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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


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Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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10 de enero de 2010

De Armas Mágicas: "Frostmourne" (Por Cyram)


“Cuando naciste, hasta los bosques de Lordaeron susurraron tu nombre, Arthas.”

Así comienza una de las historias más interesantes del mundo de “Warcraft”. Un universo de mitos y leyendas donde cualquier objeto puede no significar nada, o darle la vuelta completamente a lo que hemos conocido hasta el momento.
Hablo de Frostmourne.

Maldita / Voluntad Propia / Helada / Rúnica

Al igual que muchas espadas famosas como la gran Vorpal, Excalibur, la espada de Lancelot, Arondight, u otras espadas de historias de fantasía como puede ser Stormbringer, de Elric de Melniboné, o Dardo, de Frodo en El Señor de los Anillos, los orígenes de esta espada no se conocen con claridad. Hay quien dice que fue Ner'Zhul, el jefe de guerra del antiguo mundo de Draenor (que al ser destruido se convertiría en lo que se conoce actualmente como Terrallende), el que creó la espada, pero realmente, las investigaciones realizadas con posterioridad arrojan más luz sobre el asunto. Incluso hay quien afirma que fue el mismo Kil`Jaeden quien la colocó allí para poder conseguir un alma mucho más fuerte que la del propio Ner’Zhul. En este caso, el alma del portador de la espada es fundamental para los demonios que quieren hacerse con el mundo. Inicialmente, el alma del chamán Ner’Zul sería suspendida en el llamado “Vacío Abisal” creyendo que allí lo tendrían controlado para poder usar sus poderes, sin embargo, la esencia del vacío lo convirtió en algo muy distinto. Un poder primigenio, sin ataduras, con un gran potencial para hacer el mal: la esencia del Rey Exánime.

La espada necesitaba el alma de un portador entregado a una causa. En este caso, el príncipe y paladín Arthas Menethil fue la persona ideal. Acosado por la culpa de no haber sabido defender a su pueblo ante la amenaza que representaba la Plaga (una epidemia propagada por el grano que convertía a todo aquel que lo consumiese en no muerto), haber tenido que matar a muchos de los suyos en el incendio de la ciudad de Stratholme, para finalmente, verse obligado a ver cómo la Plaga seguía avanzando, pese haber matado al que creían era el jefe de toda aquella catástrofe, el alma de Arthas comenzó a tener grandes sombras. Alimentadas en mayor parte por la espada que ya le había elegido como su próximo portador, antes incluso de que el príncipe tuviera conocimiento sobre su existencia, ejerciendo su maligna influencia sobre él.

Tras determinados sucesos aciagos, Arthas acabó en el continente de Rasganorte, desoyendo las órdenes de su padre, el rey Terenas, que le instaba a volver a casa con sus hombres. Quemando los barcos en su desesperación para obligar a sus hombres a pelear a su lado, emprendió una búsqueda solitaria por los extensos glaciares del que parecía ser el causante de todo aquel problema. Tras algunos días, Arthas se reencontraría con su antiguo amigo, Muradin Barbabronce, en una meseta helada sobre la que predominaba un gran témpano de hielo, y sobre ella… una espada. Muradin, tras leer la inscripción de la piedra donde estaba clavada la hoja, "Aquel que tome esta espada, esgrimirá un poder eterno. De la misma manera que un cuchillo corta la carne, demasiado poder puede hacer cicatrices en el espíritu", decidió que no era conveniente cogerla, pues parecía maldita.

No obstante, Arthas, en su euforia por haber encontrado lo que según parecía le daría el poder suficiente para salvar a su pueblo, se enfrentó con Muradin, al que dejó inconsciente para hacerse con el control de la espada. En el momento en que Arthas cogió a Frostmourne, los cielos se oscurecieron y una nevada como jamás habían visto los habitantes de Rasganorte cubrió sus tierras. Al pensar que había matado al que fue como un padre para el, emprendió su camino hacia el norte, perdiéndose allí entre las heladas cumbres durante unos cuantos años. A lo largo de todo ese tiempo, la voz de Ner’Zhul se instaló en la mente de Arthas haciendo que sus intenciones cambiaran paulatinamente. La maldición de la espada precisamente se basaba en que el portador inicialmente la usaría para hacer el bien, pasando después a una completa neutralidad, alejado de todo y de todos, para finalmente acoger al mal en toda su plenitud, dando rienda suelta a la verdadera voluntad de la espada. Arthas, tras abrazar este mal, volvería años después hasta el reino de Lordaeron, donde mataría a su padre impulsado por la maldad de Frostmourne. Una vez asesinado, el reino de Lordaeron cayó, y Arthas partió hacia Corona de Hielo, donde encontraría la armadura de Ner’Zhul, y donde finalmente se uniría a ella en carne y alma por toda la eternidad.

A mi entender, esta espada es una de las que me parecen más interesantes, ya que no solamente se puede entrever las intenciones de los que la crearon, sino que nos muestran la lucha interna tanto de Arthas como de todos aquellos que le rodean. Una espada valiosa a la par que maligna, y que sin embargo nos hace desear a todos tenerla. Creo que es justo eso lo que debe de provocar un objeto maldito, al igual que podemos comprobar en otros parecidos como puede ser el famoso Anillo Único creado por J.R.R. Tolkien. El anhelo de poseerlo, ya sea por ambición, por causa de un hechizo o por intentar conseguir un fin noble.

