} -->

Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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3 de julio de 2014

Reseña: «Perillán», de Terry Pratchett

Debo decir que no estaba muy entusiasmado ante esta novedad que ofrece Fantascy. Hay poco tiempo y muchos libros por leer, y entre los elegidos siempre habrá sitio para los de Terry Pratchett. Pero, reaccionario que es uno, habiendo leído todos los de Mundodisco, me sentía poco inclinado a dedicar unas horas a esta novela independiente (¡y destinada al público juvenil!) que es Perillán. Quería más Mundodisco y había olvidado que Pratchett es un autor tan enorme que no puede limitarse a un solo universo de ficción, y que en su momento, había disfrutado mucho de “El éxodo de los gnomos” y Buenos presagios, novela que creó en colaboración con Neil Gaiman.

Así pues, no fue de buena gana que empecé este libro. Y ahora que lo he terminado, me arrepiento de no haber confiado un poco más en un autor cuyo talento lo ha encumbrado como el maestro absoluto de la sátira. Perillán, ambientada en el Londres victoriano, se podría describir como una mezcla entre Dickens y Twain, una mezcla entre crítica social dura, trágica, e ingenio cargado de buen humor. Es, en efecto, una novela juvenil, pero como bien indica la solapa, más que disfrutable por el público adulto.

Parafraseando a un amigo de Dickens, la trama arranca en una oscura y tormentosa noche, cuando la lluvia azota a un Londres insomne; de un carruaje huye una chica a la que dan caza dos matones. Le propinan una paliza, y quien sabe qué más de no intervenir enseguida nuestro héroe, Perillán, que surge de una alcantarilla y se abalanza sobre los villanos para darles una contundente lección. Mientras se dispone a socorrer a la muchacha, dos hombres más entran en escena: uno de ellos es nada menos que Charles Dickens. Se ofrecen a llevar a la herida a su casa, donde recibirá los cuidados que necesita. Perillán, reluctante, acaba aceptando, y después de que Dickens le interrogue acerca de sus motivaciones y el porqué de su intervención, acepta también la misión que éste le encomienda: descubrir el motivo de la agresión y el paradero de los rufianes.


“Una novela rápida de leer [...] su optimismo romántico es refrescante”
A partir de aquí, la novela crece y crece mientras Pratchett da rienda suelta a su buen hacer. Perillán sabe moverse como nadie por los entresijos del Londres neblinoso; como buen pícaro, sabe a quien preguntar y cómo hacerlo. Le impulsa la breve visión de la chica desvalida, de quien se enamora perdidamente... y el deseo de vengarla cueste lo que cueste. A su lado, van apareciendo y desapareciendo personajes de lo más variado: algunos, son personalidades históricas reales, como el propio Dickens o Benjamin Disraeli; otras, invenciones de Pratchett, tan entrañables como el propio Perillán: Samuel, Onán, o abundantes habitantes del submundo de los barrios bajos. A medida que vamos leyendo, la realidad de este Londres oscuro va tomando vida, a la par que los planes de Perillán toman forma y desembocan en un final muy satisfactorio.

Perillán es una novela que esconde mucho más de lo que parece, como su protagonista. Su trasfondo es duro. Se trata la violencia de género, la pobreza y el hambre. El destino de una gente condenada desde su nacimiento a vivir (brevemente) y morir sin llegar a poder sacudirse una sola vez la mugre del trabajo inhumano, el frío, la enfermedad, sabiendo que si por un casual podían llegar a viejos, su camino terminaría en algún callejón, en alguna cuneta o alcantarilla, demasiado solos débiles para valerse por sí mismos.

Perillán es joven y ha tenido suerte. Es listo y se ha encontrado con mentores que le han ayudado a desenvolverse. Desempeña un trabajo, el de alcantarillero, que para él es lo mejor del mundo. Recorre las viejas alcantarillas de Londres en busca de monedas y objetos de valor que la lluvia haya arrastrado hasta allí desde las calles de la (entonces) ciudad más poderosa del mundo. Él vive el momento, sin pensar demasiado en el futuro. Nosotros sabemos desde el principio que no es un trabajo con futuro por más que él no lo vea así: cualquier día el agua subirá de imprevisto, o la enfermedad atacará, o la desesperación, y acabará con Perillán. Pero el joven recibe su oportunidad: ve a una dama en apuros, y la salva, y se convierte en héroe. Y ante los ojos del lector, su destino se bifurca y con el encargo del Señor Dickens, toma otro sendero que le depara nuevas oportunidades de convertirse en héroe (a veces héroe reluctante) y esperanzas de llegar a más.

