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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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Publihechizo

26 de mayo de 2019

‘Espadas en la niebla’ de Fritz Leiber, en bolsillo


Como ya hiciera con Espadas y nigromantes y Espadas contra la muerte, la editorial barcelonesa Gigamesh publicará en unos días Espadas en la niebla, la tercera colección de relatos de Fritz Leiber protagonizada por Fafhrd y el Ratonero Gris. Esta edición sale en formato de bolsillo y edición en rústica dentro de la colección “Omnium”, con un precio que rondará entre los 7 o 9 €.

Para los recién llegados al mundo de Nehwon, decir que se trata de espada y brujería de la buena, de la que TSR tomo influencias para su juego de rol Dungeons & Dragons. Esta edición se publica tras la recopilación en dos volúmenes —Primer libro de Lankhmar y Segundo libro de Lankhmar— de todas las aventuras escritas por Leiber sobre esta pareja de héroes. Espadas en la niebla —incluido en el Primer libro de Lankhmar—, recoge por su parte los relatos “La nube del odio” (1963), “Tiempos difíciles en Lankhmar” (1959), “Su amante, el mar” (1968), “Cuando el del mar está ausente” (1960), “La bifurcación errónea” (1968) y “El gambito del adepto” (1947), todos ellos escritos durante el segundo tercio del siglo pasado. La primera edición en español de Espadas en la niebla fue publicada en 1987 por Martínez Roca en su colección “Fantasy”.

La diferencia con aquella edición de Martínez Roca es que la nueva traducción corre a cargo de Jesús Gómez y se presenta con una nueva ilustración de Enrique Corominas, la cual forma además parte de un minicómic que sigue en la contracubierta del libro y en las cubiertas de los siguientes volúmenes. Esta edición en formato “Omnium” tendrá un total de siete entregas cuyas continuaciones que se irán publicando a lo largo del año, siendo las siguientes Espadas contra la magia, Las espadas de Lankhmar, Espadas y magia glacial y El caballero y la sota de espadas.

Espadas en la niebla llegará a las librerías el 6 de junio, al mismo tiempo que las ediciones, también en “Omnium” de Antisolar de Emilio Bueso (segunda parte de la trilogía “Los ojos bizcos del sol”) y la segunda edición en este formato de Transcrepuscular —con maquetación revisada—, coincidiendo con la visita del autor a la caseta de Gigamesh durante la Feria del Libro de Madrid los días 8 y 9 de junio.

 

mayo 26, 2019y

30 de mayo de 2018

El regreso de Fafhrd y el Ratonero Gris: Gigamesh publica el segundo libro de Lankhmar


Es la hora de Fafhrd y el Ratonero Gris, porque Gigamesh publica en breve el segundo volumen protagonizado por dos de las estrellas de la fantasía heroica. Poco menos de cinco años tras la reaparición en castellano de la primera tanda de historias firmadas por Fritz Leiber, la editorial barcelonesa publica el 1 de junio Fafhrd y el Ratonero Gris: Segundo libro de Lankhmar, en edición en rústica con solapas, 768 páginas y un precio de 32 €.

Como en el primer volumen —con la que forma una única pieza—, la ilustración de cubierta corre a cargo de Enrique Corominas.

Esto es lo que nos cuenta la sinopsis del libro:

Astucia, malas artes y ocasionales golpes de suerte acrecientan la reputación de Fafhrd y del Ratonero Gris más allá de los muros de Lankhmar y allende de los páramos más remotos de Nehwon. Si llega el amor y la pareja de aventureros decide sentar la cabeza, los hados trastocan sus planes mundanos. Concluido durante la madurez de su carrera, el ciclo de Lankhmar es el gran referente moderno de los relatos de espada y brujería, una serie seductora que reverbera en gran parte de la fantasía contemporánea, y que se complementa en esta edición con dos historia inéditas de la saga, “Infancia y juventud del Ratonero Gris” y “La historia de los barcos de grano”, y los ensayos “Fafhrd y yo” y “Sobre la fantasía”.

Este segundo volumen incluye entre sus tapas Las espadas de Lankhmar —una novela—, Espadas y magia glacial —una antología anteriormente conocida como Espadas y magia helada, en la edición de Martínez Roca de 1990— y El caballero y la sota de espadas —antes llamado La hermandad de las espadas, con cuatro relatos en total—.

Aparte de poder leer dos ensayos de Fritz Leiber “Fafhrd y yo” y “Sobre la fantasía”, la edición se completa con un par de relatos inéditos: “Infancia y juventud del Ratonero Gris” y “La historia de los barcos de grano”.

Hay que decir que el primero es un relato escrito por Harry Otto Fischer —escritor que ayudó a Leiber a moldear a sus personajes— publicado en 1978 en la revista Dragon, mientras que el segundo es un fragmento escrito por Leiber en los años treinta, publicado en Strange Wonders y que sitúa al Ratonero Gris en la Roma del emperador Claudio.

