} -->

Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

Publicación independiente de fantasía, por y
para lectores de espadas y conjuros. La
fantasía es la poción mágica de la literatura.

Cultura fantástica
La fantasía es
la poción mágica
de la literatura.
Has descubierto un camino
lateral y entrado en un sitio
de La Espada en la Tinta. Pulsa
aquí para volver al principio
#Aquí hay fantasía

Publihechizo

29 de septiembre de 2017

HBO da luz verde a la serie de ‘Watchmen’

Damon Lindelof tiene el visto bueno para empezar a reclutar guionistas para dar vida a los Minutemen de Alan Moore y Dave Gibbons en un episodio piloto.


Aunque todavía no estaba confirmado al cien por cien, ya podemos decir con toda seguridad que la serie para televisión de Watchmen será una realidad, porque el canal estadounidense HBO ha dado luz verde al episodio piloto de Lamon Lindelof basado en la novela gráfica escrita por Alan Moore y dibujada por Dave Gibbons.

Aunque a muchos les parece innecesaria una adaptación de Watchmen, sobre todo porque no ha pasado tanto tiempo desde la película de Zack Snyder, lo cierto es que el creador de Lost tiene material de sobra e innumerables posibilidades no solo para convertir la novela gráfica a lenguaje televisivo, sino que puede explorar otras facetas no vistas en la película, como los magníficos interludios en prosa de la obra de Moore (sin los cuales Watchmen no sería ni mucho menos la lectura que es), o escenas y capítulos protagonizados por los antiguos Minutemen. La suerte está echada.



Lindelof ya tiene vía libre para hacer acopio de guionistas con tal de dar forma a algunos de los guiones que ya estaban escritos para que la producción empiece lo antes posible, aunque hasta 2018 no arrancará la producción del episodio piloto.

En cuanto a Zack Snyder, aunque existían rumores que indicaban su participación como productor de la serie, ya no está involucrado en el proyecto.

septiembre 29, 2017y

1 de julio de 2017

¿Por qué no una serie de televisión de ‘The League of Extraordinary Gentlemen’?

Los cómics de aventuras de Alan Moore y Kevin O'Neill gozan de una premisa atractiva y fácilmente adaptable al formato televisivo, pero las posibilidades de que los coja una productora son ya muy reducidas.



Con el más que probable traslado de Watchmen a la pequeña pantalla de la mano de Damon Lindelof y la HBO, no he tardado en preguntarme qué es lo que no han visto los productores y máximos creativos en esto de las series modernas en The League of Extraordinary Gentlemen como futura fuente narrativa en la televisión. La respuesta es bien simple, y si atendemos al modelo de hace algunas décadas de adaptar al formato televisivo muchas de las películas de éxito, más todavía. Watchmen parece el candidato perfecto, sobre todo teniendo en cuenta que la película que produjo Warner con la batuta de Zack Snyder hace ocho años fue un éxito de taquilla, algo que no puede decir la película de hace casi década y media que patrocinó la Fox basándose en la propuesta de aventuras de Alan Moore con arte de Kevin O'Neill. Si bien he de reconocer que como película de aventuras sin pretensiones a mí no me desagrada especialmente —El montaje es un infierno, eso sí—, es cierto que la cinta de la Liga toma únicamente la idea más primitiva del cómic y se aleja mucho de lo que ha escrito Moore —básicamente, en cuestión de personajes y profundidad argumental—, pero tampoco es que al autor le importara mucho lo que hiciesen con su vástago literario.


La idea de Lindelof de convertir en serie algo tan de moda como el concepto clásico de lo resplandeciente, lo estable y lo poderoso como el del grupo de superhéroes estilo Marvel entrado en decadencia —lo que podría dar pie a hablar de un estilo de distopía dentro de ese mismo concepto— es una de las mitades que ha llevado a que en un futuro sintonicemos Watchmen en nuestro canal. La otra mitad, podríamos pensar, se debe única y exclusivamente al talento de Alan Moore. Pero nada más lejos de la realidad: a día de hoy gran parte de la industria sigue estancada en la misma idea de convertir en serie una película de éxito para no correr riesgos más allá de lo estrictamente necesario, y mientras eso funcione cualquier cosa es posible porque se trata al fin y al cabo, y con mucha lógica, de empresas que miran las cifras en primer lugar. Por esa razón, el mago de Northampton aquí ni pincha ni corta —aunque sea el artífice de una obra maestra del noveno arte como es Watchmen—, porque pese a que The League of Extraordinary Gentlemen es también un gran ejemplo de decadencia heroica durante el transcurso de las épocas, el Watchmen de Snyder ha sido más rentable y ha cuajado mejor que el grupo de los hombres extraordinarios —aunque también se aferra a un concepto único y simplificador estéticamente más llamativo, como la película de la Fox—, quizá debido a la suerte de encontrarnos en una época diferente donde los señores y señoras con trajes de licra llaman más la atención y los personajes salidos de las páginas de una revista o un libro ya no tanto. La masa tiene menos dificultades en identificar al Búho Nocturno como un trasunto de Batman que reconocer al capitán Nemo de Veinte mil leguas de viaje submarino, al Orlando de Virginia Woolf, a John Carter o al investigador sobrenatural John Silence.  pese a que cuenta con grandes dosis de cultura más asequible como el señor M, el hombre invisible. Y con esto no digo que Watchmen no tenga grandes personajes, todo lo contrario, superan con creces a los de The League of Extraordinary Gentlemen, aunque ese no es el tema.


No obstante, no dejaré de pensar en una serie de televisión inspirada aunque sea ligeramente en The League of Extraordinary Gentlemen. Bien hecha, la serie sería un pepinazo, algo que no se puede decir de un Watchmen que ya conocemos pese a que hipotéticamente la serie estuviera mejor integrada en la Guerra Fría y gozase de una mejor profundización de personajes y ambiente —y aquí entran las capacidades creativas de aportar escenas no vistas en el cómic, como ha hecho Fremantle Media North America con American Gods, incluso adaptar material de las polémicas precuelas “Antes de Watchmen”—. The League of Extraordinary Gentlemen le veo unas posibilidades narrativas gargantuescas, hasta el punto de que incluso ciñéndose al germen original —tampoco hace falta adaptar literalmente cada cómic publicado— la variedad de personajes literarios y escenas salidas de clásicos de la literatura es enorme, más si se tira por el terreno del spin off. Y también es un grupo, con tecnología avanzada y cualidades especiales, muchas de las cuales son sobrenaturales —tienen hasta a su propio Hulk—. Lo más cerca que he estado de ver algo parecido a The League of Extraordinary Gentlemen en televisión ha sido Penny Dreadful, pese a que en mi opinión terminara con un coitus interruptus nada merecido —¿acaso no es Sir Malcolm Murray una especie de Alan Quatermain en el ocaso de su vida?—.

Es verdad, lo más seguro es que mi ilusión de ver una serie de televisión de The League of Extraordinary Gentlemen nunca se cumpla —o puede que la HBO se lo piense después de incrementar sus arcas con Watchmen—, pero por ahora me conformo con releer los cómics de vez en cuando y tratar de captar alguna referencia que hasta ahora se me había escapado. En fin, será que me llaman más los personajes literarios que los superheroicos.

julio 01, 2017y

23 de junio de 2017

HBO y Damon Lindelof harán una serie de ‘Watchmen’

El creador de Perdidos está negociando con Warner para llevar a la televisión el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons sobre un grupo de héroes retirados.



