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La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

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5 de mayo de 2018

‘The Magic Order’: avance del primer cómic de Mark Millar y Olivier Coipel para Netflix


En la convención C2E2 que tuvo lugar en abril Mark Millar estuvo hablando de The Magic Order, su nueva serie de cómic que arranca su colaboración con Netflix después de que la plataforma de streaming tras la comprara Millarworld a finales del año pasado. y que dibuja Olivier Coipel. En el evento se tuvo la oportunidad de echar un vistazo a las primeras páginas de The Magic Order, pero antes vamos con una breve sinopsis de lo que nos espera en el nuevo trabajo del escocés.

The Magic Order tendrá seis números en total y está dibujada por Olivier Coipel (Thor, Amazing Spider-Man), con color de Coipel y Adam Hughes. Es esta una historia de fantasía protagonizada por varios personajes que también tendrá bastantes elementos de género negro, sobre cinco familias que juraron proteger a la humanidad de forma anónima desde hace miles de años. Durante el día, los magos se hacen pasar por vecinos normales y compañeros de trabajo, pero por la noche se encargan de todo lo malo que vaga por ahí.

En este contexto de anonimidad mágica surge de forma imprevista un enemigo que comienza a asesinar a los magos uno a uno, poniendo al submundo de hechiceros en la tesitura de desaparecer para siempre y por tanto dejar a la humanidad totalmente vulnerable a los peligros que la acechan.

Millar, cuyo sello Millarworld pertenece al cien por cien a Netflix —salvo Kick-Ass, de la que acaba de firma la tercera entrega con una mujer africana como protagonista, Kingsman y Hit-Girl, que seguirán en manos de Image Comics—, forma parte del equipo del estudio creando series y películas. Millar también va a escribir cuatro novelas gráficas al año, unos veinte números, según ha dicho a Entertainment Weekly. Aunque Netflix no tenía pensado meterse en el negocio de los cómics, le dijeron al guionista “si vas a hacer esto como cómic, ve y consigue a los mejores artistas del mundo”.

El cómic se ha definido como una mezcla entre Los Soprano y Harry Potter, y el primer número llegará a las tiendas de el 13 de junio de 2018 al precio de 3,99 $.

Estas son las primeras páginas de The Magic Order más algunas portadas:






mayo 05, 2018y

26 de noviembre de 2017

‘The Magic Order’, fantasía y thriller en el primer cómic de Mark Millar para Netflix


Con la reciente adquisición del sello Millarworld por parte de Netflix, donde Millar seguirá escribiendo cómics para luego ser convertidos en películas, series de televisión y series infantiles por la plataforma de streaming americana, solo era cuestión de esperar un poco para conocer lo nuevo que está preparando Millar en su nueva temporada creativa. Según Entertainment Weeklyel cómic en el que ahora mismo está trabajando el escocés se llama The Magic Order y combinará diferentes géneros: será una historia de fantasía con múltiples personajes, pero también tendrá partes de thriller. La serie constará de seis números y estará dibujada por Olivier Coipel (Dinastía de M, ThorAsedio). Tiene previsto llegar a las tiendas de cómics en la primavera de 2018.

The Magic Order estará protagonizado por cinco familias de magos que llevan protegiendo de forma anónima a la humanidad durante generaciones —entre muggles, como dirían en otros sitios—, haciéndose pasar por vecinos normales y corrientes, compañeros de trabajo y todo lo que tenga a bien entrar en esta definición. Pero ha surgido un nuevo enemigo que empieza a cargarse a los magos uno a uno, por lo que ese mundo mágico en la sombra debe tomar una resolución si no quiere desaparecer o dejar expuesta a la humanidad. A bote pronto parece un argumento de lo más común que ya hemos visto otras veces, pero seguro que Millar lo convierte en algo más, con sus habituales giros de guión y construcción de personajes.


Sobre la fantasía, Mark Millar comenta que (traducción propia) “a la gente le puede resultar desconcertante porque a menudo se pierde la perspectiva humana, el gancho realista que la abre a cualquiera. Por tanto, mi idea con The Magic Order era hacer algo que tratase en esencia sobre una orden de magos buenos que se libraron hace cientos de años de todas las cosas malas, pero que viven secretamente entre nosotros trabajando y viviendo la vida doméstica habitual. Tienen esa vida secreta, pero para el mundo exterior se trata de algo perfectamente normal y hace que la idea se parezca más a Los Soprano que a El Señor de los Anillos.”

“Me encanta la fantasía oscura y creo que el mercado tiene un hueco enorme para algo como esto. El que Netflix haya contratado a Olivier también me ha convertido en un tipo de lo más feliz”, dice Millar.

Millar es autor de numerosos cómics que se han llevado a la gran pantalla, como The Ultimates —los cuales han servido de inspiración para el UCM, empezando por Los Vengadores y siguiendo con Capitán América: Civil War y Logan—, Wanted —posiblemente una de las adaptaciones comiqueras que menos relación guardan con el original—, Kick-Ass y Kingsman: Servicio secreto, además de ser autor de otros cómics como Empress, Super Crooks y Crononautas.

Esta es la primera portada de The Magic Order:

noviembre 26, 2017y

22 de noviembre de 2017

Kick-Ass tendrá una cuarta entrega y Hit-Girl regresa con una serie regular


Los lectores de Mark Millar están de enhorabuena, porque hace unos días el escocés anunció que habrá una cuarta entrega del cómic de Kick-Assen Entertainment Weekly, donde ha saltado la liebre, se puede ver la portada y las cuatro primeras páginas del mismo—, y que este se publicará el 14 de febrero de 2018 coincidiendo con el décimo aniversario de la primera edición de Kick-Ass. El cómic, que volverá a tener a John Romita Jr. como artista, y saldrá publicado por Image Comics en vez de Marvel, aunque esa no será la única novedad de la nueva entrega.

Millar ha adelantado que Dave Lizewski colgará el traje verde y amarillo para ceder su puesto a Patience Lee, una joven de raza negra, exmilitar y madre, que se encargará de la lucha contra el crimen organizado en el estado de Nuevo México.


