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La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

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Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
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25 de marzo de 2013

Críticas de cine: «Oz, un mundo de fantasía», de Sam Raimi

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Título original: Oz the Great and Powerful.
Dirección: Sam Raimi.
Guión: Mitchell Kapner, David Lindsay-Abaire, L. Frank Baum (por las novelas de Oz).
Producción: Walt Disney Pictures, Roth Films.
Banda sonora: Danny Elfman.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 130 min.
Estreno en España: 8 de marzo, 2013.
Temática: Fantasía, aventuras.
Correlación: Independiente, aunque se trate de una precuela de El mago de Oz.


El cine de fantasía goza de buena salud en la actualidad, no necesitamos más que volver atrás la mirada para darnos cuenta de la cantidad de películas de temática fantástica que han sido estrenadas en un corto periodo de tiempo. Un resurgir que ha sido potenciado en parte por el estreno durante las pasadas navidades de El Hobbit: Un Viaje Inesperado, la nueva película de Peter Jackson a partir de una obra de J. R. R. Tolkien, abriendo así la veda para todo un sinfín de películas que nos transportan hasta mundos fantásticos que sólo pueden existir en nuestra imaginación –o puede que existan ahí fuera, esperando a ser descubiertos, aunque por ahora sólo sea en las páginas de un libro o en la pantalla del cine–. Es el caso de las películas basadas en cuentos tradicionales o novelas juveniles de renombrado éxito, como El Hobbit, o también como la que ahora nos ocupa, la enésima adaptación o reinterpretación fílmica del entorno de fantasía creado por el entusiasta de la literatura infantil Lyman Frank Baum, padre de todo un sinfín de posibilidades fantásticas que tienen lugar en la tierra de Oz, una de las ambientaciones de fantasía más populares del pasado siglo –curiosamente, marcando el territorio exactamente en 1900–, y que ha servido para cimentar o moldear toda la literatura juvenil del siglo XX, siendo uno de los primeros mundos de ficción de la que bebe toda literatura juvenil fantástica.


El atrevimiento del productor y director Sam Raimi por regresar al mundo de Oz con una precuela de la historia original –titulada El maravilloso mago de Oz, en lugar de El mago de Oz, que es la abreviatura para la primera obra de teatro producida– ha dado como resultado un entretenido y agradable paseo por ese vistoso mundo que el equipo creativo de Alicia en el País de las Maravillas –la película de Tim Burton que adapta la obra de Lewis Carroll– ha producido gracias a los estudios de Walt Disney Pictures con la que se notan ciertos paralelismos, como por ejemplo la presentación del nuevo entorno. Es cierto que el nombre del director puede echar para atrás a cualquiera que se anime a echar un vistazo a la película, más teniendo en cuenta que es considerado –no sólo por el que escribe esta crítica– como uno de los peores artífices, aunque con éxito, de la industria del cine y la televisión, a ejemplos como la degeneración paulatina de las aventuras de Hércules o Xena, la princesa guerrera me refiero, sin dejar de mencionar la en ocasiones ridícula Spider-Man 3.

