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"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

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6 de abril de 2015

Reseña: 'La sangre del Olimpo' de Rick Riordan, el Campamento Júpiter se despide a lo grande

Bienvenidos, grumetillos, al Argo II. Ha llegado el final del viaje y con este, el agridulce sabor del final de una aventura que nos ha llevado por todo el Mediterráneo luchando contra gigantes y demás criaturas horripilantes creadas por Gaia. Con La sangre del Olimpo Rick Riordan cierra la pentalogía de “Los héroes del Olimpo”, concluyendo las aventuras que empezara hace ya diez años con Percy Jackson y el ladrón del rayo. ¡Lo qué ha llovido desde entonces!

¿Qué podemos decir que no hayamos dicho ya a lo largo de esta larga travesía mitológica cuando por primera vez acompañamos a aquel inquiero chaval disléxico que resultó ser hijo de Poseidón? A modo de resumen, os dejo aquí los títulos anteriores pertenecientes a “Los héroes del Olimpo” y sus reseñas, pero atención, porque si hasta ahora no habéis leído hasta, sufrís el riesgo de que las Moiras os desvelen los misterios de la serie. Así que ojo con los spoilers porque son como las meigas gallegas: “haberlas, haylas”.

  1. El héroe perdido
  2. El hijo de Neptuno
  3. La marca de Atenea
  4. La Casa de Hades
  5. La sangre del Olimpo
Metiéndonos en materia, recordad que empezamos nuestro camino paseando por el panteón romano con la misteriosa Profecía de los Siete que aparecía en el último libro de la serie “Percy Jackson y los dioses del Olimpo”:

Siete mestizos responderán a la llamada.
Bajo la tormenta o el fuego el mundo debe caer.
Un juramento que mantener con un último aliento,
y los enemigos en armas ante las Puertas de la Muerte.

A estas alturas del partido, hemos ido viajando con los siete semidioses elegidos y hemos sufrido en nuestras carnes las mismas penurias y las mismas divertidas ocurrencias con las que Rick Riordan siembra todas sus novelas. Tengo que decir que, desde un punto de vista general, el autor se “plagia” a sí mismo y ha ido repitiendo la misma fórmula de éxito con la que empezara el universo mitológico de Percy Jackson. Por un lado, es genial, ¡es Riordan en estado puro! Por otra parte, empieza a echarse en falta un poco más de evolución en la estructura general porque cada vez es más difícil sorprender a un lector que se conoce todos los trucos y anticipa lo que va a venir: porque ya lo ha leído antes, de una forma u otra, entre líneas. Aún así, qué demonios... ¡Es Rick Riordan!¡Semidioses al poder!


Centrándonos en el libro que nos ocupa y que cierra la serie, La sangre del Olimpo sabe a poco. La narración se centra en el punto de vista de unos cuantos personajes en lugar de los siete protagonistas de la profecía. Menos mal, porque bastante lenta fue ya la narración en La Casa de Hades con un Riordan empeñado en que viéramos lo mismo desde todos los ángulos posibles como para repetir el experimento. Ha sido refrescante que Riordan desviara la atención de sus dos estrellas, Percy y Annabeth, para centrarla en los secundarios. Aunque se echa en falta el protagonismo de nuestros semidioses favoritos, que Riordan los sacrifique “narrativamente” en aras de dar más protagonismo a los demás me parece todo un acierto. Da velocidad y deja de sentirse esa sensación de “repetición argumental”.

Es decir, al igual que pasaba con el libro con el que arrancaba la serie, El héroe perdido, vamos a ver cómo se desarrolla la aventura principalmente desde el punto de vista de Jason, Piper, y Leo. Además, como añadido, Reyna gana mucho protagonismo y como no podía ser de otro modo —tachán— para mí el personaje más logrado, Nico, por fin demuestra lo que vale y de qué pasta está hecho. Ya era hora a que al hijo de Hades se le diera el protagonismo que se le debía como semidiós molón donde los haya. Es, con todo, el personaje que más evoluciona desde que apareciera en la primera pentalogía. ¡Encantada he quedado con su desarrollo y por como Riordan ha sabido hacer madurar al personaje! No es que los demás personajes no hayan madurado, pero el caso de Nico era muy especial y era uno de mis secundarios favoritos y tenía una espina clavada por lo desaprovechado que estaba.


