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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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7 de octubre de 2014

Reseña: «El bosque de las vírgenes» de Jean Dufaux y Béatrice Tillier

La guerra entre la carne y el pelo ha estallado, pero las diferencias entre ambos mundos no son tantas como pensamos.

Los cuentos tradicionales no sufren el paso del tiempo como otras facetas de nuestra sociedad. El didactismo implícito en cada uno de ellos permite que aún hoy en día puedan ser utilizados en los colegios como una manera amena y divertida de enseñar –aunque esa práctica no sea precisamente de las más extendidas–, pero también como entretenimiento oral y escrito, reflejo de siglos y siglos de evolución humana. Pero los cuentos deben, a la fuerza, mostrar algún tipo de cambio, y lo hemos visto en multitud de ocasiones: en películas de animación, en videojuegos, en la literatura, y también en el cómic.

El mundo de la bande dessinée no deja de sorprenderme, primero por la calidad artística inherente al término, y segundo porque podemos encontrar lecturas de todo tipo de catadura, desde historias románticas, secuencias de acción, espionaje, hasta versiones de los cuentos tradicionales de toda la vida como este del que hablo a continuación: El bosque de las vírgenes. Jean Dufaux ha picoteado de aquí y allá de la bibliografía de Charles Perrault y ha extraído la materia básica de cuentos como el de la bella y la bestia o el de Caperucita roja, por citar los más evidentes, para crear una historia en tres actos donde prima el romanticismo, la venganza y, por encima de todo, la guerra. El bosque de las vírgenes es sobre todo una historia donde encontramos muchas secuencias bélicas y mucha sangre, ¿porque acaso el líquido rojo no abunda en los cuentos tradicionales previamente no edulcorados?

El tema central lo ocupa el ancestral enfrentamiento entre hombres y criaturas con pelo, desde las alimañas corrientes hasta el imperio de los lobos antropomórficos que son los que más encontraremos en el relato. El bosque de las vírgenes arranca con el inicio de un pacto entre hombres y lobos, la fusión entre carne y pelo que dará como fruto una paz duradera para ambas especies. Alba, la joven hija del señor de Arcan –la Bella de esta historia–, y Lobo de fuego, el más joven de los dos hijos de Lobo de piedra, están a punto de contraer matrimonio, pero el plan urdido por Alba y su hermano incluye el asesinato del novio y la ruptura del pacto, lo que da lugar a una sangrienta guerra que asolará el país entero.


Jean Dufaux explora aquí el tema del cuento tradicional adaptándolo a su propia visión de como deben ser las cosas. Dufaux ha escrito muchas veces en términos fantásticos (ahí está Sortilegios junto a José Luis Munuera), pero también en términos históricos como en Munuera, y en ambos universos siempre retrata el tema del mundo que llega a su fin: en El bosque de las vírgenes es el imaginario fantástico, como hombres y bestias, aunque diferentes en aspecto pero muy similares en conducta, el que termina destrozando el mundo conocido, lo que acaba por afectar a otros habitantes de dicho escenario. El contraste entre mundos fantástico y mundo de los humanos está muy bien establecido, y aunque podemos encontrar muchas diferencias entre ambos, se parecen tanto que al final todos terminan actuando de una forma muy parecida y con unas consecuencias desmesuradas, sin lugar a dudas un fiel reflejo del mundo actual y donde el terreno de la fantasía y lo sobrenatural se queda cada vez más atrás en pos de otros valores.

En relación a esto, Jean Dufaux comenta en la entrevista que encontramos al final del volumen: "en nuestra época no tenemos tiempo de disfrutar de lo fantástico, debemos ser productivos, competitivos, y para eso nos alejamos de los senderos de la fantasía, que son los mismos que los del sueño y el descanso [...] Para mí, dentro de un bosque de verdad siempre habrá un ogro [...] Vivimos en una época en que no perdemos tiempo con los ogros del bosque."


