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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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Publihechizo

29 de marzo de 2019

Nova publicará ‘Olympo’ de Dan Simmons en un único volumen


Siguiendo la estela de la reedición de las obras de Dan Simmons, y como era de esperar, Nova también publicará Olympo en un único volumen, como hará en breve con Ilión. Olympo continúa la historia del asedio de Troya allá donde lo dejó Ilión, y al igual que dicha novela, se trata de una reconstrucción de la clásica epopeya homérica Ilíada, pero en un entorno de ciencia ficción.

Esta nueva edición de Olympo recoge entre sus tapas La guerra y La caída, las dos partes en que Ediciones B dividió la novela original hace más de una década. Esta vez se presenta en tapa dura y con una nueva ilustración de portada, la misma que usó HarperCollins en su edición en tapa dura y que es obra de Gary Ruddell.

Esto es lo que nos cuenta la sinopsis (cuidado con los spoilers):

Helena de Troya está de luto por su marido muerto, Paris, tumbado en combate por el despiadado Apolo.

Hockenberry, el amante de Helena, aún se escapa de su cama en las noches que hacen el amor. Y los dioses siguen en su asediado Olympo, luchando por superar la barrera de fuerza de los moravecs, unos seres semiorgánicos artificiales. O eso es lo que Hockenberry y los mahnmut, unas graciosas criaturas metales, le han intentado explicar.

Sin embargo, a Helena le da lo mismo; tiene que vestirse para el funeral. Y los hombres, los dioses y los jugadores desconocidos en esta tragedia tienen que prepararse para el acto final. Y para la batalla que decidirá el futuro del universo. 

Olympo llegará a las librerías el 4 de julio, tendrá unas 868 páginas y un precio de 24,90 €. También habrá edición en formato electrónico.

Olympos se publicó originalmente en 2005 e incluye referencias no solo a La Odisea de Homero, sino también a William Shakespeare, William Blake, Virgilio y el poeta Shelley, entre otros. La novela fue nominada en 2006 a los premios Locus, aunque fue Charles Stross quien se llevó el premio a la mejor novela ese año con Accelerando.

marzo 29, 2019y

26 de marzo de 2019

Entre fábulas y cuentos, o el difícil arte de dominar la utopía: ‘Kirinyaga’ de Mike Resnick


Este fix-up de Mike Resnick es una joya de la literatura utópica, y es al mismo tiempo una narración hilada a partir de una serie de cuentos que pretenden ir desglosando los entresijos de una utopía. El hecho de que un macro proyecto como el que busca Koriba, el protagonista de esta historia, esté destinado a fracasar o tener éxito es irrelevante para nosotros como espectadores —aunque sí, tenga un considerable peso en la narración porque vamos viendo su evolución—, ya que es precisamente el alma de ese espíritu utópico que demuestra este kikuyu surgido de los viejos tiempos lo que pone en marcha la rueda. Y esa rueda, una vez puesta en movimiento, ya no tiene vuelta atrás.

Kirinyaga se ha llevado un buen montón de premios, más se sesenta contando las nominaciones —que también importan—, desde el Locus, el Hugo y el Nebula, pasando por algunos premios chinos y franceses que indican el alcance de la obra, pero ante tal avalancha de premios la pregunta que surge es si merece la pena Kirinyaga al margen de su palmarés. La respuesta es un rotundo sí: Kirinyaga es una de esas obras de ciencia ficción imprescindibles que trata un tema universal como es el progreso y lo que este implica —sobre todo cuando se lleva por delante culturas enteras o suprime valores—, por lo que resulta tremendamente actual aunque en ocasiones a los seres humanos y civilizados del siglo XXI les cueste comprender qué es lo que ocurre a su alrededor y a qué viene tanto alboroto si todo va muy bien, gracias.

Utopías ha habido varias desde aquella lejana propuesta de Tomás Moro, Utopía (1516) —lo que le sirvió al autor, entre otras cosas, para tener un final horrible a manos de Enrique VIII—, o la de Francis Bacon en su Nueva Atlántida (1627), pero pocas son tan refrescantes como la de Resnick. Es gracias a que el autor sitúa a Koriba en el centro de la acción que los lectores se llevan de primera mano las impresiones que suscita el desarrollo de una utopía africana en otro planeta, y cómo esta va mejorando o teniendo problemas a lo largo del camino.