A continuación podéis echar un ojo a la cubierta y la contracubierta del volumen:


mayo 30, 2018y

22 de agosto de 2017

La edición definitiva de Fafhrd y el Ratonero Gris corre a cargo de Centipede Press

El sello independiente Centipede Press publicará la edición ilustrada de las aventuras de los personajes creados por Fritz Leiber, todo un clásico de la fantasía.


En los anales de la literatura fantástica hay muchos personajes, pero pocos tan icónicos como Fafhrd y el Ratonero Gris. Así que para honrar a tan ilustre pareja que acaba de cumplir 78 años —su primera aventura fue en la revista Unknown, en 1939—, Centipede Press publica el próximo 10 de octubre una edición especial con sus primeras aventuras cronológicas.

Swords and Deviltry (en España se tituló Espadas y demonios), así se titula el volumen de Centipede, es el primero de una serie de ocho volúmenes —bajo el título de “The Chronicles of Fafhrd & the Gray Mouser”— que vendrá a ser la edición definitiva de los personajes creados por Fritz Leiber junto a su amigo Harry Fischer. Según la editorial, esta edición no incluirá solamente las historias de Leiber y Fischer, sino que también contará con la novela oficial que continuó Swords and Deviltry y que escribió Robin Wayne Bailey, Swords Against the Shadowland (publicada por White Wolf en 1998).

Por si no había quedado claro, la idea de Centipede a la hora de presentar esta edición es la de crear una edición duradera que se recuerde por muchos años. Swords and Deviltry incluye cinco ilustraciones interiores en color de Tom Kidd e impresas a mano, un frontispicio a todo color, una sobrecubierta también en color y guardas personalizadas, aparte de encuadernación en tela de color negro y cinta de lectura. El libro tiene 264 páginas, tiene un precio de 65 dólares, y como no podía ser de otra forma, se trata de una edición limitada a 500 ejemplares sin firmar.

Como bien señala la editorial, “publicaremos toda la saga de novelas, cada una con un montón de extras. Esta es la edición definitiva de la legendaria serie de fantasía.”


Para redondear el peso que tiene esta edición, la introducción del volumen corre a cargo de Michael Moorcock y contiene a su vez dos ensayos de peso de Harry O. Fischer, la introducción que escribió Fritz Leiber de 1973, dos poemas del Ratonero Gris extraídos de la revista The Acolyte y una entrevista a Leiber que data de 1979.

Esto es lo que incluye Swords and Deviltry, cronológicamente el primer volumen de la saga y el punto de partida lógico para la lectura de los personajes que viven en Nehwon: las novelas cortas The Snow Women (1970), Ill met in Lankhmar (1970, premio Hugo en 1971), la historia corta “Induction” (1970) y el relato “The Unholy Grail” (1962).

Este mismo año Centipede también publicará la segunda antología, Swords Against Death (publicada en español como Espadas contra la muerte), aparecida originalmente en 1970 y que incluye diez historias cortas protagonizadas por la pareja.

agosto 22, 2017y

18 de mayo de 2016

Dark Horse recopila los cinco cómics de DC de Fafhrd y el Ratonero Gris

La pareja de héroes de espada y brujería creados por Fritz Leiber a mediados del siglo XX protagonizan un recopilatorio de cómic en Dark Horse, tal y como aparecieron en DC Comics en los años setenta.


Los icónicos personajes de la fantasía heroica creados por Fritz Leiber regresan a los cómics mediante un recopilatorio que publica la editorial americana Dark Horse con el título The Cloud of Hate and Other Stories. El libro tiene 136 páginas editadas en rústica y llega a las librerías el 15 de junio por un precio de 17,99 dólares, de momento solo en inglés. La intención del sello del caballo negro es la de recuperar las historias de Fafhrd y el Ratonero Gris que DC Comics publicó en una colección de espada y brujería de los años setenta con guión de Howard Chaykin y arte de Walter Simonson en lápices y portadas.


Sin embargo, es una pena que la colección de DC durase tan solo cinco números. Pero, y aunque las adaptaciones sigan pareciendo escasas debido al valor literario de Leiber, esta no fue la única aparición de los personajes en cómic, porque en 1991 Epic Comics publicó otra nueva serie de cuatro números que adaptaban relatos de Leiber, con Chaykin también al guión y Mignola a los lápices y la portada (Fafhrd and the Grey Mouser, título que Norma publicó en español en 2007). Tras eso los personajes no han aparecido en más colecciones de cómic salvo en una versión de las historias de Conan en Marvel y en uno de los números de Fábulas de Bill Willingham (con un destino desastroso para la pareja, por cierto, el cual recomiendo encarecidamente como un relato más de los personajes). Su trayectoria también ha llegado a los juegos de rol, con un escenario de campaña propio y numerosos suplementos para Advanced Dungeons & Dragons, o el más moderno Fritz Leiber’s Lankhmar para Dungeon Crawl Classics. Quien sabe, la recopilación de Dark Horse incluso podría abrir la puerta a una nueva historia de los personajes en el mundo de las viñetas.


