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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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Publihechizo

22 de abril de 2019

Malaz seguirá ganando adeptos con la nueva edición de ‘La tempestad del segador’


El próximo septiembre será nuevamente un mes feliz para los seguidores de “Malaz: El libro de los caídos”, y la razón no es otra que la publicación en el nuevo formato de La tempestad del segador, séptima entrega de la épica saga escrita por el canadiense Steven Erikson y que viene a subir un nuevo peldaño a la hora de completar en español, y de la mano de Nova, esta relevante obra de género fantástico.

Esta edición, que será idéntica en formato al de previas ediciones en Nova, tendrá un total de 880 páginas encuadernadas en tapa dura con sobrecubierta y un precio todavía por determinar —pero tratándose de una reedición es probable que cueste igual que Mareas de medianoche o Los cazahuesos, es decir, 24,90 €—. El libro estará en las librerías el 12 de septiembre.

La ilustración de portada corre nuevamente a cargo de Alejandro Colucci, quien se marca una llamativa imagen de Rhulad Sengar. Esta ilustración se puede encontrar únicamente en la edición española de la novela, mientras que otras como las de Los jardines de la Luna o Memorias de hielo son las mismas que publicó la editorial americana Subterranean Press.

Esto es lo que nos cuenta la sinopsis de La tempestad del segador (¡cuidado con los spoilers!):

En el imperio letherii reina el desconcierto. El emperador Rhulad Sengar se precipita a la locura mientras el Errante, en otro tiempo un dios clarividente, parece ahora incapaz de ver el futuro. Además, los corrompidos cortesanos a los que escucha el emperador parecen empeñados en librar una guerra total contra los vecinos del imperio.

Por otra parte, la flota edur se acerca cada vez más. Entre sus guerreros están Karsa Orlong e Icarium Robavida, y su mera presencia significa que va a correr la sangre.

Pero una pequeña banda de fugitivos busca una salida. Entre ellos hay uno, Temor Sengar, que va tras el alma de Scabandari Ojodesangre, pues juntos quizá podrían detener a los tiste edur y salvar al emperador, su hermano. Sin embargo, Silchas Ruina, hermano de Anomander Rake, también viaja con ellos. Lleva las cicatrices provocadas por las hojas de Scabandari y busca venganza. Habrá un ajuste de cuentas… y será a una escala inimaginable.

Tras la publicación de La tempestad del segador, únicamente quedaría publicar El Dios Tullido —todavía sin fecha de publicación— para completar la decalogía de Malaz después de aquella primera fatídica edición del primer título que publicó Timun Mas en 2004 —cinco años costó para que La Factoría de Ideas publicará Los jardines de la Luna en un único volumen—.

Estos son los títulos hasta ahora publicados por Nova, ordenados según la fecha de publicación en inglés: Los jardines de la Luna, Las puertas de la Casa de la Muerte, Memorias de hielo, La Casa de Cadenas, Mareas de medianoche, Los cazahuesos, La tempestad del segador, Doblan por los mastines y Polvo de sueños.

abril 22, 2019y

7 de marzo de 2018

La reedición de ‘La Casa de Cadenas’ de Steven Erikson llegará en mayo


No hará falta esperar mucho más para tener en nuestras bibliotecas la reedición de La Casa de Cadenas, la cuarta entrega de la épica saga de fantasía escrita por el canadiense Steven Erikson, “Malaz: El libro de los caídos”. El sello editorial Nova, que desde hace unos meses se engloba dentro de las dependencias de Penguin Random House, será fiel a su palabra de completar toda la saga en el menor tiempo posible, teniendo previsto publicar el libro el 24 de mayo, siete años después de su aparición en el catálogo de la extinta La Factoría de Ideas. Esta nueva edición de La Casa de Cadenas será idéntica a las anteriores ediciones de la saga en la colección, es decir, tapa dura con sobrecubierta y cinta de lectura, con 752 páginas y un precio de 24,90 € —9,99 € para la versión en digital—.

La ilustración de portada será, como en el caso de las nuevas ediciones de Los jardines de la Luna y Memorias del hielo, una que ya ha sido publicada por la editorial americana Subterranean Press, concretamente la que hizo Sam Burley para la edición de lujo de House of Chains en 2012.

Nova ha utilizado la traducción de Marta García Martínez que originalmente publicó La Factoría de Ideas en 2011 y que más tarde también salió en formato de bolsillo, aunque esta vez viene revisada.

Esto es lo que nos cuenta la sinopsis de la novela:

“En el norte de Genabackis, tres guerreros de una tribu salvaje descienden de las montañas para atacar las tierras del sur. Para uno de esos guerreros, Karsa Orlong, ese día marca el comienzo de lo que resultará ser un destino extraordinario.

Pasados los años, Tavore, la inexperta consejera de la emperatriz, debe enfrentarse a la tarea de adiestrar a doce mil soldados y convertirlos en una fuerza capaz de desafiar a las hordas del profeta Sha’ik, que aguardan en el desierto sagrado.

Pero la espera nunca es fácil. Los caudillos de la profetisa están enzarzados en una lucha de poder que amenaza el alma de la rebelión mientras que Sha’ik está obsesionado por la revelación de que su mayor enemigo es su propia hermana.”

Con este lanzamiento Nova llega al ecuador de la saga en diez volúmenes del canadiense, de los cuales se habrán publicado Los jardines de la Luna, Las puertas de la Casa de la Muerte, Memorias del hielo, La Casa de Cadenas y Doblan por los mastines —la octava entrega de la serie—, quedando solo cinco para que los lectores que llevan pendiente de ella desde hace tantos años puedan conocer por fin el final, si es que no lo han hecho ya en la lengua del Bardo.

marzo 07, 2018y

13 de diciembre de 2017

La reedición de Malaz continúa a principios de 2018 con ‘Memorias de hielo’


Han pasado solo unos meses desde que se reeditó Las puertas de la Casa de la Muerte, pero hay que estar igualmente preparado para volver a Genabackis de la mano de Steven Erikson, porque la esperada reedición de Memorias de hielo, tercera entrega de la saga de fantasía del escritor canadiense “Malaz: El libro de los caídos”, está a la vuelta de la esquina. ya que el libro tiene previsto llegar a las librerías el 18 de enero de 2018 en el mismo formato de edición desde que comenzaron las nuevas edición de Malaz, es decir, tapa dura con sobrecubierta. Esta nueva edición de Memorias de hielo también estará disponible en formato electrónico, contará con más de 1.000 páginas y tendrá precio de 24,90 € para la versión en papel.

La portada que ha escogido Nova para la nueva edición de Memorias de hielo se diferencia de la publicada por Bantam y Tor en sus respectivas ediciones en inglés; si en la reedición Los jardines de la luna emplearon la ilustración de Michael Komarck para Subterranean Press —la cual representa a Anomander Rake, Engendro de Luna, Melena del Caos—, y en Las puertas de la Casa de la Muerte fue Alejandro Colucci el artista de cubierta, ahora le toca al turno a J. K. Drummond, cuya ilustración de portada también publicó Subterranean en sus habituales ediciones limitadas. La traducción de la novela de Marta García Martínez se mantiene, aunque corregida.

Volviendo la vista atrás, la primera edición en inglés de Memorias de hielo (Memoirs of Ice) llegó a las librerías británicas y canadienses en 2001 de la mano de Bantam —a Estados Unidos llegó algunos años más tarde, de la mano de Tor—, mientras que en España lo publicó la desaparecida La Factoría de Ideas en noviembre de 2010 bajo el título Memorias del hielo.