Aún hoy en día, la espada Frostmourne sigue en poder de Arthas, aguardando de nuevo el momento en el que dar rienda suelta a su malevolencia…



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enero 10, 2010y

27 de agosto de 2009

De Armas Mágicas: "Tyrfing"


Se inaugura esta sección para hablar de aquellas espadas u objetos mágicos que han surgido o irán surgiendo en la literatura, ya sea fantástica o de otro corte. Los objetos mágicos (también los que no poseen magia, tan sólo un nombre importante) son recursos con derecho propio que añaden miga y protagonismo al ser inanimado que da poderes al protagonista y antagonista de turno, e incluso pueden llegar a tener una importancia bastante relevante en la obra en cuestión, ya sea de forma pasiva o directa. La mitología popular y los cuentos tradicionales han sido siempre una fuente de la que extraer leyendas sobre objetos poderosos que hicieron tal o cual cosa, e incluso especular o crear otros mitos, jugando siempre con las posibilidades. Hoy le toca el turno a Tyrfing, espada muy famosa en los mitos nórdicos por lo que veremos a continuación.

Maldita / Voluntad Propia / Nórdica

Llamada también "Thyrfing", Tyrfing es una espada que ha hecho su aparición en la Edda mayor, una colección de poemas escritos en nórdico antiguo, conservados en un principio como manuscrito medieval islandés, titulado Codex Regius (datando del siglo XIII), siendo una de las mayores recopilaciones existentes sobre mitología escandinava. Como digo, la espada aparece en la Edda mayor, o Edda poética, concretamente en un poema llamado El Despertar de Angantyr, así como en la saga de Hervarar. Dicha espada tiene una maldición sobre ella, porque cada vez que es desenvainada significa que alguien va a morir. Fue forjada por los enanos Dvalinn y Durin de acuerdo a las órdenes de Svafrlami (rey de Gardariki y nieto de Odín), cuando estos abandonaron su morada y fueron emboscados por él. Debido a ello, la espada flameante con empuñadura de oro capaz de cortar el metal y la piedra, fue maldecida, dejando claro que las heridas causadas por sus ataques no podrían sanar jamás, y su portador perecería tarde o temprano, aparte de ocasionar tres grandes males que se manifestarían más adelante y cuando menos se espere.


Svafrlami, primer portador de la espada, fue asesinado por el berserker Arngrim, reclamando a su vez la espada para sí. Fue portada posteriormente por Angantyr, siendo asesinado junto a sus once hermanos por Hjalmar, en Samso. Hjalmar murió debido a las heridas causadas por Tyrfing. Hervor, hija de Angantyr y entrenada como guerrera, viaja hasta donde murió su padre en Munarvoe (Samso) en busca de la espada, donde la halla y se casa con Hofund algún tiempo después. Surgen dos hijos de su matrimonio, Heidrek y Angantyr. Un día, Hervor entrega en secreto la espada a su hijo Angantyr, pero mientras este y Heidrek daban un paseo, Heidrek desea echar un vistazo a la espada, y es entonces cuando la maldición de ésta surge efecto, ya que una vez desenvainada, Heidrek asesina a su hermano Angantyr, convirtiéndose así en el nuevo portador. Este último murió en los Cárpatos a manos de unos esclavos que lo acompañaban. Su hijo Angantyr (nombre que se repite tres veces) los persiguió y mató, para volver a reclamar la espada y convertirse en el siguiente portador, dando fin a la maldición de los tres males que pesaba sobre la espada.

A todo objeto maldito le acompaña una consecuencia trágica, como hemos podido comprobar. Y ciertamente hallamos muchos paralelismos en la literatura fantástica que ha sido inspirado por estas Eddas. Es un tema fascinante el de las tradiciones y mitologías culturales. ¿Os recuerda a Tolkien con el Anillo Único, la tentación, el ansia de controlar el objeto? Este mito ha sido plasmado de muchas maneras en la literatura y en las historias fantásticas, habiendo varios ejemplos a los que echar mano. En la serie de cómics de "La Mazmorra" tenemos referencias (¿adivináis cuál?), pero la más celebrada quizá sea la versión de Poul Anderson en La Espada Rota (1954), , novela que recomiendo encarecidamente, ya que Anderson era todo un experto en mitología nórdica y una de sus grandes pasiones. La espada Tyrfing aparece en dicha novela y la historia sigue un paralelismo casi idéntico con ligeras modificaciones en cuanto a nombres de personajes y acontecimientos de acuerdo a la trama. El objeto es entregado a Skafloc como regalo de los dioses, pero las Nornas ya han fraguado su destino y sigue siendo un objeto maldito, un instrumento propiciado por los dioses para causar desconsuelo y pesar en el mundo de los hombres, en ese ambiente gélido y de bosques negros e impenetrables de los países nórdicos. No dejéis pasar La Espada Rota, y más adelante seguiremos a la caza de más objetos mágicos para nuestra colección.


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agosto 27, 2009y


 

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