The Cloud of Hate and Other Stories contiene historias que adaptan relatos de Leiber como "El precio del sosiego" (The Price of Pain-Ease), "La casa de los ladrones" (Thieves' House), "La nube de odio" (The Cloud of Hate) y "La tierra hundida" (The Sunken Land), así como historias que fueron escritas por Chaykin para la ocasión. Los relatos originales de todas estas historias pueden leerse en el Primer libro de Lankhmar editado por Gigamesh en 2013 (con portada de Enrique Corominas) y que se recomienda a todos los amantes de la literatura fantástica que de seguro ya conocen.

Fafhrd, un bárbaro del norte helado, y el Ratonero Gris, un pícaro anteriormente aprendiz de mago, protagonizan un ciclo de historias escritas por Fritz Leiber (1910-1992), cuyo primer relato apareció en 1939 en la revista Unkown editada por John W. Campbell. Las historias del dúo fueron publicadas en una serie de siete libros en inglés, y la primera vez que llegaron a España fue a través de la mítica colección Fantasy de Martínez Roca (Espadas y demonios, Espadas contra la muerte, Espadas entre la niebla, etcétera). Por otra parte, Leiber ha sido una inspiración para muchos de los autores de fantasía en años posteriores tales como Michael Moorcock, Jack Vance o Neil Gaiman, por citar unos pocos. ¿Qué amante de la fantasía no ha oído hablar alguna vez de Fafhrd y el Ratonero Gris?

Se desconoce si Norma Editorial, u otra editorial como Yermo Ediciones, tiene intención de publicar The Cloud of Hate and Other Stories, como hizo con la adaptación de Chaykin y Mignola hace casi una década, pero estaremos pendientes por si suena la lira.

mayo 18, 2016y

9 de abril de 2015

Guía de la literatura de terror. Segundo período: de 1940 hasta 1979. Los clásicos modernos


Las primeras décadas del siglo XX fueron la edad dorada del terror. Shelley, Stoker, Poe, Machen y los tres pistoleros de la Weird Tales dejaron un legado impresionante, casi inigualable. Y lo que es más interesante, enfocaron el horror desde tantos ángulos que parecía imposible encontrar nuevos terrenos a explorar.

☛ Libros y autores que podrás encontrar en esta guía

El panorama se diversifica enormemente; los primeros herederos de Lovecraft y Howard (Bloch, Leiber) toman el relevo aún aferrados a los mitos y crean leyendas própias (Bloch con Psicosis sin ir más lejos), surgen con mucha fuerza nuevas voces en la novela con obras que exploran los senderos de la condenación (Straub, Blatty) y auténticos mastros del relato. La literatura poética, de gran belleza y por ello más chocante de Bradbury o la originalidad de Matheson. Y para terminar, aparecen varias obras muy singulares que cuesta encasillar: las de Tryon, Ray o Topor. Quizás es el período más experimental, que cerramos con la brillante obra de Klein, que gira hacia el pasado recuperando el ambiente de los mitos.

1. Malpertuis de Jean Ray (1943)
2. Dulces sueños... 15 historias macabras del maestro del horror de Robert Bloch (1947-58). Valdemar
3. Pesadilla a 20.000 pies de Richard Matheson (1951-69). Valdemar
4. La maldición de Hill House de Shirley Jackson (1959). Valdemar
5. La feria de las tinieblas de Ray Bradbury (1962). Minotauro
6. El quimérico inquilino de Roland Topor (1964). Valdemar
7. La semilla del diablo de Ira Levin (1967)
8. El exorcista de William Peter Blatty (1971). Ediciones B
9. El otro de Thomas Tryon (1971)
10. Nuestra señora de las tinieblas de Fritz Leiber (1977)
11. Fantasmas de Peter Straub (1979)
12. Ceremonias macabras de T. E. D. Klein (1984) 

Esta segunda mitad de siglo podría haber supuesto simplemente la modernización del género: recoger lo que ya se había hecho y actualizarlo, darle una capa de barniz para que encajara primero con el frío de los años cincuenta, lo experimental de los sesenta o con los relucientes años ochenta. En parte fue así: muchos imitaron a Lovecraft, algunos "alumnos" directos que habían conocido al ermitaño de Providence o habían trabajado en la Weird Tales, otros autores más tardíos que se apuntaron al carro de los mitos; de este modo el fenómeno de Cthulhu siguió creciendo y prosperando. Esta actualización de lo hecho previamente para adaptarlo a los nuevos tiempos era el camino fácil y en parte, el que se siguió. Pero autores de mucho talento lograron dar un paso más y al recoger el testigo de los grandes temas del terror llevaron la adaptación más lejos, hasta conseguir una transformación.