Esto es lo que cuenta la sinopsis de Memorias de hielo:

“Una fuerza aterradora ha surgido en el continente asolado de Genabackis. Como una marea de sangre corrompida, el Dominio Painita cruza el continente como lava hirviente que consume a todos los que no escuchan la palabra de su profeta, el Vidente Painita. En su camino se interpone una alianza incómoda: la hueste de Dujek Unbrazo y los veteranos Abrasapuentes de Whiskeyjack, junto con antiguos adversarios: el caudillo Caladan Brood, Anomander Rake y sus tiste andii. Superados en número y desconfiando de todo y de todos, deben hacer llegar el mensaje a cualquier posible aliado, incluyendo las Espadas Grises, una hermandad mercenaria que ha jurado defender a toda costa la ciudad sitiada de Capustan.

Pero son más los clanes antiguos que se están reuniendo. Los t#lan imass se alzan para responder a una antigua llamada primitiva. Algo maligno amenaza este mundo: las sendas están envenenadas y abundan los rumores sobre un dios que se ha deshecho de sus cadenas y está empeñado en vengarse...”

Con Memorias de hielo continúa la gran y épica epopeya que inició Erikson con Los jardines de la luna y Las puertas de la Casa de la Muerte, dejando claro que el lector de fantasía está ante algo de proporciones gargantuescas y de una ambición con pocos precedentes.

Para terminar, queremos recordaros que desde el pasado mes de abril la saga de Malaz ha continuado publicándose a partir de la octava entrega, Doblan por los mastines, es decir, allá donde fue interrumpida por La Factoría de Ideas.

diciembre 13, 2017y

29 de octubre de 2017

Steven Erikson prepara la trilogía de Toblakai, la secuela de Malaz

Ante las bajas ventas de la trilogía de Kharkanas, precuela de la saga principal de Malaz, el canadiense ha decidido darle prioridad a la secuela de su saga de fantasía épica tras los hechos de The Crippled God.



Parece que Steven Erikson ha decidido dejar a la espera la trilogía de Kharkanas para ponerse a trabajar en la trilogía de Toblakai, la esperada secuela de su saga de fantasía épica “Malaz: El libro de los caídos”. Para quien no la conozca, la trilogía de Kharkanas es la precuela de Malaz, ambientada unos 300.000 años antes de Los jardines de la luna —donde podemos leer más sobre las tres razas de los tiste, los Andii, los Liosan y los Edurentre, entre otras cosas— y de la que se han publicado dos volúmenes, Forge of Darkness y Fall of Light.

Walk in Shadow, tercera entrega de la trilogía de Kharkanas, tenía prevista su salida quizá para el año que viene o el siguiente, pero dado que Erikson ha pospuesto su lanzamiento, The God is not Willing, así se titulará la primera parte de la trilogía de Toblakai, irá antes y el muy probable que el autor ya esté trabajando en ella.

La trilogía de Toblakai continuará la historia del joven guerrero Karsa Orlong tras los acontecimientos de The Crippled God —última entrega de la saga original de Malaz, todavía inédita en español— y nos mostrará el mundo tal y como ha quedado tras la saga original y el spin off del Imperio firmado por Ian Esslemont, porque no hay que olvidar que el universo de Malaz está en constante evolución.


Mientras tanto, Erikson se encuentra dando los retoques a The Search For Spark, la tercera y última entrega de su space opera “Wildfuld Child”, y mientras tanto también escribirá Rejoice, A Knife to the Heart, una novela de ciencia ficción autoconclusiva. No por nada Erikson es uno de los autores de fantasía más prolíficos.

Erikson habla de la razón que le ha llevado a reservarse la trilogía de Kharkanas para más adelante y lanzarse a por la de Toblakai. Esa razón no es otra que un bajón en las ventas de Forge of Darkness y Fall of Light. Como bien explica el autor, (traducción propia) “si hubiera sido cuestión del estilo que usé para la trilogía de Kharkanas, haciendo que los lectores abandonaran, entonces las ventas de Forge of Darkness hubieran sido decentes, cayendo en Fall of Light. Pero no ha sido el caso. Extrañamente, la serie del libro de los caídos sigue siendo fuerte en materia de ventas. ¿Es debido a que se trata de una precuela? Es posible. ¿Forge of Darkness vino demasiado pronto tras The Crippled God? Puede. ¿O existe una especie de fatiga del lector? Pudiera ser.”

Pero Erikson plantea otra teoría del asunto, básicamente el cuidado que últimamente tienen los lectores de fantasía respecto a las trilogías y sagas, ya que parece que los lectores parecen algo quemados con eso de la espera de nuevas entregas. “¿Están esperando los lectores a que la trilogía esté terminada antes de empezar a comprarla? Porque Dancer's Lament [de Ian Esslemont] tuvo unas ventas brillantes, y también es una precuela.”



“De todas formas, el resultado está ahí, y dado que percibimos un entusiasmo considerable por la trilogía de Karsa, hemos decidido dar el salto. La historia continúa cuatro o cinco años después del décimo libro, así que habrá un montón de posibilidades para explorar y espacio para que nuestros personajes favoritos aparezcan, no solo Karsa. [...] Mis más humildes disculpas para aquellos (¿pocos?) lectores que esperaban ansiosamente dicha novela.”

“Para los que esperan a que la trilogía esté terminada antes de comprarla, no tenéis que pedir perdón. Esperar libros apesta. Personalmente, ojalá que Fall of Light no hubiera necesitado tres años para escribirse [más que cualquier entrega de Malaz]. Solo con eso ya es un montón de tiempo para cualquier lector, y creo que lo peor de la trilogía de Kharkanas para mí es que siempre fue una proposición arriesgada en términos de tono, atmósfera y estilo. Es material denso, y aunque el estilo sea atractivo es uno que requiere cierta mentalización. No fui consciente de ello hasta que recibí el mazazo. A lo mejor pasa que después de la primera novela de Karsa vaya de cabeza a Walk in Shadow. A veces lo único que uno necesita es un empujón.

Por ahora no conocemos la fecha para el lanzamiento de The God is not Willing, pero seguiremos su carrera con gran interés.

octubre 29, 2017y

16 de junio de 2017

La reedición de Malaz continúa en septiembre

La épica de Steven Erikson prosigue su periplo dentro de unos meses, en nueva edición y en otra zona del mapa gracias a Las puertas de la Casa de la Muerte.



Si te has enganchado a la saga de fantasía épica de Steven Erikson con la reedición de Los jardines de la luna, no desesperes por conocer más de este mundo y sus muchos personajes porque el lanzamiento de la segunda entrega se prevé para dentro de unos meses. El sello Nova publicará Las puertas de la Casa de la Muerte el 6 de septiembre, y el formato será el mismo que el de Los jardines de la luna, es decir, tapa dura con sobrecubierta. La novela tiene un total de 880 páginas y un precio de 25 doblones —también sale en digital por 7,99 doblones—. La traducción es la de Enric Tremps y Miguel Antón, la misma que publicó La Factoría de Ideas, pero revisada para la ocasión. Por otra parte, la ilustración de cubierta es obra de Alejandro Colucci y recrea uno de los momentos de la novela.

