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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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7 de marzo de 2018

‘El Juego de la Corona’ de Evelyn Skye, solo puede quedar uno en la Rusia Imperial


El juego de la Corona de Evelyn Skye es la primera parte de una bilogía ambientada en una época alternativa de la Rusia de los Zares, plagada de leyendas del folclore ruso y con un aire a cuento de hadas precioso. Aquí, la magia y los encantadores existen y la política exterior depende de lo poderosa que sea la magia de un país y del mago que la practique, de ahí la importancia de semejante figura en la corte imperial, asediada por los kazajos y el auge del Imperio Otomano. Y así surge el Juego de la Corona, un duelo de magia e ingenio donde solo puede haber un ganador y donde el fracaso implica la muerte.

“El Juego de la Corona es antiguo, más antiguo que el propio zarato. Empezó hace mucho, en tiempos de Rurik, príncipe de Nóvgorod, cuando Rusia todavía era un cúmulo de tribus, joven y salvaje y sin ley. A medida que el país maduró a lo largo de los siglos, también lo hizo el Juego. Pero siempre, siempre conservó su atroz encarnizamiento. Al ganador le esperaba un poder inimaginable. Al perdedor, un sombrío olvido. En el Juego de la Corona, la derrota no era una opción.”

La ambientación zarista de la novela es preciosa y la inclusión de las leyendas del folclore ruso la enriquece por momentos. La autora, que es licenciada en historia y literatura rusas, ha dotado de personalidad a la trama recreando de forma muy fidedigna la Rusia de principios del siglo XIX, incluyendo varios personajes históricos y dándole a la novela un aire de fantasía y cuento clásico que enamoran. Para mí, este es aspecto más sobresaliente de la novela: la ambientación de esa Rusia zarista alternativa llena de magia sin perder un ápice de realismo histórico. Maravilloso.


En cuanto a los personajes, la historia pivota alrededor de tres protagonistas bien diferenciados, que representan tres estamentos sociales diferentes en la Rusia Imperial. Por un lado tenemos a Vika Andréieva , una joven de dieciséis años que vive en Ovchinin, una pintoresca isla alejada de la capital, y cuyo talento natural es poseer magia elemental: lo mismo conjura nieve que transforma las cenizas en oro. Para ella, que se cree la única maga de toda Rusia, el Juego de la Corona supone el abandonar su anodina vida rural y ser deslumbrada por la magnificencia de San Petersburgo. Por otro lado, Nikolái Karimov es un joven huérfano kazajo que fue acogido y presentado en lo más selecto de la sociedad rusa por su despiadada mentora y cuyo talento es la magia instrumental: lo mismo puede ver a través de las paredes que construir los objetos más maravillosos. Es un superviviente nato y, por supuesto, sus dotes mágicas han sido llevadas en el más estricto secreto. La casualidad le hace ser el mejor amigo del zarévich Pável Alexándrovich Románov, nuestro último protagonista. El príncipe Pável, Pasha para los amigos, es una persona jovial al que la futura corona y sus responsabilidades le quedan grandes. Su tiempo pasa entre escapadas por la ciudad y fastuosas fiestas, para exasperación de su hermana, mucho más preparada que él para llevar el peso del imperio. Podéis suponer que, siendo esta una novela juvenil, tendremos un triángulo amoroso entre los protagonistas aunque, y esto es un punto muy positivo, no es el motor de la historia ni alrededor de lo que gira toda la trama, lo cual se agradece.


Los personajes secundarios me han parecido mucho más interesantes y originales que los propios protagonistas. Por un lado, tenemos a Serguéi y a Galina, padre y tutora de Vika y Nikolái respectivamente y cuya enconada rivalidad esconde más de un secreto. Ludmilla, a pizpireta propietaria de la pastelería La Cenicienta, me ha sacado muchas sonrisas con sus maternales interacciones con Vika. Yuliana, la hermana pequeña de Pasha, ha sido un punto de cordura e inteligencia en la corte de San Petersburgo. También he empatizado mucho con su situación: pese a estar muchísimo más preparada que Pasha para ser zarina y pese a estar realmente preocupada por la inestable política del reino, su papel de mujer la relega a un segundo plano que ella lleva con impotencia y frustración. Y el punto de ternura lo ha aportado la siempre leal Renata, la mejor amiga de Nikolái.

En cuanto al ritmo, la novela es un poco caótica al principio. Al estar narrada en tercera persona es necesario tener un poco de paciencia y esperar a que los hilos argumentales de Vika, Nikolái y Pasha se entrecrucen. Pero una vez pasado este primer escollo, la novela vuela sola y os encontraréis devorando sus páginas, atrapados en los originales y llamativos duelos mágicos de los que consta El Juego de la Corona. La verdad es que la ambientación maravillosa de la Rusia Imperial, los personajes bastante bien construidos para ser una novela juvenil, la acción mágica mezclada con el folclore ruso y el punto justo de romance hacen que El Juego de la Corona sea una novela juvenil de lo más disfrutable. Y además, aunque es el primer libro de una bilogía, el final queda lo suficientemente cerrado para ser considerado autoconclusivo. Sin contar que la continuación, El destino de la Corona, ya está disponible en vuestra librería preferida.


El juego de la corona

The Crown's Game, 2014. Evelyn Skye. Traducción de Marta Torres Llopis. Nocturna Ediciones, 2016, col. “Literatura Mágica”, 431 págs. Rústica con solapas, 16,00 €.
En cuanto a la edición, ¿qué queréis que os diga? Lleva el sello de Nocturna Ediciones y eso es sinónimo de calidad. No me canso nunca de repetirlo. El Juego de la Corona presenta una encuadernación en tapa blanda cuidada, papel de calidad, mimo en la maquetación y la traducción, que es fantástica, corre a cargo de Marta Torres Llopis, habitual de la casa. ¿Qué más podéis pedir? La colección “Literatura Mágica” de Nocturna Ediciones es de mis favoritas.

Duelos mágicos dotados de maravilla e ingenio; la fantástica ambientación de la Rusia de los Zares; la increíble ciudad de San Petersburgo en una época de los Románov alternativa a la nuestra; el primer amor juvenil; las leyendas y el folclore tradicional de la Madre Rusia… Todo esto y alguna que otra sorpresa más guarda El Juego de la Corona, una novela juvenil preciosa que gustará a todos, tanto a su público objetivo como a los nostálgicos como yo, que disfrutamos muchísimo de las novelas juveniles con aire a cuento clásico.

marzo 07, 2018y

17 de noviembre de 2017

‘La ira y el amanecer’, el exotismo de las noches de Arabia en una novela de fantasía


Cien vidas por la que tomasteis. Una vida por cada amanecer”. Desde los confines de Jorasán, un reino inspirado en la Antigua Persia, nos llega La ira y el amanecer de Renée Ahdieh, una novela que bebe de la magia de Oriente Medio y que está claramente inspirada en los cuentos de Las mil y una noches; fue leer la sinopsis y quedarme fascinada. Sin embargo, pese que a que la historia tiene muchísimas cosas que me atraen, como el exotismo oriental o la promesa de intrigas palaciegas en los harenes del califato, he encontrado otras que me han chirriado bastante y que me han dejado una sensación agridulce. Quizá mis expectativas eran un poco altas y olvidé lo fundamental: que estoy ante una novela young adult, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.

Pero vayamos por partes. ¿De qué va La ira y el amanecer? Sherezade al Jayzurán se presenta en el palacio de Jalid, Califa de Jorasán, para casarse con él. Esto no tendría mayor relevancia si no fuera por el hecho de que todas las jóvenes elegidas fueron ejecutadas al día siguiente de su noche de bodas, sin que nadie sepa el motivo de tan monstruoso destino. No obstante, Sherezade no solo tiene la osadía de acudir voluntariamente, sino que además sobrevive a la primera noche mientras embelesa al Califa con su audacia y sus cuentos. ¿Conseguirá la joven alcanzar un nuevo amanecer para cumplir sus ansias de venganza o correrá el destino de sus desafortunadas predecesoras?

