Los habituales a las novelas de detectives están más que de enhorabuena por el hecho de que la editorial Impedimenta haya decidido rescatar las novelas que Edmund Crispin escribió su excéntrico personaje Gervase Fen. Con buen acierto, la editorial afincada en Madrid –Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008, Grupo Contexto– publicó hace unos meses La juguetería errante, una novela de investigación con auténtico sabor británico que protagoniza Fen, el alocado profesor de Oxford que sin ser realmente un detective al uso, sus dotes deductivas le confieren tal habilidad a la hora de resolver los casos, con tal habilidad que perfectamente puede pasar por un Sherlock Holmes de pleno derecho.
“una novela de investigación con auténtico sabor británico”
Nos encontramos ante
la tercera novela que Crispin escribió sobre el personaje –
The Moving Toyshop, en el original–, pero que esto no suponga problema alguno pues
La juguetería errante puede leerse de forma totalmente independiente, sea como punto de partida a previas aventuras de Gervase Fen, o como continuación directa de las mismas. Como novela eminentemente británica,
La juguetería errante está altamente impregnada de ese humor tan peculiar del que gozan los habitantes de la vieja Albión, sacándonos fácilmente la carcajada en momentos oportunos por las excentricidades y locuras del profesor de Oxford a bordo de su llamativo automóvil –el
Lily Christine III–, así como por las constantes persecuciones, situaciones cómicas e hilarantes diálogos que se suceden sin parar durante toda la extensión de la obra, sin quitar por ello espacio a las amenazas reales, con peligro para los protagonistas, o los momentos en los que se trata de reunir pistas para el caso en el que se centra la novela. Pero seguramente os estaréis preguntando una cosa –o puede que no–, y es que si esto es una novela de detectives, ¿cómo es que el humor es una de sus bases fundamentales? Sumergiros entre sus páginas y descubridlo por vosotros mismos, os aseguro que no os arrepentiréis.

En definitiva, la novela de Edmund Crispin ha sido una de las lecturas con las que más me he divertido últimamente, además de una de mis mejores opciones del pasado año.
La juguetería errante tiene de todo lo que podemos encontrar en una novela de estas características, pasando por el mencionado humor británico, unos personajes carismáticos (a Gervase Fen lo acompaña el algo más comedido poeta
Richard Cadogan, quien también tiene sus peculiaridades), e incluso
alusiones metaliterarias, en las que el propio autor hace guiños hacia su propia persona en boca de sus personajes, dotando a la novela de todo un grado de frescura. Como dirían por ahí: "todo un puntazo". Tiene pocas similitudes en realidad, pero por citar uno de los autores más importantes de las últimas décadas en cuanto a humor británico se refiere, el estilo de Terry Pratchett recuerda ampliamente al de Edmund Crispin, por lo que si os gustan las alocadas aventuras ambientadas en Mundodisco, es bastante probable que os lo paséis en grande con
La juguetería errante –claro que también puede darse el caso contrario, no lo dudo–. Ojalá lleguen más casos de Gervase Fen en castellano de la decena que escribió Crispin en las décadas de los años cuarenta y cincuenta.