La sinopsis de Las puertas de la Casa de la Muerte proporcionada por la editorial nos cuenta lo siguiente:

“Debilitado por los acontecimientos en Darujhistan, el Imperio de Malaz se halla al borde de la anarquía. En el vasto dominio de las Siete Ciudades, en el desierto Santo Raraku, la vidente Sha’ik y sus seguidores se preparan para el Torbellino, la sublevación profetizada desde hace mucho tiempo. Será un brote de fanatismo que envolverá al imperio en un salvajismo y una sed de sangre sin precedentes. Estallará uno de los conflictos más sangrientos de su historia y surgirán nuevos destinos y leyendas… En las minas de otaralita, Felisin sueña con vengarse de su hermana, que la condenó a una vida de esclava. Los ahora proscritos Abrasapuentes, Violín y el asesino Kalam han jurado devolver a Apsalar a su patria y matar a la emperatriz Laseen.”


Con la edición de Nova serán tres las ediciones de la novela que se han publicado en menos de diez años, incluyendo la de La Factoría de Ideas y la de su colaboración con Debolsillo —edición que llegó hasta Memorias del hielo antes de que cancelaran el acuerdo y la saga quedara inconclusa en ese formato—.

Las puertas de la Casa de la Muerte se publicó originalmente en el año 2000 y continúa en Memorias del hielo, La Casa de Cadenas, Mareas de medianoche, Los cazahuesos, La tempestad del segador, Doblan por los mastines —publicado por primera vez en español hace tan solo unos meses—, Dust of Dreams y The Crippled God.

junio 16, 2017y

12 de enero de 2017

Subterranean Press prepara una edición especial de la séptima entrega de Malaz

El sello Subterranean Press, especializado en ediciones limitadas de fantasía, terror y ciencia ficción, ha encargado a Tomy Arnold las ilustraciones de la séptima entrega de la saga malazana escrita por Steven Erikson.


No es desconocida la dedicación y el mimo que le dedica Subterranean Press a cada libro que publica, sobre todo en lo que se refiere a novelas de fantasía. Y como muestra un botón: el sello americano tiene en la recámara una edición especial de Reaper's Gale, séptima entrega de la saga de fantasía épica de Steven Erikson "Malaz, el libro de los caídos" ("The Malazan Book of the Fallen" en inglés) que en español conocemos como La tempestad del segador (actualmente descatalogado).

En cada entrega, Subterranean Press cambia de ilustrador, y esta vez le ha tocado a Tommy Arnold ser el caballo de batalla artístico de esta nueva aportación a la serie en formato de lujo (a Arnold ya lo conocemos por otros trabajos en materia de portadas de novelas de fantasía). El artista hará la sobrecubierta (como la que observar un poco más arriba) y las distintas ilustraciones interiores del libro.

Anteriormente, Michael Komarck, J. K. Drummond, Sam Burley, Lauren St. Onge y Noah Bradley han aportado su perspectiva artística a la serie.


En cuanto a la edición de Reaper's Gale, decir que habrá dos ediciones distintas, como suele ser la norma en Subterranean Press. La primera, y más cara de todas (hablamos de 325 dólares) será la lettered edition, limitada a 52 ejemplares encuadernados en tapa dura y firmados por el autor, además de una sobrecubierta exclusiva, una ilustración desplegable y estuche personalizado. Por su parte, la edición limitada costará 160 dólares y tendrá una tirada de 500 ejemplares,

En ambos tipos de edición, el libro estará impreso en papel de alta calidad y contará con las ilustraciones de Tommy Arnold. Está previsto que el libro llegue a los que hagan la reserva en agosto de 2017, aunque como también viene siendo la norma, los que ya tengan en su poder The Bonehunters tendrán acceso directo a Reaper's Gale (los que no tendrán que esperar al periodo de reserva general que se abrirá en abril).

En cuanto al estado de la saga en español, recordad que ya no es un mito rumbo al olvido, sino que la colección Nova se ha hecho con los derechos de publicación de la serie, y la primera entrega, Los jardines de la luna, tiene prevista su reentrada en unos meses.

enero 12, 2017y

28 de enero de 2016

Malaz, el mito rumbo al olvido


A principios de mes se hacía oficial algo que muchos nos temíamos, en vista de la falta de noticias y actualizaciones y la nula presencia en las redes sociales, La Factoría de Ideas entraba en concurso de acreedores. Estamos ya en la recta final de la cuesta de enero y el asunto sigue sin esclarecerse. ¿Qué (o quién) ha llevado a una editorial puntera en su sector a esta situación? ¿Cómo ha pasado La Factoría de Ideas de tener uno de los catálogos más atractivos del mundo de la literatura de género en España a publicar obras —como poco— marginales? ¿Cómo fracasa alguien que es o fue referente en las publicaciones de rol y que cuenta con dos series literarias tan emblemáticas como las de Harry Dresden y Malaz? Y que ha publicado a Banks, Hamilton, Barker, Niven o Campbell.
Seguramente podemos dar respuesta a algunas de estas preguntas, y entre ellas no está la piratería, clásico chivo expiatorio a la mínima que el mundo de la cultura registra pérdidas reales o imaginadas. No, podemos pensar en saldos descontrolados, mala política comunicativa/publicitaria, traducciones deficientes y, quizás, un intento de abarcar demasiado sin la capacidad para exprimir nada a fondo.

Sea como fuere —y termine como termine,  esperemos que de la mejor manera posible para la empresa y sus trabajadores— lo cierto es que como lectores ávidos no podemos evitar preocuparnos por nuestras series favoritas (tampoco deberíamos intentarlo). Es cierto, hay muchas otras sagas por leer y muchos autores a descubrir, pero una cosa no quita la otra. De todas las obras que quedan en el limbo la más importante —por número de seguidores, fama mundial  y calidad, en opinión de este redactor— es sin duda la saga de Malaz. Y uso el término "Malaz" de forma genérica, entendiendo tanto las dos sagas que LFdI estaba editando ("Malaz: El libro de los caídos", serie principal, y "Malaz: El Imperio") como las que aún siguen inéditas.

Malaz no es una saga más, una obra cualquiera, no es —con todos los respetos para sus seguidores— un "Las crónicas de Shannara" o "La Espada de la Verdad". La de Malaz no es una historia de fantasía más del montón, fabricada en unos moldes archiconocidos y escrita en un tono ligero y simplista. Malaz es compleja de un modo que, creo, no tiene igual en la literatura de género, o no lo tiene si no retrocedemos hasta Tolkien y su Tierra Media.

Joe Abercrombie o George R. R. Martin rompen el tono de ingenuidad y relativo simplismo (maniqueísmo, héroes arquetípicos) que reinaba en la fantasía desde Tolkien. Escriben fantasía oscura, y la fantasía oscura conquista lectores por doquier. Sus libros son sumamente realistas, sus personajes complejos y sus tramas complicadas. No escatiman en sexo, sangre y sudor, y la base de su creación es una Europa medieval que retratan con la crudeza que tal período requiere. Esta es su forma de escribir fantasía de una nueva era.