Para crear Perillán, Pratchett se inspira en la obra de Henry Mayhew –otro de los que hacen un cameo en el libro–, quien en aquella época se molestó en documentar pacientemente, y en un trabajo monumental, las condiciones en las que vivía la clase menos afortunada. Se titula London Labour and the London Poor y según nos cuenta el propio autor en los agradecimientos, esa obra fue uno de los motivos que le llevaron a querer difundir entre los lectores jóvenes un poco de la realidad del Londres victoriano, durante los primeros años del reinado de la reina Victoria. Parece –es una opinión personal– que también se basa mucho u homenajea a las obras de Dickens, como es natural al incluirlo incluso como personaje. Creo que sobre todo a dos de ellas: Oliver Twist y Grandes esperanzas.


En su planteamiento, Perillán es un libro bastante sencillo: no hay apenas desviaciones del hilo narrativo principal, ni subtramas. El ojo del narrador sigue prácticamente todo el rato al protagonista, y es aquí seguramente donde más se nota que es una novela juvenil; porque por lo demás, curiosamente, es más oscura de lo que suele serlo el adulto Mundodisco. El grado de acidez de la sátira aquí es un poco más bajo y menos sofisticado que en Mundodisco, pero mantiene un similar tono de “sátira edificante”. Los lectores habituales de Pratchett descubrirán encantados que con Perillán juega su juego favorito, dándole a éste una visión del mundo muy peculiar y su clásica personalidad que mezcla la lógica práctica, la honestidad con uno mismo y un código personal inquebrantable; y sobre todo, la capacidad para retorcer los hechos para que encajen con significados acorde con este código.

En resumen, yo añoraba Mundodisco y Perillán es una novela de otro tipo. Pero aún así Perillán es y no es Mundodisco, pero muchos de los personajes parecen tener su equivalente en aquel. Angela Burdett-Coutts es una mezcla de Lady Sybil Ramkin y Yaya Ceravieja; Robert Peel parece un Samuel Vimes algo más estirado, puro incluido; el perro Onán recuerda a Gaspode, efluvios mediante; Perillán es como un Húmedo Von Mustachen, algo más comedido y menos dado a la verborrea, y, por supuesto, Londres es una Ankh-Morpork más húmeda y quizás algo más limpia (sólo quizás). En esta novela juvenil los personajes son menos histriónicos, menos paródicos, pero las bases están allí. Casi esperaba que Perillán no me gustara, porque como es bien sabido, cuando uno es friki lo que suele querer es más de lo mismo, más de lo que ya le ha gustado, más aventuras de sus personajes favoritos (en mi caso, Yaya), y no experimentos con otras ambientaciones. Y al final me encuentro con que me ha encantado. Es una novela rápida de leer, entrañable incluso: su optimismo romántico es refrescante, su historia un agradable oasis que Pratchett invoca en un escenario por lo demás muy oscuro. Gustará a los lectores jóvenes, sí, y a los veteranos, que quizás como yo, quedarán con ganas de leer más de las aventuras de Perillán.

Información adicional
Editado por Fantascy en julio de 2014.
Rústica con solapas, 400 págs, 16,90 €. Disponible en ebook
Traducido por Manu Viciano.
Lectura independiente.
Nuestra valoración: 

julio 03, 2014y

4 de julio de 2013

Reseña: «El día D. ¿Quién mató al Presidente?», de Fred Duval, Jean-Pierre Pécau y Colin Wilson

Título original: Jour J, volume 5.
Guión: Fred Duval, Jean-Pierre Pécau.
Dibujo: Colin Wilson.
Color: Jean-Paul Fernandez.
Edición: 64 págs, color. Planeta DeAgostini, mayo 2013.
Precio: 12,95 € (tapa dura).
Traducción: Albert Agut Iglesias.
Temática: Ucronía histórica, bélico.
Correlación: Primera entrega de "El día D".