Desde luego, la sinopsis de la novela no puede ser más prometedora y la autora recrea de forma muy fidedigna el aura de exotismo y misterio de la Antigua Persia. Y aunque en ocasiones pueda parecer que el desarrollo del escenario ­­—el famoso worldbuilding­­— se quede corto, en realidad no podemos ver mucho más: Sherezade está atrapada en el harén del califa y, pese a ser su esposa, es poco más que una prisionera, por muy dorada y suntuosa que sea su jaula. Casi la totalidad de la novela gira en torno a la joven y, aunque encontraremos algunos capítulos dedicados a otros personajes secundarios, son meramente anecdóticos, de ahí las limitaciones. Imagino que habrá que esperar a la segunda parte de la historia para ver el completo desarrollo de este punto y enamorarnos por completo de la magia y exotismo de las noches arábigas. Tampoco esperéis muchas intrigas políticas o palaciegas, e incluso magia o fantasía. Llamemos a las cosas por su nombre: esta es una novela romántica con un trasfondo político y mágico que se queda en un tercer y cuarto plano. El motor de la novela es el triángulo amoroso entre Sherezade, el califa Jalid y el mejor amigo de la protagonista, Tariq. Si es lo que estás buscando, el libro te encantará.

La autora recrea de forma muy fidedigna el aura de exotismo y misterio de la Antigua Persia.

En primer lugar, el éxito de cualquier novela radica en que empatices con los personajes y ese ha sido mi principal problema: conexión nula con ninguno de ellos. Comenzando por la protagonista, Sherezade es valiente, decidida y tiene las ideas muy claras… Hasta que pone sus ojos en el califa. El instant-love que surge entre ella y Jalid, ese monstruoso califa que está como un queso y tiene esa molesta manía de asesinar a todas sus esposas, es incongruente: le resta credibilidad y sentido común al personaje.

“Os juro que viviré para ver todos los atardeceres posibles. Y que os mataré. Con mis propias manos”.

Podéis llamarme extremista, pero yo no veo historia de amor por ningún lado. Para mí, esto es un síndrome de Estocolmo en toda regla: la protagonista es forzada la noche de bodas; está constantemente controlada por Jalid, los sirvientes o la guardia; es una prisionera dentro de palacio, aun siendo la esposa del califa, y pese a todo, se enamora de él, incluso cuando ella misma reconoce la contradicción que ello conlleva... No sé, el límite entre una saludable historia de amor y una abusiva queda muy difuso, y es un detalle que me ha hecho quitarle puntos a la novela.

Es una novela romántica con un trasfondo político y mágico que se queda en un tercer y cuarto plano.

Esto nos lleva al personaje de Jalid, el califa de Jorasán. Entiendo que la intención de la autora es mostrar que Jalid es mucho más que lo que vemos a simple vista, que está lleno de claroscuros y que, en cierta manera, se ha visto obligado por las circunstancias a ser el monstruo que es. Pero, y aquí viene otro de los grandes peros de la novela, hay un límite entre intentar mostrar los porqués y entre convertirlo en una víctima más del sistema, quitándole responsabilidad y hierro al asunto. Ese matiz no me ha gustado en absoluto, aunque entiendo que era necesario para redimirlo a ojos de los lectores. ¿Podría haberse hecho de otro modo? Quizá, pero nunca lo sabremos.

“Si falláis una sola vez, os arrebataré vuestros sueños, os arrebataré vuestra ciudad. Y os arrebataré estas vidas multiplicadas por mil”.

Tariq, el tercero en discordia, es el mejor amigo de Sherezade y con quien en un futuro pensaba casarse nuestra protagonista. En este caso, Tariq no ha dejado de interferir en todo el plan que Sherezade tenía en mente para vengar la muerte de las jóvenes inocentes a manos del califa. Ha llegado a ponerme verdaderamente nerviosa que se entrometiera tanto y le diera tan poco valor a la inteligencia o a la audacia de Sherezade. Eso también me ha resultado molesto, ya que en todo momento daba a entender que la protagonista no era capaz de valerse por sí misma y sacarse las castañas del fuego.

Por supuesto, hay un plantel de secundarios que arropan a nuestros tres protagonistas y que me han gustado mucho más y han hecho que no decayera mi interés en la historia. Por un lado está Despina, la deslenguada sirvienta de Sherezade y que en cierto punto es el alivio cómico en la novela. También encontraremos a Jalal, el capitán de la guardia y primo del califa y cuya lealtad incuestionable hará que le demos cierto crédito al comportamiento errático de Jalid, sin olvidar al padre y a la hermana pequeña de Sherezade, quienes tendrán un papel más destacado en la segunda parte. Sin lugar a dudas, han sido ellos los que me han mantenido pegada a las páginas de La ira y el amanecer, y es por ellos por los que leeré la continuación que cierra la historia.

En cuanto al libro en sí, ¿qué os voy a decir? Siento que me repito en cada reseña pero es que Nocturna Ediciones hace un trabajo excelente con cada libro que publica. Se nota el mimo y el cariño que le ponen a cada novela de su sello, ya sea juvenil o adulta. En este caso, La ira y el amanecer viene en tapa blanda con solapas, hojas en tonos crema, ilustraciones al inicio de cada capítulo, un precioso mapa de Jorasán y un glosario al final con los términos árabes de la novela. ¿Qué no sabéis que significa efendi, kamanché o taberzin? Sin problema. Además, cuenta con la traducción de Carmen Torres y Laura Naranjo, la cual es simplemente estupenda.

En definitiva, La ira y el amanecer es una novela inspirada en los cuentos de Las mil y una noches, pero que enseguida toma identidad propia, siendo más una historia de amor que una de fantasía o intriga política. Pese a que no he conseguido empatizar con ninguno de los protagonistas principales, la historia me ha tenido enganchada a sus páginas debido al carisma de los personajes secundarios, con los que he desarrollado más afinidad. Si os gustan las novelas young adult con sus dosis de romance y triángulos amorosos, si os encanta las exóticas ambientaciones de la Antigua Persia o si simplemente disfrutáis con los cuentos ambientados en el Oriente Medio, sin lugar a duda, La ira y el amanecer es vuestra novela. Además, La rosa y la daga, su continuación, acaba de ser publicada y os podréis leer las dos de un tirón, sin esperas. ¿A qué estáis esperando? Id ya a vuestra librería de confianza y dejaos seducir por la magia de oriente.

La ficha


La ira y el amanecer
Renée Ahdieh
Editorial:
Nocturna Ediciones
ISBN:
978-84-16858-03-3
Fecha de publicación:
Marzo 2017
Encuadernación:
Rústica con solapas
Páginas:
451
Precio:
21,00 €
Traducción:
Carmes Torres y Laura Naranjo
Serie:
La ira y el amanecer, 1
Género/temática:
Novela, fantasía, romántico

noviembre 17, 2017y

2 de junio de 2017

‘Arena roja’, gladiadores distópicos en el Primer Mundo

Gema Bonnín nos transporta hasta el siglo XXII, donde el vulgo se contenta con combates de gladiadores televisados dirigidos por las grandes corporaciones.



¿Preparados para sudar sangre en el mayor espectáculo del Viejo Mundo? Atémonos pues las sandalias, saquémosle lustre al gladius y comencemos, gladiadores. Siglo XXII: las grandes corporaciones gobiernan a su antojo la sociedad del futuro, donde las desigualdades sociales son más patentes que nunca. Asia es ahora el Primer Mundo, un continente donde la gente vive cómodamente, ajena a cualquier cosa que les saque de sus fáciles y tranquilas vidas de ciudadanos de primera categoría. Mientras, en la Vieja Europa, el hambre, la enfermedad y las penurias han hecho estragos entre los menos desfavorecidos: un verdadero Tercer Mundo. ¿Y con qué se contenta al vulgo que vive envuelto en la miseria? Con pan y circo, o lo que es lo mismo, con los cruentos combates televisados de gladiadores. Así que en este nuevo orden mundial, donde gobiernan las Corporaciones y donde se aliena a los individuos con espectáculos sangrientos, es donde situamos a nuestra protagonista, Faith Gómez.