Erikson y Esslemont reman en otra dirección, ambas válidas, ambas sorprendentes, ambas refrescantes en un contexto que se estancó muchísimo durante los noventa. Esslemont y Erikson reman hacia una fantasía que, si bien como la de Martin o Abercrombie es cruda cuando toca, además es desbordante, exuberante. Malaz no tiene ninguna clase de comedimiento. De un modo similar a como Martin descabeza a un personaje tras otro sin pudor, Erikson sobrepasa una y otra vez los límites de lo que la prudencia parece sugerir. En cierto momento se estableció que en la fantasía épica la magia debía estar en remisión o, en cualquier caso, debía ser discreta y con un aire realista. Erikson se burla de este cliché. En Malaz parece que siete de cada diez personajes posee algún grado de capacidad hechicera. Y de estos siete, cinco son capaces de prodigios que dejan en ridículo los mejores esfuerzos de Merlín, Gandalf, Raistlin o Belgarion. Y de los cinco, dos poseen un poder capaz de dar forma a continentes enteros. Y de estos dos, quizás uno es un asesino de dioses. Malaz desborda magia (estructurada por cierto de un modo original e interesante) y donde hay tanta magia hay exotismo, variedad y una pirotecnia espectacular.

En algún momento se decidió también que —como hacen Martin o Abercrombie— el marco apropiado para la fantasía era el medievo europeo, algo que desde Tolkien todo el mundo ha respetado salvo contadísimas excepciones. En Malaz apenas se puede reconocer este referente: Esslemont y Erikson, antropólogos, mezclan en sus libros tal cantidad de culturas e influencias que llegados a cierto punto de la historia uno simplemente renuncia a intentar reconocer de donde surge la inspiración para tal o cual ciudad o paisaje.


En este mismo momento que decíamos, hace tiempo, se estableció un sistema de "razas fantásticas" que, quien más quien menos, también se ha respetado en la literatura de fantasía. Tad Williams usa elfos y enanos (aunque no les llame así) en sus celebradas sagas de "Shadowmarch" y "Añoranzas y pesares", y en todas las sagas relacionadas con Dungeons & Dragons son omnipresentes. En Malaz no las hay, aunque sí se puede encontrar paralelismo entre los Tiste y los elfos, pero es el único que se puede establecer. Los Forkrul Assail, los Jaghut, Imass, K'chain Che'Malle o Thel Akai son otra cosa.

En resumen, en este momento en que se asentaron las bases de lo que debe ser la fantasía también se optó por un comedimiento en la épica que se puede resumir como un intentar ser o parecer realista. En "Canción de hielo y fuego" el Muro es una construcción enorme, de una escala inhumana, pero la defiende una guarnición menguante y muy, muy humana. Hay asedios y grandes batallas pero —de momento por lo menos— se atienen a este marco de "lo posible". Podemos coger cualquiera de estas batallas, trasladarlas en el pasado de nuestro mundo y podrían encajar. No es así en Malaz, donde todo es grandilocuente, exagerado, grandioso. Si hay que luchar, se lucha de forma casi barroca: magia y más magia, magos de combate, razas mágicas, demonios invocados. Si hay que plantear un conflicto, nada de limitarse a una amenaza: proyectemos varias, simultáneas, aterradoras. Si escribimos una novela coral, con multitud de puntos de vista... olvidémonos de la media docena larga que se puede encontrar en obras actuales. En Malaz tenemos literalmente decenas de personajes a lo largo de la saga ofreciéndonos retazos de información que tenemos que recomponer nosotros mismos para lograr una imagen global.

Tampoco vayamos a pensar que con tanto espectáculo Malaz es una obra todo fachada y sin fondo: los personajes y sus motivaciones, las tramas, son complejas hasta el punto de lo retorcido. Hay venganza, hay amor, envidia y pura rabia: hay seres que despiertan compasión, y otros que provocan un odio profundo. Está un Karsa Orlong, pura definición de lo épico, y un Kallor, encarnación de lo mezquino. Y queda sitio —aunque parezca imposible— para los seres corrientes, los soldados rasos, los ciudadanos atrapados en un asedio, los ladrones de poca monta. Y el sitio que ocupan en Malaz también es decisivo: porque Malaz, además de fantasía épica, es novela picaresca. En los diálogos Erikson sabe dar muestra de un ingenio que parece salido del mejor humor británico: a veces me recuerda a Woodehouse y de éste paso a pensar en Jack Vance. En este sentido Malaz tiene a veces más en común con la "Trilogía de Lyonesse" o "La saga de la Tierra Moribunda" que con "Canción de hielo y fuego". 

Al final, la dificultad es quizás la más importante de las singularidades de Malaz; es difícil, es una tarea ardua leerla y conseguir entender qué está pasando. Y lo digo con la mayor admiración, porque el efecto que Erikson logra es adictivo y transmite realmente una sensación de profundidad histórica, de inmersión en un mundo que lleva mucho recorrido. Me gusta usar el símil de una excavación arqueológica: a medida que progresamos en nuestra tarea, la lectura, vamos obteniendo información. Pero la información no siempre llega de forma ordenada. A veces está distorsionada por el paso del tiempo, a veces se necesita mucha imaginación para llenar los agujeros en la historia que nos vamos montando, y se fuerza al lector a elaborar un sinfín de teorías. A veces, estas teorías se ven confirmadas en libros posteriores, otras excavaciones que nos darán aún más información. Y todo será al final un puzzle que el lector tendrá que componer. La cronología será confusa, y la distribución del espacio: ¿donde está exactamente la isla de Malaz? Donde queda en relación a la de los Seguleh? Donde se encuentra Assail? A saber. Estamos demasiado acostumbrados a encontrarnos, en la introducción, con una detallada descripción del mundo y a veces, los personajes tienen una tendencia curiosa a rememorar de forma exacta episodios pasados que nos dan una imagen conveniente de como se ha llegado a la situación actual. En Malaz ningún sabio sentará a los protagonistas para ponerles en antecedentes y recomendarles un curso de acción. Malaz es puro caos: hay varios bandos, tantos como individuos: y muchos coinciden, y otros no lo hacen. Conocemos las intenciones de algunos y las de otros nos desconciertan. A veces lo que parece muy importante resulta no serlo y pequeños detalles acaban convirtiéndose en el quid de la cuestión. Así es, al fin y al cabo, como funciona el mundo. No es una historia, es una multitud de historias, que a veces convergen y a veces no. Y ningún bando es más importante, acertado o necesario que los demás.

No, no se puede permitir que Malaz caiga en el triste olvido donde se han hundido sagas tan meritorias como "The Broken Empire" de Lawrence (con una pésimamente traducida Príncipe del mal), editada por Planeta y abandonada tras una sola entrega publicada. Sagas como "La daga y la moneda" Daniel Abraham, autor que como Lawrence triunfa en el mundo anglosajón y es ignorado en España tras un solo tomo publicado por RBA; sagas como "Los caballeros bastardos" de Scott Lynch, abandonada tras dos volúmenes editados por Alianza.

Quizás tendríamos que preguntarnos por qué ha sido así. ¿No se les ha dado la publicidad debida? ¿Han llegado en un momento de tal saturación de novedades fantásticas que no se ha sabido destacar lo suficiente su singularidad? ¿Hasta que punto es honesto para con el lector —quien al comprar parte de una saga compra también el derecho a leerla entera, como quien adquiere el primero de una larga lista de fasciculos— dejar estas sagas a medias sin siquiera buscar o proponer soluciones alternativas? ¿Tiene algo que ver con que las ventas bajen este tipo de prácticas editoriales? ¿Somos demasiado permisivos, demasiado tolerantes con este tipo de tomaduras de pelo? Porque esto es lo que son al fin y al cabo: si uno invierte tiempo y dinero en un primer volumen, lo hace por el pacto implícito de que podrá terminar si así lo quiere la historia que le ofrecen desde la editorial.