Una excepción a esta tendencia de recoger lo sembrado en la generación anterior y transformarlo fue la Malpertuis de Jean Ray, auténtica obra de culto que clama por una reedición de Valdemar desde hace décadas. Tengo una relación bastante personal con esta novela: la leí en un viaje a Gante, que es precisamente donde se ambienta la acción. No sé si visité la ciudad en un momento particularmente oportuno o se trata de la tónica habitual por estos lares, pero me tocó profundamente su ambiente lúgubre. Cielos grises, días lluviosos, andando por calles igualmente grises y rodeado de arquitectura medieval, altas torres góticas, la mole del Gravensteen, los fríos canales... y en el hotel, Malpertuis esperándome. Y al salir, Malpertuis acompañándome en el bolsillo de la chaqueta. Auténticamente adictiva, me metí completamente en el ambiente de la novela ayudado por las calles de la ciudad que encajaban tan bien con el escenario que Ray proponía. No se puede definir Malpertuis. Solo se puede intentarlo y confiar en que uno sea lo bastante elocuente como para incitaros algún deseo de leerla.

Malpertuis es el punto en que se cruza el atractivo de los mitos helénicos —con sus luces y sombras— con la oscuridad europea: es donde se encuentran el fervor vitalista de los escritores francófonos —en contraste con los anglosajones— con el terror abstracto, evocador, de un Alfred Kubin. En wsta, su mejor obra, Jean Ray nos lleva por donde quiere, como quiere, de la mano de su protagonista: con palabras elevadas, nos inspira y nos hace vibrar con la tensión, el pavor —el de tipo paralizante— que siente. Al final, al cerrar el libro, a uno le quedará, seguro, la sensación de haber leído un clásico inmortal. Al 1971 se adaptó al cine de mano de Harry Kümel; entre el casting destaca nada menos que Orson Welles.

Richard Matheson y Robert Bloch, dos autores punteros


Mientras Jean Ray escribía su obra maestra en la vieja Europa, en todo el mundo el cine y la televisión se consolidaban como un fenómeno  de masas: el vehículo al que uno debía subirse. El cómic americano perdió el tren, y no ha sido hasta muy recientemente que ha sabido aprovecharse de la gran pantalla para potenciarse hasta límites insospechados. El terror supo valerse mejor de los nuevos medios y ya desde los mismos inicios del cine nos estaba obsequiando con joyas como el Nosferatu de Murnau, el Freaks de Browning, el Drácula de Terence Fisher con Christopher Lee y Peter Cushing como estrellas principales, y más tarde series como The Twilight Zone. 

Es aquí donde entran dos nombres imprescindibles para entender estas décadas: Bloch y Matheson. Bloch fue un miembro tardío del círculo de Lovecraft; en sus inicios contribuyó con relatos propios al universo de los mitos (su novela El horror que nos acecha relata este fin de los tiempos que Lovecraft predijo con el despertar de Cthulhu) pero fue la novela Psicosis la que supondría un punto y aparte en su carrera. Es a partir de entonces cuando se centraría en temáticas más cercanas al terror psicológico mezclando la novela negra con lo sobrenatural. La antología de Valdemar Dulces sueños... 15 historias macabras del maestro del horror recoge muchos de los mejores relatos de este indiscutible maestro del terror y la intriga, incluyendo "Tren infernal" (That Hell-Bound Train), una historia de pacto fáustico entrañable que en 1959 ganó el premio Hugo al mejor relato corto.


Matheson, igual que Bloch, trabajó en la televisión, escribiendo muchos episodios de la mítica The Twilight Zone. El relato que da nombre a la antología que he seleccionado, Pesadilla a 20.000 pies, fue adaptado para un episodio memorable de la misma. Matheson tenía un estilo muy propio del guionista que escribe literatura: sencillo, directo, con un control perfecto de la atmósfera. Leyéndolo siempre he sentido como si estuviera ante un texto periodístico. Este método —que abandona lo barroco de muchos de sus predecesores— dio una frescura a sus obras que es su mayor signo de distinción. Destacar su aportación más importante al género: la vuelta de tuerca. Con La casa infernal, El hombre menguante y Soy leyenda recogió ideas y conceptos clásicos y los presentó bajo un nuevo punto de vista. Así nos brinda la rara posibilidad de seguir los pasos del último humano convertido en mito en un mundo de vampiros o explorar una casa demoníaca con criterio científico. Matheson supone para mi la personificación de lo que fue este segundo período del terror.

Shirley Jackson define el tema de las casas encantadas


Sin abandonar el tema de las casas encantadas, me parece claro que Matheson se inspiró en una obra anterior para redactar su Casa infernal. Hablamos de La maldición de Hill House de Shirley Jackson. La autora estadounidense dio forma en 1959 a la novela de casas encantadas definitiva, perfecta —con todo el respeto debido a la posterior obra de Matheson—. No le puedo encontrar un solo defecto a esta obra maestra que, sin derroches de sangre y víscera, sin efectismos, logra invocar el terror puro. ¿El método? una conexión real entre el lector y sus protagonistas, en particular Elanor, criatura sensible y trágica donde las haya. Se trata pues de terror psicológico que busca —y consigue— establecer una tensión que va in crescendo hasta el memorable final. Nada que ver por cierto con las adaptaciones al cine (la primera en 1963, el remake en 1999), que aún siendo potables, no llegan ni de lejos a la altura del material original.