Dejando de lado el estigma de su nombre, lo cierto es que Oz, un mundo de fantasía es un espectáculo visual de principio a fin que se deja disfrutar con atención, con una secuencia inicial en blanco y negro con sonido monocanal que resulta memorable por el contraste que supone con el resto de la cinta –todo un homenaje al cine clásico, formando parte de ese revival que está teniendo últimamente la industria de Hollywood con obras como La invención de Hugo o The Artist–, más moderno si cabe con efectos digitales que destacan sobre todo en la creación de personajes o escenarios, gracias a las herramientas avanzadas por ordenador que permiten una mayor soltura a la hora de dar vida a un mundo de fantasía como es el caso, aunque los animatronics, las maquetas a escala o los matte paintings siguen siendo una opción perfectamente válida que dieron su buen resultado en películas clásicas del género fantástico como Willow o Dentro del Laberinto sin necesidad de alardes tecnológicos, y estoy convencido de que no habrían sido lo mismo de haber contado con la tecnología actual. El momento en que el sonido mono e imagen en blanco y negro del "The Baum Bros. Circus" deja paso a la gama de colores completa y al sonido Dolby se queda grabada en la mente del espectador como hizo en el momento del tráiler. La banda sonora ha sido realizada por Danny Elfman, la cual sobresale en los intrigantes e imaginativos títulos de crédito –acordes con la etapa antigua que tratan de emular–, pero se mantiene discreta durante el resto de la cinta, algo similar a lo que ocurrió en Alicia en el País de las Maravillas, quizá debido a la falta de ideas que hace reincidir una y otra vez en el personal estilo musical del compositor que siempre asociamos con las películas de aires "tenebrosos" de Tim Burton.


Pero pese a esa apariencia de modernidad digital que abunda en cada fotograma de Oz, un mundo de fantasía, se respira un cierto aire a clásico, no ya por el comienzo de la cinta como si de los inicios del cine se tratase, sino por la sensación que tenemos en ocasiones de acompañar de nuevo a Dorothy por el camino de baldosas amarillas, solo que en esta ocasión la joven de Kansas es sustituida por el joven ilusionista que termina aterrizando en la tierra de Oz gracias a un globo aerostático y a un terrible tornado como el que transporta a Dorothy hasta las verdes praderas del mágico mundo. Estamos ante una precuela en toda regla, que no sólo sienta un precedente en la filmografía relacionada con el escenario inventado por L. Frank Baum, sino que forma parte de él como en su momento lo hizo la película de Victor Fleming con Judy Garland como protagonista en 1939. Pero salvando las distancias con la más popular adaptación conocida por todos, Oz, un mundo de fantasía tiene también esa intención de maravillar –creo que es lo que buscamos todos en una película de fantasía, o en cualquier película en general–, puede que acercándose a lo que sintieron aquellos primeros espectadores de la cinta de Warner Bros en los años cuarenta, pero tan acostumbrados estamos a los efectos digitales, a la saturación de opciones de entretenimiento, que es imposible que sintamos el mismo efecto de la maravilla, qué duda cabe, pero la intención está ahí para cada tipo de espectador, quien recogerá lo mejor de la cinta para adaptarlo a sus propias experiencias. 

Si en lugar ahora, Oz, un mundo de fantasía se hubiera estrenado hace cincuenta años, estaríamos hablando de un hito del cine, pero que en la segunda década del siglo XXI se queda en una película entretenida que trata de plasmar –y lo consigue– las muchas maravillas que podemos encontrar en el mundo de Oz, munchkins incluidos. Tiene un inicio magnífico, pero en su mayoría, salvo algunos detalles, no sorprende ni su factura digital ni interpretativa, donde hablamos de un James Franco que hace bien su papel como el joven cobarde y socarrón que ansiaba una salida a su vida pero que no quiere decir que acabar en Oz sea lo mejor –tengo que admitir que para mi ha sido el mejor personaje de todos–, aunque por otro lado Rachel Weisz resulta discreta en todo el metraje, mientras que Mila Kunis, insegura al principio, cobra fuerza en su personaje con la transformación en el clásico icono que todos conocemos –incluso está por ahí Bruce Campbell, presente en todas las películas del director–. Detectamos cierta exageración en la interpretación de todo el elenco de actores, incluso en los personajes digitales como el mono alado o la muñeca de porcelana, lo que nos da que pensar que es cosa del director la insistencia en personajes que resultan en cierto modo demasiado predecibles incluso para tratarse de una obra infantil –bien por la dirección de los actores o la construcción de sus alter ego–, una de sus características o defectos principales, porque Sam Raimi consigue dotar a cada una de sus creaciones de un tono de parodia del que es difícil desprenderse y que automáticamente asociamos con él. En el caso de Oz, un mundo de fantasía, no es la excepción, aunque sí es cierto que se encuentra en mucha menor medida que en por ejemplo, los casos mencionados anteriormente, ¿porque acaso el poderoso Mago de Oz no es un charlatán, un farsante?