Ninguna de estas sagas merece acabar así. Ninguno de sus lectores merece quedarse sin terminarlas. Y de entre ellas —y soy fan acérrimo de todas las que he mencionado— creo que la que menos lo merece es Malaz. ¿Qué podemos hacer al respecto? Me gustaría creer que como lectores —y clientes— tenemos la razón. Que como consumidores tenemos la seguridad de que si hay una demanda, alguien cubrirá la oferta. Si es así, asegurémonos de que la demanda sea clara y la oiga quien pueda hacer algo al respecto. Pero por si acaso yo ya he añadido una dificultad extra a las que supone leer Malaz: he comprado en inglés el octavo tomo, primero de los tres que faltan para cerrar la saga principal, porque en el mundo editorial español a menudo parece que reina la sordera. 

enero 28, 2016y

1 de abril de 2015

¿Qué es la fantasía? Patrick Rothfuss, Robin Hobb y Steven Erikson hablan en la Emerald City Comicon

Hace apenas tres días que ha terminado la Emerald City Comicon 2015 en la ciudad de Seattle, y entre cosplays, presentaciones y otros eventos típicos de esas convenciones, se ha podido ver una mesa redonda centrada en lo que define la fantasía épica. En esa mesa han estado presentes Peter Orullian (The Unremembered), Robin Hobb («El Vatídico»), Patrick Rothfuss (El nombre del viento), Peter V. Brett («Demon Cycle») y Steven Erikson (los libros de Malaz).


Esta mesa redonda ha tenido como finalidad la de esclarecer qué elementos hacen que la fantasía épica sea como es, bien con la presencia de dragones, de magia, de héroes, de mapas, de profecías y leyendas, o de cualquier cosa que nos imaginemos.

La verdad es que la charla ha sido muy interesante y ha tenido toneladas de humor como solo puede ocurrir cuando juntas a todos estos escritores en el mismo sitio (sobre todo Patrick Rothfuss).

Pero antes hay que agradecer a Shawn Speakman de suvudu.com por subir el vídeo a internet. Son unos cincuenta minutos de charla en inglés, por lo que si no entendéis lo que dicen, quizá os interese echarle un vistazo al resumen de lo que me ha parecido más interesante.


¿Qué es la fantasía épica? Es una pregunta algo compleja y que puede dar pie a una extensa y completa discusión, como es el caso. ¿Tiene que haber dragones? ¿O héroes de brillante armadura? ¿Basta con inventarse un mundo?

El debate empieza con algunas bromas que provocan las carcajadas del público. Por ejemplo, Patrick Rothfuss se presenta como Neil Gaiman, Peter Orullian hace lo mismo pero diciendo que es Rothfuss (hace gesto de tener una gran barba, como la de Pat), y Steven Erikson comenta que ha escrito una historia de más de tres millones de palabras (lo que no es en absoluto una exageración).

Dejando de lado las bromas, empiezan las preguntas para intentar llegar a lo que define la fantasía épica.


¿Creéis que un estilo específico, personajes o tramas hacen de la fantasía algo épico?

Robin Hobb cree que la fantasía es en esencia una historia sobre un mundo cambiante y sus personajes cambian con él.

Patrick Rothfuss piensa que cada uno tiene sus razones para definir la fantasía épica, y la razón más común es empezar por el tamaño de un libro o de una historia. "Mis libros son grandes, pero no creo que se puedan definir como fantasía épica, sino como fantasía heroica."

Pat hace alusión al término «Big Fat Fantasy» o BFF (fantasía de las gordas) cuando miras un libro en una librería. "Tad Williams fue quien de verdad acuñó el término y los demás únicamente le seguimos el rastro". Pat tambien comenta que hasta George R. R. Martin estuvo de acuerdo con el término BFF (quien si no iba a seguir esa máxima pensando que sus libros de «Canción de hielo y fuego» rondan las mil páginas).


Rothfuss dice una gran verdad sobre el tema de escribir fantasía y que cambia la percepción que tenemos del género: "Si pones una nave espacial en tu libro estás escribiendo ciencia ficción, no importa qué más cosas tenga ese libro. El pilar se dobla y todas las clasificaciones de género se vienen abajo." 

"Y la gente de marketing querrá matarte", apunta Robin Hobb.

"Si tienes un cowboy estás escribiendo un western. La gente piensa en términos de escenografía. Lo mismo que cuando tienes una pistola de rayos, es ciencia ficción", continúa Rothfuss.

Peter V. Brett, por su parte, comenta que no conoce ningún autor que piense en términos de fantasía urbana o fantasía ocura (dark fantasy). "Esos géneros que parecen pegados a su obra en realidad no influyen en su trabajo."

Peter Orullian cree que la gente de marketing pasa por un infierno para catalogar los libros de cara a vosotros (se refiere a los lectores). "Es interesante pensar que la respuesta más rara que se me ocurre para definir el género es encontrarlo en el estante adecuado."


Steven Erikson añade una respuesta algo más profunda y argumenta lo siguiente: "La fantasía épica es el origen de la literatura. La literatura es como el tronco de un árbol, y cada variante de la ficción es una de esas ramas. La fantasía es una de ellas."

Cambiando de pregunta...

¿Es la magia un elemento necesario en la fantasía épica?

Según Brett, "creo que la magia es parte de la fantasía épica, porque es fantasía. Hay un debate sobre si Star Wars es ciencia ficción o fantasía, porque la Fuerza es un tipo de magia."

Orullian piensa que "la magia es fundamental a la hora de definir la fantasía épica. La magia tiene un papel importante a la hora de solucionar ciertos problemas de la historia."

Erikson únicamente opina que "la fantasía es una extensión de la imaginación."

¿Qué hay del héroe? ¿Debe tener unas características concretas?

Rothfuss: "Necesitas un protagonista, eso está claro". Aludiendo a la respuesta de Erikson sobre lo de que la fantasía es la rama principal de la literatura, dice que "todos estamos contribuyendo en gran medida a recordar lo que es un héroe." 

Peter V. Brett cree que el héroe "tiene que ser testarudo. Di un solo personaje de la fantasía que no lo sea."


"En las películas de hoy en día parece que han reducido al héroe a un sociópata que busca venganza, y que este puede ser perfectamente el villano de la historia", comenta Steven Erikson sobre una de las posibilidades del héroe de la narración (no tiene necesariamente que ser el protagonista del relato).

¿La figura del villano es más interesante (quizá influenciados por las películas de superhéroes) porque los escritores se están alejando del viaje del héroe?

"No creo que los villanos piensen en ellos mismos como villanos, sino que tienen motivaciones diferentes", comenta Erikson.

Rothfuss toma la palabra, se emociona y habla del autor de fantasía que tristemente nos ha dejado hace poco: "Tengo que hablar de Pratchett, ya que en términos de villanos, una de las cosas que hizo mejor que nadie es cuando al leer sus libros ves a personajes moviéndose al borde de la trama, como por ejemplo los trolls. Son unos matones, brutos y algo torpes, pero tras unos cuantos libros empiezas a conocerles y te das cuentas de que no son solo unos brutos cualquiera. Hay una progresión, y todos los que los veían como la gente mala, los ven simplemente como gente. Es por eso por lo que nunca me he aburrido con una historia suya. En determinadas situaciones la gente que creías mala puede ser un buen compañero."


Orullian opina que en el tema del héroe "una de las cosas más poderosas de la ficción es cuando ves al villano hacer algo compasivo. Eso solo le añade profundidad a la propia ficción."

¿Hay alguna manera concreta de empezar a escribir fantasía, de llamar la atención de los lectores?