El bosque de las vírgenes hace gala de tantos recursos narrativos que es difícil enumerarlos todos. En primer lugar, no podemos hablar del cómic sin hacer hincapié en el fantástico apartado gráfico de Béatrice Tillier. Es gracias a ella que El bosque de las vírgenes es como es, y ya lo dice el propio Jean Dufaux: "hasta que no conocí a Béatrice Tillier volví a sentir la necesidad de escribir un cuento." Su percepción, sus colores y sus lápices –aunque en ocasiones sus personajes parecen tener ciertas poses forzadas y una ligera desproporción en el cuerpo, es un efecto buscado– permiten adentrarnos en el terreno fantástico establecido por Dufaux –con algunos toques de atmósfera de terror y sexualidad, junto a reutilización de los cuentos clásicos– de una manera que quizá otro dibujante no hubiera conseguido: es gracias a ella (y también al guión del belga) que tenemos la sensación de estar leyendo un cuento de los de toda la vida, y sin esa sensación el cómic hubiera fallado estrepitosamente su cometido. En segundo lugar, el tema fantástico que rodea al bosque de las vírgenes adopta el papel de lugar de otro mundo –y poblado por otras criaturas fantásticas surgidas de la mitología– en que los personajes pueden, o deben, encontrar refugio, tema común a muchas historias de fantasía, pero aquí el lugar de descanso y meditación es en realidad un lugar peligroso que busca su propia destrucción.


La edición de Yermo Ediciones es muy buena: se trata de una trilogía recopilada en un único volumen, con una calidad de papel y encuadernación acorde al resto de su catálogo, y aunque el precio pueda parecer elevado para ciertos bolsillos, hay que pensar que de esta manera se ahorra muchísimo que comprando los álbumes por separado. Si te gusta la BD, los cuentos tradicionales y las historias de fantasía, sencillamente no te puedes perder El bosque de las vírgenes.

Cada vez que leo una historia de Dufaux, el guionista belga consigue transportarme hasta una época lejana, reflejo de nuestra cultura al borde de la extinción, y en eso es uno de los mejores; con Trillier ha conseguido atraparme dentro de un cuento, despertando sensaciones al mismo tiempo de calma y de venganza desmedida por saber como acabará toda esa ola de destrucción a la que parecen abocados tanto humanos como bestias. Los cuentos son así, una manifestación de nuestros terrores, nuestras actitudes y nuestras aspiraciones, ni más ni menos.

Ficha técnica
Fecha de publicación: 5 septiembre, 2014. Editor: Yermo Ediciones. Géneros: Fantasía, Cuentos. Traducción: -. Páginas: 176. Precio: 35 €. Electrónico: No. Correlación: Lectura independiente, trilogía recopilada en un único volumen.
Valoración
★★★★★

octubre 07, 2014y

24 de julio de 2014

Reseña: «Sortilegios, tomo 1», de Jean Dufaux y José Luis Munuera

Los cuentos de antaño tenían connotaciones oscuras, pero hubo un momento en la historia de la ficción en que dejaron de contarse para asustar a los niños y se utilizaron para complacerlos. Juegos, películas, libros, los cuentos dirigidos a un público infantil plasman una historia con final feliz, donde el príncipe y la princesa se casan juntos, tienen muchos retoños (o si acaso un par) y comer perdices hasta su ancianidad. Es por esa razón que Sortilegios, uno de los últimos trabajos del guionista belga Jean Dufaux (Murena, Djinn) y el español José Luis Munuera (El juego de la luna, Los Campbell) es una serie más que bienvenida en el mundo de ese tipo de cuentos que no por obligación deben tener un desarrollo o un final feliz. El desenlace de Sortilegios todavía no lo conocemos porque se trata de una serie abierta (el segundo álbum está en la calle desde finales de esta semana), pero su desarrollo tiene muchos elementos agridulces y deja plantada la semilla de un futuro no demasiado halagador para los actores del cuento. Sortilegios, hablando claro, tiene todos los toques posibles de un cuento tradicional, y gracias a las pinturas de Munuera parece que estamos ante una superproducción animada, de las que veríamos en el cine o la televisión.

