Título original: Killim Them Softly.Dirección: Andrew Dominik.
Guión: Andrew Dominik (guión), George V. Higgins (novela).
Producción: Plan B Entertainment, 1984 Private Defense Contractors, Annapurna Pictures, Chockstone Pictures, Inferno Entertainment.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 97 min.
Estreno en España: 21 de septiembre, 2012.
Temática: Crimen, thriller.
Correlación: Independiente.
En los tiempos que corren es cada vez menos común encontrarse a alguien dispuesto a pagar por ver una película, más aún si tenemos en cuenta que con la reciente subida del IVA la broma nos puede salir muy cara –no digamos si la entrada va acompañada de palomitas, bebida y cena previa. Pues bien, yo lo he hecho. Y si me preguntáis si merece la pena o no, mi respuesta es que no estoy arrepentido. He visto cosas mucho peores pagando y a partir de ahí Mátalos suavemente me ha merecido la pena.
Lo que el director Andrew Dominik nos propone es una película con aires del buen cine de mafiosos y delincuentes de los noventa, pero con un punto más agresivo y un trasfondo político-reflexivo. El reclamo principal es el cabeza de cartel Brad Pitt, con quién ya trabajó en “El asesinato de Jesse James por el cobarde de Robert Ford” (2007), un western lento pero muy bien trabajado, en esa oleada de westerns modernos que nos llegaron hace unos años.
Pues ya que estamos, hablemos de Pitt. El hecho que tarde más de veinte minutos en hacer su aparición al ritmo de la genial “The man comes around” de Johnny Cash, con esa pinta chulesca, gafas de sol y pelo engominado, solo consigue que nos preguntemos "¿cuándo sale, cuándo sale?". No es su mejor papel, ni mucho menos, pero me parece un grandísimo actor, con el mérito poco reconocido, y lo demuestra en muchos momentos del metraje. Interpreta al duro Jackie Cogan, un movedor de hilos y asignador de trabajitos. Su interpretación va de menos a más, pero eso sí, cuando ha de intervenir, se hace notar, y en una de las escenas concretamente aclarará con un ejemplo como se ha de “matar suavemente”.
Porque no me gustaría que os hicieseis una idea equivocada de esta película. Los que esperen entrar a la sala y ver acción trepidante, ostias y tiros sin parar, ya pueden hacer otros planes. O eso o leer atentamente para no caer en error. “Mátalos suavemente” es más bien una película de hablar y de planear, eso sí, en los momentos en que la acción ha de estar presente, que son muy puntuales, lo está. Y de qué manera, vaya. Digo esto porque no es una película aburrida ni mucho menos, además que solo dura 97 minutos. Quiero mencionar dos escenas, sin desvelar nada. La primera es el atraco a la timba de póker, algo que encontraréis en cualquier mínima reseña sobre el film. La tensión que se crea en esa escena es apabullante, y no por la acción, más bien por a ausencia de ella. Pero consigue que te entre un estado de nerviosismo que hace que la película en sí gane puntos. La otra escena a la que me refiero es una paliza, literalmente. Sé que ayuda el hecho de estar en una buena sala de cine, pero por momentos dudaba si los golpes los recibía el personaje o yo. La brutalidad es ejemplar. La crueldad también.
Cuando comienza la película uno puede tener la sensación de estar en otra de las historias de Guy Richie, con esos diálogos tan rápidos como poco elocuentes, esos personajes desdibujados, sucios y muchas veces asquerosos y algunas situaciones un tanto inverosímiles. Pero tranquilos, es solo una sensación, para bien o para mal el tono de la película luego cambia, volviéndose más pausada y densa. Aunque por momentos nos hace pensar en los grandes, no solo en Richie sino en los Coen, Tarantino o Scorsese. Otro tanto a favor.
Tal vez lo menos bueno sea el argumento, muy sencillo, poco trabajado, bastante lineal. Esta es una cinta de personajes muy bien tallados, potentes. El argumento en sí es algo secundario. Ondea todo el tiempo un trasfondo político, en el que el futuro de los Estados Unidos parece que se está decidiendo. Y quiero advertir que no me gustaría escuchar en las salar un “¿y ya está?”. Que una película acabe con una reflexión, o que deje lugar a que uno la haga, o que acabe con un final más o menos abierto, no quiere decir que sea mala. Esto no lo tiene claro mucha gente. Olvidemos los tópicos y pensemos si hemos disfrutado con lo demás o nos ha aportado algo. Si no es el caso, tenéis mi total aprobación para quejaros al final.
Del resto del reparto destaca Ray Liotta, un poco dejado ya de aspecto, pues los años no pasan en balde. Siento compasión por él, hablando del personaje puramente. Muy bien, Ray. Y por último pero no por ser menos importante quiero destacar el papel de James Gandolfini, o Tony Soprano, o como queráis llamarle. Magnífico. Representa a otro matón a sueldo pero con su propio estilo. Sus diálogos, o más bien monólogos, son dignos de escuchar, y su forma de hacer las cosas, también.
En definitiva, para aquellos que solo os interesan los números, le pongo un 7 sobre 10.


Tengo muuuuchas ganas de ir a verla, a ver cuándo saco un hueco =)
ResponderEliminarBesotes