La feria de las tinieblas es quizás una de las incorporaciones más cuestionables a esta lista. No por falta de mérito, que tiene mucho: simplemente por contraste con otras obras de Ray Bradbury. No hay duda de que Fahrenheit 451 es un clásico monumental de la distopía, y quien no se estremezca con la idea de los bomberos quemalibros no sé qué hace leyendo esto. Las crónicas marcianas seguramente sea su otra pieza fundamental. Bradbury es más conocido por su ciencia ficción que por cultivar otros géneros, y más por el relato que por la novela, pero con La feria de las tinieblas —primer libro que leí del autor— me impresionó muchísimo. El habitual lirismo de Ray Bradbury alcanza aquí unas cotas altísimas. Si uno lee solo el primer capítulo es imposible que pueda dejar de lado la lectura. La tormenta que se aproxima y el vendedor de pararrayos que la precede; dos muchachos de trece años que con la llegada de la feria van a verse envueltos en un enredo sobrenatural tan perverso y a la vez tan bello que no sé si describirlo como sueño o pesadilla. Amistad, tentación, pérdida de la inocencia: los grandes temas que aborda este clásico que ningún lector, conozca o no a Bradbury, debería perderse. En 1983 se adaptó de forma bastante decente al cine.

¿Has visto lo que hace la guarra de tu hija?


La semilla del diablo y El exorcista son obras archiconocidas gracias especialmente a sus adaptaciones al cine: pero lo que quizás no sea tan conocido es que ambas nacieron de sendas novelas. Estos cuatro títulos (las dos películas y las dos novelas en que se basan) suponen un fenómeno sorprendente por lo extremadamente inusual. Normalmente, cuando se adapta una novela a la gran pantalla uno puede asegurar que la novela es mejor en el noventa por ciento de los casos. Muy raramente se da el caso de novelas que se ven superadas por su versión cinematográfica: El padrino o Blade Runner, quizás El resplandor. Allí donde un libro requiere para triunfar de un solo autor inspirado, una película es una obra coral que necesita el trabajo de multitud de personas, presionadas todas ellas por las exigencias de las grandes compañías. Si el poner de acuerdo la visión de un director con el trabajo de productores, guionistas, directores de casting y actores es difícil, añadiéndole el peso de tener que obtener un producto que funcione en las salas y devuelva —y con beneficios— la inversión inicial, hacer una buena película parece un milagro. En el terror es especialmente difícil contentar a todo el mundo, y aquíes especialmente cierta la afirmación de que "la novela siempre es mejor".

Por ello resulta más interesante el fenómeno al que me refiero, y es que La semilla del diablo y El exorcista son dos novelas cuyas adaptaciones a la gran pantalla están a la altura con un equilibro tan perfecto que no soy capaz de decir si son mejores las unas o las otras.

Dicho esto, ¿qué decir de dos clásicos de esta talla? Seguramente todo el mundo ya ha visto por lo menos El exorcista. Ambas comparten una misma temática, la influencia del diablo sobre la vida de familias de clase media alta: cultos satánicos por un lado, posesiones demoníacas espontáneas por el otro. Ambos libros representan el máximo exponente de este subgénero.

Fritz Leiber se anticipa al New Weird


Con Nuestra señora de las tinieblas Fritz Leiber —autor multitarea recordado con muchísimo cariño sobre todo por su saga de Fafhrd y el Ratonero Gris— intenta un experimento que parece preceder el fenómeno del New Weird que tanto triunfa actualmente de la mano de China Miéville o Jeff VanderMeer. En su novela el protagonista se encuentra con una práctica tan original como surrealista: la megapolisománcia, o magia de las ciudades: en gran parte por pura casualidad se ve mezclado en una historia del tipo de las que solía firmar Lovecraft cuando una criatura —¿sobrenatural?— fija en él su mirada. Para escapar de su influjo, nuestro protagonista tiene que investigar la vida del fundador de esta ciencia oculta, en un recorrido tan barroco que también me recuerda mucho a Tim Powers y sus extrañas y efectivas mezclas de conceptos.

El quimérico inquilino y El otro son dos novelas que me impactaron muchísimo: poco conocidas quizás, y por ello más que necesitadas de reivindicación. La primera, obra de Roland Topor (escritor e ilustrador), es el mejor y más estremecedor relato del descenso en la locura que he leído nunca. El protagonista queda completamente alienado de la realidad: se mueve en un mundo que ni nosotros sabemos si es real o está dentro de su mente; y todo arranca desde un hecho tan banal como alquilar una habitación. Quizás lo más terrorífico es lo absurdo que resulta todo, un poco kafkiano, la completa incertidumbre que llega a sentir el protagonista acerca de su cordura. Otra vez surrealismo, y a la máxima potencia: desde el principio hasta el demoledor —en serio, brutal— final. En 1976 Roman Polanski lo adaptó a la gran pantalla.