¿Y si la historia hubiese tomado derroteros distintos a los que conocemos? ¿Y si los rusos hubiesen caminado por la Luna antes que los estadounidenses? ¿Y si el epicentro de la guerra fría no se hubiese encontrado en París, sino en Berlín? Con todos estos interrogantes aterriza en España una nueva serie franco-belga de mano de Planeta deAgostini Cómics. Estamos ante una ucronía histórica que plantea una versión diferente de la historia: la del asesinato de Kennedy. Uno no puede evitar pensar al leer el cómic, si realmente todos estos acontecimientos habrían ocurrido de la manera en que aquí se cuenta en caso de haberse dado todas las circunstancias que lo hacen posible. Pero como las posibilidades siempre son infinitas en estos casos, para eso están Fred Duval (Travis) y Jean-Pierre Pécau (La historia oculta), para ofrecernos una única versión de esa posibilidad que hizo que "algo" en la historia tal y como la conocemos se desviase hacia otra muy diferente. No deja de ser interesante comprobar los derroteros que toma el acontecimiento histórico del asesinato del presidente John Fitzgerald Kennedy –sucesor de Eisenhower– en la ciudad de Dallas en noviembre de 1963. Pero la cuestión es que no ocurrió así.


La trama propuesta por Duval y Pécau no deja en todo momento de ser una verdadera ucronía histórica, una de las mejores que se han publicado últimamente en cómic, y una de las mejor resueltas, además. Coger un acontecimiento de tal magnitud para la historia de los Estados Unidos y tirar del hilo para crear una rama paralela totalmente distinta como si fuera un What If...? tiene su gracia, y los guionistas resuelven la papeleta de una manera elegante y con ciertas dosis de thriller para mantenernos enganchados hasta el final. El álbum, aunque contiene algunos detalles que pueden escapársele a los menos versados en historia estadounidense en uno de los periodos más álgidos de la Guerra Fría, puede comprenderse a la perfección conociendo el año en que ocurrió el acontecimiento real que sirve de base al cómic, que hubo una Guerra de Vietnam, así como quién fue el sucesor de John F. Kennedy. Estos detalles harán que vayamos servidos para la lectura del álbum.


El apartado artístico se fusiona de manera perfecta con el guión de ¿Quién mató al Presidente?, y la culpa de ello la tiene el dibujo de Colin Wilson (Judge Dredd, Star Wars: Invasión, Rogue Trooper), con unos personajes perfectamente modelados, unos escenarios bien resueltos y una continuidad gráfica bastante cercana a la cinematográfica (eh, de aquí saldría una buena película). El color de Jean-Paul Fernandez es otro de los añadidos a la faceta artística del cómic, sin el cual todas las escenas bélicas ubicadas en el conflicto de Vietman, tanto diurnas como nocturnas, no serían de lo mejor del cómic. 

Estamos ante una prometedora serie que dará mucho juego en futuras entregas, versionando desde una perspectiva ucrónica, jugando con la historia, acontecimientos clave para el desarrollo de la historia del siglo XX –principalmente de dicho siglo, aunque también retrocede mucho más atrás en la historia– como este del asesinato de John F. Kennedy o la colonización de la Luna a manos de los rusos en ¡Los rusos llegan a la Luna!. Como nota curiosa, y que esto no desanime a nadie a leer este interesante cómic, Planeta ha comenzado a publicar la serie por la quinta entrega original francesa de Delcourt, aunque no tiene la más mínima importancia puesto que cada uno de los álbumes de la serie es perfectamente independiente.

julio 04, 2013y

15 de julio de 2012

"El Coleccionista de Sellos", de César Mallorquí

Título Original: El Coleccionista de Sellos.
Edición: 187 págs. Alberto Santos, abril 2012.
Precio: 12,90 €.
Traducción: Obra en castellano.
Temática: Ucronía, ciencia-ficción, Guerra Civil Española.
Correlación: Independiente.



Con El Coleccionista de Sellos, Cesar Mallorquí ganó, en 1995, el Premio UPC (además del de Gigamesh) con esta novela corta a mitad camino entre la ucronía, la novela histórica con tintes bélicos y la ciencia ficción. Este cóctel de géneros que a priori puede despistar al lector, en realidad es una fórmula interesantísima que atrapa de forma irremediable. Una vez comenzado el relato, no hay forma de dejar la novela hasta llegar a la última página.

