, las drogas como una forma de evasión, la sexualidad libre de las restrictivas reglas de antaño, el fin del capitalismo como un sistema económico cruel y brutal y la lucha por los derechos civiles de distinta índole. Todas estas reivindicaciones, unas mejor expresadas y otras simplemente dichas al vuelo, mostrarían una sociedad joven, que nada tenía que ver con una revolución desde los partidos políticos, sino la expresión de una generación que había llegado a una conclusión impactante: querían un mundo más libre en todos los sentidos. No querían un cambio en el gobierno que tuviese cada uno en su país (aunque hubiese algunos que sí). Lo que pretendían era gritar al mundo entero su descontento con una sociedad en la que lo aparente, lo "políticamente correcto", lo decente y lo que "debía de hacerse porque siempre se había hecho así", no tenía porqué ser lo mejor y se podía tratar de buscar una solución al problema, mucho antes de que el mundo entrase en un punto sin retorno en el que las protestas pacíficas no fuesen una opción y hubiese damnificados por doquier. Sin embargo, la música pop y rock, inicialmente utilizada para darle voz a esa parte disconforme de la sociedad se convirtió en un fruto más de aquello que trataban de evitar. Los lujos, los excesos y todo el mundillo que rodeó esta nueva revolución artística y cultural tenía al hedonismo como un invitado permanente a esa fiesta sin fin.


No quiero revelaros nada más, ya que considero que los inicios del ensayo de Ramón González Férriz os puede dar suficiente hambre como para lanzaros vosotros mismos de lleno a esta lectura. Simplemente dejadme que os diga que es la primera vez que un libro me ha dado tanto en qué pensar, y considerando que el espectro a tratar en menos de doscientas páginas incluye desde la Revolución de los Claveles hasta el movimiento del 15M o el Occupy Wall Street y que para ello menciona a personas del espectáculo como John Lennon y los Beattles, Bob Dylan o Michael Jackson entre muchos otros, creo que os dará una visión realmente periférica de los acontecimientos que sacudieron al mundo durante aquellos años dorados. ¿Lo mejor? Para mi gusto quizás sea la forma que tiene el autor de explicarnos muchos conceptos de la política española (ayudado por los acontecimientos sucedidos en los países de nuestro entorno), que pueden explicar de forma bastante meridiana la actitud y el ambiente político que actualmente vive nuestro país y porqué la cosas irremediablemente han llegado a estar como están ahora, resucitando una vez más, movimientos que parecen recordar a aquellos que en los sesenta hicieron tambalearse al mundo. Así que lo dicho, si tenéis la oportunidad de haceros con este libro, no tengáis prisa por leerlo, es como el buen vino, hay que saborearlo para entender todo y disfrutarlo.

febrero 15, 2013y

20 de octubre de 2011

"Los Siglos de la Luz", de Antonio Rivero Taravillo

Reseña de Beldz

Título original: Los Siglos de la Luz. Héroes, mitos y leyendas en la épica y la lírica medieval.

Edición: 195 págs. Berenice, 2006.

Traducción: -.

Temática: Ensayo, épica medieval, mitología artúrica.

