Guión: Warren Ellis.
Dibujo: Adi Granov.
Color: Adi Granov.
Edición: 200 págs, color. Panini Cómics, col. "Marvel Deluxe", marzo 2013.
Precio: 19,95 € (tapa dura).
Traducción: Héctor Lorda.
Temática: Superhéroes, ciencia ficción.
Correlación: Independiente, basado en el popular personaje del Universo Marvel.
Me imagino que a estas alturas muchos de vosotros habréis visto ya alguna de las películas del famoso Iron Man protagonizadas por el actor Robert Downey Jr. Todas ellas tienen un denominador común que bien puede ser la máquina o la extraordinaria personalidad del actor que parece haberse unido irreparablemente a la de Tony Stark. Debo reconocer que hasta la fecha, nunca me había leído cómic alguno sobre este superhéroe –aunque creo que más que superhéroe considero que debería de llamársele simplemente genio o súper genio, ya que no tiene poderes especiales como otros de los que le rodean en el Universo Marvel–. Sin embargo, consideré que el mejor momento para solucionar ese problemilla era leyendo lo último que Panini Cómics había sacado sobre esta máquina sin parangón. Hablo de Iron Man: Extremis. El montaje del director.
Lo curioso de todo esto no es ya que Ellis haya decidido darle un mayor peso al hombre que se esconde tras la máquina, sino que lo haya realizado de forma en la que podremos ver los problemas a los que se enfrenta alguien inseguro acostumbrado a estar rodeado de un metal prácticamente indestructible y cuya fortuna lo sitúa como alguien prácticamente intocable para el ciudadano de a pie. De repente, Tony Stark no está tan convencido de dejar que nadie sepa quien es quien pilota a Iron Man, lo que nos muestra un escenario divergente en este aspecto al de las películas. Aquí no solo no sabe nadie quien es, si no que utiliza diversas estratagemas respaldadas por su fama de rico extravagante, para que le manden la armadura a distintas localizaciones en las que se encuentra, usando para ello jets privados. Esto, sumado al hecho de que todavía se está muriendo por no haber podido encontrar una cura que sustituya lo que alimenta a su corazón-batería, nos ofrecerán un Tony Stark completamente distinto a como lo hemos visto hasta ahora: pagado de sí mismo, sí, pero con otro tipo de actitud, quizás más moderada, más controlada.
Por esta razón considero que Iron Man: Extremis es una buena opción para que aquellos que nunca se han leído nada de nuestro multimillonario más carismático empiecen cuanto antes, sobre todo si les han encantado las películas tanto como a mí. ¿Lo mejor? No he visto que se necesite nada previo para poder entender lo que ocurre en el cómic. No se continúa ni tampoco pertenece a otra saga más larga. Se explican mediante flashbacks algunos de los hechos que le llevaron a construir su primera máquina y lo que le produjo tener esa cantidad de metralla tan cerca del corazón, por lo que digamos que quien no haya sabido nunca nada de Iron Man puede perfectamente empezar a leer este volumen. Eso sí, no nos darán miles de datos muy complejos ni tampoco nos ofrecerá ningún tipo de información relevante que tener en cuenta en futuros tomos cuyo protagonista sea Iron Man. Extremis es únicamente para aquellos que quieran conocer qué es lo que inspiró a Shane Black, el director de la última película, para llevar a cabo todo lo que pudimos disfrutar con nuestras palomitas y nuestra bebida gigante. No lo considero un volumen digno de pasar a la historia de Marvel, pero para mi gusto ha sido muy entretenido, por lo que si queréis pasar un buen rato, es vuestra ocasión perfecta.




































Gústanos en Facebook
Síguenos en Twitter
Sigue nuestro RSS





