Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Síguenos

Por Crom y los Siete, bús-
canos en las redes sociales y
evitaremos el Sueño Eterno.

¿Dónde están ahora el caballo y el caballero? ¿Dónde está el cuerno que sonaba? ¿Dónde están el yelmo y la coraza, y los luminosos cabellos flotantes? ¿Dónde están la mano en las cuerdas del arpa y el fuego rojo encendido? ¿Dónde están la primavera y la cosecha y la espiga alta que crece? Han pasado como lluvia en la montaña, como un viento en el prado; los días han descendido en el oeste en la sombra de detrás de las colinas. ¿Quién recogerá el humo de la ardiente madera muerta, o verá los años fugitivos que vuelven del mar?

El Señor de los Anillos

Últimas lecturas

Un destacado

Otro destacado

Esta es nuestra
Definición

de fantasía

Dícese de tener la espa-
da a mano
y el hechizo aprendido, abrir la puer-
ta a ganzúa, recorrer las mazmorras, enfrentarse al troll, al gnoll y al conjurador de la torre. Encontrar la biblioteca del nigromante y aprender sus antiguos y preciados conjuros escritos en lengua dracónica.
Explorar un universo imaginario...
o quizá no.

#arte Jakub Rebelka

#arte de JAKUB REBELKA

No te pierdas

Literatura

The Banner Saga 3
en Kickstarter

Stoic ha iniciado la campaña de mecenazgo para sacar adelante la conclusión de su trilogía de fantasía vikinga.

Cine

La fantasía africana de Marlon James

Será una trilogía de fantasía inspirada en los antiguos mitos y leyendas africanos.

Echa un ojo a nuestra sección
de noticias para estar al día.

También
en Twitter

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

19 de marzo de 2013

Reseña: «¡Abajo el colejio!», de Geoffrey Willans y Ronald Searle

Compartir

Título original: Down With Skool!: A guide to school life for tiny pupils and their parents.
Edición: 112 págs. Impedimenta, febrero 2013.
Precio: 15,95 €.
Disponible en ebook: No.
Traducción: Jon Bilbao.
Temática: Humor, educación.
Correlación: Primera entrega de una tetralogía.



No, no he cometido un fallo garrafal de redacción ni el corrector ortográfico me ha jugado una mala pasada: ¡Abajo el colejio! es el título de una reciente novedad de Impedimenta (cuya pulcritud en sus ediciones jamás pasaría por alto una errata semejante) que ironiza sobre el sistema educativo y todo el conjunto de usos que relacionan a profesores, padres y naturalmente alumnos durante el agitado periodo de los años cincuenta, tomando como ejemplo un ficticio centro de enseñanza de Gran Bretaña. Y, por supuesto, lo hace con una nota de humor, en el que la crítica, mezclada con el sarcasmo más locuaz, se distinguen desde la primera página.

Su protagonista es el inefable Nigel Molesworth, joven estudiante en el internado británico de San Custodio, quien –a modo de anuario escolar– expone al lector con detalle las singularidades y anécdotas del curso en su querido "colejio". Esto comprende una descripción completa de las instalaciones del lugar, de sus amigos y del resto de compañeros de clase (incluyendo los abusones, los pelotas y a su detestado hermano pequeño, Molesworth-2), de los poco ortodoxos métodos del director y de la plantilla de profesores, así como de las diferentes clases (con materias tan emocionantes para un chaval de su edad como latín, botánica o álgebra) y del régimen de visitas de los padres al centro o las peleas que montan en los comedores.


Teniendo a Nigel en la condición de narrador, este hilarante cuaderno de notas está plagado de faltas de ortografía, dibujos improvisados con los que emborrona cada página, anotaciones a los márgenes y un divertido desorden de apuntes donde da rienda suelta a toda su mala leche colegial, sin dejar títere con cabeza. Como supondréis, las experiencias escolares de Nigel no son lo que se diría precisamente idílicas, y no hay aspecto, personaje o situación que se produzca entre los muros de San Custodio que escape a su afilada pluma.