Correlación: Independiente.

~~~~~

En la imaginación popular siempre se ha visto la Edad Media como una época sombría, llena de supersticiones. ¿Quiénes fueron aquellos que divulgaron esa creencia? Los hombres del Renacimiento; los mismos que recuperaron la antigua y esplendorosa cultura clásica a principios del siglo XV. Renegando de su pasado más inmediato, se convirtieron en el centro del mundo: desplazaron el teocentrismo medieval, despreciaron su arte -al que llamaron bárbaro- y, en definitiva, crearon una nueva manera de percibir el mundo. Incluso en tiempos del Racionalismo Ilustrado, los intelectuales llegaron a rechazar la época medieval como un tiempo de ignorancia cultural y de retroceso social. No obstante, la visión de una Edad Media oscura empezó a cambiar durante el siglo XIX, cuando los historiadores se propusieron investigar el pasado de una manera más objetiva. Se dieron cuenta de que, a pesar del olvido de los avances científicos de la Antigüedad, de la casi desaparición de la vida urbana y del estancamiento económico de las primeras décadas, el medioevo también produjo cosas excepcionales: poseyó un arte y una literatura espléndida.

octubre 20, 2011y

4 de julio de 2011

"Granada Misteriosa. Guía Secreta", de José Manuel Frías (por Cyram)


Reseña de la guía sobre casas encantadas, crímenes, prodigios religiosos, apariciones, santos, mártires y enclaves mágicos en la ciudad de Granada, publicada por Almuzara.

Recientemente nos llegó de sorpresa este libro delgado y alargado que no llegará a las trescientas páginas. Cual polizón, se nos coló entre algunas que otras cosillas y lo curioso es que cuando lo descubrimos no lo tiramos por la borda, sino que nos encantó y lo comencé a leer prácticamente en el momento. Mi padre y yo, cuando paseábamos hace ya tiempo, solíamos intercambiar historias muy interesantes sobre distintos lugares de la ciudad, principalmente del barrio en el que vivo pero también alguna que otra cosa que he visto reflejada bastante fielmente en el libro escrito por Jose Manuel Frías.

A diferencia de otros libros del estilo, no pretende sentar cátedra sobre nada, no expone teorías rocambolescas ni tampoco se dedica a plantearse interrogantes del estilo... "¿existirán realmente las cacofonías?" o "¿sería un montaje lo que ocurrió en X lugar?". Esta obra, como muy bien se explica en el prólogo escrito por Rafael Casares, se dedica a recopilar principalmente esas historias que de toda la vida se contaron de padres a hijos o de abuelos a nietos, y que debido a los nuevos "entretenimientos", o a que directamente la educación actual de los más jóvenes se centra en otros aspectos, es algo que se ha ido perdiendo poco a poco. Una tradición oral que quizás solo siga viva en algunos pueblos pequeños, con anécdotas bastante interesantes que en ocasiones solo queda para el recuerdo de nuestros mayores.

julio 04, 2011y

4 de octubre de 2010

"Diario de un viaje a Rusia", de Lewis Carroll (por Beldz)


Muchos han sido los que, a lo largo de la historia, han querido dejar constancia de las experiencias de sus viajes, de sus aventuras, de las maravillas que han visto allá a lo lejos, en países exóticos, extraños o pintorescos. La literatura de viajes, al igual que tantos otros géneros literarios, ha estado presente en nuestra civilización desde tiempos muy antiguos. No obstante, su definición general es aún hoy controvertida, pues en este género –reconocido a finales del siglo XIX– se dan cabida diferentes tipos de libros de viajes, desde el emprendido por causas de exploración y descubrimiento de lo desconocido, por placer, por ansias de conocimiento o de aventuras. El resultado no es tan sólo la descripción de lo que el intrépido viajero observa, sino también lo que siente ante aquello que se le ofrece a la vista en un determinado momento y que él cree digno de ser mencionado o relatado con más intensidad.

octubre 04, 2010y

26 de marzo de 2010

Zombi: Guía de Supervivencia – Max Brooks

Título original: The Zombie Survival Guide: Complete Protection from the Living Dead.
Edición: 288 págs. Berenice, septiembre 2008.
Disponible en ebook: No.
Precio: 16 €.
Traducción: Pilar Ramírez Tello.
Temática: Manual, horror.
Correlación: Independiente.



Si los zombis invadieran el planeta... Si de pronto en las noticias de la tele comenzaran a hablar de extraños sucesos donde tienen cabida actos de canibalismo y depravación... Si al caminar por un lúgubre pasillo vemos asomar la cabeza ensangrentada y rabiosa de un ser que camina con pasos inestables... No hay que preocuparse de nada en absoluto, porque para eso habremos leído esta guía de supervivencia, tan bien explicada y tan útil, que pasa desapercibida entre los manuales de primeros auxilios y de consejos generales. Una guía escrita de forma verídica por un tal Max Brooks, que parece saber bien de lo que habla, así lo atestigua su siguiente libro, Guerra Mundial Z. De hecho, él mismo se encuentra ya preparado por si se da el caso de tal epidemia.