Una de las cosas que he llegado a echar en falta es el sentido de “guerra apocalíptica y catastrófica contra reloj” que se respiraba en la entrega final de Percy Jackson y los dioses de Olimpo. Aún recuerdo cuando terminé con el corazón en un puño mientras leía el final de El último héroe del Olimpo y como se me quedaron los ojos con aquel glorioso y épico final. No me entendáis mal, La sangre del Olimpo sigue siendo espectacularmente épica, pero los sacrificios requeridos no llegan a serlo tanto, la tensión final termina por flojear y el final es tan simple que te quedas con la miel en los labios. La palabra clave es “más”. Le ha faltado más espíritu, más gloria, más batalla y un principio menos introductorio. Quizá, el que la novela tarde casi un tercio en arrancar, le haya quitado brillo al final.

Para no alargar mucho más la reseña —me estoy empezando a enrollar como las persianas—, la edición de Montena es de la calidad a la que nos tiene acostumbrados: tapa dura, buena encuadernación, papel de gramaje correcto y buena letra e interlineado. Quizá para algunos lectores no sea relevante, pero para mí es crucial poder leer cómodamente sin letra pulga y sin párrafos “apegotonados”. ¿Será que iré empezando a necesitar gafas?

Poco más queda por decir. Rick Riordan es, con diferencia, uno de mis autores juveniles favoritos por su humor, por su toque personal, por lo bien que enlaza las historia, por los personajes carismáticos que desarrolla, por los secundarios, por la ambientación, el desarrollo y las risas que me termino echando siempre que leo alguno de sus libros. Aunque esta segunda pentalogía la considero inferior a su predecesora —“Percy Jackson y los dioses del Olimpo”— sigue siento tan disfrutable y emocionante como la primera y, para que engañarnos, el panteón romano también tiene derecho a su pedacito de gloria. Mi paso por el Campamento Júpiter ha sido tan fantástico como lo fue en su día mi estancia en el Campamento Mestizo, y solo por eso, por volver a recuperar mis personajes favoritos y darme nuevos protagonistas con falditas romanas, esta serie es de lo mejor que existe de cara a un público juvenil. Es más, si tuviera que elegir entre Rick Riordan y J. K. Rowling, lo tendría muy, pero que muy difícil. ¿Pero para que elegir? Ambas ocupan un lugar privilegiado en mi estantería.


Espero que Rick Riordan nos siga deleitando con más aventuras mitológicas. Por lo pronto, tenéis al panteón egipcio dando guerra con “Las crónicas de Kane” (La pirámide roja, El trono de fuego, La sombra de la serpiente) además de un crossover, publicado en formato electrónico, entre griegos y egipcios. Ahora seguiremos soñando hasta el lanzamiento en octubre de The Sword of Summer, el primer libro de la nueva saga de Rick Riordan, "Magnus Chase and the Gods of Asgard". Efectivamente, mitología nórdica al estilo de Percy Jackson.

Sea el universo que sea, recordad siempre que el sello “Rick Riordan” es sinónimo de aventuras épicas contrarreloj, humor estrambótico y mitología a montones. ¡Nos vemos en la siguiente aventura, grumetillos!

Montena. Tapa dura, 464 páginas, 16,95 €.

abril 06, 2015y

30 de marzo de 2014

Reseña: 'Los héroes del Olimpo: La casa de Hades', de Rick Riordan

Tras el espectacular, sobrecogedor y angustioso final de La marca de Atenea, con el que además Rick Riordan tiene la amabilidad de tomarnos el pelo al principio de La casa de Hades con una divertida dedicatoria a los lectores, mis expectativas con la cuarta entrega eran estratosféricas. Que digo estratosféricas… ¡Olímpicas! Y quizá justo por eso me he llevado un pequeño chasco con este libro protagonizado por mi semidiós griego favorito. No me entendáis mal, el libro me ha encantado: me he reído, he tenido el corazón en un puño, me he quedado sin uñas de tanto mordérmelas, me he emocionado… Pero, y ahora vienen los “peros”, la novela no ha sido todo lo satisfactoria que podría haberse esperado. Sobre todo teniendo en cuenta que estamos en el penúltimo libro de "Los héroes del Olimpo", cerrando filas ante el ejército de Gaia. Vayamos por partes, y atención a los spoilers de los libros anteriores, porque es inevitable que salga alguno.