Watchmen, otra de esas novelas gráficas imprescindibles en el mundo del cómic, que contará en un futuro no muy lejano con otra adaptación. Y es que resulta que Damon Lindelof (Perdidos, The Leftovers) ha llegado a un acuerdo con la HBO para llevar a la televisión la obra magna de Alan Moore y Dave Gibbons, para la inmensa mayoría la mejor obra del noveno arte de la historia. Independientemente de que parezca un intento de coger el rebufo de la moda de adaptar todo lo adaptable, es difícil saber qué puede aportar la serie que no hiciese la película de 2009 dirigida por Zack Snyder, salvo quizá la de otorgar una mayor profundidad narrativa y un mejor desarrollo de personajes —recordemos que dos horas apenas pueden retratar una obra tan voluminosa como Watchmen— además de que posiblemente cuente con escenas añadidas al estilo de lo que ha hecho American Gods en Starz.

Con la HBO apunto de dar el punto y final a Juego de tronos —los spin-offs van todavía para largo—, el guionista de Prometheus está ahora mismo negociando con Warner para llevar a la pequeña pantalla todo el material de Watchmen, y pese a que las negociaciones aún se hallan en un estado muy prematuro, parece que la cosa está yendo por buen camino.

junio 23, 2017y

13 de septiembre de 2016

Alan Moore deja los cómics

El creador de Watchmen y From Hell se despide del mundo del cómic, pero no sin antes dejarnos una novela de un millón de palabras y una última entrega de League of Extraordinary Gentlemen.



No decimos el adiós definitivo a una de las figuras más prominentes del mundo del cómic, pero sí a una de sus etapas. Alan Moore ha declarado de manera oficial que se retira de los cómics para probar nuevos retos pero no sin antes terminar los proyectos que ya tiene empezados. Ha sido en The Guardian, a raíz de una entrevista sobre su nueva macronovela Jerusalem, en una conferencia de prensa que ha tenido lugar en Londres, donde el guionista ha declarado que está en pleno proceso de terminar un proyecto sobre H. P. Lovecraft, ha tenido algunos problemas con un libro que está escribiendo —y que publicará Avatar Press—, y además también se encuentra enfrascado en un último libro de League of Extraordinary Gentlemen junto a Kevin O'Neil.

"Después de eso, aunque pueda hacer algunos cómics menores en algún momento del futuro, más o menos he acabado con los cómics."

Por lo visto, esta "retirada" de los cómics no es algo nuevo, ya que Moore lleva pensándolo desde hace tiempo porque quería dejar que nuevas generaciones de guionistas tomaran el relevo. "Creo que he hecho lo suficiente por los cómics. He hecho todo lo que he podido. Creo que si continuara trabajando en los cómics, las ideas sufrirían de forma inevitable, así que inevitablemente me veréis recoger suelo viejo y pienso que vosotros y, probablemente yo, nos merecemos algo mejor que eso", contaba el autor a The Guardian.

Es una noticia que entristece a los muchos fans del autor, pero las decisiones sin implacables y Moore lo tiene claro: hará cosas sueltas aquí y allá, pero el creador de WatchmenV de Vendetta y From Hell posiblemente no volverá a darnos personajes e historias tan complejas como las de antes.

Por otra parte, Moore también señala, sobre los superhéroes que tan de moda llevan en la cultura popular desde hace décadas y de los que él era fan: "Eso fue hace cincuenta años. Creo que este siglo necesita, merece, su propia cultura."

En otro orden de cosas, y en relación a su macronovela Jerusalem, y digo "macronovela" porque se trata de una obra de un millón de palabras, como ya vimos en su momento, saldrá finalmente en español de la mano de Planeta Cómic. La editorial apunta en una nota de prensa a que será en 2017 cuando el público español pueda leer Jerusalem que, como sabemos, se ambienta en el Northampton natal de Moore y donde el autor disecciona tanto su historia como su mitología a través de más de mil páginas.

Jerusalem está editada en inglés por Kockabout (mismo sello que publica los cómics de League of Extraordinary Gentlemen), en tapa dura y con diseño de portada del propio Moore.

septiembre 13, 2016y

16 de abril de 2016

La novela de un millón de palabras de Alan Moore tiene fecha de salida

El mago ilustrado creador de Watchmen y V de Vendetta ha tardado más de una década en escribir Jerusalem.


El autor de Watchmen, La broma asesina, V de Vendetta y The League of Extraordinary Gentlemen lleva más de una década enfrascado en la escritura de una novela de esas que se recuerdan, aunque más bien deberíamos llamarla supernovela porque la susodicha en cuestión tiene más de un millón de palabras y obedece al título de Jerusalem. Moore, que en ciertas ocasiones ha dejado entrever por encima el argumental de su magnum opus en prosa, tocará el tema de la conciencia más allá del horizonte, cuando una vez nos alcanza la muerte en teoría la conciencia retrocede hasta el momento de nuestro nacimiento y tenemos que volver a vivir nuestras vidas, sin opción para volver a repetir los mismos errores y aciertos o incluso cambiar algunas cosas.

Alan Moore por Mitch Jenkins.

Jerusalem será publicada el 13 de septiembre de 2016 por la editorial británica independiente de cómics Knockabout (la misma que edita las historias de The League of Extraodinary Gentlemen). En Estados Unidos saldrá de la mano de Liverlight. Jerusalem se publicará en tapa dura y tendrá más de 1.200 páginas. El mismo día de lanzamiento de la edición en tapa dura Knockabout también tiene pensado sacar una edición en estuche con tres volúmenes en formato rústica, por si alguien anda flojo de muñecas. Habrá igualmente edición en digital.

La ilustración de cubierta de Jerusalem ha sido diseñada por el propio Moore y le ha quedado así:


La sinopsis, por su parte, nos cuenta que "en media milla de decadencia y demolición que fue la capital sajona de Inglaterra, la eternidad vaga entre la trampa de los proyectos inmobiliarios. Embutida en el sucio ámbar de santos, reyes, prostitutas y otros desechos, aparece un tipo distinto de humanidad, uno que no diferencia entre los mares color petróleo y los sueños rotos de aquellos que los navegan. Los demonios mencionados por última vez en el Libro de Tobit del siglo II esperan en sus pozos que apestan a orina, los espectros delictivos de niños desgraciados socavan un siglo con túneles, y en lo alto de la escalera las agencias de trabajadores de sangre dorada reducen el destino a un torneo de billar."

Pero además, Jerusalem se define como una "opulenta mitología para aquellos que no tienen un orinal donde mear", y que "a través de sus calles laberínticas y páginas deambulan fantasmas que entonan canciones de riqueza y pobreza, de África, de himnos y de nuestro pomposo milenio. Hablan del inglés como un lenguaje visionario, de John Bunyan a James Joyce, se aferran a la ilusión de la mortalidad post-Einstein y señalan la peor barriada de la ciudad sagrada y eterna de Blake."

"Feroz en su imaginario e insólita en su alcance, la épica novela de Alan Moore, Jerusalem, es el relato de Todo, contada por un desagüe desvanecido."

***La traducción de la sinopsis es nuestra, qué duda cabe.

Por ahora se desconoce si alguna editorial española está interesada en publicar esta pesadilla de traductores, pero estaremos al tanto por si hay algún anuncio.

abril 16, 2016y

28 de julio de 2015

6 historias para adentrarse en el universo del Caballero Oscuro



Hace cerca de sesenta años el caballero oscuro empezó su cruzada. Quizá bebiera del Santo Grial porque desde entonces no ha envejecido ni un día. No todos los héroes nacidos en la edad de oro del cómic han sobrevivido manteniéndose relevantes hasta nuestros días, y muchos de los que lo han logrado se han transformado por el camino hasta quedar irreconocibles. El primer mérito de Batman es derrotar al tiempo y mantener su esencia, la que ideara Bill Finger. El segundo ha sido conquistar el cómic y la gran pantalla.

Si tenemos en cuenta todos estos años de aventuras, la cantidad de material al alcance del lector primerizo es abrumadora. Una aproximación purista podría sugerir empezar por el principio, buscar alguna reedición de los primeros cómics, quizás saltar al número con la primera aparición de Robin en Detective Comics nº 38 o con la del Joker en Batman nº 1, e ir saltando de numero significativo a numero significativo a través de las edades de oro, plata, bronce y hasta la actualidad. Un trabajo hercúleo.