El otro de Thomas Tryon es al subgénero del terror con niños de por medio lo que La maldición de Hill House lo es al de las casas encantadas. No comprendo como no se cita más a menudo. Aquí encontramos a dos hermanos gemelos que, en el seno de una familia de Nueva Inglaterra —paraíso estadounidense del terror— jugarán con el lector a uno de estos juegos retorcidos que enfrentan la inocencia con la maldad, la realidad y la percepción de la misma, el mundo de los niños y el de los adultos. Y éstos —niños y adultos, los gemelos, su abuela, su madre— son personajes del tipo con el que uno llega a enternecerse. Escrito con un estilo rico, descriptivo, es una obra sorprendente y más cuando se tiene en cuenta que supuso el debut de su autor. Por desgracia sería un one hit wonder. En 1972 se adaptó al cine con Uta Hagen como estrella principal.

Los años setenta empiezan a dar sus frutos


Acercándonos ya al final de esta Edad Media del terror, nos situamos en un momento —la segunda mitad de los setenta— en el que Stephen King ya empezaba a triunfar. Y al lado de Stephen King surgieron otros muchos autores norteamericanos que escribían en un estilo bastante similar y acerca de temas muy parecidos, aunque con menos fortuna. Dos de los que mejor le emularon —en cuanto a copar las listas de bestsellers del terror de la época— fueron Dean Koontz (autor infame que desaconsejo fervientemente) y Peter Straub. Este último es un autor irregular, que con Fantasmas alcanzó la cima de su carrera, y luego ya fue todo cuesta abajo. Fantasmas tiene muchas similitudes con una de las obras maestras de King, IT, a la que precede. Un grupo de amigos que se reúnen tras muchos años para enfrentarse a un enemigo del pasado al que temen con un horror absoluto, del que desearían rehuir, pero de cuyo exterminio se sienten responsables. Straub narra sus experiencias particulares con un tipo de terror arcaico; un depredador que les acecha a la vez que describe a la criatura con sencillez y efectividad logrando que resulte interesante e incluso cautivadora. Y si, también se adaptó al cine en 1981 con el título de Ghost Story.

Cerramos el repaso a la lista con la fantástica Ceremonias macabras de T. E. D. Klein, un gran desconocido que a mediados de los ochenta escribió un gran homenaje a todo un género y en particular a Arthur Machen. Comparte con las obras de aquel el foco en el contraste entre la vida rural y sus arcaísmos y la urbanita; antiguos cultos que van desarrollándose ante los ojos del joven protagonista que pasa de espectador a parte de ellos. Si no por sus cualidades como novela, leedlo por la riqueza de su trasfondo: Klein usa multitud de referencias a clásicos del género que resultan tremendamente útiles.

Mención honorífica merece Richard Laymon, autor muy prolífico en aquella época que por razones que no alcanzo a comprender goza de cierto estatus de culto. Como debo tener un vena morbosa o masoquista he leído muchos —demasiados— de sus libros esperando encontrar en alguno de ellos la razón por la que se le considera un nombre importante dentro del género. Y nada, no ha habido manera. Me parece que cada una de sus obras es un asombroso despliegue de machismo, obsesión sexual enfermiza, gore mal llevado y una demostración de que escribiendo de cualquier manera, sin talento, también se puede lograr publicar, lo cual siempre inspira optimismo. Si acaso alguien quiere adentrarse en su ficción sugiero la menos mala de las obras que le he leído, El espectáculo del vampiro, donde se le ve un poco contenido para beneficio de todos.

Conclusión

Comentaba al comenzar el artículo que esta era la época en que el terror consolidaba su presencia en el cine. Y si revisamos la lista, veremos que la mayor parte de estos títulos cuentan con una (o varias) adaptaciones a la gran pantalla. Más que retroalimentarse, es el cine el que bebe directamente de la literatura, y aquí queda más claro que nunca. Me parece interesante ver algunas de las películas, desde Malpertuis a El exorcista y comparar con las novelas.

Espero que os haya gustado este recorrido a una etapa sumamente interesante, y que nos ofreció de todo y para todos los gustos. Como siempre, os invitamos a que aportéis vuestras propias sugerencias a la lista, así como cualquier crítica que os parezca apropiada. Podéis consultar aqui la lista completa, y aquí el desglose del anterior período.

Estad atentos porque pronto publicaremos el articulo sobre el tercer y último período. Aprovechamos para recordaros que podéis consultar las guías anteriores en los siguientes enlaces: Literatura de terror: Guía rápida para adentrarse en el género y Guía de la literatura de terror. Primer período: del siglo XIX hasta 1939. Las obras fundacionales.

abril 09, 2015y

20 de diciembre de 2013

¿Qué hacen Fafhrd y el Ratonero Gris en «Fábulas»? (¡Spoilers!)