"¡Dibuja un mapa! Es por donde empieza toda la fantasía", exclama Orullian sobre uno de los temas que a todos nos viene a la cabeza cuando pensamos en un libro de fantasía (¿cuántas veces no habréis buscado un mapa en las primeras páginas?).

Robin Hobb comenta: "No creo que los escritores se planteen escribir un montón de libros ambientados en el mismo escenario. Cuando escribí mi primera trilogía creía firmemente que cuando terminé Assassin's Quest (La búsqueda del asesino) lo dejaría ahí. Pero recibí un montón de emails hablando de que eso no estaba nada bien (risas). Entonces decidí escribir una segunda trilogía ambientada en el mismo mundo y con el mismo tipo de magia. Nunca me he sentado a pensar cuantos libros tengo que escribir en el mismo mundo porque este no para de crecer y crecer y empiezas a ver conexiones por todos lados."


Sobre la forma de empezar a escribir fantasía, Rothfuss habla del marketing y los editores: "Cuando una obra funciona [pone como ejemplo El Señor de los Anillos], el editor le pide al autor más de lo mismo". Rothfuss cree que así se pierde calidad artística. "Pero lo que pasaba con Tolkien es que él no se sentó y dijo «veamos lo que necesita el público». Lo que pasa es que era un geek de los lenguajes, de la mitología y de las Eddas. Cogió todo lo que le apasionaba (en ocasiones se puede ser apasionado más allá de la razón) y construyó su mundo, por eso es tan rico y nos resulta tan atractivo. Yo no soy lingüista, sino que me interesa más la economía, algo de lo que no se habla en los libros de Tolkien (pero que está ahí). Si vais a escribir sobre un mundo, no lo hagáis sobre determinadas cosas solo porque otros lo hacen. Es mejor escribir sobre cosas que conozcáis, aunque sean mariposas y croché. Yo lo he hecho."

Tras todas estas respuestas empieza la ronda de preguntas de los asistentes, como por ejemplo estas tres que me han parecido las más interesantes y llamativas:

Cuando trabajas en determinados entornos conoces las reglas básicas para terminar un texto. Ya habéis dicho que en algunas ocasiones puedes romper esas reglas si vas con cuidado. ¿No sería un ejercicio interesante para un escritor quebrar una de esas reglas?

Rothfuss se pone serio y comenta que "nunca puedes romper una de esas reglas." (el autor está bromeando). "Pero puedes hacerlo mientras funciona", añade.

Brett cree que cuando uno empieza a escribir no conoce las reglas tanto como debería. "Hay que tener cierta perspectiva antes de saber romper esas reglas."

Erikson dice que "todos conocen los tópicos y es importante conocer las reglas antes de saber romperlas. Es algo básico en la tarea de escribir."

Robin Hobb argumenta: "Si vas a romper las reglas solo por romperlas no creo que funcione. Tienes que decir: esta es mi historia. Amo esta historia. Esta historia rompe las reglas. Pero voy a hacerla de todos modos."


Orullian, por su parte: "He leído libros donde parece que el autor ha usado una lista de tópicos y los ha ido tachando uno a uno para tratar de evitarlos mientras escribe."

¿La fantasía debe hablar de temas mundanos?

Hobb: "Cuando escribes fantasía tienes que definir las cosas mundanas en tu mundo de fantasía. Si hago una escena sobre un caballo que está tres días sin comer y se lanza a la batalla pensarás que es estúpido, pero te vas a creer todo lo que te cuente sobre los dragones. Si escribes sobre algo mundano en tu libro tienes que ser lo más preciso posible sobre esas cuestiones y hacer que los temas fantásticos sean de lo más creíbles."

Orullian: "Excepto el viaje. En la fantasía puedes viajar mil millas de la forma más fácil."

Hobb: "Solo Sombragrís puede viajar a varias millas por hora."

Rothfuss: "Sombragrís era fantástico. Pero Sombragrís solo puede molar si no tienes reglas para caballos normales. Y Sombragrís es un tercio de la molonidad de Gandalf."

Las leyedas y los mitos son un tema clásico en la fantasía épica. ¿Cómo decidís cuando una leyenda, mito o profecía es demasiado obvia para el lector, hasta el punto de saber que eso es lo que va a ocurrir?

Sobre este tema Brett toma la palabra y comenta: "Hay una diferencia entre las profecías y las leyendas. Las leyendas son algo que ocurrió hace mucho tiempo y se sigue contando una y otra vez. La profecía predice lo que puede ocurrir en el futuro."


Rothfuss opina: "Evito poner cualquier chorrada de profecía. Es el último tópico de la lista al que quiero recurrir. El único, el elegido... No, no no. Siempre las he visto como un truco barato."

Erikson dice: "En mis libros de Malaz hago uso de una baraja de tarot. Para mí es una oportunidad de haceros un lío. Es muy divertido."

¿Qué pensáis vosotros de la fantasía épica? Si pudiérais decir dos o tres cosas sobre ella, ¿cuáles serían?

abril 01, 2015y

13 de enero de 2015

Reseña: «La tempestad del segador» (Malaz 7), de Steven Erikson

La séptima entrega de Malaz está llena de subtramas.

Título original: Reaper's Gale.
Edición: La Factoría de Ideas. 888 págs. 29,95 €.
Traducción: Marta García Martínez.
En La tempestad del segador, séptima entrega de "Malaz: El libro de los caídos", Erikson nos lleva de vuelta al continente de Lether, donde los Edur ya se han establecido como casta dominante del recién conquistado Imperio Letherii. Su líder, el Emperador de las mil muertes, es un ser atormentado por el dolor y la culpa que lentamente va hundiéndose más y más en la locura: los campeones que trae de todo el mundo para que lo maten en duelo y le den el reposo que tanto ansía fracasan uno tras otro. Esta vez, sin embargo, quizás haya una oportunidad: a la ciudad de Lether llegan ni mas ni menos que Karsa Orlong, nuestro bárbaro filósofo favorito, e Icarium, el mayor misterio de toda la saga. Si hay la más mínima posibilidad de destruir al Emperador, sin duda vendrá de la mano de alguno de los dos. El destino de Icarium, y su pasado, empiezan a desvelarse poco a poco en esta trama.

Paralelamente, multitud de subtramas al más puro estilo malazano compiten por la atención del lector. Silchas Ruina, el Cuervo Blanco, liberado de su milenario confinamiento en la moribunda casa de Azath, viaja hacia el norte con un variopinto grupo de compañeros persiguiendo una venganza –o de hacer justícia–; de sus acciones aprenderemos que Anomander Rake, su hermano, no es el más cruel de la familia. Y qué familia, pues sus primas –las tres hermanas Soletaken– conspiran para destruirle. Al este del Imperio se concreta aún otra amenaza; Mascararroja, antiguo paria de su tribu, ha vuelto para guiar a los suyos, para unirles y convertirles en un ejército capaz de desafiar a los Letherii que se establecen –al estilo de los colonos americanos en tierras Indias– sin ningún pudor ni respeto en sus territorios ancestrales, corrompiendo o asesinando a las tribus. Y al oeste, ni más ni menos que una legión entera de malazanos desembarca en el continente para ajustar las cuentas a estos escurridizos Edur que en entregas anteriores habían atacado las costas de Malaz.