“Un espectáculo visual difícil de olvidar”

Una historia de amor destinada a fracasar es el elemento con el que arranca Sortilegios: él un simple campesino y ella una princesa que en la segunda página ya nos dice que hereda el reino y por tanto no puede seguir viendo a su chico, por más que quiera; sus obligaciones se lo impiden. Esa violenta situación es el punto de inflexión de este álbum con el que empieza la serie, gracias al cual nos ahorramos paseos innecesarios por un guión lleno de florituras. Eso es lo que más me gusta de Sortilegios, que va directo al grano, como un mazazo. El que creíamos el príncipe de la historia, el Aladdín del cuento, no es más que el detonante de las desgracias que le son reservadas a la princesa: celos, venganza y un amor truncado son elementos terribles de un cuento, destinados a cambiar el final feliz por otro de diferente índole, y que se va descubriendo poco a poco.


Por supuesto, este cuento que es Sortilegios no es únicamente un vaivén de personajes que se desplazan de aquí para allá o son partícipes de diálogos vacuos. Para nada en absoluto: cada segundo del metraje está perfectamente medido y no hay ningún momento extra, todo tiene su razón de ser, como en los cuentos de toda la vida. Sortilegios es una historia de personajes, pero como en toda narración que se precie, el escenario juega un papel muy importante. Lugares lúgubres, un misterioso lago, la estatua de un rey caído, una tienda misteriosa, un castillo de la realeza... todo ello forma un excelente conjunto para desarrollar una buena historia, la cual no sería la misma sin los dibujos de Munuera y el color de Sedyas. No me podría haber imaginado a cualquier otro artista para ilustrar Sortilegios, parece hecha a medida para él y la pericia del mismo se pone de manifiesto en la composición de las escenas o en la construcción de los decorados, por no hablar del color con el que Sedyas deleita nuestras retinas. Sortilegios cuenta con un artista de renombre que combina perfectamente con el guión de Dufaux, dando como resultado un espectáculo visual difícil de olvidar.

Pero el primer álbum de Sortilegios nos deja con la miel en los labios, es lo único que podemos reprocharle, y queremos más. Queremos saber qué ocurre con la princesa, si le saldrá algo bien; queremos saber qué ocurre con el extraño de ojos amarillos con el que casualmente se ha topado la joven, ahora reina de Entremundo; queremos saber qué es lo siguiente que hará la bruja (porque en todo cuento tiene que haber una que haga maldades o simplemente se siente a observar). Y, por supuesto, queremos la segunda parte del cuento y deleitarnos cual espectáculo animado.

Información adicional
Editado por Norma Editorial en abril de 2013.
Tapa dura, 64 págs, 16 €. No disponible en ebook
Traducido por Albert Agut.
Primera entrega de 'Sortilegios'.
Nuestra valoración: 

julio 24, 2014y

13 de junio de 2013

Reseña: «Barracuda, vol. I: Esclavos», de Jean Dufaux y Jérémy Petiqueux

Título original: Barracuda 1: Esclaves.
Guión: Jean Dufaux.
Dibujo: Jérémy Petiqueux.
Color: Jérémy Petiqueux.
Edición: 56 págs, color. Norma Editorial, agosto 2012.
Precio: 13 €.
Traducción: Manel Domínguez.
Temática: Aventuras, piratas, cómic.
Correlación: Primera entrega de "Barracuda".


