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Mi espada, mi conjuro.
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La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

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¿Dónde están ahora el caballo y el caballero? ¿Dónde está el cuerno que sonaba? ¿Dónde están el yelmo y la coraza, y los luminosos cabellos flotantes? ¿Dónde están la mano en las cuerdas del arpa y el fuego rojo encendido? ¿Dónde están la primavera y la cosecha y la espiga alta que crece? Han pasado como lluvia en la montaña, como un viento en el prado; los días han descendido en el oeste en la sombra de detrás de las colinas. ¿Quién recogerá el humo de la ardiente madera muerta, o verá los años fugitivos que vuelven del mar?

El Señor de los Anillos

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de fantasía

Dícese de tener la espa-
da a mano
y el hechizo aprendido, abrir la puer-
ta a ganzúa, recorrer las mazmorras, enfrentarse al troll, al gnoll y al conjurador de la torre. Encontrar la biblioteca del nigromante y aprender sus antiguos y preciados conjuros escritos en lengua dracónica.
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a mano y el hechizo aprendido, abrir la puerta a ganzúa, recorrer la mazmorra, enfrentarse al troll , al gnoll
y al conjurador de la torre olvidado por las eras que pasan.
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y el hechizo aprendido, abrir la puerta
a ganzúa, recorrer la mazmorra, enfren-
tarse al troll y al conjurador de la torre.

Fantasía

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3 de octubre de 2016

'It', un bufón en la corte del terror

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Qué es fantasía

Es tener la espada a mano y el hechizo aprendido, abrir la puerta a ganzúa, recorrer los oscuros salones del castillo abandonado, deslizarse hasta la mazmorra, enfrentarse al troll, al dragón antiguo y anotar los conjuros del último nigromante de la torre olvidado por las eras que van y vienen.

“—Desleal es aquel que desaparece cuando el camino es oscuro.”

Gandalf

Qué es fantasía

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a mano y el hechizo aprendido, abrir
la puerta a ganzúa, recorrer los
oscuros salones del castillo abando-
nado, enfrentarse al troll y anotar los conjuros del nigromante hace tiempo olvidado por las eras que van
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El repaso definitivo al icónico personaje creado por Stephen King para su novela de terror It. Pennywise es el mayor villano que jamás ha salido —y saldrá— de la pluma del autor del escritor de Portland.



El panteón del terror es muy exclusivo, y solo caben los más grandes. En la cumbre, como los tres hermanos señores del Olimpo se sientan Drácula, Frankenstein y el hombre lobo. Ancianos, pero todavía poderosos, infinitas versiones de si mismos siguen gobernando la noche. Doquiera que aparezca un bebedor de sangre, un predador nocturno —sea cual sea su forma— es un avatar de algún aspecto de Drácula. Donde se manifieste un monstruo hijo de la ciencia y la ambición, lo hace como avatar de Frankenstein. Donde lo haga una criatura retorcida de la noche, paradigma de lo bestial y el puro instinto, enemiga de la civilización, se encarna como avatar del hombre lobo. A un lado, hastiada, reposa la Momia: su herencia —la no muerte, el cadáver andante— malograda bajo la forma de infinitas hordas zombi.

Algún peldaño por debajo está el asesino sin forma. Este adepto del puñal y el machete, cuyo rostro es una máscara siempre cambiante. Hijo del hombre lobo, es más bestia que hombre. A veces es Ghostface, Jason o Myers, pero antes fue Jack. Trae una muerte sin sentido: no mata para comer, ni como venganza; mata porque puede y porque le gusta.

Con él está la bruja, envejecida, pasada de moda. Su perfidia no tiene límite. Se erige como enemiga de todo lo instituido. Goza con la profanación de todo aquello sagrado para el hombre o bajo la forma de la femme fatale, del hombre mismo. A sus pies, un hombre gris, indiferente y silencioso. Solo toma notas, solo asiente. Es un burócrata, un administrador. Ordena las cifras en filas y hace que cuadren. Dice que cumple órdenes, que solo juega su papel. Algunos le llaman diablo, otros dicen que es el Mal. Solo es un hombre corriente.

