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2 de abril de 2012

"Los Zapatos Rojos", de Hans Christian Andersen


Título original: De røde sko.
Edición
: 72 págs. Impedimenta, noviembre 2011.

Precio:
15,60€.
Traducción
: Enrique Bernárdez.
Temática
: Cuento.

Correlación
: Independiente.



Por nuestras antaño infantiles manos (o puede que al leer esto aún lo sean) habrá caído, lo más seguro, algún que otro cuento escrito por Hans Christian Andersen (1805-1875), un escritor y poeta danés cuya vida fue del todo menos placentera o alegre, salvo su dedicación a la literatura para niños. Es en su honor que hoy día, y desde 1956, se concede cada dos años el Premio Hans Christian Andersen de literatura infantil, como también en honor de la fecha de su nacimiento que se celebra el Día Internacional del Libro Infantil. Este danés recibió en vida multitud de apreciaciones, entre ellas el título honorífico de Consejero de Estado (por el propio rey de Dinamarca) en 1866, como también el de ciudadano ilustre de su ciudad natal, Odense, en 1867. Es autor de obras tan populares como "El Patito Feo", "La Sirenita" o "El Soldadito de Plomo", muchas de ellas adaptadas a la gran pantalla y la televisión.

Este es uno de esos cuentos infantiles ampliamente conocidos, que nos habla de una niña, Karen, que siendo pobre, es acogida por una anciana rica que le procura todas las comodidades, salvo el llevar unos espantosos, en opinión de la señora, zapatos rojos que chocan con la mentalidad imperante del siglo XIX (rojo=pecado). Por puro afán de coquetería y vanidad, Karen no puede evitar sentirse atraída por sus zapatos (rojos son también los zapatos de la versión cinematográfica de El mago de Oz), los cuales lleva siempre a todos lados, incluso cuando no le está permitido. Pero un día adquieren una maldición a manos de un soldado lisiado y de barba roja, la cual confiere a los zapatos la capacidad de que su dueña no pueda dejar de mover los pies bajo ningún concepto, bailando sin parar hasta la total extenuación.


La edición de Impedimenta recoge de forma íntegra el cuento de hadas de Andersen en un pequeño y goloso libro que además está trufado de imágenes que llevan el personal estilo de la ilustradora Sara Morante (para más señas, otro de sus trabajos en la editorial es Diccionario Literatura para Snobs), cuyos personajes asemejan muñecos de papel, en tonos grises que contrastan muy bien con el color rojo, sin duda el motivo principal del cuento, creando así esa oposición de tonos que nos hace ver que los zapatos son algo inventado por el mismo demonio. El final del cuento, sangriento como pocos, es la moraleja que indica una vez más que no todo tiene que tener necesariamente un final feliz. La traducción, originaria del danés, de Enrique Bernárdez, ganó el Premio Hans Christian Andersen.

presumido, da.

1. adj. Vano, jactancioso, orgulloso, que tiene alto concepto de sí mismo.
2. adj. Dicho de una persona: Que se compone o arregla mucho.


Los Zapatos Rojos tiene ese punto de crueldad que todo cuento infantil debe tener. Debemos recordar que, al igual que los cuentos de Perrault o los de los hermanos Grimm, su sentido didáctico se enfocaba hacia el amedrentamiento de niños, que con una moraleja que pasa en muchas ocasiones por una respuesta violenta, incluso sádica, distaba mucho de lo que hoy en día el público está acostumbrado, en especial por los esfuerzos que ha sembrado la compañía del ratón Mickey durante todo el siglo XX. Si queréis disfrutar de los cuentos de verdad, las obras de Hans Christian Andersen deben figurar en cualquier biblioteca que se precie.


Los Zapatos Rojos en «Los Simpson».

En "El último baile de claqué en Springfield" (Last Tap Dance in Springfield), episodio perteneciente a la undécima temporada de "Los Simpson", podemos observar una clara referencia al cuento de Andersen, Los Zapatos Rojos. En el episodio, Lisa Simpson demuestra un interés por el baile tras ver una película llamada "Tango de la Muerte", por lo que su madre la ingresa en una academia de danza regentada por una famosa bailarina (quien hace una alusión al cuento cerca del final del episodio), evidenciando al poco tiempo que las aptitudes de Lisa son francamente nulas.


En el baile del colegio Lisa se encarga tan sólo de levantar el telón, pero sus padres creen de verdad que a su hija se le da muy bien el baile, por lo que para no defraudarlos Lisa pide al profesor Frink un dispositivo que al insertarse en los zapatos, estos bailarán al más mínimo ruido. Como era de esperar, cuando Lisa se estaba conviertiendo en la estrella de la función, los zapatos terminan fuera de sí, escapando al control de Lisa y haciendo que bailen sin parar hasta que el jefe Wigum les pega un balazo.

¿No es una clara alusión a Los Zapatos Rojos de Andersen? Un ejemplo más del alcance que han tenido, y siguen teniendo, los cuentos del danés en la cultura popular moderna.

Puntuación: 9/10


6 Comentarios

"Los Zapatos Rojos tiene ese punto de crueldad que todo cuento infantil debe tener." ¡¡Muy cierto!! Yo leí hace algunos años la versión integra del cuento de Perrault, "La Bella Durmiente" y tela marinera... ¡Me parece fantástico que hayan versiones adultas de los cuentos clásicos de toda la vida!

Me encanta este autor, tiene cuando realmente crueles, como este mismo xD (aunque si nos fijamos, prácticamente todos los cuentos de toda la vida, tienen un punto cruel bastante interesante)

Besotes

Realmente, si nos paramos a leer los cuentos originales son mucho más crueles de la edulcoración a la que han sido sometidos.

Personalmente creo que esta edición con las ilustraciones es una joyita a la que echarle el guante, hincar los dientes o lo que se quiera. ;P. Muy recomendable.

Saludos!!

A más de uno la vida yo creo que le ha dado lecciones del estilo del que vemos en el cuento. No de manera tan sádica, pero sí que creo que estas pequeñas historias encierran mensajes muy interesantes que podríamos aplicar en nuestro día a día. Me ha gustado mucho tanto la ilustración como el cuento en sí. Ya está bien de la censura de "todo-es-de-un-potativo-color-rosa" a lo disney. De vez en cuando viene bien conocer la verdad de las cosas.

Me da mucha satisfacción que estos cuentos vuelvan a la palestra de la actualidad porque siempre tienen que estar viviendo entre nosotros para poder gozar de su magnifica literatura. Lo bueno nunca debe ser olvidado.

Una reseña magnífica, Loren :)

Lástima que los libros de Impedimenta sean tan caros, porque si no, los tendría todos. Cada libro que sacan apetece comprarlo.

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