Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos, un Anillo para atraerlos a todos y atarlos a las tinieblas en la Tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
#Aquí hay fantasía
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Año XI/ EST. 2009 / Fantasía íncipit /Marzo 2021·Invierno
Año XI/ EST. 2009 / Fantasía íncipit /Marzo 2021·Invierno
La fantasía es la poción mágica de la literatura, pero mezclada y aderezada con mitos y leyendas.
La fantasía es la poción mágica de la literatura, pero mezclada y aderezada con mitos y leyendas.
Una publicación de fantasía independiente para lectores de espadas y conjuros. La fantasía es la poción mágica de la literatura, mezclada y aderezada con mitos y leyendas.
"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."
El artista murciano José Luis Munuera es siempre una caja de sorpresas con cada álbum que presenta al público. Recientemente ha sorprendido a los lectores de BD con Sortilegios, una serie fuertemente inspirada en la tradición folclórica de los cuentos y ahora tenemos entre manos Los Campbell, una serie de aventuras, humor y piratas que recurre a la extensa tradición del género para presentarnos personajes carismáticos, situaciones muy divertidas y multitud de homenajes al género –tanto de aventuras como de la propia BD, con versión pirata de los hermanos Dalton incluida–. En el centro de todo, una familia con una larga trayectoria de piratería y abordajes, Los Campbell, cuyo cabeza de familia se ha tenido que hacer cargo de sus dos hijas tras la muerte de su esposa: una adolescente que gusta de la lectura y una niña pequeña revoltosa que gusta de las travesuras.
Los que amen el género de aventuras y que encima sean lectores habituales de la BD –o mejor todavía, sigan de cerca los pasos de Munuera– tienen que hacerse de cualquier manera con esta serie: no solo encontrarán una lectura ampliamente satisfactoria, sino que les hará esbozar una sonrisa con cada una de las situaciones que presenta este primer álbum.
Munuera recurre a los flashbacks y a la dosificación de información para presentarnos poco a poco a los personajes que forman el entramado de Los Campbell, donde no faltan los buenos muy buenos –o los buenos de dudosa moralidad– y los malos malísimos, del estilo del capitán Garfio y similares capitanes piratas cuyas espantosas hazañas les persiguen allá donde van –¿qué sería del género sin ellos?–.
La otra razón destacada para leer Los Campbell reside en su apartado artístico: no solo es notable el nivel de recreación de la época dorada de la piratería, sino que Munuera lo adereza con ingredientes de cosecha propia –los cuales no sobresalen como algo negativo, sino todo lo contrario–, creando una mezcla que se refleja muy bien en las islas caribeñas, tesoros enterrados y abordajes en alta mar que aparecen en cada una de las páginas del álbum. El apartado artístico es algo diferente –también lo es el tipo de historia– respecto a los anteriores trabajos del dibujante, debido a que tanto el tratamiento del dibujo como del color –con un impecable Sedyas a quien ya hemos disfrutado en Sortilegios– se acercan más a la BD clásica. Pero mantiene todas las virtudes a las que Munuera nos tiene acostumbrados en cuanto a creación de personajes y escenarios se refiere: fiel a su propio estilo.
En resumen, si te gustan las historias de piratas y disfrutaste con La isla del tesoro o Monkey Island, te gusta el tratamiento del género desde un punto de vista humorístico –y dramático cuando tiene que serlo–, esta es tu BD; no te la pierdas porque te lo vas a pasar muy bien.