La importancia desde el punto de vista narrativo de Kirinyaga es que se compone de una serie de historias conectadas entre sí, y sucesivas en el tiempo con un punto de vista en común, el de Koriba, escritas como si fueran cuentos y con una abundante carga de diálogos que no tienen desperdicio. Esto hace que Resnick consiga un estilo muy cercano y personal, que a primera vista parece simple pero que al segundo vistazo deja claro que el autor ha escogido las palabras adecuadas para dar en el clavo.

“Utopías ha habido varias [...] pero pocas resultan tan refrescantes como la de Resnick”
Todo esto es una fábula, que bien podría haber existido o aún está por venir. Esa intemporalidad de la que hablábamos antes es lo que define a una buena obra literaria, y Kirinyaga lo es. Puede caer mejor o peor el bienintencionado y desgraciado Koriba —¿puede alguien ser el héroe y el antagonista a la vez? En Kirinyaga sí—, pero no hay duda de que nos gusten más o menos sus métodos —claro está, nosotros vemos la tramoya tras el cortinaje— al final terminamos empatizando con el mundumugu, o a lo mejor es él quien empatiza con su público, aquel que se sienta tras la cuarta pared, no la audiencia kikuyu a la que quiere salvaguardar de todos los peligros del universo. Es como si sus cuentos estuvieran dirigidos también a nosotros, como una advertencia que viaja a través de las eras para prevenirnos de lo que hay que hacer o de lo que hay que evitar para sortear el desastre. Como reza el dicho, la utopía de uno es la distopía de otro.


Kirinyaga: Fábula de una utopía

Kirinyaga, 1991, 1998, 2008. Mike Resnick. Traducción de Ramón Peña. Ediciones Gigamesh, 2017, col. “Gigamesh Ficción”, 352 págs. Rústica con solapas, 24,00 €.
Fábula, cuento, obra de ciencia ficción, viaje del héroe, utopía efímera... Kirinyaga tiene un poco de todo del caldo del que surgen las buenas historias y es de esas obras que no dejan indiferente a nadie.

La edición de Gigamesh —aparte de la ilustración para la cubierta de Enrique Corominas, la mejor que se ha publicado hasta la fecha del título— se completa con un breve ensayo de Resnick —“Esto..., chicos..., yo no soy Koriba”, donde el autor deja clara su postura respecto a esta utopía ante las absurdas acusaciones de que Koriba es la voz del autor— y con una novela corta titulada “Kilimanjaro: Fábula de una utopía” en la que Resnick presenta una segunda utopía, pero contada desde el punto de vista de los masáis en vez de los kikuyus. El resultado es una historia complementaria que se lee igual de bien a la mostrada en Kirinyaga, el colofón perfecto.

marzo 26, 2019y

21 de febrero de 2019

Estos son los finalistas de los Premios Nebula 2018


La SFWA, o lo que es lo mismo, la Science Fiction and Fantasy Writers of America, ya ha llegado a un veredicto y ha anunciado quienes son los finalistas de los Premios Nebula de 2018 —como sabéis, estos premios se otorgan a los autores que han sido publicados durante el año anterior—. En estos premios también se dan cita el Premio Ray Bradbury a la mejor presentación dramática, el Premio Andre Norton a la mejor obra de ciencia ficción o fantasía juvenil. En esta edición se ha añadido por primera vez un nuevo premio: el Premio Nebula al mejor guión de un videojuego.

Los ganadores se darán a conocer en la 54ª Nebula Conference que organiza la SFWA y que tendrá lugar en Los Angeles (California) del 16 al 19 de mayo.