¿Pueden complicarse aún más las cosas? Pues parece que sí, porque el propio Imperio Letherii se desangra por dos conflictos internos cuya resolución determinará su destino. Por una parte, están los Patriotas y la Consigna Libertad; los primeros, cual Inquisición, tienen sometida a la población a un reino de terror persiguiendo a traidores reales o imaginarios y acumulando poder en el proceso; los segundos, grandes comerciantes, ejercen el poder de un lobby, y libran una guerra económica contra un adversario oculto que busca hundir al Imperio en la peor crisis imaginable.


Como he dicho más arriba, La tempestad del segador tiene una gran cantidad de subtramas, tantas y tan interesantes, que es difícil escoger una como la principal. Sin embargo, hay una que me resulta más fácil descartarla por ser la más insubstancial y desconcertante en ocasiones: Mascararroja y su guerra tribal. Este es, para mi, es uno de los puntos débiles de la novela. Se trata de un planteamiento –el choque entre la civilización colonizadora y la indígena– del que Erikson abusa. Ya lo vimos con los Seti, o con los Wickanos: tribus orgullosas que se niegan a disolverse entre las hordas invasoras e intentan un último esfuerzo heroico para defender sus tierras y su identidad. La trama de Mascararroja peca pues de repetitiva; y el que su resolución sea polémica empeora el pronóstico. Me sobra completamente.

“Erikson es un tejedor sin igual”
El resto es, por el contrario, excelente: casi todas las demás tramas aportan información interesante, y leer sobre personajes tan carismáticos como Silchas, Karsa, Icarium o Ben el rápido es un placer. Las complejidades de la sociedad Letherii son el otro gran punto fuerte, ya que aquí quedan expuestas con gran crudeza; se trata de toda una declaración de principios del autor acerca de la ambición, la corrupción, lo bueno y lo malo del capitalismo. Una historia trágica y, según como se mire, incluso profética.

A priori, puede parecer que estamos ante una entrega cuyos eventos están aislados de lo que podríamos llamar la trama principal de la saga, el conflicto latente con el Dios Tullido, y esta podría ser la mayor crítica de La tempestad del segador. Sin embargo, Erikson es un tejedor sin igual y nada escapa de su plan maestro: los sucesos en Lether también están relacionados con el conflicto final con el Tullido.

Recomiendo por tanto sin reparos este séptimo volumen de "Malaz: El libro de los caídos". No creo que pueda decepcionar a nadie que haya avanzado hasta este punto de la saga. Cualquiera que haya llegado hasta aquí ya se habrá acostumbrado al estilo a menudo críptico del autor, y a su afición a racionar la verdad con pequeñas dosis. Lo que toca es sentarse y disfrutar con el libro, y después de terminarlo seguir disfrutando al tratar de conectarlo con las lecturas previas e hilvanar teorías acerca de las lecturas futuras, porque todavía queda Malaz para rato.

enero 13, 2015y

28 de febrero de 2014

Reseña: «Los cazahuesos», de Steven Erikson

La Factoría de Ideas prosigue imparable en su propósito de editar los diez volúmenes que componen la línea central del universo de “Malaz: El libro de los caídos”. En el mes de febrero ha llegado a librerías su sexta entrega, Los cazahuesos”. La historia arranca en Siete Ciudades, terreno familiar otra vez después de la breve excursión a Lether del tomo anterior (Mareas de medianoche); el ejército Imperial al mando de la consejera Tavore ha acabado con la rebelión de Sha'ik y ahora debe barrer sus restos. Leoman de los Mayales, mano derecha de la profetisa del Apocalipsis, huye a través del desierto en pos de... ¿qué? ?Qué pretende el que fuera considerado el mayor general de todo un continente? ¿Huye sin más, o sigue alguna clase de plan para asestar un nuevo golpe a las fuerzas malazanas? Estas preguntas se las plantean los soldados del ejército de Tavore mientras desconfían de su líder, que no parece tan competente como debiera. Al horizonte, Y'Gathan, la primera de las siete ciudades sagradas, parece ser el objetivo; allí se forjarán los Cazahuesos.

Mientras tanto, Ganoes Paran, señor de la baraja, sigue intentando mantener en equilibro el juego que libran los poderes inmortales que, como siempre, afecta a la humanidad sin consideración alguna. Pero recordemos que en Malaz la línea que separa lo divino de lo humano es muy tenue; los dioses pueden meterse con los mortales, pero no deberían sorprenderse si de vez en cuando, es un mortal quien les para los pies. Paralelamente a la persecución que lleva a cabo su hermana Tavore, Paran también recorre Siete Ciudades siguiendo su propia agenda, que pasa por frustrar los planes de los Sin Nombre y estudiar las intenciones de Poliel, diosa de la pestilencia, que siembra la devastación propagando la enfermedad por doquier.

“En Malaz la línea que separa lo divino de lo humano es muy tenue”
Entre ambos bloques argumentales queda algo de espacio para personajes más pequeños (pequeños en cuanto a su rol en la narración, no en cuanto a poder, en eso sobresalen), con intenciones más mundanas. Es el caso de Kalam Mekhar y Ben el Rápido o Apsalar, y el misterioso Icarium. Diría, de hecho, que Los cazahuesos es el libro donde mayor presencia ha tenido Icarium en lo que llevamos de saga, y ciertamente ya era hora. Aquí por fin empezamos a obtener algunas respuestas y parece que, por fin, empieza a tomar cierto rumbo claro, en su eterno vagar empieza a presentirse un final. Y por supuesto, está Karsa Orlong, el nuevo Conan, el enorme Toblakai que entre matanza y matanza filosofa con sorprendente sabiduría; para muchos, será el mejor personaje del libro.


Los cazahuesos, sin embargo, es quizás una novela menos estructurada que las precedentes: carece de un tronco central claro. Muchas tramas entrelazadas, y sus protagonistas –Ben el Rápido, Karsa Orlong, Kalam, Icarium, Apsalar, Tavore– se mueven, parece, a la deriva, siguiendo instintos puntuales, ideas peregrinas, empujados aquí y allá por la voluntad de algún ser superior. Multitud de pequeñas tramas se abren y se cierran, aparecen y desaparecen personajes que hacen o dicen cosas cuyo significado o importancia no comprendemos pero que seguramente serán revelados en posteriores entregas. Y el caso es que muchos de estos instintos o impulsos que guían a los personajes me parecen cuanto menos cuestionables Parece que a veces, ante un problema, su tendencia natural sea enfrentarlo del modo más grandilocuente posible, el más exagerado. En esto son un reflejo preciso del autor. Cuestiono la necesidad que tenía Paran de recurrir a los Deragoth para contrarrestar a lo que desencadenan los Sin Nombre, y cuestiono la decisión de los Sin Nombre de desencadenarlo. No acabo de ver claro que hubiera ninguna necesidad real detrás de sus decisiones más allá de la de Erikson de proveernos de escenas emocionantes y épicas. Aún así, esto forma parte de la gracia de "Malaz"; el histrionismo mostrado con el despliegue de un mundo tan colorido y plagado de poder bruto se contagia a las decisiones de sus personajes, que por lo menos en este libro, abandonan todo comedimiento y optan por matar moscas a cañonazos.

