Título original: Ghost Rider: Spirit of Vengeance.Dirección: Mark Neveldine, Brian Taylor.
Guión: Scott M. Gimple, Seth Hoffman, David S. Goyer.
Producción: Marvel Knights, Columbia Pictures, Hyde Park Entertainment, Imagenation Abu Dhabi FZ.
Duración: 95 min.
Estreno en España: 24 de febrero, 2012 (ver tráiler).
Temática: Acción, fantasía, superhéroes.
Correlación: Continuación de Ghost Rider: El Motorista Fantasma.
La cinta estrenada en 2007, dirigida por Mark Steven Johnson y protagonizada por Nicolas Cage y Eva Mendes me parece sin dudarlo una de las peores películas que se han hecho al amparo del logotipo Marvel. Cierto, tiene unos efectos especiales totalmente espectaculares, la mera idea de contemplar a Ghost Rider en todo su apogeo, combatiendo contra demonios o cabalgando en su motocicleta en un halo de fuego debería bastarnos, pero cuando una película tiene como punto flojo la pobre caracterización de los actores y un argumento poco explotado y demasiado lineal, da como resultado un fallido intento de película.

Su continuación va por un camino similar, aunque debo decir en su defensa que en esta ocasión me he divertido más con las nuevas aventuras del Motorista que en la vez anterior. Salgo del cine con la idea de que todo lo que me han contado en su argumento se reduce a lo que ya vimos en El Motorista Fantasma, es decir, el Diablo vuelve a las andadas con un anticristo que le conferirá poderes en la Tierra. Ni que decir tiene que Ghost Rider deberá convertirse una vez más en lo que tanto detesta con tal de salvar al mundo. Pero más allá de eso, la mera pirotecnia de la cinta me ha hecho olvidar lo predecible del argumento, porque Ghost Rider: Espíritu de Venganza no es más que una sucesión de escenas acrobáticas espectaculares, explosiones, tiros, y valga la redundancia, el Motorista brilla mejor que nunca. Su puesta en escena es amenazadora, psicótica, demencial, cruel, y lleva consigo un aire de brutalidad que echábamos de menos en la entrega anterior, sin duda lo mejor de la película. Para el caso, Nicolas Cage, aunque no me parece uno de los mejores actores de Hollywood, trata de sobrellevar al personaje con bastante acierto, usando un humor negro y salvaje (por e.j. la meada de fuego), evitando la aparición de su alter ego. Respecto al actor que interpreta aquí al Diablo, no es otro que Ciarán Hinds, en sustitución de Peter Fonda. Las recientes participaciones del actor incluyen filmes como John Carter, Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Parte II o La Mujer de Negro.

Por esto último conseguimos dejar de lado el argumento que en esta ocasión está poblado por una organización secreta (¡capitaneada por Christopher Lambert!) que aguarda desde tiempos inmemoriales el desbaratamiento de los planes del Diablo, una madre que va en pos de su hijo, y un trasunto de monje guerrero cyberpunk, Moreau (interpretado por Idris Elba, el Heimdall de Thor), que ofrecerá información sobre los planes del villano principal. Espectáculo con efectos especiales y digitales para no pensar demasiado, porque esto es lo que es Ghost Rider: Espíritu de Venganza, un conjunto de escenas de acción excelentemente ejecutadas, cuyos directores, cámara en mano, ruedan las acrobacias como si de especialistas se tratase, algo que notaremos enseguida por esa estética que busca hacer partícipe al espectador con planos dinámicos, persecuciones a pie de vehículo y vuelos por el aire más alla del borde de un acantilado, entre otras cosas.
































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