Sin más dilación, allá van los finalistas:

Novela


  • The Calculating Stars, de Mary Robinette Kowal (Tor)
  • The Poppy War, de R.F. Kuang (Harper Voyager US; Harper Voyager UK)
  • Blackfish City, de Sam J. Miller (Ecco; Orbit UK)
  • Spinning Silver, de Naomi Novik (Del Rey; Macmillan)
  • Witchmark, de C.L. Polk (Tor.com Publishing)
  • Trail of Lightning, de Rebecca Roanhorse (Saga)

Novela corta


  • Fire Ant, de Jonathan P. Brazee (Semper Fi)
  • The Black God’s Drums, de P. Djèlí Clark (Tor.com Publishing)
  • The Tea Master and the Detective, de Aliette de Bodard (Subterranean)
  • Alice Payne Arrives, de Kate Heartfield (Tor.com Publishing)
  • Gods, Monsters, and the Lucky Peach, de Kelly Robson (Tor.com Publishing)
  • Artificial Condition, de Martha Wells (Tor.com Publishing, próximamente en Alethé)

Relato


  • The Only Harmless Great Thing, de Brooke Bolander (Tor.com Publishing)
  • “The Last Banquet of Temporal Confections”, de Tina Connolly (Tor.com 7/11/18)
  • “An Agent of Utopia”, de Andy Duncan (An Agent of Utopia)
  • “The Substance of My Lives, the Accidents of Our Births”, de José Pablo Iriarte (Lightspeed 1/18)
  • “The Rule of Three”, de Lawrence M. Schoen (Future Science Fiction Digest 12/18)
  • “Messenger”, Yde udhanjaya Wijeratne and R. R. Virdi (Expanding Universe, Volume 4)

Relato corto


  • “Interview for the End of the World”, Rhett C. Bruno (Bridge Across the Stars)
  • “The Secret Lives of the Nine Negro Teeth of George Washington”, Phenderson Djèlí Clark (Fireside 2/18)
  • “Going Dark”, Richard Fox (Backblast Area Clear)
  • “And Yet”, A.T. Greenblatt (Uncanny 3-4/18)
  • “A Witch’s Guide to Escape: A Practical Compendium of Portal Fantasies”, Alix E. Harrow (Apex 2/6/18)
  • “The Court Magician”, Sarah Pinsker (Lightspeed 1/18)

Guión de videojuego


  • Black Mirror: Bandersnatch, de Charlie Brooker (House of Tomorrow & Netflix)
  • The Road to Canterbury, de Kate Heartfield (Choice of Games)
  • God of War, Matt Sophos, Richard Zangrande Gaubert, Cory Barlog, Orion Walker y Adam Dolin (Santa Monica Studio/Sony/Interactive Entertainment)
  • Rent-A-Vice, de Natalia Theodoridou (Choice of Games)
  • The Martian Job, de M. Darusha Wehm (Choice of Games)

Premio Ray Bradbury a la mejor presentación dramática


  • The Good Place: “Jeremy Bearimy” (escrita por Megan Amram)
  • Black Panther (escrita por Ryan Coogler y Joe Robert Cole)
  • Un lugar tranquilo (guión de John Krasinski, Bryan Woods y Scott Beck)
  • Spider-Man: Un nuevo universo (guión de Phil Lord y Rodney Rothman)
  • Dirty Computer (escrita por Janelle Monáe y Chuck Lightning)
  • Sorry to Bother You (escrita por Boots Riley)

Premio Andre Norton a la mejor novela juvenil de ciencia ficción o fantasía


  • Children of Blood and Bone, de Tomi Adeyemi (Henry Holt, Macmillan)
  • Aru Shah and the End of Time, de Roshani Chokshi (Rick Riordan Presents)
  • A Light in the Dark, de A. K. DuBoff (BDL)
  • Tess of the Road, de Rachel Hartman (Random House)
  • Dread Nation, de Justina Ireland (Balzer + Bray)
  • Peasprout Chen: Future Legend of Skate and Sword, de Henry Lien (Henry Holt)

febrero 21, 2019y

23 de enero de 2019

Gigamesh publicará la edición ilustrada de ‘Nómadas nocturnos’ de George R. R. Martin


A tan solo un día de estrenarse la nueva serie de televisión de Netflix, Gigamesh publicará la edición ilustrada de “Nómadas nocturnos”, la novela corta publicada en 1980 con la que George R. R. Martin ganó el Premio Locus de 1981 a la “mejor novela corta”. La novela, publicada originalmente en la revista Analog Science Fiction and Fact —tres años después de su primera novela larga, Muerte de la luz—, fue la respuesta del escritor a la afirmación de que la ciencia ficción y el terror no casan bien, lo cual digamos que fue el renacimiento —por lo menos en lo literario— de este tipo de mezcla que tantos ejemplos nos ha dado la literatura, el cine y los videojuegos.