El acogedor internado de San Custodio
¡Abajo el colejio! (Down with skool!) es la primera entrega de una tetralogía caricaturesca en la que sus autores volcaron el desahogo expresivo al que orientaron sus carreras profesionales en la época de la posguerra y que constituye una de las materias que tanto demandaban como una forma más de evasión los lectores de entonces. Nacido como tira cómica en las páginas de la revista Punch, las aventuras de Nigel Molesworth no tardaron en alcanzar una gran popularidad, convirtiéndose en un clásico ilustrado inglés de lo más ingenioso, sólo unos años antes de que también lo hiciera su casi coetánea (y, por lo general, más conocida) réplica francesa; el sin par pequeño Nicolás de los geniales Goscinny y Sempé.

El alma máter de esta obra reside en gran medida en los dibujos del ilustrador Ronald Searle (1920-2011) de cuyas azarosas vivencias durante la Segunda Guerra Mundial se podría extraer toda una novela que poco de humorístico tendría en comparación con sus aportaciones para múltiples semanarios y periódicos británicos de aquellos tiempos. La fama le llegó con este párvulo impertinente; por eso, sorprende por partida doble que en su haber figuren trabajos como el de retratista durante los juicios de Nuremberg y que su condición de poco menos que héroe de guerra le valiese en vida las más altas condecoraciones militares.

Quien le pone la chispa socarrona como guionista a las hazañas estudiantiles de Molesworth es el escritor y periodista H. Geoffrey Willans, que tras haber tomado parte en la contienda bélica, al igual que su compañero, se dedicó a ejercer de pleno en el mundo editorial. Por desgracia, su vida resultó ser mucho más efímera que la del ilustrador y estos cuatro libros del personaje son el principal legado de su trabajo.

Ahora que contamos con la edición en castellano del primero de ellos, es hora de entregarse a este breve –pero indudablemente jocoso– manual, en el que se condensan un montón de chascarrillos escolares que (aunque no pertenezcan a nuestra actual generación) harán acudir la risa más de una vez a nuestros labios. A lo largo de sus descarados capítulos, en los que el bueno de Nigel saca a la luz los trapos sucios de San Custodio, seremos testigos de las animaladas que comete con su mejor amigo, Peason; o de las constantes burlas hacia el barbilindo, como él mismo apoda, de Fotherington-Tomas y de su propio hermano pequeño. Le veremos cargar las tintas contra los teoremas de Pitágoras, exponer un riguroso esquema con las artimañas de castigo del profesorado y perpetrar uno de los exámenes de geografía más insolentes que hayamos visto nunca. Y, lo gracioso, es que finalmente se pone a sí mismo en evidencia ante los métodos educativos que tanto crítica, cuando para justificar algunas de sus fechorías acaba citando, por ejemplo, los poemas de Auden (algo queda, que diría más de un profesor...)

No podría omitir de ningún modo la ardua labor que ha debido de implicar para Jon Bilbao la traducción del original inglés a nuestra lengua. En un libro en el que la base de la procacidad chistosa proviene de jugar intencionadamente con una alborotada profusión de faltas ortográficas y de vocablos mal empleados, unido a una casi completa ausencia de signos de acentuación o puntuación, el proceso de reconvertir cada una de estas erratas deliberadas habrá supuesto para él una completa locura. Aunque al principio pensé que me pondría nervioso la lectura de un texto donde cada página contiene decenas de incorrecciones, aun cuando sean voluntarias (soy de los que llevan mal los errores tipográficos), al cabo de poco te acostumbras y asimilas este particular estilo deslenguado de escritura, que forma parte de la agudeza cómica intrínseca a la obra.