Bajo el panteón reside el terror ajeno, incomprensible, llegado de las estrellas para devorar el mundo. Su nombre es Cthulhu: y nada sobrevive a su toque. La vida muta o se marchita, la mente se fragmenta en mil pedazos. Es el caos, opuesto al cosmos, la antimateria que destruye todo aquello que amamos, todo aquello que odiamos, todo aquello que entendemos.

Por sobre todos ellos una sombra oscura los arropa, no tiene nombre. Es la oscuridad más allá de la noche: la negrura primordial que, cuando se siente juguetona, se esconde bajo las camas o tras las puertas medio cerradas de un armario. Es negrura, el frío de la muerte, el final de todas las cosas.

En este panteón infernal existe un payaso: el bufón de la corte. Juega a imitar a sus mayores: pretende ser una fuerza primordial, como el viejo Cthulhu. Ama al cuchillo como el asesino sin forma. Como Drácula, sale a cazar de noche. Como el Lobo, es instinto y fuerza bestial. El bufón no se toma nada en serio. Juega, cambia de nombre, de cara, de vida, cambia las reglas, juega con su presa. Nunca con la fría implacable indiferencia de un adulto, la del asesino enmascarado. Nunca, sino con la atenta perversidad de un niño que mutila con amor metódico su juguete favorito sin dejar un momento de reír. Así como en otros ambientes más agradables un bufón busca la risa, el payaso de la corte del miedo se recrea en el pavor. Muy especialmente cuando es el horror de un niño; no por su inocencia —que no existe más que en leyendas— sino por su imaginación, un terreno fértil al lado del erial que es la mente de un hombre maduro. La imaginación es la aliada del miedo, su semilla: y el bufón sabe cultivarla para que dé frutos terroríficos.

A veces el bufón es solo la locura: a veces es Loki, en los antiguos mitos, el embaucador. O Seth, el portador del caos en el Egipto faraónico. A veces es Freddy, acechando en vuestros sueños. Y a veces, pintando en su cara una gran sonrisa. Su nombre es Pennywise.

Así que dejémonos de preámbulos: a Pennywise hemos llegado, de Pennywise vamos a hablar. El icónico Pennywise, el hijo más dotado del fértil Stephen King.

Stephen King, padre de monstruos

Stephen King inscribió su nombre entre los grandes del género un día cualquiera de 1974, cuando Carrie salió de la imprenta. Aquella novela tan corta que bien podría ser un relato hinchado se convertiría en un clásico tanto del terror escrito como del cinematográfico. Aquel primer éxito podría haber sido el último, como les pasa tan a menudo a los artistas. Pero lejos de limitarse a un one hit wonder, King dominó una década prodigiosa con un éxito tras otro, a un ritmo vertiginoso: El misterio de Salem's lot (1975), El resplandor (1977), Rabia (1977), Apocalipsis (1978), La larga marcha (1979) y La zona muerta (1979). Empezó a desacelerar en los ochenta con Cujo (1981), Cementerio de animales (1983), It (1986) y Misery (1987). En los noventa publicó su última gran novela, de título casi profético: Desesperación (1996). La que sentirían sus fans durante los siguientes veinte años de fiascos y mediocridad. Y no lo digo yo: engendros como Buick 8, un coche perverso, Corazones en la Atlántida, Cazador de sueños, Doctor Sueño o La cúpula hablan por si solos.


Su edad dorada va por tanto de mediados de los setenta a principios de los noventa: y en este período produjo más que suficiente material como para asentarse para siempre en el trono del terror del que nadie le despojará mientras viva.

Podríamos discutir sobre cual es la mejor novela de esta edad dorada: podría serlo Carrie, El resplandor, Cementerio de animales o Misery; cualquiera de ellas merece el título. Todas forman parte del mito, de este universo literario tan extenso obra de un solo hombre. Cada una de ellas tiene su propia magia, cada una es representativa de su autor. Representativa, por lo menos, de una parte de King: es difícil que un solo libro condense todas las características (virtudes y defectos) de su autor, su quintaesencia.

¿Y cual es la quintaesencia de Stephen King?