Esta edición de Nightflyers —se ha dejado el título original para capturar lectores en lugar de “Nómadas nocturnos”, que es como apareció por primera vez en castellano en la recomendable antología Híbridos y engendros (2013)—, se publicará en tapa dura en la colección Gigamesh Breve, tendrá 240 páginas y un precio de 18 €. El libro cuenta además con 15 ilustraciones en color de David Palumbo —las mismas que la edición inglesa de HarperCollins— además de una ilustración para portada de Enrique Corominas. Estará en librerías el 31 de enero en la misma traducción que hiciera Cristina Macía para Híbridos y engendros.

Esto es lo que cuenta la sinopsis de Nightflyers:

Los volcryn están a punto de desgarrar el Velo del Tentador, que pende como una niebla negra entre las estrellas. Y nosotros los seguimos por los abismos interestelares que nadie más transita. A través del vacío, a través del silencio infinito, vamos en pos de ellos mi Nómada Nocturno y yo.

No es la primera vez que se adapta la novela corta de Martin, ya que en 1987 se pudo ver una versión que no le hacía auténtica justicia a la historia escrita, ya que en apenas hora y media se tenía que resumir toda la tensión aparecida en la obra original. ¿La opción más evidente y mejor después de todos estos años? Sin duda, una serie.

Aunque Nightflyers se estrenó en las américas el pasado 2 de diciembre en SyFy, no es hasta el 1 de febrero que Netflix emitirá en el resto del mundo esta producción de SyFy. Por lo visto, Martin no ha participado en la serie gracias a que tiene un contrato de exclusividad con HBO —Psicosis en el espacio, la ha llamado—.

La serie, creada por Jeff Buhler (Cementerio de animales, The Prodigy), está protagonizada por Eoin Macken, David Ajala, Jodie Turner-Smith, Angus Sampson y Brían F. O'Byrne, entre otros.



enero 23, 2019y

12 de mayo de 2018

La Rocinante se queda por ahora en el muelle: SyFy cancela ‘The Expanse’


Parece que de momento, y solo de momento, la tripulación de la Rocinante tendrá que esperar a que le den luz verde para despegar una vez más del muelle de atraque, porque SyFy va a cancelar la serie una vez termine la tercera temporada que actualmente está en emisión. La cadena por cable ha decidido poner punto y final a la ópera espacial basada en los libros de James S. A. Corey —seudónimo con el que escriben Daniel Abraham y Ty Franck— y no renovar por una cuarta temporada. Sin embargo, la noticia no es tan mala como parece, ya que según cuenta Deadline, la productora, Alcon Television Group, anda a la caza de un nuevo comprador.

No son pocos los que ven The Expanse como el sucesor de Battlestar Galactica, el primer y gran éxito de SyFy, y pese a ser una de las series de televisión más aclamadas —aun contando con un presupuesto limitado de 4 o 5 millones de dólares por episodio—, no ha servido como para ganarse una cuarta temporada, al contrario que The Magicians, otro éxito de SyFy que sí sigue adelante.


Por lo visto, la decisión de cancelar The Expanse se debe al constante cambio al que se ven sometidas las series de televisión hoy en día, ya que la forma en que los espectadores las consumen evoluciona cada año. Sin ir más lejos, el acuerdo de SyFy en relación a The Expanse se limita únicamente a los Estados Unidos —ni que decir tiene que en Europa se vende separadamente—, por lo que la cuota de pantalla de la serie es sumamente lineal y hace que The Expanse lo tenga más difícil en el tema de ganarse las habichuelas. 

La gota que ha colmado el vaso ha sido la tercera temporada, cuya cuota de pantalla ha sido menor que la de la segunda temporada, y también ha sido menor comparándola con otras series de SyFy como The Magicians o Krypton.


