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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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19 de mayo de 2013

Críticas de cine: «Jack el Caza Gigantes», de Bryan Singer

Título original: Jack the Giant Slayer.
Dirección: Bryan Singer.
Guión: Darren Lemke, Christopher McQuarrie y Dan Studney.
Producción: New Line Cinema, Legendary Pictures, Original Film, Big Kid Pictures, Bad Hat Harry y Warner Bros.
Banda sonora: John Ottman.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 114 min.
Estreno en España: 15 de marzo, 2013.
Temática: Fantasía, aventuras, cuentos.
Correlación: Independiente.


Tras haber empuñado la batuta en la segunda entrega de los mutantes Marvel en X-Men 2, dirigir a Tom Cruise como Claus von Stauffenberg en la interesante Valkiria, pero también dejado huella en la anodina Superman Returns, ahora le toca a los cuentos tradicionales el contar con el director de Sospechosos Habituales para adaptar el famoso cuento anónimo de origen inglés donde el protagonista encuentra unas habichuelas mágicas que pronto se convierten en tallos de kilómetros de altura que conducen hasta el reino de los gigantes, más allá de las nubes. La última adaptación conocida del célebre cuento inglés –no, no es de Hans Christian Andersen ni de los hermanos Grimm– fue en la cinta de animación El Gato con Botas, un spin-off de las aventuras del ogro verde de DreamWorks que no ha funcionado tan bien en taquilla pese a tratarse de una cinta de simpático argumento, un puro capa y espada de temática fantástica. Pero dejando de lado al alter ego de Antonio Banderas, la nueva película de Bryan Singer hasta X-Men: Days of Future Past nos devuelve el espíritu de las películas de fantasía de las de antes, aquellas con las que disfrutamos antaño –y seguiremos haciéndolo, para qué negarlo–, pero adaptada por sus impresionantes efectos especiales a las técnicas narrativas de hoy en día donde las posibilidades manejadas por un ordenador aumentan por las ya de por sí generadas por las manualidades de siempre que han caracterizado el cine de animación de los ochenta y noventa: la de los matte paintings, los animatronics o los disfraces –algo que por ejemplo le sirvió de buena gana a Peter Jackson en La Comunidad del Anillo–.


Pero no nos engañemos porque en Jack el Caza Gigantes no hay matte paintings, ni animatronics ni nada que se le parezca, o que el espectador permita adivinar de un simple vistazo –si lo han camuflado de manera perfecta para enseñarlo luego en los making of es otra cosa–, pero ese espíritu de aventuras y fantasía que se generó en los ochenta sigue despierto en la enésima adaptación –o mención si tenemos en cuenta otras películas como Los hermanos Grimm, de Terry Gilliam– del celebérrimo cuento inglés. Un argumento tan sencillo como funcional permite introducirnos de forma rápida y sin complicaciones en el asunto de la cinta. Nada más que soltar el lastre para que en una película de fantasía el espectador se sienta atraído hacia lo que acontece en la pantalla, que en este caso es una sucesión de preciosistas imágenes de un castillo medieval de puro cuento, una campiña inglesa por la que querríamos pasear a la caída de la tarde y un Reino de los Gigantes donde crece la incertidumbre ante lo desconocido, pues no sabemos como espectadores si encontraremos animales de tamaño gigante, abejas enormes o quién sabe qué cosas más. Pero una cosa es segura: allí hay gigantes –o HereThere Be Dragons, como apunta el mapa de Thrór–. Unos gigantes terroríficos que sin duda en una pantalla de cine generan más pavor que en una de televisión, donde el sonido del retumbar de sus pasos y el generoso tamaño con el que han sido dotados gracias a los artífices de la cinta, causan temor con cada una de sus apariciones. No son perfectos porque para conseguir una criatura generada por ordenador que resulte inidentificable de otra real todavía tiene que pasar algo de tiempo. Pero estos gigantes parece de verdad, respiran como los de verdad –oh, espera– y son capaces de aplastar humanos como si de simples mosquitos se tratasen –lo que resulta inquietante porque realmente pueden hacerlo cuando quieran sin posibilidad de que la víctima se defienda, a no ser que sea otro gigante–. En cierta forma me recordaron a los que aparecen en Ira de Titanes, igual de pavorosos y que se comen toda la pantalla con su primera aparición. Qué menos tratándose de una película titulada Jack el Caza Gigantes, donde lo más importante debería ser eso, los gigantes.


En cuanto al reparto, no tenemos ninguna queja porque cada actor está en su sitio, en el papel que le corresponde, sin florituras ni aspavientos. Es un cuento donde todo debe actuar según lo prefijado, con un Ian Mcshane que últimamente parece que le ha cogido gusto al género fantástico –Blancanieves y la Leyenda del Cazador, Los Seis Signos de la Luz, Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas , además de prestar su voz en El Aprendiz de Brujo y Los mundos de Coraline, y de aparecer próximamente Hercules: The Thracian Wars–, y donde también tenemos a un Ewan McGregor –ese pelo– que aporta dinamismo a la cinta, el espadachín del grupo, básicamente, junto a su comparsa Eddie Marsan –uno de los gigantes es clavado a él, por cierto–. Pero el reparto no acaba ahí porque Nicholas Hoult (X-Men: Primera Generación, Memorias de un Zombie Adolescente) presenta su ingenio y perspicacia con un papel donde el actor aporta frescura no tratándose del típico joven inepto que no tiene idea de nada, sino que se trata de un campesino que consigue al final ser un héroe por derecho propio. El que se lleva la palma quizá sea Stanley Tucci, con un papel que resulta ser el del villano de la historia –lo vemos venir desde el principio–, con un malo de cuento, ambicioso y rastrero, al que nos dan ganas de sacudir las más de las veces. Tampoco quiero dejar de mencionar el trabajo de actores como Ewen Bremmer o Christopher Fairbank, puesto que aunque estén camuflados bajo capas de maquillaje digital de gigante, su trabajo se hace notar.


La cinta, de corte sencillo y elegante, nos transporta hasta un cuento de hadas donde los gigantes resultan ser totalmente ciertos. Tenemos entretenimiento para rato con las casi dos horas que dura esta Jack el Caza Gigantes, porque no debemos buscar más allá de un argumento sencillo, interpretaciones correctas, notables en algunos casos, con un fuerte hincapié en el tema gigántico de la premisa inicial. La música de John Ottman –épica y de corte aventurero, como el tema principal, "Jack and Isabelle" o "Logo Mania"–, uno de los aspectos destacables de la cinta junto a los brillantes efectos visuales del Reino de los Gigantes y de la creación del gargantuesco tallo que conduce al mismo, consigue recrearnos durante un buen rato, dejando volar nuestra imaginación. Eso sí, que los más pequeños de la casa se abstengan en ciertos momentos porque la brutalidad con la que han sido reflejados los gigantes, así como sus maneras salvajes e impredecibles, sobrepasa la expectativa inicial de tratarse de una historia adornada con las noñerías con las que a veces se retratan los cuentos. Una de mis escenas favoritas es, sin lugar a dudas, el momento crepe con Ewan McGregor, ¡la de risas que se deben haber echado en el rodaje! Por lo demás, no creo que veamos una segunda parte, como es lo típico en los casos en que una cita resulta fructífera en taquilla, porque la recaudación de Jack el Caza Gigantes ha corrido un destino similar al de John Carter, por más que la cinta de Andrew Stanton me resultase bastante notable. La pobre recaudación hasta el día de hoy no permitirá ver una continuación, pero tampoco le hace falta. Eso sí, no será lo último sobre cuentos que veremos en pantalla, ahora que están más de moda que nunca.

mayo 19, 2013y

25 de marzo de 2013

Críticas de cine: «Oz, un mundo de fantasía», de Sam Raimi

Título original: Oz the Great and Powerful.
Dirección: Sam Raimi.
Guión: Mitchell Kapner, David Lindsay-Abaire, L. Frank Baum (por las novelas de Oz).
Producción: Walt Disney Pictures, Roth Films.
Banda sonora: Danny Elfman.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 130 min.
Estreno en España: 8 de marzo, 2013.
Temática: Fantasía, aventuras.
Correlación: Independiente, aunque se trate de una precuela de El mago de Oz.