“Creo que nunca he creado un personaje mejor. Me encantan las madres héroes. Lo hice con Empress y lo he vuelto a hacer aquí” (traducción propia), ha dicho Millar a EW. El guionista también se muestra encantado con las historias de superhéroes que ha escrito a lo largo de su carrera, y ha expresado a EW su fascinación por el legado de los personajes, héroes que heredan el manto de sus predecesores.

“Los cuatro volúmenes originales de Kick-Ass, la historia de Dave Lizewski, quedó cerrada hace un par de años y este es un nuevo personaje. Siempre he querido hacer lo que hacen el Doctor Who o The Flash, crear un personaje con legado, y Kick-Ass fue diseñado para eso. La idea es que inspire a otra gente para que haga lo que él ha hecho, simplemente ponerse el traje y limpiar el vecindario”, aclara Millar. “El personaje principal es ahora una mujer, una madre en sus treinta con dos niños pequeños. Es también una militar veterana que ha vuelto a casa para encontrar que su vida es ahora totalmente distinta a como la dejó cuando partió a Afganistán, por lo que la dinámica del libro es muy diferente, pero el sabor es al mismo tiempo el mismo.”

A continuación podemos ver dos páginas del nuevo Kick-Ass (en EW podéis ver algunas más):



Por otra parte, el cómic de Kick-Ass no es lo único de lo que informa Millar, porque Hit-Girl también obtiene su premio y se lleva una serie de periodicidad mensual. Para esta Mark Millar contará con Kevin Smith y los lápices de Kim Jung Gi, Eduardo Risso (100 Balas) y Rafael Albuquerque (American Vampire), entre otros.

La nueva historia de Hit-Girl se ambientará en distintos países, por lo que la serie se ha dividido en varias partes, y la idea es que cada segmento lo cuente un equipo creativo distinto. La primera parte, situada en Colombia, se publicará en febrero de 2018, también por Image Comics, y estará escrita por Mark Millar y dibujada por Ricardo López Ortiz (Wolf).


La que se ha definido como una mezcla entre Punisher y Polly-Pocket se ha marchado de Estados Unidos para servir a la justicia a nivel global. La primera parada será Colomnia, donde Hit-Girl será reclutada por una madre que ansía venganza por el asesinato de su hijo, aunque Mindy tiene un plan mejor para el asesino a sueldo más terrible de Colombia.

Sobre los personajes femeninos de armas tomar, recordemos que esta semana Panini publica Empress, la ópera espacial de Mark Millar y Stuart Immonen.

noviembre 22, 2017y

17 de octubre de 2017

Panini publicará ‘Empress’, el cómic galáctico de Mark Millar y Stuart Immonen

Empress es una trilogía que cuenta cómo la mujer de un dictador alienígena temido en el universo escapa hacia su planeta natal con sus tres hijos y su guardaespaldas.



Estar casada con un dictador alienígena al que todo el universo teme no parece un plan de vida especialmente atractivo, por lo que no es de extrañar que haya que echarle agallas para poner pies en polvorosa y alejarse de semejante individuo. Esa es la premisa de Empress, lo último que ha salido de la pluma de Mark Millar y que dibuja Stuart Immonen (Ultimate X-Men, Star Wars), junto al entintador Wade von Grawbadger y la colorista Ive Svorcina. La serie, que vio la luz en el sello Icon de Marvel el año pasado —donde también se publicó Superior Kick-Ass—, es el primer arco argumental de una trilogía de ciencia ficción protagonizada por la esposa del susodicho tirano galáctico, quien tendrá que ingeniárselas para evitar la muerte mientras escapa junto a sus tres hijos y su guardaespaldas hacia su planeta natal.



Empress llegará a las tiendas de cómics españolas el 23 de noviembre de la mano de Panini Cómics, en edición en tapa dura, 208 páginas y un precio de 19,95 €. El volumen recopila los números 1 a 7 de la serie original.


Mientras tanto, en Millarworld —el sello de cómics fundado por Mark Millar—... decir que hace unas cuantas semanas Netflix compró los derechos de las creaciones de Millar para llevar a la pequeña pantalla las creaciones del escocés —lo cual no incluye Kingsman ni Kick-Ass, ya que se encuentran en poder de otras productoras—, a lo que el guionista se mostró entusiasmado, no sin antes agradecer a todos aquellos artistas que han pasado por Millarworld y que han hecho posible la consolidación del sello: Frank Quitely, Stuart Immonen, Goran Parlov, Leinil Francis Yu, Rafael Albuquerque, Steve McNiven, Greg Capullo , Sean Murphy, JG Jones, Duncan Fegredo, Tony Harris, John Romita Jr. y Dave Gibbons.

A finales de este mes de octubre será cuando sepamos la serie en la que ahora mismo se encuentra involucrado Millar, lo cual puede ser una adaptación de una obra ya publicada —como por ejemplo, Supercrooks o Crononautas, ahora que se llevan tanto los viajes en el tiempo—, o una totalmente nueva que se ha creado expresamente para ser emitida en el canal de streaming americano.

octubre 17, 2017y

13 de marzo de 2015

Críticas de cine: 'Kingsman: Servicio secreto', un espectáculo muy divertido

Me lo paso pipa viendo las películas de Matthew Vaughn. El director me dejó anclado a la butaca del cine con Stardust, luego con Kick-Ass y más tarde con X-Men: Primera generación. Ha vuelto a conseguirlo con Kingsman: Servicio secreto, el tipo de película que llama la atención enseguida a poco que te gusten los cómics de Mark Millar y si disfrutarste con la adaptación que se hizo del pobre vigilante patea culos. Pero sus películas no serían lo mismo sin Jane Goldman, quien ha escrito todo esto para deleite de todos nosotros.

Kingsman: Servicio secreto nos presenta una trama de espías al estilo de las películas de James Bond, pero con la novedad de que el gamberrismo que aquellas no tenían está aquí más presente que nunca. Por no hablar de todo el ambiente británico que se respira a lo largo y ancho de cada uno de los fotogramas, empezando por los actores (Colin Firth, Mark Strong, Michael Caine) y terminando en la elegancia de llevar un traje o en los tapizados a cuadros. Porque un traje no lo puede llevar cualquiera, algo que nos queda muy claro durante todo el metraje.