Otra idea puede ser la que precisamente DC ha vendido con su renovación en el nuevo universo 52: un reboot que pretende reiniciar todas sus series de tal modo que cualquiera pueda sentir que está leyendo a Batman desde el principio, por más ilusorio que esto sea. Como tantos otros fans e investigadores de la continuidad, detesto esta decisión, aún reconociendo su utilidad.

Una tercera opción combina algo de las dos anteriores y es la que hemos escogido en en esta casa: recomendar algunos títulos importantes a partir de los cuales ir progresando como se quiera, escogiendo por ejemplo alguno de los tomos de la colección "Grandes autores de Batman" —la etapa de Alan Davis es espectacular— o buscando recopilaciones centradas en alguno de los enemigos del murciélago, el elenco de villanos más desquiciado y fascinante del mundo del cómic, tan carismáticos como el propio Wayne. En este sentido podría ser buena idea buscar la saga de Silencio, donde el dream team de Joseph Loeb y Jim Lee nos introducía en 2002 a un nuevo enemigo que acechando desde las sombras de Gotham desconcierta tanto a su caballero oscuro como a sus adversarios, un recién llegado al manicomio.

El regreso del caballero oscuro (1986)


Gotham dentro de X años, más oscura, sucia, desesperada, injusta y corrupta que nunca bajo el maquillaje del policorrectismo —nos da a entender Frank Miller— que afirma haber redimido a villanos y ha desterrado a los héroes. Batman se ha convertido en un fantasma en la mente de un viejo Bruce Wayne apático y torturado. Cuando una ola de calor sin precedentes asalta la ciudad acelerando su putrefacción y el crimen crece hasta niveles intolerables, Batman despierta de nuevo y su reaparición trae de vuelta a antiguos conocidos e invita a nuevas caras a tomar viejos roles.


QUÉ EDICIÓN LEER: ECC Ediciones, rústica, 240 páginas, 22,50 €.

Miller se regodea haciendo que sus personajes llamen fascista a Batman, consciente de que es una crítica válida; a su vez, él pinta a los políticos, psicólogos y a todo el sistema como a un hatajo de payasos inoperantes. Batman es el último guerrero sagrado, que toma la justicia por su mano para arreglar un mundo cada vez más perdido, y arrastra a todos a su causa. Al final, su mayor enemigo no será el príncipe payaso del crimen sino cierto dios solar alienigena que, en su simplismo, se ha puesto del bando del poder.

La broma asesina (1988)


QUÉ EDICIÓN LEER: ECC Ediciones, colección "Grandes autores de Batman", tapa dura, 64 páginas, 7.95 €.

Alan Moore coge el testigo para relatarnos, en este one shot legendario, la mayor historia jamás contada sobre la pareja cómica estelar del noveno arte, Batman y el Joker. Es aquí donde se pone punto y final al Joker errático, a veces ridículo a veces siniestro de los años de la edad plateada para obsequiarnos con un monstruo que es la contrapartida perfecta al Caballero Oscuro. En este cómic todo es perfecto: el tono, el dibujo de Brian Bolland, el aire trágico que Alan Moore le da al Joker (estableciendo además su origen oficial durante mucho tiempo), la cruel brutalidad de algunos momentos (la mítica escena del disparo, el secuestro y humillación del comisario Gordon) y sobre todo la gran y absurda broma que es la misma existencia, ante la cual, en el enfrentamiento final, ambos rivales estallan en una risa histérica.

Asilo Arkham (1989)


En esta, la primera obra en que Grant Morrison se ocupa del Caballero Oscuro, el autor escocés establece un hito que no será capaz de superar en ninguna de las historias de Batman que guionizara a continuación. Construido como una ambiciosa novela gráfica, Asilo Arkham es un cómic enfermizo y retorcido, cargado de simbolismo, segundas lecturas, introspección y cinismo muy al estilo Morrison.


QUÉ EDICIÓN LEER: ECC Ediciones, colección "Grandes autores de Batman", tapa dura, 216 páginas, 21,50 €.

Llamado al Asilo para que medie en una revuelta entre los pacientes, Batman tendrá que adentrarse en sus profundidades para enfrentarse en solitario con muchos de sus viejos enemigos (presididos naturalmente por el Joker) aprendiendo de sus motivaciones y perturbadas psiques. A medida que profundiza en el Asilo, Batman descubre también la historia del lugar y de su creador, y como el edificio es en sí mismo un personaje tan enfermo como los villanos que contiene. Al final, a nivel simbólico, parece que el Asilo no sea más que un cerebro trastornado donde los villanos representan distintas fobias y Batman es solo una más entre ellas.

Una muerte en la familia (1988-1989)


QUÉ EDICIÓN LEER: La última edición conocida es la del coleccionable de Batman (nº 18) que sacó Planeta DeAgostini Cómics en 2010.

Jim Starlin, adorado por muchos fans del Marvel cósmico, también puede atribuirse el mérito de haber escrito uno de los arcos más recordados, citados e importantes de la historia del cruzado de la capa. De algún modo, Una muerte en la familia pone punto y final a la era de la inocencia, que desde 1986, con la obra magna de Frank Miller, ya estaba en decadencia. Hasta entonces había habido dolor y crueldad pero la Batfamilia había sobrevivido a todo. Starlin destroza aquí la parte más frágil de la mitología de Batman, matando a Jason Todd, el segundo Robin. La escena de la tortura, con Todd apaleado por un Joker frío y despiadado es antológica, casi tanto como la que preside la portada del último número, con Batman sosteniendo el cuerpo destrozado de su compañero. Batman nunca volverá a ser el mismo.

Tierra de nadie (1999)


En 1999 un terremoto sacudía Gotham, extendiendo la destrucción de un modo que ni sus peores villanos habrían soñado. La misma catástrofe aísla la ciudad del resto del país dejando a todos —los héroes y sus némesis, y en medio el ciudadano común— encerrados en un entorno caótico que poco a poco se va degradando aún más a medida que la ley del más fuerte gana terreno y divide las ruinas de Gotham. Si acaso hay alguna esperanza de recuperación, recae donde siempre: en el cruzado enmascarado y toda su familia.


QUÉ EDICIÓN LEER: La última edición conocida es la del coleccionable de Batman (nº 40) que sacó Planeta DeAgostini Cómics en 2010.

En Tierra de nadie, el macroevento que cerró el siglo XX en las colecciones de Batman, encontraremos un poco de todo. No es el mejor de los arcos disponibles: no brilla por el dibujo ni por el guión de Greg Rucka o Jordan B. Gorfinkel (por citar de los muchos que tiene) más que otras muchas sagas. Lo que sí tiene es un contexto interesante: una Gotham que se convierte, entera, en una extensión de su más famoso manicomio: encerrada en si misma y con la locura de la desesperación campando por las calles. Esta extensión permite al lector ver aparecer, en un momento u otro, a casi todos los protagonistas y antagonistas que a lo largo de los años han acompañado a Batman. Sumémosle un par de sucesos impactantes (uno de ellos de mano del Joker) y el resultado es una saga que en mi opinión merece la pena leer. Además, Nolan parte de Tierra de nadie —y de Knightfall, otro arco muy recomendable— para cerrar su trilogía de Batman en The Dark Knight Rises.

Juegos de guerra (2004-2005)


QUÉ EDICIÓN LEER: La última edición conocida es de hace casi una década, publicada por Planeta DeAgostini y actualmente descatalogada.