El cine de fantasía goza de buena salud en la actualidad, no necesitamos más que volver atrás la mirada para darnos cuenta de la cantidad de películas de temática fantástica que han sido estrenadas en un corto periodo de tiempo. Un resurgir que ha sido potenciado en parte por el estreno durante las pasadas navidades de El Hobbit: Un Viaje Inesperado, la nueva película de Peter Jackson a partir de una obra de J. R. R. Tolkien, abriendo así la veda para todo un sinfín de películas que nos transportan hasta mundos fantásticos que sólo pueden existir en nuestra imaginación –o puede que existan ahí fuera, esperando a ser descubiertos, aunque por ahora sólo sea en las páginas de un libro o en la pantalla del cine–. Es el caso de las películas basadas en cuentos tradicionales o novelas juveniles de renombrado éxito, como El Hobbit, o también como la que ahora nos ocupa, la enésima adaptación o reinterpretación fílmica del entorno de fantasía creado por el entusiasta de la literatura infantil Lyman Frank Baum, padre de todo un sinfín de posibilidades fantásticas que tienen lugar en la tierra de Oz, una de las ambientaciones de fantasía más populares del pasado siglo –curiosamente, marcando el territorio exactamente en 1900–, y que ha servido para cimentar o moldear toda la literatura juvenil del siglo XX, siendo uno de los primeros mundos de ficción de la que bebe toda literatura juvenil fantástica.


El atrevimiento del productor y director Sam Raimi por regresar al mundo de Oz con una precuela de la historia original –titulada El maravilloso mago de Oz, en lugar de El mago de Oz, que es la abreviatura para la primera obra de teatro producida– ha dado como resultado un entretenido y agradable paseo por ese vistoso mundo que el equipo creativo de Alicia en el País de las Maravillas –la película de Tim Burton que adapta la obra de Lewis Carroll– ha producido gracias a los estudios de Walt Disney Pictures con la que se notan ciertos paralelismos, como por ejemplo la presentación del nuevo entorno. Es cierto que el nombre del director puede echar para atrás a cualquiera que se anime a echar un vistazo a la película, más teniendo en cuenta que es considerado –no sólo por el que escribe esta crítica– como uno de los peores artífices, aunque con éxito, de la industria del cine y la televisión, a ejemplos como la degeneración paulatina de las aventuras de Hércules o Xena, la princesa guerrera me refiero, sin dejar de mencionar la en ocasiones ridícula Spider-Man 3.

Dejando de lado el estigma de su nombre, lo cierto es que Oz, un mundo de fantasía es un espectáculo visual de principio a fin que se deja disfrutar con atención, con una secuencia inicial en blanco y negro con sonido monocanal que resulta memorable por el contraste que supone con el resto de la cinta –todo un homenaje al cine clásico, formando parte de ese revival que está teniendo últimamente la industria de Hollywood con obras como La invención de Hugo o The Artist–, más moderno si cabe con efectos digitales que destacan sobre todo en la creación de personajes o escenarios, gracias a las herramientas avanzadas por ordenador que permiten una mayor soltura a la hora de dar vida a un mundo de fantasía como es el caso, aunque los animatronics, las maquetas a escala o los matte paintings siguen siendo una opción perfectamente válida que dieron su buen resultado en películas clásicas del género fantástico como Willow o Dentro del Laberinto sin necesidad de alardes tecnológicos, y estoy convencido de que no habrían sido lo mismo de haber contado con la tecnología actual. El momento en que el sonido mono e imagen en blanco y negro del "The Baum Bros. Circus" deja paso a la gama de colores completa y al sonido Dolby se queda grabada en la mente del espectador como hizo en el momento del tráiler. La banda sonora ha sido realizada por Danny Elfman, la cual sobresale en los intrigantes e imaginativos títulos de crédito –acordes con la etapa antigua que tratan de emular–, pero se mantiene discreta durante el resto de la cinta, algo similar a lo que ocurrió en Alicia en el País de las Maravillas, quizá debido a la falta de ideas que hace reincidir una y otra vez en el personal estilo musical del compositor que siempre asociamos con las películas de aires "tenebrosos" de Tim Burton.


Pero pese a esa apariencia de modernidad digital que abunda en cada fotograma de Oz, un mundo de fantasía, se respira un cierto aire a clásico, no ya por el comienzo de la cinta como si de los inicios del cine se tratase, sino por la sensación que tenemos en ocasiones de acompañar de nuevo a Dorothy por el camino de baldosas amarillas, solo que en esta ocasión la joven de Kansas es sustituida por el joven ilusionista que termina aterrizando en la tierra de Oz gracias a un globo aerostático y a un terrible tornado como el que transporta a Dorothy hasta las verdes praderas del mágico mundo. Estamos ante una precuela en toda regla, que no sólo sienta un precedente en la filmografía relacionada con el escenario inventado por L. Frank Baum, sino que forma parte de él como en su momento lo hizo la película de Victor Fleming con Judy Garland como protagonista en 1939. Pero salvando las distancias con la más popular adaptación conocida por todos, Oz, un mundo de fantasía tiene también esa intención de maravillar –creo que es lo que buscamos todos en una película de fantasía, o en cualquier película en general–, puede que acercándose a lo que sintieron aquellos primeros espectadores de la cinta de Warner Bros en los años cuarenta, pero tan acostumbrados estamos a los efectos digitales, a la saturación de opciones de entretenimiento, que es imposible que sintamos el mismo efecto de la maravilla, qué duda cabe, pero la intención está ahí para cada tipo de espectador, quien recogerá lo mejor de la cinta para adaptarlo a sus propias experiencias. 

Si en lugar ahora, Oz, un mundo de fantasía se hubiera estrenado hace cincuenta años, estaríamos hablando de un hito del cine, pero que en la segunda década del siglo XXI se queda en una película entretenida que trata de plasmar –y lo consigue– las muchas maravillas que podemos encontrar en el mundo de Oz, munchkins incluidos. Tiene un inicio magnífico, pero en su mayoría, salvo algunos detalles, no sorprende ni su factura digital ni interpretativa, donde hablamos de un James Franco que hace bien su papel como el joven cobarde y socarrón que ansiaba una salida a su vida pero que no quiere decir que acabar en Oz sea lo mejor –tengo que admitir que para mi ha sido el mejor personaje de todos–, aunque por otro lado Rachel Weisz resulta discreta en todo el metraje, mientras que Mila Kunis, insegura al principio, cobra fuerza en su personaje con la transformación en el clásico icono que todos conocemos –incluso está por ahí Bruce Campbell, presente en todas las películas del director–. Detectamos cierta exageración en la interpretación de todo el elenco de actores, incluso en los personajes digitales como el mono alado o la muñeca de porcelana, lo que nos da que pensar que es cosa del director la insistencia en personajes que resultan en cierto modo demasiado predecibles incluso para tratarse de una obra infantil –bien por la dirección de los actores o la construcción de sus alter ego–, una de sus características o defectos principales, porque Sam Raimi consigue dotar a cada una de sus creaciones de un tono de parodia del que es difícil desprenderse y que automáticamente asociamos con él. En el caso de Oz, un mundo de fantasía, no es la excepción, aunque sí es cierto que se encuentra en mucha menor medida que en por ejemplo, los casos mencionados anteriormente, ¿porque acaso el poderoso Mago de Oz no es un charlatán, un farsante?


