Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


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Dícese de tener la espada a mano y el conjuro aprendido, abrir la puerta a ganzúa, recorrer las mazmorras, enfrentarse al troll, al gnoll y al conjurador de la torre. Explorar un universo imaginario... o no.

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mayo 04, 2015

'Nido de pesadillas' de Lisa Tuttle, ración de terror cotidiano e introspectivo

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Lisa Tuttle es un misterio que Nevsky Prospects está empezando a descifrar en España. Y, como comentábamos en la crónica de su visita a la librería Gigamesh hace unos días, ya tocaba. Tuttle, autora premiada con los mayores galardones de su especialidad y reconocida influencia fundamental del terror y la ciencia ficción desde mediados de los ochenta, no contaba con siquiera un solo libro suyo editado en España, salvo la colaboración con George R. R. Martin en Refugio del viento.

Cuando tuve ocasión de escucharla en su breve paso por Gigamesh lo que oí acerca de sus relatos me sugería que seguramente serían muy de mi gusto, pero no imaginaba hasta qué punto. Ahora, apenas una semana más tarde, y habiendo terminado este Nido de pesadillas, siento que he descubierto otro autor de cabecera de los que se prestan a múltiples lecturas.

Nido de pesadillas es una colección de relatos brillante que se centra en explorar un tipo de horror cotidiano e introspectivo. Hay muy poco elemento sobrenatural, y el que hay –y esto me parece fascinante– suele prestarse a interpretaciones. ¿Era realmente un monstruo lo que ha visto nuestra protagonista? ¿O ha visto lo que su mente perturbada le ha sugerido? Nido de pesadillas habla de mujeres sometidas al estrés de una relación que no funciona o al de la maternidad, al reto de compaginar ésta con la vida laboral y la pasión por el arte, o el vivir con una baja autoestima, de gente sometida a personas posesivas y absorbentes. ¿Qué pasa cuando en este estado mental agotado, desgastado, susceptible y sugestionable aparece algo extraño? Puede que la imaginación lo retuerza y le de fuerza hasta convertirlo en una pesadilla, o puede que realmente sea una pesadilla encarnada.


Incluso en aquellos relatos cuyos finales parecen más drásticos queda aún la opción de considerar que todo no es nada más que la interpretación del narrador —el narrador sugestionado— de algo si no normal, por lo menos no necesariamente terrorífico. Otra característica que comparten es que muchos tienen una lectura alegórica: a veces parecen el fruto de una mente violada que intenta explicarse el trauma que ha vivido y le da forma de fantasía. Todo expresado con una sutileza y una elegancia que refuerzan la ambigüedad del relato y así lo hacen mucho más penetrante que si se recurriera a un festival gore.

Como no me suele parece buena idea ir comentando los relatos uno a uno, ya queanalizarlos todos al detalle requeriría más espacio del que disponemos, voy a hablar de los que más me han impactado, e intentaré agrupar el resto por temáticas generales.

“El señor de los caballos”, “La memoria de la madera” y, sobre todo, “La otra madre”, exploran el tema de la maternidad, deseada o no, y la forma en que absorbe tanto de la vida de la madre que a veces ésta pierde sentido. En “El señor de los caballos” una pareja se traslada a vivir a la casa de unos antepasados del marido; en “La memoria de la madera” otro matrimonio compra un arcón en una venta de garaje, para decorar su nueva casa. La gente que se muda a un nuevo hogar es algo recurrente en la ficción de Lisa Tuttle, según veo, la tensión de encajar en un lugar nuevo lo convierte en un punto de partida ideal para sus relatos. En el primer caso, la familia descubre que en el establo adyacente a la casa ocurrió hace décadas un grotesco asesinato; en el segundo, el arcón recién adquirido emite un hedor a podredumbre espantoso que solo se percibe unos instantes al abrirlo y luego se desvanece. En ambos casos son los niños los que contactan con lo que se esconde detrás del establo y del baúl y los padres —las madres en particular— quienes padecen las consecuencias. “La otra madre” sigue en esta línea: se trata de una historia brillante (una de las mejores de este tomo) donde la protagonista, recién divorciada y con dos niños a su cargo, intenta reconectar con su antigua pasión por la pintura. En las orillas del lago en cuya orilla se alza su hogar, conectará con algo más salido de los viejos mitos galeses.

Siguiendo aún con las parejas, destacar otro de mis favoritos, “Bienes compartidos”, una historia brutal tanto por sus implicaciones como por el modo tan sencillo y descarnado con que Tuttle describe un proceso de divorcio y la forma de afrontar la separación: como nace y muere el amor de la pareja, si es que de amor se trata, y de las consecuencias de éste. O, como su título indica, del sentimiento de propiedad y sus consecuencias. Muy remarcable el modo como se usa el lenguaje para enfatizar la hipocresía (cobarde y cruel) de la pareja; cuando insisten en hablar de "dormir" en lugar de "matar" Tuttle consigue que les odiemos aún más. 

