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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


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Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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9 de abril de 2015

Reseña: 'El libro del cementerio, vol. 2', de Neil Gaiman, P. Craig Russell y otros

Hace unos meses Roca Editorial nos traía el primer volumen de la adaptación al cómic de la exitosa novela de Neil Gaiman El libro del cementerio (que también había publicado antes). Dirigida por P. Craig Russell, archiconocido dibujante especialmente valorado por sus adaptaciones de Elric y de otras obras de Gaiman, la adaptación resultó ser un éxito que combino el talento de sus artistas con un guión sólido.

El primer volumen recogió la parte del libro en que el niño protagonista, Nadie, crecía. Es el lapso entre la infancia y la adolescencia temprana en que un héroe en potencia vive pequeñas aventuras iniciáticas que le enseñan algo sobre el mundo y forman su personalidad. En el cómic este período toma la forma de pequeños episodios autoconclusivos, sensación acentuada al encargar cada uno a un dibujante diferente.

En esta segunda –y última– entrega Nadie ya ha llegado a la etapa en que se considera más adulto que niño, un adolescente como suelen ser los de Gaiman: independiente, maduro para su edad, leal, imaginativo, curioso y con un fuerte sentido de la moralidad. Empieza a preguntarse acerca de su pasado y a plantearse su futuro. La historia de como llegó al cementerio y del hombre que asesinó a su familia, que hasta ahora era un hecho casi ajeno, la personaliza decidido a no dejar que se olvide, a investigar qué pasó exactamente y, sobre todo, por qué. Mientras tanto, como todo personaje que ha llevado una vida extraordinaria y particularmente llena de magia y emoción, Nadie ambiciona ser un chico normal y se inscribe en un instituto: sus encuentros con los matones locales son la otra línea argumental del segundo libro.


En una de estas resonancias marcadas por el destino, a la vez que Nadie se interesa por su pasado los actores que tomaron parte de aquella tragedia vuelven a entrar en la historia: el misterioso Señor J ronda el cementerio otra vez, y Nadie se reencuentra con viejos amigos de su infancia. Sus sobrenaturales tutores no estarán presentes para ayudarle, embarcados en una misión secreta cuya finalidad solo se revelará en las últimas páginas del cómic. A partir de este punto, el reencuentro entre dos amigos, las cosas se precipitan: Nadie y J estarán finalmente cara a cara para saldar las cuentas pendientes, y con la resolución final sabremos la respuesta a (casi) todas las preguntas.

Sobre este final, comentar un par de cosas (cuidado con algún spoiler): En primer lugar, no me acaba de convencer. Se suele decir que lo importante es el camino, y suelo estar de acuerdo. Pero la historia del Señor J me sabe a poco, y la explicación de la organización que tiene detrás y sus razones para querer a Nadie y a su familia muertos es un poco trillada. Me esperaba algo más cuando hablamos de un escritor de tanta solvencia como Gaiman, que si algún defecto tiene, sin duda no es la falta de imaginación u originalidad. En segundo, cuando los hechos se precipitan hacia el final, lo hacen hacia una resolución previsible: no hay demasiada sorpresa, ninguna revelación particularmente chocante. No hay que olvidar al fin y al cabo que El libro del cementerio es una novela de fantasía juvenil, y esto que a mi me parecen defectos, leídos por el público a quien va dirigida pueden ser virtudes.


Tanto el cómic como la novela, fantasía juvenil o no, me parecen obras muy disfrutables. El cómic es una lectura muy placentera, con un elenco de dibujantes perfecto, cuyo estilo casa perfectamente con el del guión. El lector adulto seguramente se fijará más en el contexto que en la historia: es un planteamiento muy atractivo el del cementerio arcaico donde se cría un niño cuyos tutores son fantasmas y vampiros, y donde no faltan las referencias a temas más oscuros.

Roca Editorial. Tapa dura con sobrecubierta, 176 páginas en color, 16,90 €.

abril 09, 2015y

5 de noviembre de 2014

Reseña: 'El libro del cementerio, vol. 1', de Neil Gaiman, P. Craig Russell y otros

La premiada novela de Neil Gaiman cobra vida en viñetas.

El libro del cementerio (The Graveyard Book) fue un éxito de ventas para Roca Editorial cuando lo publicó en 2009, nada sorprendente cuando lo firma alguien como Gaiman. Es del tipo de autores que aunque copiara un viejo listín telefónico lo vendería sin problemas. Lo que vende en estos casos es el nombre, el prestigio que lo acompaña. Pero cuando hablamos de Gaiman podemos estar tranquilos – uno de los poquísimos autores de lo fantástico que tienen esta consideración–: la calidad acompaña también.