El tono de precuela de todo un grande de la fantasía ha sido acertado por más que no dejamos de atisbar referencias a la historia original, no ya a la película de 1939 solamente, sino a todo el imaginario de El mago de Oz, desde el viaje por el camino de baldosas amarillas hasta la Ciudad Esmeralda, pasando por las criaturas que pueblan su reparto, el tema de las brujas buenas y malvadas o el sentimiento de compañerismo en el que también hace hincapié El mago de Oz, sentando las bases para una historia que se mantiene perenne en la conciencia colectiva como también han hecho otras obras de igual calado como Alicia en el País de las Maravillas, La Guerra de las Galaxias o Blancanieves y los Siete Enanitos. No será desde luego la última adaptación fílmica o para la televisión que veremos en los años venideros de la obra cumbre de L. Frank Baum, pues cada cierto tiempo la historia nos es recordada de una forma u otra, como lo hizo esa última versión para la televisión titulada Tin Man. Que de esa futura adaptación se encargue Sam Raimi es otra historia, pero desde luego el mundo de Oz ha sido explotado en multitud de novelas y más recientemente cómics, de la que El mago de Oz o, en este caso Oz, un mundo de fantasía, es la punta del iceberg. Una película de fantasía entretenida, que tiene sus defectos pero que resulta igualmente recomendable en muchos de sus aspectos –mis momentos favoritos se encuentran en el tramo final y en la secuencia inicial–, sobre todo para los que han dejado volar su imaginación para quedarse en las coloridas tierras de Oz.

marzo 25, 2013y

24 de febrero de 2013

Críticas de cine: «Brave», la princesa indomable de Pixar

Título original: Brave.
Dirección: Mark Andrews, Brenda Chapman.
Guión: Brenda Chapman, Irene Mecchi, Mark Andrews, Steve Purcell.
Producción: Walt Disney Studios, Pixar Animation Studios.
Banda sonora: Patrick Doyle.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 93 min.
Estreno en España: 10 de agosto, 2012.
Temática: Fantasía, aventuras, animación, comedia.
Correlación: Independiente.


Las princesas en el mundo del cine de animación no pasarán de moda, como lo demuestra la entretenida última producción de la factoría Pixar. El personaje ideado por la compañía del flexo pretende ser un modelo rompedor e innovador dentro de su carrera en el mundo de las películas hechas por ordenador, que hasta ahora únicamente nos habían proporcionado personajes que no seguían un patrón de carne y hueso –aunque con unos sentimientos y actitudes muy humanos–, y salvando la excepción del adorable viejecito de Up, la figura de Mérida es el segundo personaje humano que hemos podido contemplar en Pixar, primer personaje femenino en toda la carrera de la compañía. Esa ha sido una de las bazas a la hora de hacernos entrar por los ojos las virtudes de esta cinta dirigida para toda la familia, pero Brave encierra algo más entre sus aires de cuento, como toda película de animación que se precie.

La película no sólo es una historia ambientada en la Escocia medieval, con unos aires de cultura celta que personalmente le sientan muy bien a la cinta –por más que este tipo de ambientaciones resulten algo descafeinadas en muchas ocasiones–, sino que desprende un aire diferente que no podíamos intuir de antemano con sólo echar un vistazo al tráiler. Pero lo que en un principio puede parecer como una película más dentro del mundo del cine de animación, esconde un sorprendente e interesante hilo argumental –aunque propio de las películas de la factoría– que en su escasa hora y media deja patente que Brave no es sólo una película con elementos de fantasía, sino un cuento de hadas con multitud de elementos reconocibles en los que no falta ni el villano de turno –tan inherente a las películas Disney como lo es el agua al té– ni la bruja que dota el conjunto de un proceso mágico. La manera en que Pixar ha conjugado todos esos componentes es quizá uno de los mayores aciertos de la película.


La compañía del flexo ha intentado hacer un producto para toda la familia que se aleja bastante de su habitual trayectoria cinéfila, acercándose más a lo que son las películas de animación tradicional que abanderan la otra compañía productora como es Walt Disney Studios, más próximo a Enredados –otra genial cinta de animación de temática clásica– que a Toy Story. El asunto más familiar e imperativo es el de plantear el tema universal de la relación entre madre e hija, la responsabilidad y las opciones de cambio, todo ello dirigido hacia la joven protagonista, quien lejos de sentarse a gobernar el clan junto a un indeseado esposo, despunta sus habilidades en el dominio de la monta a caballo y el manejo del arco, todo ello alejado de lo que la sociedad exige a una mujer, un fiel reflejo de la sociedad en la que vivimos y que lleva fraguándose desde tiempo inmemoriales hasta ahora.

¿Es la película de Mark Andrews y Brenda Chapman una obra maestra? El tiempo lo dirá, pero por el momento, y hasta que el vino no madure lo suficiente, Brave se queda por el momento en una propuesta entretenida sin pretensiones, original en algunos de sus planteamientos, con un apartado artístico y tecnológico envidiable –la cabellera rojiza de la protagonista, muy similar a la madre mala de Enredados–, con un humor para todas las edades que hará soltar la carcajada a muchos de los espectadores, y con la idea de mezclar de fondo el cuento de hadas con la impredicibilidad como factor sorpresa en su trama, algo que a título personal fue lo que más me motivó a la hora de disfrutar de la película junto a esos bellos parajes escoceses, la genial composición de Patrick Doyle en el terreno musical y la frescura con la que Pixar nos pasea por las aventuras de la protagonista, lo que le puede valer a la compañía un Óscar a la mejor película de animación.


febrero 24, 2013y

24 de diciembre de 2012

Especial de Navidad 2012 (II): «El Origen de los Guardianes», de Peter Ramsey

Título original: Rise of the Guardians.
Dirección: Peter Ramsey.
Guión: David Lindsay-Abaire (guión), William Joyce (novela).
Producción: DreamWorks Animation.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 97 min.
Estreno en España: 30 de noviembre, 2012.
Temática: Fantasía, animación, navidad.
Correlación: Independiente.


La compañía de animación DreamWorks Animation, que nos trajo hace un par de años obras películas tan recomendables como Kung Fu Panda 2 o Cómo Entrenar a tu Dragón, vuelve a sorprendernos esta vez con un nuevo largometraje de animación de género fantástico que nos detalla las aventuras de los diferentes guardianes que custodian aspectos tan diferentes como el mundo de los sueños, la Navidad o la Pascua. Dirigida por Peter Ramsey –quien ha trabajado como storyboarder en películas como Drácula de Bram Stoker, El Club de la Lucha, El Grinch o Minority Report– esta nueva apuesta fantástica de la compañía que dio vida al ogro verde Shrek es una de las mejores recomendaciones que podemos hacer en estas fechas navideñas, tanto por su clara y directa representación del espíritu navideño, como por su factura técnica, impecable en todo caso tratándose de una película en la que el estudio de animación ha volcado buena parte de su buen hacer para ofrecer un producto que pueda situarse entre las mejores opciones en el momento de elegir una película de animación familiar en el cine.

Siguiendo con el patrón de este tipo de películas en los que el concepto del Bien y del Mal es claramente identificable en un primer vistazo –tanto por el aspecto de los personajes como por sus diferentes personalidades–, El Origen de los Guardianes es una suerte de 'Los Vengadores' pero en temática navideña. Cada personaje desarrolla un papel diferente dentro del grupo, con una serie de características o habilidades especiales que suman un todo a la hora de enfrentarse al villano de turno que pone en jaque a los Guardianes, en este caso Sombra, conocido también como 'el Coco' –y que también nos recuerda al Loki de Los Vengadores–. Por ejemplo, tenemos la capacidad de Bunny, el Conejo de Pascua de trasladarse de un lugar a otro mediante agujeros creados en el suelo o las paredes, además de su habilidad en artes marciales; también tenemos la indudable maestría cosaca con las espadas de Santa Claus (también llamado Norte); o los poderes de Sandy, el creador de sueños, que resulta ser uno de los guardianes más poderosos a la hora de enfrentarse a los poderes oscuros de Sombra. Contaremos también con personajes como El Hada de los Dientes o Jack Escarcha, siendo este último el eje sobre el que pivota la cinta.


Como personaje principal de El Origen de los Guardianes, Jack Escarcha se convierte en el centro de atención, su progreso como figura mágica, una suerte de Peter Pan, joven rebelde y carismático, que propicia la llegada del frío con toda suerte de travesuras relacionadas con la estación. La cinta se centra en su autodescubrimiento, su misterioso origen antes de convertirse en la leyenda folclórica que ahora es –una figura divertida pero triste al mismo tiempo porque nadie puede verle–, algo que tanto él como el resto de guardianes del grupo tratarán de averiguar para que no caiga en las tentadoras garras de Sombra, otra de estas figuras folclóricas que surgen debido al miedo del hombre por la oscuridad y lo desconocido.