Faith tiene doce años, pertenece a la élite social de Hong Kong y vive recluida en un magnífico complejo residencial, Goldenpark, reservado a las “segundas” familias de los mandatarios más influyentes y poderosos de la megalópolis. En ese microcosmos de opulencia y tecnología, Faith es una feliz adolescente de doce años. Faith tiene a su madre, Martina, a la que adora; vive en una villa de lujo donde no le falta de nada y su microuniverso es un lugar cómodo, seguro y protegido. Sin embargo un suceso dramático, que no voy a desvelar, lo cambia todo. De la noche a la mañana, Faith es vendida como esclava a Hydrus, una de las más poderosas megacorporaciones del planeta, que la envía a una escuela de gladiadores en Menorca para amortizar su inversión… Y hasta ahí puedo leer.

Interesante, ¿verdad? He de confesar que, dadas mis últimas decepciones con la distopía adolescente, no estaba convencida de si Arena roja me iba a gustar o no. Sin embargo, recordé que Nocturna Ediciones es una de mis editoriales juveniles favoritas —en su catálogo están algunos de mis libros más emblemáticos como Cristal embrujado de Diana Wynne Jones o Seraphina de Rachel Hartman) — y además la novela se ambienta en la Roma Invicta. ¿Podéis adivinar hacia donde se terminó inclinando la balanza? Exacto. Esta novela tenía que ser mía. Tenía que leerla y tenía que ver si las expectativas iban en consonancia al hype creado en las redes sociales.

Y es aquí cuando tengo que decir que, aunque me ha parecido una novela entretenida, me he llevado una gran decepción con Arena roja. No me entendáis mal. No me arrepiento de haberla leído. De hecho, la he disfrutado, en su mayor parte, y me la leí en tres tardes. Gema Bonnín, pese a su juventud, ha demostrado ser una escritora solvente que sabe lo que quiere y cómo contarlo, con un estilo directo y simple que casa muy bien con la personalidad de Faith. La autora ha creado una distopía adolescente con un argumento interesante, una protagonista resultona y una ambientación, a caballo entre el oriente asiático más tecnológico y la sangre y arena de la Antigua Roma, de lo más original. Pero (y ahora vienen los peros) hay una serie de puntos que han deslucido el balance general de la novela y que me han llevado a quitarle puntos. Estos puntos han sido el escaso desarrollo del escenario donde transcurre la novela, la escasa evolución de la protagonista, el ritmo lento con el que se lastra una supuesta historia de sangre y arena, la falta de personajes secundarios realmente carismáticos, y cierto tufillo a feminismo mal entendido, que me ha molestado durante toda la novela. Pero vayamos por partes y desgranemos los puntos fuertes y los puntos débiles que, a mi entender, tiene Arena roja y que han hecho que no fuera todo una historia todo lo redonda y brillante que esperaba.
La estructura de nuestras ciudades e incluso la forma de relacionarnos ha cambiado brutalmente gracias a las redes sociales y a la tecnología.

Una de las cosas que más me ha gustado ha sido el cambio social y geopolítico de la economía mundial y del poder que tienen las Corporaciones en la vida de la gente, cosa que no está tan alejada del futuro como parece. La crítica a la esclavitud, a la trata de personas o a los espectáculos vacíos como fuente de opio para una sociedad oprimida y empobrecida hasta decir basta, me ha parecido muy acertada. Sin embargo, la autora ensalza a esos gladiadores como estrellas mediáticas y sus condiciones de “esclavitud” ya las querría yo para mí: viven en un internado elitista de corte militar donde los entrenan con las últimas tecnologías, estudian, no pasan hambre, se forman, tienen días libres de ocio y esparcimiento… En definitiva, que viven como reyes y rodeados de lujos, nada de una vida espartana de sufrimiento y esclavitud. Y lo disfrutan, claro. Esto me ha chocado muchísimo: esclavitud y sangre en la arena, ¿sí o no? ¿Mola o no mola ser un gladiador en la arena del Coliseo?

A tenor de este primer punto, viene el tema del worldbuilding. Aunque ha pasado un siglo desde nuestra era, la autora tira de rédito y muestra un escenario sin apenas cambios. Del siglo XX al XXI, nuestra sociedad, la estructura de nuestras ciudades e incluso la forma de relacionarnos ha cambiado brutalmente gracias a las redes sociales y a la tecnología, por poner un ejemplo. ¿Por qué no se ve ese salto, o cualquier otro, en la novela al cambiar del siglo XXI al XXII? ¿No ha habido ningún avance en ningún campo? De Asia, que en teoría es uno de los atractivos de la novela, solo se nos muestra un continente desarrollado, económicamente poderoso y con megalópolis, en cuatro pinceladas y ya está, y bien podría ser Marte o una colonia joviana. En cuanto a la Vieja Europa, hace un paseo por ciudades emblemáticas como Roma y no muestra especialmente el cambio social. ¿Dónde está el hambre y la miseria? ¿La opresión? ¿Las desigualdades sociales? ¿La esclavitud? ¿Y ese Tercer Mundo?

Este escaso desarrollo de escenarios no es un punto que me haya molestado especialmente. Por desgracia, una de las características típicas de las distopías juveniles es el justamente esa falta de worldbuilding, siempre sacrificado a favor del componente amoroso o de la personal visión de la protagonista femenina de turno, aunque me ha decepcionado un poco que apenas se mencione la cultura oriental.

El tercer punto a considerar es Faith, nuestra protagonista. La autora explica, y explica mucho sobre Faith, pero no muestra la evolución de Faith pre-adolescente a la de joven adulto. El personaje se queda estancadísimo en sus propias circunstancias, aunque espero que se solucione en la segunda novela: Arena negra. Me explico: nuestra protagonista habla, pero no actúa. Se deja llevar por la academia, por los profesores, por los compañeros, por su propia Corporación, por la Arena, por el chico guapo, por su deseo de venganza... Habla mucho, le gusta escucharse y decirnos, página sí y página también, lo dura que es, lo fuerte que es, la voluntad de acero que tiene comparada con los blandengues de sus compañeros y lo vengativa que va a ser para con aquellos que destrozaron su vida. Pero no actúa. Se deja llevar continuamente por todo lo que le rodea y esto me ha supuesto un problema porque es justo lo contrario a lo que yo me esperaba en esta novela: rebeldía con sangre, sudor y lágrimas, con venganza y un ritmo trepidante entre duelos mortales en las arenas del circo romano, en medio de una vida espartana de sacrificio. Supongo que el plato fuerte se lo estará reservando la autora para la segunda parte, porque la acción de la primera casi brilla por su ausencia y salvo alguna que otra escaramuza en la arena, poco más vamos a ver. Espero, de verdad, con ansia viva, que el segundo libro traiga toda la acción que el argumento prometía porque este ni ha traído sangre ni arena, ni miseria, ni sacrificio, ni esclavitud. Tan solo “estrellas” entrenadas, con exigencia y entre algodones, que no han pasado la más mínima de las calamidades y a los que les gusta, para más inri, ser gladiadores.


Los secundarios de Arena roja han pasado por delante de mis ojos sin pena ni gloria. Y esto sí que ha sido todo un hándicap. Podría decir que hay dos personajes importantes sobre los que pivota la existencia de Faith, y que no me han resultado especialmente carismáticos. Es más, me han resultado molestos. Los he sentido poco desarrollados, planos y en algunos casos, incluso preocupantes. Martina, la madre de Faith es uno de ellos.

Tras leer el prólogo iba dispuesta a que Martina me gustara mucho: esa búsqueda inicial y los sacrificios que hace para que Faith tenga una vida de lujo me atraían como polilla a farolillo. Pero claro, luego todo su “supuesto” discurso feminista se resume en que lo que mejor define a una mujer es su aspecto físico y no su inteligencia, y que “si un chico te molesta, te roba un beso o te toquetea sin permiso, es una buena señal, porque le gustas”. Y el problema no es que Martina lleve una vida hedonista, cual geisha esperando eternamente al rico y poderoso al padre de Faith, no. Lo que me chirría es que me traten de vender a Martina como el paradigma del sacrificio, del feminismo y de la maternidad sin tacha cuando es un personaje frívolo e insulso preocupado por no marchitar su belleza y perder su status quo en la sociedad de Hong Kong.