Es difícil comentar una película donde el factor principal es la sorpresa, así que omitiremos las partes más sangrientas. El mérito que más podemos atribuirle a Kingsman es que te lo pasas pipa con ella, de principio a fin. Si te paras a pensar en algún momento de la cinta te darás cuenta de que has estado buscando paralelismos entre esta y otras películas del mismo género (los variados y sorprendentes gadgets como los bolis con veneno, los mecheros-granada y otros igual de apetecibles). Por momentos la cinta se pone cada vez más gamberra y el nivel de salvajismo aumenta a cada minuto que pasa hasta llegar a un clímax bestial que ya quisieran otras películas y donde no tienes más remedio que reírte –risa sana o sádica, da lo mismo– ante las diferentes secuencias que van teniendo lugar ante nuestros ojos.


Kingsman presenta los típicos elementos de las películas de James Bond y otras similares de espías: un villano excéntrico (en este caso Samuel L. Jackson, con defecto de habla incluido), mogollón de cachivaches que usar contra los malos, montones de esbirros para masacrar sin piedad y un plan maquiavélico que de momento solo el malo conoce. A esto le añadimos un Colin Firth que prácticamente se estrena en el cine de acción –y lo hace muy bien– y un chaval de los barrios bajos de Londres que termina siendo el alma de la fiesta, y tenemos el cóctel bien agitado que es Kingsman, donde además hay que añadir una estética agradable y muy colorida y un guión con el que no te aburres en ningún momento porque siempre pasan cosas. Y sí, incluyendo la aparición de Mark Hamill como recordatorio de su futura aparición en Star Wars Episodio VII: El despertar de la Fuerza.


Hay muchos buenos momentos en Kingsman, pero la impresionante escena de la iglesia y la cena con un buen vino y unas hamburguesas del McDonald's son dos de los que a mí más me han gustado. Esta película parece escrita a propósito para Colin Firth, para Samuel L. Jackson, para Michael Caine, para Mark Strong y para Taron Egerton: creo que sin estos actores la cinta hubiera sido otra cosa muy diferente, sin carisma.

Y para cerrar esta crítica, una última cosa que me parece importante: no llevéis a vuestros hijos o sobrinos pequeños para ver este tipo de películas, tan solo porque parezca una parodia desenfadada. Eso sí que es una salvajada y no lo de la iglesia.

Kingsman: Servicio secreto. Nacionalidad: Reino Unido. Duración: 129 minutos.

marzo 13, 2015y

17 de julio de 2014

Reseña: «Super Crooks: El atraco», de Mark Millar y Leinil Francis Yu

El mundo de los superhéroes está plagado de posibilidades, y Mark Millar sabe como aprovechar los recovecos que dejan las grandes corporaciones del mundo del cómic para hacer historias que se salgan del canon. Es el caso de Super Crooks: El atraco, donde conocemos a una peculiar banda de delincuentes con poderes especiales que tiene la intención de robarle toda la pasta a un supervillano de cuidado que reside en una mansión de Tenerife, de esos que con sólo una mirada es capaz de reventar los sesos al personal.

El cómic parte de diferentes premisas que al lector le sonarán: tiene un poco de las películas de Guy Ritchie, otro tanto de Tarantino, es un homenaje total a Ocean's Eleven (la manera de reunir a los integrantes de la banda y el objetivo de la misión), y cómo no, es como si la Patrulla-X se decidiera a echarlo todo por la borda y dar un golpe para hacerse ricos.

Toda esa reunión de referentes y el pulso narrativo del escocés dan como resultado un tebeo bastante entretenido. No está a altura de obras maestras como The Ultimates (tampoco lo pretende), en primer lugar porque el espacio es mucho más reducido y los personajes (elaborados a base detalles pero que carecen de secuencias propias, aunque gozan de la característica arrogancia propia de Millar, porque pueden) no están tan bien construidos como en otros tebeos de Millar. Por otra parte, la intención de la banda (compuesta por estafadores, timadores y un superhéroe que se muestra colaborativo por chantaje), no es lo más original del mundo, pero lo que importa aquí es el desarrollo de la historia y cómo los personajes interaccionan entre sí, sin olvidar la manera que tienen que sortear los altibajos a los que se van enfrentando en el transcurso del robo.


El apartado gráfico de Super Crooks: El atraco es duda uno de los alicientes a la hora de leer el cómic. El dibujo de Leinil Francis Yu (quien ha trabajado otras veces con Millar como en Superior o Vengadores) y el color de Sunny Gho son espectaculares, lo que hace que el cómic gane muchos enteros y se sitúe por encima de la media. Un tebeo debe impactar visualmente en el lector nada más abrirlo, llamar la atención para que nos interesemos inmediatamente por la historia (si es que no lo habíamos hecho ya), y en ese caso cumple de sobra.

En definitiva, Super Crooks: El atraco es un tebeo notable, está bien escrito, el argumento a medias entre Millar y Nacho Vigalondo es correcto y cumple su función, aunque nos deja la sensación de que el tebeo podría haber explotado mucho más sus posibilidades, quizá añadiendo varios números e incluso con nuevas entregas protagonizadas por la misma banda, al estilo de lo que han hecho películas como Ocean's Twelve.

Información adicional
Editado por Panini Cómics en octubre de 2013.
Tapa dura, 128 págs, color, 15 €. No disponible en ebook
Traducido por Gonzalo Quesada.
Lectura independiente.
Nuestra valoración: 

julio 17, 2014y

10 de diciembre de 2013

Reseña: «The Ultimates: Dioses y monstruos», de Mark Millar, Bryan Hitch y Steve Dillon

Título original: Ultimates 2 1-6 y Annual 1 USA.
Guión: Mark Millar.
Dibujo: Bryan Hitch, Steve Dillon (sólo el anual).
Color: Laura Martin, Paul Mounts.
Edición: 200 págs, color. Panini Cómics, "Coleccionable Ultimate", marzo 2013.
Precio: 9,99 € (tapa dura).
Traducción: Santiago García.
Temática: Superhéroes, ciencia ficción.
Correlación: Tercer volumen de los Ultimates.