Terror americano: poca sutileza, ir directo al grano. Entretenimiento: literatura fácil que se pueda devorar. Personajes cercanos al "hombre de la calle"; comunidades pequeñas y aisladas, explorar sus dinámicas sociales. Amenazas ajenas a lo humano, sí, pero también terror cotidiano. El del matón, el loco, el fanático. La madurez: el paso entre una infancia real o metafórica a una adultez responsable. El estudio acerca del miedo en sí y cómo afrontarlo. La predestinación, la reiteración incluso.

En otras palabras, la quintaesencia de King es IT.

Y así, It es —en mi opinión— quizás no la mejor novela de King, este es otro debate: pero sí la que encarna mejor su estilo, intereses y grandes temas. Y como además resulta que It estará en 2017 de actualidad, gracias a la nueva adaptación a la gran pantalla dirigida por Andrés Muschietti, es un buen momento para recordarla y analizarla un poco.

It: una historia a dos tempos

En la pequeña ciudad de Derry algo despierta cada treinta años, heraldo del terror, la muerte y el caos. Es un ser sin forma, y a la vez, multiforme: una criatura de pesadilla que se nutre del dolor y el miedo. Sus víctimas favoritas son, como decía, los niños, y a finales de los cincuenta empieza un nuevo ciclo, atrapando entre sus engranajes al pequeño George.

George podría haber sido una víctima más en el largo historial de la criatura que habita bajo Derry de no ser por su hermano mayor, Bill. Bill ha perdido a su hermano: algo lo ha devorado. Una fuerza que ahora tiene la mirada puesta en él: y en sus amigos, Los Perdedores.


Pero Los Perdedores, unidos por el azar, acostumbrados a huir, maltratados por todos, deciden trazar una línea: no van a morir. No serán presa de Eso que quiere acabar con ellos. El azar les ha unido, pero la unión es lo más grande que nunca han experimentado: lo bastante grande como para transformarles en algo que no puede ser sometido, que no se rendirá ante el terror.

Así, Los Perdedores, un grupo de seis chicos y una chica, se convierten en la némesis de IT. Para ello indagan en su pasado; se le enfrentan en mil pequeñas batallas, llegan a conocer a la criatura. Miran al abismo, el abismo les devuelve la mirada y le escupen en un ojo. Al final, logran derrotarla. O eso creen, porque pasados treinta años se inicia un nuevo ciclo. Los Perdedores ya no viven en Derry: son adultos de éxito en sus respectivas profesiones. Han enterrado todo aquello que sufrieron de niños en lo mas profundo. Y habría sido fácil dejarlo allí, hacer oídos sordos cuando la evidencia les demuestra que ha vuelto a empezar. Sin embargo, sienten que es su responsabilidad, y en contra de todo pronóstico parten otra vez hacia Derry para enfrentarse al corazón de las tinieblas y, esta vez sí, destruirlo.

Esta es, entonces, la estructura básica de la novela: un mismo grupo de protagonistas, un mismo grupo antagonista, una misma guerra cuya primera batalla se libra en el terreno de la infancia y termina en el terreno adulto. Ambos tiempos están entrelazados casi desde el principio, cambiando a uno u otro según convenga. La mayor parte de la narración transcurre, sin embargo, en la infancia de los protagonistas.

“La narración de It es un rico mosaico que permite desarrollar cada personaje, introducirnos en sus peores miedos.”


Esta es una forma muy ambiciosa —para tratarse de de King, que no suele buscar muchas sofisticaciones— de plantear las cosas, y más cuando estamos jugando con nada menos que una docena de personajes principales, entre protagonistas y adversarios. El autor logra hacer malabarismos con todos los elementos y darnos una gran novela. Y eso lo tenemos claro desde el principio: King abre con la secuencia de la muerte de George, y es uno de los mejores inicios no ya de su obra, sino de la literatura de terror moderna en general.

