Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Nuestra
definiciónde
Fantasía

Dícese de tener la espada a mano y el conjuro aprendido, abrir la puerta a ganzúa, recorrer las mazmorras, enfrentarse al troll, al gnoll y al conjurador de la torre. Explorar un universo imaginario... o no.

La ilustración de arriba
es obra de Russ Nicholson.

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noviembre 13, 2013

Efeméride: Bram Stoker, el autor que quedó para siempre unido a «Drácula»

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“Hablar de Bram Stoker es hablar,  ineludiblemente, de Drácula
El pasado 8 de noviembre se cumplieron 166 años del nacimiento de Bram Stoker. Stoker fue un hombre ocupado; crítico de teatro para el periódico Dublin Evening Mail (cuyo copropietario era nada menos que Joseph Sheridan Le Fanu, autor de La posada del dragón volador, entre otras obras), conoció a Henry Irving –uno de los actores más famosos de su época– después de hacerle una crítica positiva, y se convirtió en su asistente personal y gerente del teatro que poseía, el Lyceum Theatre en Londres. Bram Stoker escribió ensayos, destacó como atleta en su universidad, donde se licenció en ciencias y matemáticas, conoció a Oscar Wilde y a Whalt Whitman; viajó mucho, al lado de Irving. Pero por encima de tantos logros, Bram Stoker pasó a la historia como el autor de una novela que al principio pensaba nombrar, The Un-Dead (El no muerto), y que finalmente, publicada en 1897, se tituló Drácula. El oscuro antagonista de aquella novela construida a partir del punto de vista de varios narradores se convertiría en uno de los iconos del terror más universales, reconocibles e influyentes de todos los tiempos; Stoker quedó unido para siempre a Drácula, y éste le dio, como a su prole vampírica, la inmortalidad.


Hablar de Bram Stoker es hablar, ineludiblemente, de Drácula; esta es –y otra vez podemos usar la analogía con el vampirismo– a la vez una bendición y una maldición. A la sombra de Drácula quedan y quedarán para siempre todas sus demás creaciones; para ser justos, ninguna llega ni por asomo a la potencia de la del Conde, pero tampoco tendrán nunca la oportunidad de ser juzgadas y valoradas por si mismas puesto que es inevitable compararlas, y al hacerlo siempre palidecerán. ¿Habría odiado Stoker a su personaje (como dicen que Conan Doyle odió a Holmes) de haber presenciado su enorme éxito? Para alguien con aspiraciones de escritor, sin duda lograr un éxito tal es un sueño, pero a la vez parece descorazonador saber que uno nunca logrará hacer nada más que pueda igualarlo. No igualaron aquel hito, desde luego, obras como La guarida del gusano blanco (1911), cuyo único mérito es suponer un precedente a Lovecraft en lo que respecta a entidades vermiformes de incomprensibles motivaciones, o La Dama del Sudario (1909), que más parece una broma a costa de las primeras novelas góticas que un intento real de hacer algo reseñable. Mucho más interesantes son los relatos que se recogen en el tomo El invitado de Drácula, antología editada en vida del autor, y que en España acaba de editar, con algunos añadidos, Valdemar (en el seno de su mítica colección "Gótica"). Si queremos ver “el otro Stoker” podemos dirigirnos a este volumen donde hay algunos relatos realmente inquietantes como “El entierro de las ratas” o “El sueño de manos rojas”, aparte del interesante cuento que da nombre a la antología, y que Stoker redactó con la intención de usarlo como primer capítulo de la novela, descartándolo luego.

Aparentemente, Drácula alcanzó el estrellato mucho después de la muerte de su creador, a partir de sus primeras adaptaciones al cine. Antes de ello, la novela había recibido buenas críticas (Arthur Conan Doyle, sin ir más lejos, la consideró una de las cumbres de la literatura de terror; curiosamente, su Sherlock Holmes es junto a Drácula el personaje de ficción más veces llevado al cine) pero sin pasar a un primer plano en el mundo de la ficción. Como el personaje que le da nombre, la novela pasó al principio más o menos desapercibida; sus oscuros secretos solo al alcance de unos cuantos, una leyenda de oscura reputación aún oculta al gran público. Con la llegada de las primeras adaptaciones al cine, Drácula abandonó la tenebrosa Transilvania para adentrarse en la pantalla grande y presentarse en sociedad de modo indeleble; la novela siguió pues el mismo recorrido que su personaje.