El escocés lo ha vuelto a hacer. Me ha tenido enganchado a este tercer volumen protagonizado por los Ultimates como quien comienza a comer un merengue y no puede parar, como quien degusta un buen filete sazonado y preparado a su gusto que ha alcanzado el sumun de la perfección. Dioses y monstruos define demasiado bien lo que siempre he pensado de esta serie que desde 2002 continúa sembrando opiniones en el cosmos de las reseñas de internet, los círculos sociales y el mundo editorial. Watchmen ha recorrido en DC un camino parecido a lo que ha hecho The Ultimates en Marvel. Podríamos decir que la historia escrita por Mark Millar y dibujada por el británico Bryan Hitch es a los superhéroes modernos lo que George R. R. Martin, Joe Abercrombie o Andrzej Sapkowski ha sido a la fantasía épica –el motivo de esta comparación es porque estamos en una página que habla principalmente de literatura fantástica, y hay que barrer para casa, me comprenderéis–. Es decir, han renovado la manera de escribir los diálogos, ahora son más descarnados, más directos, tienes una sensación de que asistes a una diatriba dialéctica entre personajes, un tira y afloja en el que ganará el más diestro con las palabras. Eso ocurre en The Ultimates, donde ha sido una de las pocas veces en que literalmente me he bebido los diálogos, los intercambios y las pullas de los personajes –lo mismo que en los anteriores volúmenes de la colección, Vengadores y Seguridad nacional–. En el plano puramente de acción o "mamporros", por decirlo de alguna manera, ocurre tres partes de lo mismo, y es que al igual que los escritores de literatura fantástica antes mencionados, da la casualidad de que en The Ultimates se tiene esa sensación de que la violencia puede estallar en cualquier momento, y que cuando eso ocurra las consecuencias pueden resultar impredecibles, como si el escritor responsable de ella no tuviera pleno control sobre los actos de los personajes. Es visceral, el grado de brutalidad está medido sin que llegue a parecer grosero, y el regusto que nos deja es el de que estamos ante algo grande, se nos graba en la retina y recordaremos esos momentos aunque leamos quinientas historias más sobre lo mismo.


“Millar ha sustraído lo básico de los superhéroes Marvel de antaño y les ha dado un toque especial”
La excelencia de una obra depende, en última instancia, del lector, de su predisposición inicial –no es lo mismo tener la mente despierta que abotargada, no es lo mismo haber discutido con tu pareja que tener un buen día–, por lo que seguramente Dioses y monstruos no entrará por igual a todo tipo de lectores, incluso habrá gente a la que no le diga absolutamente nada. Pero dado que el que escribe esta reseña soy yo, y por lo tanto hablamos aquí de mis sensaciones respecto al cómic, mi conclusión es sencilla: leedlo por vosotros mismos, pero no solo Dioses y monstruos, sino toda la serie porque esto tiene un principio. Los puntos negativos estarán a la vista, aunque no podría imaginarme cuales pueden llegar a ser salvo que no te gusten especialmente los superhéroes –pero si has leído Watchmen porque hicieron una película del cómic y estaba en boca de todo el mundo, también puedes probar con este–, que los aborrezcas o bien que directamente no te guste leer cómics, en cuyo caso cierra esta reseña y olvídala porque te estarás perdiendo una enorme parte del fandom que es necesario conocer.

La construcción de personajes de Millar en "The Ultimates" no es nada despreciable, ha sustraído lo básico de los superhéroes Marvel de antaño –de Los Vengadores, sí– como Iron Man, el Capitán América, Ojo de Halcón, Hank PymHulkThor o la Avispa, por citar unos cuantos de los más importantes, y les ha dado un toque especial, más moderno, humanizando sus defectos y virtudes, sin perder su esencia y desglosándolos hasta el punto de cocción en el que un superhombre –o supermujer– podría realmente comportarse de esa manera, ser consciente de sus superiores habilidades como Homo superior y destacarse del resto de los mortales. Porque la fama de estos Ultimates es bien conocida, y odiada, en el mundo entero, son un recurso para la prensa amarilla y una fuente recurrente para la televisión; se retrata la manera en que su popularidad afecta al mundo, de la misma manera en que lo hizo Watchmen. Este papel como héroe de acción de una película cara de efectos especiales –¿creéis que Joss Whedon no habrá tenido problemas en alcanzar el despliegue pirotécnico de los cómics de los Ultimates?– te pone en la tesitura de enfrentarte a problemas con los que nadie más lidiaría, pero si encima sales airoso de la situación, mejor que mejor.


El Capitán América se convierte aquí en uno de los personajes centrales del reparto, porque lo sabe, es consciente de que de él depende el hecho de que muchas cosas salgan bien o mal; es el que más frases lapidarias suelta en el momento apropiado, y con el que más he llegado a empatizar –no es tanto el mojigato conservador de los años cuarenta como una reliquia de otra época que trata de adaptarse al mundo actual, y que sin embargo no pierde ese aura de viejales en forma–. El Thor de Millar es arena de otro costal, y por el que realmente merece la pena leer Dioses y monstruos –independientemente de la chispa de los diálogos, los cruces con otros personajes del Universo Marvel, las alusiones a El silencio de los corderos y a Kick-Ass, o el guión que es capaz de deslizarse por nuestro cerebro como si fuera un tobogán untado de mantequilla–. Está claro que no diré nada más del argumento para no destriparlo, pero desde luego que tiene miga y el desenlace es comparable en nivel de bestialidad y espectacularidad al de los dos volúmenes precedentes. Y hasta aquí puedes leer. Me reafirmo en que los superhéroes han sabido renovarse con multitud de series en distintos sellos editoriales y con autores muy diversos. The Ultimates es uno de esos ejemplos. Coge el primero y léelo. En el caso de que te guste –eh, hay un cincuenta por ciento de posibilidades de que sí, ya es algo–, regresa para comentar esta reseña y dime si estás de acuerdo con mi opinión. En caso contrario –y si ya lo has leído pero te han castañeteado los dientes de furia mientras leías esta reseña–, siempre puedes seguir opinando y será incluso interesante ver otro punto de vista. Por el momento este es el mío: The Ultimates mola. Lo mejor: Thor. Lo peor: que tras esto quede un único volumen –El gran robo de América– para que termine esta magnífica etapa con Millar y Hitch.