Una fantasía plagada de acción y con un ritmo endiablado es lo que nos propone El Origen de los Guardianes, película que perfectamente podría ser uno de los inicios de una nueva saga dentro de la compañía DreamWorks Animation, aunque por el momento es difícil que así sea debido a las algo inferiores expectativas que la cinta ha creado, al contrario que otras películas de mayor éxito como las sagas de Shrek, Kung Fu Panda o Cómo Entrenar a tu Dragón –de la que se espera una secuela para dentro de un par de años–. La compañía siempre trata de alejarse de los convencionalismos que rigen buena parte del cine de animación, con interpretaciones propias de los tópicos, películas frescas e imaginativas, mensajes originales o técnicas avanzadas de animación que hacen de cada película una obra para recordar. Con El Origen de los Guardianes no es algo diferente; entre su propuesta en principio más típica dentro de los estrenos de animación navideños a lo largo de los años, destaca un excelente apartado técnico –con una genial banda sonora de Alexandre Desplat–, un notable diseño de personajes, un ritmo endiablado –como decíamos antes–, en el que no cabe el aburrimiento, y en definitiva, un conjunto en general que refleja a la perfección el espíritu navideño que todos llevamos dentro, siendo uno de los puntos a favor de la cinta que removerá sentimientos interiores que algunos creían perdidos. Sólo por eso El Origen de los Guardianes ya merece la pena, además de ser una película de fantasía al uso de las que a todos nos gusta ver de vez en cuando.


Por otro lado, El Origen de los Guardianes se basa, como casi todas las películas, en una serie de libros juveniles, en este caso obra de William Joyce, reconocido autor e ilustrador de libros para niños que ha trabajado en películas como Toy Story –creando el concepto de los personajes–, en la también película de Pixar, Bichos, o en la idea de Robots –la película de la Fox dirigida por el director de Ice Age, Chris Wedge. Blue Sky Studios y Twentieth Century Fox Animation traerán además en 2013, otra película de animación dirigida por Chris Wedge basada en un libro de William Joyce: Epic. Con este panorama, el cine de animación continuarán siendo uno de los géneros más lucrativos y mejor valorados a la hora de disfrutar del buen cine, como lo demuestra esta más que interesante El Origen de los Guardianes, fantasía, aventuras, mucha magia, generoso humor y un toque de 'Los Vengadores', reunidos en una cinta navideña que todo el mundo podrá disfrutar si se lo propone.

diciembre 24, 2012y

28 de mayo de 2012

Harry Potter y el Misterio del Príncipe – David Yates

Título original: Harry Potter and the Half-Blood Prince.
Dirección: David Yates.
Guión: Steve Kloves, J.K. Rowling (novela).
Producción: Warner Bros. Pictures, Heyday Films.
Nacionalidad: Reino Unido, Estados Unidos.
Duración: 153 min.
Estreno en España: 15 de julio, 2009.
Temática: Fantasía, magia.
Correlación: Sexta entrega de las películas basadas en los libros de "Harry Potter".



La saga cinematográfica basada en los libros escritos por la autora británica J. K. Rowling ha pasado por las manos de diferentes directores desde que comenzara su andadura en salas de cine allá por 2001. Con Chris Columbus en primer lugar, a cargo de las dos películas iniciales de la saga -Harry Potter y la Piedra Filosofal, Harry Potter y la Cámara Secreta-, seguido por Alfonso Cuarón a manos de Harry Potter y el Prisionero Azkabán, a su vez con Mike Newell encargado de su cuarta entrega en Harry Potter y el Cáliz de Fuego, director de la fallida Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo (sin ninguna duda inferior a la protagonizada por el joven mago), ha recaído en David Yates la tarea de retomar el rumbo final de la saga desde su quinta entrega con más que notables resultados, sobresalientes en el caso de las dos últimas películas -segmentada en dos partes- que cierran el ciclo. Un director que ha trabajado principalmente en series para la televisión, habiéndose convertido de paso en el autor de más entregas del joven mago.

En Harry Potter y el Misterio del Príncipe ("Harry Potter y el Príncipe Mestizo", para los puristas) asistimos al sexto año de Harry Potter en la escuela de magia de Hogwarts. Sin embargo, al contrario que ocurría en entregas anteriores, donde la inocencia y el descubrimiento de un mundo mágico a espaldas de los muggles era posible, ese sentimiento de amenaza provocado por poderes oscuros marcados por las profecías que acechan ahí fuera se ha ido acentuando con el paso de los años, con lo que poco de eso queda ya de ese juvenil comienzo que a todos encandiló en las salas de cine una navidad cualquiera de hace más de una década.

De izquierda a derecha: Profesora McGonagall (Maggie Smith), Albus Dumbledore (Michael Gambon), Severus Snape (Alan Rickman), Horace Slughorn (Jim Broadbent) y Harry Potter (Daniel Radcliffe).


Las aventuras del joven mago se han ido convirtiendo en películas de fantasía más maduras, con cierta inclinación hacia los toques de terror -algo que sin duda encanta a los más pequeños- sin que ello signifique dejar de lado esa exquisita ambientación de fantasía urbana, donde la magia es posible (siempre que en dicha realidad no te haya tocado ser un simple muggle), pero donde todo adquiere tintes dramáticos conforme el joven Potter gana en edad y capacidad de decisión y responsabilidad, mientras ve como sus seres queridos, algunos de ellos verdaderos mentores que le han ayudado en su lucha contra el Señor Tenebroso, desaparecen de su vida para siempre.

Siendo esta sexta entrega una de las más dramáticas hasta la fecha (sin contar las dos partes de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte), donde ese sentimiento de amenaza que comentaba antes se ha ido acentuando especialmente tras el final de Harry Potter y la Orden del Fénix, podemos esperar que ya nada será como antes. La inocencia perdida, la ilusión de comenzar un nuevo curso en el colegio soñado de Hogwarts desaparece para dejar paso a una carrera contrarreloj, la búsqueda de ciertos objetos que podrían acabar con el temido Voldemort, pero donde el romance juvenil (otro de los temas acentuados durante la saga) no se deja de lado, porque al fin y al cabo los protagonistas son adolescentes que están en pleno florecimiento. Por el camino conoceremos a nuevos personajes, como por ejemplo Horace Slughorn -el nuevo profesor de pociones-, se le dará más importancia al detestable Draco Malfoy, enemigo jurado de Harry Potter desde su llegada a la escuela de magia y hechicería (con una sobresaliente interpretación de Tom Felton), pero también conoceremos más sobre el pasado del Señor Tenebroso. Si bien el libro nos presentaba una relación completa de su verdadero origen, sin duda una de las partes más importantes de la novela homónima en que se basa la película, el contenido incluido en la cinta se ha rebajado hasta tal punto de que nada de lo que acontece en el libro a ese respecto podrá ser contemplado en aquella, siendo en este caso un hecho decepcionante que los que no hayan leído la novela no podrán apreciar. Lo mismo podemos decir del explosivo final acaecido en la obra escrita, algo diferente respecto al mostrado en su versión cinematográfica. Es en ese momento cuando podemos llegar a establecer una línea que separa la novela de su respectiva película, siendo la primera opción la manera más completa de enterarnos del verdadero origen de Quien Tú Sabes.

Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter) sigue siendo una bruja sádica y malvada. Los viejos hábitos no cambian.


En cuanto al apartado musical, decir que la banda sonora de Nicholas Hooper (su anterior trabajo en la saga con Harry Potter y la Orden del Fénix fue menos espectacular) pone el punto y final con una partitura excelente que sabe sacar provecho de los momentos dramáticos, del sufrimiento, de la melancolía y de ese sentido de lo misterioso que queda patente durante las dos horas y media que dura la cinta. Grandísima aportación al imaginario musical de la saga con una banda sonora que es perfectamente disfrutable de forma aislada en nuestros reproductores de audio favoritos, conservando el espíritu de la música original de John Williams para Harry Potter y la Piedra Filosofal -que no falte el tema principal-, pero añadiendo su propio e indudable toque personal.