“Acción, aventura, romance, mitología clásica y el sentido del humor tan característico”
Tras haber vencido a Aracne y recuperado a la Atenea Palas en La marca de Atenea, nuestro equipo de semidioses se ve fortuitamente separado. Annabeth y Percy, comienzan un peligroso periplo por el Reino de Hades mientras que los demás, a bordo de Argos II y capitaneados por Jason, tienen que encontrar como sea las Puertas de la Muerte. Hasta aquí, todo muy bien. El estilo de Riordan, su sencillez, su sentido del humor y las pruebas que pone en el camino a los jóvenes semidioses hacen que el libro vuele bajo tus ojos. El único problema, y os aseguro que llega a ser un problema que rompe la narración en varias ocasiones, es que Riordan decide mostrarnos todos los puntos de vista en esta aventura. Y cuando digo todos los puntos de vista, son todos. Ocho semidioses contando en muchas ocasiones lo mismo, salvo su personal visión, sin aportar nada nuevo a la trama, sin avanzar en la historia, enlenteciendo la novela, llega a cansar.

La marca de Atenea pecaba un poco de esto, aunque como los dos “equipos” estaban situados espacial y temporalmente en argumentos distintos, no se notaba tanto. Sin embargo, en La casa de Hades combinar a los ocho protagonistas (Percy, Annabeth, Jason, Piper, Leo, Hazel, Frank y Nico) y a un sátiro, más los secundarios del Campamento Júpiter y hacer que avance la novela, es una locura, así de simple. No se puede abarcar tanto con tan poco hilo argumental sin temor a tener un serio problema de “paginitis”. Y ese el principal problema de La casa de Hades, un exceso de puntos de vista contando lo mismo llenando páginas y páginas donde no avanza la historia.

Quitando este pequeño matiz (sigo pensando que sobran narradores por un tubo), la novela es ciento por ciento “Riordan”: divertida, entretenida, audaz, aventurera, llena de giros inesperados, sorpresas y enemigos imbatibles. Además, veremos cómo evolucionan tres personajes que Riordan tenía un poco aparcados a favor del resto: Piper, Leo y Nico. Personalmente creo que Nico había sido y estaba siendo un personaje bastante maltratado y olvidado por Riordan. Me ha encantado como por fin le han dado su momento de gloria. ¡Ya era hora!

En cuanto a la edición de Montena, seguimos sin encontrarnos sorpresas desagradables. Nada de cambios de formato de última hora, de traductor o de estilo de portada. Correctísimo todo. Que sí, que soy una quisquillosa y seguro que esta manía mía de mantener la simetría de las colecciones en las estanterías tiene que tener un nombre clínico freudiano imposible de pronunciar, pero estas cositas marcan mucho la diferencia.

En definitiva, La casa de Hades sigue con esa receta de éxito que mezcla acción, aventura, romance, mitología clásica y el sentido del humor tan característico que imprime Riordan en todas sus novelas, siguiendo sin interrupciones la estela de sus predecesoras. Si queréis pasar una tarde entretenidísima salvando al mundo de titanes y gigantes, no podéis dejar escapar la oportunidad de viajar a bordo del Argos II junto a Percy Jackson y Jason Grace, los hijos de Zeus y Júpiter, sobre los que descansa el destino del mundo en una de esas carreras contrarreloj de infarto tan características de la saga olímpica de Rick Riordan. ¿Podré aguantar hasta que sea publicada en octubre The Blood of Olympus? No lo creo, no. Tendré que ir pensando en sobornar a algún dios…

marzo 30, 2014y

23 de noviembre de 2013

Reseña: «Los héroes del Olimpo: La marca de Atenea», de Rick Riordan

Título original: The Heroes of Olympus: The Mark of Athena.
Edición: 512 págs. Montena, col. "Serie Infinita", octubre 2013.
Disponible en ebook: Sí.
Precio: 16,95 € (tapa dura) / 9,99 € (electrónico).
Traducción: Ignacio Gómez Calvo.
Temática: Fantasía, aventuras, juvenil, mitología clásica.
Correlación: Tercer libro de “Los héroes del Olimpo” y octava novela en el universo de Percy Jackson.