diciembre 10, 2013y

28 de octubre de 2013

Reseña: «Superman: Hijo rojo», de Mark Millar, Dave Johnson y Kilian Plunkett

Título original: Superman: Red Son.
Guión: Mark Millar.
Dibujo: Dave Johnson, Andrew Robinson, Kilian Plunkett, Walden Wong.
Color: Paul Mounts.
Edición: 168 págs, color. ECC Ediciones, abril 2013.
Precio: 15,50 € (rústica).
Traducción: Guillermo Ruiz Carreras.
Temática: Superhéroes, distopía.
Correlación: Independiente, basado en el personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster.


Esta interpretación de Superman no habría sido lo mismo sin Mark Millar. El guionista escocés consigue reunir todos los elementos que caracterizan las historias del Hombre de Acero (el superintelecto de Lex Luthor, Lois Lane, Wonder Woman, Batman y su búsqueda de venganza, su pasado misterioso de ciencia ficción, sus valores morales), y los transforma hasta convertirlos en una única frase compuesta por tan sólo dos palabras: Superman comunista. La “S” del pecho de Superman desaparece para dejar paso a la hoz y el martillo. ¿Habría sido el Hombre de Acero de esta guisa en el caso de haber aterrizado en la vieja Unión Soviética en lugar de en Estados Unidos? Dada la naturaleza del personaje… ¿habría Superman conseguido una sociedad como la que se describe en Superman: Hijo rojo?

La versión de Mark Millar sobre el personaje parece apuntar hacia una única dirección: distopía. Estamos claramente ante un cómic que arranca sin demasiados sobresaltos argumentales en plena Guerra Fría, el kriptoniano convertido en una herramienta del comunismo, destinado a luchar contra el imperialismo americano por sus líderes soviéticos, nada especialmente llamativo (aunque sí curioso) hasta que comienza a aparecer el diamante en bruto que esconde esta historia alternativa sobre uno de los mayores superhéroes del mundo del cómic. Porque una vez acabado y leído el sorprendente final de la historia, el lector tiene la sensación de que esa pescadilla que se muerde la cola debe ser recapacitada, asimilada y meditada para sacarle todo el jugo posible, ya que estamos ante uno de los cómics más inteligentes que ha dado últimamente la factoría DC. ¿Cansado de las historias de Superman, de leer una y otra vez los orígenes, de probar cosas nuevas? Refrescante, sí, es otra de las palabras que me faltaba añadir.


“Esta es la historia de cómo Superman puede hacer de la soñada sociedad perfecta una autocracia totalitaria”
Kal-El, el hijo perdido de Krypton, es un superhéroe, y como tal tiene sus virtudes (una de ellas es la longevidad que da fruto a buena parte del argumento), pero también sus defectos (los personajes con algo de gris siempre son más divertidos). En el caso de Superman, sus mayores virtudes residen en una voluntad férrea y en un carisma sobresaliente. ¿Pero qué ocurre cuando esas virtudes llevadas al extremo, chocan con la idea que un ser impecable tiene de la perfección? ¿La sociedad puede forjarse sobre lo perfecto, sobre lo sublime? La idea del comunismo más puro parece chocar con los planes a largo plazo de Superman. Mark Millar hace una crítica del capitalismo yanqui mediante la propia ausencia de su símbolo americano en el mundo de DC, pero también del comunismo como una manera distinta de controlar a las masas, transformada al extremo gracias a la figura de Superman, el cual se ha convertido en esta historia en un ente totalitario que impone por la fuerza (de su perfección, de su omnipresencia, de su afinado oído que le permite estar en todas partes a la vez), que prende la mecha de la justicia llevada hasta lo imposible, lo inalcanzable por medios convencionales. Es antinatural que una sociedad compuesta por seres mortales pueda llegar a ser perfecta (no por lo menos hasta ahora, veremos lo que nos depara este siglo XXI), más imposible todavía introduciendo un elemento externo como es Superman, el cual puede tener una idea equivocada de antemano sobre lo que debería ser una utopía. Esa idea hace que, como en el 1984 de George Orwell, Superman se transforme en el Gran Hermano comunista. El personaje no ha perdido tampoco esa inocencia que le caracteriza, y se ha visto acrecentada su obsesión por alcanzar su meta, sin importarle si sus más allegados compañeros o amigos en una realidad alternativa resultan o no dañados.


Esta historia no sería desde luego lo mismo sin los lápices de Dave Johnson, Andrew Robinson, Kilian Plunkett, Walden Wong, sin olvidarnos del siempre importante color de Paul Mounts ni tampoco de las imágenes promocionales ni las portadas al estilo de carteles de propaganda soviéticos, los cuales ayudan a integrarse con la ambientación del cómic. El apartado artístico de Superman: Hijo rojo es una de las virtudes del cómic, dado que en todo momento tendremos la sensación de estar viendo una película por lo acertado del lugar donde se coloca la cámara.  Fresca, interesante y reflexiva, Superman: Hijo rojo es una de esas historias que surgen de vez en cuando en las factorías de las grandes editoriales de superhéroes para darnos un toque de atención, para decirnos que en el mundo de los supertrajes, los superpoderes y la superépica, todavía hay cosas por contar. La historia de Mark Millar reúne los elementos característicos de las aventuras de Superman, pero bajo la batuta del escocés todos ellos se transforman en algo diferente. Esta es la historia de cómo Superman puede hacer de la soñada sociedad perfecta una autocracia totalitaria. De cómo un superhéroe juega a ser dios, fracasando en el intento.

octubre 28, 2013y

20 de marzo de 2013

Reseña: «1985: El año de nuestra vida», de Mark Millar y Tommy Lee Edwards

Título original: Marvel 1985 1-6 USA.
Guión: Mark Millar.
Dibujo: Tommy Lee Edwards.
Color: Tommy Lee Edwards.
Edición: 160 págs. Panini Cómics, col. "Marvel Deluxe", enero 2013.
Precio: 16 €.
Traducción: Gonzalo Quesada.
Temática: Superhéroes, cómic.
Correlación: Independiente, pertenece al Universo Marvel.