Mi segundo problema ha sido Teseo, el chico misterioso con el que Faith se lleva cinco años y que tienen las interacciones más absurdas y forzadas que he leído últimamente. Vaya por delante que me gusta la presencia de los chicos misteriosos como a la que más; le dan un toque a las historias que es difícil de resistir. De Teseo no sabemos nada, salvo que vive en Goldenpark, que tiene un pasado misterioso y que, por algún motivo que nadie sabe, quiere ayudar a Faith, a la que solo conoce de vista, para poner en peligro toda su carrera y posición en la Corporación para la que trabaja. Aceptamos pulpo como animal de compañía, sin problema alguno, hasta que se desvele el misterio de las motivaciones de nuestro chico florero en el segundo libro que cierra la bilogía. Mi problema con Teseo ha sido una escena entre una Faith, de doce años, y un Teseo, de diecisiete que me ha resultado muy inquietante. No voy a dar detalles, pero estoy convencida de que hay mil formas de insinuar que a Teseo le podría interesar Faith como mujer en el futuro y no como niña.

Ya sabéis que no me gusta terminar una reseña sin hablar unas palabras de la edición de la novela. En ese aspecto, soy muy fetichista con los libros y, aunque parezca una frivolidad, para mí es tan importante el aspecto exterior de la novela como lo que contiene. En mi caso, el aspecto sensorial de un libro es lo que marca la diferencia entre comprarlo en papel o en formato electrónico. Nocturna Ediciones, como es habitual, nos trae una edición física preciosa y muy cuidada que se engloba dentro de su catálogo de Literatura Mágica: tenemos una novela en tapa blanda reforzada con solapas, papel de calidad y una cuidadísima maquetación, con márgenes e interlineado adecuado. Además, me encanta el tono crema del papel y el tacto que tiene al pasar las páginas. Es amor bibliófilo del bueno. Además, podéis encontrar por la red ilustraciones promocionales de los personajes a cargo de Lehanan Aida, una ilustradora que me encanta, que sigo desde hace tiempo en las redes sociales, y que se encarga de ilustrar otras novelas de Nocturna Ediciones, como El corredor del laberinto o la fantástica Sueños de piedra.

Creo que podréis comprobar que Arena roja de Gema Bonnín parte de buenas ideas, de buenas intenciones, de un buen argumento que la separa del resto de las novelas distópicas juveniles del mercado pero le falta una buena cocción y maduración para resultar brillante. El resultado final desluce mucho más de lo que debería y creo que, quizá, parte del problema sea mío, ya que tenía unas expectativas estratosféricas por todo el hype generado estos meses en las redes sociales. Arena roja me ha parecido una novela correcta, que podría haber sido verdaderamente impresionante si hubiese sido capaz de abordar los ambiciosos contenidos que se proponía: crítica a la sociedad de los países desarrollados, a las megacorporaciones, a la trata de personas, a la esclavitud, al machismo y a los roles de género. Sinceramente, creo que le hubiese ido muchísimo mejor a la novela el haber aligerado toda esta temática y haberse transformado en una novela de aventuras juvenil, sin más, ya que apenas ha tocado los temas que quería tratar, dejándolos en el aire. Por lo demás, es una novela entretenida que recomiendo si, en general, os gustan las novelas distópicas juveniles. ¡Buena lectura! ■


BONNÍN, Gema; Arena roja; Nocturna Ediciones, mayo de 2016,
463 págs; col. Literatura Mágica; rústica con solapas, 16 €. Arena roja, 1.

junio 02, 2017y

18 de abril de 2016

'Escamas' de Rachel Hartman, ¿los monstruos nacen o se hacen?

La continuación de las aventuras de Seraphina es más oscura y sigue siendo una novela juvenil ejemplar.


Las aventuras de Seraphina Dombegh, esa joven inteligente, resuelta y excepcional que ocultaba secretos lapidarios y sobre cuyas manos descansaba la estabilidad política del reino de Goredd, llegan a su fin. Tengo que decir que me despido de este gran personaje femenino con una resaca literaria como pocas he tenido. He estado dándole vueltas a la reseña como alma en pena desde que terminé la novela, como si el hecho darle palabras a los sentimientos que me ha despertado Escamas me obligara a darles carpetazo, aunque en cierto modo lo es. Terminar una novela, depositarla en la estantería y, finalmente, reseñarla es como despedirse de ella. Y yo no quería dejar Goredd ni despedirme de Phina, Lucian o Glisselda; no quería abandonar el Jardín de los Grotescos ni a sus habitantes, sino continuar junto con Seraphina en su búsqueda por las Tierras del Sur, en su viaje de aceptación personal y la comprensión de los puntos de vista de los demás, sus deseos y razones. 

Si no habéis leído Seraphina quizá deberíais deteneros aquí. Al ser Escamas el desenlace de la bilogía algún detalle del libro anterior tengo que explicar, acercándonos al pantanoso terreno del spoiler. No es que vaya a destripar nada importante pero es posible que algunas cosas del argumento del anterior libro salgan aquí y no quisiera fastidiaros la experiencia lectora. Dicho esto, bajo vuestra responsabilidad dejo que continuéis leyendo la reseña. ¡Allá vamos!

¿De qué va Escamas? La situación política del reino de Goredd pende de un hilo y la paz entre dragones y humanos es casi una utopía. Por deseo de Glisselda y Lucian, Seraphina se embarca en un viaje diplomático hacia las Tierras del Sur (Ninys, Porphyria y Samsan) buscando, en teoría, aliados para Goredd. Sin embargo, su misión es aún más delicada de lo que aparenta: debe buscar a los demás ityasaari, los Grotescos de su Jardín Mental, para crear una telaraña telepática que proteja a Goredd de los dragones y encontrar a Orma, su tío, desaparecido en extrañas circunstancias.


Bajo el clásico viaje de autodescubrimiento del héroe, o en nuestro caso heroína, Rachel Hartman nos presenta varias cuestiones importantes: ¿Todo vale a la hora de asegurar la paz del reino? ¿El bienestar de la mayoría está por encima del de una pequeña minoría? ¿Qué es lícito sacrificar por el bien común? ¿Hemos de encajar en la sociedad o aceptarnos a nosotros mismos como lo que somos? ¿Son nuestras costumbres mejores que las de los demás y, por tanto, han de ser impuestas en aras de una solución pacífica? ¿Y los monstruos? Esos monstruos que acechan en la oscuridad, ¿nacen o han sido creados? Ya veis que bajo esta "dragonada" juvenil se esconden temas importantes sobre la condición de los seres humanos, sobre el racismo, sobre el respeto a otras culturas y condiciones, sobre la aceptación de lo que somos por encima de lo que dicta la sociedad, y sobre todo, esta novela es un canto a la tolerancia. Antes de que cunda el pánico con todo este rollo sobre la levedad del ser, diré que Hartman lo cuenta desde un adecuado punto de vista juvenil sin meterse en camisas de once varas, todo gracias a un personaje muy potente como Seraphina, que sufre una de las mejores evoluciones que he leído en mucho tiempo y que, por desgracia, son escasas de ver en las nuevas hornadas de novela juvenil. Es más, creo que desde la novela Taran el Errante (cuarta entrega de "Las crónicas de Prydain" de Lloyd Alexander) no había visto una evolución tan magnífica en un personaje juvenil.

"La autora nos brinda una novela llena de luz y esperanza, de tolerancia y de amor del bueno"
¿Qué sería de una buena protagonista sin unos secundarios que la arropasen o un buen antagonista? Tengo que decir que he echado de menos una participación más activa de Glisselda, la princesa de Goredd, y de su capitán de la guardia, Lucian Kiggs. Y aunque son el contrapunto romántico, formando uno de los triángulos amorosos juveniles más bonitos y bien resueltos que he tenido la fortuna de leer, me ha faltado que tuvieran más peso en la historia. Pero claro, la parte romántica del asunto queda relegada en aras de lo importante: los esfuerzos que hacen todos los protagonistas por conseguir la paz del reino. Así que, sí, tendremos nuestros momentos de deshojar la margarita, pero supeditados coherentemente a la estructura interna de la novela y a lo que nos quiere realmente Hartman contar, que es un cuento sobre la tolerancia y el amor propio, bien entendido. 