La primera de estas afortunadas adaptaciones, Nosferatu (1922, Friedrich Wilhelm Murnau) fue una versión no autorizada, disfrazada para evitar el pago de los derechos de autor a la viuda, Florence Stoker, quien finalmente y después de un largo litigio consiguió que se retirara del mercado y fueran destruidas sus copias; algunas se salvaron, gracias a lo cual más tarde pudo ser recuperada. La siguiente adaptación, y la primera que tomaría legítimamente el nombre de “Drácula” llegaría en 1931 de la mano de Tod Browning, con un ahora legendario Bela Lugosi como protgonista. Desde entonces la novela ha visto multitud de adaptaciones; la de 1958 a cargo de Terence Fisher, con un titán como Sir Christopher Lee como protagonista y un elenco completado con Peter Cushing (Van Helsing) se convirtió enseguida en objeto de culto. El mismo Lee protagonizaría varias secuelas, muchas de las cuales tan absurdas que solo su interpretación, y su pasión por el personaje, puede salvarlas. Mi generación seguramente recuerda la de Francis Ford Coppola con Gary Oldman, pese a ser, de estas tres grandes, quizás la peor; y todo esto sin mencionar las innumerables adaptaciones al cómic, a la televisión o a la infinidad de imitaciones y/o homenajes que inspiró.


Ahora mismo, en 2013, Bram Stoker sigue sin duda muy vivo a través de su Drácula, que aún es el paradigma del monstruo con clase, un referente el impacto del cual quizás solo el Frankenstein de Shelley puede igualar ( con quien constituye, por cierto, una dicotomía muy interesante, completamente polarizada; el inmortal inhumano y el monstruo marginado, hijo uno de la superstición, otro de la ciencia, ansiando integración el uno, depredador desdeñoso el otro, ambos monarcas absolutos del imaginario del terror). Cuando dentro de poco vea la luz la última de esta recula de adaptaciones, la série homónima que la NBC está preparando, y Drácula se encarne en Jonathan Rhys Meyers como lo hizo con Sir Christopher Lee, Bela Lugosi o Gary Oldman, recordaremos otra vez a Bram Stoker, el hombre que creó al mito sin verlo ascender como tal (a partir de retazos de leyendas europeas, un personaje histórico real y mucha habilidad), sabiendo que, si esta nueva forma nos decepciona, siempre nos podremos refugiar entre las páginas de su obra inmortal.

5 comentarios

Te felicito por esta curradísima efeméride, Nyarla, que da gusto leer.

Me ha gustado mucho el reportaje. Muy bien cuidado y sin olvidarse de nada. Yo solo recuerdo el de Gary Oldman, porque la versión del 2000 no me gustó. Tendré que ver las otras, me picaste la curiosidad...

¡Qué reseña más currada!

Me encanta la novela de Drácula, creo que es de los clásicos que con más fuerza han llegado a nuestros días.

Para mí Drácula será siempre Christopher Lee, y su némesis, Peter Cushing. Tengo el recuerdo de ser una enana y ver sus películas, y pasar las noches en vela vigilando las cortinas de las ventanas por si aparecía tan temido Conde... jajajaja.

Me uno a Jolan y los demás en las felicitaciones, un artículo espléndido. La verdad es como dices, Bram Stoker es un autor del que alguna vez me he sentido tentado de leer un poco más, pero siempre acababa dejándolo de lado por el temor a que sus otras obras, desconocidas para la mayoría, no estuvieran a la altura.

Supongo que sí, por mucho que ames una creación, saber que nada más de lo que hagas va a estar a la altura, y que ni siquiera te lo van a valorar como tal, debe ser realmente frustrante.

A ver si me animo con tu artículo y aprovecho para ampliar un poco mi repertorio de literatura de terror, que en ese género apenas he probado nada.

Yo me voy a copiar de los demás y te voy a dar también mi enhorabuena por este artículo tan interesante y tan completo. Lo cierto es que si te soy sincera, siempre que se acerca algún día señalado, como pasó con Jack Vance o ahora con Bram Stoker estoy deseando saber qué nos vas a escribir y qué es lo que opinas al respecto. Algo que nunca me había pasado hasta el momento.

Por esta razón bien puedo decir que la famosa Drácula me picó la curiosidad hace ya bastante tiempo, pero nunca me lancé a leerla precisamente porque no quería que se me derribase un mito. Siempre he esperado el momento oportuno y gracias a tu artículo puede que este llegue bastante pronto.

Y por cierto, yo también estoy con Eilonwy, para mi el verdadero Drácula es y seguirá siendo siempre Christopher Lee. Es más, creo que el papel lo llevó más allá de la ficción porque con lo mayor que está seguir haciendo pelis me parece asombroso e increíble. xD

Conversaciones




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El legendario artista de fantasía heroica y ciencia ficción podría haber ilustrado El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien, pero el proyecto nunca salió adelante.

Ilustración

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