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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

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11 de julio de 2017

5 razones que demuestran que ‘Añoranzas y pesares’ es un clásico de la fantasía

Recién iniciada la continuación de la famosa saga, estas cinco mejores razones te animarán a leer la obra de Tad Williams y descubrir cuál es la serie de libros que inspiró a otros autores como George R. R. Martin.


Como bien sabéis los que seguís nuestras noticias, Robert Paul “Tad” Williams publicó a principios de año The Heart of What Was Lost, una novela corta ambientada un año después de los acontecimientos que cerraban la narración de “Añoranzas y pesares” que sirve por tanto de puente o introducción a lo que será su trilogía secuela, cuya primera entrega, The Witchwood Crown, se publicó hace tan solo un par de semanas. Imagino que habrá muchos que estarán salivando ante la perspectiva de volver a sumergirse en Osten Ard, y que al mismo tiempo clamarán al cielo preguntándose por qué no han adquirido el nivel suficiente de inglés como para leerla ya. Por ahora no podemos ofrecer la exclusiva de si alguna editorial va a dar un paso al frente para acometer su publicación en español, mucho más pensando que lo último —nuevo, quiero decir, ya que hace poco se ha reeditado La canción de Cazarrabo— que se publicó de Tad Williams, “Shadowmarch”, fue lanzado por Alamut gracias a una suerte de mecenazgo  y que el autor parece tener alguna que otra maldición en lo que respecta a ser publicado en España.

Por suerte, o por desgracia, dentro del panorama actual de lectores del género fantástico hay una gran cantidad de personas que, sea por edad o por falta de alguna que otra ocasión idónea, no han tenido contacto con la tetralogía de “Añoranzas y pesares” —me referiré a ella con el subfijo -tetra, ya que es así como se editó en España—, publicada a finales de los años ochenta y principios de los noventa. Esto quiere decir, queridos lectores y lectoras, que considero abierta la veda para presentar cinco razones por las cuales hay que lanzarse de cabeza a leer la mencionada serie. Es cierto que a día de hoy no es es fácil encontrar ejemplares de ella tras haber pasado tantísimos años desde su última publicación y haber sido condenada al exilio por parte de los editores de este país —si queréis más detalles sobre esto, aconsejo encarecidamente leer el artículo ¿Por qué Tad Williams es uno de los autores de fantasía peor tratados en España?—. Aparte, también podéis encontrar un gran popurrí de opiniones sobre ella que pueden llegar a desanimar al más pintado o inspirar tal deseo de leerla que veo a cualquiera que lo intente armado al más puro estilo Indiana Jones haciendo arqueología literaria por las librerías y almacenes de viejo.

Es alta fantasía


Recuerdo que este tema surgió hace demasiados años en los foros por los que nos movíamos muchos de los fanáticos de la literatura fantástica. Por aquel entonces no existían los blogs como los conocemos hoy en día y los portales eran simplemente un tropel de gallineros. En ellos se daban muchos debates interesantísimos que harían palidecer a los programas más salvajes de actualidad política de nuestra televisión por la vehemencia de los alegatos que allí se hacían —a día de hoy sé que no hubo un claro ganador en aquella discusión—. Supongo pues que me gusta empezar fuerte y me siento en la obligación de recoger el testigo de “aquellos maravillosos años” para reclamar un trofeo que siempre le he reservado a las novelas que conforman la tetralogía de “Añoranzas y Pesares”: el de encontrarse entre los cinco primeros puestos de esos libros que para mí conforman esa “alta fantasía”.

Muchos de los que hablábamos de este concepto nos basábamos en varios puntos determinantes. Uno de ellos debía ser el de las características mágicas. Una novela de “alta fantasía” no podía carecer de ese elemento misterioso que le otorgaban las artes ocultas más primigenias, que además venían siempre aderezadas por la aparición de razas especiales que le daban al trasfondo un peso y una presencia mucho más real, aunque parezca una contradicción. Otro debía ser el de la calidad narrativa, una que no llegase a ser pesada ni pomposa, pero que nos permitiese obtener hasta el más mínimo detalle de su entorno fantástico —principalmente medieval— sin ningún tipo de dificultad. Y como no, el último punto pero no menos importante, el ambiente carismático que conformaban los personajes más interesantes de la historia y que no siempre tenían que ser los protagonistas iniciales. Lo que contaba al fin y al cabo era que hubiese epicidad por todos los poros. No estábamos leyendo un cuento infantil repleto de colorines, sonrisas y rayos de sol, sino una historia cruenta que nos hacía temer por la supervivencia de nuestros personajes favoritos.

El necio, el héroe y el villano: salsa de caracteres 


Me encantan las novelas en las que ciertos roles no son detectables a simple vista o en las que el autor juega contigo y te va introduciendo nuevos tipos de personaje a medida que avanzas en la lectura. En “Añoranzas y Pesares” no está el típico protagonista que es fantástico en todo lo que hace, desde que empieza hasta que acaba. Aquí se tiene la ocasión de paladear eso que antaño se utilizaba mucho, lo que viene siendo “un guión complejo”. Desconozco si es solo cosa mía o es que me he vuelto más exigente con los años, pero me he dado cuenta de que últimamente las novelas de nueva factura —ni quiero generalizar, ni quiero especificar, dejémoslo en que hay nuevos tipos de lectura que suelen ser algo simples para mi gusto— no son especialmente complicadas, por no decir que son “más simples que el mecanismo de un botijo”. En pocas ocasiones he visto un argumento que haga falta seguir con dedicación casi devota, o que utilicen los giros de guión para sorprender al lector, incluso por las acciones heroicas de sus personajes.

En “Añoranzas y pesares” se paladea la sorpresa cuando el que inicialmente parece el villano resulta ser el necio, el que parece el héroe santurrón es el villano, y que quien inicialmente parecía el necio tiene visos de convertirse a fuerza de palos en héroe. Que conste que con esto no estoy revelando nada de la trama —ya sabéis que, salvo que se indique lo contrario, por aquí no soltamos spoilers a troche y moche—. Por tanto, lo que quiero decir con esto es que estamos ante una lectura que hace pensar en cada uno de los protagonistas que se presentan: desde Simón, Elías e Isgrimmur, hasta Geloë, pasando por Pryrates o el mismo Ineluki. Al fin y al cabo, es una narración de aquellas en las que te hacía falta un dramatis personae para tener bien claro quién era quien, pero no porque todo resultase ser un lío tremendo en el que hasta el tabernero del segundo pueblo que recorren los personajes tiene nombre y abolengo —lo siento, si no menciono “La rueda del tiempo” exploto—, sino porque les terminas cogiendo verdadero amor y odio a muchos de ellos y quieres tenerlos bien localizados.

Ruinas, civilizaciones e imperios, ¿perdidos?


Hay una norma no escrita en todas las novelas de fantasía que, doy por hecho, está directamente influenciada por nuestra sociedad, nuestra historia y la forma que tenemos de basarnos en los mitos, leyendas y tradiciones, para construir nuestras creencias sobre una base sólida que ofrezca cierta sensación de seguridad, a la vez que de ominoso aviso por si nos descarriamos demasiado a lo largo del camino. Me refiero a eso que quedó prácticamente olvidado, a lo que nos sirve para poder construir encima nuestra nueva civilización supuestamente perfecta, a lo que puebla nuestra mente de seres sobrenaturales e irreales que eran más sabios, guapos y listos que nosotros, y que en ocasiones ofrecen a la humanidad esperanza cuando ya creíamos que no quedaba ni una gota.

En unos casos ya no se sabe nada de ellos y se les idealiza; también los encontramos en aquellos cuyo recuerdo se ha perdido en el tiempo y la información que se tiene de ellos es difusa, y en otros casos todavía existen y han alcanzado el rasgo de leyenda viva. La cuestión es que siempre se tienen de fondo para dar vida a lo que de otra forma no sería más que atrezzo para la historia que el autor quiere contar y normalmente son determinantes en la narración dando a entender que las leyendas también forman parte del mundo real de los protagonistas. En el “El tapiz de Fionavar” de Guy Gavriel Kay eran los lios alfar; en “El ciclo de la Puerta de la Muerte” de Margaret Weis y Tracy Hickman eran los patryn; en El señor de los anillos de J. R. R. Tolkien eran los Istari; en “Las crónicas de Belgarath” de David Eddings eran los ulgos. En “Añoranzas y pesares” son los sitha, una clara referencia a los Eldar de Tolkien.

Como no podía ser menos, también tendremos la oportunidad de recorrer esas ruinas que antaño fueron parte de civilizaciones mucho más prósperas que en la que viven los protagonistas de la historia. La capacidad que tiene Tad Williams de describir este tipo de entornos es simplemente perfecta. A diferencia de muchos nuevos escritores a los que parece que les cobran por las palabras que incluyen en el texto, dedicándose a enumerar simplemente los elementos que aparecen en escena como si estuviesen narrando teatro, este autor es capaz de ser directo, conciso y a la vez poder transmitir mil detalles con la menor cantidad posible de palabras sin llegar a parecer una calculadora, algo que, honestamente puedo decir, últimamente echo mucho de menos en mis lecturas.

La Liga del Pergamino, la resistencia


Admitámoslo, una de las cosas que más nos gustan en una historia es que haya personajes que quieran arriesgarlo todo por un ideal, algo que les haga tener la sensación de que están luchando por algo más grande que ellos mismos. En las novelas de fantasía no es el patriotismo, tampoco es la riqueza —tampoco en el caso de los villanos, pues es un recurso muy soso—, es la salvación de la humanidad y de “las personas buenas” de ese mal absoluto que todo lo quiere engullir. Parece que no, pero al igual que se hacía con los cuentos hace cientos de años, la novela fantástica también sirve como recurso para ilustrar las miserias del individuo y cómo enfrentarse a ellas. Es una forma fantástica de evadirse de este mundo donde nada parece tener solución para viajar a otro aparentemente mucho más oscuro, pero en el que hasta el más humilde tiene la capacidad de sobreponerse a la adversidad y, ya sea mediante el uso de su magia o de sus habilidades en la lucha, salir airoso.

Mientras que Star Wars tiene a la Alianza Rebelde, “Añoranzas y pesares” tiene a la Liga del Pergamino, un grupo de sabios y eruditos que conocen todo lo que se puede conocer de Osten Ard, sus posibles villanos, sus mitos, leyendas, tradiciones, características mágicas y cómo reaccionar ante un posible mal de proporciones épicas. Los miembros de la Liga son los que mueven conciencias, los que dictan el camino a seguir, los que deciden enfrentarse ante el mayor de los males, normalmente en inferioridad de condiciones, porque saben que su superioridad moral los hará prevalecer sobre todas las cosas.

Un final digno de debate


Evidentemente, no voy a contar cómo acaba la tetralogía. Diré simplemente que otra de las razones para leer esta serie es porque desde sus más tiernos inicios su final ha recogido opiniones de lo más diversas. Hay quienes pensamos que por aquella época un mosquito llamado Spielberg debió picar a Tad Williams y que el famoso director de cine lo poseyó durante un momento bastante desconcertante, haciendo que prefiriera finalizar la narración en el penúltimo capítulo y no en el último como tal; otros consideran que es una buena forma de cerrar la saga, con una proporción justa de drama, felicidad, puntos suspensivos y un gran hachazo —lo siento si soy algo críptica en este aspecto, pero imagino que entendéis la razón—.

Así que La Torre del Ángel Verde tiene dos finales que sirven para hacerte sentir como te sentías en los noventa cuando te lanzabas al ruedo de los foros, armado hasta los dientes de las pullas más hirientes, los argumentos —a nuestro entender— más sólidos y, por supuesto, un montón de ejemplos de finales sobre los que apoyar las pertinentes reclamaciones. En aquella época eran pocos los foros que tenían los contactos suficientes como para poder organizar una entrevista con Tad Williams para preguntarle según qué cosas. Lo bueno es que hoy en día todo es posible y estoy convencida de que el bueno de Tad nos dejaría enviarle una entrevista con todas vuestras dudas, quejas y exigencias, que sería de lo más interesante.

Y montada sobre un lobo de camino a un desfiladero lleno de enanos...