“Estamos muy decepcionados de que la serie no siga en SyFy”, han dicho Andrew Kosove y Broderick Johnson, cofundadores y coproductores ejecutivos de Alcon Entertainment. “Respetamos la decisión de SyFy de terminar con el acuerdo, pero dado el éxito comercial y de crítica de la serie, tenemos intención de buscar otras oportunidades para esta escalofriante y original propiedad intelectual.”


Todavía quedan muchas novelas por adaptar de la saga de James S. A. Corey, por lo que la barra de vida The Expanse aún estaría lejos de agotarse. ¿Será Amazon el nuevo comprador de The Expanse? Ciertamente, es uno de los probables ya que el gigante de Jeff Bezos tiene en su poder algunas propiedades intelectuales muy interesantes como El Señor de los Anillos, Conan el Bárbaro, El problema de los tres cuerpos, Snow Crash, Mundo Anillo y La Rueda del Tiempo, entre otras. Quién sabe, quizá veamos The Expanse engrosando sus filas en un futuro.

mayo 12, 2018y

4 de mayo de 2018

Apple es el nuevo hacedor de la serie de televisión basada en la ‘Fundación’ de Isaac Asimov


Aunque inicialmente la serie de televisión basada en los libros de la “Fundación” de Isaac Asimov aterrizaría en HBO de la mano de Jonathan Nolan (Interstellar, El prestigiosegún cuenta Deadline la serie ha sido cogida finalmente por Apple, quien igualmente distribuirá el proyecto que David Goyer (Dark City, Batman Begins) tenía pensado desde un principio cuando empezaron las negociaciones con HBO (por lo visto era esto o Westworld, así que al final se decantaron por lo segundo, y con gran éxito). Goyer, quien también está escribiendo la serie basada en los cómics de The Sandman de Neil Gaiman, contará con la producción de Skydance Entertainment.

Aunque es muy probable que el enfoque de Goyer de cara a la adaptación de las novelas de Asimov sea diferente a lo acostumbrado —partiendo de su trabajo en las adaptaciones de cómics que figura en su currículum—, no hay duda alguna de que se trata de un proyecto muy ambicioso, por algo los libros de la “Fundación” son uno de los pilares básicos de la ciencia ficción literaria cuya influencia ha llegado a otros universos como Dune o Star Wars.

Por ahora no sabe nada más del proyecto, salvo que otros estudios han intentado hacerse con los derechos y que todos se enfrentaban al mismo problema: la cantidad de novelas de la colección y el lapso de tiempo entre entregas. Antes de eso Sony también iba a hacer una adaptación, y ya había fichado a Roland Emmerich, el director de Independence Day.


La “Fundación” comenzó a publicarse en 1942 como una serie de historias cortas en la revista Astounding Magazine, las cuales fueron recopiladas posteriormente en los libros Fundación (1950), Fundación e Imperio (1951) y Segunda Fundación (1952), lo que se llamó “Trilogía de la Fundación”. Treinta años después Asimov regresó a la ambientación de su creación con Los límites de la Fundación (1982) y Fundación y Tierra (1986), novelas que le sirvieron al autor para enlazar su anterior saga de los Robots —con las tres leyes fundamentales de la robótica— y la trilogía del Imperio, además de las novelas independientes El fin de la eternidad (1955) y Némesis (1989). Ya al final de su carrera, Asimov escribió dos precuelas de su saga de la “Fundación”, a saber, Preludio a la Fundación (1989) y Hacia la Fundación (1993), esta última publicada póstumamente.

La saga se ambienta unos 22.000 años en el futuro, cuando el Imperio Galáctico lleva 12.000 años activo y la raza humana ha colonizado la galaxia, aunque su estabilidad está viéndose afectada. El matemático y estadista Hari Seldon es el creador de la psicohistoria, estudio que permite predecir el futuro basándose en hechos históricos, lo cual lleva a Seldon a calcular que el Imperio va a llegar a su fin y que la humanidad tardará 30.000 años en recuperarse. Esta desastrosa visión del matemático le lleva, sin embargo, a pensar en un plan alternativo: la creación de un lugar de conocimiento que guiará a la humanidad más allá de la oscuridad, hacia lo que se conocerá como un nuevo Imperio, la Fundación.