El tono de precuela de todo un grande de la fantasía ha sido acertado por más que no dejamos de atisbar referencias a la historia original, no ya a la película de 1939 solamente, sino a todo el imaginario de El mago de Oz, desde el viaje por el camino de baldosas amarillas hasta la Ciudad Esmeralda, pasando por las criaturas que pueblan su reparto, el tema de las brujas buenas y malvadas o el sentimiento de compañerismo en el que también hace hincapié El mago de Oz, sentando las bases para una historia que se mantiene perenne en la conciencia colectiva como también han hecho otras obras de igual calado como Alicia en el País de las Maravillas, La Guerra de las Galaxias o Blancanieves y los Siete Enanitos. No será desde luego la última adaptación fílmica o para la televisión que veremos en los años venideros de la obra cumbre de L. Frank Baum, pues cada cierto tiempo la historia nos es recordada de una forma u otra, como lo hizo esa última versión para la televisión titulada Tin Man. Que de esa futura adaptación se encargue Sam Raimi es otra historia, pero desde luego el mundo de Oz ha sido explotado en multitud de novelas y más recientemente cómics, de la que El mago de Oz o, en este caso Oz, un mundo de fantasía, es la punta del iceberg. Una película de fantasía entretenida, que tiene sus defectos pero que resulta igualmente recomendable en muchos de sus aspectos –mis momentos favoritos se encuentran en el tramo final y en la secuencia inicial–, sobre todo para los que han dejado volar su imaginación para quedarse en las coloridas tierras de Oz.

12 comentarios

Esta quiero verla así que pronto caerá. No obstante no estoy de acuerdo con la apreciación sobre Sam Raimi ya que considero que Xena y Hércules son dos grandes series de la historia de la televisión que no deben ser menospreciadas por mucho que chirriasen en los decorados. Simplemente fueron hijas de su tiempo y se hicieron con lo que había.

Raimi también es responsable de las dos temporadas que se hicieron de la serie de La Leyenda del Buscador (La Espada de la Verdad) que en mi opinión (cambos de la trama a parte) son muy buenas, de hecho excelentes.

Yo la vi la semana pasada y me gustó, tenía mis dudas, entiendo que hay unas partes que quizás fueron cursis, pero si ahorita me pongo a ver la primerita, me parecía cursi en su máxima expresión XDD, es que cuando no se está acostumbrada a ese tipo de humor, pero obviamente me encanta la fantasía y es un tesoro. Creo que es entretenida y que hermosos efectos, James FRanco me gustó mucho y como me leí el cuento el año pasado sentí que amarraron bien la original con esta, no deja de ser predicible, pero la historia es también ese tipo.

Saludos

Bueeeeno, creo que por aquí quizás haya más de uno al que pueda molestar con mi opinión, por lo que sabed que en todo momento lo que quiero es expresar lo que siento y no tengo intención alguna de picar a nadie ni de destapar la liebre. Así pues, iré por partes.

Yo soy siempre la primera en reconocer que cuando me ponen una película en el cine en el que los efectos especiales, el vestuario y la historia me cautivan soy muy favorable en mi opinión respecto a ella. Normalmente estos efectos provocan en mí que haya estado toda la película con la boca medio abierta, los ojos como platos y que no haya bostezado ni una sola vez en todo lo que ha durado el metraje. En el caso de esta peli de Oz, siento decir que si no llega a ser porque los que trabajaron en Alicia el País de las Maravillas, han hecho todo lo artístico, la calidad de las interpretaciones de los actores (con la excepción de Rachel Weisz y la de Mila Kunis como bien ha explicado Loren en la reseña), dejaría bastante que desear. A mi personalmente los demás no me han convencido para nada, mucho menos el protagonista, que actuaba mejor en las pelis de Spiderman (que ya es decir) que no aquí.