Habréis visto que estas cinco razones por las que leer “Añoranzas y pesares” no son una lista como las que habréis visto en otras ocasiones. La razón es que esta serie es una de mis preferidas y he tratado ser lo más sincera y objetiva posible sin llegar a mostrarme como la “fan girl” que soy de este escritor. Es cierto que vivimos tiempos muy movidos en los que estamos acostumbrados a deglutir lecturas sencillas que no nos hagan perder demasiado el tiempo, que puedan ser llevadas al cine o a la pequeña pantalla en breve —de forma que podamos matar dos pájaros de un tiro— y que además no nos compliquen mucho la vida con sus personajes porque parecen sacados de un “manual de estereotipos para el escritor pluriempleado”.

El tema es que esta es una de esas sagas que conforman “los grandes clásicos de la literatura fantástica” y que hay que leer para no seguir viviendo en pecado, ya que muchos de los nuevos libros que posiblemente gusten a los que están leyendo este artículo estén inspirados en “Añoranzas y pesares” y en el estilo de Tad Williams. En todos los géneros hay ciertos nombres que se mencionan como imprescindibles. Para mí Tad Williams está a la cabeza de esa lista de fantasía y la continuación de esta serie me parece un motivo más que razonable para animaros a sumergiros en la arqueología bibliófila y a patrullar las tiendas de antiguo y los almacenes llenos de polvo, esos que llevan ahí veinte años o más, para que si todavía no habéis conseguido los cuatro libros de “Añoranzas y pesares” que sacaron en España —o los ocho de la edición de bolsillo, o los de letra minúscula de la edición de kiosco—, los encontréis cuanto antes y los hagáis vuestros guardándolos allí, “al otro lado de la esquina de vuestra mente, donde la realidad es una intrusa y los sueños se hacen realidad” —la cita está sacada de la Enciclopedia de las cosas que nunca existieron de Michael Page, edición de Anaya de 1998—.

Para ilustrar este artículo he contado con algunos fragmentos de las cubiertas de la saga publicada por la editorial alemana Hobbit Presse, así como con las inestimables e icónicas ilustraciones que hizo Michael Whelan en su momento.

julio 11, 2017y

30 de diciembre de 2016

5 sencillas ideas para mejorar el aspecto de nuestra biblioteca

Todo sea para que los libros se sientan bien en el que posiblemente sea el rincón más privilegiado de la casa.



En nuestro hogar probablemente habrá una habitación dedicada en exclusiva a contener esos recipientes de saber arcano que conocemos como libros. Seguramente sea nuestro refugio más preciado en la casa —o uno de ellos—, y como tal nos preocupamos por su apariencia, no solo por las visitas —causar una buena impresión nunca está de más—, sino por nosotros mismos, porque nos gusta tener los libros a gusto en un entorno agradable que nos de ganas de pasar horas y horas en la biblioteca leyendo, escuchando música, jugando a juegos de mesa, o simplemente compartiendo una tertulia sobre temas interesantes.

El look de esa habitación dedicada a nuestros libros es muy importante, ya que no solo incita a la lectura (y por tanto a una mayor adquisición de conocimiento), sino que también estimula nuestra creatividad en muchos puntos.

Al igual que en el trabajo, la optimización del entorno influye en muchos aspectos positivos de nuestro día a día, porque un lugar feo y poco vistoso nos quitará las ganas de todo, o directamente nos llevará a hacer otra cosa totalmente distinta, en ocasiones opuesta. Está comprobado, por lo que no vayáis a pensar que esto es un briconsejo a lo Paulo Coelho.

Existen muchas maneras distintas de darle ese toque que nos faltaba a nuestra biblioteca (aparte de los propios libros en sí), como por ejemplo renovar el mobiliario y ventanas (si es que no lo hemos hecho ya), colocar adecuadamente los libros (básico), añadir un taburete o una miniescalera de dos o tres escalones (donde también se pueden poner libros), tener una buena iluminación (si no es luz natural que entra por una ventana, que sean buenas bombillas además de un pie de lectura que favorezca a nuestros frágiles ojos) y un lugar cómodo donde estar y pasar las horas, lo cual puede ir de una silla con un cojín, hasta un sofá con orejas o el mismo suelo si previamente lo hemos nutrido de un buen surtido de cojines y/o si tenemos una moqueta. Y la limpieza, porque nunca está de más pasar el cepillo, el plumero o la aspiradora. El polvo es muy malo para los libros, se sabe.

Allá va una lista con cinco sencillas ideas que podéis aplicar de una forma inmediata, no requieren complicación alguna y además tampoco necesitan de una gran inversión para llevarlas a cabo, sino todo lo contrario (dependiendo de la cantidad que queráis aplicar, claro). Incluso si el espacio es limitado seguro que la mayoría de ellas las podéis hacer igualmente efectivas, hasta parece que funcionan mejor en sitios más pequeños.

Ah, vinilos

Los vinilos llevan de moda desde hace bastante tiempo, y con razón. Son ideales para decorar desde estanterías hasta paredes y techos, y hay una cantidad tremenda a elegir para que se adecue a nuestras necesidades de colores y formas, como por ejemplo los vinilos personalizados que se pueden encontrar en algunas tiendas online, en general el tipo de comercio que mayor variedad tiene al respecto.

Este tipo de complemento que a lo mejor termina adornando nuestra biblioteca requiere algo más de espacio (tampoco demasiado, todo sea dicho), quizá un trozo de pared que no esté cubierto por estanterías, o puede que lo queramos pegar directamente en el techo o en el lateral de una estantería, pero que quede bien a la vista porque si no el efecto se pierde como lágrimas en la lluvia.

En cualquier caso, existen muchas opciones para dar uso a los vinilos personalizados, ya que pueden ser de música, cómics, cine y hasta de videojuegos. En cuanto a los vinilos literarios, también existen, no hay más que echar mano del pasaje de un libro que nos guste especialmente o de la cita de un autor que nos parezca especialmente inspiradora, acompañado todo ello de una imagen o con una fuente llamativa a la vista (o bien una combinación de las dos), y que nos lo hagan a medida. Las posibilidades son infinitas y el único límite es nuestra imaginación.

Lo que la naturaleza da

Vale que a la mayoría nos gustaría tener un wallenwood presidiendo nuestra biblioteca (si no sabéis qué tipo de árbol es, leed El retorno de los dragones de Margaret Weis y Tracy Hickman), pero hay veces que no se puede por muchas razones diversas. En ese caso solo nos queda dar una pataleta y conformarnos, a lo mejor con un árbol que sí exista en este plano. Pero todavía hay formas de aprovechar la naturaleza en nuestro favor con tal de dar ese toque le faltaba a nuestra biblioteca.

Hablo de sacar partido a lo que los bosques, las playas o los campos han desechado porque ya no lo necesitan, véanse ramas, conchas, piedras o cualquier otro elemento que veamos por ahí y que creemos que puede darle "ese toque" a nuestra colección de libros . Menos bichos, frutas u hongos, eso no por favor, nada extremadamente perecedero porque no queremos que nuestra biblioteca parezca un bodegón macabro. Y ojo, sólo lo que la naturaleza ya no quiere, nada de ponerse a hacer el berserker con los pobres árboles.

Una rama de buen tamaño bien colocada en la biblioteca, un centro de mesa a base de piñas y hojas, bellotas, unas piedras de tamaños diversos, e incluso plantas (a las que hay que cuidar como parte del ritual) pueden ser buenas opciones para que la biblioteca mole mucho. A esos elementos se les puede añadir complementos, como por ejemplo hilos que pendan de una rama y de los que cuelguen fotografías de autores o cualquier otra cosa que se nos ocurra y que le de ese toque rústico que nos gustaría.

Qué haríamos sin las cajas

Las cajas, sean de madera, plástico, mithril o adamantium, forman parte de nuestras vidas desde tiempos inmemoriales. A este tipo de recipientes se les puede sacar un provecho bestial, además de tener un toque casual, porque pueden servirnos para crear nuevos estantes donde guardar libros, por temáticas o simplemente aquellos que ya no caben en el estante por tamaño (a ver donde metes Little Nemo) u otras cuestiones.

Lo bueno de las cajas es que pueden situarse en lo alto de una mesa, en una estantería o directamente en el suelo —¿quién ha dicho que el suelo no es aprovechable cuando se tiene falta de espacio? Está por todas partes, aunque a muchos les parecerá que da aspecto de desastrado comparándolo con el de las bibliotecas clásicas, y hay que tener más cuidado con los pies para no dar patadas a todo—, ya que los libros estarán protegidos aunque no nos libraremos de que en el interior se forme algo de polvo que habrá que quitar.

Las fabricadas en madera son las que sin duda mejor quedarán en nuestra biblioteca, pero las de plástico a muchas personas a lo mejor les parece más prácticas, al poderse usar para transportar libros o protegerlos de la erosión del aire.

Afortunadamente hay muchos tipos de cajas en el mercado (con tapa, sin tapa, con cajones, con remaches, con labrados, con forma de bául, con asas, sin asas) unas más elaboradas que otras y de diferentes calidades. Asimismo, también se le puede sacar provecho a todo tipo de cajas (de vino, de fruta, etcétera) para guardar desde libros y guías de lectura, hasta revistas o cualquier otra cosa como fanzines o avances editoriales. De igual forma, las podemos hacer nosotros mismos, con el tamaño que nos de la gana, y hasta si las compramos podemos personalizarlas (desgastados, colores, letras, etcétera).

Y quien dice cajas dice maletas, es muy elegante ver una silla con una maleta antigua encima que contenga montones de libros, como si éstos estuvieran de paso y en algún momento pudieran irse de viaje.

Trae aquí ese cuadro

Esta idea significa un desembolso económico algo más elevado (dependiendo de lo que elijamos), pero los resultados son espectaculares. Las novelas, los relatos, los cómics o las películas contienen ciertas escenas que en algún momento nos han influido de cierta manera. Y todo se puede convertir en piezas de arte, o bien nos buscamos otras que no plasman pasajes concretos pero que igualmente interesa que decoren nuestra biblioteca.

Hablo de piezas de arte originales que artistas como Michael Whelan, Tomás Hijo o Marc Simonetti (suya es la imagen de la derecha), por poner un par de ejemplos de los muchos que hay, venden en sus respectivos sitios web (no todos, es verdad). También valen postales o pósters de películas.

De acuerdo en que no es una opción barata, pero si no se quiere (o se quiere y no puede, como el wallenwood), existen otras muchas formas de hacerse el apaño, como por ejemplo recortables que podemos colgar de esa rama que hemos visto más arriba, o colocarlos en sitios estratégicos del susodicho espacio.

Otra opción es recurrir a los artistas que venden en la calle o en las ferias de artesanía, donde podemos encontrar auténticas virguerías, originales o reproducciones, y que en nuestra biblioteca quedarían de espanto, desde láminas a color o en blanco y negro. De esa forma contribuimos a la economía artística y nos llevamos un gusto. En caso de que se vendan sin marco (que será lo más normal), podemos comprar uno de metacrilato, una forma barata y sin complicarnos la vida de enmarcar un dibujo, sobre todo si queremos colocar varios en nuestra biblioteca y que no nos cueste un riñón en marcos elaborados de madera u otros materiales.

El lugar para poner estos metacrilatos (de pared o de mesa con soporte trasero) queda a elección de cada uno, pero entre las opciones está colgarlos en una pared o apoyados en el suelo, dando la misma sensación de decoración casual y desenfadada que las cajas, pero con la imagen añadida de parecer un acaparador de arte a lo gabinete de curiosidades. El lector no solo se alimenta de palabras, también de imágenes.

Oh, esculturas con libros

Por último, aunque no menos importante, está la cuestión de las esculturas con libros. Esto ya son palabras mayores porque o sabes hacerlas (bien por haber participado en un taller donde te enseñen a hacerlas, o te sale de forma natural porque, eh, tienes un talento), o las compras directamente a alguien al que se le bien crear estas virguerías.

