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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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20 de febrero de 2015

¿Buscas alternativas a Marvel y DC? Te proponemos 4 títulos imprescindibles de Image

No hace mucho DC emprendió la mayor reestructuración que ha visto su universo, y no es decir poco cuando hablamos de una editorial que se ha caracterizado precisamente por basar sus grandes sagas en los cambios que este universo va padeciendo: nacimiento del multiverso, muerte del mismo, posterior renacimiento y reescrituras de la realidad una tras otra. La aparición de los New 52, supuso un nuevo comienzo para la mayor parte de los superhéroes clásicos de la casa y algunos de nuevos.

Quizás inspirada por los beneficios que a DC le ha reportado esta decisión, parece que ahora Marvel –que solía diferenciarse de su distinguida competencia por cuidar mucho más la continuidad– va a hacer algo similar: en el evento que tendrá lugar este 2015, "Secret Wars", el universo Ultimate y el normal van a fusionarse, recogiendo lo mejor de ambos para crear algo nuevo. Lo mejor, por lo menos, a criterio de sus directivos, y dado que son los mismos que han tomado esta decisión en primer lugar, podemos temernos toda clase de disparates. Ahora que hemos entrado en una nueva era Marvel donde el sello marca el ritmo desde las salas de cine éste necesita cómics cuyas historias y protagonistas encajen con la versión del universo que muestran las películas.


Ha pasado cierto tiempo y los resultados para DC no han sido todo lo buenos que se esperaban, aunque sí encajan en las expectativas realistas de cualquier fan: algunas series han sido buenas, otras no, algunas merecían triunfar y han acabado canceladas y otras que merecían ser repudiadas siguen incomprensiblemente en marcha. Desde el punto de vista del lector, es una política pésima; desde el de la empresa, una de lógica: una pequeña operación de maquillaje, sin sustancia, solo estética. En otras palabras, que todo cambie para que todo siga igual.

Pese a todo, siguen habiendo muchas y muy buenas razones para seguir a Marvel y a DC, yo mismo soy un gran fan de ambas. Los superhéroes constituyen la esencia misma del cómic americano y las dos grandes agrupan la práctica totalidad del cómic superheroico. Y aunque ambas se empeñen en complicarnos la vida con constantes cambios de formato y cabecera, aunque reescriban la continuidad hasta la náusea, aunque insistan en olvidarse de madurar para vivir en una eterna infancia donde nada progresa y nada supone un auténtico desafío, seguiremos amando a nuestros personajes favoritos y leyendo sus aventuras, indiferentes a esta sensación de haberlas leído ya antes mil veces. Seguiremos suspirando cuando mueran y resuciten tres días más tarde y aún nos embarcaremos en mil discusiones bizantinas sobre arcanos temas casi teológicos como la velocidad de Flash frente a la de Superman, o si es mejor villano el Dr. Doom que el Joker. Dogmas de fe.


Marvel y DC, imperfectas y adictivas, siempre estarán allí para nosotros. Las podemos dar por seguras: y aceptándolas como el territorio conocido al que siempre volveremos como hijos pródigos de vez en cuando apetece adentrarse en parajes inexplorados que prometan emociones fuertes, especialmente ahora que las dos grandes están en plena operación estética . De cómics de este tipo, fuera de la corriente siempre ha habido y por suerte seguramente siempre habrá: durante un tiempo para los lectores más exigentes existía el sello vértigo, con Sandman, Hellblazer y más adelante 100 balas o Los Invisibles. Después llegaron Warren Ellis y sus Authority y Planetary, Rising Stars de Straczynski, o Mark Millar y Kick-Ass. En mayor o menor medida todos son ahora obras conocidas para el lector, algunas han sido adaptadas al cine o a la televisión: ya son mainstream.

Ahora mismo se está hablando mucho de Valiant –Dark Horse siempre es un referente de calidad–, pero sobre todo se habla del boom de Image, algunas de cuyas series ya se están publicando en España. Es definitivamente donde está el mayor empuje de autores –algunos nuevos, otros consagrados– que están marcando el momento con cómics de la mayor y más adictiva calidad que se haya visto en mucho tiempo, rompedores de esquemas. Trees de Warren Ellis, Nailbiter de Joshua Williamson, Wytches de Scott Snyder, The Wake también de Snyder o la exitosa Saga de Brian K. Vaughan; hay mucho donde escoger.


Hay tanto donde escoger, de hecho, que me ha parecido interesante recoger yo mismo cuatro sugerencias, que me parecen redondas, el máximo exponente del boom de Image. Todas ellas comparten no solo un argumento cuidado e impactante, atrevido, sino que lo acompañan con un dibujo a la altura, lo cual no siempre pasa en el mundo del cómic americano. Se trata de series aún jóvenes, resulta fácil ponerse al día con cualquiera de ellas. Todas están siendo editadas –o lo serán pronto– en España, y la crítica es unánime en señalarlas como lo mejor de lo mejor.

Prophet, de Brandon Graham, Roy, Dalrymple y Milonogiannis

Esta primera serie es quizás la menos conocida. Todo empezó en 1992 con Rob Liefeld, quien en un despliegue de talento y originalidad creó un personaje que, tras unos experimentos científicos, se convierte en un supersoldado y tras quedar en estasis durante décadas, despierta en un futuro que no conoce para luchar contra los villanos de turno. Su nombre era Capt... John Prophet.


Liefeld diseñó el personaje para usarlo en Marvel, pero como ya estaba barajando abandonar la Casa de las Ideas para formar parte de proyectos que le permitieran mayor control sobre sus creaciones –y los derechos de las mismas– se lo guardó y acabó en Image. El arte de Liefeld siempre me ha parecido horrible y tengo la peor de las opiniones sobre sus capacidades como creador: las ventas de aquella primera serie de Prophet, que duraría solo once números, parecen coincidir con mis valoraciones. Años después, en 1995, la serie arrancó otra vez; ocho números más que pasaron sin pena ni gloria, más un número especial.

Pero en 2012 Brandon Graham toma el relevo, coge a la tópica, aburrida, torpe e hinchada criatura de Liefeld y la transforma completamente. John Prophet despierta de un largo sueño otra vez: en el futuro, pero el futuro de verdad: 10.000 años han pasado desde que empezara su letargo. El universo ya ha olvidado la humanidad y nadie –quizás ni el propio Prophet– tiene interés en recordarla. Éste es un forastero en tierras extrañas, guiado por un propósito que iremos descubriendo a lo largo de la serie, cuando se nos revele que de hecho, no hay un solo John Prophet y que su destino es mayor de lo que podíamos imaginar.


De la mano de Brandon Graham, acompañado por el extraordinario arte de Simon Roy, Farel Dalrymple y Giannis Milonogiannis, esta nueva –y definitiva– Prophet, que ya no tiene nada que ver con las que la precedieron, es pura space opera de la mayor calidad; sus viñetas tienen un toque a la ciencia ficción setentera, sus tramas y conceptos son oro puro, su nivel, inalcanzable por ninguna otra obra de ciencia ficción en el cómic que se publique hoy en día. Para cualquier duda, solo buscad una escena cualquiera en Google y alucinad.

La serie terminó este pasado Julio con el número 45; la continuación y conclusión Prophet: Earth War ha empezado este enero. En España está siendo editada por Aleta, y recomiendo que no la dejéis escapar.

Ciencia Oscura, de Rick Remender y Matteo Scalera

Rick Remender es bien conocido por su trabajo sobre todo en Marvel, dentro de la franquicia mutante. Como tantos otros, sus primeros pasos los dio en una de las dos grandes. Me gustó en particular su trabajo con Uncanny X-Force, serie que para entonces era una de mis favoritas. En Image su carrera era mucho menos prolífica, destacando sobretodo su Fear Agent. Pero a su vuelta a la pequeña editorial, retomó parte de los temas de aquella para crear Black Science o Ciencia Oscura.


La ciencia ficción, el terror y el pulp son los tres pilares sobre los que se sustenta una serie que, aunque excelente en el guión, destaca enormemente en el apartado gráfico. El dibujo de Matteo Scalera es impactante: sus escenarios de pesadilla parecen salidos de un cuadro de Frank Frazzetta. Solo mirad el primer número, con las criaturas batracias y los hombres pez, los oscuros y exuberantes paisajes de la jungla de otro mundo: el coloreado remite a los mismos referentes y rubrica un conjunto perfecto. La sensación es de nostalgia de aquellas revistas pulp cuyos aventureros se embarcaban en viajes interminables en pos de objetivos distantes sin más propósito real que hacer disfrutar el lector con tanto cambio de escenario y constante flujo de criaturas y enemigos a cada cual más extraño.


Hay mucho de esto en Ciencia Oscura. El argumento de fondo sin embargo es notable; Grant McKay, fundador de la "Liga Anarquista de Científicos” –cuya única norma es "No hay más autoridad que tú mismo"– y su tripulación –entre ellos su familia– se ha embarcado en un viaje imposible a través de las realidades alternativas: infinitos mundos, infinitas posibilidades. Pero el artilugio que debía guiarles, que McKay diseñó gracias a la Ciencia Oscura que antes que él nadie se había atrevido a investigar, se estropea. A la deriva, no les queda otro remedio que la huida hacia delante, con la esperanza de llegar a descubrir el modo de volver a casa por el camino. Y no hace falta decir que el camino será cada vez más oscuro.

Recientemente, Norma Editorial ha empezado a publicar la serie en España y ya está disponible el primero libro en formato rústica.

Los proyectos Manhattan, de Jonathan Hickman y Nick Pitarra

Los proyectos Manhattan empezó como si de una ucronía se tratara. Cogemos el Proyecto Manhattan, donde nació la bomba atómica, y manipulamos, transformamos e inventamos a placer para convertirlo en material para un cómic. Los científicos que participaron del proyecto –Fermi, Oppenheimer, Feynman, Daghlian, Einstein– son en la versión de Hickman a cada cual una rareza mayor: un sociópata caníbal, un ególatra sin remedio, un hombre compuesto de pura radiación y un viajero dimensional. Pero por mucho que difieran entre sí, todos coinciden en algo: son genios. Es quizá la reunión de mentes privilegiadas más importante de la historia de la humanidad. ¿Por qué limitarse a crear una bomba?


De aquí parte el proyecto de Hickman: despega y se aleja, y continúa alejándose hasta dejar muy atrás los límites a los que estamos acostumbrados. Es irreverente, ingeniosa, divertida, grotesca a mas no poder, y es, sobre todo, muy inteligente.

Los proyectos Manhattan tiene su referente inmediato en dos series que mencionaba en la introducción: Authority y Rising Starts. En ambas un grupo de seres excepcionales en un mundo banal se plantean la reflexión que los superhéroes tradicionales ignoran: ¿para qué tanto poder, si no para usarlo de un modo efectivo? Nada de pegarse en eternas luchas contra un villano puntual ni defender el mundo de amenazas cósmicas: el mayor peligro para la humanidad es la humanidad misma, el peso de las muchas malas decisiones que generación tras generación de ineptos en el poder han ido tomando. Authority hace lo que los Vengadores y la JLA no pudo: toma las riendas y arregla el mundo. Los proyectos Manhattan procura hacer lo mismo a su retorcido modo.


La serie, aclamada por la crítica, aún sigue en marcha y es de prever que siga así por mucho tiempo: es, de todas las que constan en este artículo, la más recomendable para quien desee alejarse del concepto tradicional de superhéroe pero sin ir demasiado lejos.

En España la está publicando Planeta Cómic y ya lleva 11 números publicados y recopilados en tres tomos en rústica.

Este del Oeste, de Jonathan Hickman y Nick Dragotta

No es casualidad que haya dos títulos de Hickman en esta lista. Se trata, quizás, de uno de los guionistas de nuevo cuño más activos y aclamados del momento –curiosamente también es el encargado de las "Secret Wars" que pondrán fin al universo Marvel que conocemos, y del arco de las Incursiones en New Avengers que lleva a este evento final; y reconozco que este arco es de los mejores que he leído en mucho tiempo–. Y con una carrera aún no demasiado larga a sus espaldas, promete muchísimo, y más si vemos obras como Los proyectos Manhattan o Este del Oeste. Si tuviera que quedarme solo con una, ahora mismo lo tendría muy difícil.


Veamos el argumento de Este del Oeste, quizás su obra más personal hasta el momento. Se trata de un western emplazado en un futuro distópico donde Estados Unidos ha sido arrasada por sucesivas guerras. Nuevas naciones se han alzado de sus cenizas, la tecnología más avanzada va en paralelo a la brujería, y en secreto un culto nihilista trabaja para precipitar el fin del mundo, representado muy gráficamente por el renacer de los tres jinetes del Apocalipsis. Pero solo hay tres jinetes: el cuarto, Muerte, sigue en activo desde su anterior llegada, en busca de su esposa e hijo, convertido en un llanero solitario acompañado solo por lobos y cuervos.