El primer libro de las aventuras de Fafhrd y el Ratonero Gris que ha publicado Ediciones Gigamesh está en todas las librerías. En él podemos encontrar numerosas historias que previamente habían sido publicadas por Martínez Roca, y que la editorial barcelonesa actualiza con una nueva traducción de Jesús Gómez. Véase de paso la intención de hacer llegar a los lectores un auténtico clásico del género fantástico que llevaba largo tiempo descatalogado y desconocido para muchos de los aficionados adictos a la fantasía. El Primer libro de Lankhmar incluye entre sus páginas Espadas y nigromantes (1970), Espadas contra la muerte (1970), Espadas en la niebla (1968) y Espadas contra la magia (1968). Pero además de juegos de rol, esta pareja de aventureros también ha aparecido en unos cuantos cómics de Howard Chaykin y Mike Mignola. Pero hay una historia, aparecida en "Fábulas", la exitosa y multipremiada serie de los cuentos de Bill Willingham para el sello Vertigo, que pone a estos compañeros en jaque en lo que es la última de sus aventuras.

Esta historia que ahora mismo vamos a pasar a relatar tiene lugar en Las edades oscuras, el décimo primer volumen de la serie de los cuentos y el inicio del nuevo arco argumental largo una vez finalizado el anterior en La gran guerra. En el caso de que todavía no hayáis llegado a esta altura de la serie, aconsejamos que dejéis de leer porque habrá spoilers, no ya de las anteriores entregas de la serie –puede dar pistas de todas maneras–, sino del inicio de Las edades oscuras. En el que caso de que no os importe saber un poco de qué va Las edades oscuras y de lo que tiene lugar allí, podéis seguir leyendo sin problemas con tal de conocer la aparición de estos dos personajes. Empecemos entonces.

Donde se narra la última y decisiva aventura de Fafhrd y el Ratonero Gris en las lejanas tierras de Tiabrut. Acerca del hallazgo de un gran tesoro que no resulta ser lo que parece y sobre terminar sus días como acólitos del Señor Oscuro. De paso se coopera en la construcción de un nuevo castillo en la ubicación original de Villa Fábula.

Tiabrut, un mundo al borde de la revolución y uno de los muchos mundos que componen el recién decapitado Imperio (leer los volúmenes anteriores de "Fábulas"). En este momento es cuando aparecen los dos compañeros, Fafhrd y el Ratonero Gris, para encontrar algo de botín entre los restos, pero en su lugar contemplan lo que le ha ocurrido al rey de la ciudad tras el ataque de los rebeldes.

Una vez presentados a los personajes en el primer número de "Las edades oscuras" con diálogos que sirven de introducción a la personalidad de estos aventureros, hemos de notar que Bill Willingham tuvo una gran idea a la hora de incluir a estos dos iconos de la fantasía en una serie tan popular como "Fábulas". Todos los mundos de la literatura fantástica pueblan el cosmos de las Tierras Natales (así es como se les llama a los lugares de donde provienen los protagonistas de la serie), y este ejemplo es una prueba de ello. En ese vasto universo no sería en absoluto raro visitar la Tierra Media y encontrar a Frodo, a Gandalf o a Elrond (¿será uno de los mundos que el Emperador también conquistó?), como tampoco lo sería encontrarnos con Elric de Melniboné, Hellboy o Tyrion Lannister, por citar unas pocas posibilidades de las muchas que ofrece esta visión de lo cuentos y las historias de ficción (es todo un Multiverso al estilo del de Michael Moorcock). Mark Buckingham, por otro lado, hace un retrato fiel, sin desperdicio y totalmente adecuado al tono de la serie y a la idea que podamos llegar a tener de los personajes gracias a las descripciones de Fritz Leiber, su creador.

En esta viñeta en concreto, los compañeros viajan por los páramos helados hasta un lugar llamado Fuerte Firmeza, donde hace tiempo estuvo Fafhrd y sobre el que se dice que alberga un gran botín. Han llegado tarde a la revolución de la primera escena, por lo que no están dispuestos a irse con las manos vacías. La diferencia abismal de tamaño entre Fafhrd y el Ratonero es palpable.

El fuerte parecía abandonado, pero nada más lejos de la realidad: tienen que luchar contra unos cuantos soldados, e incluso un hombre lobo, antes de poder hacerse con los tesoros de la cámara, que son muchos.

La legendaria habilidad de los compañeros en los momentos de combate es legendaria, no por nada han sobrevivido tanto tiempo en sus correrías a base de hachazos, mandobles y puñaladas.

La sangre corre por doquier en la sala del tesoro, bastante abundante como puede verse en la viñeta, lo suficiente como para hacerles ricos y retirarse de por vida.

Ratón, con las manos llenas, sugiere a su compañero que pueden largarse de allí ya buscando unas carretas para transportar la carga. Hay tesoro suficiente como para comprar castillos, mujeres, ejércitos y beber hasta hartarse durante cientos de vidas.