Siempre me ha parecido que esta saga de Bill Willingham (más conocido como el autor de Fábulas) era un arco más que decente de las aventuras del cruzado de la capa. Fue uno de los primeros cómics que leí de Batman y me parece que tiene un poco de todo lo que hace grande este personaje. La premisa es atractiva; Stephanie Brown, alias Spoiler, que durante un brevísimo período actuó como Robin tras la marcha de Tim Drake, intenta conseguir el respeto de su mentor y demostrarle que está más que capacitada para el puesto. Para ello le roba una serie de estrategias que Bruce había diseñado para influir en las dinámicas del mundo criminal de Gotham y las pone a la práctica... con desastrosos resultados. Destaca sobre todo la evolución de Brown como personaje, y la aparición del gran villano Máscara Negra, quien acaba marcándose un punto en su lucha contra Batman que pocos pueden igualar.

julio 28, 2015y

22 de marzo de 2015

Reseña: 'Nemo: Corazón de hielo' de Alan Moore y Kevin O'Neill

El grupo original —del primer cómic, se entiende— de los Caballeros Extraordinarios hace tiempo que no está —casi todos sus miembros han muerto de viejos o desaparecido en diversas circunstancias—, pero las aventuras de los nuevos personajes de esta historia cargada de elementos ucrónicos de Alan Moore y Kevin O'Neill sigue leyéndose con el mismo gusto que desde el principio, o por lo menos en mi caso. Es cierto que la serie ha ido perdiendo parte de su frescura original —el clímax lo alcanzó la segunda de las aventuras de los Gentlemen—, y Century no consiguió precisamente elevar el listón por lo enrevesado y caótico de su propuesta. Pero después de Black Dossier —recomendable libro que no se ha editado en español hasta hace unos meses por problemas de derechos—, la premisa que venía caracterizando la serie parecía agotada, hasta que comienzan a publicarse una serie de especiales que, mira por donde, han conseguido recobrar de una manera más directa y con argumentos más sencillos la propuesta original del cómic.

En lugar de presentar los arcos argumentales en una especie de trilogía o serie de doce números, en su lugar Moore da un salto en el tiempo y nos hace seguir las aventuras de la hija del temible capitán Nemo —quien combatió al lado de Mina Harker y Allan Quatermain, entre otros—, muchos años después de su muerte y habiendo transcurrido algunas décadas tras Century: 1910. Es en ese cómic donde el personaje fue presentado por primera vez y moldeado a raíz de las cosas que le ocurren en la sucia y atestada ciudad del Londres post-victoriano.


Janni Dakkar es uno de los personajes más fuertes y con mayor personalidad que hemos encontrado en todas las series publicadas de TLoEG—con excepción de Mina Harker—, pero se debe sobre todo a la cantidad de atención que le dedica Moore, desarrollándola hasta el punto de protagonizar una serie de especiales como este que tenemos entre manos. 

Nemo: Corazón de hielo sitúa la acción unos 15 años después de Century: 1910. Pese a que Janni Dakkar puso todo su empeño por distanciarse del legado de su padre, ha conseguido justo lo contrario: ella es el nuevo Nemo, en cuyo lote se incluyen cachivaches extraordinarios y portentosos avances científicos, además de, por supuesto, el mando de un nuevo Nautilus de color negro.

Este primer especial de Nemo—que se completa con Nemo: Rosas de Berlín y Nemo: River of Ghosts —de reciente publicación en inglés— es todo un homenaje a un clásico de la literatura de ciencia ficción y terror: En las montañas de la locura del señor Howard Phillips Lovecraft. De acuerdo, toda la serie es un continuo homenaje al universo de la ficción y el mundo de la literatura, incluida la propia hija del capitán Nemo —algo que no habría sido posible sin la novela de Julio Verne Veinte mil leguas de viaje submarino—, pero desde el segundo volumen de The League of Extraordinary Gentlemen (TLoEG) —posiblemente la mejor referencia a las obras de H. G. Wells que podamos leer en un cómic—, Moore no había tomado de manera tan directa un clásico del género y lo había adaptado a su manera pero respetando en todo la obra de Lovecraft.

Nemo: Corazón de hielo reúne todas las cualidades del texto de Lovecraft y lo convierte al propio universo de TLoEG, dotándolo de un ritmo aventurero en el que no falta la parte de descubrimiento y reflexión que tiene la novela, sin descontar los avanzados cacharros que usan los personajes de este universo, alguna que otra paradoja temporal y un par de alusiones secundarias al imaginario lovecraftiano.

Nemo: Corazón de hielo puede dar la sensación de estar dirigido exclusivamente a los fans de Lovecraft, pero nada más lejos de la realidad: Moore lo ha escrito como continuación de los anteriores volúmenes de la serie, centrándose en la nueva reina pirata, y es muy superior a la trilogía Century en cuanto a ritmo y recursos narrativos se refiere. Está perfectamente integrado en el universo de TLoEG y al final del volumen Moore nos obsequia con una historia en prosa como ya nos tiene acostumbrados desde los primeros The League of Extraordinary Gentlemen. El libro es corto y deja con ganas de seguir leyendo —otra versión de Lovecraft, por ejemplo—, pero dicen por ahí que si breve dos veces bueno, y este es el caso. Poco que añadir del peculiar apartado artístico de O'Neill: si te gustan los anteriores, este también te va a parecer muy bueno. Eso sí, es aconsejable haber leído previamente Century: 1910 para conocer al personaje principal, de otra manera nos perderemos parte de su encanto.

Planeta Cómic. Tapa dura, 56 páginas, 8,95 € (disponible en electrónico).

marzo 22, 2015y

21 de diciembre de 2014

Especial Navidad 2014: Lo mejor del año según Nyarla

Terror, misterio, historia jugable y los grandes temas del superhéroe, un año muy completo.


2014 ha sido un año intenso: en Barcelona ha abierto Gigamesh, la tienda de ciencia ficción, terror, fantasía y cómic más grande de Europa –allí los afortunados pudimos disfrutar de la visita de nada menos que Neil Gaiman y Tim Powers–, se ha publicado la segunda parte de La fuerza de su mirada, la consolidación de Insomnia como una de las mejores líneas editoriales, más entregas de Malaz, la extraordinaria Guardianes de la galaxia y tenemos teaser de la nueva película de Star Wars –soy de los que opinan que tiene muy buena pinta–. Muchas novedades, mucho por ver y como siempre, poco tiempo. Pero para esto estamos aquí, para sugerir posibilidades interesantes. Este año lo hemos hecho escogiendo una de cada campo, y aquí van las mías.

El rito, de Laird Barron (literatura)


Los mitos de Cthulhu no están muertos, yacen eternamente en lo más hondo del imaginario de lo terrorífico. Emergen de vez en cuando de la mano de algún escritor para recordarnos su potencial y despertar el miedo atávico a lo desconocido, a lo inhumano. Vampiros, zombies, hombres lobo... todos parten del hombre y todos tienen a su modo motivaciones comprensibles. Son monstruos y, aún así, fueron humanos, y esto los hace menos desconcertantes, aunque no agradables. Lovecraft rompió este molde con sus criaturas alienas a la humanidad: entidades cósmicas que están entre nosotros desde antes de que en la tierra hubiera vida. No tienen nada que ver con la humanidad: no encajan en nuestro marco mental. Verlos supone caer en la locura o en la servitud más abyecta.

Aquí entra Laird Barron con su El rito: recoge el testigo y combina lo mejor de Lovecraft (su capacidad para sugerir entidades horrendas e incomprensibles) y lo mejor de Howard, pintando escenas de sensual exotismo como no se han visto en los mitos desde la muerte de Bob Dos Pistolas. Y lo hace recurriendo a la historia de dos familias relacionadas desde tiempos antiguos y su relación con uno de esos cultos ancestrales cuyos objetivos resultan como mínimo inexplicables; el protagonista principal, un profesor en edad de jubilarse, va reviviendo a lo largo del libro episodios de su vida que había olvidado por obra de fuerzas externas. De este modo, con este truco narrativo tan interesante, Barron logra narrar en una sola novela un puñado de relatos –los flashbacks de las experiencias pasadas del profesor– a cada cual más escalofriante. Absolutamente recomendado: de lo mejor de este año.