Nota: Michael Whelan, por las ilustraciones.

mayo 04, 2018y

16 de enero de 2018

Impedimenta publicará una nueva traducción de ‘La guerra con las salamandras’ de Karel Čapek


Siguiendo con el plan editorial de Impedimenta para el primer semestre de 2018 descubrimos que hay un par de títulos de ciencia ficción. Uno de ellos es La fiebre del heno de Stanisław Lem —una obra de ciencia ficción combinada con elementos clásicos de la novela clásica de detectives— y el otro La guerra con las salamandras del checo Karel Čapek. De esta última Impedimenta publicará una nueva traducción directa del checo a cargo de Patricia Gonzalo de Jesús (Vida con estrella, Una oración por Kateřina Horovitzová) que estará en las librerías el 19 de marzo en el habitual formato de rústica con sobrecubierta del sello madrileño.

La novela, que recientemente también se ha publicado en la edición de bolsillo de Gigamesh, es una “obra maestra de la ciencia ficción, comedia política... Espejo del mundo que nació entre las dos contiendas bélicas, estamos ante una de las más brillantes y virtuosas sátiras de las instituciones que marcaron la historia del siglo XX.”

La novela, Válka s mloky en el original, fue publicada originalmente en Praga en 1936, tan sólo dos años antes de la muerte del autor y de la invasión nazi de Checoslovaquia. El argumento de La guerra con las salamandras es bien conocido por todos, ya que “narra el descubrimiento por parte del capitánVan Torch, un marino mercante holandés, de una colonia de salamandras gigantes altamente inteligentes frente a la costa de una isla de Indonesia. Pronto se da cuenta de que no solo se les puede enseñar a comerciar y a usar herramientas, sino también a hablar. A medida que el resto del mundo aprende de estas sorprendentes criaturas y sus maravillosas capacidades, empieza a hacerse evidente que esta nueva especie está lista para ser explotada: pueden hacer el trabajo que ningún humano quiere hacer, puede comerciarse con ellas y se las puede enseñar a luchar. Pero los humanos no han pensado en las terribles consecuencias de sus acciones.”

Es, además, La guerra con las salamandras es el tipo de tradición satírica —en este caso contra el totalitarismo, el militarismo, el nacionalismo y el comercio de esclavos— que luego emplearían autores de la talla de George Orwell y Kurt Vonnegut.

enero 16, 2018y

16 de diciembre de 2017

Sportula publicará dos nuevas antologías de ‘Nova Fantástica’ en 2018


Los seguidores de la colección “Nova Fantástica” deberían coger el rotulador y marcar en el calendario el primer trimestre del año, porque es cuando Sportula publicará dos nuevas antologías editadas por Mariano Villarreal. Bajo el título de El viento soñador y otros relatos y Ciudad nómada y otros relatos, estas dos entregas de “Nova Fantástica” vendrán, al igual que anteriores ocasiones, por la inclusión de autores tanto nacionales como internacionales que han cosechado más de un premio literario.

Mientras que Ciudad nómada y otros relatos —antología que usa la misma y gran portada de la Silently and Very Fast de Catherynne M. Valente— incluirá relatos de ciencia ficción de autores como Ken Liu (La gracia de los reyes), Kameron Hurley (Las estrellas son legión) o Nancy Fulda, entre otros, El viento soñador y otros relatos tendrá historias de ciencia ficción y fantasía firmadas por nombres como Mike Resnick, Tim Pratt, Rodolfo Martínez, Caroline M. Yoachim, Cristina Jurado y otros.

Ambas antologías se editarán en rústica con solapas y tendrán algo menos de trescientas páginas y saldrán a la venta, previa suscripción, por un precio de 18,50 € en papel, o bien 4,99 en digital.

Hasta ahora se han publicado en “Nova Fantástica” un total de siete antologías, a saber: Dark Fantasies, Mariposas del Oeste y otros relatos, A la deriva en el mar de las lluvias y otros relatos, Castillos en el aire y las tres entregas de Terra Nova.

diciembre 16, 2017y

7 de diciembre de 2017

‘VS’, la brutal serie de ciencia ficción de Esad Ribić que llega a Image en febrero


Ivan Brandon (Black Cloud, Drifter) y Esad Ribić (Secret Wars, Uncanny X-Force) se unen para VS, una nueva serie de ciencia ficción con un toque sátira oscura en lo que Image ha definido como una “serie de ciencia ficción brutal” que el sello americano empezará a publicar el 7 de febrero de 2018 —al precio de 3,99 $ cada entrega en grapa y digital—, aunque inicialmente iba a lanzarse en otoño de 2016. El equipo creativo, a partir de la creación de Esad Ribić —todo el concepto y la idea del cómic son suyos— lo completan los colores de Nic Klein (Drifter) y los diseños de Tom Muller.