Se trata de esculturas hechas con libros. Hay una gran variedad de elaboración de las mismas, desde las más sencillas (relativamente) que toman un libro, lo abren y hacen unos recortables en su interior para dar la sensación de que el libro es un ente vivo (o más vivo aún, más allá de lo que nos cuentan), hasta aquellas con varios volúmenes que en un alarde de inspiración (o de locura divina) se ha tallado una escultura propiamente dicha con las herramientas adecuadas, para muestra un botón (o echad mano de internet y alucinad). La de la derecha es obra del artista neoyorquino Brian Dettmer (mandadnos una foto si hacéis algo parecido).

En caso de hacerlas vosotros mismos, a la hora de entrar en faena es imperativo no destrozar de manera gratuita uno de tus retoños sino que, aunque parezca cruel, utiliza un libro que no quieras (repetido, o estropeado), o que hayas encontrado en un mercadillo de segunda mano.

Esta opción decorativa es la más compleja de todas, la que más tiempo requiere y también la más cara si optamos por comprarla por encargo (¿y lo entretenido que resulta hacerla uno mismo?), pero en el sitio adecuado las visitas y tú mismo quedaréis embobados cada vez que entréis en la biblioteca. Personalmente, lo he visto en vivo y quiero una, o dos.

Hasta aquí hemos llegado con las ideas de decoración para bibliotecas personales. Todavía hay muchas más, así que el tema es descubrirlas y dejar paso a la imaginación y el buen gusto. ¿Cómo tenéis vosotros decoradas vuestras bibliotecas? (Recordad que en el hilo de comentarios de Disqus se pueden colgar imágenes).

IMÁGENES: La ilustración destacada es obra de Wayne Reynolds; la ilustración del árbol pertenece a Tom Brown para la antología Neverland's Library.

diciembre 30, 2016y

15 de diciembre de 2015

'Palabras radiantes', Brandon Sanderson y su don para crear historias


Cuando se tiene entre las manos un libro como Palabras radiantes, con sus más de mil doscientas páginas, es muy complicado encontrar la objetividad necesaria para poder hablar de él tal y como una reseña requiere. Para empezar, el hecho de que la lectura haya sido por lo general bastante ágil que digerir ha ayudado a que esta servidora pudiera meterse de cabeza en la historia. Para seguir, es evidente que volver a comenzar otra macrosaga como "La Rueda del Tiempo" es algo que ha exigido depositar una confianza ciega en el autor, aunque tenga que rezar habitualmente a mi ristra de dioses para que no se acerque al lado oscuro y termine incluyendo tediosas descripciones de mujeres enfadadas tirándose de las faldas con gesto indignado.

RELACIONADO: 5 razones para leer 'El archivo de las tormentas' de Brandon Sanderson

Habiendo superado esos miedos iniciales, voy a intentar ofrecer una imagen completa de lo que me ha parecido Palabras radiantes, de forma que sirva tanto a los que aún no se lo han leído como para que los que ya lo habéis hecho me digáis si estáis o no de acuerdo conmigo en estas apreciaciones. Faltaría más, todo esto va sin spoilers.

Lo mejor


1. Los personajes

Para el que está acostumbrado a leer fantasía desde los once años es una ardua tarea, por no decir una labor imposible, encontrar personajes que sean capaces de tocarte la fibra, que puedan ponerse a la misma altura que aquellos que te hicieron amar el género en tus tiernos inicios. En muchas obras de nueva publicación, se suele encontrar a personajes que parecen pasar por la historia sin pena ni gloria, de forma que si les sucede algo, el lector no consigue empatizar con ellos y por lo tanto trata su desaparición en la historia como cuando leemos sobre la muerte de un personaje secundario o de algún que otro "extra" que tenga la mala suerte de cruzar por esa escena en el momento más inoportuno.


En el caso de Sanderson, tanto con la familia Kholin, ya sea con Dalinar, Adolin, Jasnah o la misma Navani, como con la pelirroja Shallan Davar, he conseguido armonizar mi empatía de una forma muy especial. No diré que los siento como si fuesen de mi familia —os sentimientos volcados en una lectura tienen un límite—, pero sí que los siento como personas muy cercanas. Sus personalidades tan dispares, pero a la vez tan parecidas, hacen que pese a no saber lo que puede suceder, no nos sorprendan las decisiones que toman estos personajes. Lejos de parecer predecible, digamos que sería algo similar a lo que se siente cuando las piezas de un puzle encajan con gran facilidad.

"En un libro, al igual que en una obra de arte, lo que busco son sensaciones y emociones"
Por otro lado tenemos a Kaladin y Syl, junto con todo el grupo de hombres del Puente cuatro. En este caso, pese a encajar inicialmente en su periodo de esclavo, este personaje y su pequeño spren no llegan a ofrecerme esa sensación de cohesión, de "pertenencia" a la trama en la que se suele encontrar a Kaladin. Se le ve incómodo en todas las situaciones, salvo cuando empieza a sentir lástima de sí mismo y vuelve a convertirse de forma tozuda en una especie de animal enjaulado. Puede que mi forma de ser choque directamente con ese tipo de actitudes, pero el caso es que creo que por el momento la trama de Kaladin no ha despegado y por lo tanto siento como si el personaje llevase encima una prenda demasiado grande, o pequeña, para su talla. Esto no hace más que darle interés a la narración, ya que consigue de mi una determinada reacción: incomodidad. En un libro, al igual que en una obra de arte, lo que busco son sensaciones y emociones. Para mi gusto, es una de las mejores tramas y que espero no se convierta en algo predecible en lo que a "romances" se refiere. No podría soportar la aparición del típico triángulo romántico al estilo Arturo, Lancelot y Ginebra o al de Stephanie Meyer.

Y como no podía ser de otra forma, la recurrente aparición de Sagaz casi al final del libro nos llama la atención sobre algo que en El camino de los reyes nos pasó completamente desapercibido. Nos recuerda que es un bufón, un juglar o bien un bardo con dotes de espía; pero a la vez nos deja claro que su trama no será algo que descubramos en un futuro cercano. Es el personaje que nos promete intriga, suspense, expectación, por si a medida que hemos ido descubriendo detalles sobre los Caballeros Radiantes y sus poderes especiales, nuestro interés se ha dispersado demasiado. Es esa piedra molesta que llevas en el zapato todo el día y que por más que intentas quitarte siempre vuelve a aparecer mágicamente. Sagaz es otro de los personajes que se está ganando completamente mi atención.

2. Las descripciones

Qué queréis que os diga, puede que sea de "la vieja escuela", y que disfrute más de una descripción que un perro con su hueso. El caso es que la forma de describir que tiene Sanderson puede satisfacer a cualquiera de los lectores en cuyas manos caiga su libro. No tiene parrafadas interminables en medio de escenas de acción que puedan llevarte a desconectar y a tener que reajustar tu televisor mental para seguir tras la pausa publicitaria. Todo lo hace todo de forma hilvanada, le gusta describir sin que parezca que lo está haciendo. De ese modo, los que gustamos de los mundos bien detallados estamos encantados con su prosa, y los que buscan algo ligero y rápido, también lo encuentran.


De acuerdo, en Palabras radiantes no se ha dedicado a describir ciudades como en el primero —más que nada porque casi toda la acción transcurre en las "divertidísimas" y "frondosas" Llanuras Quebradas—. Pese a ello, se puede ver cómo domina perfectamente el lenguaje para describirnos los distintos entramados de los campamentos de guerra que dirige cada Alto príncipe. En su trazado descubrimos, como si fuese un juego de mesa, quién está más interesado en la batalla por el puro placer de matar o de conseguir fama y riquezas, el que da prioridad a la prosperidad de su casa sobre la política, los que están acostumbrados a marchar a la batalla mostrando un orden milimétrico y extremadamente marcial y quien considera que todos esos campamentos no son más que una acción desesperada del pueblo alezi para hacer justicia al llamado "Pacto de Venganza" (y que no especificaré aquí por si hay alguien que no ha leído El camino de los reyes).

"Si no hay magia no hay fantasía"
La cuestión es que parece que Sanderson haya rebuscado en el baúl de los libros de novela histórica para mostrarnos cómo era una corte en movimiento y todo el ajetreo que traía consigo una guerra de desgaste como la que tienen los alezi y los parshendi.

Otra de las cosas que me han encantado son las descripciones que hace de las armaduras y las espadas esquirladas, que junto con las ilustraciones que plagan el libro, permiten al lector tener una idea perfecta sobre lo que el escritor quería transmitir. El hecho de que haya mucha información e historia en las espadas esquirladas que los alezi y los parshendi desconocen, pero que a nosotros como lectores ya nos han dejado entrever, permite que la trama se complique de una forma realmente perturbadora y estimulante. Es como si el escritor te hiciese partícipe de algún secreto que solo él y tu conocéis y que va a ir desvelándose a medida que avanza la historia. De hecho, si me paro a pensar en esa trama de fondo que tienen todas las historias, puedo ver que esas espadas de descripciones tan concretas siempre están presentes y que su aparición —o desaparición— influye de forma importante a la trama.

3. El argumento

Lo siento si en este punto no soy especialmente objetiva, pero os aconsejo que leáis el preludio, el prólogo y el primer capítulo de El camino de los reyes. Si a lo largo de esas páginas no habéis sabido deducir la razón por la cual este apartado está incluido en la sección de lo mejor es porque probablemente no os gustará la forma de escribir del autor, porque estaréis saturados de lecturas o porque directamente no lo habréis leído con atención.


Esta saga promete ser una de las que pasarán a formar parte de los grandes clásicos del género de aquí a unos cuantos años por una buena razón, y es que Sanderson siempre suele sorprender, siguiendo la buena costumbre que están tomando escritores como George R. R. Martin y Joe Abercrombie. Con ninguno de estos tres escritores te puedes arriesgar a formular conjeturas, ya que parecen estar dentro de tu mente y tener el don de cambiar la historia a medida que lees para que jamás te pudieras haber llegado a imaginar lo que termina por suceder. No son de ese tipo de escritores tramposos que recurren al manido deus ex machina para darle la vuelta a la tortilla de forma chapucera insultando la inteligencia del lector. Saben qué teclas apretar para que tu mente tome unos derroteros que terminan por perderte, más que encontrarte, por el camino que sigue la historia. Al final, entre las conspiraciones que toman la delantera en tu mente, y la forma retorcida que tienen estos escritores de idear sus guiones, te encuentras sin saber muy bien como al final del libro, preguntándote si no tendrían razón aquellos psicólogos de tu colegio cuando en tu test de inteligencia las estrellas se quedaron en el apartado de "más tonto que un botijo".

Este apartado da mucho que hablar, y como no podría ser de otra forma, también este apartado lo encontraréis en lo peor, un poco más abajo y con sus consiguientes explicaciones.

4. Poderes especiales y magia

Si no hay magia no hay fantasía, y si la hay, aunque solo sea de forma mínima y sutil, para mi gusto sí que se puede considerar parte del género. De acuerdo, será fantasía muy light y descafeinada, pero fantasía igualmente. Nunca me ha gustado catalogar las cosas de forma estricta, ya que como todo en la vida, hay variedades de grises que son las que nos ofrecen las tonalidades y las texturas que le dan riqueza al día a día, al igual que sucede con la lectura. Por eso creo que la forma que tiene Sanderson de indicarnos las variedades de magia o de poderes especiales que hay en el Cosmere es de una calidad digna de mención. Unos ingieren metales o se los clavan en la piel, como sucede en "Nacidos de la bruma", otros utilizan el espectro de luz o diversas runas que se alimentan de la magia de la tierra para poder catalizar ese poder, como pasa en Elantris. En "El archivo de las tormentas" veremos que hay quienes poseen habilidades especiales a través de algo que ya vimos algunos veteranos en los libros de "La espada de Joram" de Weis y Hickman: un catalizador.


En dicha trilogía —lo siento, me niego a aceptar la existencia de un cuarto volumen—, los magos de Merrilon utilizaban a los llamados "catalistas" para poder extraer magia y así dedicarse a sus quehaceres. En "El archivo de las tormentas" sucede lo mismo gracias a los spren, una especie de espíritus de diversos tipos: los hay que hacen crecer la maleza, los que detectan patrones en el mundo que les rodea, o los que permiten a su protegido poder surcar los vientos como si tuviesen alas, al más puro estilo de los lanzamonedas de "Nacidos de la bruma".