En definitiva, Harry Potter y el Misterio del Príncipe es una notable cinta de fantasía y aventuras que supone una adición interesante a la serie. No es desde luego la mejor entrega de todas por el motivo antes mencionado, tampoco es la mejor adaptación cinematográfica de las novelas -para muchos el culmen fue Harry Potter y el Prisionero de Azkaban-, pero igualmente los que disfrutamos con las aventuras del joven mago nos sucintará el mismo interés que todas las entregas realizadas hasta la fecha. La recta final hasta las dos partes indivisibles de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, donde el misterio por las diferentes revelaciones a las que asistimos como espectador irán teniendo lugar de manera continuada, con mayores o menores aciertos -más de lo primero que de lo segundo-, en especial por esas pruebas finales que a todos nos siguen poniendo los pelos de punta.

Puntuación: 7/10

mayo 28, 2012y

18 de abril de 2012

Lorax: En Busca de la Trúfula Perdida – Chris Renaud y Kyle Balda

Título original: Dr Seuss' The Lorax.
Dirección: Chris Renaud, Kyle Balda (co-director).
Guión: Ken Daurio, Cinco Paul, Dr. Seuss (historia original).
Producción: Illumination Entertainment, Universal Pictures.
Duración: 86 min.
Estreno en España: 30 de marzo, 2012 (ver tráiler).
Temática: Animación, fantasía, cuento.
Correlación: Independiente.



La última película de animación que nos propone la todopoderosa Universal es un canto a la ecología y al anti-capitalismo. Tomando como referencia el cuento original escrito por Dr. Seuss (Springfield, 1904-1991), seudónimo de Theodor Geisel, reputado autor norteamericano de obras infantiles, cuyos trabajos se han llevado anteriormente a la gran pantalla (ahí está Horton), la cinta nos relata las aventuras de dos personajes en épocas diferentes. Por un lado la de un niño que vive en una ciudad gobernada por un alcalde corrompido por las ansias de ganar dinero, a su vez un reflejo de una sociedad que es al mismo tiempo una utopía-distópica, donde el plástico es el material principal y donde los árboles se han ido convirtiendo en un mito sin ganas de que se haga realidad. Ese niño está colado por una joven que anhela tener un árbol en casa. Por otro lado, la historia que un viejo solitario (el "El Una vez", cuya vivienda se encuentra a las afueras de la ciudad -en una casa en mitad de la llanura arrasada-, cuenta a ese niño, de su juventud, de como abandonó el lecho familiar (con no poca ilusión) en pos de su sueño, que era encontrar un material con el que pudiera elaborar un Thneed, una suerte de prenda extraña con multitud de usos. Y vaya si lo encontró, en un paraje idílico poblado por animales alegres que parecen obsesionados por el azúcar.

El cuento es una fábula, que al trasladarse a una película de animación en 3D da como resultado un ejercicio sano, sencillo y muy, muy colorido. Está pensada sin duda alguna para el disfrute de los más pequeños, por su mensaje directo y sin complicaciones, aunque los adultos también le sacaremos rendimiento a nuestra manera. Lo que funciona en la mente de los más pequeños también lo hace en la de los adultos, quienes sacarán punta a todo el mensaje ecologista y anti-capitalista del que hablaba al principio. Simpática, risueña, con personajes muy concretos, ese rechoncho y anaranjado Espíritu del Bosque con acento germano al que se conoce como Lorax (a quien presta la voz Danny DeVito), es difícil que nos cause repudia, al contrario de lo que sucede con el malvado alcalde de Thneedville, todo un bicho ególatra y maquinador. Incluso con el auténtico villano de la historia, que no es otro que el segundo protagonista, ese anciano antipático que se oculta en la torre de las afueras de Thneedville.


Como todo cuento ilustrado, los dibujos de las obras de Dr. Seuss surgían de su propia mano. Para The Lorax, el autor empleó una paleta mucho más colorida, al parecer habiéndose inspirado tras un viaje al Serengueti, el parque nacional ubicado en Tanzania, África. La película es todo un espectáculo visual, sobre todo en lo que a color se refiere, desde el tono de los árboles, hasta los animales que pueblan el bosque. Fuertes constrastes que sin duda pretenden llamar la atención de los más pequeños, al igual que el cuento original, dedicado a la esposa e hijos del autor. En cuanto a la calidad de la animación, texturas, diseño de personajes... debo decir que esperaba algo de inferior calidad, pero salí gratamente sorprendido del cine en este apartado. La banda sonora de John Powell, divertida e ingeniosa, como todas las veces, aunque siguen destacando otros trabajos suyos por encima de este, como Antz.

No somos grandes conocedores de este autor de libros infantiles en nuestro país, al contrario de lo que sucede en Norteamérica, donde el autor tiene hasta su propio monumento en Springfield, su ciudad natal (aquí tenemos los nuestros), y hasta donde en los colegios leen sus cuentos. Es por eso que la cinta ha sido un éxito de taquilla, habiéndo pasado discretamente por la cartelera española. Pero de todos modos, me parece una más que correcta cinta de animación con mensaje, sencilla, directa y sin complicaciones. Tiene algunas canciones en plan flashmob que no entorpecen en absoluto el desarrollo del argumento (la segunda canción en mitad de la cinta es bastante explicativa por sí sola), pero en general creo que es una cinta de animación recomendable. Las comparaciones son odiosas, pero si vais al cine con la idea de ver un Cómo Entrenar a tu Dragón o un Toy Story 3, saldréis algo decepcionados. Lorax: En Busca de la Trúfula Perdida es más modesta, más dirigida a un público infantil como Gru. Mi Villano Favorito, pero donde los adultos puede que lo pasen bien si se dejan llevar por lo que realmente quiere transmitir la película.

abril 18, 2012y

27 de noviembre de 2011

"El Gato con Botas", de Chris Miller

Título original: Puss in Boots.

Fecha de estreno (España): Noviembre de 2011 (ver tráiler).

Duración: 90 min.

Temática: Fantasía, aventuras, capa y espada, comedia, cuentos, animación.

Correlación: Independiente. Protagonista originario de Shrek 2.

* * * * * * *

Pese a que Shrek Tercero me pareció una cinta algo discreta, lo que no quiere decir que no me lo pasara bien en su momento, Chris Miller sí que ha conseguido esta vez engancharme a El Gato con Botas con sus alocadas aventuras, mezcla fantasía de cuento de hadas con los mejores tópicos de la capa y espada. Y es que el gato amigo del ogro verde de la Dreamworks tiene mucho que contar, como demuestra este spin-off que se desbanca totalmente de la (cuestionable, por supuesto) agotada serie del ogro tras el buen poso que personalmente me dejó Shrek: Felices para Siempre. No nos hace falta conocer las previas aventuras del gato a raíz de Shrek 2, pues se trata de una película totalmente independiente, con carácter propio, pero si ya conocemos a este gato de armas tomar antes de esta nueva entrega, algo nos llevamos.

noviembre 27, 2011y

23 de septiembre de 2011

"Conan el Bárbaro", de Marcus Nispel

Reseña de Loren

Título original: Conan the Barbarian.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Duración: 113 min.

Temática: Fantasía, acción, aventuras.

Correlación: Independiente. Basada en el personaje literario creado por Robert E. Howard.