Otra cosa que me ha gustado de Escamas es la relevancia que se le dan a todos los demás Grotescos, especialmente a Abdo, que es un amor de personaje y que llegará, con sus ocurrencias, a quitarle protagonismo a la mismísima Phina, que ya es decir. Este pequeño grotesco nos dará muchas de las escenas más tiernas y otras que serán con las que más llegaremos a sufrir.

Si Seraphina es el lado luminoso de la Fuerza en Escamas, en alguna parte debe existir un reverso tenebroso, tentador, zalamero y manipulador que sea el detonante de todas las dificultades por las que tiene que atravesar Phina y su equipo de Grotescos. Y esta es Jannoula: su triste, oscura y dramática historia es tan cruel que llegaréis a sentir verdadera lástima por ella, empatizando con sus circunstancias e incluso justificando en algunos casos las malvadas cosas que hace. Es muy, pero que muy difícil que un autor cree un antagonista que despierte tantos sentimientos encontrados en el lector, que consiga empatizar con él al tiempo que inspire repulsa y tristeza. No disfrutaba tanto de un antagonista desde Gretel, la malvada gitana nazi de "El tríptico de Asclepia". Claro que aquí el nivel es más juvenil y menos sombrío. La autora no abandona nunca el tono juvenil y algo inocentón, porque esto no es "Canción de hielo y fuego".

¿Y qué decir de la fantástica ambientación de la novela? Aunque en esta segunda parte el tono es más oscuro que en su predecesora, el trabajo de worldbuilding de la novela es soberbio. No solo nos movemos geográfica y culturalmente, ampliando los horizontes de Seraphina, sino que dichos escenarios están tan bien construidos, son tan coherentes y están tan bien perfilados que es una gozada disfrutar del viaje con los protagonistas. Quizá he echado un poco de menos la parte “musical” de la primera novela, con Seraphina centrada en sus clases de música y la interpretación de las partituras, pero el desarrollo de todo lo demás lo compensa la autora con creces, cerrando de forma magistral incluso el marco teológico de la novela.

¿Ha habido algo que no me haya terminado de convencer de Escamas? Sinceramente, tan solo hay un detalle sin importancia que ha empañado ligeramente la novela. El final se me ha hecho corto, incluso algo abrupto, y me he quedado con las ganas de una confrontación más épica entre humanos y dragones. Sin embargo, si habéis leído la reseña, habréis visto que esta nunca ha sido la verdadera intención de la autora. Sin duda es una de las novelas más antibelicistas y tolerantes que he leído últimamente, y lo he agradecido muchísimo.


No puedo terminar la reseña sin mencionar la preciosa edición de Nocturna Ediciones que resulta ser una maravilla: la portada en relieve con letras doradas, el papel suave en tonos crema y la exquisita traducción a cargo de Marta Torres Llopis es casi es música para los ojos. Mi lado bibliófilo da palmas y saltos de alegría ante semejante joya en mis estanterías gracias a la cuidada maquetación con el mapa, el elenco de personajes y el glosario al final con toda la terminología que Rachel Hartman ha creado para las dos novelas.

En definitiva, Escamas es el desenlace perfecto de las aventuras de Seraphina. La autora abandona el tono un tanto alegre y desenfadado del primer libro para hacer la historia más oscura, más comprometida y más emocionante, con un final precioso a la par que inesperado sin apartarse por un momento de tener ese tono juvenil e inocente que la narración requiere. No deja de lado la aventura y la maravilla, y la autora nos brinda una novela llena de luz y esperanza, de tolerancia y de amor del bueno. Y aunque la autora deja todo cerrado, el lector se queda con las ganas de seguir recorriendo los caminos de las Tierras del Sur. Esperemos que la nueva novela que Rachel Hartman está escribiendo ambientada en este mismo mundo no tarde una eternidad en ver la luz. Escamas es un libro de once sobre diez, palabra de dragón.

*Este libro ha sido publicado por Nocturna Ediciones y traducido al castellano por Marta Torres Llopis. Está editado en rústica con solapas, tiene 685 páginas y un precio de 18 doblones. Es la segunda entrega de la bilogía de Seraphina.

abril 18, 2016y

15 de septiembre de 2015

'Sueños de piedra' de Iria G. Parente y Selene M. Pascual

La reseña de hoy es especial, tan especial como el libro que tengo entre mis manos. Es más, tengo la sensación de que diga lo que diga, no voy a ser capaz de hacer justicia a un libro tan maravilloso como Sueños de piedra, de las jóvenes autoras españolas Iria G. Parente y Selene M. Pascual. Veréis, soy fan irredenta de la colección juvenil de Nocturna Ediciones, me pirran todos y cada unos de sus libros. Adoro el gusto que tienen al elegir las publicaciones que editan y siempre, siempre, siempre son una apuesta segura cuando quiero sumergirme en las aguas de la literatura juvenil. Y con esta novela se han superado.

Con esto quiero decir que mi objetividad, porque siempre trato de ser lo más objetiva posible, se ha ido por el caño con esta novela. Sueños de piedra me ha sorprendido por lo bien planteado que está, por su estructura interna, por el desarrollo de los personajes, la ambientación y el romance, por el cambio en el juego de roles masculino y femenino, por cómo rompe los tópicos de los cuentos de hadas y las novelas de fantasía clásicas. Pero sobre todo, lo que más me ha gustado es como habla sin tapujos y con inusitada elegancia de ciertos temas que parecen tabú en la literatura juvenil (dícese sexo). Y todo esto sin mencionar el final, ¡absolutamente fantástico! El de Sueños de piedra es uno de los mejores finales que he leído en mucho tiempo, el más coherente, el más valiente y el que le da un verdadero broche de oro a la historia: atrevido, melancólico y lleno de esperanza a la vez. Y autoconclusivo, chapeau.


—Si lo más inteligente es convertirse en el ídolo de unos cuantos muertos de hambre para ser rey, yo también puedo hacerlo
Pero vayamos por partes. ¿De qué va Sueños de piedra? Arthmael, el egocéntrico, mimado, caprichoso, atractivo y bien pagado de sí mismo príncipe de Silfos, de la noche a la mañana pierde el favor de su padre en aras de un hermano bastardo que no conoce. Frustrado, dicha joya principesca decide que va a salir a recorrer los caminos para labrarse un nombre rescatando doncellas en apuros, matando dragones y todas esas heroicas acciones que un solo alguien de su talla y linaje puede acometer, demostrándole así a su molesto padre que él, y solamente él, es el digno heredero de la corona de Silfos. Por supuesto, todo se tuerce desde el primer momento porque el mundo real es no es tan maravilloso, glorioso y épico como Arthmael creía al inicio de su aventura. Y así es como este dechado de virtudes se encuentra con Lynne, una joven prostituta, dura como el diamante, contestataria, valiente, demasiado sarcástica para su propio bien, y con una rana parlante, que en realidad es un mago, Hazan, que no da pie con bola y que es un desastre con patas a la hora de lanzar hechizos. Así reunidos, los tres deciden hacer camino, cada uno con sus propias motivaciones: egoístas algunas, cobardes otras, envueltas en la mentira, las terceras.

Fuera ideas preconcebidas con esta novela. El príncipe encantador tiene el mismo encanto que un mulo y sus motivaciones son egoístas, egocéntricas y hasta cierto punto vengativas. La doncella en apuros, ni es doncella ni tiene problema alguno en utilizar su puñal o su rodilla en entrepierna ajena cuando es necesario poner los puntos sobre las íes. Y el mago en cuestión ni es anciano ni poderoso. Es más, ni siquiera tiene ni madera para serlo. Todo lo contrario: en un jovencito imberbe y cualquier hechizo que lanza está abocado al más absoluto desastre. Con semejante trío, ¿alguien dijo problemas?