Hacia la mitad de los años 80, el mundo estaba sacudido por una gran cantidad de acontecimientos que no dejarían a nadie impasible. Nombrado como el Año Mundial de la Juventud, (curioso pensando en cómo están hoy en día las generaciones que nacieron en torno a esa fecha o que eran jóvenes por aquel entonces) sería aquel año en el que España entraría en la OTAN después de mil pataletas, en el que Mijaíl Gorbachov ascendería al poder en la URSS abriendo ante sí el inicio del fin del "malvado" bloque comunista –lo que culminaría con la caída del muro en el 1991 que todos conocemos–. Ese año también pudimos ver cómo Ronald Reagan era reelegido por segunda vez así como también veríamos la verja que separaba Gibraltar de nuestro país abierta por fin. También veríamos cómo películas como Lady Halcón, Legend, Los Inmortales, Mad Max 3: Más allá de la cúpula del trueno, Rambo: Acorralado, Regreso al Futuro y Los Goonies sembraban en nosotros un germen muy especial que muchos llevamos aún hoy con nosotros y cómo algunos videojuegos comenzaban a conquistar los corazones de muchos –creando verdaderos monstruos, que diga... fans de ellos– como bien pudieron ser Ghost'n Goblins, Tetris o Super Mario Bros.

Como veréis, este año fue un AÑO, con mayúsculas. Uno de esos de los que uno no se puede olvidar. Precisamente por esta razón me llamó poderosamente la atención el cómic del que vamos a tratar hoy, llamado 1985, llevado de la mano del poderoso Mark Millar y el fantástico Tommy Lee Edwards. Me ha parecido todo un homenaje a aquellos niños a los que, pese a que todo el mundo les tratase de locos o de inmaduros por leer cómics de superhéroes, sabían a la perfección que sus gustos no eran algo dañino para absolutamente nadie. Este caso evidentemente se empeora cuando al que le gustan los cómics es al padre de nuestro protagonista, Toby, el cual ha sufrido un proceso de separación aparentemente complicado en el que se ha visto sustituido por el modelo de marido perfecto americano. Un hombre empresario con su traje de chaqueta, su Cadillac y su buen sueldo, a diferencia de él que incluso tiene que empeñar el coche para poder salir adelante. Azotado por las pullas incesantes lanzadas por su ex mujer, este personaje tendrá un pasado oculto bastante curioso y al que Mark Millar sabe sacar totalmente su jugo. Sin embargo, no quiero adelantaros acontecimientos. Dejadme que os ilustre más o menos sobre el argumento del cómic, el resto deberéis descubrirlo vosotros mismos.


Ambientado en el año 1985, Toby irá con su padre a la llamada "Casa Wyncham", el hogar de un antiguo compañero de instituto con el que vivió una misteriosa aventura de la que se niega a hablar. Tras muchos años sin poder verle, debido a que su amigo está en un estado casi catatónico, cuando llegan a la casa descubren que se va a convertir en una residencia para mayores y personas con minusvalía, por lo que todas las cosas que hay en ella las están repartiendo entre los vecinos de la zona. Sin embargo, el hombre encargado de repartir estas pertenencias, tras hablar con ellos y ofrecerles algo que nunca imaginarían, despierta en Toby una extraña inquietud. Él cree haber visto a este hombre en algún lugar y pese a que no es capaz de ubicarlo, pese a tener una discusión con su madre y verse sometido a las presiones de sus amigos en la escuela para que deje de leer cómics, decide salir en cuanto anochece para volver a la Casa Wyncham. Allí descubrirá algo realmente impresionante que cambiará completamente su concepción de las cosas tal y como lo había conocido hasta ese instante.

El cómic en sí me ha parecido uno de los mejores que he podido leer en mucho tiempo, entre otras cosas porque, pese a pertenecer a Marvel, no necesitas saber nada en absoluto para poder disfrutar con la aventura de Toby y su padre. Tanto el argumento como la forma de entrelazar los diálogos hacen que la historia cobre vida propia y que sea fluida pero realmente intensa. La forma en la que los acontecimientos se encadenan entre sí te deja bastante claro que alguien como Mark Millar no deja nada al azar y que todo lo que escribe está bien cimentado y estructurado, por lo que si alguien no ha tenido aún la ocasión de leerlo, creo que ya está tardando en salir a su tienda especializada más cercana y comprarlo.

Lo que mas me ha gustado particularmente ha sido el final. Para mí absolutamente mágico. Estoy convencida de que a los mayores fans de los tebeos de superhéroes, 1985 se pondrá rápidamente entre vuestros favoritos.

marzo 20, 2013y

20 de julio de 2012

The Ultimates, vol. 2: Seguridad Nacional – Mark Millar y Bryan Hitch

Título original: The Ultimates vol. 2: Homeland Security.
Guión: Mark Millar.
Dibujo: Bryan Hitch.
Color: Paul Mounts.
Edición: 200 págs, color. Panini, junio 2012.
Precio: 9,99 €.
Traducción: Santiago García.
Temática: Superhéroes, acción, cómic.
Correlación: Segundo volumen de "The Ultimates" en el "Coleccionable Ultimate" de Panini.