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Seguramente la película de género fantástico más esperada del verano, una nueva versión en cine del personaje estrella de Robert E. Howard, que tras treinta años tras las primeras películas del personaje, este pedía una nueva adaptación a gritos. Tras varios rumores, cancelaciones, propuestas, etcétera, en las que la película de Rey Conan (con el Arnold original) parecía que tomaba luz verde, para luego desaparecer sin más, hemos tenido que esperar tres décadas para ver al bárbaro por antonomasia en el celuloide, aunque durante todo ese tiempo se ha adaptado otro buen personaje del autor texano al cine: Solomon Kane. Pero concretamente dentro del marco del género fantástico, el nuevo Conan el Bárbaro era una promesa de conseguir una adaptación fiel a los tebeos o los relatos porque, no vamos a engañarnos, el Conan de John Milius no es el verdadero Conan, aunque nos queda una notable película de fantasía épica que ha pasado con gloria a los anales del género dentro de las películas memorables de los ochenta junto a Dentro del Laberinto, Cristal Oscuro, El Imperio Contraataca, Willow, Indiana Jones, y otras tantas. El Conan de Richard Fleischer en Conan el Destructor, aunque me considero uno de los escasos defensores de su loable tono de aventuras, con varios defectos que se encontraban en el Conan, el Bárbaro original, mejorando alguno que otro, tampoco conseguía captar en su totalidad la esencia del cimmerio de Howard de los relatos de la Weird Tales.

septiembre 23, 2011y

20 de julio de 2011

"Kung Fu Panda 2", de Jennifer Yuh

Reseña de Loren

Segunda entrega de las aventuras de Po, el oso panda más dicharachero de Dreamworks.

El panda más glotón de Dreamworks vuelve en esta entrega más pandástico que nunca. Tras haberse convertido durante la anterior entrega en el legendario Guerrero del Dragón, Po lleva una apacible vida en el templo del Valle de la Paz, junto al Maestro Shifu y los Cinco Furiosos, devorando fideos, baozis y todo lo que se le ponga por delante con tal de guardar el régimen (su propio régimen, está claro). Pero no todo son descansos y sosiegos, pues de vez en cuando hay que salvaguardar la paz del valle de las bandas de rufianes que la acechan.

Tras una impresionante secuencia inicial que simula antiguas marionetas chinas, Kung Fu Panda 2 promete desde un principio todo lo que una película de animación debe darnos, esto es, una historia interesante, mucho humor (en el caso de que la película sea de humor), acción y una calidad técnica impecable, y creo que esta cinta lo consigue con creces. Podemos decir que Kung Fu Panda 2 es más y mejor que su primera parte, que ya de por sí resultaba divertida, aunque su argumento era muy sencillo y el villano de turno demasiado plano, manido y estereotipado. Todo eso se ha arreglado en esta segunda entrega, donde asistimos a un espectáculo de acción muy bien resuelto, pues se nota el empeño volcado en hacer de las luchas de artes marciales una de sus mejores bazas, al igual que en la primera parte. Se nota un mayor despliegue de medios en ellas, mayor aprovechamiento del escenario (el cual sufre desperfectos, impresionante la caída del palacio, como puede verse en el tráiler), una duración mayor, y en definitva, más y mejores peleas que en Kung Fu Panda.

julio 20, 2011y

13 de julio de 2011

"Harry Potter y el Prisionero de Azkaban", de Alfonso Cuarón

Reseña de Loren

Película dirigida por Alfonso Cuarón (Harry Potter and the Prisoner of Azkaban), y que supone una excelente aportación al contexto del mago creado por J.K. Rowling.

La tercera de las aventuras del joven mago junto a sus compañeros de colegio mágico me parece la mejor de todas, como también me lo parece la tercera novela de la colección, seguida a tan sólo una milésima de distancia por Harry Potter y El Caliz de Fuego. En la cinta dirigida por Alfonso Cuarón creo que se sigue manteniendo el espíritu de Harry Potter en sus inicios, antes de que se retome de manera absoluta el manido tema del Elegido contra el malo de turno, Voldemort en este caso. Harry Potter siempre va a tener en mi estantería un hueco predilecto como las novelas juveniles (y de fantasía en general) que más me han gustado en los últimos años, por su estilo, por su premisa, por esa perfecta mezcla entre mundo mágico y mundo muggle, por la escuela de magia que a más de uno le hubiera gustado disfrutar de verdad en lugar de los tradicionales colegios e institutos de toda la vida.

julio 13, 2011y

18 de junio de 2011

"Kung Fu Panda", de Mark Osborne y John Stevenson (por Loren)


Reseña de la película de animación de Dreamworks, que cuenta en su reparto con la caracterización principal de Jack Black como Po, el oso panda protagonista que ansía aprender las claves del kung fu.


Siempre hemos tenido la sensación de una sana rivalidad entre dos de la compañías líderes en el mercado del cine de animación, entre Dreamworks y Disney (donde incluimos a Pixar), pues todas sus películas son vistas por millones de personas en cuanto son estrenadas en pantalla grande. Pero es cierto que ambas compañías optan por hacer un cine de humor muy diferente. Un ejemplo es el de este Kung Fu Panda, una clara parodia de las clásicas películas de artes marciales, pero al mismo tiempo un producto que es válido por sí solo como película independiente de ese género de acción. Dreamworks suele decantarse hacia un cine más humorístico, mucho menos sentimental que el que nos brinda Disney (o su afiliado Pixar), aunque las excepción a la norma tenemos El Príncipe de Egipto o Spirit: El Corcel Indomable. En Kung Fu Panda hay realmente poco dramatismo si lo comparamos con cualquier otra cinta de la compañía del ratón de los calzones rojos, con lo que me refiero a que de principio a fin es un espectáculo humorístico que no hará más que sacar una carcajada, o amplias sonrisas tanto en los pequeñuelos como en los ya talluditos. Además, contamos ya con una segunda parte, Kung Fu Panda 2, de diferente director, pero donde repiten prácticamente todas las voces originales de los actores de la primera parte.

junio 18, 2011y

11 de febrero de 2011

"Enredados", de Nathan Greno y Byron Howard



Disney posee una larga tradición a sus espaldas que nos es a todos conocida. Una tradición que se ha venido marcando por sus particulares versiones de los cuentos de hadas de los de toda la vida, que en manos de la compañía han ido adquiriendo una chispa peculiar, dándonos clásicos tales como La Bella Durmiente, Blancanieves, Pinocho, El Rey León, Aladdín o La Sirenita. Una tradición hecha a mano, el característico pasar de hojas a velocidad luz para conseguir un efecto mágico muy especial, que en este siglo veintiuno es relevada cada vez más por los ordenadores, algo nada desdeñable pues nos han brindado verdaderas obras maestras del cine de animación. Enredados no es una excepción a esta regla, pues aunque Disney nos dio hace no mucho una obra dibujada a mano como es Tiana y el Sapo, vuelve a echar mano del ordenador (como sucediera con Bolt en 2008) para ofrecernos una nueva versión de otro clásico cuento de los Hermanos Grimm como es la historia de la chica de los cabellos interminables, Rapunzel.

febrero 11, 2011y

6 de diciembre de 2010

La Crónicas de Narnia (III): "La Travesía del Viajero del Alba", de Michael Apted


Las Crónicas de Narnia es una de mis series juveniles de libros favoritas. Tiene todo lo que una buena obra de fantasía juvenil debería tener: magia, criaturas fantásticas (muchas de ellas parlantes), objetos mágicos, lugares misteriosos, batallas, e incluso mitología. Con esta premisa, a quien le guste el género fantástico en su totalidad seguramente encuentre la saga de C.S. Lewis bastante atractiva a lo largo de los siete libros que dura. Su reciente adaptación cinematográfica, que comenzó en 2005 con El León, la Bruja y el Armario (el segundo libro de la colección), ha supuesto un excelente aporte al género fantástico y a las adaptaciones de novelas a la gran pantalla, y La Travesía del Viajero del Alba no es para menos, pues se trata en mi opinión, de un gran traspaso a imagen que no escatima en recursos, ni se deja nada realmente importante del libro atrás, ya que es relativamente fácil adaptar una obra corta de este calibre. Se trata de una de las películas de género fantástico más relevantes de este año, y que en conjunto forma una obra importante dentro del mismo, junto a otras adaptaciones juveniles de libros como pueden ser la del niño mago Harry Potter, la de las lechuzas guerreras, Ga’Hoole, la Leyenda de los Guardianes, o la de los dragones de Dreamworks, Cómo entrenar a tu Dragón.