Me van a faltar uñas que morder si Rick Riordan sigue “castigando” a sus lectores con libros tan adictivos, rápidos, entretenidos, emocionantes y divertidos como este. Ya estoy tachando los días en el calendario para ver cuándo podremos leer en castellano La casa de Hades. ¡Con eso os lo digo todo! Pero vayamos por partes, que estoy empezando la casa por el tejado y adelantando acontecimientos. Hablemos de La marca de Atenea, que es el tercer libro dentro de la serie "Los héroes del Olimpo", y que como sus predecesores, El héroe perdido y El hijo de Neptuno, encierra otra apocalíptica cuenta atrás no apta para cardiacos donde nuestros intrépidos protagonistas se las verán y se las desearan para hacer frente a todo tipo de desafíos con valor, ingenio y mucho, mucho, mucho humor (nota mental: clasificar las rebanadas de pan de molde como armas de destrucción masiva).

Las reseñas en La Espada en la Tinta son libres de spoilers, como sabéis, pero dado que estamos ante el tercer libro de la serie y el octavo dentro del universo Percy Jackson, va a ser muy, pero que muy difícil el no mencionar algún detalle que salga en los anteriores libros. Avisados estáis si decidís continuar la lectura de la reseña, grumetillos. ¡Que los Hados os pillen confesados!


“Una novela fantástica, trepidante, de ritmo ágil, divertido y con un humor muy Riordan
En La marca de Atenea van a confluir todos los protagonistas de las dos anteriores entregas. Por un lado, tendremos a Jason, Leo y Piper (que abrieron la nueva serie con El héroe perdido) y por otro, a Percy, Frank y Hazel (los indiscutibles protagonistas de El hijo de Neptuno). La voz cantante de esta aventura, donde cada uno de los protagonistas de los anteriores libros tendrá su momento de gloria, es llevada por Annabeth, la hija de Atenea.  Los dioses, atrapados en su bipolaridad griega-romana, se han encerrado a cal y canto más allá del Monte Olimpo, y los que siguen paseándose entre los humanos ven perder su integridad mental a ojos vista. Así que Annabeth debe llevar la misión más peligrosa de todas. Una misión de tal envergadura que ningún hijo de Atenea ha sido capaz de cumplir sin perder la vida en el intento. Pero Gaia se está despertando, sus gigantes quieren la sangre de los semidioses para sacarla de su sueño de eones, falta un séptimo semidiós para cumplir los requisitos necesarios que demanda la Profecía de los Siete y nuestros héroes están más solos que la una. ¿Podría irles peor? Pues sí, porque la animosidad intrínseca que nace de siglos y siglos de enfrentamientos históricos entre Grecia y Roma no les va a poner las cosas fáciles y nuestros protagonistas tendrán que sortear todo tipo de escollos para confiar los unos en los otros y poder llegar a las Puertas de la Muerte sin más percances.

Como es habitual en los libros de Riordan, vamos tener una narración que irá saltando de protagonista a protagonista. En ocasiones, será muy útil ver los distintos puntos de vista de griegos y romanos ante el conflicto, y en otras, como en este caso, va a lastrar el ritmo de la novela. Siete personas contando la aventura, agrupándose de tres en tres como indican las misiones de semidioses, volviéndose a agrupar una y otra vez, intentando mantener el equilibrio entre todos ellos (Percy, Jason, Annabeth, Piper, Frank, Hazel y Leo) es muy difícil, y en ocasiones, frena mucho el ritmo interno de la novela. No me entendáis mal, sigue siendo una novela fantástica, trepidante, de ritmo ágil, divertido y con un humor "muy Riordan”, pero son muchos los protagonistas, los puntos de vista y las aventuras simultáneas que hay que engranar con precisión de relojería Suiza, y eso falla en La marca de Atenea.  Además, otro punto a considerar es que es una novela de transición, un nexo de unión para reunir a todos los personajes de las anteriores entregas a bordo del Argo II y dejarlos en manos de la Profecía de los Siete. Pero no os preocupéis, que el final de órdago con el mayor cliffhanger de la historia de la humanidad (insertar un aullido de desesperación mayúsculo) hace que os olvidéis de todo lo demás, mentéis a Rick Riordan y a todo el Panteón Olímpico y que salgáis corriendo a por un calendario para ver cuándo llegará a España La casa de Hades –snif, snif... 2014, habrá que esperar aún–.

