Desde que La espada en la tinta abriese sus puertas hace ya unos cuantos años, hemos tenido el placer –otras veces no tanto– de recibir propuestas para reseñar obras de autores noveles que han decidido lanzarse de cabeza y sin manguitos al mundillo editorial. Evidentemente, este tipo de valentía tiene su precio ya que tal y como están las cosas últimamente, son pocos los que tienen la suerte de poder editar en una editorial potente, no teniendo más remedio que dar un paso hacia ese vacío aterrador que es la autopublicación. Los hemos visto plagando páginas de Amazon, también con el corazón en vilo con algunas editoriales que aparecen de repente de la nada y que les exigen una cantidad de dinero para poder publicar; otros, sin embargo, tienen un poco más de suerte, porque consiguen hacerse ver gracias a algún que otro trabajo previo y topan con una editorial pequeña pero seria, que apuesta por darle una oportunidad a un montón de personas que aman la literatura y que quieren formar parte de ella.
Imagino que habrá quien esté leyendo estas palabras y que haya intentado hacernos llegar su manuscrito, pero sin éxito; no os preocupéis, no es nada personal, porque sabéis mejor que nadie que es dificilísimo poderse hacer un hueco entre la cantidad ingente de novedades publicadas por grandes sellos, incluso para autores reconocidos; estas novedades son, por razones obvias, las que más consiguen captar la atención de nuestros lectores. Hay quienes tienen uno, dos, incluso tres o cuatro libros publicados con grandes editoriales que tampoco han tenido (todavía) un hueco aquí. La explicación es sencilla: tempus fugit, lo que quiere decir «el tiempo pasa». Como comprenderéis, no hay suficientes horas al día –compaginando la vida personal y la profesional en este caso– como para poder leer todo lo que nos mandan a la redacción. Si encima sois personas desconocidas, posiblemente os cueste mucho más trabajo.
A consecuencia de esto, hemos visto proliferar por páginas de internet, redes sociales y por distintas ferias literarias, muy buenos talleres de escritura en los que se intenta guiar de forma acertada a estas personas hacia un futuro más halagüeño. También comprobamos de primera mano los buenos consejos que ofrecen algunos escritores en sus ratos libres a todos estos aspirantes, y que en ningún momento se paran a pensar si gracias a todas esas sugerencias pueden llegar a crear una importante competencia en los años venideros. Siempre nos encontraremos con buenas personas por el camino, pero no nos equivoquemos; las hay de todo tipo y no vivimos en un mundo de color de rosa en el que todos tiene buena fe y donde lo único que se desea es que triunfemos. De una forma u otra, es inevitable que haya quienes confíen en que la pereza, la desidia o el desánimo afecten a ese escritor novel por el camino, dejando a medio hacer lo que podría haberse convertido en un bombazo. Sin embargo, creo que esto no es algo que debamos de tomarnos a mal: todos necesitamos ganarnos la vida, y considero que siempre hay que sacar lo mejor de todo lo que podemos llegar a experimentar.
Tengo la esperanza de que esta nueva sección anime a muchos de nuestros lectores –sean escritores novatos o no– a participar y a comentar sus experiencias. Creo que es algo que debíamos de haber hecho hace mucho tiempo y sinceramente creo que podemos ayudar a un gran porcentaje de personas que se pueden sentir algo perdidas vagando entre mil sitios que dan consejos al escritor y otros mil espacios que dan consejos al vendedor. Aquí trataremos de conciliar todo eso con la experiencia que todos estos años nos han podido dar. ¡Afilad vuestros lápices y poned vuestros portátiles de cara al viento, compañeros!



































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