VS nos hará partícipes de la guerra como deporte, donde ejércitos de soldados que son tratados como superestrellas están patrocinados con fondos privados y marchan a la guerra por la fama, el oro y la gloria de sus naciones patrocinadoras. En la cúspide de ese mundo de gladiadores se encuentra Satta Flynn, quien está a punto de descubrir lo efímero y duro que puede ser el convertirse en el centro de atención cuando una nueva generación de soldados se incorpore al espectáculo. VS se centrará precisamente en el ascenso y caída de Flynn, la estrella del momento, en un universo donde las megacorporaciones financian a los ejércitos con equipamiento de última generación y donde los médicos de guerra ejercen a su vez de mecánicos con tal de que el espectáculo no pare.

“Hacer VS es un sueño”, dice Ribić. “Después de todos estos años, es tremendo sentir la capacidad de crear mi propio mundo y tecnología a partir de los borradores.” 

 Por su parte, Brandon añade que “trabajar con Esad es apabullante”, y que le gustaría vivir en ese mundo, aunque “posiblemente por poco tiempo, ya que es increíblemente peligroso.”

A continuación podemos echar un vistazo al arte de esta nueva serie de gladiadores futuristas:






diciembre 07, 2017y

12 de octubre de 2017

Anhelando las estrellas con ‘El despertar del Leviatán’ de James S. A. Corey

La primera entrega de la obra de ciencia ficción en que se basa la serie de televisión The Expanse es un compendio de personajes carismáticos y escenarios inabarcables que encantará a los seguidores del género.


No me considero una experta en lo que a ciencia ficción se refiere. He leído muchas cosas a lo largo de mi vida, pero siempre me he decantado por la vertiente más fantástica de la literatura —y creedme cuando digo que no voy a discutir sobre las teorías que algunos tienen sobre si la ciencia ficción es también otra forma de fantasía o no—. El caso es que mi despertar al género no se dio con la literatura, sino con los videojuegos, más concretamente con la saga “Mass Effect”. Está plagada de referencias literarias y cinematográficas de esta temática y me hizo descubrir un mundo verdaderamente infinito de emociones, sensaciones y reflexiones.

Tras deglutir algún que otro clásico del género de aquí y de allá —véanse Dune, Fundación, El juego de EnderLas estrellas son la estigia y algún otro—, pasé directamente a The Expanse, la famosa serie que emite Syfy, y como no puede ser de otra manera esto fue lo que me lanzó directamente a los brazos de James S. A. Corey y su El despertar del Leviatán en cuanto me comentaron que era la novela en la que se basaba la serie de televisión.


Como buena novata que soy en esto, rezaba por no encontrarme miles de datos científicos complejos que dificultasen la lectura a lo largo de la narración, que hubiese intrigas y politiqueos sin volver a sumergirme en una saga del estilo de Dune y que se alejase del concepto de space opera que había podido llegar a paladear con algunas novelas de Star Wars que, por suerte o por desgracia, han pasado por mis manos. Esperaba, precisamente, algo más del estilo “Mass Effect”, algo que tuviese acción y exploración, peligro hacia lo conocido y lo desconocido, que me hiciese contener el aliento cuando hubiese operaciones en el vacío espacial o que mostrase en cierta forma la evolución que podía haber tenido la humanidad, teniendo en cuenta que en realidad solo habían llegado hasta “la puerta de casa”.