Las consecuencias de utilizar este tipo de fuentes de poder tendremos que ir viéndolas a lo largo de los diez libros que nos aguardan —y que espero que sigan saliendo en España hasta el final—. Por el momento únicamente se nos han presentado algunas de las maravillas que pueden realizar sus usuarios y parece ser que se les considera poco menos que divinos. Es una forma fantástica de empezar a encauzar el tercer libro hacia otra trama que profundize algo más en el tema.

Lo peor


1. Las tramas y el ritmo

Nunca me he considerado una devota seguidora de ningún escritor. Hay quien tiene ese ánimo fetichista de conseguir fotografías y firmas que les llevan al extremo de no poder criticar con objetividad el trabajo de ese personaje al que han terminado por idolatrar. Por suerte aún no me he encontrado en esta situación, siempre agradezco una firma y una foto, pero jamás lloraría por conseguir una ni tampoco llegaría hasta el acoso para robar una instantánea. Por esa razón, cuando valoro cualquier lectura que hago, me olvido de quién es el escritor. Me da igual si lo conozco de haberme tomado unas cañas, si lo he visto por la televisión y todo el mundo lo vanagloria o si ni siquiera he visto una foto suya. El hecho es que el tiempo que invierto en una lectura tiene que compensarme. Debe de ser lo suficientemente satisfactoria como para llegar a merecer una reseña, y además tiene que haber conseguido motivarme lo suficiente para dejar otras lecturas apartadas para dedicarle tiempo a ese libro en cuestión. Dicho esto, no tengo más que asumir lo que muchos ya sabíamos y algo a lo que muchos deberán acostumbrarse: Brandon Sanderson NO es perfecto.


Llegados a este punto, antes de que alguien decida borrar esta página de sus marcadores favoritos y no volver a entrar jamás, dejadme que os reconozca algo importante: sí, es cierto, hizo maravillas mil con las tramas de "La Rueda del Tiempo" y, sí, le dio a Perrin y a Mat una dignidad que a determinada altura de la serie era algo difícil de plantearse siquiera, pero eso no quiere decir que llevar tantos proyectos al mismo tiempo no le compliquen la vida y hagan que se resienta su trabajo.

"Podría haber prescindido sin demasiados problemas de al menos doscientas o casi trescientas páginas"
En el caso de las tramas y el ritmo de Palabras radiantes, me he dado cuenta de que las historias que se salen de la línea argumental principal parecen estrellas distantes perdidas casi a punto de desvanecerse, porque en realidad la atención tanto del escritor como del lector se paran brevemente en ellas. Tenemos el caso de Rysn,Talik y los Tai-na, una comerciante que es capaz de descubrirnos una región realmente impresionante y que a muchos les recordará a los viajes de Atreyu para ver a la vieja Morla en La historia interminable. Es una trama de un capítulo que surge hacia la mitad de esta segunda entrega y a la que se come con patatas la trama principal de Kaladin, Shallan y Dalinar.

Otro ejemplo lo tennemos en Lift, Wyndle y Gawx, quienes se enfrentan a aquel que parece ir exterminando a todos aquellos con capacidad para utilizar "poderes especiales" a raíz de ciertos spren. Pese a que sea un capítulo rápido y variado, pudiendo haberse extendido un poco más a lo largo de estas más de mil doscientas páginas, también termina por sucumbir ante el peso de la historia de Syl, Patrón, Amaram y Sadeas. Eso sumado a los interminables capítulos de Shallan tras su viaje en barco con Jasnah Kholin, convierten el libro en una novela con "sobrepeso". Podría haber prescindido sin demasiados problemas de al menos doscientas o casi trescientas páginas, ya que esas tramas que he mencionado bien podrían haber aparecido en la siguiente entrega. Por el momento no aportan nada a la historia y me parece una forma de echar el freno de mano a una narración que pese a ser ágil no va precisamente en volandas.

2. El enemigo indefinido

Sabemos que los alezi luchan contra los parshendi, sabemos las causas que han motivado la guerra y también sabemos que cada bando tiene unas estrategias muy concretas para conseguir las gemas corazón de las llanuras, lo cual se supone que favorece la obtención de recursos para los ejércitos que las consiguen. A lo largo de Palabras radiantes podremos leer algunos capítulos que tratan sobre la sociedad parshendi, sus tradiciones y su visión de la guerra. Veremos cómo ellos también tienen eruditos que se hacen preguntas acerca del mundo que les rodea y cómo interpretan ellos las señales de sus dioses al igual que hace el pueblo alezi de cara a batallas futuras o a posibles conversaciones de paz. En medio de todo este conflicto, el asesino de blanco, Szeth, se dedica a boicotear sin saberlo los planes de los dos contendientes. Esto puede llevar al lector a confusión, ya que no sabemos exactamente quién es el villano. Inicialmente al menos, hasta que Eshonai, última portadora de esquirlada de los parshendi y su hermana erudita Venli, den un paso adelante.


Particularmente creo que esta maniobra está un tanto fuera de contexto. Como si los acontecimientos se hubiesen sucedido demasiado deprisa como para poder entender de forma correcta lo que ha podido llevar a cambiar de opinión a Eshonai. La situación de emergencia que vive su pueblo junto con las investigaciones de Khalan y Jasnah terminan por revelar parte de una verdad que no veremos al menos hasta que se publique el tercer volumen de la saga. Quizás Sanderson intente abarcar demasiado, pero si esa era su intención, para mi gusto habrían hecho falta más capítulos en los que como lectores pudiésemos conocer a los parshendi. Más que nada porque en este tipo de sagas largas ya sabemos lo que sucede con las tramas que se dejan apartadas "un momento" para volver a recoger el testigo más adelante. Terminan por perderse en la riada de subtramas y forman un quiste narrativo que solo traerán quebraderos de cabeza al escritor en un futuro, por mucho Sanderson que sea.

3. Le falta oscuridad

Los que habéis leído El camino de los reyes sabéis perfectamente lo que está sucediendo en la ciudad de Kharbranth y el papel que Taravangian, rey de Jak Keved, tiene en esta trama. Me pareció un contrapunto realmente interesante ante la fortaleza de Jasnah y su aprendiza. La trama de Kaladin en el primer libro también es muy especial, e incluso algunos de los pensamientos de Khallan la marcan como un personaje al que seguir la pista en las novelas siguientes. Sin embargo, en Palabras radiantes no he visto prácticamente trazos de "oscuridad" en el aire. No consigo que la inquietud que sienten todos los personajes ante una inminente fatalidad —otra de las cosas que no quiero revelar y en lo que no voy a incidir más— se asiente dentro de mi cabeza. Directamente no me lo creo. Esa urgencia, esa desazón no la siento como algo mío y por lo tanto el autor no consigue hacerme partícipe de esa sensación ominosa que se supone debería sentir. Si, ocurren cosas muy malas y para las cuales no tenemos respuesta todavía, pero creo que no consiguen tapar esa luz que plaga el libro. La mayoría de las situaciones que se viven a lo largo de sus mil y pico páginas no son de desenfreno, terror y urgencia, son de planificación, adecuación y adiestramiento. Son un interludio hacia algo más interesante, lo cual creo que le quita misterio a toda la historia.



Posiblemente la solución estaría en ver a Dalinar convertido otra vez en Espina Negra, bebido hasta las cejas y retando en duelo a todos los que se han reído de él o de su familia en alguna ocasión, a Kaladin cobrándose su justa venganza, y a Shallan recordando lo que sucedió hace años en su hogar con su madre. Aunque debo reconocer que quizás sería demasiado hardcore. Es mejor que las emociones vengan en pequeñas dosis para que podamos disfrutarlas durante los siguientes ocho libros. ¿Creéis que le pasará como a muchos autores y terminará haciendo más de los previstos? Yo creo que no sabrá como terminar la saga y al final saldrán por lo menos doce libros, así a ojo de buen cubero. ¿Alguien quiere hacer una porra?

Conclusión

En definitiva, Palabras radiantes es una novela realmente interesante, digna de ocupar ese espacio que tenéis disponible en vuestra estantería y de la que ya tenéis pensado ir quitando otros libros para dejar espacio para el resto de volúmenes de "El archivo de las tormentas". Tomad mi opinión simplemente como una sugerencia y dadle una oportunidad a este buen escritor de Nebraska, estoy convencida de que muchos os alegraréis. Y, ¿quién sabe?, es posible que en el tercer libro Sanderson consiga tirar por tierra mis malas notas y solucione todo sobre lo que me he quejado.

NOTA: Todas las imágenes de este artículo son propiedad de Michael Whelan y Tor, salvo Brandon Sanderson, que se pertenece a sí mismo.

diciembre 15, 2015y

30 de noviembre de 2015

Star Wars: Las 5 cosas que más espero ver en 'El despertar de la Fuerza'


La nueva entrega de Star Wars promete ser grande, muy grande, por lo menos tanto como Disney y Abrams planean. La presentación de nuevos personajes, planetas y situaciones ha puesto al director en el punto de mira de los veteranos aficionados a la saga y, como ya hizo en las dos entregas de Star Trek, supondrá el punto de partida de otros nuevos. Está claro, ya lo hemos visto en unos cuantos tráilers y spots publicitarios, que la interesante y dinámica forma de ver las cosas de Abrams hará que El despertar de la Fuerza sea una historia parcialmente distinta a lo acostumbrado, y eso siempre será un punto a su favor, ¿no creéis? Sea como fuere, ahí van las cinco cosas que más espero encontrar en el nuevo episodio galáctico. ¡Se admiten opiniones después del artículo!

NOTA: El artículo contiene imágenes extraídas de los tráilers y los spots de El despertar de la Fuerza, por lo que pueden ignorarse perfectamente en caso de querer llegar al cine sin saber nada. El texto no contiene spoilers, por razones obvias.

Los grandes temas de la saga galáctica

La saga galáctica de George Lucas es una historia de temas, fundamentalmente extraídos de diversas mitologías como la nórdica y de los cuentos populares. Ya lo ha demostrado sobradas veces la trilogía original y ha vuelto a contarlo la trilogía de las precuelas (aunque de una forma algo más distorsionada). De El despertar de la Fuerza no podemos esperar algo distinto, ya que debemos tener en cuenta que por mucho que Abrams sea el renovador de la saga y la saque de sus anclajes, los grandes temas de la franquicia galáctica seguirán ahí, ya que todos y cada uno de ellos forman parte de la humanidad desde que el homo sapiens ha desarrollado la capacidad de contar historias gracias al uso del lenguaje.


Los grandes temas de la saga galáctica forman parte del canon
El maestro atormentado por una acción equivocada del pasado y cuyas consecuencias pagará en un futuro, el aprendiz díscolo que reniega de sus orígenes o del maestro que le ha enseñado todo lo que sabe (o puede que no como debiera, incluso es posible que ocultara algo por el bien del aprendiz, como hizo Obi-Wan con Luke Skywalker), la atracción del Lado Oscuro (hacia donde parece estar encaminado Kylo Ren), la promesa de que el camino del Jedi es más saludable, el sacrificio personal, el compañerismo, la política, el capitalismo sin mesura, un desastre familiar que haga salir al héroe de su refugio (tema por otra parte ignorable si los personajes ya empiezan en un punto superior de la narración) y, en determinados casos, la venganza, posiblemente motivada por ese aprendiz que huye del maestro o por la destrucción de algo querido por el villano o por el villano en proceso de convertirse en tal (hasta puede que por enriquecimiento personal o poder), lo que dará lugar a que a cierta altura del relato el villano (o grupo de villanos) choque con el héroe debido a la diferencia de motivaciones.


En definitiva, los grandes temas de la saga galáctica forman parte del canon, y aunque están integrados en la cultura moderna y en la humanidad, la posibilidad de modificarlos pero sin perturbar su esencia siempre será una posibilidad y no un impedimento a la hora de construir una historia de las de toda la vida.

