Título original: The Cadet of Tildor.
Edición: 384 págs. Oz editorial, septiembre 2013.
Disponible en ebook: No.
Precio: 17,90 € (rústica con solapas).
Traducción: Paula Zumalacárregui, Lorenzo Díaz.
Temática: Fantasía épica, juvenil.
Correlación: ¿Primer libro de una trilogía/serie?
¡Uno para todos y todos para uno! ¿O eso no era de otra
novela? Pues la verdad, es lo único que le ha faltado decir a la protagonista de
La guerrera de Tildor,
Renée de Winter, para conjurar al espíritu de
Alejandro Dumas en el libro. La autora,
Alex Lidell, es una fanática de
Los
tres mosqueteros y como no podía ser de otro modo, esa admiración salta en
todas y cada una de las páginas de la novela, empezando por el nombre de la
protagonista (en un claro homenaje a
Milady) y terminando en el lugar donde pasa
gran parte de la acción, la
Academia de Tildor, una institución de corte militar
que respira el aire de los mismísimos Mosqueteros del Rey. Y si a todo esto,
que ya de por sí es un plus fantástico, le sumas una protagonista aguerrida,
que se rebela al destino de ser una “princesita en apuros”, que no anda
deshojando la margarita ante los protagonistas masculinos de turno, que es
proactiva, que sabe lo que quiere y que pelea por conseguirlo… ¡Vamos, que aún
queda esperanza para los roles femeninos en la literatura “Young Adult”!
“En la web oficial de Alex Lidell hay material didáctico para que La guerrera de Tildor sea lectura recomendada en los colegios”
¿De qué va
La guerrera de Tildor? Lady Renée de Winter, de
diecisiete años,
quiere convertirse en guerrera. Sus compañeras, o no han sido capaces de
superar las difíciles pruebas para formar parte de la élite de las fuerzas de
Tildor, o están dentro del otro grupo de estudiantes, los magistrados, futuros
letrados del reino. Ella es la única chica que queda en el último curso de
cadetes guerreros y sabe que se ha quedado atrás en fuerza física respecto a
sus compañeros masculinos. Sin embargo, lo que le falta en altura y
musculatura, lo suple con ingenio y una voluntad de hierro. Sin embargo, su
nivel no parece satisfacer a
Savoy, el
capitán de la Séptima, el cuerpo de
élite de las tropas de Su Majestad, que para su fastidio personal ha sido
destinado a la Academia para instruir a los cadetes del último año. A todo
esto, hay que sumarle que el reino de Tildor es débil. El joven e inexperto
rey
Lysian ha heredado una corona que pende de los hilos de los grandes y enconados
enemigos: los
Víboras y la
Familia, que se dedican a socavar los cimientos del
reino a través del tráfico de personas, combates clandestinos de gladiadores y
el comercio de drogas. Interesante, ¿verdad?
No os engañéis con la sinopsis, que no vamos a encontrarnos
con la versión juvenil de Juego de tronos, como he leído por ahí. Renée de
Winter no es Arya, y La guerrera de Tildor no es “Canción de fuego y hielo”.
Las dos tienen características semejantes (son unas protagonistas de armas
tomar) pero esta novela está recomendada a partir de los doce años y es
inocente en sus planteamientos. Lo que predomina es la camaradería entre los protagonistas,
la lealtad a los ideales personales y la visión de que todo no es ni blanco, ni
negro, sino lleno de matices que van en consonancia al desarrollo de los
personajes. Los temas “escabrosos” van a quedar muy insinuados, y todo mostrado
de forma políticamente muy correcta, sin esconderlo, pero tampoco metiéndose en
terrenos pantanosos, que a fin de cuentas, estamos en una novela juvenil de
fantasía épica.
¡Aviso!
Atención a lectores que buscan el romance:
olvidaos
de eso. Solo vamos a encontrar insinuaciones de lo que podría pasar en los
libros posteriores. Para mí ha sido absolutamente refrescante que la autora
haya prescindido de un almibarado romance juvenil en toda regla con los
consabidos y tópicos triángulos amorosos que tanto abundan y que tan poco
aportan a las tramas de la novela. Mejor quedarse con la intriga y sospechar
por donde podrían ir los tiros en los siguientes libros, ¿no creéis? De esa
forma se fraguan los mejores romances, a fuego lento y con dosis de
cuentagotas.
¿Qué es lo que más me ha gustado? Supongo que a estas
alturas ya lo habréis adivinado: las referencias veladas a Los tres
mosqueteros, una protagonista irreductible como Renée y su contrapartida masculina,
el insoportable pero íntegro, instructor Savoy, el joven que ostenta la
capitanía de la Séptima. Son los personajes más desarrollados y más cuidados,
con un trasfondo y unas historias personales que justifican sus
motivaciones y su comportamiento.
Por el contrario, como cosas a mejorar os diría que los
personajes secundarios como Sasha (la compañera de habitación de Renée), Alec (su
mejor amigo y confidente), Diam (el travieso hermano pequeño de Savoy), o
Seaborn, (el instructor que compartió locas aventuras juveniles con Savoy),
están simplemente perfilados, muy por los pelos y su función es casi de adorno.
Otro punto flojo es su ambientación. Tildor está someramente descrito, al igual
que las motivaciones de las dos grandes mafias que controlan el reino. La
autora da por supuestas muchas cosas, apenas da unas pinceladas y lo deja todo
a la imaginación del lector. Si habéis leído el libro que homenajea, lo veréis
todo bajo la alargada sombra de Alejandro Dumas y sus mosqueteros, si no,
tendréis una bruma que os llevará a una atmósfera de fantasía épica al uso.
Digamos que la autora hace hincapié en la acción de la historia olvidándose de
concretar el dónde.
Como plus, en la
web oficial de Alex Lidell hay material
didáctico para que
La guerrera de Tildor sea lectura recomendada en los
colegios, con ejercicios complementarios de comprensión lectora y ética, así
que por favor, si hay algún docente por aquí, que le eche un ojo al libro que
esto es muy interesante y los chavales seguro que agradecen leer algo que les
motive.
Poco más me queda decir de
La guerrera de Tildor. He
disfrutado muchísimo de la lectura pese a los aspectos mejorables de ésta, como
la ambientación o el desarrollo de los secundarios.
Me ha encantado encontrarme
un personaje femenino decidido, de esos que escasean últimamente en las novelas
adolescentes, sin estúpidos triángulos amorosos y que basa su argumento en las
difíciles decisiones personales que tienen que tomar dos de sus principales
protagonistas: la amistad o el deber, el deber o el rey, el rey o Tildor. Si
queréis
una novela de fantasía épica juvenil con aires mosqueteros, una
protagonista con carácter y leves toques de romance, desde luego, este es
vuestro libro. Yo espero con ansia la siguiente parte, y que le espera a Renée
en su último año como cadete de Tildor. ¡No os lo perdáis, grumetillos!