Cada capítulo está narrado desde el particular y personal punto de vista de Arthmael y Lynne. Esto no solo le da ritmo y riqueza a la narración, sino que además las autoras han sabido dar suficiente entidad a los dos personajes principales para que realmente nos importe su peculiar visión de la historia, todo ello sin dar la sensación de repetir algo que ya había sido contado en el capítulo anterior, punto importante. El desarrollo de ambos está trabajadísimo y son el pilar fundamental sobre el que se construye la novela. Además, la interacción de ambos es muy divertida, sus diálogos son ingeniosos y chispeantes. En más de una ocasión estallaréis en carcajadas, os lo aseguro. Los cambios en los roles de los protagonistas es otra de sus virtudes más logradas: ni el príncipe va al rescate ni la doncella en apuros espera languideciendo en la más alta torre. ¡Ni falta que hace! Además, siempre está ocurriendo algo en la novela y son los personajes el eje conductor de estos sucesos. Desde luego, el libro no se puede soltar y es imposible dejar de leer, siempre esperando por el siguiente capítulo.

Las mujeres, pedazo de imbécil, somos igual de válidas que vosotros. Que algunos hayan hecho de este mundo un lugar de hombres no significa que no seamos dignas de vivir en él, de ocuparnos de nuestras vidas, de hacer lo que se nos antoje con ellas
Como podréis adivinar, grumetillos, estamos ante una novela juvenil adulta (YA) por lo que la parte romántica del asunto es otro de los grandes pilares de la historia. En ese aspecto, tengo que deciros que ya quisieran muchas novelas de romántica adulta (RA) tener el desarrollo, el encanto, el buen gusto y buen hacer que tiene Sueños de piedra. La novela contiene una historia de amor que evoluciona poco a poco, a fuego lento, reposada, coherente, generosa, con fundamento y alejada de ese horrible instant-love que puebla las novelas YA como si fueran una plaga de langostas. Quizá en algunas ocasiones hayan escenas que creáis que están tan edulcoradas qué vais a sufrir un inminente ataque de diabetes. No os preocupéis, es un contraste deliberado con otras, mucho más duras y que no solo son necesarias para el desarrollo de la novela, sino que están contadas con un gusto y una sensibilidad absolutamente exquisitas. Por otro lado, me ha encantado la visión del amor que se tiene en la novela como sinónimo de generosidad. Olvidaos de ese amor tóxico que da grima leer en las novelas YA, donde ellas se someten a los caprichos de un tío posesivo, controlador y arrogante sacrificándolo todo en aras a esa imagen de amor romántico, que ni es amor ni es nada que merezca la pena conservar.

Otro punto a favor de la novela, para mí francamente importante y que no quería dejar pasar, es el mensaje feminista que subyace en sus páginas. Cuando digo feminista aludo a la igualdad entre género, no a posiciones extremistas ni radicales. Es decir, ni una mujer es menos mujer por aspirar a realizar el trabajo de un hombre, ni un hombre es menos hombre por demostrar sensibilidad y capacidad para cuidar a una criatura. Ese mensaje que transmite Sueños de piedra, ambientada en el patriarcal y medieval reino de Silfos donde el papel de la mujer es casarse y tener hijos abandonando toda aspiración por el camino, me parece digno de destacar. La realización personal, ya sea de un hombre o una mujer, independientemente de su condición social o pasado, es el gran mensaje que esconde la novela. Fantástico.


La edición es simplemente una cucada. Pero eso ya lo sabéis, es la marca de la casa en Nocturna Ediciones. El libro se presenta en tapa blanda reforzada con solapas, tiene papel de calidad, un mapa del continente de Marabilia y unas preciosas y pequeñas ilustraciones que acompañan a cada capítulo: una corona para Arthmael y unas monedas para Lynne. Además, como detalle editorial, el libro llegó a casa con dos marcapáginas: uno de ellos, la corona dorada de Silfos. ¿Cómo no enamorarse de una edición así?

Sueños de piedra es un libro absolutamente fantástico que nadie, nadie, nadie debe dejar pasar. Es una novela con más significado del que aparentemente se muestra. Un verdadero alegato al amor de verdad, que es siempre, pero siempre, generosidad y respeto hacia el otro y, por supuesto, una verdadera defensa al amor propio, que no es menos importante. ¿Cómo amar a alguien si antes no te has puesto en paz contigo mismo? También es un canto a los sueños, al poder de las convicciones, a que todo se puede conseguir si se pone el suficiente corazón y empeño, no importa cual grandes o altos sean los obstáculos. Y todo ello envuelto en la brillante y colorida atmósfera que solo los cuentos, los verdaderos cuentos, pueden dar. ¿Quién puede pedir algo más? Para acabar la reseña de esta fantástica novela solo me queda decir una única cosa: Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

Nocturna Ediciones, 21 septiembre 2015
Rústica con solapas, 573 págs. 16,50 €

septiembre 15, 2015y

23 de junio de 2015

Reseña: 'Seraphina' de Rachel Hartman, preciosista ambientación con dragones


Si creíais que ya lo habíais leído todo acerca de los dragones, no podéis andar más equivocados. Seraphina, de la escritora norteamericana Rachel Hartman, se salta los clichés del género draconil para darnos una visión bastante original de estos grandes reptiles. Si sois de mi quinta y os metisteis en el mundillo de la fantasía épica de la mano de autores como Richard A. Knaak, Margaret Weis o Tracy Hickman, quizá la visión antropomórfica de los dragones que se tiene en Seraphina no os parezca nada del otro mundo. Sin embargo, si a eso le sumáis la cuidada ambientación casi victoriana, ese lenguaje poético y musical que se envuelve cada una de sus páginas, las extravagancias oníricas de la protagonista o ese misterio detectivesco que encierra el argumento, sin duda veréis que tenemos entre las manos una novela excepcional dirigida a un público juvenil y no tanto (para que nos vamos a engañar), que nos hará disfrutar muchísimo de su lectura. Desde ya digo que Seraphina, publicado por Nocturna Ediciones, es uno de mis libros juveniles de fantasía de este año.

¿De qué va Seraphina? De dragones, pero de unos dragones peculiares. En este universo casi victoriano, los humanos son seres pasionales, de vidas breves, casi efímeras, que piensan con el corazón en lugar de la cabeza, por lo que solo pueden destacar en las artes y en la música. En contrapartida, sus homólogos dragones son seres fríos, de vidas longevas, dominados ante todo por la razón y la lógica y, por tanto, incapaces de saborear los pequeños placeres de la vida. ¿Cómo pueden dos especies tan distintas, con unos puntos de vista tan opuestos, convivir pacíficamente? Andando de puntillas. Hace mil años, se firmó una frágil paz con los dragones. Estos, superados en número aunque no en potencia de fuego, delimitaron sus territorios de caza en aras de la supervivencia de ambas especies. Los dragones, curiosos y analíticos por naturaleza, comenzaron entonces a tomar forma antropomórfica para relacionarse con esos extraños seres de sangre caliente que algo de inteligencia parecían tener, y que despertaban su curiosidad y desprecio a partes iguales.


En medio de este inusual equilibrio de fuerzas es donde nos situamos con Seraphina, nuestra protagonista. Phina, como la llaman sus más allegados, es una joven singular dotada de una especial sensibilidad y talento para la música, lo que le lleva a trabajar en la Corte como profesora particular de la más joven de las princesas del reino, Glisselda, y como ayudante del Concertista Real, Viridius. Y la tarea no es fácil. Primero porque Seraphina es mujer y la sociedad en la que vive discrimina el ingenio, la inteligencia y el talento del sexo débil. Segundo, porque nuestra protagonista tiene un secreto lapidario, de esos que pueden levantar a los muertos de sus tumbas, y que le puede costar la vida si sale a la luz. Además, para hacer las cosas muchísimo más interesantes, el príncipe Rufus ha sido asesinado en un momento muy delicado, políticamente hablando, entre dragones y humanos. Para resolver el misterio y de paso mantener la frágil paz de su mundo, Seraphina terminará aliada sin comerlo ni beberlo con Lucian Kiggs, el capitán de la Guardia Real, que con sus preguntas y su inteligencia pondrá en peligro el secreto y la vida de Phina.