diciembre 06, 2010y

15 de septiembre de 2010

"El Aprendiz de Brujo", de Jon Turteltaub. Magia y fantasía made in Disney


Tras el fiasco que supuso la adaptación de los videojuegos Prince of Persia al cine, el productor Jerry Bruckheimer y el director de La Búsqueda, Jon Turteltaub, nos ofrecen un relato sobre la lucha entre el bien y el mal plagado de fantasía y magia. Debo decir que esta película, aunque no tiene nada que ver, me ha gustado enormemente más que aquella sobre príncipes que saltan y dan espadazos a diestro y siniestro, pues por más que lo intento no consigo sacar nada en claro sobre aquella película. Pero sin embargo, con El Aprendiz de Brujo me ha ocurrido algo totalmente distinto. Cierto es que no esperaba gran cosa de un film cuyo estreno ha sido en un tardío agosto (debido a los retrasos), produce Disney, y el actor principal es Nicholas Cage, hacia quien no siento especial simpatía en ciertas películas (salvo cosas como El Señor de la Guerra o 60 Segundos). Pero mira por dónde, desde el primer momento en que el actor hace acto de presencia, he conectado con el personaje que interpreta, Baltasar Blake, poderoso mago que fue discípulo del mismísimo Merlín. Han dotado al personaje y al actor del suficiente grado de carisma como para conectar con él y no despegar los ojos de la pantalla.

septiembre 15, 2010y

20 de agosto de 2010

"Airbender: El Último Guerrero", de M. Night Shyamalan


Basada en una serie de dibujos animados, la última película del director indio M. Night Shyamalan se convierte este vez en un ejercicio de fantasía absoluta para sumergirnos en un mundo ficticio donde abunda todo tipo de criaturas, el ser humano puede controlar la magia elemental, y donde la Nación del Fuego pretende esclavizar a las demás (Aire, Agua y Tierra) para que así predomine su elemento. Pero de acuerdo a la leyenda, surge un Avatar, encarnado esta vez en la forma de un niño llamado Aang, experto en la lucha de artes marciales y con maestría en un único poder elemental, el aire, ya que no completó su entrenamiento con el resto de elementos. La función de la película es una búsqueda y un aprendizaje, así como una lucha entre el bien y el mal, para que el mundo no caiga exclusivamente en manos de la Nación del Fuego. Un argumento directo y sencillo en una película que se antoja muy diferente a la del resto de la filmografía del director, cuyos toques fantásticos siempre estaban presentes, pero en un entorno real, no ficticio, lo que no quiere decir de todas formas que no carezcan de ficción.

agosto 20, 2010y

18 de julio de 2010

"Shrek: Felices para Siempre", de Mike Mitchell


Las aventuras del simpático (cuando quiere) ogro verde de Dreamworks llegan a su fin en Felices para Siempre, el capítulo final de una de las sagas emblemas de la factoría de animación, con un personaje también emblema, creado por William Steig para un libro ilustrado infantil. Nos sorprendió en 2001 con una parodia irreverente de los cuentos de hadas, una vuelta de tuerca a los conceptos clásicos que todos tenemos de ellos (al más puro estilo de la serie en cómic de Fábulas, creada en paralelo), con una animación soberbia, un humor inteligente, y una gran película en general. Luego llegó su segunda parte, Shrek 2 (2004), más de todo, en una aventura más rocambolesca y con multitud de nuevos personajes de los cuentos como de toda la vida. Finalmente, Shrek Tercero (2007) supuso un bajón en la saga, al agotarse la fórmula y no hacer de esta una película con mayores pretensiones que la de ser "una más". Con Felices para Siempre se vuelve a los orígenes del Shrek original y obtenemos una película más elaborada que sus predecesoras, pero sin superar a la original, compitiendo a su vez con la última y genial obra de la productora, Cómo Entrenar a tu Dragón. Y es que el mercado del cine de animación es muy competitivo, surgiendo en muchas ocasiones verdaderas obras maestras.

julio 18, 2010y

25 de abril de 2010

"Conan, el Destructor", de Richard Fleischer


Se trata de la segunda adaptación al cine del famoso bárbaro creado por Robert E. Howard para la literatura. Conan, el Destructor, está dirigida por Richard Fleischer, y data de 1984, dos años después de la adaptación dirigida por John Milius (Conan, el Bárbaro), de mayor éxito y presupuesto. Sin embargo, esta segunda parte, aunque no tiene un argumento que continúe allá donde lo dejó la primera, sí tiene algún punto de unión como la sensación de pérdida por Valeria, la amada de Conan. El reparto, salvo nuestro forzudo Arnold Schwarzenegger (¡agh!), cambia, pero los arquetipos de personaje como el ladrón o el mago, son los mismos.

La película tiene el esquema básico de la fantasía más clásica. Una aventura en pos de un objeto mágico que una reina hechicera poderosa desea para emplearlo en la convocación de un dios desterrado del mundo tiempo atrás, Dagon. Mediante el cuerno pretende que este siembre la destrucción y el caos en los hombres. Pero dicho cuerno está custodiado en una fortaleza a la que Conan debe acudir en su búsqueda, acompañado del capitán de la guardia de la reina, un mago, una exótica guerrera, un ladrón y una joven engreída y virgen que conoce el camino y que será sacrificada para beneficio del dios cuando se cumpla la misión. El inconveniente es que ni Conan, ni sus compañeros, ni la chica, sabe nada de todo esto. El destino juega un papel fundamental, pues la profecía habla de una joven que podrá recoger el cuerno y que propiciará la llegada del dios a este mundo.

abril 25, 2010y

17 de abril de 2010

"Alicia en el País de las Maravillas", de Tim Burton


Por fin, ya está aquí, ya llegó... la enésima adaptación del clásico de Lewis Carroll pero con ambientación burtoniana. ¿Quién apostaba más? Un entorno que le venía como anillo al dedo, un ambiente que clamaba a gritos ese toque tenebroso, a medio camino entre la tétrica Sleepy Hollow y la colorista Big Fish. ¿Lo ha conseguido Burton? Sí y no. Me encuentro dividido entre ambas opiniones, porque si bien la película se lleva anunciando a bombo y platillo desde hace tiempo, ya sabemos lo que pasa cuando las expectativas se ponen por la nubes. Mi valoración global es que Tim Burton ha añadido una película más a su atormentada filmografía, pero que no llega a la altura de algunas de sus obras más celebradas, incluyendo su anterior producción, la del barbero asesino Sweeney Todd. El toque está ahí, pero creo que no le consigue sacar todo el provecho que debiera.

La historia, como sabíamos, toma a una Alicia de veinte años que vive en una sociedad victoriana de la que cada vez debe hacerse más participativa, y eso significa pensar en el matrimonio y en un marido adecuado para ella. Pero Alicia no está preparada para ello, pues su cabeza aún rebosa de las pesadillas que le ocasionó su primer viaje al País de las Maravillas (también llamado submundo), pesadillas que la atormentan cada noche desde que se adentró en tan peligrosos parajes que por poco no terminan con su cabeza separada del resto del cuerpo. Y así comienza la historia, con un conejo blanco dando vueltas por los jardines donde uno de los petimetres de la alta sociedad se dispone a pedir matrimonio a Alicia. Pero entre el no estar preparada para una esclavitud semejante y el que un conejo con reloj es un tirón demasiado fuerte... ¡Sigue al conejo blanco! Alicia termina en un agujero, regresando una vez más a la fantasía del nonsense.

abril 17, 2010y

4 de abril de 2010

"Furia de Titanes" (2010). Una revisión del mito de Perseo


Hace poco que se estrenó en salas españolas esta nueva versión del mito griego de Perseo. Como muchos ya sabrán, esta nueva adaptación a los tiempos actuales es un remake de una película anterior de principios de los 80 llamada también Furia de Titanes, donde se animaban los muñecos mediante "stop-motion" y hacía gala de todo tipo de "trucos" caseros para los efectos especiales de la época. En esta nueva película de 2010 se emplean las más modernas tecnologías por ordenador (junto a unos decorados de muy buen ver), resultando en dos productos estéticamente muy distintos. Nada más ver el tráiler ya sabemos lo que nos vamos a encontrar en la cinta, una película de acción y efectos especiales. Nada más lejos de la realidad.