¿Qué hubiese pasado si en la primavera de 1939, el General Francisco Franco hubiese sido asesinado en un atentado y la República hubiese ganado la Guerra Civil Española? ¿Habrían cambiado mucho las cosas? En un Madrid asolado por las bombas y los fantasmas de la guerra, el comisario Telmo Vega, atormentado por la muerte de su esposa a manos de los Nacionales, sigue con obsesión la pista de un asesino en serie, "El Coleccionista", que va sembrando de cadáveres Madrid en pos de tres sellos que no valen absolutamente nada. En este contexto, no solo veremos de varias formas distintas el conflicto armado que enfrentó a España hermano contra hermano, sino que seremos testigos de fuerzas que escapan a nuestra comprensión gracias a la mano del comisario Vega. Contar más sería introducirme en el terreno del spolier, ¡y no será por falta de ganas!

La novela está estructurada en tres partes perfectamente diferencias e independientes cuyo nexo de unión son unos sellos de fantasía (sin valor postal real) que son la llave y el desencadenante de todo el argumento, con varios giros en la trama, simples pero muy efectistas, que te dejan con la boca abierte y la mirada ojiplática. Además, la novela está escrita con un estilo directo, muy ágil, que no se pierde en descripciones vanas y el autor sabe en todo momento qué quiere contar y como hacerlo.

La nueva edición de este libro, de la mano de Alberto Santos, está muy mimada. Letra correcta, espacios adecuados y sin errata alguna, lo cual es de agradecer porque cada vez es más común el descuidar estos detalles. Quizá la única pega que se le puede encontrar al libro sea la parte referente a la ciencia ficción. Apenas queda insinuada y quizá el lector que busque algo más afín al género puede quedar algo desencantado. Cierto que la ucronía es un subgénero que se puede encontrar dentro de la SCI-FI, pero esta queda tan sutilmente pincelada que quizá a los amantes del género les sepa a poco. Por lo demás, he de decir que El Coleccionista de Sellos es una novela corta intrigante, apasionante, con un ritmo rápido y fluido, con varios giros sorprendentes y que no dejará indeferente a nadie. No puedo por menos que recomendar su lectura a todos los habituales de La Espada en la Tinta. ¡La disfrutarán!


Puntuación: 8,5/10

julio 15, 2012y

17 de septiembre de 2011

"Capitán América: El Primer Vengador", de Joe Jonhston

Reseña de Loren

Título original: Captain America, The First Avenger.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Duración: 124 min.

Temática: Acción, aventuras, superhéroes.