La sangre nueva que le faltaba al heterogéneo grupo de los Héroes Más Poderosos de la Tierra -conocido como "Los Vengadores"- vio la luz en 2002 de la mano del escocés Mark Millar, cuyos números siguientes formarían el primer arco argumental en The Ultimates: Vengadores, y que podemos encontrar de nuevo en tiendas gracias al "Coleccionable Ultimate" de Panini. Personajes vistos desde una óptica ligeramente trastocada y que dan la sensación de ser savia nueva, potentes escenarios plagados de acción y un dibujo excepcional por obra y gracia de Bryan Hitch -sin menospreciar la intensa labor de Paul Mounts al color- quien nos recuerda el porqué un buen dibujo y color en el cómic es una parte fundamental para que la balanza no se desequilibre y eche por tierra el acabado de una obra.

Ambientada a comienzos del siglo XXI, la historia de "The Ultimates es una suerte entre ucronía (toda temática de superhéroes es al fin y al cabo ucronía, he ahí una de las razones de su éxito), película de acción con grandes dosis de artificio y evolución de personajes, aunque no demasiada. "The Ultimates" deja a las claras que todo superhéroe ha de tener en defecto para que los simples mortales podamos apreciar sus virtudes (un heróe sin debilidades es una figura harto aburrida), por lo que las contrapartidas markmillianas de Iron Man, Thor, el Hombre Hormiga e incluso el Capitán América (personaje que se nos antoja el más inmaculado de todos con el toque perfecto de irreverencia) tienen algún detalle especial que los hacen encajar como la seda en el guión de Millar.

El Capitán América al límite, como siempre, en una de sus misiones contra los nazis de la Segunda Guerra Mundial: "-No intentábamos capturarlo, Herr Kleiser. Hemos venido a hacerlo estallar."


Siguiendo la estela de su primera entrega, Seguridad Nacional deja de lado la presentación de personajes de su predecesora para meternos de lleno en la acción, una película con millonarios efectos especiales (que resultan extremadamente más baratos en viñeta y papel) con muchos paralelismos con la película de Los Vengadores firmada por Joss Whedon, pero sin Loki como villano de fondo y con más participación por parte de todos los personajes que integran la historia. Una vez hallado un problema a nivel mundial, los Ultimates tienen por fin algo "gordo" contra lo que luchar, que es para lo que Nick Furia ha reunido esfuerzos y permisos para poder crear el grupo a su antojo.

Junto a las alusiones cinematográficas tan evidentes como The Matrix -con los susodichos Neo y Trinity sustituidos aquí por Ojo de Halcón y Viuda Negra-, e incluso una espectacular batalla al más puro estilo "Star Wars", esta segunda entrega de "The Ultimates" cumple de sobra con lo prometido en su primera entrega. Salpica el conjunto unos personajes icónicos que en muchas ocasiones hacen pleno uso de sus poderes (siendo Thor el más bestial de todos), un grafismo excelente por parte de Hitch con escenas de acción para nada artificiales o "posadas", brutales incluso en muchas de las ocasiones, un poco de los nazis de la Segunda Guerra Mundial (el pasado del "capi" siempre presente como un fantasma eterno) y tenemos una mezcla irresistible que nos deja con ganas de que llegue cuanto antes a los kioscos la tercera entrega.

julio 20, 2012y

24 de mayo de 2012

The Ultimates, vol. 1: "Vengadores", de Mark Millar y Bryan Hitch

Título original: The Ultimates vol. 1: Super-Human.
Guión: Mark Millar.
Dibujo: Bryan Hitch.
Color: Paul Mounts.
Edición: 160 págs, color. Panini, abril 2012.
Precio: 9,99 €.
Traducción: Santiago García.
Temática: Superhéroes, acción, cómic.
Correlación: Primer volumen de "The Ultimates" en el "Coleccionable Ultimate" de Panini.



Después del tremendo éxito y buen sabor de boca que nos ha dejado a todos la película de Joss Whedon sobre Los Vengadores, es fácil indagar en las numerosas publicaciones sobre el grupo superheroico por excelencia del universo Marvel. Sin ir más lejos, una buena opción sería la primera entrega dedicada al grupo en el recién estrenado "Coleccionable Ultimate" que publica Panini en kioscos y librerías especializadas. El reset de la franquicia Marvel -sin que por ello deba significar echar a la basura todo lo anterior- destinada a Los Ultimates deja a las claras el buen hacer de sus autores, que con plena libertad creativa (siempre dentro de los parámetros de lo que significa el grupo) dotaron de vida a esta particular creación dentro del universo Ultimate que aún hoy en día sigue dando mucho juego.

Este es el cómic en el que se han ido inspirando las numerosas películas basadas en personajes Marvel que ha producido la meca del cine estadounidense en la última década, estemos hablando del Capitán América o del sargento Nick Furia (la elección de Samuel L. Jackson para el personaje es obvia). Incluso en una de las escenas los propios personajes del cómic hablan de los posibles actores para representarlos a ellos mismos en una hipotética película, siendo además uno de esos momentos del cómic que te dejan con una sonrisa por su refrescante e interesante propuesta. Uno de esos guiones que fluye como la seda con constantes momentos de sorpresa, que nosotros aguardamos como lectores para saber qué será lo próximo con lo que el escocés Mark Millar (Wanted, Ultimate Fantastic Four, Kick-Ass) nos pasmará, a lo que juntamos un magistral acabado en la parte artística gracias a los lápices de Bryan Hitch -no por nada está considerado uno de los grandes del cómic estadounidense- y el color de Paul Mounts que añade profundidad tanto a los personajes como a las escenas.