La muerte de George marca el tono de lo que seguirá: no hay concesiones, no hay cuartel. Nadie está a salvo, allí abajo todos flotan. Lo que sigue, la paulatina convergencia de Los Perdedores en un solo grupo es un engranaje preciso: cada una de sus historias es única. Cada uno de ellos ha visto una cara de IT, cada uno ha sobrevivido, y la experiencia les ha conducido justo al punto donde cruzarse con otro de los supervivientes. El que casi simultáneamente leamos sobre la versión adulta y la infantil de un mismo personaje nos ofrece una visión de conjunto perfecta, enriquece la experiencia y crea la sensación de conocerles a fondo. Así, cuando vemos a Bev casada con un sujeto como Tom Rogan entendemos el por qué sin necesidad de que se nos explique. Es la evolución natural (desgraciadamente) de la Bev niña.

En resumen, la narración de It es un rico mosaico que permite desarrollar cada personaje, introducirnos en sus peores miedos, darnos una pincelada de su vida privada y de su singularidad. King ya había usado este tipo de narración un poco a lo novela río (donde el foco va saltando de un personaje a otro, pintando una visión de conjunto por separado hasta que confluyen) en obras anteriores, como Apocalipsis, pero en It es donde la lleva a la perfección.

Los personajes de It

Estos son nuestros protagonistas: Los Perdedores. King tiene muy buena mano con los personajes infantiles: mejor quizás que con los adultos. Cuando nos describe a Bill el Tartaja, Bev, Richie, Ben, Eddie, Mike y Stan lo hace de un modo tan vívido que no solo creemos conocerles. Además, queremos conocerlos, y los entendemos. Tienen complejos, miedos, esperanzas, debilidades. Son frágiles y fuertes a la vez: entendemos de donde vienen, y tememos por donde van. Si, King tiene buena mano con los niños protagonistas, como ya había demostrado con El cuerpo (que se adaptaría a la gran pantalla como Cuenta conmigo, una de las mejores películas de coming of age que este redactor atesora). Cuando adultos, es inevitable que este bagaje juegue en su favor: ya son personajes multidimensionales, y solo hay que dejar que evolucionen. Intuir el cómo se habría desarrollado Bill, cómo lo habría hecho Richie. Son tan reales, cuando niños, que uno puede imaginar su versión adulta.


Como protagonistas, Los Perdedores son una elección acertadísima. Primero, porque como decía son creíbles, y despiertan empatía. Y segundo porque a nivel simbólico representan el opuesto exacto a la criatura. Esta es una sola; ellos son un grupo. Esta es un ser antediluviano: ellos son niños. La criatura vive del miedo: ellos son niños, y marginados, y como tales, viven con miedo cada día. Miedo a lo que desconocen, que es mucho; miedo a los matones, que en Derry son particularmente terribles. Miedo en casa, los que pertenecen a una familia disfuncional. Miedo al fracaso, al ridículo. Miedo al futuro. Pero es un miedo que existe como fondo: tan interiorizado, constante y —comparado con el que provoca IT— de baja intensidad que actúa como vacuna. Donde un adulto se paralizaría de terror, ellos saben sobreponerse. Gracias, al final, a la amistad: un concepto azucarado que, sin embargo, King nos sirve desprovisto de artificio e infantilismo.

Y cuando los protagonistas han crecido, siguen siendo la elección óptima por razones distintas: ahora son adultos, pero adultos forzados a enfrentar otra vez las pesadillas de su infancia. A diferencia de tantas otras obras de terror, no se dedican a luchar contra el mal por amor a la justicia, a la ciencia, a la verdad o simplemente por encontrarse en el peor sitio en el peor momento. Lo hacen porque es su deber, pero sobre todo porque es su lucha, su venganza contra un viejo enemigo. Es algo personal.

En el otro extremo del espectro está la cosa: IT. Eso que repta bajo Derry. En cierta forma, explica King, IT es Derry: su existencia milenaria ha moldeado, con el paso de los siglos, la misma ciudad. El toque de IT está por todas partes: a lo largo de la historia, su influencia corruptora ha hecho de Derry un sitio oscuro, desagradable. Decadente. En Derry —dicen— reina una atmósfera malsana; representa lo peor del sueño americano. Pobreza, racismo, homofobia. Derry es el campo de juegos de la criatura.