Este libro, que anuncia en su portada un flamante "protección completa contra los muertos vivientes", es una guía en toda la extensión de la palabra que nos ayudará a estar prevenidos en el hipotético caso de que se de una plaga zombi en el planeta. En ella encontraremos gran cantidad de consejos útiles sobre qué hacer o no en caso de que nos encontremos en apuros o tengamos que prepararnos para una situación de emergencia. Consejos dados en una postura de ficción, sí, pero que nos podrían servir algún día de utilidad, eso no lo sabremos hasta que llegue a ocurrir. De hecho, todos los consejos tienen una base real, y las técnicas de supervivencia (tales como llenar la bañera de agua para consumo, emplazar nuestra residencia en un sitio apartado e inaccesible...) son verídicas y tienen un punto de utilidad.

Lo sorprendente de esta guía es que se tratan todos los temas que rodearían un apocalipsis semejante, desde la respuesta del gobierno, las autoridades y el ejército, las consecuencias del colapso mundial, la vuelta del ser humano a sus orígenes más primitivos, los tipos de brotes zombi que pueden darse y el encubrimiento por parte de los medios de comunicación, las diferentes clases de armas y sus características para defensa personal y utilidad, tales como fusiles de asalto, escopetas, machetes, pistolas... Recomendaciones y ayudas sobre qué hacer al encontrarnos un zombi, los terrenos variados en los que pelear, o el modo más eficaz de acabar con ellos, así como las distintas clases de muertos vivientes tales como el zombi vudú o el clásico zombi de Hollywood. Todo en esta guía resulta interesante y está escrito de una manera que parece muy cercana y realista, pese a tratarse de un libro de ficción, ¿o no? ¿Cómo sabremos si el gobierno nos oculta los experimentos que hacen con el virus que produce la zombificación, el Solanum? Con esta guía sabremos incluso identificar las pistas que despertarán nuestra astucia para saber ver cuando es un brote real y cuando no. Los casos históricos que vienen al final del libro ponen los pelos de punta (algunos datan de antes de Cristo incluso), véase el ejemplo de las pruebas en una instalación secreta rusa durante la Guerra Fría.

Un libro muy recomendable por su originalidad e hipotética utilidad. Quien sea fan del género de zombis no debería perderse por nada del mundo esta guía, y quien nunca haya tenido aprecio por él y su imaginería también debería leerse el libro, al menos para pasar un buen rato ameno y divertido, pues es original y cumple de sobras con las expectativas vertidas. Muy recomendable.

El autor. Max Brooks nació en Nueva York en 1972 y es hijo del director de cine Mel Brooks (El Jovencito Frankenstein, Spaceballs) y de la galardonada actriz Anne Bancroft. Brooks hijo ha estado creando parodias literarias toda la vida, y ha trabajado como actor de películas y series de televisión, así como puesto voz a muchas series de dibujos animados. Su Zombi. Guía de Supervivencia fue publicada en Estados Unidos en 2003, mientras que su segundo libro, Guerra Mundial Z. Una historia oral de la guerra zombi fue publicado en 2006 en lengua inglesa, donde se nos detalla la supuesta guerra entre humanos y muertos vivientes por todo el planeta. Su guía tiene además varios objetos de merchandising tales como una baraja de cartas con consejos en cada una de ellas.

marzo 26, 2010y

31 de enero de 2010

"La Guía Completa de Fantasilandia", de Diana Wynne Jones


Desde Nocturna Ediciones llegó el mes pasado un curioso libro que se asemeja a un compendio de temas y recursos comunes a todas las obras del género fantástico, aunque también se hallan semejanzas con los de aventuras y los de space opera. Que nadie se lleve a engaño si cree que se puede tratar de una novela, pues no tiene nada que ver con ello, aunque tiene cierta relación como vamos a ver enseguida. La Guía Completa de Fantasilandia es un diccionario, un texto donde se reúnen todos los tópicos que podemos hallar en los libros de fantasía y que tan bien han funcionado la mayoría de las veces, y que seguirán haciéndolo por muchos años. Dicho compendio ha sido recopilado y elaborado por Diana Wynne Jones, autora de más de cuarenta novelas, una de las veteranas en esto de la literatura fantástica actual y que a algunos os sonará por El Castillo Ambulante, novela que fue adaptada al cine de animación por Hayao Miyazaki. Además ha conseguido varios premios, uno de ellos el "Mythopoeic Fantasy Award".