Muchos pensarán que "The Ultimates" sigue siendo más de lo mismo, y en efecto no se equivocan... hasta cierto punto. Ahí están Iron Man -con su nueva armadura, todo hay que decir-, Bruce Banner, con sus brotes contenidos de mala leche, el sargento Furia -atrayéndolos a todos hacia la acción superheroica "responsable" en conjunto- el "capi" dirigiéndolos a todos como veterano superhéroe de la Segunda Guerra Mundial rescatado del hielo, a Thor convertido en un hippie que cree ser el Hijo de Odín -¿lo será de verdad?-, a Hank Pym con su poder de controlar a las hormigas y por último la Avispa, casada con este último, compañera de experimentos científicos a lo sumo. Los personajes de siempre siguen ahí, pero Millar les añade un punto de inflexión que los hace diferentes, no hasta el punto de ser irreconocibles ni mucho menos, pero dándote la sensación de que estamos ante algo novedoso, en algunos casos hasta un pelín transgresor, que falta hacía. Por supuesto, todo eso lo salpicamos con una hábil narrativa que nos hará girar la página irremediablemente, un dibujo excepcional, referencias actuales -el primer número de la serie, Super Human, fue lanzado en marzo de 2002, hace una década-, unas geniales escenas de acción con unos diálogos que ya quisieran otros tebeos... y voilà, el cóctel está servido. Sólo queda por ver si su segunda entrega, Seguridad Nacional, mantiene el mismo nivel. Quiero creer que sí.

Puntuación: 9/10

mayo 24, 2012y

26 de diciembre de 2010

Lobezno: "El Viejo Logan", de Mark Millar y Steve McNiven (por Cyram)

Muchos de vosotros habréis tenido la ocasión de conocer al personaje de Logan, también llamado Lobezno. Ya sea en la televisión o en los cómics, este personaje creado en 1975 por Len Wein, Herb Trimpe y John Romita, fue uno de los grandes descubrimientos de la poderosa Marvel. Haciendo su primera aparición en el número 180 de El Increíble Hulk, desde siempre se planteó como un perfecto antagonista para el gigantón verde. Sus orígenes eran todo un misterio, ya que en ningún momento se le pensó dar un verdadero peso dentro de la historia de Hulk, sin embargo, a medida que fueron pasando los números en los que Lobezno iba apareciendo, la respuesta de la gente fue algo nunca visto hasta ese momento salvo con otros héroes como podían ser el Capitán América o Superman de DC Comics.

Inicialmente comenzó a aparecer en solitario en 1988, después de haber empezado a tomar algo de protagonismo en un experimento de la Marvel con un variopinto grupo de mutantes en el mismo año en el que surgió en el número de Hulk. Su éxito fue apoteósico y planteó un nuevo concepto de héroe en el que no se perfilaba su personalidad como alguien cercano al bando de los villanos, ni tampoco a los protagonistas de muchas de las historias en las que participaba. En todas las ocasiones en las que Lobezno tomará parte por un bando u otro estará motivado por su creencia en su propio código de honor. Convirtiéndose en uno de los primeros ejemplos de superhéroe para un público más adulto, dejaba patente una naturalidad y una nobleza que muy pocos personajes del cómic habían tenido hasta ese momento.

Como bien sabréis, una de las características principales de este personaje son las cuchillas que posee en las manos. Reconozco que salvo por las películas que me he podido ver, no tengo mucha idea acerca de cómo las consiguió, aprovechando su verdadera mutación que era su gen curativo con el que por cierto, su envejecimiento es mucho más pausado que el de otras personas. De cualquier forma, nuestro héroe ha jugado con ambos bandos de una forma o de otra, dando un buen uso a sus armas mortales jugando con los malos con el llamado “El Amanecer de la Luz Blanca” o bien con “Los Nuevos Vengadores”, de parte de los buenos.

Todas estas hazañas nos llevan a ponernos en un supuesto, en un “¿qué pasaría si…?” (What if...?) donde medio mundo esté destruido y haya caído en manos de los villanos contra los que antes todos luchaban. Cincuenta años después de lo que se llamó La Caída, en el que los villanos dedujeron que si luchaban juntos serían más poderosos que no los héroes, y donde las tornas se cambiaron para siempre. Es curioso este novedoso concepto ya que un año antes de que se creara este cómic, el mismo guionista de este ejemplar de Lobezno, Mark Millar, escribió la famosa Wanted, en el que también se presentaba un mundo paralelo en el que los villanos habían triunfado sobre los buenos de la historia.

El relato está marcado además por la nueva personalidad de Lobezno, siempre un alma libre y violenta, algo traumático debió de sucederle para que jurara que jamás volvería a sacar sus garras y decidiera formar una familia con dos hijos en mitad de la nada en las tierras de la familia de Hulk. Siendo exprimidos y acosados por las deudas con la familia del verdoso gigante, la aventura parece ir cambiando hacia algo que muchos de los que somos aficionados al cine hemos podido identificar como un homenaje a la película Sin Perdón. Es más, considero que ha sido una forma bastante original de narrarnos la historia de El Viejo Logan porque en todo momento tenemos la impresión de estar viendo un buen western con los logrados diseños, tanto por los personajes como por los entornos de Steve McNiven. Utilizando un trazado ágil pero bien definido, nos plantea cada una de las escenas como si de una película se tratase, teniendo buen cuidado a la hora de tomar ciertos planos de las escenas de acción y de los personajes. Una buena historia con la que no es necesario saber nada previamente para poder disfrutar de ella, y que empieza y termina juntando las ocho grapas originales en un solo tomo de forma que sea fácil de digerir y de seguir el hilo.

Así que bueno, según he leído en algunos lugares, hay quienes consideran que el final de esta aventura es predecible y con un toque bastante insípido, pero no olvidemos que la película de Sin Perdón lleva acabada desde 1992, por lo que considero que es mucho mejor ver el argumento tal y como es, un homenaje, que no intentar buscarle cinco pies al gato y autoengañarnos pensando que la trama que encontremos entre estas páginas van a cambiar totalmente todo lo que conocíamos, y conocemos, sobre Lobezno, porque me parece echar a perder un estupendo trabajo. ¿Lo mejor? La tragedia de Logan y el martillo de Thor. ¿Lo peor? Es demasiado corto. Así que ya sabéis, a disfrutarlo a no más tardar.

Portada original de Wolverine: Old Man Logan, núm. 67.


_______________________________________________________

Colección/Serie: Universo Marvel. Lobezno · Colección "Marvel Héroes", 9

Título Original: Wolverine: Old Man Logan / Editorial: Panini. / Formato: Tapa dura, 216 pág. / Año: 2010. / Precio: 9,99 euros. / Traducción: -.

diciembre 26, 2010y


 

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