Lo que más me ha gustado del libro, y mira que me han gustado cosas, es la cuidadísima ambientación de la novela, rica en detalles y descripciones. Quizá esa meticulosidad y mimo en el desarrollo de personajes y escenarios lastre el inicio de la novela, pero es que es tan preciosista, tan delicado, tan hermoso, que es para recrearse una y mil veces en cada una de sus páginas. La autora ha hecho una fantástica recreación del mundo que imagina, muy cercano a nuestra Inglaterra del siglo XIX, pero a la vez lo ha dotado de suficiente identidad propia para hacerlo único. Tal es el nivel de detalle, que nos explica hasta el santoral humano y las celebraciones litúrgicas. Me ha recordado mucho, muchísimo a los escenarios de Jonathan Strange y Mr. Norrell. No sé si porque ha coincidido mi lectura con la emisión de la serie de la BBC o porque realmente este típico ambiente salta de las páginas de la novela hacia el lector de forma vívida.


Otro punto a favor, y son unos cuantos, es Seraphina. Me encanta, así de simple. Es una heroína inteligente, sagaz, algo terca, noble y con un corazón que no le cabe en el pecho. Me gustan mucho las protagonistas que son capaces de valerse por sí mismas, que piensan, que no vagan por los rincones esperando un rescate milagroso de su contrapartida masculina y que también tienen un lado oscuro. Lucian Kiggs, el capitán de la Guardia Real, es otro personaje que me ha encantado por su sensatez, sensibilidad e inteligencia. El tándem detectivesco que hace con Seraphina es genial, no lo he encontrado para nada forzado, y me han encantado sus diálogos chispeantes e ingeniosos.

No puedo dejar de hablar de dos grandes personajes más sin los que esta novela no sería la joyita que es: Orma, el profesor de Teoría de la Música y mentor de Seraphina, y los Grotescos. Del primero no voy a decir mucho más para evitar spoilers, salvo que es un personaje que da mucho juego por ser quién es y por la especial relación que tiene con la protagonista. Y de los segundos, que simplemente me he enamorado de todos y cada uno de ellos. Quienes son los Grotescos y el papel que tienen en la novela es otra cosa que dejaré en el limbo para no daros más pistas y caer en la tentación de contar más de la cuenta.

Ya he dicho que Seraphina es una golosina de novela tanto por su ambientación, lenguaje, trama y personajes. Sin embargo, ¿qué sería de todo esto sin una preciosa y cuidadísima edición? Nocturna Ediciones ha publicado la novela con el mimo que pone siempre en su colección juvenil, aunque sea en tapa blanda con solapas. Esa portada con el título en letras doradas, ese papel de calidad, ese interior con pequeños dibujos al inicio de cada capítulo, el glosario y el elenco de personajes… ¡Vamos, que le falta el mapa de turno para alcanzar la más absoluta perfección!

¿Y sabéis que es lo mejor de todo? Que es una bilogía y que el siguiente libro ya ha sido publicado en el mercado anglófono, así que solo queda esperar a que Nocturna nos traiga pronto el desenlace de esta novela juvenil tan estupenda, tan bien escrita, tan fantástica y tan de todo, que ya me quedo sin adjetivos con los que calificarla.

Si os gustan los dragones y la ambientación de la Inglaterra victoriana, Seraphina es sin duda vuestra novela. No os dejéis engañar por la etiqueta juvenil: Rachel Hartman ha escrito una verdadera joya disfrutable para jóvenes y adultos, con matices que los lectores más veteranos saborearan mejor que el público potencial del libro. Si veis el libro en una librería, no lo dejéis escapar. Y si no, buscadlo. Encontradlo. Y disfrutad del contrapunto de la lógica casi vulcaniana de los dragones y la fogosidad y temperamento humano.
SERAPHINA
Fecha de lanzamiento — Abril 20, 2015
Editor — Nocturna Ediciones

Edición — Rústica con solapas, 545 págs
Precio — 17 €
Traducción — Marta Torres Llopis
Serie — Seraphina 1


En un reino mágico y sombrío en el que humanos y dragones conviven con una paz inestable, Seraphina es una música joven y talentosa (pese a ser humana) que acaba de entrar en el coro de la corte. Allí, las intrigas políticas son el pan de cada día. Poco después de su llegada, una noticia atraviesa los muros de palacio: un miembro de la familia real ha sido asesinado. Inmediatamente, los cimientos de esa fachada de paz se resquebrajan. Para investigar el crimen, Seraphina se alía con el perspicaz Lucian Kiggs, capitán de la guardia real. Pero todo el mundo tiene secretos, y ella no es una excepción: lo que oculta haría que la condenaran a muerte.

junio 23, 2015y

30 de marzo de 2012

"El Legado de los Grimm", de Polly Shulman

Título original: The Grimm Legacy.
Edición: 407 páginas. Nocturna Ediciones, col. "Literatura Mágica", marzo 2012.
Precio: 17€ .
Traducción: Gema Moraleda.
Temática: Fantasía, cuentos, magia.
Correlación: Independiente.




Buscando en su biografía a ver si os podía poner algún que otro dato aburrido e intrascendente sobre cuantos años tiene o que estudios versados en humanidades pudo cursar para poder escribir un libro como éste, he descubierto que no debe ser muy joven ni muy mayor, que estudió la carrera de matemáticas en Yale y que sorprendentemente, le gusta coleccionar cosas del siglo XIX. Puede ser que debido a esta afición haya sabido trasladar esa pasión por las antigüedades y por las colecciones de una forma tan directa y tan perfecta, o quizás sea porque ella también consiguió un trabajo en un lugar parecido al repositorio que aparece entre las líneas de El Legado de los Grimm, pero en este caso, en la Biblioteca Pública de Nueva York. Ya os daréis cuenta al terminar el libro de porqué lo digo.
No sé si alguna vez os habéis parado a pensar si los cuentos que os leían cuando erais pequeños antes de dormir existieron realmente. Dicen que toda leyenda tiene su parte de realidad que la hace aún más maravillosa, tanto a los ojos del lector como a los oídos del que la escucha en boca de otro. Esto es quizás lo que más me llamó la atención en El Legado de los Grimm de Polly Shulman.
Ganador de un Smithsonian Notable Book for Children (2010), finalista del Mythopoeic Fantasy Award for Children’s Literature (2011) y nominado a un Leserpreis / die besten Buecher (2010). DreamWorks está preparando su adaptación cinematográfica, una película de animación.

En cuanto a argumento se refiere, os puedo garantizar que no es un libro complicado de entender, pero al que considero que hay que apoyar con una buena dosis de imaginación. ¿Os acordáis de lo que le pasaba a las personas mayores cuando Bastian está leyendo la destrucción de Fantasía en “La Historia Interminable”? Bien, pues a eso justamente me refiero. Este libro sabe llevar a nuestra mente esa sensación de magia, misterio y aventura que poblaban nuestros sueños cuando nuestros padres cerraban esos libros de cuentos y nuestros párpados caían pesados en el profundo sueño. Ahora hay que intentar entrar en contacto con ese momento tan especial. Dejad a vuestra mente libre y sentíos como se siente Elizabeth Rew la primera vez que entra en el Repositorio de material en circulación de Nueva York a instancias de su profesor de sociales, el señor Mauskopf, el cual le pregunta si está interesada en trabajar unas cuantas horas después de clase. Qué curioso que sea el mismo profesor el que les mande un trabajo para clase entre cuyas opciones estaba un tema acerca de los hermanos Grimm y sus diversos cuentos.

A medida que avanza la historia podréis descubrir la sección de H. G. Wells, el jardín rodeado por las cristaleras de Tiffany’s y cómo las pecas de un hombre pueden cambiarse de sitio si no miramos fijamente a su rostro. Un lugar en el que las llaves se esconden solas y en el que podemos viajar dentro de unas botas con alas. Una historia realmente apasionante que la protagonista, parecida a la Cenicienta por tener una madrastra y unas hermanastras nada amigables, hace que el tiempo que pasemos junto a este libro se nos pase volando como si nos echaran un hechizo de distorsión del tiempo. Con una escritura ágil y entretenida, no veréis como vuestra atención decae en ningún momento.