El entorno como origen narrativo

Los personajes tienen que surgir de algún lado: todos tienen un planeta al que llamar hogar o, como mínimo, un lugar donde se han criado, crecido y formado profesionalmente (y que puede vaya desde las entrañas de un Destructor Estelar hasta una pila de escombros en Ord Mantell). En cualquiera de los casos, Star Wars siempre se ha caracterizado por presentar unos entornos y unas localizaciones exóticas que entran directamente en la retina del espectador y le hace imaginar todo lo que pueda y más en relación a ellas, aunque los responsables de la película tengan que irse rápidamente de allí para hacer avanzar, de forma lógica, el mecanismo de la historia: el modo de vida de los habitantes del desierto, la frialdad de una nave espacial, la vida en palacio, la supervivencia en los bajos niveles de Coruscant, ser un miembro de la Rebelión o incluso como debe ser el día a día en una base helada sabiendo que en cualquier momento hay que pelear para sobrevivir.


El entorno condiciona la actitud del personaje de cara al mundo
El caso de El despertar de la Fuerza no debería ser distinto, ya que si bien vamos a conocer nuevos planetas (siempre a partir de lo que hemos podido ver en los tráilers), sin duda conoceremos otros nuevos (Jakku, como homólogo de Tatooine, por poner un ejemplo) que de alguna forma nos recordarán a las localizaciones de las películas anteriores de donde surgieron los héroes que nos han acompañado durante tantos años.

El entorno, sea civilizado o salvaje, siempre ha influido en la actitud del héroe, y supone al mismo tiempo una forma de catapultar al héroe o al villano aunque sea desde distintas perspectivas (en algunos casos de manera muy similar, como Luke y su padre, Anakin, ya que ambos escaparon de Tatooine para lanzarse a la aventura espacial). Esto no quiere decir que cada vez que un personaje se le presenta al espectador tenga que venir en el lote el planeta de origen (hablamos de Star Wars, ya que es el caso), porque su mentalidad y actitud deben ser atributos que valgan algo por sí mismos y no necesariamente tenemos que saber todo sobre su hogar natal. Es el caso del dúo compuesto por Han Solo y Chewbacca, aunque luego sus historias anteriores a las películas se nos haya explicado en novelas y cómics.


Es decir, un entorno selvático, desértico, lluvioso o helado generalmente gestiona la forma que tiene el héroe o antagonista de ver las cosas, su modo de vida anterior condiciona, en cualquier narración, la actitud del personaje de cara al mundo (en este caso la galaxia) o su relación con otros personajes. En términos de Star Wars siempre se le ha dado importancia a los planetas, con sus diferentes condiciones meteorológicas (no olvidemos que esto es al fin y al cabo space opera, aunque también ocurre en la fantasía épica o heroica), y a la formación de los personajes en base a tres máximas: de dónde vienen, qué hacían antes de entrar en escena, y cómo evolucionan cuando lo hacen, sin olvidar el hecho de si esa actitud anterior supondrá un problema en el presente.

Una banda sonora antológica

Star Wars no sería lo mismo sin una música potente, evocadora y, por encima de todo, memorable. Por eso, uno de los aspectos fundamentales de El despertar de la Fuerza debería ser en todo momento su banda sonora donde, independientemente de la revolucionaria forma de hacer Star Wars de Abrams, escuchemos los característicos temas de siempre (el de la Fuerza y el Lado Oscuro, los temas concretos de personajes, los de acción y las marchas militares), pero también otros nuevos que nuestro cerebro y nuestro espíritu asocien inmediatamente con la vestimenta, armas, actitud y toda la imaginería visual de los nuevos personajes, entornos y situaciones. La fanfarria que acompañará a la introducción de las letras amarillas permanecerá, a todas luces, imperturbable.


Porque Star Wars no tendría vida sin John Williams (o cualquier otro compositor que tenga un estilo similar que siga sus pautas) y todos esperamos que tras las poco llamativas partituras de las dos últimas entregas de las precuelas (esto es, El ataque de los clones y La venganza de los Sith), El despertar de la Fuerza tenga una de esas banda sonoras de las que se recuerdan. Hay que reconocer aún así que no es que hubiera excesivo material para lucirse, musicalmente hablando, en las precuelas y aun así el maestro salió muy bien del paso. .

La rentrée de la saga galáctica por la puerta grande en Disney tiene que darse con toda la orquesta sonando en todo su esplendor, y quien mejor que el maestro Williams.

Los personajes como base de la saga

Por mucha imaginería visual, sonora y musical que tenga, El despertar de la Fuerza debe tener por encima de todo unos personajes carismáticos, bien construidos y cuyas acciones concuerden con la historia que se nos cuenta en la pantalla. No pido un Han Solo, un Luke Skywalker, una Princesa Leia o un Darth Vader, pero como mínimo los nuevos personajes deberían tener aunque sea un cincuenta por ciento de todos ellos, lo justo para que una vez estemos disfrutando de El despertar de la Fuerza sintamos simpatía por algunos, rechazo por otros, que se note la química entre ellos, e incluso curiosidad por ver qué esconde tal o cual personaje que, mira por donde, nos resulta más simpático aunque sus acciones estén en contra de los protagonistas (hasta existe la posibilidad de que luego termine uniéndose a ellos si no está totalmente inclinado hacia el mal como parece estarlo Kylo Ren y lo estaba Darth Vader).


El antagonista es tan importante como el héroe
La base fundamental a la hora de construir un buen personaje para una saga como esta (y cualquier otra narración en realidad) es que su motivación debe estar clara, o como mínimo que el director y guionista oculten sus orígenes para ser revelados más tarde al espectador a modo de sorpresa. Incluso puede que los orígenes no sean necesarios y nuestro cerebro funcione a plena potencia para encontrar las piezas que faltan en el puzle. ¿No hicieron acaso eso mismo con Darth Vader?

El carisma, unido a la manera de expresarse del personaje, incluso sus armas y vestuario, se asocian inmediatamente con una idea, y gracias a su combinación luego son capaces de perdurar por sí solos en la cultura popular como han hecho los personajes de la trilogía original. Todos sabemos de sobra como viste y habla Han Solo, Darth Vader o el Almirante Ackbar. Los asociamos con una idea, un concepto y su particular integración en el cómputo de la historia. Por supuesto, también están las sorpresas que nos depara Abrams con ciertos personajes y de los que apenas sabemos nada, como es el caso del mencionado Ren (del cual todos esperamos que sea tan icónico como el propio Vader o que al menos deje alguna huella en el imaginario colectivo), la capitán Phasma, el personaje de Lupita Nyong'o y el ya entrado en años Luke Skywalker.


El antagonista es tan importante como el héroe, diría que hasta bastante más, lo cual se debe a que en una inmensa cantidad de obras tanto escritas como cinematográficas el villano es lo primero que capta la atención del lector/espectador y lo primero que presenta, en no pocos trabajos, el artífice de esa misma obra. ¿Estará a la altura del héroe? ¿Podrá medir sus habilidades con el que, en teoría, tiene todo el peso de la narración? Pongamos otra vez como ejemplo a Darth Vader: sus capacidades eran muy superiores a las del héroe, cuya carrera no hace sino ir en aumento para finalmente luchar contra él y, en la mayoría de los casos, terminar derrotado.

El pasado es muy importante, ya que un vistazo a sus orígenes (aunque se nos describan de forma limitada) permite averiguar sus motivaciones o darle un sentido a sus acciones, tanto buenas como terribles. ¿Por qué Kylo Ren arrasa una aldea? ¿Qué razón hay para que Finn vista como un soldado de asalto y escape de un Destructor Estelar a los mandos de un caza TIE? ¿Es Rey la elegida de turno para llevar a cabo grandes hazañas? ¿Qué han estado haciendo Han, Chewie, Leia y Luke durante todo este tiempo tras El retorno del Jedi? (Los que han leído el Universo Expandido ya creían saberlo, pero ahora se viene abajo).


Otras opciones a la hora de presentar a los héroes es precisamente la carencia de presentación que mencionaba en uno de los párrafos anteriores, bien porque ya los conozcamos de anteriores ocasiones (ejemplos como Han Solo, Leia o Chewbacca), o haciendo breves incisos para contarnos a grandes rasgos, o de forma muy concreta, qué ha ocurrido en el lapso de tiempo en que no les hemos visto en acción, novela, cómic o cualquier otro formato en el que hayamos consumido sus últimas aventuras.

El caso de El despertar de la Fuerza es claro: los personajes tienen que tener mucha fuerza o terminarán en el olvido, o en el cajón de los recuerdos de lo que una vez podrían haber sido y no fueron. La única diferencia es que los personajes de siempre no podrán bajar el listón, como no lo hizo nuestro arqueólogo favorito en Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.

Una buena batalla (o batallas) espacial

El título lo dice todo: un nuevo episodio de la saga galáctica no puede existir sin una buena batalla espacial, o por lo menos una batalla en tierra como ya hemos visto en El imperio contraataca o La amenaza fantasma. Por lo que hemos podido ver en el tráiler de El despertar de la Fuerza, batallas habrá (una como mínimo) y por lo visto Abrams y su particular forma de hacer las cosas ya lo advierte: vamos a ver situaciones ligeramente distintas y un nuevo enfoque de los elementos de la saga, entre ellos las batallas entre cazas y naves estelares.


Lo que más deseo sin duda es ver a pleno funcionamiento los nuevos Ala-X y los cazas TIE negros del Primer Orden, cómo funcionan, cómo se mueven y, en definitiva, cómo suenan. Porque una parte fundamental, aparte de la banda sonora, es el apartado sonoro en cuyo campo la saga galáctica siempre ha sido puntera.

Los Ala-X desplegando sus alas sobre el mar o un lago cualquiera de un planeta desconocido que hemos visto en el tráiler es una de las nuevas situaciones que se darán en el nuevo episodio, así como las breves secuencias de intercambio de disparos y explosiones (unido a ese brevísimo plano tomado junto al costado de un Ala-X que me parece muy llamativo, o el misil que persigue al Ala-X y lo destruye), todo ello regado con soldados de asalto en tierra, combates personales y demás parafernalia que abrumarán nuestros sentidos y, seguramente, hará que querramos volver al cine a degustarla una vez más es solo un anticipo de lo que nos espera.


Las batallas especiales es uno de los temas que más disfruto a la hora de revisionar la saga de Star Wars y, honestamente, nunca me canso de sentir cada cierto tiempo la Batalla de Endor o el asalto a la base Echo en el planeta helado de Hoth y su dramático desenlace.

Cuando dos facciones en lucha, en este caso la Resistencia y el Primer Orden, no se ponen de acuerdo, el último recurso es dirimir a cañonazos en una tremenda batalla que ponga a prueba el temple de los combatientes y enaltezca a los héroes. Así ha sido siempre y lo seguirá siendo.

Por descontado con que también espero que la película tenga buen ritmo, humor divertido (sobre todo humor de droides), unos efectos especiales y sonoros de órdago y que haya la dosis exacta de dramatismo para realzar el conjunto. No por nada la película ha sido calificada para mayores de trece años.

¿Y vosotros? ¿Qué es lo que más esperáis encontrar en El despertar de la Fuerza?

noviembre 30, 2015y

22 de agosto de 2015

Y cuando pensabais que ya no vendrían: ¡Nuestras recomendaciones para lo que queda del verano!


Los que nos seguís desde hace ya unos cuantos años sabéis que llegado el verano intentamos ofreceros opciones para que el calor os sea más llevadero y las vacaciones más placenteras. Es evidente que en esta época del año nuestras neuronas están algo más vagas de lo habitual, por lo que nos hemos permitido el lujo de ofreceros un poquito de todo, tanto para los que os convertís en amebas en cuanto el termómetro pasa de los treinta grados, como para aquellos que tenéis una mente privilegiada y seguís funcionando a pleno rendimiento aunque se derritan hasta las farolas. Es cierto, quizás os la traemos un poquitín tarde, pero eso es porque nuestra lista es a la que recurrir cuando muchas otras han fallado en su propósito: el de asombraros, entusiasmaros y como no, engancharos hasta hacer que se os derrita el helado o se os enfríe la paella. Entre nuestras selecciones, no hemos incluído una gran lista de novedades como en otras ocasiones. Le hemos querido dar más peso a la diversión que puede traeros el libro en sí, que al hecho de que esté o no muy de moda. Tampoco nos hemos puesto exigentes en cuanto a ediciones, ya que habrá a quien le guste llevarse el ebook, tirarse en la arena con un libro sufrido de bolsillo, o aquel que prefiera llevarse un incunable dentro de un maletín con clave de seguridad. Eso sí, todos hemos intentado introducir algún que otro cómic, para que luego no digáis que no os damos opciones... Por cierto, estas recomendaciones las tenéis divididas por las imágenes de los redactores, os será fácil adiviniar quién propone qué. Lo dicho, disfrutadlas.