Me he dado cuenta que en los dos anteriores libros no mencioné nada de la traducción. ¡Craso error! Montena ha sido muy cuidadosa en este aspecto, al igual que en el de la edición, y es correctísima. Además se mantiene el traductor en los tres libros, y eso da sensación de continuidad a la narración. Quizá no sea un detalle muy importante, pero para los quisquillosos como yo, pues estas cositas son un plus. Como el de incluir los glosarios de mitología griega y romana. ¡Me encanta!

En definitiva, La marca de Atenea, de Rick Riordan sigue la estela de sus predecesoras mezclando acción, aventura, romance, mitología clásica y ese sentido del humor tan característico que imprime Riordan en todas sus novelas. Más dioses, más conflictos, más aventuras, más ingenio, más peligros, y un final de órdago que hará que cierres el libro buscando el siguiente como si no hubiera un mañana. ¿Quieres dioses griegos, cosmogonía, gigantomaquia, mitología, historia romana, guiños y referencias culturales divertidas, semidioses intrépidos y acción sin pausa? Buscad un campamento de semidioses griegos o de héroes romanos y lanzaos a la aventura.


noviembre 23, 2013y

2 de julio de 2013

Reseña: «Los héroes del Olimpo: El hijo de Neptuno», de Rick Riordan

Título original: Heroes of Olympus: The Son of Neptune.
Edición: 459 págs. Montena, col. “Serie Infinita”, junio 2013.
Disponible en ebook: Sí.
Precio: 16,95 € (tapa dura) / 10,99 € (electrónico).
Traducción: Ignacio Gómez Calvo.
Temática: Fantasía, aventuras, juvenil, mitología clásica.
Correlación: Segundo libro de “Los héroes del Olimpo” y continuación de la serie de “Percy Jackson y los Olímpicos”.


“TRES AMIGOS. UNA MISIÓN DE LOCOS. Y UN ENEMIGO CON PODERES SOBREHUMANOS. ¿A qué juegan los dioses del Olimpo? Gea, la madre Tierra, está despertando a un ejército de monstruos para acabar con la humanidad... y ellos se entretienen mareando a los semidioses, los únicos que pueden derrotar sus perversos planes. Ahora han mandado a Percy al Campamento Júpiter casi sin recuerdos y con la inquietante sensación de que él, el griego, es el enemigo. Por suerte, contará con el apoyo de Hazel, una chica nacida hace más de ochenta años, y de Frank, un muchacho que todavía no sabe muy bien cuáles son sus poderes (ni si los tiene). Juntos deberán emprender una peligrosa expedición para liberar a Tánatos, el dios de la muerte, de las garras de un gigante...”

Con este segundo libro y tal como indica el título, El Hijo de Neptuno, Rick Riordan nos devuelve a nuestro semidiós favorito. Va a ser muy difícil que os hable de esta novela sin contar algo de lo anterior, por lo que recomiendo de nuevo leer las precedentes por riesgo de spoiler, aunque trataré de no ir más allá de la propia sinopsis de la editorial. ¡Avisados estáis, grumetillos! El anterior libro, El héroe perdido, estaba protagonizado por Jason Grace, un chaval con amnesia que se despertaba, prácticamente, en un campamento lleno de semidioses griegos al borde de la histeria por la desaparición de su campeón, Percy Jackson. Pues en este libro averiguamos qué ha pasado con Percy. Éste, desmemoriado, anda dando tumbos por el mundo mientras es perseguido por unas gorgonas con un pésimo sentido de la moda. Hera, con un gran sentido del humor, le ha desposeído de sus recuerdos y lo deja en manos del… ¿enemigo? ¿O no? Por que el joven semidiós griego termina de cabeza en medio de otro campamento de semidioses, solo que estos hablan latín, siguen el estandarte del Águila de las legiones romanas y no se fían de los regalos griegos, que con Troya ya vieron más que suficiente.

Un extracto de la portada para la edición alemana de la novela,
Der sohn des Neptun, publicada por Carlsen.