Una historia de piratas en toda regla es lo que nos propone el guionista de Murena, Jean Dufaux y el debutante Jérémy Petiqueux, quien se encargó del color en aquella serie de romanos tan recomendable. Personalmente, siempre trato de leer todas aquellas historias de piratas que caen en mis manos, desde El Libro de los Piratas de Howard Pyle, hasta el Long John Silver de Dorison y Lauffray –si no la habéis leído, la recomiendo encarecidamente–, pasando por la relectura de clásicos como La Isla del Tesoro, faltaría más. En el terreno audiovisual, series y películas como la reciente saga de "Piratas del Caribe" –de la que preparan una quinta entrega–, que aunque mal de muchos, ha conseguido poner de nuevo a los piratas en boca de todo el mundo, o la inminente Black Sails (serie producida por el canal Starz, cuyo estreno será el año que viene, veinte años antes de La Isla del Tesoro), consiguen poner a los piratas en primera línea de ficción. Pero no acaba ahí, puesto que la saga de videojuegos "Assassin's Creed' engrosará sus filas este año con Black Flag, donde el mismísimo Barbanegra hará su aparición estelar. ¿Queda claro que los piratas siguen ahí después de tantos años? La imagen que obtenemos de ellos puede ser de dos formas diferentes: como los sanguinarios asesinos y saqueadores que son, o bien su faceta más romántica (que no deja de estar complementada por la primera), la del héroe que lucha contra el sistema, tratando de labrarse un nombre que pueda ser recordado a lo largo de los tiempos, robando, matando y saqueando por el camino, es verdad, pero con un aire de independencia que es la imagen que habitualmente nos ha entrado por los ojos en los últimos años: la del pirata sexy, atrevido y heroico.


La serie de piratas de Dufaux y Jérémy cabalga a medio camino entre ambas concepciones del pirata común. Mientras que por un lado tenemos esa faceta romántica, Dufaux nos presenta a su vez una vertiente más realista, más sincera con la historia verdadera al tener un tono diferente a la serie de, por ejemplo, Long John Silver. Si en aquélla, el ritmo de la aventura no para un momento hasta desembocar en la búsqueda del tesoro, jugando de por medio con las concepciones del género con todos los elementos disponibles, Dufaux hace en Barracuda algo diferente, situando la acción en tierra en lugar de en el entramado marino del Caribe (algo que el propio autor reconoce en el epílogo), y haciendo de las tendencias amorosas de los protagonistas algo ambiguo que nos queda claro conforme se desarrolla la historia (el autor también comenta esto al final del primer volumen). De esta forma, el autor juega con la época para enseñarnos una historia de piratas ligeramente diferente, pero donde todos los elementos piratiles no dejan de estar ahí: el duelo de espada, la búsqueda de un objeto de gran valor, los abordajes, la esclavitud, la figura paternal algo desfigurada, el infierno personificado en la isla de los piratas, desde donde resulta casi imposible escapar si no eres pirata, y, por supuesto, la venganza. La fría y dura venganza que será lo que motive el resto de relatos y condicione las entregas siguientes.


En el aspecto técnico del volumen, el guión de Jean Dufaux presenta a los personajes para así prepararlos y lanzarlos a la aventura en las siguientes entregas, mientras que nos brinda una historia sólida, sin altibajos y sin fisuras, con un punto a favor hacia un protagonista que se balancea entre la homosexualidad, alejado del estereotipo pirata. Por otra parte, Jérémy Petiqueux hace una labor excelente a la hora de retratar a los personajes, plasmar cada uno de los escenarios como la isla de Puerto Blanco o la cubierta del Barracuda –el barco que da nombre a la serie–, con un color y una iluminación exquisitos. Las escenas más movidas, como el abordaje inicial, son igualmente perfectas en su ejecución, con un reflejo realista de la carnicería que fueron en su momento este tipo de actividades, y que hemos visto reflejadas de forma magistral en películas como Master and Commander: Al otro lado del mundo o la propia Piratas del Caribe –aunque en esta última con un contenido violento algo más rebajado al tratarse de una producción Disney–. Nada que objetar en el terreno artístico, ya que es un apartado en el que este "Barracuda" sobresale espectacularmente como también lo ha hecho Long John Silver.