House of Cards de Michael Dobbs

Hay muy pocas cosas originales en Hollywood; y ahora que las series de TV le han tomado la delantera en la ficción de calidad, quizás nos sorprendería descubrir cuantas de ellas también se basan en obras anteriores. En el caso de House of Cards, que desde su primera temporada arrasa entre público y crítica, tenemos una historia que se ha inspirado directamente en una miniserie de la BBC, que a su vez estaba basada en el libro de Michael Dobbs que tenemos entre manos. A aquel primer tomo le siguieron dos más explorando las andanzas políticas de Francis Urquhart – Frank Underwood en la versión made in usa – que de momento no han sido publicados en español; esperemos que Alba esté por la labor.

La historia de House of cards es la de un político “perfecto” en el sentido maquiavélico; y como tal, un sociópata. Como un Übermensch Nietzcheano la única fuerza directora de la conducta es la voluntad pura y dura sin traba moral o consideración por el bien del grupo. Lo que importa es el beneficio propio, que pasa por obtener el poder y no soltarlo bajo ninguna circunstancia pase lo que pase e implique lo que implique. Urquhart-Underwood es la quintaesencia del político: un personaje de ficción que representa una versión sublimada y extrema de la realidad de nuestros políticos, razón por la cual, leer esta novela – o ver las adaptaciones de la BBC y Netflix – puede resultar muy desagradable por la forma tan cruda en la que expone en manos de quien estámos. Y es que da igual si los métodos de Francis son más radicales; a efectos prácticos funcionan por el mismo principio: conseguir el poder y perpetuarse en él a costa de mentir, manipular, desinformar y deformar la realidad. Urquhart es el espejo oscuro que refleja una realidad siniestra que vemos a diario y como tal lo reconocemos, una forma extrema de hacernos abrir los ojos.

Es una gran idea que un político sepa ver más allá. Sí, buena visión es justo lo que hace falta. Es verdaderamente útil, ¿no creen? Si hasta diría que, en un día despejado, la mayoría de los políticos son capaces de ver hasta... bueno, conozco a algunos capaces de ver más allá del mismísimo Battersea.

Dudo errante de Russell Hoban

No se trata de una novedad; Cátedra, en su colección “Letras populares” la publicó hace unos años.  Aún así, me ha parecido buena idea incluirla en esta lista de sugerencias. La he descubierto este invierno y me ha impresionado hasta el punto de recomendarla por doquier.

La novela la podemos encuadrar dentro del género de la literatura post-apocalíptica o de la distopía.  Dudo es un joven que, tras pasar el rito iniciático a la edad adulta, se embarca en una misión personal a través de la cual conoceremos un futuro muy al estilo del de Un cántico por Leibowitz. Su mundo, involucionado –imaginamos– gracias a los estragos de una guerra o a la madre de todas las crisis, parece paralelo al de una Europa prehistórica; retazos de nuestro presente se conservan bajo la forma de mitología, símbolos religiosos mezclados con hechos históricos cuyo significado original se ha perdido. Uno de los grandes méritos de la novela es el lenguaje, tan transformado como la humanidad. El resultado es un argot –o simplemente inglés mal hablado– comprensible a veces de forma intuitiva y que le da un gran atractivo, además de dotar de más personalidad y viveza a la narración. Posiblemente al estilo del peculiar dialecto de los Drugos de Alex en la Naranja Mecánica de Burgess.

Dudo errante ganó el John W. Campbell Memorial Award en 1982 y desde entonces se ha convertido en una novela de culto en países de habla anglosajona. Ya es hora de que también en nuestras latitudes se le reconozca como a un igual a obras clave tales como El señor de las moscas o las mencionadas Un cántico por Leibowitz o La naranja mecánica.

 El dia de mi nombramiento quando qumpli los 12 sali con la lanza en ristre i mate 1 javali que provablemente era el ultimo javali en las Colinas del Hato de todas formas hazia mucho que no veia ninguno no creo que vuelva a ver ninguno. No hizo temblar la tierra ni nada quando savalanzo sobre mi lanza no era tan grande ademas tenia mala pinta. Hizo lo devido se reuolvio i alli se quedo i rechino los dientes i intento scapar asi que alli stavamos. El en 1 punta de la lanza agonizando i yo en la otra viendo lo morir.

Lionel Abso. El estado de inglaterra de Martin Amis

Desde que leí Niños muertos Amis se ha convertido en uno de mis autores de cabecera. Y aunque bien podría recomendar cualquier otra de sus más que inspiradas obras, –la recopilación de relatos Mar gruesa, con algún punto de ciencia ficción, por ejemplo– acabo inclinándome por una de las más recientes: Lionel Abso. El estado de Inglaterra que no hace mucho Anagrama ha editado en su colección “compactos”.

En Diston viven Lionel y su sobrino Des, a quien intenta desesperadamente enseñar los principios que rigen su vida. Lionel es un criminal misógino, hiperviolento, tozudamente decidido a encauzar su inteligencia hacia la más absoluta estupidez. Su forma de ser es la misma definición del antisocial y a la vez la encarnación de una casta quizás no tan marginal como debería. Des, por otro lado, juega el papel del verdadero héroe. Bajo la personalidad apabullante de Lionel, el chico intenta desarrollar la suya propia y encontrar un futuro más allá de los límites del barrio. El devenir de las cosas cambia completamente para ambos cuando, estando en prisión, Lionel descubre que acaba de ganar en la lotería un premio tan enorme que le sitúa directamente entre la élite más adinerada del país. ¿Como encajará ahí un hombre que cambió su apellido original por “Abso”, acrónimo de Anti-social Behaviour Order, el acta que Tony Blair aprobó en 1998 para tratar con tales energúmenos?

Una de las críticas a la edición original me gustó especialmente: “un big mac hecho a partir de un filet mignon”. Pese a que el comentario se pueda interpretar de cualquier forma, prefiero verle una interpretación positiva. Amis es un virtuoso de los extremos: uno de esos autores –Palahniuk, Ellis, Welsh– que escarban entre la morralla para enseñarnos la realidad del ser humano, satirizándolo, dando a luz personajes demasiado grandes para una sola novela. Así son Lionel y Des; y todo compactado en esta edición asequible de Anagrama para el disfrute veraniego.

En su apariencia externa Lionel era brutalmente genérico: el cuerpo tipo losa, el bulto lleno de la cara, la coronilla bien rapada y con el vello incipiente leonado. […] no excepcionalmente alto y no obeso, pero excepcionalmente ancho y excepcionalmente profundo (Des veía a su tío todos los días, y todos los días le parecía una talla más grande de lo esperado).

La mejor venganza de Joe Abercrombie

Ésta es otra novela que no es exactamente una novedad, pero que he releído recientemente y aprovechando por tanto que Abercrombie es un autor que está nuevamente en voga –¡esperemos que nunca deje de estarlo!– es un buen momento para reclamar algo de atención para ésta, una de sus mejores obras.

La mejor venganza es un libro mucho más complejo de lo que parece en un primer momento. Al empezarlo por primera vez, aunque ya había leído la trilogía de la primera ley, lo dejé pasados unos capítulos. Ingenuo de mi, dudé de Lord Grimdark, pensé que me encontraba ante una historia muy simple: Monza Murcatto, general mercenario, había sido traicionada y dada por muerta por su patrón; sobreviviendo a la ordalía, la extraordinaria general encontraba un gran tesoro y, armada de oro e inteligencia, rodeada por un grupo de vengadores reclutados, se disponía a vengarse. Mas o menos la misma trama de El conde de Montecristo. Pero subestimar a Abercrombie es un error en el que nunca más caeré. En una segunda lectura superé estos primeros capítulos que parecían tan previsibles y me sumergí en una trama compleja, cargada de esa ambigüedad que es marca de la casa, cruda y perturbadora y sobretodo liderada por unos personajes profundos, atractivos y cambiantes.

La mejor venganza, pese a su extensión, es una de las obras más compactas de Abercrombie. Su esquema es el obvio –el propio de este tipo de historias: desde El conde de Montecristo a Los príncipes demonio de Jack Vance–, con una vengadora marcándose una lista de objetivos y cumpliéndolos uno a uno, pero es este viaje de venganza y el modo de enfocarlo de Abercrombie lo que hacen de la novela, un libro extraordinario.

  – ¿Quieres venganza? –exclamó–. ¡Pues yo te enseñaré lo jodida que es la venganza!

Hans Integral vol.1 de Duchâteau y Rosinski (cómic)

Siendo adolescente –hace ya demasiado– me regalaron los dos tomos que publicó Ediciones B recopilando dos de las aventuras de este personaje atrapado en un mundo distópico. Fueron objeto de relectura frecuente, y siempre lamenté que por esos extraños derroteros que toman a veces las editoriales españolas, se hubiera decidido dejar la obra incompleta.

Por suerte ahora vivimos un momento que mira con nostalgia los grandes títulos del cómic europeo. Se publica un integral tras otro con las aventuras de Spirou, Johan y Pirluit, salen nuevas ediciones de La balada de las Landas Perdidas, Los compañeros del crepúsculo o se dota a Thorgal de una mejor encuadernación. Precisamente Rosinski, co-autor de Thorgal, uno de los más admirados artistas europeos del noveno arte, es quien se ocupa del apartado gráfico de la primera parte de Hans. Solo por ello, esta obra de la que os hablo merecería la pena. Sin embargo, lo que de verdad me conquistó fue el escenario con ese futuro tan decadente, tan cruel. Con este aire mezcla de space-opera y fantasía heroica que se estilaba en aquel entonces, seguro que conquistará a cualquier amante de estos géneros. Es cierto, tratándose del primer tomo de los tres que recogerán la obra completa es una recomendación arriesgada: lo que falta es material que aún no he leído, que nunca se ha traducido al español –parte del contenido de este primer tomo tampoco– por lo que no puedo opinar al respecto (aunque estoy seguro de que merecerá la pena). Leed este primer album y decidid si lo que acabáis de leer merece una inversión en los dos tomos restantes.






Sherlock Holmes (Novelas) de Sir Arthur Conan Doyle 

¡Atención, atención! ¡Los pingüinos atacan de nuevo!  Y no hablo precisamente de una película de animación o de alguna producción fumada del canal SyFy tipo “Sharknado”. No. Hablo del aterrizaje por todo lo alto de Penguin Books en España. ¡Ya era hora! No solo encontraremos en su catálogo clásicos españoles sino también novelas inmortales que han calado hondo en el imaginarium colectivo, como el conocidísimo detective afincado en 221B de Baker Street. ¡Elemental! Sherlock Holmes llega con un aire renovado, una nueva traducción a cargo de Esther Tusquets y  todo ello a un precio más que goloso ¿En serio que lo vais a dejar pasar? Para mí, el personaje que ideara Sir Arthur Conan Doyle es un clásico indispensable que no puede faltar en ninguna estantería. Did you miss it?

Sinopsis: Los mejores libros jamás escritos. El presente volumen recoge las cuatro novelas protagonizadas por Sherlock Holmes, el emblemático y perspicaz detective del 221 B de Baker Street: Estudio en escarlata (1887), El signo de los cuatro (1890), El perro de los Baskerville (1902) y El valle del miedo (1915). A lo largo de estas páginas, y con la ayuda inestimable del doctor Watson, Holmes recorrerá las calles de un Londres victoriano convertido en un laberinto de pistas falsas, resolverá una intriga originada en la India colonial, desentrañará el misterio oculto tras una antigua maldición familiar en los páramos de Dartmoor y se enfrentará a la organización de Moriarty en uno de sus casos más complejos. Una mezcla explosiva de crimen, suspense y venganza.