The Babadook, de Jennifer Kent (película)


El terror, en el cine, últimamente es banal, repetitivo y aburrido. Que se repitan formulas que ya estaban gastadas hace diez años es una cosa; posesiones demoníacas o fantasmagóricas, casas encantadas, slashers, gore: todo forma parte del género y es de esperar que siga haciéndolo. El truco está no en el qué, sino en el cómo, y es en el como donde tantas fallan, sin atreverse a innovar, a transgredir, refugiándose en el intento de susto fácil.


Pero es en el cómo donde triunfa The Babadook: terror refinado de corte psicológico, que logra con una historia minimalista y de bajo presupuesto estremecer al espectador hasta lo más hondo, sumergiéndolo desde el principio en una atmósfera enrarecida que, combinada con viejos temas tales como “el hombre del saco” o “el libro maldito”, alcanza la perfección. Y no es solo por su impacto visual, importante remarcarlo en un subgénero cinematográfico que cada vez recurre más a escenas brutales para ganarse al espectador.


Es la construcción del ambiente, de los personajes; de la vida crepuscular que lleva una madre viuda con su hijo hiperactivo. Es un gran relato de paranoia, sumamente oscuro, con algún toque de humor muy negro y una profundidad que invita a verla otra vez incluso tras el primer visionado. Cuando salga en Blu-ray será una compra más que asegurada.

Crusader Kings II y su expansión (videojuego)


La idea de Crusader Kings II es simple: controlar el destino de una dinastía nobiliaria y guiarla a través de toda la edad medieval, lograr que prospere mediante matrimonios adecuados, conquista militar y el buen servicio a su señor feudal; o incluso controlar tu propio reino, lo que implica lidiar con tus vasallos y controlar sus ambiciones. Si la premisa es simple, la ejecución es de lo más complejo: desarrollo tecnológico, legislación, carga impositiva, diplomacia y conspiración. Uno puede perderse horas y horas en las complejidades e infinitas posibilidades de este juego, y a cada expansión, más complejidad añadida: este año ha salido Rajas of India, que amplía la zona jugable hasta incluir todo el subcontinente indio; suma las religiones orientales con variados eventos asociados a cada una, una mecánica ligeramente distinta a cuando juegas con europeos, paganos norteños u oriente medio y en general, lo hace todo aún más realista.


Jugar como un rajá adorador de Kali quien, tras conquistar tierras cristianas ofrece al Papa en sacrificio a su oscura diosa, ¿es o no es una perspectiva atractiva? Para los fans de la historia, el juego permite empezar a jugar en eventos concretos (con los noruegos en la Batalla de Stamford Bridge o la invasión normanda) y, si así lo quieren, intentar guiar sus tierras por el camino que siguieron históricamente... o cambiar radicalmente la historia y configurar nuevos territorios e imperios, o sobrevivir (si uno juega en el este) a la horda mongola.

Comentar además que desde hace tiempo existe un mod que permite jugar en el mundo de Westeros; el marco temporal va desde la conquista de Aegon hasta los tiempos de Jon Nieve y te permite controlar a una de las grandes familias de los siete reinos. ¿Quien no ha soñado con casar a Cersei con Eddard? Aquí es posible.

Miracleman, de Alan Moore (cómic)


En el Miracleman, de Alan Moore, Gary Leach y Alan Davis, encontramos el embrión de Watchmen. Ningún amante de éste o cualquier otra de las grandes obras de Moore debería perderse este volumen que ha editado Panini en 2014, primera parte de una serie que alcanza cotas muy altas y que, curiosamente, ha pasado bastante desapercibida para el gran público. En esta serie Moore trata todos los grandes temas del superhéroe en edad de transición entre lo simplista y alegre edad de plata y la oscura edad moderna: la relación del metahumano con la humanidad, la moral (y como esta podría evolucionar en alguien que no tiene por qué atenerse a ninguna de las restricciones que la ley y la lógica imponen al común de los mortales) y sobre todo en este primer tomo el conflicto entre el héroe y su identidad secreta; en como se pueden conciliar, si es que se puede.

Miracleman es cómic superheroico, y puesto que para algunos el cómic superheroico es un producto de marketing más que una obra de arte, les recomiendo su lectura si les apetece replantearse sus convicciones.

diciembre 21, 2014y

20 de abril de 2013

Reseña: «The League of Extraordinary Gentlemen, Century: 2009», de Alan Moore y Kevin O'Neill

Título original: The League of Extraordinary Gentlemen Century 2009 TPB USA.
Guión: Alan Moore.
Dibujo: Kevin O'Neill.
Color: Ben Dimagmaliw.
Edición: 80 págs, color. Planeta DeAgostini, enero 2013.
Precio: 4,95 €.
Traducción: Diego de los Santos.
Temática: Fantasía, cómic.
Correlación: Tercera entrega de la trilogía "The League of Extraordinary Gentlemen: Century".


Las aventuras de los gentlemen ideados por Alan Moore tocan a su fin con el tercer volumen de la trilogía, aunque debemos decir que las aventuras del ahora reducido grupo con connotaciones literarias y heroicas han terminado siendo algo diferente a lo que apuntaban las dos primeras entregas del arco argumental, como pudimos leer en Century: 1900 y Century: 1969. La primera de ellas nos catapultó, tras los dos primeros volúmenes que todo aficionado al cómic debería leer, a los albores del siglo XX, siguiendo la estela del retoño de uno de los personajes del grupo principal en el primer The League of Extraordinary Gentlemen. El segundo tomo de Century avanzó mucho más en el tiempo hasta situarse en los años sesenta, donde las drogas y lo hippie estaban a la orden del día en una Inglaterra con grandes visos de cambio. Llegados a la tercera entrega, Century: 2009la primera década del siglo XXI sirve de escenario para poner la conclusión a las aventuras iniciadas en el siglo pasado con algunos detalles característicos del mismo con el que los personajes, todos ellos verdaderas reliquias de otros tiempos, tienen que lidiar.

Lo primero que uno le viene a la cabeza al terminar esta nueva entrega es en qué se le habrá pasado por la cabeza a Alan Moore para poder desarrollar una trama tan rocambolesca como la que tenemos entre manos. Es decir, todas las claves que han definido el cómic desde el principio siguen ahí, pero en cierta manera distorsionadas quizá debido al paso del tiempo y la capacidad de adaptación de los personajes a éste, pero el autor pone un precipitado punto y final a una trama que apuntaba hacia otra cosa, con cierto deus ex machina que deja un sabor algo agridulce que cierra todo de un plumazo, como si Moore estuviera cansado de las referencias, de las posibilidades de interacción con la historia de un grupo que ha nacido de las páginas de la literatura, de la cultura pop y de cualquier otra oscura referencia que en muchas de las ocasiones tan sólo el autor conoce –el lector seguro que pilla un buen puñado, pero otras tantas me temo que se quedan en el limbo–, si es que son referencias en sí, aunque sólo por eso ya merecería la pena el cómic.


En absoluto afirmo que The League of Extraordinary Gentlemen, Century: 2009 sea un mal cómic, tan sólo que es una obra que lee con agrado, tiene una cuantas teorías interesantes –como la brutal, aunque forzada eso sí, alusión al mundo de J. K. Rowling–, además de continuar las aventuras de un concepto de grupo de personajes que a mi particularmente me resulta tremendamente llamativo por sus características en sí y porque todo lo que sea referencial, literariamente hablando, a la fuerza me termina llamando. Pero le falta chispa, le falta garra a esta tercera conclusión de los gentlemen, ha perdido fuelle desde el segundo volumen –que sin duda fue todo un señor cómic con las múltiples alusiones a H. G. Wells, además de otras cosas que sin duda no hace falta que comente si los lectores de esta reseña lo han leído, que espero que sí–, y echando la vista atrás a la calidad del conjunto de este tríptico es de un nivel inferior al de las dos primeras entregas, más si tenemos en cuenta que por el camino se ha perdido en la edición española la publicación del Black Dossier, lo que da al lector la sensación de que si no ha degustado éste, se pierde algunas referencias que sirven para comprender mejor el cómic que ahora nos ocupa, aunque tampoco pasa nada si no lo tenemos a mano pues de por sí funciona perfectamente bien como un cómic de aventuras en el que los personajes vienen y van por los escenarios propuestos por el autor sin mayores quebraderos de cabeza.