Correlación: Independiente, preludio a Los Vengadores (2012).

~~~~~

Llevamos un año importante en cuanto al estreno de películas de superhéroes de refiere. Con la nueva entrega de los mutantes en X-Men: Primera Generación, con la adaptación al cine de la mitología nórdica de Thor por parte de Kenneth Branagh, también de Green Lantern en pantalla grande (aunque ese ya es de DC), y en visos de la inminente película de Los Vengadores, la asociación Marvel/Disney se ha puesto las pilas para ofrecer la historia original del Capitán América antes del estreno de la cinta donde reunirán a Iron Man, Viuda Negra, Nick Furia, Thor, Ojo de Halcón y Loki, para atarlos a todos en las tinieblas, a las de la sala de cine me refiero.

septiembre 17, 2011y

3 de julio de 2011

"X-Men: Primera Generación", de Matthew Vaughn (por Loren)


Reseña de la película de Matthew Vaughn (X-Men: First Class) sobre la fundación de los orígenes de los mutantes en el Universo Marvel.

Tras el fallido intento de colocar el spin-off de X-Men Orígenes: Lobezno al nivel de la trilogía de los mutantes más famosos de la Marvel, llega esta X-Men: Primera Generación (X-Men: First Class en el original) para situarse como una más que digna aportación al panorama superheroico en pantalla grande, una precuela de la actualidad de los mutantes y cuya línea será explotada sin duda en posteriores entregas a tenor del éxito cosechado. X-Men: Primera Generación es una cinta de acción sin complejos, y lo que es más importante, honesta consigo misma, tanto en su planteamiento como en la agradable sensación que nos queda tras su visionado.

Aquí es donde se forjará el destino de los mutantes y su papel en el mundo conocido. Dirige la cinta Matthew Vaughn, quien ya hizo un trabajo notable en la película de fantasía, Stardust, o en la también adaptación de cómic, Kick-Ass.

julio 03, 2011y

26 de diciembre de 2010

Lobezno: "El Viejo Logan", de Mark Millar y Steve McNiven (por Cyram)

Muchos de vosotros habréis tenido la ocasión de conocer al personaje de Logan, también llamado Lobezno. Ya sea en la televisión o en los cómics, este personaje creado en 1975 por Len Wein, Herb Trimpe y John Romita, fue uno de los grandes descubrimientos de la poderosa Marvel. Haciendo su primera aparición en el número 180 de El Increíble Hulk, desde siempre se planteó como un perfecto antagonista para el gigantón verde. Sus orígenes eran todo un misterio, ya que en ningún momento se le pensó dar un verdadero peso dentro de la historia de Hulk, sin embargo, a medida que fueron pasando los números en los que Lobezno iba apareciendo, la respuesta de la gente fue algo nunca visto hasta ese momento salvo con otros héroes como podían ser el Capitán América o Superman de DC Comics.

Inicialmente comenzó a aparecer en solitario en 1988, después de haber empezado a tomar algo de protagonismo en un experimento de la Marvel con un variopinto grupo de mutantes en el mismo año en el que surgió en el número de Hulk. Su éxito fue apoteósico y planteó un nuevo concepto de héroe en el que no se perfilaba su personalidad como alguien cercano al bando de los villanos, ni tampoco a los protagonistas de muchas de las historias en las que participaba. En todas las ocasiones en las que Lobezno tomará parte por un bando u otro estará motivado por su creencia en su propio código de honor. Convirtiéndose en uno de los primeros ejemplos de superhéroe para un público más adulto, dejaba patente una naturalidad y una nobleza que muy pocos personajes del cómic habían tenido hasta ese momento.

Como bien sabréis, una de las características principales de este personaje son las cuchillas que posee en las manos. Reconozco que salvo por las películas que me he podido ver, no tengo mucha idea acerca de cómo las consiguió, aprovechando su verdadera mutación que era su gen curativo con el que por cierto, su envejecimiento es mucho más pausado que el de otras personas. De cualquier forma, nuestro héroe ha jugado con ambos bandos de una forma o de otra, dando un buen uso a sus armas mortales jugando con los malos con el llamado “El Amanecer de la Luz Blanca” o bien con “Los Nuevos Vengadores”, de parte de los buenos.

Todas estas hazañas nos llevan a ponernos en un supuesto, en un “¿qué pasaría si…?” (What if...?) donde medio mundo esté destruido y haya caído en manos de los villanos contra los que antes todos luchaban. Cincuenta años después de lo que se llamó La Caída, en el que los villanos dedujeron que si luchaban juntos serían más poderosos que no los héroes, y donde las tornas se cambiaron para siempre. Es curioso este novedoso concepto ya que un año antes de que se creara este cómic, el mismo guionista de este ejemplar de Lobezno, Mark Millar, escribió la famosa Wanted, en el que también se presentaba un mundo paralelo en el que los villanos habían triunfado sobre los buenos de la historia.