Este libro es un diccionario en el estricto sentido de la palabra, donde a través de la autora descubrimos montones de temas que hemos leído y que sabemos que están ahí, pero que a lo mejor nunca nos habremos parado a cavilar y relacionar. Comenzando por la A y terminando en la Z, asistimos a todo un vademecum de palabras, criaturas, lugares y definiciones que nos harán sonreir en muchas de las ocasiones, pues el libro está escrito en clave de humor en la vasta mayoría de sus páginas, aunque en ocasiones simplemente se nos da la información de la manera más neutral posible. Como digo, la estructura del libro es bien sencilla pues está organizado en torno a las diferentes letras del alfabeto, términos en mayúsculas para una mejor localización (disponemos a su vez de un índice al final del todo), y al mismo tiempo una serie de símbolos que acompañan a los textos indicando si pertenecen a lugares, a monstruos, a personajes, a edificios, a animales, a peces... Todo para que nos resulte más cómoda la transición por lo imaginario, en lo que se conoce como el VIAJE, que así se llama cualquier grupo de personajes que comienzan desde cero en un villorrio cualquiera en el punto más alejado del MAPA (y se hace hincapié en esto), dirigido por la ORGANIZACIÓN, que es la que prepara toda la historia y los diferentes encuentros que va a tener el grupo durante dicho VIAJE, sean buenos o malos (ya se encargará de que no te pasen muchas cosas malas, y consigas hacer otras aunque no tengas ni idea de ello). A esas personas del VIAJE se les llama TURISTAS, pues es de esperar que provengan de nuestro mundo real para vivir unas cuantas aventuras en FANTASILANDIA (el lugar del que toma trasfondo el libro), y de paso salvar al mundo del SEÑOR OSCURO. Esos TURISTAS bien podríamos ser nosotros, metafóricamente hablando, al penetrar en cualquier mundo de fantasía (no necesariamente Fantasilandia), ya sea mediante las páginas de una novela cualquiera, de una película o de una partida a un juego de rol, y como tal, todo lo que sale en La Guía Completa de Fantasilandia sucederá de un modo u otro. Absolutamente todas las entradas del libro son totalmente verídicas, y las hemos visto cientos de veces en obras ya asimiladas. Por si no os lo creéis, abrid el libro por cualquier página, apuntad con el dedo donde sea, leed lo que os toque y añadid una semejanza después. Comprobaréis que os vienen a la cabeza al menos un par de ejemplos.

En mi opinión personal, se parece mucho al análisis de los cuentos populares que hizo Vladimir Propp hace tantos años, pero expandido y actualizado con fina ironía, humor sutil y bastante sorna. Se nota que la autora tiene mucha experiencia en este tipo de menesteres, pues ha sabido captar la esencia de los libros de fantasía e imprimirle un toque personal, divertido e interesante. Quién mejor para parodiar algo que los que se dedican devotamente a este tipo de letras, más que aparte requiere un montón de documentación y observación durante años. Echad mano de esta guía, pues es un complemento valioso para cualquier aventurero que se adentre en todo mundo de fantasía que se precie, sea VIAJERO u ORGANIZADOR. Con ella sabremos si una persona es buena o mala por el color de sus ojos o por la ropa que viste, sabremos qué tipos de príncipes desaparecidos hay, las distintas variedades de espadas mágicas disponibles, qué hacen las hordas de bárbaros y cómo visten, y lo que es más importante, sobrevivirás. Pero sin ella estás perdido...

A continuación os muestro un par de entradas de ejemplo para que veáis el tono general del libro, para haceros una idea si deseáis echarle mano. Por supuesto, esto no es ni mucho menos representativo, sino sólo una milésima parte:


BOTAS. Es destacable el hecho de que las botas de FANTASILANDIA rara vez o nunca se gastan y se pueden usar para montar o caminar sin necesidad de CALCETINES. Nunca les entran piedras, tampoco rozan ni aprietan y los clavos no traspasan las suelas hasta el pie. Acostumbran a ser de media caña o altas hasta la rodilla, entran y salen con facilidad y nunca huelen a pies. Desgraciadamente, el modo de confección de este espléndido calzado es un SECRETO muy bien guardado -seguramente proviene de no humanos-.
(Véanse ELFOS, ENANOS y GNOMOS).

CABALLOS. Son de una raza exclusiva de FANTASILANDIA. Pueden galopar a toda velocidad durante todo el día sin descansar. A veces no necesitan comida ni AGUA. Nunca se les caen las herraduras, no te llevan la contraria y no meten las pezuñas en agujeros, excepto cuando la ORGANIZACIÓN lo considera necesario, como, por ejemplo, cuando las fuerzas del SEÑOR OSCURO están sólo a media hora detrás de ti. [...] Pero por algún motivo, no se puede mantener una conversación mientras montas en ellos. Si quieres decirle algo a otro turista (o viceversa), ambos tendréis que parar los caballos y quedaros de cara a un VALLE mientras habláis. [...]