En el caso de que los lectores de esta reseña estén buscando algo del género de piratas en formato cómic que llevarse a la boca y no sepan donde buscar, "Barracuda" es una opción perfectamente recomendable, comenzando por este primer volumen que se ha venido a llamar Esclavos. No solamente es una historia de piratas perfectamente construida que nos deja con la miel en los labios a punto de querer continuar con la serie, sino que aunque todos los elementos del género están ahí perfectamente plasmados, tiene un toque diferente que lo diferencia de otras historias de piratas. Por otra parte, es una serie magistralmente dibujada, así que no podemos pedir más. Tanto "Barracuda" como "Long John Silver" son ahora las dos mejores series BD de piratas del momento.

junio 13, 2013y

29 de marzo de 2010

Murena (I): "El Púrpura y el Oro", de Dufaux y Delaby


El inicio de la serie histórica de tebeo franco-belga que nos sitúa en el ambiente de la antigua Roma, más concretamente durante la ascensión de Nerón al poder. La serie está dividida en un par de ciclos, en el que Lucio Murena, hijo de la última amante del emperador Claudio, y amigo de Nerón, es el hilo conductor. Este primer ciclo está publicado al completo en nuestro país, constando de cuatro álbumes en total (siendo los siguientes Arena y Sangre, La Mejor de las Madres y Los que van a morir...) El segundo de los ciclos está en proceso de publicación en España, con dos álbumes hasta la fecha. El tercero de ellos previsto para mayo de este año, Vidas de los Fuegos.

El primer capítulo de "Murena" es El Púrpura y el Oro, una presentación de personajes y situación que nos introduce en la Roma del emperador Claudio, mientras su esposa Agripina mueve los hilos y a sus diversos contactos para ganar poder personal y llegar a rivalizar en influencia con el mismísimo emperador, esposo de ella. Su hijo Nerón está destinado a convertirse en el sucesor de Roma por su edad, aunque comparta linaje con su hermanastro Británico. En el momento en que Claudio decide prestar más atención a su hijo legítimo, convirtiéndole así en el próximo sucesor, Agripina se muestra molesta y furiosa, siendo el eje motor de la trama y la que provoca todo el desenlace de la historia de "Murena". Sus autores han decidido darle un protagonismo especial de acuerdo a los registros históricos (como siempre, habrá licencias). De hecho, las mujeres tienen un rol predominante al menos en este primer álbum, ya que son ellas las que manejan el cotarro de acuerdo a sus bellas palabras y formas sinuosas. Hay erotismo en este cómic, no en demasía, pero sí lo suficiente como para que se muestren cuerpos desnudos de mujeres y gladiadores o escenas eróticas en mucha menor medida. Por otro lado, profundiza en la personalidad del futuro emperador de Roma, Nerón. Sus motivaciones personales, sus disquisiciones interiores, así como su relegación a un plano totalmente secundario en beneficio de Agripina, lo convierten en un personaje peligroso a seguir.

Aparte del atractivo de la ambientación en la antigua Roma, el dibujo juega un papel fundamental en el buen hacer de este tebeo. El dibujo de Philippe Delaby, junto al genial color de Dina Kathelyn, nos enseña una enorme cantidad de detalles por viñeta de la cultura romana, rostros expresivos y unos planos que se adecúan perfectamente a la trama. Si a eso le añadimos el buen guión de Jean Dufaux, tenemos una serie de cómic muy atractiva tanto para la vista como para la mente (las portadas son muy buenas). Al final del volumen viene un glosario con terminología romana que nos ayuda más a involucrarnos. En este capítulo primero de este fresco histórico que es "Murena" se asientan las bases para lo que vendrá después. Erotismo, intrigas políticas, traiciones, la antigua Roma... Una serie de la que se suele hablar bastante en las comunidades de foros y entre los aficionados. El mérito lo tiene por sí sola.


------------Ficha------------

Colección/Serie: Murena, 1 (de 4, Primer Ciclo)

Título Original: La pourpre et l'or / Editorial: Planeta DeAgostini, colección "Especial BD". / Formato: Tapa dura, 64 páginas, en color. / Año: 2003. / Precio: 9,95 euros. / Traducción: Mireia Rué.

marzo 29, 2010y


 

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