El relato está marcado además por la nueva personalidad de Lobezno, siempre un alma libre y violenta, algo traumático debió de sucederle para que jurara que jamás volvería a sacar sus garras y decidiera formar una familia con dos hijos en mitad de la nada en las tierras de la familia de Hulk. Siendo exprimidos y acosados por las deudas con la familia del verdoso gigante, la aventura parece ir cambiando hacia algo que muchos de los que somos aficionados al cine hemos podido identificar como un homenaje a la película Sin Perdón. Es más, considero que ha sido una forma bastante original de narrarnos la historia de El Viejo Logan porque en todo momento tenemos la impresión de estar viendo un buen western con los logrados diseños, tanto por los personajes como por los entornos de Steve McNiven. Utilizando un trazado ágil pero bien definido, nos plantea cada una de las escenas como si de una película se tratase, teniendo buen cuidado a la hora de tomar ciertos planos de las escenas de acción y de los personajes. Una buena historia con la que no es necesario saber nada previamente para poder disfrutar de ella, y que empieza y termina juntando las ocho grapas originales en un solo tomo de forma que sea fácil de digerir y de seguir el hilo.

Así que bueno, según he leído en algunos lugares, hay quienes consideran que el final de esta aventura es predecible y con un toque bastante insípido, pero no olvidemos que la película de Sin Perdón lleva acabada desde 1992, por lo que considero que es mucho mejor ver el argumento tal y como es, un homenaje, que no intentar buscarle cinco pies al gato y autoengañarnos pensando que la trama que encontremos entre estas páginas van a cambiar totalmente todo lo que conocíamos, y conocemos, sobre Lobezno, porque me parece echar a perder un estupendo trabajo. ¿Lo mejor? La tragedia de Logan y el martillo de Thor. ¿Lo peor? Es demasiado corto. Así que ya sabéis, a disfrutarlo a no más tardar.

Portada original de Wolverine: Old Man Logan, núm. 67.


_______________________________________________________

Colección/Serie: Universo Marvel. Lobezno · Colección "Marvel Héroes", 9

Título Original: Wolverine: Old Man Logan / Editorial: Panini. / Formato: Tapa dura, 216 pág. / Año: 2010. / Precio: 9,99 euros. / Traducción: -.

diciembre 26, 2010y

22 de julio de 2010

"La Era de Drácula", de Kim Newman


Reseña de la novela de Kim Newman, reeditada por Alamut en abril de 2010 y publicada anteriormente por Timun Mas en 1994 (la novela es de 1992) bajo el título El Año de Drácula. Ambas ediciones son idénticas salvo el cambio de nombre (más adecuado el de esta reedición), por lo que esta reseña valdrá para ambos casos.

Una interesante novela que recrea una ficticia época victoriana donde la sociedad sigue un retroceso paulatino hacia el salvajismo y la depravación, fruto del vampirismo reinante debido al ascenso al poder del príncipe Vlad Tepes, más conocido como Drácula. Casado con la reina Victoria, es quien realmente ejerce el poder en una decadente Inglaterra que poco a poco se convierte al mundo vampírico, lo que traería una nueva hornada de seres inmortales y un estanco claro en dicha sociedad. El autor de La Era de Drácula ha trabajado para Games Workshop bajo el seudónimo de Jack Yeovil, habiendo publicado novelas ambientadas en el mundo de fantasía oscura de "Warhammer", también protagonizadas por una vampira llamada Genevieve, a la que podría considerarse como una pariente lejana de la misma.

julio 22, 2010y

18 de junio de 2010

"El Secreto de los Dioses Olvidados", de Rafael González (por Loren)

Reseña de la novela de Rafael González, publicada por el Grupo AJEC en 2009.

De vez en cuando surgen novelas que, por el simple vistazo a su portada o la llamativa sinopsis, dan ganas de leerla y de adentrarse en el revoltijo de sus páginas. Uno de esos casos (que no se da muchas veces, todo hay que decirlo) ocurre con esta primera novela de Rafael González y que edita el Grupo AJEC. El Secreto de los Dioses Olvidados es una historia de aventuras, de ficción, con tintes históricos salpicados de ucronía, amén de algo de ciencia-ficción y fantasía. Una amalgama de géneros que conjugan una sólida trama en la que el regreso de los dioses largo tiempo olvidados por la humanidad está a la vuelta de la esquina. No nos asustemos por la cantidad de géneros empleados en la elaboración de la novela, pues conjugan bien y resulta una lectura de lo más interesante, que flojea en ciertos puntos pero que sobresale en muchos otros. Vamos a ver a continuación todo lo que nos deparará la novela de ser una de nuestras próximas elecciones lectoras entre la amplia oferta disponible, tanto para este verano como para un futuro algo más alejado.

junio 18, 2010y

15 de mayo de 2010

The League of Extraordinary Gentlemen, Century: 1910 – Alan Moore y Kevin O'Neill

Título original: The League of Extraordinary Gentlemen Century 1910 TPB USA.
Guión: Alan Moore.