MENTOR. Guía que está a tu servicio hasta la mitad del VIAJE, cuando lo pierdes sin motivo aparente. Antes de eso te aconseja, te enseña las costumbres extranjeras y, a veces, hasta te enseña algo de MAGIA. Tiene varios cientos de años y, en la mayoría de casos, una larga barba blanca. Eso le da derecho a ser mandón, a tener aires de suficiencia, a filosofar sin parar y a ser enojosamente reservado cuando se trata de datos imprescindibles. Te encantará perder de vista al viejo idiota. Por desgracia, aunque lo parezca, no será así. Volverá, más autosuficiente y mandón que nunca, casi al final del VIAJE, justo cuando creas que te las estás arreglando bastante bien.


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Colección/Serie: Independiente

Título Original: The Though Guide to Fantasyland / Editorial: Nocturna Ediciones, colección “Literatura Mágica”. / Formato: Rústica con solapas, 326 pág. / Año: 2009. / Precio: 15,95 euros. / Traducción: Gema Moraleda.

enero 31, 2010y

1 de junio de 2009

"La Tierra Media. Reflexiones y Comentarios"


La Tierra Media. Reflexiones y Comentarios es un libro editado por Karen Haber y publicado aquí en 2003, uno de los muchos que han salido a raíz del enorme éxito que ha tenido la obra de Tolkien, así como las películas de Peter Jackson que comenzaron a estrenarse en 2001. Pero aunque sea un libro circunstancial, puramente del momento, para mí es algo especial porque llega un poco más allá del mero hecho de alabar la obra de Tolkien, y más concretamente, El Señor de los Anillos.

Me encontré por casualidad con él en una librería, a los pocos días de salir, y no soy muy dado a comprar este tipo de libros que tratan sobre una obra en concreto y no hacen más que ensalzar sus virtudes. Pero en este caso, me llamó bastante la atención. No ya porque hablara de La Tierra Media, uno de mis mundos favoritos, sino porque según rezaba, varios escritores famosos del género fantástico explicaban sus experiencias de cuando conocieron la obra de Tolkien, desde pequeños, y lo que hicieron después al inculcarles una meta y una razón de ser. No sé porqué, pero esos temas en concreto me han gustado desde siempre y los considero muy interesantes, ya que es muy posible que puedas identificarte con alguno de ellos.

Así que lo leí y me encontré con un libro muy de mi gusto. Puede que a muchas personas que lo lean no les parezca para tanto, pero me enganché y lo terminé en unos pocos días. Y hace poco (ayer mismo) lo terminé otra vez, aunque ahora ha perdido un poco de frescura, pero nada preocupante, ya que lo leeré otra vez dentro de unos cuantos años. Autores como Ursula K. Le Guin, Orson Scott Card, Poul Anderson, Raymond E. Feist, George R.R. Martin, Robin Hobb, Terry Pratchett, Charles de Lint entre otros, nos cuentan sus experiencias con la obra de Tolkien, como he dicho más arriba, pero al mismo tiempo analizan algunos aspectos internos y externos, tales como la composición del relato, la identificación de ciertas partes en la historia, los finales felices y no tan felices, o simplemente asuntos referentes a la publicación. Por eso me pareció interesante, porque aunque no sea un libro muy profundo ni que abarque demasiados aspectos de un tema, los que trata se hacen muy amenos, aparte de que el libro se lee enseguida. Así a bote pronto, los ensayos que más me han gustado y que creo que profundizan más han sido los de Raymond E. Feist, Ursula K. Le Guin (aunque trata un tema no muy común como es el sistema rítmico de El Señor de los Anillos), Poul Anderson, Robin Hobb y el de Orson Scott Card. Alguno habrá que me dejo, ya que los demás también me han gustado.

Así que en definitiva, me parece un libro sencillo y fácil de leer, que profundiza un poco en ciertos aspectos de la obra de Tolkien, por si no queremos coger un ensayo que pese toneladas y nos conformemos por ahora con este como introducción. Además, muchos lectores seguro que encuentran los ensayos de su agrado, sobretodo si se han leído las obras de ciertos autores. Hay mucho texto alabando los libros que escribió el profesor, pero sí, de eso trata el libro al fin y al cabo, y se ve compensado de sobra por el resto del ensayo.

En cuanto a ediciones, hay una cara que es la que yo tengo y que viene ilustrada por John Howe en unos bonitos dibujos a lápiz. También existe otra que salió hará un tiempo en la colección de kiosco de Altaya, mucho más asequible. No sé si tendrá las ilustraciones originales, pero es igualmente una buena edición si no se quiere invertir mucho.
Por tanto, recomiendo este libro sobretodo a los fans de la obra de Tolkien y a quien guste de leer un libro ameno que cuente experiencias de escritores y trate algunos aspectos de una de las obras cumbres del género fantástico.

Un anillo para...

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Colección/Serie: Independiente

Título Original: Meditations on Middle-Earth / Editorial: Minotauro. / Formato: Tapa dura con sobrecubierta, ilustraciones en b/n, 272 pág. / Año: 2003. / Precio: 16,50 euros (7,95 en la edición de Altaya). / Traducción: Estela Gutiérrez Torres.

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junio 01, 2009y


 

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