Dos de las historias más violentas y agradablemente desagradables son “Nido de bichos” (que me recuerda muchísimo el “Una edad difícil” de Starobinets) y “Sun City”. El primero, que abre la colección, es el relato de una chica que, pasando por un momento difícil en su matrimonio, decide alejarse de todo visitando a su tía en su casa cerca del mar. La casa —que parece abandonada desde el exterior–— está en realidad mucho más poblada de lo que se imaginaba; el final de esta historia es profundamente perturbador. “Sun City” se parece un poco a “El corazón delator” de Poe: una mujer languidece después de un matrimonio fallido, un trabajo fallido y resumiendo, una vida fallida. Y en su existencia crepuscular, empieza a perseguirla lo que parece el fantasma de la culpa por lo que hizo — o no hizo— en México durante su luna de miel. Aquí encontramos un poco de este sabor mitológico que Jesús Palacios mencionaba en su introducción. Y bien documentado por cierto.

En el otro extremo del espectro, hay tres historias profundamente emocionales y cien por cien psicológicas: “Recorriendo el laberinto”, “Necesidad” y “Cuando te necesita un amigo”. Más que relatos de terror —aunque el segundo tiene una escena que parece inspirada en “La pata del mono” de W. W. Jacobs, uno de los relatos de terror más célebres de la historia— son relatos de nostalgia, desamor y poesía con un toque fantástico. En el mismo sentido podríamos analizar el que cierra el tomo y da origen a la ilustración de la portada: “El nido”, otra de a las obras maestras de la colección. Es una historia que encarna a la perfección el “estilo Tuttle” de hacer terror: todo es subjetivo. El narrador –la mayor de dos hermanas que se trasladan a una casa de campo hasta entonces abandonada– nos habla de la decadencia, del desvío de su hermana pero ¿cual de las dos es realmente la desviada? Y a qué nido hace referencia el título realmente?

Dejo para el final “Vuelo a Bizancio”, que junto a “El nido” y “La otra madre” es lo mejor de lo mejor de este libro. Lisa Tuttle nos contó —a los que asistimos a su charla en Gigamesh— que en parte lo había basado en hechos reales. Especificó que solo en parte, y me alegro, porque lo que padece la escritora que protagoniza este cuento es una pesadilla que solo los que hemos vivido en algún momento sintiéndonos marginados podremos entender en su plenitud. Más que elemento sobrenatural aquí hay surrealismo desbocado: una autora (Tuttle) que basándose en hechos reales escribe sobre una autora (la protagonista) que, tras escribir su primera novela y recibir una invitación para la convención de ciencia ficción de Bizancio en Texas, llega a un sitio que parece sacado directamente de los rincones más oscuros de su cabeza, peligrando su cordura.

Analizado el contenido, demos una ojeada al continente. La edición es estéticamente muy bonita, con un diseño de portada espectacular y un papel color crema muy agradable. El problema —que tampoco es un gran problema— llega con algunos detalles de la traducción que llaman la atención. En la mayor parte de los relatos hay alguna que otra errata, falta de ortografía; y lo que más llama la atención es que dos de los relatos tienen un título distinto según si cogemos el que figura en el índice y la contraportada o el encabezado del relato. Así, en portada e índice consta como “El señor de los caballos” el relato que en el interior se titula “El dios caballo”. O “Cuando un amigo te necesita” (contraportada e índice) contra “Cuando te necesita un amigo” (encabezado). Nada que desmerezca el tomo en absoluto, pero que hace falta comentar.

En resumen, recomiendo fervientemente Nido de pesadillas con la advertencia de que, este sí, es un libro peligroso: el estilo de Tuttle es impactante, sincero e intimista. Uno llega a conectar con sus protagonistas, sus miedos e inseguridades, sus problemas, sus desgracias; y esto lleva a reflexionar sobre los propios. Esto es terror de primera clase, que a veces me recuerda a Machen (“Recorriendo el laberinto”, “El señor de los caballos”, “La otra madre”) por sus contrastes entre civilización y mundo rural, a veces a Poe (“Sun City”), que siempre sorprende con su extrema sutileza y ambigüedad, y que —y aquí disiento con el prólogo de Jesús Palacios— no tiene demasiado que ver con el horror cósmico, salvo cogiendo un poco por los pelos el tema de los miedos atávicos, de los monstruos del inconsciente colectivo, si aceptamos que puedan considerarse entidades externas a uno mismo con las que se pueda establecer contacto.

Nevsky Prospects, mayo 2015
Traducción de Marian Womack
Rústica con solapas, 288 págs. 19 € 

3 comentarios

cyberdark ha publicado un avance de otra antologia de cuentos de Lisa Tuttle, "Recuerdos del cuerpo", cuya publicación está prevista para Septiembre por "La biblioteca del laberinto". La contraportada dice "Su primera colección, A Nest of Nightmares (que esperamos publicar en breve)..." Imagino que ya no lo harán.

Sí, es muy raro que una editorial anuncie una novedad sin siquiera saber si va a poder publicarla, como ha ocurrido en otras ocasiones. Yo desde luego que no anunciaría nada hasta saber si tengo o no los derechos de una obra.

En el caso de la autora, es incomprensible que nadie hasta ahora haya publicado nada suyo, pero por fin se han decidido.

Buena reseña, por cierto. :)

excelente reseña, muy interesante y atinada, Lisa Tuttle no es la única autora de terror del boom de los 80 inédita en España, que decir de Karl Edward Wagner, Dennis Etchison, Steve Rasnic Tem...

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