Repasando la historia de la literatura de terror hay pocos personajes tan cautivadores como Pennywise. El payaso —demasiado complejo para etiquetarlo como "payaso asesino"— es histriónico, es inquietante. Es el mayor villano que King ha creado jamás. Más cruel que Misery. Más peligroso que los vampiros de El misterio de Salem's Lot. Más terrorífico que Jack. Más violento que Cujo sumido en su locura. Y por supuesto, infinitamente más impactante que la patética criatura conocida como Rey Carmesí que King intenta vendernos como el mal definitivo en su saga de "La torre oscura.

“Hay pocos personajes tan cautivadores como Pennywise. Es el mayor villano que King ha creado jamás.”


Desvelando algunos de los secretos de la criatura sabemos que Pennywise es únicamente una de las formas que puede asumir IT, quizás su favorita, e ideal para la misión que emprende en el inicio del libro. Es un payaso, algo destinado a divertir a los niños, torcido y convertido en su peor pesadilla. Una pesadilla personalizable, capaz de adoptar la forma que más pavor inspire en su víctima. Envuelta y paralizada en las hebras del miedo será presa fácil. IT actúa como una araña; y por supuesto, en su forma final King le da exactamente este aspecto. Una idea genial.

Pero Pennywise no es el único villano de esta historia, he aquí otra genialidad de King. Recordemos parte de lo que define al autor: busca el mal fuera de la humanidad cuando hace falta, pero sin olvidar el que anida en su corazón. Si, IT es una amenaza ajena, un predador que no tiene nada de humano. Por eso mismo en el fondo no se le puede odiar: ¿tiene sentido que un ratón odie al gato? ¿Puede la hormiga odiar al que la aplasta? La diferencia de escala es demasiado grande, y en cualquier caso, IT solo obra según su naturaleza.

Los matones son otro tema. Henry Bowers, Victor, Belch y Patrick son humanos, chicos no mucho mayores que Los Perdedores. Su crueldad deja sin aliento, es innecesaria y sin embargo allí está. Es otra clase de monstruo, uno que conocemos. Allí donde IT representa un miedo abstracto, que conocemos a través de la literatura y el cine, Bowers y su grupo son un miedo real: uno que muchos hemos experimentado. Quizás de niños, cuando éramos víctimas sin entender el por qué. Quizás de adultos, cuando alguien ha abusado de su poder para humillarnos. Es el temor a los lobos que se ocultan entre el rebaño.

Si, Bowers y su grupo son seguramente mucho más peligrosos que un matón corriente de instituto. Pero es que viven en Derry; en Derry todo está torcido. Junto con IT, aíslan completamente a Los Perdedores: en lo salvaje, los bosques y solares vacíos de Derry, les persigue la criatura. En la escuela y en las calles los matones. Nadie los protege, porque los adultos “normales” están ausentes en esta historia (un reflejo, y me repito, muy acertado del como a menudo el adulto ignora todo acerca de la vida real del niño). Así no les queda más remedio que defenderse por si solos.

It, detrás del mito

La criatura se esconde bajo Derry. ¿Qué se esconde tras la criatura? ¿De donde proviene? Stephen King no se ha extendido nunca demasiado acerca de las fuentes de inspiración detrás de IT. Cuenta, sin embargo, que la idea original le surgió tras caminar sobre un puente y recordar la vieja leyenda según la cual bajo algunos puentes se esconden trolls que pueden devorar al incauto viajero.

Esta es, en efecto, una premisa que tras mucho desarrollo nos lleva a la situación básica de Derry. De hecho, sucede algo así casi literalmente muy cerca del principio de la historia, cuando un hombre cae en el río, cerca de un puente, y allí le espera IT. Bajo la ciudad yace la criatura, y puede surgir en cualquier momento para comerse a algún viandante con mala suerte. Esta es la base que ha admitido King. Yo voy a añadir otra: el hombre del saco. Otro cuento infantil, aún más pertinente, un ser de aspecto desconocido que acecha en la oscuridad dispuesto a aprovechar cualquier descuido para llevarse a los niños. Puro terror, y exactamente la mecánica que sigue IT.

Stephen King exploraría el mismo mito en su relato “El Coco” (incluido en la antología El umbral de la noche, publicado en 1978, con diferencia una de las historias más escalofriantes del autor). Me sorprende que no se tenga en cuenta este relato más a menudo como el referente obvio tras la creación de IT.