La calidad del apartado artístico se mantiene exactamente en el mismo baremo, con Kevin O'Neill a los lápices poniendo cara a cada uno de los personajes que desfilan por las páginas del cómic de Moore, desde  una consumida Mina Murray hasta un Orlando que cambia de sexo cada dos por tres, con su estilo personal e intransferible que no será del agrado de todos por sus formas algo cuadriculadas, pero debemos reconocer que goza de un punto grotesco que le sienta bastante bien. Porque grotesco es la palabra que andamos buscando par definir este Century: 2009, con muchas escenas de corte surrealista –aunque no más que en Century: 1969, por razones obvias–, donde la fantasía, lo irreal, lo paranormal y la magia se dan la mano para ofrecer un argumento de aventuras con muchos elementos que podrían haber dado bastante más de sí, pero que donde el autor parece falto de ideas o no quisiera desarrollarlas para ofrecer un final a la altura de los dos primeros volúmenes. Los hombres extraordinarios merecían un final de saga mejor, más complejo, con mayor carga épica, quizá un menor punto de decadencia –porque tres aventuras completas se nos antojan pocas para que el grupo termine únicamente con dos miembros–. Por el contrario, aunque el cómic se deja leer con atención sólo por ver qué nos depara el autor a la vuelta de la página, la edición española a cargo de Planeta DeAgostini no puede tener un precio mejor. Es cierto que cada una de las entregas de este tercer volumen no llega a las cien páginas, pero por sólo cinco euros nos llevamos cada una de ellas a casa, lo que supone un aliciente para poder acercarse una vez más a los gentlemen. Pero aún así estoy convencido de que cuando salga la próxima aventura del grupo seré de los primeros en la tienda de cómics.

abril 20, 2013y

5 de noviembre de 2012

V de Vendetta: “Recuerden, recuerden, el 5 de noviembre”, de Alan Moore y David Lloyd

"Good evening, London.
I though it time we have a little talk."



Esta frase supongo que la reconoceréis muchos de vosotros. Es una de las viñetas que a mi particularmente me plantearon un futuro de posibilidades infinitas en relación con este cómic llamado V de Vendetta. Pensé: "Si en un estado fascista como ese puede aparecer un hombre con una máscara y comenzar diciendo esto en la televisión, es señal de que tiene mucho poder o que cree que puede cambiar las cosas". Parece ser que eso es precisamente lo que Alan Moore intentó transmitir.

Para aquellos que hoy en día no sepan muy bien de donde surgió la idea que tuvo el autor para representar a V y que pese a ello tienen su máscara colgada en un rincón de su habitación, me gustaría hablaros sobre Guy Fawkes. En él se inspiró Alan Moore y representó el primer hombre en la historia moderna que se enfrentó a las leyes establecidas para hacer justicia a su manera. En su caso fue detener las persecuciones que el rey Jacobo I de Inglaterra llevaba a cabo contra los católicos debido al cambio de religión en la llamada "pérfida Albión", en la que el rey se convertiría en la cabeza visible de una nueva rama del catolicismo llamada anglicanismo. Este acto terrorista fue denominado "La Conspiración de la Pólvora" ideado por Robert Catesby –un noble muy importante el cual reclamaba junto a otro grupo de personas su derecho a creer en lo que él eligiese sin ser esto motivo de persecución o encarcelación–, ideado para detonar una gran cantidad de toneles de pólvora en el interior del edificio de La Cámara de los Lores, llevando así a cabo el asesinato de todos los que aprobaban la persecución a los católicos, incluyendo al rey Jacobo I. El hombre elegido para llevar a cabo la detonación sería el famoso Guy Fawkes, al cual detuvieron antes de que pudiera realizar el trabajo y al que quemarían en la hoguera acusado de alta traición.

Debido a este acontecimiento, todos los días 5 de Noviembre se celebra en su país de origen una serie de hogueras por toda la ciudad y se lanzan al aire miles de fuegos artificiales. De ahí la frase de: "Remember, remember the fith of november", la cual hace mención al día en el que aquel complot se vio truncado pero no así su espíritu. La lucha por algo justo. Esta motivación será la constante a lo largo de toda la historia que Alan Moore nos narra en V de Vendetta con la inestimable colaboración del dibujante David Lloyd.


Esta distopía estará situada en los años noventa, donde se plantea un final bastante distinto a aquel periodo conocido por todos como La Guerra Fría, en el que las dos potencias más grandes del planeta, en aquella época los EE.UU. y la URSS acabarían provocando un invierno nuclear. Como bien sabréis, el cómic fue acabado en 1988, en pleno mandato de la Dama de Hierro con la que Alan Moore se mostraría bastante crítico en la introducción a V de Vendetta en la edición de la extinta editorial Zinco:

"[...] También pequé de ingenuo al suponer que haría falta algo tan melodramático como un conflicto nuclear para llevar a Inglaterra hacia el fascismo. Para ser justos con David y conmigo mismo, no había mejores predicciones del futuro de nuestro país en forma de cómic en esa época. El hecho de que el argumento precede a una supuesta derrota del Partido Conservador en las elecciones de 1982, os puede confirmar lo fiables que fuimos en nuestro papel de adivinos.

 Ahora estamos en 1988. Margaret Thatcher comienza su tercer mandato y lidera sólidamente un Partido Conservador hacia el próximo siglo. Mi hija tiene 7 años y en la prensa circula la idea de campos de concentración para los enfermos del SIDA. La nueva policía antidisturbios lleva visores negros, como sus caballos, y sus furgonetas transportan videocámaras giratorias en su techo... El gobierno ha expresado su deseo de erradicar la homosexualidad, incluso como concepto abstracto. Y uno se pregunta qué nueva minoría será atacada legalmente después. Pienso llevarme a mi familia fuera de este país muy pronto, en los próximos años. Es frío, miserable y corto de miras. Y no quiero estar aquí en el futuro.

    Buenas noches, Inglaterra. Buenas noches, Servicios Sociales y la V de la Victoria.
    Hola a la Voz del Destino y a V de Vendetta."

Es por esta razón por la que considero que la historia de V estuvo tan cargada de política, ideales y conceptos para los que el mundo parecía no estar aún preparado. Entre sus líneas podremos conocer los distintos puntos de vista de los héroes y los villanos –si es que se puede apodar así a alguno de los dos bandos– en el que se plantea la pregunta de si el fin podría llegar a justificar los medios, ya se tenga una intencionalidad positiva o negativa. 

La introducción nos mostrará como una chica llamada Evey Hammond tras malvivir durante bastantes años, decide lanzarse en brazos de la prostitución al haber conocido a algunas chicas que ganaban buen dinero con ello. Tal es su mala suerte, que el primer día en el que decide comenzar en el oficio se topa con un "DEDO", un agente de la maquinaria fascista que dirigirá Londres tras esa guerra mundial. Corruptos hasta la médula, se juntan un grupo de agentes para darle una lección a Evey sobre lo que significa vender su cuerpo en las calles. En el último momento, un ser con capa y una máscara aparecerá desde las alturas salvándola de su destino y matando a tres de los agentes en el proceso. Desorientada y asustada, Evey será acompañada por V hasta La Galería de las Sombras, su refugio, donde habrá ocasiones en las que parezca una prisionera y otras una invitada.