Dibujo: Kevin O'Neill.
Color: Ben Dimagmaliw.
Edición: 80 págs, color. Planeta DeAgostini, julio 2010.
Precio: 4,95 €.
Traducción: Guillermo Ruiz.
Temática: Superhéroes, cómic.
Correlación: Primera entrega de The League of Extraordinary Gentlemen, Century.


Una nueva entrega de las aventuras de los héroes decimonónicos de Alan Moore, una de sus mejores creaciones frente a su lista de obras maestras como Watchmen, V de Vendetta o From Hell, entre otras. Esta tanda de superhéroes victorianos, así los podríamos llamar perfectamente, se dan un garbeo por la historia de un Londres cuajado de ficciones –reales, en ocasiones–, demostrando sus muchas capacidades al servicio de la corona y del gobierno inglés. Alan Moore recurre a un ligero toque steampunk y a numerosos referentes literarios para dotar de vida a esta banda de personajes, en nombre de las figuras más influyentes del pulp o clásicos de la literatura. Así por ejemplo, tenemos a un Allan Quatermain –surgido de la pluma de H. Rider Haggard–, al Hombre Invisible de H.G. Wells, a la Mina Harker de Bram Stoker o al Capitán Nemo de Julio Verne; multitud de referencias que hacen de estos cómics un compendio de erudición que tan bien se le da a Moore, buen conocedor de la historia y de la literatura.

Si bien en los anteriores trabajos hallábamos geniales alusiones a La Guerra de los Mundos, Lawrence de Arabia o Sherlock HolmesCentury: 1910 no se queda atrás en algunos aspectos y toma como fuente de inspiración no a los referentes citados anteriormente, sino otros nuevos como puede ser el inmortal Orlando o el hijo de Quatermain, la hija de Nemo, e investigadores ficticios tales como Carnacki –creado por William Hope Hodgson– o el John Silence de Algernon Blackwood. Las referencias son menores, más subliminales. Se deja de lado los anteriores "superhéroes" para formar un nuevo grupo que hasta el momento no está a la altura del anterior salvo en un par de cualidades. Century: 1910 es un nuevo comienzo para el grupo, y no deja de ser curiosa esa pequeña atmósfera de melancolía que impregna la entrega. Tan sólo prevalece la tal Mina, dada su condición eterna. El anterior grupo era mucho más capaz si no contábamos al desmitificado Quatermain –y que en la película se exaltaba en una figura totalmente alejada del cómic–, una nueva banda de personajes que no destacan prácticamente en nada, con una Mina que constantemente tiene que estar aleccionando sobre las acciones a tomar y suspirando de exasperación ante la ineptitud que muestra el grupo.


Al mismo tiempo, Moore nos retrata un Londres de principios de siglo XX sucio, criminal y decadente, una época que echa en falta a la reina Victoria y el recuerdo de Jack el Destripador permanece fresco. Los muelles rebosan de prostitutas y violadores, de criminales que rajan a la gente a la mínima oportunidad para robar su dinero; todo un sinfín de condicionantes que modifican la atmósfera del cómic. Los primeros volúmenes de la serie eran un poco más luminosos a ese respecto –sin pasarse–, aunque la atmósfera era muy similar. Con esta tercera entrega, el futuro es poco halagüeño, algo más realista, pero no dejan de existir las sociedades y los pubs secretos que el ser humano de a pie desconoce.

Posiblemente falte un hueco a rellenar con The Black Dossier, todavía no publicado en España por problemas de derechos, pero este Century: 1910 tiene un par de detalles que deberían gustar a los habituales de los Caballeros Extraordinarios, pero en conjunto es un cómic flojo, falto de sorpresas –alguna que otra hay–, en parte debido a su extensión y su condición de ser la primera entrega de tres. Es un número de ochenta páginas, en contraposición a los dos anteriores libros en tapa dura con mucho más paginaje, que va concluyendo mejor que empieza y que nos deja con ganas de más.

Alusiones literarias e históricas que sólo Alan Moore conoce las hay a montones, tantas que se nos escaparán la mitad –al menos a mi, de eso estoy seguro–, salvo las que ya he citado. El dibujo de Kevin O'Neill sigue en la misma línea, y es un dibujo que a mi personalmente no me desagrada en absoluto. ¿Merece la pena el cómic? Por cinco chelines, desde luego que sí. Si estuviéramos hablando de una entrega que costara sus buenos diez doblones, tendríamos dudas, pero por el precio al que lo han sacado a la venta y teniendo en cuenta que su calidad seguro que irá en aumento con las posteriores entregas, es recomendable al menos echarle un vistazo. Pero ojo, que los dos anteriores volúmenes tienen calidad de sobra como para que este Century: 1910 no le llegue a la altura. El volumen se completa con los típicos anuncios de época y los relatos complementarios en prosa. No hubiera estado de más que la editorial avisara de ser el primer número, ya que puede llevar a confusión al no ser un volumen totalmente autoconclusivo.

mayo 15, 2010y


 

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