Pero esto es la base del comportamiento, el modus operandi de la criatura. ¿En qué se basa Pennywise, su forma más conocida? Bien, King siempre ha afirmado que únicamente en Bozo (un payaso televisivo de los sesenta) y Ronald McDonald. Pero los fans, que no dejan pasar una, señalan una coincidencia mucho más siniestra: John Wayne Gacy, uno de los asesinos en serie más prolíficos de la historia reciente.

John Wayne Gacy, ¿detrás de Pennywise?

A John Wayne Gacy se le atribuyeron la tortura y asesinato de por lo menos treinta y tres niños y adolescentes. Solía interpretar un payaso llamado Pogo en fiestas infantiles, por lo que la prensa lo apodaría "Killer Clown". Bajo los cimientos de su casa —"ahí abajo" un tema recurrente en It. Bajo las casas, tras las paredes— se encontraron los cadáveres de veintiséis de sus víctimas.


Es comprensible que King no admita una conexión tan siniestra. Por muy terrible que sea Pennywise, sigue siendo ficción. Asociarlo con un ser como Wayne Gacy puede ser demasiado para cualquier autor. La grandeza de Pennywise como villano quedaría empañada por una ducha fría de realidad. Lo innegable, sin embargo, es la coincidencia en tema y fechas. Gacy como Pogo, un payaso, que resulta ser todo lo contrario a lo que representa y esconde una personalidad asesina. El juicio de Gacy, a principios de los ochenta: It saldría de la imprenta seis años después de que se dictara sentencia. Un caso de tal envergadura (que se saldó con doce condenas a muerte), con mucha cobertura mediática, difícilmente podría haber pasado desapercibido al autor de Maine. Consciente o inconscientemente, parece evidente que Gacy tuvo un gran peso en la creación de Pennywise.

Pero seguramente hay otras influencias que podemos rastrear. Una que se me ocurre es Gwynplane, una de las criaturas más trágicas de la literatura francesa. Protagonista de El hombre que ríe de Víctor Hugo, Gwynplane era un pobre chico a quien de pequeño desfiguraron, dándole a su cara un rictus permanente semejante a una sonrisa. Ya adulto se le presuponía una disposición alegre cuando, en realidad, su eterna sonrisa ocultaba un alma atormentada, una vida triste. El hombre que ríe fue adaptada al cine en 1928, con Conrad Veidt en el papel de Gwynplane. La actuación de Veidt, su caracterización, fue tan extraordinaria (y tan siniestra) que parió un hijo que se convertiría en uno de los mayores iconos del mundo del cómic: el Joker, eterno enemigo de Batman.

Aquí tenemos entonces un individuo que con una cara peculiar, con la sonrisa permanente, llega al escenario. Su vida es el entretenimiento, pero la sonrisa oculta otra cosa: una vida trágica. Tristeza. Lo opuesto a lo que la sonrisa representa. Esta duplicidad es la misma en que se basa King. Quizás es un poco rebuscado, pero me parece que DC rescató el aspecto del personaje de Veidt, y lo convirtió en un payaso asesino. Y King sacó la dualidad —"lo que ves no es siempre la verdad"— y la usó de base para su payaso asesino.

“En cuanto al concepto del mal cíclico ciertamente no es nuevo ni es invención de King. Pero It contribuye a popularizar el concepto.”


Pero tenemos aún otra base para It que es interesante considerar; Fantasmas de Peter Straub (1979). La premisa nos resultará familiar: arranca con un grupo de amigos, ya ancianos, que se reúnen periódicamente para contarse historias de fantasmas. Un buen día uno de ellos fallece, y el resto empieza a soñar con su propia muerte. El recuerdo de una mujer a la que asesinaron hace años les persigue. Pero ¿era una mujer corriente la que mataron? El libro de Straub —excelente, por cierto— aprovecha la idea del personaje que se enfrenta a un mal que ya combatió de joven: el terror que evoca tener que enfrentarlo otra vez es supremo.