La historia tejida por Polly Shulman la considero apta para todos los públicos, pero en especial para todos aquellos a los que la vida quizás haya vapuleado un poco y hayan sentido temblar los cimientos de sus sueños y sus ganas de aventura. Apta para todos aquellos que en su momento disfrutaron con los cuentos de Jacob y Wilhelm Grimm y de muchos otros que hicieron de lo cotidiano, algo mágico, interesante y divertido.

Una vez más, las ediciones de Nocturna me han dejado completamente maravillada, tanto por la calidad del papel y de la encuadernación, como del mimo que se le ha puesto a la hora de revisar el texto. Un guiño también me gustaría hacerle a la traductora Gema Moraleda por su trabajo, que me ha hecho danzar entre las líneas de esta novela como quien se sienta a tomar un café un día lluvioso de primavera. Sí, puede que haya quedado cursi, pero no se me ha ocurrido otra comparación. Ojalá todos los libros tuvieran tanto cariño por página.



Puntuación: 9,5/10

marzo 30, 2012y

6 de febrero de 2012

Reseña: «La Tienda de Antigüedades», de Charles Dickens

Título original: The Old Curiosity Shop.
Edición: 792 págs. Nocturna ediciones, col. "Noches Blancas", marzo 2011.
Disponible en ebook: No.
Precio: 27 €.
Traducción: Bernardo Moreno Carrillo.
Temática: Siglo XIX, Inglaterra, novela, familia.
Correlación: Independiente.


En palabras de León Tolstói, Charles Dickens era el novelista más grande del siglo XIX. Y no le faltaba razón. Sus novelas disfrutaron de una gran popularidad y era admirado por sus compañeros de profesión. No todos los escritores –ni artistas– podían decir lo mismo: algunos alcanzaban la fama de manera póstuma; otros, desgraciadamente, quedaron en el olvido. Pero Charles Dickens sabía lo que tenía que hacer para conmover los corazones de la sociedad victoriana. Tan sólo debía imprimir en sus obras una buena cantidad de crítica social, construir unos personajes entrañables –y generalmente pobres u oprimidos–, y narrar con un estilo directo y emotivo para que la gente, inmediatamente, se sintiera identificada.

La era victoriana fue una época de grandes contrastes. Mientras la clase alta disfrutaba de sus privilegios y vivía de las rentas generadas por su patrimonio, la clase trabajadora surgida de la Revolución Industrial subsistía a duras penas: cobraran un sueldo irrisorio y habitaban en barrios empobrecidos e insalubres. La mortalidad, principalmente infantil, también llegó a unos niveles terriblemente alarmantes. Londres y Manchester –por citar algunas de las principales ciudades industriales de la Inglaterra del siglo XIX– estaban cubiertas de humo y de suciedad. No es de extrañar que se propagaran las epidemias, el pillaje y la delincuencia. Y tampoco asombra, viendo estas circunstancias, que la publicación de una nueva entrega escrita por Charles Dickens fuera esperada con emoción e impaciencia por sus contemporáneos. Ese grado de crítica de la pobreza, ese ambiente de miseria impregnado en sus obras reproducía la realidad de una época; retrataba a sus habitantes: las clases bajas se veían reflejadas en sus historias. Esa fue la clave de su éxito. Un éxito que se ha mantenido inalterable hasta nuestros días.

La Tienda de Antigüedades es la cuarta novela de Charles Dickens, publicada por entregas en la revista Master Humphrey's Clock entre 1840 y 1841. La historia empieza en Londres; concretamente, en una tienda de antigüedades regentada por un anciano, del que nunca sabremos el nombre. Con él vive su pequeña nieta, Nell Trent, que es huérfana. A pesar de la pobreza en la que se encuentran, ambos intentan salir adelante. Su estimación, el afecto que sienten el uno por el otro, hace que sigan unidos ante la adversidad. No obstante, el abuelo sufre al ver el destino de su querida Nell. Sabe que le aguarda una vida de miseria y está empeñado en remediarlo. Para ello, acude a un prestamista, Daniel Quilp, un enano deforme, repulsivo y perverso –aquí tenemos al malvado de la historia– que les hará la vida imposible a nuestros protagonistas. Cuando las deudas contraídas por el abuelo se hacen insostenibles, Nell recurre a una acción desesperada: abandonar la ciudad y emprender un peregrinaje por Inglaterra; solos, sin ayuda de nadie, sin ningún techo en el que refugiarse, desamparados. Huyen para encontrar una vida mejor y librarse de Quilp. Lo que no se imaginan es el arduo camino que deberán recorrer para alcanzar ese objetivo. A Dickens ese viaje también le sirve para introducir toda una serie de personajes de lo más extravagantes que enriquecen la narración: titiriteros, feriantes, domadores, dueñas de museos ambulantes, maestros...


Es indudable que el halo de fatalidad, que ya se intuye desde las primeras páginas, irá in crescendo a medida que se desarrollen los acontecimientos. Dickens construye una historia inquietante, sentimental y trágica. Apenas existe un lugar para la dicha. La tristeza que sienten los protagonistas, modelos de bondad acosados por el mal personificado en la figura de Quilp, sirve al autor para su propósito: conmover con su crítica social. El lector, tras cerrar la última página del libro, se da cuenta de que los protagonistas han sido víctimas de una gran injusticia; víctimas de las circunstancias de una época difícil, donde salir de la pobreza era una tarea difícilmente alcanzable, pero no imposible –el mismo Dickens fue consciente de ello, pues de niño trabajó en una fábrica de betún para calzado mientras su padre estaba encarcelado por deudas–.


Los otros personajes que aparecen en la novela tampoco se salvan de la desgracia. Viendo este panorama, seguramente ni se os ocurrirá leer esta obra. No obstante, Dickens narra de una forma ágil y cercana, sin complicaciones. Es una novela fácil y rápida de leer. Eso sí, uno debe saber de antemano que no encontrará en esta historia ningún atisbo de felicidad; y si lo hay, éste está teñido de amargura. Cuando parece que se acaban los infortunios, surge uno nuevo aún más doloroso. Pienso que Dickens abusa de este recurso y se excede en crear un ambiente de permanente adversidad. Pero, a pesar de todo ello... ¡es Charles Dickens! Uno de los escritores más conocidos de la literatura universal. Uno de esos autores que deben leerse, al menos una vez en la vida. Y qué mejor que hacerlo ahora (y con esta obra), cuando se celebra el bicentenario de su nacimiento. La Tienda de Antigüedades ha sido editada por primera vez en español gracias a Nocturna Ediciones. La edición que nos presentan, perfectamente cuidada, como de costumbre, está acompañada de unas preciosas ilustraciones. Vale la pena hacerse con un ejemplar.

febrero 06, 2012y

27 de diciembre de 2011

"Historia de Dos Castillos", de Gail Carson Levine

Título original: A Tale of Two Castles.

Edición: 359 págs. 16,50€. Nocturna Ediciones, col. "Literatura Mágica", noviembre 2011.

Traducción: Marta Torres Llopis.

Temática: Investigación, humor, cuentos.

Correlación: Independiente.



La sexta incursión en la "Literatura Mágica" de Nocturna Ediciones nos ha traído un cuento de fantasía inspirado en El Gato con Botas, pero no la reciente versión cinematográfica de Dreamworks al más puro estilo Shrek (aunque la novela destila un aire similar en algunos aspectos), sino en el escrito original recopilado por Charles Perrault a finales del siglo XVII en la antología Cuentos de Mamá Ganso. Se trata de una novela de corte juvenil que incluye elementos tan originales como la inclusión de una dragona maestra en el método deductivo e inductivo, Meenore, a la que a partir de ahora llamaremos ELLO, así como una trama de misterio que debe ser resuelta por Elodie, la chica campesina proveniente de más allá del mar, que acude a la ciudad con la intención de dedicarse al teatro, pero que sin proponérselo termina siendo la aprendiza de ELLO.

diciembre 27, 2011y


 

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