La verdad es que después de haber leído "Percy Jackon", me he había preguntado qué había pasado con los dioses romanos, y eso mismo se debió preguntar más tarde Rick Riordan, para subsanar ese error, y crear el Campamento Júpiter. Esto da mucho juego porque, aunque el panteón es el mismo (los romanos absorbieron rápidamente la cultura griega) sus dioses tienen características nuevas y personalidades distintas, como si se desdoblasen. Si Ares, el dios griego de la guerra, por ejemplo, era un mal bicho por así decirlo, amante de la batalla caótica sin importar el bando al que sirviera la guerra mientras hubiera guerra, su homólogo Marte, es un general de tomo y lomo, ordenado, cuadriculado y muy cuidadoso de sus legiones. Además, vamos a tener nuevos protagonistas. Abandonamos a Jason, Piper y Leo para conocer a los integrantes del Campamento Júpiter, especialmente a Hazel y Frank, que serán los nuevos compañeros de Percy a la hora de embarcarse en otra peregrina misión contrarreloj para liberar a Tánatos, el dios de la muerte, que anda desaparecido del Inframundo, rompiendo el equilibrio de vida y muerte en el planeta. ¡Qué tendrá Riordan con las cuentas atrás para la destrucción del mundo!

Tengo que deciros que, en este libro, se echa de menos la aparición de los anteriores protagonistas. No me esperaba que en esta nueva serie, Percy volviera a tener todo el protagonismo. El anterior libro se había quedado muy emocionante con Jason en el Campamento Mestizo, y la historia, en lugar de avanzar, se queda en stand-by para contarnos qué pasaba exactamente en el Campamento Júpiter, con los dos héroes, el griego y el romano, recuperando la memoria poco a poco para el regocijo de Hera/Juno, que tiene un retorcido sentido del humor. Además, me han encantado las Legiones Romanas. Si tuviera que elegir entre alguno de los dos campamentos, sin duda, me iba con la Roma Invicta y sus pretorianos.

El Campamento Júpiter, extraído de la web oficial Rick Riordan.

De todas formas, esa falta de protagonistas del anterior libro, la suple Riordan con Hazel, una chica con un secreto de esos que dejan los ojos como platos, fuerte, independiente y muy guerrera, y Frank, un romano algo torpón, valiente, con un corazón tan grande como él y cuya vida siempre pende de un hilo por una “maldición familiar”. De esta nueva entrega, de todas todas, Frank es mi favorito, aunque Riordan tiene un no-se-qué para crear protagonistas, que es incapaz de hacer que no te gusten todos. Siempre hay alguno con el que el lector se identifica, no falla.

Para la edición del libro, Montena sigue el mismo formato que "Las crónicas de los Kane" y esta nueva serie de "Los héroes del Olímpo" , lo que es de agradecer porque no hay cosa que más rabia de que el cambio de formato de un libro para otro en la misma serie. Tenemos un glosario al final del libro con los principales protagonistas, dioses del panteón romano y su equivalente griego, y un mapa al inicio (¡habemus mapa!) que nos muestra la ordenación del Campamento Júpiter.

En definitiva, El Hijo de Neptuno, de Rick Riordan, nos devuelve a Percy Jackson en casi todo su esplendor (recordemos que anda desmemoriado y desorientado) acompañado de nuevos retos, protagonistas, dioses y otra cultura, la romana, tan apasionante como la griega. Además, los libros de este autor norteamericano destilan humor por las esquinas de todas sus páginas, y siempre se leen con una gran sonrisa en los labios, pegadas las manos al libro y pasando hojas sin poder despegarte de la historia. Adictiva, rápida, acelerada, divertida e ingeniosa, que es la marca de la casa. ¡Ah, y no os perdáis el guiño a Amazon. ¡Sin desperdicio!

julio 02, 2013y

22 de mayo de 2013

Reseña: «Los héroes del Olimpo: El héroe perdido», de Rick Riordan

Título original: The Heroes of Olympus, book 1: The Lost Hero
Edición: 492 págs. Montena, col. “Serie Infinita”, marzo 2013. 
Disponible en ebook: Sí.
Precio: 16,95 € (tapa dura)/ 9,99 € (electrónico).
Traducción: Ignacio Gómez Calvo.
Temática: Fantasía, aventuras, juvenil, mitología clásica.
Correlación: Primer libro de “Los héroes del Olimpo” y spin-off de “Percy Jackson y los Olímpicos”.