Los límites terrestres se habían cruzado, pero aún no existía la tecnología suficiente como para poder salir de nuestra galaxia; quería tener información de primera mano sobre cómo reaccionan las personas cuando han conseguido llegar a poblar Marte y ocupar el cinturón de Ceres, aún sin haber descubierto nada como la velocidad de curvatura, los relés de masa o la velocidad de la luz. Deseaba algo que pese a ambientarse en el espacio y en un futuro lejano, me pareciese a la vez real y quizás hasta realizable. Eso lo conseguí fácilmente con la serie. Lo que hizo el libro sin embargo fue aumentar mi perspectiva, otorgarme mil detalles y ricas descripciones, hacer que mi cerebro explotase como si se encontrase en un entorno despresurizado y no pudiese absorber aún más información. Puedo decir sin rubor que El despertar del Leviatán ha plantado en mí la semilla con el gusanillo por las novelas de ciencia ficción, y se ha convertido en uno de los mejores libros que he tenido el placer de leer en los últimos años.


Es inevitable hacer una comparativa con la serie, sobre todo pensando que los personajes cambian levemente de un formato a otro. En el caso de Miller, por ejemplo, se ha suavizado su mal carácter, su vida torturada, sus prácticas de policía corrupto y sus sentimientos de impotencia, obsesión y soledad. Sin embargo, otros protagonistas como Amos han sufrido un proceso opuesto: en la novela no es un grandullón agresivo sin cerebro con ciertos problemillas de autocontrol. En cambio podemos identificarlo como un soldado no especialmente listo, pero tampoco una masa de músculos sin cerebro y vicioso, un hombre pragmático que también hace labores de mantenimiento mecánico de las naves espaciales en las que sirve y que siente obsesión con Naomi, la segunda al cargo de la famosa Rocinante —la cual por cierto, pasará a la historia junto con otras naves épicas como el Halcón Milenario, la Enterprise o la Normandy—. Tanto a Naomi como al capitán Holden se les ha dejado más o menos igual en la serie, salvo por la relación especial que mantienen entre ellos.

The Expanse, un apunte
Para los que alberguéis dudas sobre si leer el libro mientras veis la serie, hay que tener en cuenta que los guionistas han utilizado una forma curiosa de adaptar la historia a las pequeña pantalla. La primera temporada equivaldría a la primera mitad del libro —página arriba, página abajo—, por lo que la segunda temporada de The Expanse en realidad mostraría la segunda mitad del primer libro y la primera mitad del segundo, La guerra de Calibán. Esto no va a ser un problema para los que vean directamente la serie, pero si también pensáis leer los libros tened en cuenta que será mucho mejor que los leáis antes de ver The Expanse.
La serie de televisión The Expanse es una buena forma de comprobar cómo evolucionan determinadas obras escritas hacia un medio como puede ser la pequeña pantalla. Es la necesidad que tienen los guionistas que adaptan toda la narración, de simplificar los roles de los protagonistas y de sintetizar ciertos contenidos, como si dejasen claro que las personas que eligen el formato cinematográfico no fuesen capaces de entender los conceptos de la misma forma que los comprenden quienes leemos la novela. Esto, por cierto, daría para una muy buena conversación junto a unas cervezas.

En resumen, animo a todas las almas que estén leyendo esta reseña o que hayan mostrado cierto interés en ella a que se lancen de cabeza a leer El despertar del Leviatán. Las razones están bien claras: no es solo una historia atípica con unos personajes carismáticos y un entorno inabarcable, sino que se tocan temas tan importantes como la moral, el honor, el respeto, la duda, el miedo, la desesperación, el desafío y la supervivencia. La forma en la que está escrito no requiere precisamente saber hebreo bíblico. Es apto para cualquier persona que tenga un poquito de interés, mucho más para todos los que nos enamoramos de las lecciones sobre el universo de Carl Sagan o que flipamos con cualquier serie, película o videojuego donde salga el espacio en toda su magnitud.


The Expanse, vol. 1: El despertar del Leviatán

The Expanse: Leviathan Wakes, 2011. James S. A. Corey. Traducción de David Tejera Expósito. Nova, 2016, 608 págs. Rústica con solapas, 21,50 €.
Además, no sé si sabéis que aparte de no tener prácticamente erratas, la traducción a cargo de David Tejera es perfecta: no hay gazapos en los términos más complejos y no os vais a complicar la vida intentando dilucidar si tal o cual escena no la habéis entendido bien porque el traductor haya tenido alguna que otra ida de olla. