Título original: The Way of Shadows.Edición: 592 págs. DeBolsillo, enero 2012.
Precio: 9,95 €.
Traducción: Gabriel Dols Gallardo.
Temática: Fantasía épica.
Correlación: Primera entrega de la trilogía "El Ángel de la Noche".
La obra de Brent Weeks ha calado fuerte entre una gran multitud de lectores aficionados a la fantasía épica. En el momento de esta reseña, su última trilogía ha aterrizado hace poco en las librerías, titulada El Prisma Negro, primera entrega de "El Portador de la Luz". Pero anteriormente a esta, "El Ángel de la Noche" es la obra que le ha catapultado a la fama y le ha permitido seguir escribiendo con un grado de notoriedad incluso mayor. El Camino de las Sombras está indicado especialmente a los que gustan de los personajes turbulentos, pero también a aquella sección de lectores que andan cansados de héroes poderosos que andan bajo el foco de luz y donde el destino del mundo gira en sus manos. No es una novela donde pueda identificarse claramente quién es el bueno y quién es el malo, sino que todos los personajes andan entremezclados entre sí, en una madeja argumental que iremos descubriendo poco a poco conforme avancemos en su lectura, aunque tenemos claro desde el principio que el joven Azoth es el "chico bueno" de la historia.
Una de sus principales características es, como decíamos más arriba, la inclusión de asesinos ultrapoderosos que, o bien trabajan en nómina para alguien superior, o bien van por libre. Es el caso de Durzo Blint, el asesino (o más bien deberíamos decir ejecutor) más capaz e imbatible de toda Cenaria. Movido por un pasado misterioso e inescrutable, su persona es todo un acertijo que su recién adquirido aprendiz -Azoth- tratará de descifrar en cuanto este comience a enseñarle todo cuanto sabe, quizá para convertirle en su heredero o en una pieza más del rompecabezas de organizaciones criminales que abundan en Cenaria.
Con un estilo fresco y dinámico que no escatima en momentos de acción, Brent Weeks hace especial hincapié en el uso de la magia, llamada aquí el Talento, por parte de estos asesinos que, al estilo de los superhéroes, se mueven por Cenaria como figuras mortales en un rompecabezas de intrigas y engaños. Su poder, aunque limitado, es cien veces superior al de los humanos corrientes, y sirve para multitud de usos como hacerse prácticamente invisible, matar a sus murientes sin hacer ruido, anclarse a las paredes e incluso adquirir una velocidad superior. No por nada el uso de estos asesinos es clave en el devenir de las estratagemas comerciales y políticas de la ciudad.
Sin embargo, aunque el autor pone especial empeño en hacer del conjunto una mezcla sumamente poderosa y atrayente, la trama que se desarrolla en las casi seiscientas páginas de que consta El Camino de las Sombras resulta en ocasiones caótica. Con algunos tintes de thriller (en relación a todo el tema de la mafia o los abusos sexuales con toques dickensianos), la novela te hace continuar leyendo e intentar comprender hacia donde quiere hacernos llegar el autor, aunque no será hasta bien entrada la trama que esta cobrará especial sentido. El Camino de las Sombras está ambientada en un mundo que se adivina mucho más amplio (Midcyru, algo que sin duda aprovechará en las dos siguientes novelas), aunque por el momento no resulta especialmente detallado salvo por menciones a otros países y culturas. Y si hablamos de la magia, el Talento, también debemos hablar de los objetos mágicos, que cobran aquí una relevancia significante, en la forma de espadas y algún que otro elemento distinto a lo habitual en una novela de fantasía épica, por más que una de las subtramas relacionadas con ellos no queda del todo bien explicada todavía, siendo algo totalmente confuso para el lector que busque un sentido total a lo que ocurre en esta primera novela.El autor no ha puesto todavía toda la carne en el asador, pero apunta maneras para convertirse en una notable trilogía si las cosas no se tuercen por el camino. Junto a una historia de redención y aprendizaje en el amplio sentido del término, nos encontramos ante una novela que se deja leer, que puede resultar difícil en sus inicios, pero que tiene algunos momentos espectaculares que o bien nos puede impulsar a seguir leyendo, o dejarlo para una ocasión mejor. Es algo diferente a lo que los lectores de una fantasía más clásica están acostumbrados, pero eso es algo bueno, sin duda, pues no faltan las batallas, el derramamiento de sangre, las pesquisas, la magia ni la épica. Con cien páginas menos estaríamos hablando de una novela más redonda, mejor planteada y resuelta. De otra forma da la sensación de que le falta "algo", quizá una mejor desenvoltura en una trama que patine como la seda, en lugar de atar nosotros los cabos como en el género de espías y de criminales, dos cosas que a su vez tampoco faltan en "El Ángel de la Noche". Recomendada para todos aquellos que quieran experimentar algo diferente.


































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