Título original: Gone to Amerikay USA.
Guión: Derek McCulloch.
Dibujo: Colleen Doran.
Color: José Villarrubia.
Edición: 144 págs, color. ECC Ediciones, febrero 2013.
Precio: 13,95 € (rústica).
Traducción: Guillermo Ruiz Carreras.
Temática: Histórico, fantasía.
Correlación: Independiente.
A mediados del siglo XIX hubo un acontecimiento que marcaría un antes y un después en la historia de todos los irlandeses; se le llamó la
Gran hambruna irlandesa. En aquella época, prácticamente la totalidad de las tierras de labranza eran propiedad del gobierno inglés –recordemos que Irlanda no se independizó de
Inglaterra hasta 1949, tras una cruenta Guerra Civil que siguió dando coletazos con el grupo armado I.R.A, hasta que cejasen en su lucha violenta en el año 2006–.
Los irlandeses, convertidos en meros aparceros que continuaban sumidos en un régimen económico feudal, lejos de verse auxiliados por sus vecinos en estos momentos de necesidad, vieron como muchos de ellos eran desahuciados de sus tierras por no haber podido pagar el alquiler. Esta situación de desamparo, unida a la imposibilidad de acceder a otros tipos de cultivo como fue el caso del trigo –ya que era propiedad exclusiva del gobierno inglés–, propiciaron que la población de la isla bajase de los 8,2 millones de habitantes a los 6,6 millones, provocando que al menos unos 2 millones más decidieran emprender la llamada
Diáspora irlandesa hacia todos los continentes del globo, en especial a América.
La imagen de
Estados Unidos, bien trabajada por sus líderes y de cara al resto del mundo, era bastante clara. La llamada "tierra de las oportunidades", un país en plena bonanza económica que ofrecía la ocasión irrepetible de poder progresar en una profesión. Un lugar mágico en el que los sueños de todo inmigrante podrían hacerse realidad. La tierra soñada en la que poder criar a tus hijos sin que nada les faltase. Pero como bien sabréis si habéis visto películas del estilo
Gangs of New York o habéis leído
Las cenizas de Ángela (Frank McCourt, ed. Maeva), la realidad era otra muy distinta, algo con lo que se topaban de bruces la gente que partía nada más que con lo puesto al otro lado del gran charco.
De esto precisamente trata
Gone to Amerikay, ya que durante todo el cómic podremos ver las vivencias de
Ciara o'Dwyer y su hija
Maire a la hora de encontrarse en América, sin recursos, esperando a
Fintan, su esposo, y viviendo en casa de su prima
Gráine,
pudiendo sobrevivir gracias a su trabajo de lavandera. Sin embargo, el tomo no es lineal.
La historia no transcurre en una sola dirección, sino que Deren McCulloch divide el argumento en torno a tres momentos históricos. El primero, que ya os he comentado, se ambienta en
1870, donde los coletazos de la Gran hambruna siguen mandando millones de inmigrantes alrededor del mundo. Tendremos también otra historia, ubicada en
1960, donde se nos presenta a
Johnny McCormack como un joven cantante oriundo de la ciudad de Galway, con la cabeza llena de ilusiones y su mirada clavada en Broadway, quien tratará de abrirse paso como cantante de
folk junto con un amigo,
Brian Fitzgerald. Un mundo muy alejado de su Irlanda natal, desprovisto de la inocencia que él mismo porta, nos mostrará puntualmente el lado más cruel y agresivo de un entorno muy parecido al que hemos podido ver en ocasiones en películas como
Ray (Taylor Hackford),
La vie en rose (Olivier Daham) o
Bird (Clint Eastwood). En este caso, al igual que a Ciara la despreciaban en tierra americana por ser inmigrante irlandesa, a Johnny le despreciarán por lo mismo además de por ser homosexual. Finalmente, la tercera parte de este original guión estará ambientada en el año 2010, la cual Deren McCulloch utilizará para que nos sirva de guía entre la historia de 1870 y la de 1960, ya que un multimillonario llamado
Lewis Healy, fan de la canción "El Mirlo" y del mismo McCormack, ha hurgado en la historia para saberlo todo acerca de él y de los orígenes de aquella canción que tanto le inspiró siempre y le permitió alcanzar el éxito del que ahora disfruta.
Los dibujos, de mano de
Colleen Doran, están
realizados con una gran carga expresiva, y el espléndido color de
José Villarrubia es
capaz de hacernos diferenciar los distintos periodos históricos. Juntos hacen de este tomo una verdadera obra de arte en miniatura. Habrá ocasiones en las que pese a que las viñetas carezcan de texto, la expresión de los ojos de los personajes o la forma en la que los trazos nos muestran la escena, hagan totalmente innecesaria la utilización de letra alguna. Como bien dice el dicho, "una imagen vale más que mil palabras", por lo que si a esto le sumamos la historia tan original de este excelente guionista, tendremos como resultado un cómic digno de estar presente en la estantería de todo coleccionista que se precie de serlo, y que de paso, guste de aprender un poquito acerca de un periodo de la historia del que no se suele hablar en exceso.
Evidentemente, y
como no podía ser de otro modo, una historia con protagonistas irlandeses debía de tener una cierta carga fantástica, por lo que os animo a que os adentréis en esta historia realmente interesante y que disfrutéis cada viñeta. Os aseguro que al final os quedaréis boquiabiertos, porque el cómic en cuestión tiene sorpresa. Estoy convencida de que os gustará tanto como a mí, así que si aún no lo tenéis, ya estáis tardando en ir a la biblioteca o librería más cercana a haceros con él.