A lo largo de la historia iremos descubriendo cada vez un poco más acerca de V, un ser dedicado por entero a la venganza y que es capaz de pedirle cuentas a la justicia por su inacción. Invocando auténticos pasajes de Shakespeare, y alguna que otra mención a las obras del famoso mago Alester Crowley, el argumento estará englobado entre esas obras tan mágicas y a la vez tan críticas con la sociedad del día a día como 1984 de George Orwell, Farenheit 451 de Ray Bradbury, ¡Arrepiéntete Arlequín!, dijo el señor Tic Tac de Harlan Ellison y la mismísima leyenda de Robin Hood. Quizás V de Vendetta sea una obra que hoy por hoy, debido a los acontecimientos que podemos ver a todas horas en la televisión, en los periódicos y en nuestra propia realidad, sea de tremenda actualidad salvando las distancias.

Para mí este es uno de los grandes clásicos dentro de los cómics que hay que tener en un hogar. Más que nada porque a parte de tener ciertos tintes del género policíaco, la historia es un canto a la libertad del individuo, un grito a las miles de órdenes y privaciones que un sistema desigual e injusto impone a esa gran mayoría que no es capaz de revolverse y luchar. Esos miles de ciudadanos que no quieren permanecer en el silencio para que el poder vigente lo haga suyo. V es el villano de la historia, tal y como empieza el primer capítulo, porque el papel más amargo recae en el que tiene que abrir los ojos a aquellos que nunca han querido ver

Es cierto que el cómic puede ser algo complejo para aquellos que no tengan costumbre –o también podríamos llamar "maña"– en esto de tener entre manos una historia con tanto significado y tal cantidad de mensajes por viñeta. No obstante, considero que a parte de educativo puede ser algo bastante interesante a tener en cuenta, ya que nos preparará para futuras lecturas, pero eso sí, tras leer V de Vendetta y con la excepción de Watchmen –también de Alan Moore–, os garantizo que el mundo del cómic ya no será igual para vosotros y quien sabe, puede que vuestra vida tampoco.


Detalles de la edición

Título original: V for Vendetta.
Guión: Alan Moore.
Dibujo: David Lloyd.
Color: David Lloyd.
Edición: 288 págs, color. ECC Ediciones, marzo 2013 (2ª edición).
Precio: 19,95 €.
Disponible en ebook: No.
Traducción: L. Rizzi.
Temática: Thriller, distopía.
Correlación: Independiente.

Sinopsis: V de Vendetta, además de ser una de las mayores obras maestras de la industria del cómic y una de las obras más personales y logradas de sus autores, Alan Moore y David Lloyd, es una historia espeluznante y terriblemente real acerca de la pérdida de la libertad y de la identidad del individuo que se ve inmerso en un mundo hostil, frío y totalitario. Con el trasfondo de una Inglaterra imaginaria que ha caído bajo la bota de un régimen fascista, se analiza tanto la vida bajo un estado policial asfixiante como el poder de la rebelión y la resistencia del espíritu humano ante la opresión y el totalitarismo. En un mundo donde todo lo que no está prohibido es obligatorio, un solo hombre puede marcar la diferencia.

noviembre 05, 2012y

1 de marzo de 2012

The League of Extraordinary Gentlemen, Century: 1969 – Alan Moore y Kevin O'Neill

Título original: The League of Extraordinary Gentlemen Century 1969 TPB.
Guión: Alan Moore.
Dibujo: Kevin O'Neill.
Color: Ben Dimagmaliw.
Edición: 80 págs, color. Planeta DeAgostini, enero 2012.
Precio: 4,95 €.
Traducción: Diego de los Santos.
Temática: Superhéroes, cómic.
Correlación: Segunda entrega de The League of Extraordinary Gentlemen, Century tras Century: 1910.


El heterogéneo grupo de aventureros creado por sir Alan Moore para la primera serie de The League of Extraordinary Gentlemen, ha alcanzado el año 1969 habiendo transcurrido casi un siglo tras las aventuras de aquel primer grupo de índole victoriana. Estamos ahora en la época del New Age, donde el hippismo, las drogas y el sexo libre campan a sus anchas por un Londres que se ha convertido de la noche a la mañana de los protagonistas, en una ciudad vanguardista, prácticamente irreconocible si tenemos en cuenta el contraste con aquel viejo grupo de héroes encabezado por una Mina Harker que continúa siendo la líder indiscutible del grupo, pero que se ve afectada por el constante cambio, a pasos agigantados, de cuanto le rodea. Century: 1969 da un salto en el tiempo tras Century: 1910, siendo, por tanto, aconsejable haber leído dicho número para no perdernos detalle.

El concepto del autor sobre lo que significa la Liga de los Hombres Extraordinarios, en el que diferentes personajes literarios trabajan unidos en una especie de grupo superheroico contra amenazas diversas, parece alcanzar de nuevo aquí una nueva cota. Debido al cambio que la sociedad europea ha ido asimilando tras la época victoriana y los albores de las dos grandes guerras del siglo XX, el grupo se acerca a una época donde la libertad del individuo, su capacidad de elección, la forma en que este encaja en la sociedad, es totalmente contrapuesta a lo que el grupo conoce desde hace décadas. Pero cabe decir que algunos de los integrantes del grupo lo llevan francamente bien. No así Mina Harker, quien parece realmente anclada en una estricta sociedad victoriana. Sinceramente, la "nueva onda" puede no estar hecha para ella.


Las múltiples referencias que el autor introduce en su historia siguen siendo una tónica habitual de la colección. Junto a las alusiones, tanto las ocultas o ficcionadas, como las mostradas abiertamente, de personajes literarios, cantantes, o sencillamente, a la cultura pop de los sesenta, dotan de un excelente trasfondo al cómic, donde el ocultismo y un sentido elevado de la espiritualidad se dan la mano para ofrecernos una trama de villanos y héroes a la antigua usanza, pero en un entorno caótico, en ocasiones psicodélico.

No abandonamos, por otro lado, la sensación de que la nueva Liga, o el nuevo grupo de personajes, dicho más claro, posee un aura de cierta nostalgia de épocas pasadas. Los integrantes se han visto reducidos a tan sólo tres miembros, en contraste con el grupo original que Moore retrató en la primera etapa de la serie, algo que ya pudimos ver también en Century: 1910, donde el nuevo grupo no poseía las mismas cualidades –habilidades especiales, podríamos decir– la misma capacidad de trabajar en equipo, pero que poco a poco se hacían unos a otros hasta dar como resultado –ya en Century 1969– una mejor compenetración entre los personajes. Pero su escaso número nos da algo que pensar: ¿significa esto la lenta disolución del grupo, el ocaso de la Liga? ¿El lento diluir de los mitos literarios?

El dibujo de Kevin O'Neill sigue tan lozano como siempre, con un estilo propio y personal que se adecua perfectamente a la historia que Alan Moore nos quiere contar en un tomo prestigio que apenas llega a las cien páginas, pero donde todo se desarrolla de una manera sencilla, ágil, en ocasiones confusa dada la cantidad de referencias que nos harán pensar en voz alta un: "¿se me estará escapando algo en esta viñeta?".

marzo 01, 2012y

2 de febrero de 2011

Batman : "La Broma Asesina", de Alan Moore y Brian Bolland (Por Cyram)


Tim Sale (gran dibujante de cómics ganador del premio Eisner, y que colaboraría activamente en proyectos tan interesantes como Superman: Para todas las estaciones, Batman: El Largo Halloween o Batman: Victoria Oscura) comenta en la Introducción de La Broma Asesina lo siguiente:

Me han contado que los orígenes de Batman: La Broma Asesina se remontan a la propuesta de una aventura conjunta de Batman y Juez Dredd que tenían preparada Alan Moore y Brian Bolland. Al no poder sacarla adelante, Moore le pregunto a Bolland qué otra cosa querían hacer, y Bolland respondió: "El Joker, por favor".