Como comentario personal, debo decir que la película me ha parecido muy entretenida y que da la talla con lo que esperaba ver en el cine. Es una historia de aventuras, de encuentros con monstruos diversos y poco desarrollo de personajes y argumento. Aunque se toma algunas licencias con el mito original, en general recoge los puntos más importantes de este, como son la batalla contra Medusa, el Kraken, la irrupción de los dioses en la vida de Perseo o el rescate de Andrómeda. Todo ello en una sucesión de escenas que van a de una a otra sin momentos de respiro y apenas diálogo entre ellas. De haber tenido más metraje, podría tratarse de una película con mejor acabado. En contraposición a la cinta original de "Furia de Titanes" (dirigida por Desmond Davis), el ritmo es mucho más veloz, saltando de una situación a otra sin apenas transición, cosa que no ocurre en la versión de 1981. Se nota en los clásicos de fantasía y aventuras que hay momentos de mayor "paladeo", más tensión, un regusto especial de saborear lo que se nos cuenta y centrarse en la propia historia en lugar de en los apabullantes efectos especiales. Precisamente ayer la echaron en una televisión autonómica y las diferencias son muy evidentes, claro que casi no se puede comparar una película de hace treinta años con una de ahora.

abril 04, 2010y

27 de marzo de 2010

"Cómo Entrenar a tu Dragón". Vikingos y dragones en Dreamworks


La última producción de uno de los líderes de la animación en el mundo del cine, Dreamworks, nos trae esta divertida película basada en el libro del mismo título, escrito por Cressida Cowell y publicado en España por Ediciones SM. Una película colorista, de corte fantástico, épico y con mucho sentido del humor. Los estudios de animación de Dreamworks siempre han sido la contrapartida a Pixar, o al menos así lo ve mucha gente. Sus películas suelen tener algo de parodia irreverente (como Shrek) y con temas dirigidos a un sector de público más amplio, en los que se ha dado alguna que otra película con crítica social de fondo más evidente, el caso de Antz, por ejemplo. Cómo Entrenar a tu Dragón es un entretenimiento sin más, una película de animación para todos los públicos que sitúa al espectador en una época pocas veces tratada en el género, la de los vikingos.

La cinta nos cuenta la vida de Hipo, un niño flacucho y de poca fuerza que trata de hacer lo posible por hacerse notar siempre que el poblado vikingo en el que vive es atacado por bandas de... dragones. Aprendiz de herrero y algo estudioso, siempre quiere mostrar que él puede ser como los demás, un vikingo rudo, fuerte y sanguinario como su padre, quien está bastante descontento con él porque traiciona todo lo que significa ser un vikingo, a pesar de que Hipo ha nacido así y no puede cambiar su condición aunque le ponga empeño. Todo el mundo lo considera una carga, incluso querrían librarse de él (con buen humor, por supuesto). Pero al comienzo de la película, y justo la misma noche en que el poblado es atacado por feroces dragones, un Furia Nocturna, el más peligroso de la raza dragonil y del que no se tienen referencias (no aparece en el manual de dragones), es derribado por el chico, quien sale a buscarle y reclamar su cabeza para que los demás aprecien su valor. Pero acabar a sangre fría con un dragón no es precisamente de su agrado ...

La verdad es que suelo pasármelo bien con las películas de animación que voy a ver al cine, pero con Cómo Entrenar a tu Dragón me lo he pasado especialmente bien. No sólo porque me ha parecido una historia original y con un ritmo muy bien llevado, sino por la calidad técnica que Dreamworks ha puesto en la realización de la película. Conforme pasan los años se hacen más y más películas con un envoltorio soberbio (ahí está Wall·E), y esta que nos ocupa no es una excepción. Posiblemente sea la película de Dreamworks Studios que más sobresale en su apartado técnico, y no es para menos, sólo hay que observar el movimiento de los personajes, la iluminación, los planos fotográficos o los diversos escenarios que pueblan la historia. Un colorido que deriva más hacia los tonos grises por tratarse de un ambiente frío y duro como es el de las tierras vikingas, pero que en su mayor parte resalta con la vegetación o los colores chillones de los dragones. Pero sin lugar a dudas creo que me quedo con la frondosa barba de Estoico, padre de Hipo y jefe de la aldea. ¡Pelo que parece de verdad! Muy logrado, en serio. Y ah, las escenas de acción, efectos especiales de explosiones, fuego, destellos... De lo mejorcito y muy impresionantes, casi parece que vayan a hacerte rozaduras. Si la versión en 3D de la película es bueno, este tipo de efectos deben ser apabullantes, en especial la secuencia final.


La banda sonora también merece una mención dentro del apartado técnico, pues no hay que olvidarse de la estupenda composición de John Powell, con ciertos temas folklóricos y desenfadados cuando lo pinta la ocasión, cuya calidad ya demostró de sobra con Shrek o Antz (esta última además con unos temas épicos soberbios).

Como bien dice el título, los dragones son las criaturas protagonistas del film. Criaturas que son machacadas constantemente por los guerreros vikingos sin compasión alguna, aunque más adelante se conocen las causas de dichos ataques en busca de comida. Unos dragones de formas muy caprichosas que parecen desentonar un poco, dado el carácter caricaturesco de los mismos, pero no es más que un efecto para diferenciar sus diversas personalidades, características y habilidad. Son mortales, divertidos y son la esencia de la peli. El dragón principal, el Furia Nocturna ("Desdentao", así le llama el chaval por su dentadura retraíble), destaca sobre los demás por su color oscuro, sus líneas estilizadas y su carácter juguetón, aunque todo el mundo crea que es una bestia sanguinaria. Me recordaba a una especie de Pokemon o algo así, por su cabeza plana, los ojos grandes... Muy parecido a los de las series de anime que echan en la televisión. Incluso tiene un aire muy semejante a Stitch, ese koala amorfo y tan salvaje de Disney. A lo mejor tiene que ver el que los directores se encargaran precisamente de llevar adelante Lilo & Stitch en 2002.

Antes mencioné el ritmo, y es que es algo de lo que más acertado me ha parecido. Mi interés ha sido captado desde el comienzo, desde el ataque de los dragones al poblado vikingo y más allá. La manera en cómo el chico va descubriendo poco a poco al Furia Nocturna, encariñándose con él y montando en su grupa para volar libremente por el cielo, instantes que son intercalados por las sesiones de entrenamiento de los más jóvenes de la aldea, quienes tienen que mostrar su aptitud para derrotar a ciertos dragones en la arena, en una suerte de pruebas con hacha y escudo. Sin duda de las partes más divertidas, aunque en general la película brinda momentos de buenas carcajadas.

Así que poco más puedo decir ya que no haya dicho. Es una de las películas que más me han gustado en lo que va de año. Una mezcla más que acertada y con estilo la de que combinar los dragones y los vikingos en una película de animación que nos habla de la amistad entre seres muy distintos entre sí, de romper con la tradición sin sentido ya establecida y querer hacer algo nuevo y beneficioso para todos, una convivencia mejor. Momentos muy evocadores de libertad y alivio personal aquellos en los que niño y dragón se funden en uno sólo para campar a sus anchas por el cielo (atención al crudo detalle final que me llamó la atencion). Creo que es de las pocas de este género que han sido adaptadas de una novela de fantasía de corte juvenil, por lo que el libro imagino que tendrá su qué para que lo hayan trasladado al cine. Dado que hay hasta el momento tres libros más, también sobre la convivencia con dragones, no me extrañaría nada que viéramos en un futuro no muy lejano las adaptaciones de dichos libros si la taquilla de esta película funciona bien. Por el momento a mi me han captado y han hecho que mi imaginación vuele alto, tan alto como los dragones de Dreamworks. ¡No dejéis que se os escape si os gusta el género de animación!


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Título Original: How to Train Your Dragon / Director: Dean DeBlois, Chris Sanders. / Género: Fantasía. Animación. Comedia. / Nacionalidad: E.E.U.U. /Estreno: 26 de Marzo de 2010. / Duración: 98 minutos.

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marzo 27, 2010y


 

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