Lo siguiente que me gustaría decir es que a mi las series de Hércules y Xena me marcaron mi infancia. Hacía cola frente a la televisión para ver capítulo tras capítulo, hasta el momento en el que en Hércules vi un capítulo en el que Ares era un rockero tipo Elvis y otro en el que Xena y Gabrielle volaban en el limbo entre hamburguesas. Eso amigos míos me hicieron abandonar completamente mi infancia, por no hablar de la vergüenza que pasé al ver esto delante de mis padres y todos los futuros intentos de volver a estas series han tenido muchos peores resultados. No ya solo por la calidad de los planos (en ocasiones me he preguntado qué ocurrirá dentro de la cabeza de Sam Raimi), sino de la calidad de las actuaciones de sus actores. Para mi gusto la única que levantó un poco el listón fue Lucy Lawless, porque lo que fue Kevin Sorbo... Eso sí, en Kull el Conquistador bien que cambió (ligeramente claro está) esa tendencia, supongo que fue por la obra y gracia de John Nicolella como director. Igualmente tampoco creo que sea un gran actor, al igual que tampoco considero que James Franco lo sea (al menos en esta peli).

Lo siguiente que me gustaría aclarar es que yo fui fan durante muchísimos años de La Espada de la Verdad, llegando incluso a ser Madre Confesora de una web en la que teníamos todo el universo de los libros representado. Es por esta razón por lo que la emisión de la serie de El Buscador de la Verdad me llamaba poderosamente la atención. Cual fue mi sorpresa cuando tanto la serie como la política de división de libros de Timun Mas me decepcionaron a partes iguales y descubrí cómo hay directores que son capaces de hacer las cosas de la peor forma posible. Ni los actores encajaban en los personajes de los libros, ni sus actuaciones estaban a la altura de un chicle pegado en un moco en el suelo, ni mucho menos los vestidos iban en relación con las aventuras de T.Goodkind. Por favor, ¿La Madre Confesora enseñando las tetas? Lo único que me gustó de esa serie fueron los efectos especiales del Velo y la representación de los paisajes de La Tierra Central. (Sigue en la siguiente entrada xD)

Todo esto sumado a una peli de zombies que me vi de este director, han llevado a Sam Raimi al (muy difícil de conseguir, he de decir) puesto de peor director de mi experiencia fílmica. (Y creedme que me he visto muuuucho cine). Los planos que realiza en Oz parecen sacados de un videoclip. ¿La cara de James Franco en grande con la pantalla dividida en 3 partes? Personalmente me pareció horrible. Y como ya os he dicho, si no llega a ser por las maravillosas y habilidosas manos de los que hicieron los efectos especiales en Alicia para representar a la niña de porcelana o a la Ciudad Esmeralda, (Que una vez dentro más parece una mezcla entre un cementerio y un pueblo pintado de verde, a diferencia de cómo se ve desde fuera) la película se habría quedado (para mi gusto) en agua de borrajas.

¿Lo mejor? Como ya he dicho, los efectos especiales, la estupenda idea de empezar la película en blanco y negro, con el sonido en mono y como no, la banda sonora. Danny Elfman es capaz de darle color hasta a las pelis del pobre atormentado niño Timmy, por lo que cómo no va a darle cierto tono de magia y pseudo épica a una peli de Sam Raimi.

Así que bueno, me parece una peli recomendable de ver, pero no considero que haya que ir pensando que vais a ver una obra maestra. En el caso de Sam Raimi (como pasó con el prota haciendo de niño malote por ponerse un pelo por delante de la frente y haciendo el imbécil por la calle), todo os puede sorprender pero para mal si no vais con la preparación mental adecuada.