Qué educado. Y así nació un clásico.

febrero 02, 2011y

26 de octubre de 2010

Watchmen – Alan Moore y Dave Gibbons

Título original: Watchmen.
Guión: Alan Moore.
Dibujo: Dave Gibbons.
Color: Dave Gibbons.
Edición: 464 págs, color. Planeta DeAgostini, edición "Absolute", 2009.
Precio: 35 €.
Disponible en ebook: No.
Traducción: Raúl Sastre.
Temática: Thriller, policíaco, superhéroes.
Correlación: Independiente.


"Diario de Rorschach, 12 de Octubre de 1985: Esta mañana me he encontrado un cadáver de perro en un callejón, sobre su estómago reventado había huellas de neumático. Esta ciudad me teme. He visto su verdadero rostro."

Con estas palabras da comienzo una de las obras de ficción más importantes del siglo XX, que pertenece al ámbito del cómic (creada para DC), pero que incluso trasciende géneros por su calidad narrativa, acercándose al terreno literario (teniendo en cuenta que el cómic es otra modalidad literaria en sí misma) e incluso el cine. Alan Moore, autor de otras obras de renombre como V de Vendetta o From Hell, junto a los lápices de Dave Gibbons (color de John Higgins), crean una obra perdurable en el tiempo que puede ser perfectamente sujeto de análisis de numerosos recursos estilísticos, componentes gráficos revolucionarios (recordemos que data de mediados de los años ochenta), e incluso de la psicología humana. Porque de eso trata Watchmen ("Los Vigilantes"), del ser humano, de la justicia, de un montón de temas que deberemos explorar por nosotros mismos al abordar esta obra de ficción. Es muy difícil hacer una reseña justa o completa sobre tan magna obra, así que por lo menos que este texto sirva de aproximación al conjunto y suscite el interés.

Comentar cualquier relación sobre su argumento incurriría, según mi opinión, en un atentado contra todos aquellos a los que no les gusta que les cuenten absolutamente nada sobre el mismo. Precisamente, Watchmen es una obra para dejarse llevar por su hilo narrativo (a la vez que gráfico), en una serie de capítulos (la obra estaba originalmente dividida en doce números) que van acercándose poco a poco hasta la inesperada e inusitada, a la vez que original, conclusión. Watchmen es una novela gráfica que toca varios palos, entre ellos el género negro, la ciencia-ficción o la novela de aventuras. Pero uno de los más evidentes es el acercamiento hacia el género superheroico. Los personajes de la obra no poseen poderes más allá de lo que una persona normal pudiera tener. Sus virtudes residen en una motivación, algo que les impulsó en los años cuarenta a ser lo que son hasta el momento (con una serie de sucesores que toman la máscara de nuevo). Más allá de eso, lo superheroico (dejémoslo simplemente en “héroes”) se convierte en un juego inteligente que hace referencia directa al auge que sufrieron los cómics de superhéroes que aparecieron allá por los años treinta o cuarenta. El papel que han venido teniendo hasta entonces, su función en la sociedad, y que cobró vida propia gracias a los aventureros enmascarados que se unieron para luchar contra el crimen y los bajos fondos.


Con esta relación hacia el propio mundo del cómic, Moore desarrolla una trama donde los enmascarados de antaño (retirados por el gobierno gracias a una ley que les impide volver a actuar) están sufriendo una serie de asesinatos que parece ir mermando el grupo poco a poco. El primero en caer es Edward Blake, anteriormente conocido como “el Comediante”, pero ante este desafortunado acontecimiento se plantea una serie de cuestiones: ¿Quién querría ver muerto al Comediante? Y lo más importante… ¿Porqué?

Tanto el ilustrador como el guionista demuestran una calidad excepcional en su trabajo. Posiblemente Gibbons se muestre algo estático al representar a los personajes, expresiones o posturas (al igual que ocurre en V de Vendetta, por ejemplo), pero es algo que yo personalmente achaco a su estilo, al que nos acostumbraremos enseguida porque el autor es capaz de ofrecernos viñetas realmente espectaculares y que por sí ya merece echarle siquiera un vistazo a la obra. Por otra parte, Watchmen no es una obra de fácil digestión, no es un tebeo donde se sucedan las tortas o las secuencias de acción gratuitas, no. Es una obra madura, con multitud de referencias a la cultura popular de la época, montones de recursos narrativos y visuales (magistral el uso de una historieta como comparación entre el mundo real y el de ficción), planos subjetivos que nos sumergen como espectadores en lo que acontece en ese momento, flashbacks (el tiempo tiene cierta importancia), metáforas, símbolos, símiles… Todo tiene cabida en Watchmen, incluso el famoso logo del "smiley".

Otro de los recursos que más llama la atención en la obra es la inclusión de bastantes textos en prosa (tales como entrevistas, dossiers, recortes de periódicos…) al final de cada uno de los capítulos, y cuya función es la de psicoanalizar a los personajes, aportar más datos al conjunto de la trama o el entorno en el que se mueve este microcosmos creado para tal efecto, o simplemente aportar un efecto que amplíe la concepción que tiene el lector que se enfrenta a tan compleja obra. Porque de seguro que ningún lector quedará indiferente ante las acciones tomadas por los protagonistas (los cuales responden a unos perfiles psicológicos bastante humanos y completos, véase por ejemplo el personaje de Rorschach o el Dr. Manhattan), ni siquiera ante la obra en sí, un tebeo de superhéroes, que ni deja de serlo, ni lo es completamente.

Para todos aquellos que tengan reparos a la hora de acercarse al Watchmen de Moore y Gibbons, mi recomendación está clara: es una obra que merece ser leída al menos una vez. Una segunda (o tercera) si deseamos volver a disfrutar de las avanzadas técnicas narrativas, referencias o juegos literarios. Una obra moderna e inteligente que no deja (ni debe) dejar indiferente a nadie, seamos aficionados o no al mundo del cómic. Personalmente creo que cualquiera debería leerla más allá de sus gustos lectores.

Notas sobre la edición. Pese a ser un volumen encuadernado en tapa dura, según mi más sincera opinión, el contenido pesa más que el continente, y pudiera darse el caso de una rotura que diera al traste con todo el volumen (en caso de tratarse del "absolute" de Planeta). Recomiendo leerlo en una superficie lisa, que no deforme para nada el volumen, y que en definitiva tampoco suponga un esfuerzo demasiado constante para nuestras maltrechas muñecas, pues si no pesa cuatro kilos el tomo, poco le falta. He oído muchas quejas sobre el papel, no satinado, quejas que no comparto en cierta forma, puesto que un papel satinado hubiera encarecido el producto sobremanera (nos iríamos perfectamente a los cincuenta euros), aunque la calidad de la obra habla por sí misma. En cualquier caso, para los menos cuidadosos... cuidado con no deformar el volumen para no llevarse sorpresas innecesarias.


¿Quién vigila a los vigilantes?

octubre 26, 2010y


 

© 2009-2016 La Espada en la Tinta. Todos los textos y arte son propiedad de sus respectivos autores.
La web

La Espada en la Tinta lleva desde 2009 acercando la literatura fantástica a
los lectores de habla hispana apasiona-
dos por el género.
Síguenos

No dejes de visitarnos en nuestras
redes sociales.

Nosotros


Editor/Redactor
jefe
Loren Sparrow

Más


Qué es
La redacción
Contacto
Política de
comentarios

En breve
activamos
esta sección
Gracias por aceptar las cookies. Cierra este mensaje o lee más sobre el tema. Más información · Las cookies


Top

Contáctanos

Menú

Lee más:

‘La canción de Cazarrabo’ en Grim Oak Press

Literatura

Cómics

Contacto

Grimorio

Libros & literatura

Cómics

Cine & TV

Juegos

Lecturas

Noticias

Arte

SW

Literatura

Cómics

CineTV

Juegos

Lecturas

Noticias

Arte

Contáctanos

Libros Cómics CineTV Juegos