Pero la avaricia de Fafhrd le puede, no le basta con todas las riquezas halladas en el fuerte, necesita más oro. Tanto es así que en la propia sala hay un cofre rodeado de cadenas, y cuyo contenido es un misterio para el resto del mundo.

Pero Ratón tampoco se queda atrás en esto de la codicia, así que juntos se ponen a investigar la manera de abrir ese misterioso cofre que parece fuera de lugar entre tantas riquezas mundanas.

Efectivamente, ese cofre no contenía lo que se dice demasiadas fortunas, sino el nuevo villano de Fábulas. Los compañeros de Lankhmar admiten haber cometido un error, posiblemente el mayor error de sus vidas, acostumbrados como están a tratar con entes sobrenaturales. Esa mano blanca que se alza desde el interior del misterioso cofre no debe traer nada bueno. Si esto hubiera sido un librojuego, el escritor nos habría dirigido directamente a la página correspondiente a nuestro final, y tendríamos que haber empezado la aventura otra vez; un videojuego pondría un sencillo cartel de GAME OVER, en mayúsculas.

Los compañeros se quedan paralizados por la magia del Señor Oscuro en cuanto éste surge del cofre que en realidad era su prisión. Hicieron falta muchos magos, años atrás, para encerrarle en ese cubículo tan reducido, la única manera de contrarrestar su poder y evitar así que siguiera hiciendo daño a los habitantes de las Tierras Natales. Pero el Señor Oscuro es demasiado poderoso, tanto como la propia Baba Yaga, y puebla numerosos cuentos e historias; cuanto más numerosas más fuerte es su magia y su presencia en los mundos que habite.

Fafhrd y el Ratonero Gris seguirán paralizados por la magia oscura por siempre, siguiendo una decrepitud de su cuerpo hasta el punto de ser muertos en vida. Un triste final para semejantes iconos de la literatura fantástica. Mientras tanto, el Señor Oscuro charla animadamente sobre sus razones para vengarse de todos aquellos que le encerraron en el cofre, y lo que hará a continuación una vez los encuentre. Porque no hay duda de que los encontrará –este hechicero es capaz de viajar entre mundos tan fácilmente como quien cruza la puerta de su casa–. ¿Los dos amigos son capaces de escucharle? Posiblemente no, porque a esas alturas están más que muertos.

El Señor Oscuro habla de la capa que está en posesión de Azul, un objeto mágico ultrapoderoso gracias al cual, y en conjunción con la espada vorpal –sí, la de Lewis Carroll que aparece en A través del espejo y lo que Alicia encontró allí–, el chico de azul pudo entrar en las Tierras Natales sin ser visto e internarse en lo más profundo del Imperio. Una cosa está clara: el Señor Oscuro piensa arremeter contra las Fábulas y acabar con ellas.

El deterioro físico de los pobres Fafhrd y Ratón va en aumento. Están convertidos en cadáveres, su piel está deshaciéndose y se la lleva el viento cual ceniza. Pero el Señor Oscuro también tiene planes para ellos, aunque continúe hablando como si los compañeros estuvieran escuchando.

Horrible final. Espantoso. Una vez desaparecida toda la carne de sus huesos, el Señor Oscuro –quien puede invocar vestimentas a voluntad– utiliza los huesos de Fafhrd y el Ratonero Gris con un único y terrible propósito: ¡devorar sus dientes y hacerlos regresar como sirvientes no muertos! 

El eterno descanso no será posible tras la muerte de estos dos inseparables compañeros de aventuras.

El poderoso conjuro del Señor Oscuro permite invocar a los dos amigos hasta un total de treinta y dos veces nada menos, tantas como dientes tiene la boca de un ser humano, para llevar a cabo las tareas que él quiera.

Una vez sometidos a la voluntad del Señor Oscuro, y sin posibilidad de salvación, los compañeros se prestan a las actividades que les son encomendadas: encontrar y traer las fábulas que aún queden en Villa Fábula. Sí, el Señor Oscuro ha llegado al mundo mundano –nuestro mundo– y destruido por completo el edificio en el que residían las fábulas en Nueva York ajenas a los habitantes de la ciudad. Este acontecimiento es uno de los puntos de inflexión más graves de la serie.

La moraleja que extraemos de todo esto es que la ambición rompió el saco y que responde a la pregunta formulada en el título de este artículo que acabáis de leer. De no haber sentido curiosidad por el extraño cofre de Fuerte Firmeza, Fafhrd y el Ratonero Gris seguirían vivos (¿habrían protagonizado el resto de aventuras escritas por Fritz Leiber?). Un cofre envuelto en cadenas seguramente tenga una buena razón para estar de ese modo. Rompes la cautela, lo pagas. La máxima del aventurero y el saqueador de mazmorras, ¡pero hasta los más avezados cometen errores! Hasta aquí esta aparición de sendos personajes en "Fábulas", una serie de cómic cuya lectura que recomiendo encarecidamente, así como todas las historias sobre los personajes que podemos encontrar recopiladas en buena parte en el Primer libro de Lankhmar.

diciembre 20, 2013y


 

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