¿Hace falta decir algo más? A mi por lo menos este setting me resulta más atractivo que nada que haya leído últimamente de los dos autores. En esta serie encontraremos un mundo que parece salido de un juego de rol tipo Shadowrun. Aquí los pistoleros son más fantasmas que nunca, sus habilidades exceden lo humano, ya sea potenciado por la tecnología o por una naturaleza directamente mágica. Las ciudades parecen infinitas y más inhumanas que nunca. Es un western apocalíptico cyberpunk, y como corresponde, una historia de venganza y amor.


Hickman es conocido por sus elaboradas tramas, que normalmente desarrolla a lo largo de muchos números con paciencia y detalle, hasta que todo danza a su son y el lector está atrapado en una telaraña de la que no quiere escapar: Este del Oeste es una trampa hipnótica cuyo decadente atractivo está rindiendo a miles de lectores en todo el mundo.

En España la serie está siendo editada por Norma Editorial y ya lleva dos tomos en rústica publicados.

febrero 20, 2015y

12 de agosto de 2012

Reseña: «King City 1», de Brandon Graham

Una ciudad futurista, plagada de maravillas y peligros es lo único que necesita Brandon Graham para sumergirnos en King City, una serie de cómics de ciencia ficción con sustanciosos golpes de humor nominada a los Premios Eisner de 2007 en la categoría de "Mejor Guionista/Dibujante de Humor". Partiendo de la base de su estética manga, lo que podemos encontrar en King City es una historia protagonizada por un Amo de Gato, que resulta ser un chico con grandes capacidades de subterfugio -hurto-, que a todos lados acompaña un gato cuyas habilidades y usos dependen de la inyección que se le aplique. Con una premisa tan rocambolesca como esa que aparentemente no tiene ni pies ni cabeza, el autor crea desde el principio una atmósfera de humor e ironía que parodia muchos clichés de los cómics en general, aparte de introducir numerables referencias a la cultura pop y moderna del siglo XX, extendible hasta nuestro presente siglo XXI.

Estamos ante un cómic rompedor que amparándose en una estética manga, no por nada comenzó publicarse en Estados Unidos bajo el sello Tokyopop -en blanco y negro, para seguir más tarde en color bajo Image Comics- nos cuenta las desvirtudes de una ciudad al mismo tiempo decadente con sus bandas mafiosas, asesinos, mercenarios y demás gente que trata de sobrevivir en una población extremedamente industrial donde puede encontrarse de todo, desde drogas hasta refrescos de regaliz, pero también hace un esbozo de unos personajes carismáticos que tienen detrás una historia.


Es difícil hacer una crítica de un tebeo de semejantes características porque a muchos lectores les dará la sensación de no saber por donde cogerlo por su tono surrealista y tendente al humor, pero mi impresión es que merece darle una oportunidad al menos por sus recursos gráficos, que son sin duda el punto fuerte de King City, pero también porque gracias a ese estilo artístico, la ciudad de King City cobra vida con sus miles de máquinas dispensadoras donde podemos comprar lo que sea, sus carteles publicitarios, sus cafeterías, sus rincones y su aspecto futurista que nos recuerda a todos los clásicos de ciencia ficción cuyo centro de ambientación sea una ciudad al mismo tiempo decadente pero llena de posibilidades. Pero no es sólo el factor artístico, sino las onomatopeyas, recuadros de texto e incluso enumeraciones visuales, por citar solo uno de los ejemplos de los que hace gala King City en el plano literario del asunto. Es difícil traducir humor, por lo que la labor del traductor -Manu Viciano en este caso- en productos similares debe ser doblemente agradecida por el lector. Por poner un ejemplo, ahí está Mundodisco, la saga de fantasía humorística de Terry Pratchett.

Uno de los tebeos más extravagantes, extraños e informales de la temporada, al que merece echar un vistazo solamente por sus sobresalientes recursos gráficos, aunque su argumento es algo insustancial porque King City 1 es la primera entrega de una serie que continuará su publicación en octubre en lengua castellana, así que hasta el momento no podremos conocer la suerte que le espera al Amo de Gato y sus enfrentamiento con el misterioso hombre de negro. Mientras tanto, mucha diversión es lo que da este "King City".

Información adicional

Ciencia ficció Cómic Humor

King City 1.
(King City Volume 1).
Traducción de Manuel Viciano.
Debolsillo, mayo de 2012.
192 páginas.
Disponible en ebook.
12 € (rústica con solapas), 6,99 € (electrónico).
Primera entrega (de dos) del cómic de Brandon Graham.

agosto 12, 2012y


 

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