El marciano de Andy Weir

¡Houston, tenemos un problema! Bueno, en realidad quien lo tiene es Mark Watney, astronauta de la NASA que es abandonado por error en la superficie de Marte. Armando tan solo con su ingenio y un afilado sentido del humor deberá hacer lo imposible por sobrevivir en un planeta hostil, sin apenas provisiones, oxígeno, suministros y sin forma humana o divina de comunicarse con la Tierra. El humor que destila la novela junto a las más peregrinas ideas, dignas del mejor McGyver, hará que sea una de vuestras lecturas estrella del verano. Un libro que aúna ciencia y diversión a partes iguales y que os devolverá la fe en la Humanidad, sí, con mayúsculas.

Sinopsis: Seis días atrás el astronauta Mark Watney se convirtió en uno de los primeros hombres  en caminar por la superficie de Marte. Ahora está seguro de que será el primer hombre en morir allí. La tripulación de la nave en que viajaba se ve obligada a evacuar el planeta a causa de una tormenta de polvo, dejando atrás a Mark tras darlo por muerto. Pero él está  vivo, y atrapado a millones de kilómetros de cualquier ser humano, sin posibilidad  de enviar señales a la Tierra. De todos modos, si lograra establecer conexión, moriría mucho antes de que el rescate llegara. Sin embargo, Mark no se da por vencido; armado con su ingenio, sus habilidades y sus conocimientos sobre botánica, se enfrentará a obstáculos aparentemente insuperables. Por suerte, el sentido del humor resultará ser su mayor fuente de fuerza. Obstinado en seguir con vida, incubará un plan absolutamente demencial para ponerse en contacto con la NASA.”

El ángel caído de Nalini Singh (El gremio de los cazadores, 1)

It’s raining men, hallelujah! Con El ángel caído, esta autora fiyiana afincada en Nueva Zelanda y especializada en la novela romántica urbana paranormal, nos trae más cuerpos de infarto, más testosterona, más músculos de acero y más sensualidad aún sí cabe que en su anterior serie Los Psi-Cambiantes. ¿Y qué mejor lectura para un verano sofocante que tórridas aventuras entre sexys cazadoras de vampiros y querubines de cuerpos "danone" con más ínfulas que el mismísimo Creador? Aunque este género en particular no es una lectura que suela gustarme mucho, lo cierto es que Nalini Singh ha conseguido conquistarme por su forma de narrar este tipo de historias, mil veces escritas ya, sin insultar mi inteligencia femenina. Sus personajes se caracterizan por ser mujeres de bandera que no se dejan amilanar por nada y su contrapartida masculina… en fin, ¡qué os voy a contar! La nueva saga de “El gremio de los cazadores” os traerá acción, adrenalina, asesinatos, misterios y divina sensualidad masculina, ideal para una lectura de playa o piscina con las neuronas en stand-by.

Sinopsis: En un mundo poblado por arcángeles, ángeles, vampiros, cazadores y humanos, Elena es una cazadora nata: es más fuerte que un humano normal y tiene un sentido del olfato más desarrollado, lo que le posibilita seguir el rastro de un vampiro y capturarlo. Es la mejor en lo suyo, así que cuando el arcángel Rafael le asigne la misión de capturar a uno de los suyos, Elena deberá aceptar, a sabiendas que será una posible sentencia de muerte, pues sabrá mucho más de estos poderosos seres de lo que ningún otro cazador haya conocido jamás. Rafael se ve cada vez más intrigado por esta cazadora que osa cuestionar sus métodos. Ha vivido lo suficiente para saber que, cuando tiene entre manos a alguien que le fascina, no debe soltarlo.”

Seconds de Bryan Lee O’Malley (cómic)

¿No habéis tenido alguna vez un día de perros y habéis deseado poder volver atrás para hacer o decir algo distinto? ¿Tener el poder de volver atrás en el tiempo para arreglar las cosas? ¿Y si en lugar de arreglarlo, sólo consiguiéseis que empeorara?  Seconds, con ese particular estilo que tiene O’Malley y que ya mostrara con Las aventuras de Scott Pilgrim, nos mostrará el día a día de Katie, una gran chef que sueña con tener su propio restaurante y que descubre por accidente, la forma de volver atrás en el tiempo. Sin embargo, en lugar de arreglar su caótica vida laboral y sentimental, Katie consigue todo lo contrario, complicando aún más las cosas para ella y todos los que la rodean con resultados insospechados y que escaparán a su control con dramáticas consecuencias. Una bonita fábula sobre las segundas oportunidades y los sueños como motor del alma humana.

Sinopsis: A Katie las cosas le van bastante bien. Es una joven chef en un restaurante de éxito y planea abrir otro aún mejor. Pero un día todos sus proyectos se tuercen, su actividad amorosa se dirige al borde del abismo y una camarera sufre un accidente muy desafortunado. De repente, su vida ha pasado de estar bastante bien a no demasiado. Katie necesita una segunda oportunidad… y quizá no imagina los riesgos que conlleva obtenerla.”

Nieve en verano de Haruka Kawachi (cómic)

Tengo que confesar que hacía muchísimo, pero muchísimo tiempo, que un manga no llamaba mi atención y hete aquí que me he enamorado de esta pequeña historia de corte intimista sobre el amor y la muerte, sobre la vida y los sueños, las flores y la maleza que puede llegar a tener nuestra vida. Nieve en verano de Haruka Kawachi es una pequeña joya que destila originalidad y sensibilidad. Aunque en ocasiones el dibujo pueda parecer poco cuidado, atención, es absolutamente deliberado ya que también encontraremos otros tantos trazos verdaderamente cuidados hasta el más mínimo detalle resaltando las emociones de los personajes. Es un relato josei, o dirigido a un público adulto, tanto por su temática sobre el amor y la muerte, como por el retrato psicológico que hace de sus personajes. También he disfrutado mucho de la traducción tan fresca y tan “española” de los diálogos, alejados de las típicas y encasquetadas fórmulas japonesas. Una joyita, de verdad, que me ha encandilado y que encantará a todos aquellos lectores, independientemente de su género, por la sencillez de su dibujo y la profundidad de su argumento. Una verdadera historia llena de realismo mágico, de los cuentos de Andersen, de amor más allá de la muerte que habla de las segundas oportunidades.

Sinopsis: Hazuki se enamora a primera vista de Rokka, la dueña de una floristería. Poco después, comienza a trabajar allí con la única intención de acercarse a ella. Cuando por fin consigue que lo invite a su casa, queda consternado al descubrir que no vive sola. Shimao, su difunto marido, permanece a su lado en forma de fantasma. Sin embargo, sólo Hazuki puede verlo y comunicarse con él. El espíritu no tarda en lanzarle una declaración de intenciones: no está dispuesto a dejarle ocupar su lugar junto a Rokka. Al mismo tiempo, le confiesa que sufre por no poder hacer feliz a su esposa, por lo que propone a Hazuki un trato algo particular.
(Por cierto, la portada que hemos puesto no está en español, pero el cómic sí que está en todas las librerías en "cristiano"; no hemos localizado otra imagen de buen tamaño).







Días de destrucción, días de revuelta de C. Hedges y J. Sacco

¿Quien dice que el verano no puede servir como una forma de ampliar nuestros conocimientos?
Es cierto que con el calor tendemos a buscar lecturas más "suaves" por eso de no cansar demasiado a nuestras neuronas. En este caso os ofrezco justo eso, pero con la posibilidad de ampliar vuestros conocimientos sobre nuestra historia más actual y de paso os ofrezco la oportunidad para que remováis un poco vuestra conciencia social y política. Una manera estupenda de comprender que los problemas que estamos experimentando en ciertos países ante una crisis financiera como la que sufrimos desde hace unos cuantos años, se podrían haber visto venir al fijarnos en países "más desarrollados" en general que nosotros, como es Estados Unidos. No os estoy recomendando un libro de texto, eso seguro, pero sé que mi recomendación os mantendrá alerta y os sorprenderá durante todo el tiempo que estéis de vacaciones, tanto por su extensión como por la sensibilidad con la que trata una serie de problemas que como ya he dicho, no son propias del pueblo americano, sino que también se pueden extrapolar a otros países sumidos desde hace años, en una profunda crisis social y económica.

(...) es el prototipo del nuevo cacique político, ese que viste trajes ya medida, atiende a juntas directivas en bancos y dirige compañías de seguros. Su poder emana de una vasta fortuna y de los sobornos legales que permiten al rico comprar candidatos y jueces que sirvan a sus intereses económicos. Mientras tanto, usan su dinero para intimidar y destruir a todo aquel que s cruce en su camino. El matonismo y la intimidación física a la antigua usanza no pueden compararse con las sumas destinadas a engrasar el sistema político.

Ready Player One de Ernest Cline

Aprovechando que está apunto de salir Armada, otro libro del autor –los que os vísteis la película de The Last Starfighter sabréis de qué podría tratar la novela–, me gustaría recomendaros Ready Player One, una obra sobre la que ya hemos redactado algunas noticias anunciando que se prevee la realización de una película en la que Steven Spielberg aparecerá co-productor. Ambientada en un futuro en el que hay un 90% de paro mundial y en el que la extrema pobreza es el común denominador de todos los habitantes que malviven en enormes torres de caravanas, el sistema de realidad virtual Oasis es el único lugar en el que se puede estudiar, asistir a eventos o incluso llegar ganar algún dinero. La muerte del creador de este sistema –que por cierto, me recuerda poderosamente al famoso y difunto Steve Jobs– y la promesa de legar la empresa y toda su fortuna al que encuentre el huevo de pascua que hay en el entorno virtual de Oasis, os ofrecerá una aventura inigualable recorriendo en el proceso todos los videojuegos, series, aventuras de rol y películas de los años ochenta. Un libro ágil, también instructivo y autoconclusivo. No se puede ir de vacaciones sin cierto "regreso al pasado".

Antes de morir –anuncia Anorak, expresándose en una voz mucho más grave–, creé mi propio "Huevo de Pascua" y lo oculté en algún sitio de mi videojuego más conocido, Oasis. La primera persona que lo encuentre heredará toda mi fortuna. (...) El Huevo está bien escondido, (...) pero no os preocupéis. He dejado algunas pistas por ahí para que podáis poneros en marcha. Y aquí va la primera...
"Ocultas, las tres llaves, puertas secretas abre.
En ellas los errantes serán puestos a prueba.
Y quienes sobrevivan a muchos avatares
llegarán al Final donde el trofeo espera."

El caso de Harry Quebert de Joël Dicker

Para que no se diga que solo recomiendo cosas de fantasía, me gustaría llamaros la atención sobre el libro que le ha dado tanta fama a Joël Dicker. El protagonista es un famoso escritor sumido en un grave bloqueo creativo, que tras haber dilapidado el anticipo millonario que le dio la editorial para la redacción de su siguiente libro, se encuentra viajando desesperado a un pequeño pueblo donde pedirá ayuda a Harry Quebert, su antiguo profesor de literatura y autor de renombre. En el proceso veremos un retrato perturbador de la américa profunda de los años sesenta y setenta, donde las desventuras y miserias de los habitantes se entremezclarán en una investigación que removerá un pasado incómodo. El descubrimiento del cuerpo de una chica desaparecida hace más de veinte años junto a la obra que le daría a Quebert fama internacional, abre la veda para una de las investigaciones más interesantes que hayáis podido encontrar en un libro de detectives.

A principios de 2008, aproximadamente año y medio después de haberme convertido, gracias a mi primera novela, en la nueva gran promesa de la literatura norteamericana, estaba inmerso en una terrible crisis de la página en blanco, síndrome que al parecer no es extraño entre los escritores que han conocido un éxito inmediato y clamoroso. La enfermedad no se manifestó de golpe; se fue instalando lentamente dentro de mi. Como si mi cerebro se hubiese ido quedando sin fuerza poco a poco (...) Descolgué el teléfono y marqué el número de la única persona que podría sacarme de este embrollo: Harry Quebert.