Los cuentos de antaño tenían connotaciones oscuras, pero hubo un momento en la historia de la ficción en que dejaron de contarse para asustar a los niños y se utilizaron para complacerlos. Juegos, películas, libros, los cuentos dirigidos a un público infantil plasman una historia con final feliz, donde el príncipe y la princesa se casan juntos, tienen muchos retoños (o si acaso un par) y comer perdices hasta su ancianidad. Es por esa razón que Sortilegios, uno de los últimos trabajos del guionista belga Jean Dufaux (Murena, Djinn) y el español José Luis Munuera (El juego de la luna, Los Campbell) es una serie más que bienvenida en el mundo de ese tipo de cuentos que no por obligación deben tener un desarrollo o un final feliz. El desenlace de Sortilegios todavía no lo conocemos porque se trata de una serie abierta (el segundo álbum está en la calle desde finales de esta semana), pero su desarrollo tiene muchos elementos agridulces y deja plantada la semilla de un futuro no demasiado halagador para los actores del cuento. Sortilegios, hablando claro, tiene todos los toques posibles de un cuento tradicional, y gracias a las pinturas de Munuera parece que estamos ante una superproducción animada, de las que veríamos en el cine o la televisión.
“Un espectáculo visual difícil de olvidar”
Una historia de amor destinada a fracasar es el elemento con el que arranca Sortilegios: él un simple campesino y ella una princesa que en la segunda página ya nos dice que hereda el reino y por tanto no puede seguir viendo a su chico, por más que quiera; sus obligaciones se lo impiden. Esa violenta situación es el punto de inflexión de este álbum con el que empieza la serie, gracias al cual nos ahorramos paseos innecesarios por un guión lleno de florituras. Eso es lo que más me gusta de Sortilegios,que va directo al grano, como un mazazo. El que creíamos el príncipe de la historia, el Aladdín del cuento, no es más que el detonante de las desgracias que le son reservadas a la princesa: celos, venganza y un amor truncado son elementos terribles de un cuento, destinados a cambiar el final feliz por otro de diferente índole, y que se va descubriendo poco a poco.
Por supuesto, este cuento que es Sortilegios no es únicamente un vaivén de personajes que se desplazan de aquí para allá o son partícipes de diálogos vacuos. Para nada en absoluto: cada segundo del metraje está perfectamente medido y no hay ningún momento extra, todo tiene su razón de ser, como en los cuentos de toda la vida. Sortilegios es una historia de personajes, pero como en toda narración que se precie, el escenario juega un papel muy importante. Lugares lúgubres, un misterioso lago, la estatua de un rey caído, una tienda misteriosa, un castillo de la realeza... todo ello forma un excelente conjunto para desarrollar una buena historia, la cual no sería la misma sin los dibujos de Munuera y el color de Sedyas. No me podría haber imaginado a cualquier otro artista para ilustrar Sortilegios, parece hecha a medida para él y la pericia del mismo se pone de manifiesto en la composición de las escenas o en la construcción de los decorados, por no hablar del color con el que Sedyas deleita nuestras retinas. Sortilegios cuenta con un artista de renombre que combina perfectamente con el guión de Dufaux, dando como resultado un espectáculo visual difícil de olvidar.
Pero el primer álbum de Sortilegios nos deja con la miel en los labios, es lo único que podemos reprocharle, y queremos más. Queremos saber qué ocurre con la princesa, si le saldrá algo bien; queremos saber qué ocurre con el extraño de ojos amarillos con el que casualmente se ha topado la joven, ahora reina de Entremundo; queremos saber qué es lo siguiente que hará la bruja (porque en todo cuento tiene que haber una que haga maldades o simplemente se siente a observar). Y, por supuesto, queremos la segunda parte del cuento y deleitarnos cual espectáculo animado.
Información adicional
Editado por Norma Editorial en abril de 2013. Tapa dura, 64 págs, 16 €. No disponible en ebook Traducido por Albert Agut. Primera entrega de 'Sortilegios'.
por Loren Sparrowjulio 24, 2014
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Loren Sparrow
· Publicado el julio 24, 2014julio 24, 2014
“A la gente le gusta inventarse monstruos y monstruosidades. Entonces se parecen menos monstruosos a sí mismos. Cuando le dan de palos a su mujer o acribillan a flechazos al último unicornio del mundo, les gusta pensar que sin embargo todavía es más monstruosa que ellos la Muaré que entra en las casas a la aurora. Entonces, como que se les quita un peso de encima. Y les resulta más fácil vivir.”