Siete mestizos responderán a la llamada. Bajo la tormenta o el fuego, el mundo debe caer. Un juramento que mantener con un último aliento. Y los enemigos en armas ante las Puertas de la Muerte”. Si pensabais, grumetillos, que tras las aventuras de "Percy Jackson y los Olímpicos" el mundo por fin podía respirar tranquilo, no podéis estar más equivocados. Las Moiras han hablado. Los oráculos están nerviosos y un enfrentamiento mucho más peligroso, más decisivo y más enconado se avecina. ¿Quiénes son los aliados? ¿Cómo reconocer a los enemigos? Como siempre, hay muy poco tiempo para salvar al mundo, y es hora de pedir ayuda a… ¿Quieres saberlo? ¡Pues para ello tendrás que adentrarte en el Olimpo y buscar al Héroe Perdido

Jason, nuestro protagonista, despierta al fondo de un autobús camino a un campamento de verano para chicos problemáticos. Está acompañado de su preciosa novia Piper y su mejor amigo, Leo. Teniendo en cuenta que no sabe quién es, que hace allí o quiénes son sus dos compañeros, la cosa no pinta nada bien, especialmente cuando les atacan seres sin forma y su profesor de gimnasia tiene patas de carnero, un lenguaje sacado de un campamento militar y es aficionado a comer césped. ¿Semidioses? ¿Campamento Mestizo? ¿Dioses Olímpicos? ¿Ha perdido el pobre Jason la cabeza o qué? 

En primer lugar, y para evitar posibles auto-spoilers de la anterior saga, hay que decir que es muy recomendable (por no decir imprescindible) haberse leído antes la pentalogía de Percy Jackson y los Olímpicos. "Los héroes del Olimpo" comienza justo donde terminan las aventuras de nuestro semidiós favorito y empezar esta nueva serie sin haberse leído la anterior es como empezar la casa por el tejado. Es más, recuperaremos personajes como Annabeth o Thalia, y volveremos a pasearnos por el Campamento Mestizo, atrapados en las maquinaciones de un Olimpo más silencioso e inexpugnable que de costumbre. Además, Percy Jackson ha desaparecido y una misteriosa profecía da cuatro días para salvar al mundo…¡Mal día para perder la memoria, chico! 


La narración va a estar dividida en capítulos que siguen tres puntos de vista. Jason, un desmemoriado adolescente marcado con un extraño tatuaje y que recuerda el sino del Argonauta por excelencia. Piper, una chica mestiza india preocupada por la desaparición de su famoso y archiconocido padre, y Leo, un chaval para el que las máquinas no tienen ningún tipo de secretos. Cada uno de ellos está muy bien perfilado, sus caracteres son contrapuestos y van evolucionando en la novela de forma que el lector se siente identificado con cada uno de ellos. Por supuesto, vamos a encontrar viejos conocidos en el Campamento Mestizo, y serán los nexos de unión con la anterior saga. 

El libro, fiel al estilo de Rick Riordan, es rápido, ágil, trepidante y absolutamente adictivo. Los capítulos son cortos, muy dinámicos, y alterna continuamente los puntos de vista de los tres protagonistas, lo que da la sensación de celeridad y urgencia. ¡Y no es para menos! Tienen cuatro días para salvar al mundo, encontrar a Percy Jackson, desentrañar una profecía nada halagüeña y hacer que Jason recupere la memoria… ¡Ahí es nada! La edición física de Montena es una maravilla, y ardo en deseos de tener entre mis manos la segunda parte, El Hijo de Neptuno. Y espero que el título os de una pista de por donde están yendo los tiros en esta nueva serie...

Me pasaría horas y horas hablando de cómo me gusta el giro que le ha dado Rick Riordan a la saga Olímpica. Yo tenía ciertas inquietudes relacionadas con el Panteón Clásico en la saga anterior (que no voy a desvelar porque son el eje central de esta novela) y he quedado encantadísima. Esta nueva serie de Riordan me ha gustado más que “Las Crónicas de Kane” –La Pirámide Roja, El Trono de Fuego, La Sombra de la Serpiente–, que ya es decir. 

Aún no tengo claro si mi corazoncito sigue perteneciendo a Percy y sus amigos, o a Jason, el tocayo del Argonauta, ya que los dos son dos protagonistas estupendos, el universo en el que se mueven es el mismo, y me chifla la mitología clásica. Atrás dejamos a los Titanes y ahora, ah... ¡Mejor lo descubrís vosotros mismos! Lo que sí que sé es que Rick Riordan ha vuelto a hacerlo, ha conseguido que El Héroe Perdido sea una novela redonda, llena de emoción, acción, peligros y que encandilará a todos los amantes de las aventuras juveniles, mitologías y que no defraudará en absoluto a los seguidores de la Saga Olimpica.

mayo 22, 2013y


 

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