Otro tema que volvemos a encontrar es el del Apocalipsis de Sha'ik. Es ya un tema recurrente y no estoy seguro de si eso es intencionado, si Erikson quiere reflejar su naturaleza cíclica mencionándolo continuamente, continuamente volviendo a él, o es simplemente una obsesión suya como autor. Personalmente, aunque puede que en futuras novelas se revele una razón válida para insistir tanto en ello, es un punto que empieza a cansarme. Pero en resumen, Los cazahuesos es un libro a la deriva porque muchos de los personajes, muchos de los puntos de vista –más de los habituales– confluyen en un mismo punto, y lo hacen porque Erikson quiere dejarlos bien encaminados, cerrar algunas tramas de tomos anteriores y prepararlas para encarar lo que vendrá; y lo que viene es ya la recta final de la saga, que se intuye superará toda expectativa en cuanto a épica pura y dura. Y no podría estar más impaciente por disfrutarla, de manos de La Factoría de Ideas, cuanto antes mejor.

Información adicional

Fantasía épica Literatura Novela

Leer después de Mareas de medianoche

Los cazahuesos.
(The Bonehunters. A Tale of the Malazan Book of the Fallen).
Traducción de Marta García Martínez.
La Factoría de Ideas, enero de 2014.
864 páginas.
Disponible en ebook.
29,95 € (rústica con solapas), 12,99 € (electrónico).
Sexta entrega de "Malaz: El libro de los caídos".

Primeras páginas

febrero 28, 2014y

7 de febrero de 2014

Reseña: «Mareas de medianoche», de Steven Erikson

Título original: Midnight Tides. A Tale of the Malazan Book of the Fallen.
Edición: 800 págs. Debolsillo, febrero 2014.
Disponible en ebook: Sí.
Precio: 14,95 € (bolsillo) / 12,95 € (electrónico) / 27,95 € (rústica con solapas).
Traducción: Marta García Martínez.
Temática: Fantasía épica.
Correlación: Quinta entrega de "Malaz: El libro de los caídos".


El mundo de Malaz, gestado por Steven Erikson y Ian C. Esslemont durante los ochenta, sirvió como escenario para campañas de rol y evolucionó hasta una serie de novelas, la saga de “Malaz: el libro de los caídos”, que Erikson escribiría en solitario a partir de aquel material creado conjuntamente. Pronto sus libros se convirtieron en un gran éxito de ventas y crítica a nivel mundial, y en un referente en cuanto a literatura fantástica adulta de calidad. No sería, sin embargo, hasta 2009 que triunfarían también en España, de la mano de La Factoría de Ideas, quien entonces editó su primer volumen, Los jardines de la luna. La astucia de La Factoría al recuperarla tras la fallida edición anterior de Timun Mas y ofrecerla en un formato y una publicidad adecuados dicen mucho acerca del hecho de que una obra que no vende bien depende en mayor medida, además de su calidad, del enfoque que le dé su editorial. Desde 2009, La Factoría ha publicado puntualmente los siguientes volúmenes, intercalando recientemente los pertenecientes a la saga “Malaz: el Imperio” de Esslemont, de cuyas dos primeras entregas, El regreso de la Guardia Carmesí y La noche de los cuchillos, ya hablamos. 

Malaz es exceso, en positivo. Más historia que casi ningún otro libro del género”
Mareas de medianoche es un volumen clave y a la vez inusual dentro de la saga. Siguiendo con su grandilocuencia habitual, Erikson lo usa para introducir no un puñado de nuevos héroes y localizaciones, sino un continente entero, el de Lether, y lo hace narrando unos hechos que tienen lugar antes de lo sucedido en la primera entrega, Los jardines de la luna. Uno de sus protagonistas, Trull Sengar, el Tiste Edur, lo encontrábamos a la orilla del mar Creciente rechazado por su tribu, al principio del volumen cuarto. ¿Cómo llegó allí? Parte de las respuestas están en Mareas de medianoche. Un poco retorcido, pero es su estilo; una excentricidad cronológica exactamente de la clase de las que abundan en Malaz y que sus fieles seguidores hemos aprendido a amar, quizás con un toque masoquista. Uno adora los miles de momentos en que, leyendo, se encuentra pensando “no me entero de nada”. Forma parte de su encanto, este modo de contar una historia a partir de pequeñas piezas dispersas que tienes que montar mentalmente para ver cómo encajan. Algo así como un método narrativo arqueológico.


La trama es quizás algo más simple –en cuanto a menor cantidad de subtramas– que la de los volúmenes anteriores. Resumiendo, en el continente de Lether hay dos grandes culturas enfrentadas; por un lado los nativos Tiste Edur (emparentados con los Tiste Andii), una raza ancestral no humana; por el otro, los humanos del reino de Lether. Los primeros, que en su día fueron conquistadores, llevan milenios viviendo en estas tierras; son un pueblo primitivo, cerrado, aferrado a sus tradiciones y en franca decadencia. Los segundos, industriosos, sofisticados e imperialistas, les han ido usurpando sus tierras poco a poco, por medio del engaño, la traición y la fuerza. Ni más ni menos que el típico escenario de un choque entre culturas, como el que protagonizaron los colonos americanos y los nativos. La cultura más “débil” (la más resistente al cambio, aquella cuya tecnología y capacidades militares y económicas no pueden compararse a las de la fuerte) se ve invadida y despersonalizada, lentamente corrompida. De este modo, los Tiste Edur ven como sus tribus periféricas, las colindantes al imperio humano, van perdiendo su personalidad, asimilándose a aquel, tomando sus costumbres. Parece un proceso imparable hasta que surge de entre los Edur un gran líder que intentará invertir la tendencia; el Rey Hechicero, que ha unido a las tribus y planea llevarlas a la guerra. Antes de emprender su campaña definitiva, el Rey envía a los hermanos Sengar a recuperar una espada perdida cuyo poder contribuirá a la victoria. Mientras tanto, entre los Letherii, Tehol Beddict, famoso por haber ganado una fortuna mediante la especulación y haberla perdido acto seguido, aparenta ser un vago inútil que vive en el tejado de su casa y pasa el día discutiendo con su criado; secretamente gesta un plan para poner fin a lo que percibe como una sociedad injusta. Sus hermanos, explorador proscrito uno, y jefe de la guardia real el otro, se encontrarán luchando en bandos opuestos en la guerra que se avecina.

Toda la novela gira por tanto entre estas dos famílias: los Sengar, de los Tiste Edur, y los Beddict, de los humanos. Ambas verán cuestionadas sus lealtades; por los demás y por sí mismos. Un hermano contra otro; la locura de Rhulad Sengar, de la mano de su siniestro patrón, en contraste con la sensatez de su hermano Trull, o la fidelidad a prueba de bomba de Brys Beddict y la duplicidad de Tehol. Como es muy propio de Erikson, el libro está plagado de personajes memorables (los dos grupos de hermanos, el Ceda, los soldados de la Guardia Carmesí); ciertos roles se repiten a lo largo de la saga (personaje hiperpoderoso oculto bajo una apariencia inofensiva, dioses ancestrales codeándose con los mortales, magos y guerreros sobrehumanos), y como en todos y cada uno de sus libros, uno puede disfrutar enormemente los diálogos cargados de ingenio y las escenas de desbordante fantasía. Quizás se haga un poco raro que todos, desde el mendigo más zarrapastroso hasta el sabio más encumbrado, hablen con una misma agilidad, o uno se puede encontrar preguntándose como, ante tanto poder desatado, ha logrado este mundo sobrevivir al paso de las eras. Es fantasía, es ficción, y algunas preguntas sobran. En resumen, "Malaz" es exceso, en positivo. Más magia, más épica, más humor, más poder, más sangre, más personajes, más criaturas, más historia que casi ningún otro libro del género. Hay que leer "Malaz" o morir en el intento.

febrero 07, 2014y


 

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