En El libro del cementerio nos encontramos con otra de estas obras que tan bien se le dan al autor que se instaló para siempre en el panteón friki con Sandman. Últimamente ha escrito una recula de libros juveniles, muchos de los cuales publicados por Roca Editorial en España, pero a diferencia de otros libros dirigidos a este público, los de Gaiman son de los que uno disfruta tanto si los lee de niño como de adulto. Suelen enmarcarse en una versión peculiar del realismo fantástico donde los hechos fantasiosos conviven con la realidad sin colisionar: lo maravilloso encaja en lo corriente como, simplemente, otra cara de una misma moneda. Y es una ficción culta la que resulta de esta combinación, una que bebe de la infinidad de referentes que para cualquier lector que, desde pequeño, ha amado el género, son inevitables. Mitología clásica, mitos nórdicos, ciclo de Bretaña, leyendas urbanas, el cine de la Hammer, la literatura anglosajona de William Shakespeare a Michael Moorcock y J. R. R. Tolkien. Era de prever que una obra así, y viniendo de un autor tan vinculado al noveno arte, acabara adaptada al cómic, y quien mejor para ocuparse de ello que P. Craig Russell, quien ya había colaborado con Gaiman en Sandman o en la reciente adaptación de Coraline. Russell destaca por un dibujo claro y elaborado, con un estilo exuberante que lo hace especialmente adecuado para la fantasía –su trabajo con Elric: Portadora de Tormentas es impresionante, de lo mejor que se ha hecho con este personaje–. En la adaptación de El libro del cementerio comparte con otros artistas el ilustrado de cada capítulo, y pese a los diferentes estilos, logran un todo coherente y muy atractivo.


“P. Craig Russell es el ilustrador ideal para Gaiman”
La adaptación de la novela es literal y divide en historias autoconclusivas –ilustradas, como decía, por distintos artistas– el contenido de aproximadamente la mitad de la novela. Novela que es cien por cien Gaiman de cabo a rabo: empieza como un Harry Potter macabro cuando un siniestro desconocido invade un domicilio familiar, y tras asesinar (por razones que desconocemos) a padres y hermana, va a por el último miembro de la familia, un bebé que apenas ha aprendido a andar. Por suerte, el niño ya no está en la cuna: una fuerza le ha guiado fuera de la casa hasta un cercano cementerio abandonado. Allí sus fantasmales habitantes le acogen como a uno de los suyos, y Silas, un alto y oscuro personaje que también habita el camposanto, ahuyenta al asesino. El niño crecerá entre las tumbas de un cementerio idílico y antiquísimo, una arcadia británica atemporal donde él es, salvo algún visitante ocasional, el único mortal. Aprenderá a leer con las inscripciones de las lápidas, jugará dentro de los panteones y alrededor de los árboles que crecen en los osarios: ajeno al destino que, se intuye, le aguarda fuera de los muros de su microcosmos: ¿quién era el asesino de su familia original y qué motivó su crimen? ¿qué papel puede jugar él en el esquema que el criminal tuviera en mente? Entretanto, dejémonos llevar por el encanto de cuento clásico modernizado que tan bien se le da a Gaiman.

Este primer tomo es una delicia: y termina justo donde debe para dejarnos con ganas del segundo. Es imposible que pueda decepcionar a los que, como yo, disfrutaron de la novela; P. Craig Russell es el ilustrador ideal para Gaiman, encaja perfectamente el arte de uno con las tramas imaginativas y con tintes oscuros del otro. Dicho lo cual, he de admitir que normalmente solía pensar que las adaptaciones al cómic de libros (o viceversa) eran ejercicios innecesarios; una obra literaria, El libro del cementerio en el caso que nos ocupa, es una obra artística completa. Unas ilustraciones, una edición bonita la pueden hacer más agradable, o más atractiva, pero no la convertirán en una obra mejor ni más completa; del mismo modo, trasladarla a otro medio, en este caso al del cómic, me parecía un ejercicio innecesario por cuanto es la misma solo que presentada con otro envoltorio, pero era una visión muy simplista y una falta de respeto por mi parte al mundo del cómic.


El cine –que cuenta con una larga tradición de adaptaciones– no me parecía tan mal: todo el mundo disfruta al ver a sus personajes más queridos en la gran pantalla. Luego es fácil que la película en cuestión sea un bodrio, y uno puede incluso disfrutarlo más poniéndola a parir en foros y en charlas entre amigos, en infinitas discusiones acerca de en qué puntos es mejor el libro.

Con el cómic pasa un poco lo mismo; solo que allí donde en el cine intervienen demasiadas voces (director, actores, producción, presiones del estudio) y se hacen concesiones al gran público que al final distorsionan el producto y lo pueden pervertir, en un cómic se dispone de un poco más de libertad y el dibujante y/o el guionista pueden expresarse como crean adecuado. Y es aquí donde una adaptación al cómic aporta algo al que ha leído la novela: es la visión de otro fan que la ha amado, que la ha disfrutado tanto como uno mismo y te la presenta tal y como él la ve. Y por mucho que sea una adaptación literal, como es el caso, siempre se descubren aspectos que te habían pasado por alto, o escenas que en la versión novelada quedaban en segundo plano, en la ilustrada se presentan con mayor esplendor: el ojo del artista, del dibujante, los enriquece y nos ayuda a ver otras perspectivas.

En resumen, me ha gustado mucho este primer volumen de El libro del cementerio, y espero que Roca Editorial nos traiga pronto el segundo y último, y que en un futuro siga apostando por Gaiman.

EL LIBRO DEL CEMENTERIO
PRIMER VOLUMEN
Neil Gaiman / P. Craig Russell
Roca Editorial
192 págs. 16,90 €

noviembre 05, 2014y


 

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