Edición: 640 págs. Planeta, mayo 2013.
Disponible en ebook: Sí.
Precio: 22,50 € (rústica con solapas) / 12,99 € (electrónico).
Traducción: Aleix Montoto.
Temática: Thriller, misterio.
Correlación: Una aventura protagonizada por Robert Langdon tras El símbolo perdido.
Que Dan Brown es una máquina de hacer dinero, eso no se puede negar. A la vista está cada vez que se anuncia una nueva publicación suya. Empiezan envueltas de un secretismo y un misterio casi comparables al de sus argumentos y en cuanto el libro sale a la venta, las librerías forman montones, pilas, torres, montañas con cientos de ejemplares de la nueva novela del escritor norteamericano. Y además las venden. No iba a ser menos esta última: Inferno.
Dan Brown explotó literariamente hablando en nuestro país allá por el año 2003 cuando se publicó su hoy obra insignia El Código Da Vinci. A continuación se editaron también sus anteriores libros, vista el alcance y la repercusión. Y si bien es cierto que su bibliografía está formada actualmente por seis únicas novelas, el autor ya se ha convertido en uno de los más vendidos, traducidos y probablemente ricos de todos los tiempos.
La primera novela en la que Robert Langdon es protagonista es Ángeles y demonios, donde trataba de impedir por toda Roma el asesinato de los candidatos a nuevo Papa, a la vez que alguien quería usar el mayor experimento de la historia de la ciencia para hacer el mal. En El Código Da Vinci, un asesinato en el Louvre servía de punto de partida para lanzarse por París en busca del Santo Grial. Como ya dije antes, ésta novela se publicó en España antes, pero cronológicamente es la segunda. Más tarde vimos cómo en El símbolo perdido Langdon trataba de impedir a contrarreloj un asesinato en Washington, al mismo tiempo que evitar que uno de los mayores secretos de la humanidad cayera en manos equivocadas. Ahora en Inferno, Florencia es el marco para otra nueva aventura que tendrá como objetivo desvelar un enigma relacionado con el poema de Dante, clave para contener una catástrofe mundial.
Las otras dos novelas en las que el protagonista no es Robert Langdon son La fortaleza digital y La conspiración, menos aclamadas por el gran público quizás. En cualquier caso, las seis novelas están pensadas para poderse leer de manera independiente, y si es posible que en alguna de ellas puede haber algún mínimo comentario referente a otra, para nada esto influye en la lectura.
Centrándonos en esta nueva publicación, lo primero que hay que comentar es lo evidente. La novela es como las demás. Dan Brown tiene una única fórmula, pero ésta le funciona a la perfección. Puedo entender que a la gente le guste un libro suyo y los quiera leer todos, de la misma manera que puedo entender que la gente se lea un libro suyo y piense que los demás son todos iguales. Lo que no se puede discutir es que detrás de cada una de sus obras hay un trabajo documental brutal y que, aunque se inventen las tramas, cualquier obra de arte nombrada se describe tal y como es, y la mayoría de los lugares son reales.
Una recomendación personal que hago cuando uno lee a Brown es tener a mano algún dispositivo con conexión a internet, pues está muy bien acompañar al protagonista cuando está analizando un cuadro, estatua o lugar. El lector lo puede visualizar a la vez y lo entenderá mucho mejor (y con algo de suerte hará la deducción antes que el profesor).
Estableciendo un paralelismo con las demás novelas, en Inferno también vamos a encontrar los elementos típicos que hacen que la fórmula funcione. Hay una muerte inicial que encierra la clave del misterio, en este caso se trata de un suicidio. Hay una chica que le acompañará en su investigación. La primera aparición de Langdon siempre suele ser despertándose, y aquí encontramos una novedad, pues esta vez el profesor está recuperando el conocimiento y padece una amnesia temporal que le impide recordar las últimas cuarenta y ocho horas, por tanto el inicio es algo más enigmático y Brown trata de innovar. Y una cosa que los fans van a echar de menos es la ausencia del reloj de Mickey Mouse. En ese periodo de olvido transitorio, Langdon lo debió perder y no sabe dónde está.
La estructura del libro es la ya conocida, capítulos cortos o muy cortos que te dejan con la miel en los labios y hacen que quieras leer uno más, hasta que sin darte cuenta son las cinco de la madrugada. El ritmo narrativo es muy ágil, desmarcándose por completo de toda calidad literaria y como siempre hay una buena dosis de acción, suspense, misterio y carreras a toda prisa para evitar la muerte. Los giros de la trama están más presentes que nunca pues nada es lo que parece incluso cuando crees que ya nada era lo que parecía.
Físicamente, el ejemplar presenta algunos cambios. Esta vez Planeta ha decidido prescindir del típico mapa de la ciudad y ha añadido unos preciosos dibujos en las guardas. Los gigantes números de capítulos han sido reemplazados por números pequeños, aunque siguen habiendo más de cien capítulos. Y en las anotaciones iniciales nos informa que la organización de la que se habla en esta historia no ha permitido usar su verdadero nombre y por tanto se ha cambiado.
Del argumento no quiero hablar demasiado pues cualquier comentario puede ser un spoiler, y más en este tipo de libros. Con Dan Brown ya se sabe, un supermisterio y un superproblema a la vista, siempre el “más” de toda la historia de la humanidad. Lo ya mencionado, el profesor Robert Langdon recobra la conciencia y no sabe ni dónde se encuentra ni porqué, pues tiene una herida de bala que le ha rozado la cabeza y no recuerda las últimas horas. Apenas comenzado el libro se verá obligado a huir, ya que alguien le persigue para matarle. Habrá que ir poco a poco para entender y desvelar todos estos misterios. Mientras tanto, por otro lado, alguien que parece poderoso acaba de ver un vídeo muy preocupante que puede estar ligado a una catástrofe de magnitudes estratosféricas.
En definitiva, una lectura ideal para combinar con otras mucho más densas, para no complicarte leyendo, simplemente disfrutar del rato y si acaso sentir la adicción. Y bueno, por supuesto aprender muchas curiosidades históricas y sentir ganas de viajar. Me da la impresión que en Inferno, Dan Brown ha buscado combinar los mejores elementos de cada una de sus novelas para tratar de hacer el libro perfecto.





































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