Aquellos que en algún momento, sea en vuestra infancia o más recientemente, hayáis disfrutado con le petit Nicolas (por quien me decanto –lo reconozco–, en virtud del tono más inocente de su mirada mordaz a la sociedad que le rodea), tampoco deberíais dejar pasar de largo las correrías de Nigel Molesworth, impregnadas de un humor negro, negrísimo, mucho más irreverente y cínico que su émulo francés, pero igual de pícaro y ocurrente. Aunque las peripecias de este joven alumno inglés estén cuajadas de burlas y sentencias satíricas sobre las instituciones educativas (de las que apenas disimula un crítica feroz acerca del férreo control y la severidad de la que hacían gala, y que supusieron una dura experiencia para toda una generación pasada) se trata de una lectura apta para todas las edades, en la que predomina la risa y la intención de hacer pasar al lector un buen rato.

Huelga decir a estas alturas que la edición de Impedimenta es, como de costumbre, tan exquisita como impecable es también el tratamiento de la maquetación, el formato, la reproducción de las ilustraciones originales de R. Searle y la traducción. Además, ¿quién se atrevería en este caso a decir que peca de errores tipográficos, eh? Lo único que cabe preguntarse es si la editorial va a procurarnos la continuación de las tres partes restantes que conforman la serie. Ojalá que sí.

8 comentarios

¡¡Que reseña más bonita!! El libro parece una auténtica preciosidad, me lo apunto para leerlo. ¡Besos!

Impedimenta publica cada joyita... Este libro tiene una pinta estupenda. Desde que leí el título (con esa pedazo e intencionada falta de horrorgrafía me llamó la atención, y con la reseña, aún más.

Es un livro mui dibertido, lla beréis! Hos lo recomiendo ha tod@s! XD (casi siento calambres en los dedos al tener que escribir así, jaja!)

A mi me encantó cuando lo ojeé en la librería. Toda una cucada de libro, de esos que en el futuro les enseñas a tus hijos con una sonrisa en la boca y les dices: "Este es un ejemplo de cómo se puede escribir mal a posta porque es un libro gracioso, pero no lo hagas tu ¬¬"

Este tipo de libros son simpre una pequeña pieza de colección, como para ir corriendo a la librería a por él. XD

Buena reseña.

Excelente reseña, Jolan :)

A mí también me llamó la atención cuando salió a la venta. No sabía que se trataba del primer volumen de una tetralogía; tuvo éxito, entonces. ¡Lo tendré en cuenta!

Me has emocionado con tu reseña, y más con ese comentario sobre "El pequeño Nicolás" (cuyos libros adoraba de pequeña y fueron de mis primeras lecturas).

Ahora estoy ansiosa por leerlo, pero no tengo esperanzas de que vayan a editarlo en mi país, a menos que se convierta en éxito de ventas en España :/.

Gracias, Romi. A mí también me gustaba mucho "El Pequeño Nicolás" y conservo un par de libros del personaje con gran cariño.

Desconozco el dato, pero quizá Impedimenta sirva pedidos fuera de España a alguna tarifa asequible. Prueba a consultarlo en la web de la editorial, a ver si hay suerte.

Saludos!

Conversaciones




Si Frank Frazetta hubiera ilustrado la Tierra Media

El legendario artista de fantasía heroica y ciencia ficción podría haber ilustrado El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien, pero el proyecto nunca salió adelante.

Ilustración

 

© 2009-2016 La Espada en la Tinta. Todos los textos y arte son propiedad son propiedad de sus respectivos autores.
La web

La Espada en la Tinta lleva desde 2009 acercando la literatura fantástica a
los lectores de habla hispana apasiona-
dos por el género.
Síguenos

No dejes de visitarnos en nuestras redes sociales.

Nosotros

Editor/Redactor
jefe
Loren Sparrow

Más

Qué es
La redacción
Contacto
Guía para
comentar

En breve
activamos
esta sección
Gracias por aceptar las cookies. Puedes cerrar este mensaje o leer más sobre la política de cookies. Más información | Sobre las cookies