En cuanto al concepto del mal cíclico ciertamente no es nuevo ni es invención de King; la novela de Straub que comentábamos ya lo usaba, y es un tema recurrente en muchos cuentos y leyendas. Pero It contribuye a popularizar el concepto y desde entonces se ha convertido en un elemento común del terror, en especial el cinematográfico: el mal que despierta cada X tiempo y debe ser aplacado, o sencillamente soportado hasta que vuelve a invernar. Un ejemplo, la película Todavía estamos aquí (2015), bastante entretenida.

Adaptaciones de It

1990 (miniserie)

La práctica totalidad de la obra de King, novela y relatos, se ha adaptado a la televisión y al cine; en algunos casos, varias veces. Uno de los casos más extravagantes es el de Los chicos del maíz, que de un relato de menos de cien páginas se convirtió en una franquicia de terror de nada menos que diez títulos (por ahora).

It no sería una excepción. La complejidad del libro, con su salto temporal y la abundancia de personajes requirieron algo más que un telefilme y aparentemente algo menos que una gran producción a lo El resplandor de Kubrick: se convirtió en miniserie. La ABC la emitió en dos episodios las noches del 18 y el 20 de noviembre de 1990.

Aún limitada por un presupuesto reducido la producción resultó ser sorprendentemente buena, destacando sobre todo las actuaciones, por encima de todo la de Tim Curry como Pennywise. Tremendamente expresivo aún con el maquillaje, con ese tono entre burlesco, tentador y siniestro. Su caracterización del payaso asesino sería a Pennywise lo que Sir Christopher Lee fue para Saruman: imposible imaginar otra. Al parecer su aspecto característico (frente despejada, que recuerda a un cráneo desnudo), sonrisa amplia (que rápidamente muta en dientes como agujas) lo basaron en gran parte en El fantasma de la ópera de Lon Chaney. Curiosamente —salvo algunos detalles menores y omisiones, inevitables cuando se adapta un libros de algo más de mil páginas— la miniserie es bastante fiel al libro, restándole eso sí varios grados de gore, sexo y demás elementos poco policorrectistas.

Para mi su principal problema es quizás que aunque como en la novela todos ven a IT por separado (y eso ayuda a unirles) no queda muy claro por qué sobreviven al encuentro. En el libro siempre es por los pelos o por pura casualidad; en la serie parece que Pennywise solo aparece para asustarles sin intención de matar. De otro modo no se entiende que, por ejemplo, Richie sobreviva al encuentro con IT bajo la forma del hombre lobo. Los efectos especiales y algunas técnicas narrativas (Captain's Log) se nos hacen hoy en día un poco arcaicas, pero pueden añadirle sabor y no disminuyen su status de serie de culto.

Película de 2017

Sabemos relativamente poco de esta nueva adaptación. Aparentemente se ha decidido dividirla en dos películas, según se centran en los eventos de la infancia de los protagonistas y su experiencia como adultos. El director es Andrés Muschietti (director y guionista de la peli de terror Mamá), y entre los guionistas consta Cary Fukunaga, uno de los responsables de la primera temporada de True Detecive, más conocida como "la buena". Quizás hubiera preferido un director con más experiencia.


Personalmente, aunque Mamá me gustó, opino que dista mucho de ser un trabajo redondo.
El reparto tiene encima la losa de la comparativa con el de la miniserie. El casting de Bill Skarsgard como Pennywise ha levantado cierta controversia en la red: quizás demasiado joven, con poca experiencia, parece poco probable que consiga lo que Heath Ledger hizo con el Joker: que olvidemos la versión de referencia anterior. Lo más controvertido ha sido la foto promocional del actor ya caracterizado como Pennywise: su aspecto es acorde a los tiempos. Tonos más apagados, ropajes y gorguera que le dan un aire un poco burtoniano, un maquillaje siniestro ya de por sí. Es difícil juzgar por una foto promocional, sin verlo en acción, sin ver —si acaso la tiene— su cara más amable, el Pennywise tentador.

Del casting infantil no conozco a ningún actor salvo a Finn Wolfhard, quien interpretaba recientemente a Mike Wheeler en Stranger Things. Me gustó su trabajo, y creo que puede ser un Richie Tozier memorable: ¿mejor que el Seth Green de la miniserie? Hasta aquí lo que sabemos que va a ser la película. Pero ¿qué podría haber sido?