La trilogía  de la niebla de Carlos Ruiz Zafón

Uno de los libros que recuerdo con más cariño es el de El príncipe de la niebla que me mandaron en el colegio cuando no tenía ni diez años. Hace poco Booket ha sacado una edición en la que se recogen las tres primeras novelas del autor, donde reúne este libro del que os he hablado junto con El palacio de la medianoche y Las luces de septiembre. Una forma de conocer mejor no solo el trabajo de Zafón, sino que nos ofrece la oportunidad de internarnos en una serie de aventuras increíbles donde la niebla parece ser el manto que protege  y aviva los grandes misterios, aquellos que son capaces de dar vida a las estatuas o de esconder a grandes genios de la mecánica, entre otras muchas cosas inciertas. Lo mejor de todo es que es un libro que hasta los peques podrán leer y que seguro que les terminará enamorando para que se queden en el mundo de la lectura para siempre. Una forma maravillosa de recordar en este tórrido verano, escenas que nos recordarán climatologías más amables, repletas de promesas que nos harán desear estar leyendo ese libro en otoño, con la lluvia repiqueteando en los cristales, tapados con una mantita fina y con una bebida humeante a nuestro lado. Seguro que así el agua del lugar de donde sea que os estéis bañando os parece más fresquita.

El camino a través de la niebla se le hizo más largo de lo que imaginaba. Desde la ventana de su habitación, el recinto de piedra parecía encontrarse a nos cien metros de la casa. Sin embargo, mientras caminaba entre las hierbas salvajes, Max tenía la sensación de haber recorrido más de trescientos metros cuando, de entre la bruma, emergió el portal de lanzas del jardín de estatuas.


Freud de Corinne Maier y Anne Simon (cómic)

Norma Editorial, en una muestra de buen gusto y de savoir-faire, ha decidido publicar durante los últimos meses una serie de cómics biográficos sobre determinadas figuras históricas de las que podemos conocer un poquito más en clave de un humor elegante e inteligente. El cómic por el que yo me decanté –estuve entre el de Marx y éste– fue el de Freud. Predominando en sus viñetas el color verde con el que está decorada la portada, podremos conocer un poco más sobre la vida del llamado "padre del psicoanálisis" –gracias a la habilidad de Corinne Maer– y cómo empezó a practicar esa llamada "neuro-ciencia" en una época en la que todo esto más parecía cosa de brujería que de médicos titulados. Algunos de los casos más famosos de Freud se narrarán gracias al arte de Anne Simon de forma que relaciona lo jocoso con lo impactante.

Una forma fantástica de conocer a muchas de las grandes mentes de la historia que, ya sean más o menos polémicas, han revolucionado medicina, ciencia, política, sociología y otras muchas áreas que los convertirán en las cabezas visibles de lo que llamamos "progreso". Una forma de seguir aprendiendo en vacaciones, pero "de tranquis". 
 
Viví en Viena hace un siglo, soy tan conocido como Shakespeare o Einstein, se han escrito miles de libros sobre mí. Exploré un continente desconocido. El Espíritu Humano. ¿Quién Soy? Soy Freud. Soy el inventor del Psicoanálisis.



Perillán de Terry Pratchett

Es prácticamente una obligación que en una lista de recomendaciones como esta aparezcan nombres como Terry Pratchett o Neil Gaiman (aunque parezca un tópico, lo sé). Pero como en otras ocasiones he recomendado El libro del cementerio (sirvan estas palabras para que lo apuntéis igualmente en la agenda) he escogido Perillán, una de las últimas novelas del tristemente fallecido Hombre del Sombrero y en mi opinión una de las más redondas de su bibliografía. En Perillán no vamos a encontrar un mundo plano, hechiceros zampones o gremios de vampiros, sino las aventuras de un joven alcantarillero de Londres que se gana la vida como buenamente puede y que por una sucesión de acontecimientos se convierte en una de las sensaciones de la ciudad. ¿Lo mejor de la novela? Sin duda la aparición de algunos personajes históricos que le dan un toque diferente a la narración, lo divertido de determinadas situaciones y la perenne agudeza de Pratchett a la hora de trabajar los diálogos y la fluidez de sus palabras. Todo fan de Pratchett que no la haya leído tiene que hacerse con ella, es de esas novelas que gusta recordar de vez en cuando, como toda buena obra merece.

La lluvia azotaba Londres con tanta fuerza que parecía un baile de gotas, cada una de ellas compitiendo con sus compañeras por la supremacía en el aire y guardando cola para estrellarse contra el suelo. El agua caída en tromba. Las alcantarillas y desagües rebosaban y devolvían —regurgitaban, por así decirlo— unos desechos de fango, limo y mugre, de cadáveres de perros, cadáveres de ratas, gatos y cosas peores; entregaban de vuelta al mundo de los hombres todo lo que estos habían creído dejar atrás; fluían, atropellados y borbollantes , hacia el desbordado y acogedor río Támesis [...]. 

Las puertas de Anubis de Tim Powers

El maestro de los viajes temporales es el autor de una de las mejores novelas de su interesante producción literaria, y a Las puertas de Anubis me remito. Lo que empieza como una expedición científica desde el presente al Londres de principios del siglo XIX (¿os habéis fijado cuántas novelas hay que se ambientan en la urbe del Támesis?) para asistir a una conferencia de Samuel Taylor Corelidge, termina siendo una odisea para el protagonista. Pero Las puertas de Anubis no es una simple novela de viajes en el tiempo, ya que entre sus páginas vamos a encontrar mucho tema fantástico, desde magia negra y hechiceros hasta organizaciones secretas. Powers ha conseguido crear una obra que no pierde un ápice de frescura aunque pasen los años, al estilo de los famosos best sellers de conspiraciones religiosas y demás, pero mejor documentado, escrito y creo que bastante más divertido. Si después de esta novela no queréis seguir leyendo más cosas del autor nada lo hará, salvo que aborrezcáis el siglo XIX, los viajes temporales y la ciudad londinense. Ahora que lo pienso... ¿he mencionado sus originales novelas de vampiros?

El Amo los envió a las ruinas de Memfis para que copiaran de una piedra oculta los jeroglíficos que formaban su auténtico nombre. En ese lugar les aguardaba una gran sorpresa. Habían visto una vez el nombre del Amo en la piedra, hacía siglos, y los caracteres que había tallados en la roca eran dos símbolos parecidos a una llama que ardía en un plato, seguidos luego por un búho y la cruz lobulada: Tchatcha-em-Ankh, decían los signos, Fuerza en la Vida. Pero en la vieja piedra se veían entonces caracteres distintos; leyeron tres signos que parecían cúpulas, un pájaro, un búho, un pie, otra vez el pájaro y luego un pez sobre una oruga. Khaibitu-em-Betu-Tuf, decían los signos, y su traducción era: Sombras de la Abominación.

La reina de la Costa Negra y otros relatos de Conan de Robert E. Howard

El bárbaro Conan parece algo olvidado últimamente, y eso que es uno de los grandes iconos de la literatura fantástica desde que su padre literario, el gran Robert E. Howard, lo creara allá por los años veinte. Los relatos del cimmerio son canela fina para todos aquellos que gusten de la buena fantasía y por lo menos un puñado de ellos deberían ser degustados por los devoradores de novelas de mundos imaginarios que se publican hoy en día. La principal duda que tendrán los neófitos será por dónde empezar, pero ahí está la gracia de Conan, que se puede empezar por cualquier historia, ya que no están escritas en orden cronológico ni tampoco dependen de otras. Una buena idea sería coger la exquisita antología que posee Cátedra en su colección "Letras Populares" y empezar por ella. La cantidad de relatos incluida, que se completa con una excelente introducción de Javier Fernández, parece escasa a priori, pero todos ellos son piezas maestras como El fénix en la espada, La torre del elefante o Clavos rojos. La reina de la Costa Negra y otros relatos de Conan es la puerta perfecta para engancharse a las aventuras del cimmerio y no abandonar Hyboria jamás.

Las antorchas llameaban tenebrosamente en los festejos del Maul, donde los ladrones del este celebraban su carnaval nocturno. En el Maul podían estar de juerga y berrear tanto como quisieran, pues la gente decente evitaba el barrio, y los vigilantes, bien retribuidos con sucias monedas, no interferirían en la diversión. Por aquellas calles tortuosas y sin empedrar, con sus pilas de desperdicios y sus charcos mugrientos, daban tumbos y vociferaban los juerguistas borrachos. El acero destellaba en las sombras, en las que el lobo acechaba al lobo, y de la oscuridad se alzaban las risas chillonas de las mujeres y los sonidos de riñas y peleas. La pálida luz de la antorchas lamía desde las ventanas rotas y las puertas abiertas de par en par, y de este lado de las puertas los rancios olores del vino y del apestoso sudor de los cuerpos, el clamor de los compañeros de borrachera y el martilleo de los puños en las mesas ásperas, los fragmentos de canciones obscenas saltaban a la cara como un puñetazo.

Star Wars: El libro de los Sith de Daniel Wallace

Embarcarse en la empresa de leer material de una saga muy, muy lejana parece un trabajo arduo, pero nada más lejos de la realidad. En verdad se puede empezar a leer casi por cualquier cosa, y para eso nos vienen muy bien los libros de Daniel Wallace. Este autor americano ha condensado en una serie de libros temáticos mucha de la imaginería de la saga (tiene uno sobre los Jedi, otro sobre los Sith, otro sobre el Imperio y un cuarto sobre los cazarrecompensas). Pero como solo hay espacio para elegir uno, propongo El libro de los Sith, porque parece que leer sobre los malos de la película siempre es un punto a favor. En este caso concreto, el libro está trufado de información sobre la facción más misteriosa de la saga galáctica y nos contará muchísimas cosas que no sabíamos o que ni siquiera sospechábamos, cosas relacionadas con el combate con sables láser, la historia de la facción, sus costumbres y rituales e incluso indumentaria y otras cuestiones más puramente estéticas. Por razones obvias, no todo lo que se conoce sobre los Sith está recogido en este libro (Wallace hubiera necesitado cinco volúmenes), pero lo que hay es muy bueno y nos dejará más que satisfechos de conocimientos. Los buenos holocrones tienen que dejarte algo en la mente, y este libro lo consigue.

Sinopsis: Los Sith han existido desde tiempo inmemorial. Cuando los señores Sith comenzaron a ganar poder, unos pocos recogieron sus planes y su filosofía para hacerse con el control de la galaxia. Después este conocimiento desapareció. O al menos eso parecía… Sus escritos fueron conservados por reconocidos Sith, e incluso por algunos Jedi, quienes añadieron sus reflexiones. Darth Sidious rastreó lo que quedaba de los cinco textos más legendarios y a partir de ellos, escribió un sexto, su propio manifiesto. Todos estos documentos reunidos conforman El libro de los Sith.

El monje y la hija del verdugo de Ambrose Bierce

Parece imposible que un monje franciscano pueda enamorarse de la hija de un verdugo, pero dicen que el amor es ciego y Ambrose Bierce lo plasma muy bien en este relato que puede leerse gracias a Libros del Zorro Rojo y las magníficas ilustraciones de Santiago Caruso. La narración juega con dos mundos diferentes: la razón, la civilización y la contención de las emociones, todo ello condensado en la figura del monje por un lado, y la naturaleza, el salvajismo y las pasiones de la hija del verdugo por el otro, a quien se tacha de impía, bruja, poseída por el demonio y todo lo que siempre se pone como etiqueta a quien no es como la mayoría (especialmente si hablamos de siglos atrás). El monje y la hija del verdugo tiene una ambientación gótica francamente trabajada: leyendo las palabras de Bierce podemos sentir el silencio de las montañas, respirar el aroma de las edelweiss y contemplar la oscuridad de los acantilados germanos. Como se trata de una historia que se lee en menos de una hora, parece idónea para degustarla en estas fechas, aunque tampoco estaría de más regresar a ella en temperaturas menos calurosas como otoño o invierno y comprobar, a modo de ejercicio, si nuestra percepción del relato es la misma.

Señor, Salvador de mi alma, ¿adónde me has conducido? Aquí estoy, en la torre de los condenados, asesino convicto, y mañana, al amanecer, ¡me llevarán a la horca y seré colgado! Pues quien dé muerte a un semejante debe ser muerto; esta es la ley de Dios y del hombre.

agosto 22, 2015y


 

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