Desgraciadamente considero que este director siempre ha sido una persona rodeada de muchas otras que hacen su trabajo excepcionalmente bien, lo que puede provocar que en ocasiones, gracias a ellos, el director no haya deducido que quizás debería aprender a hacer las cosas mejor. Esto es como si vas a ver un concierto de música clásica y el director es pésimo pero los músicos son maravillosos y saben perfectamente cómo deben leer la partitura y unir los compases para que todo suene de maravilla.

¿En realidad el que tiene el mérito es el director? No, son los músicos, pero el que se supone que se lleva el protagonismo es el director y al fin y al cabo todos los músicos, el que abre la sala de conciertos y hasta el que limpia las escaleras cobra de la satisfacción del que va a ver la representación. Así que... os aconsejo ir a ver la peli, hacedlo al menos por la excelente bruja representada por Mila Kunis. A mi ella me encantó. ^^

Por cierto siento la extensión y muy buena reseña ^^

A mí personalmente la BSO me ha gustado bastante, aunque no es muy muy variada, el tema principal destaca en todo momento, en la caja de música, en varios momentos toda la peli... y es una melodía pegadiza, de las que con el tiempo recuerdas cuando hablas de bandas sonoras. Me ha gustado el momento homenaje a la peli clásica con el baile Munckin en la plaza del pueblo. Muy buena reseña maese Loren.

A mi me pareció una película entretenida, aunque mejorable en lo que respecta a los efectos especiales (cosa que no me esperaba) y en los actores (de Franco me esperaba una interpretación más o menos simplona, pero no de Weisz). La historia es algo predecible, pero no vamos a pedirle giros arriesgados a una producción de este tipo.

En cualquier caso, me entretuvo bastante las dos horas que pasé en el cine, e incluso me sacó un par de carcajadas, así que para mi por lo menos, cumplió su cometido :)

Recuerdo haber visto de pequeña "El mago de Oz" en su versión con Judy Garland, que me pareció, a mi tierna edad, una belleza. Así que, hoy, a mis 26 años, ese vago recuerdo, sumado a la mala impresión que me produjo el trailer de esta nueva versión (lleno de diálogos forzados y malas actuaciones por parte, principalmente, de James Franco), tomé la decisión de no ir a verla.

Debo decir, además, que después de leer esta reseña, he confirmado varias impresiones que tuve al ver el trailer, así que, efectivamente, pasaré de verla.

Gracias por la reseña =).

Pues más o menos coindimos en nuestra apreciación sobre esta peli. También para mí lo mejor son las primeras escenas en blanco y negro, la transformación de Mila Kunis y la presentación de los escenarios de Oz. Y, habiendo leído el libro, encontrar guiños y paralelismos con la novela, sin duda. Pero la historia me resultó muy flojita, creo que se podría haber hecho mucho más. Y aunque James Franco es un tipo que en general me cae bien, le veo un tanto sobreactuado aquí (claro que, como dices, también es verdad que ése es su papel: el de un farsante y socarrón antihéroe). De la Weisz esperaba más, la verdad. Y el mono es para echarle de comer aparte con sus chistes...

Y ya que habéis sacado el tema, yo también disfruté en su día con las series de Hércules y Xena, por supuesto. Pero es verdad que llegó un momento en que producían una verguenza ajena importante. Aunque a la Lawless la tendré siempre por un icono juvenil-fantástico-pseudoerótico de mi adolescencia... :D

Pues sí Jolan, como bien dices, Xena ha sido para muchos que nos pilló en plena adolescencia un ídolo a imitar/desear. Jajaja. Aunque la cosa luego decayese un poquito. xD

me gusto la pelicula, es un espectaculo visual de principio a fin el cual hace que soñemos y recordemos los cuentos que nos contaban en nuestra niñes.

Realmente esta película de el mago de Oz es genial, a mi me gusta mucho porque es una versión un poco obcura y muy original

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