It: adaptación de 2017. La polémica

Originalmente el director y guionista tenía que ser Cary Fukunaga, y tenía en mente una película oscura, poco convencional. En una entrevista en Variety comentó que su película se dividiría en dos partes, sobre todo para dar tiempo a la primera de desarrollar unos personajes. Aspiraba a mostrar un IT diferente, encontrando formas más retorcidas de asustar a los niños, quienes a la vez serían algo más que simple carnaza arquetípica. Fukunaga abandonó el proyecto cuando el estudio se dedicó a ponerle palos a las ruedas.


Y aquí es donde entra Muschietti. Es de suponer que encajando con lo que busca el estudio: algo más convencional, menos enfermizo. Mal vamos. Sobre todo cuando leo lo siguiente en relación a la localización principal, Port Hope: "Port Hope es el tipo de lugar donde todos soñamos haber crecido. Largos veranos en bici, paseos junto al lago, una bonita calle principal, encantadoras casas con jardín, gente cálida". ¡¿En serio?! ¿Algo de esto suena a Derry? Derry es todo lo contrario: pero según Barbara Muschietti —hermana del director y encargada de producción— Port Hope ofrecerá un entorno idílico que servirá de contraste a los terribles sucesos que rodearán a los protagonistas. En otros casos podríamos tragarnos el argumento, pero no en It. Derry tiene que ser la Derry del libro: un sitio decadente, estancado y opresivo. La atmósfera de Derry la que acogota a sus habitantes y los hace presa fácil de la criatura. La misma ciudad a nivel metafórico es IT: corroe, corrompe y uno solo puede esperar huir de ella. ¿Cómo puede ser Derry un sitio paradisíaco con una criatura maligna ancestral durmiendo en su subsuelo, despertándose cada treinta años?

No tengo grandes perspectivas para esta adaptación. Es malo generalizar, pero hay que huir cuando es el estudio el que manda e impone su visión por encima de la de un guionista/director con signatura.

Conclusión

It es la quintaesencia de King. Tiene todo lo que ha hecho de King un grande del terror. Tiene, valga la redundancia, terror en abundancia, y de todo tipo. La misma naturaleza de la criatura es tal que permite presentarla bajo una miríada de formas, que explotan distintos tipos de fobias. La favorita, Pennywise, es un icono como no hay otro en la literatura de horror moderna. Hay evolución en los personajes: de la infancia a la madurez, y dentro de la madurez, aún un paso más, hacia el héroe. Se exploran las dinámicas entre grupos pequeños y comunidades cerradas, la gran obsesión de King, su pasión por los microcosmos sociales. Se retrata al mal externo (la criatura) y el interno (Bowers).

Los personajes, todos, son tan reales que resultan tangibles. La estructura es perfecta y encaja de maravilla: la disposición de distintas piezas y su lento avance hasta completar el mosaico. La narración a dos tiempos que enriquece la experiencia del lector y le da una visión de conjunto que contribuye a adentrarse en los ciclos que sigue la criatura. El cambio en la edad de los protagonistas es sublime: cuando niños, requiere el mayor valor enfrentarse a sus demonios. Cuando adultos, el terror que sienten al verse implicados otra vez es indescriptible. Artesanía pura donde todo tiene un por qué, y donde encontraremos infinidad de momentos que atesorar. Desde los que impactan por lo horripilante (la muerte de George, el impermeable bajo la lluvia, el barquito que se cuela en el alcantarillado, la mano que tiende buscándolo y que encuentra a un payaso sonriente en las tinieblas) y lo enternecedor (El "Hai-oh Silver" de un chico en bicicleta en verano, la historia entre Ben y Bev).
¿Es It la mejor novela de King? Este era un debate para otra ocasión, decía en la introducción. Pero voy a contestar ahora: para mí lo es. El debate, quien quiera cuando quiera.

Tanto si estáis de acuerdo como si no, lo que sí me parece indiscutible es que es la más representativa, y por ende la mejor para que quien desconozca al autor se adentre en su mundo. Olvidémonos por favor de "La torre oscura", si hay que recomendar King, algo que resuma la obra de su vida, la elección es It.

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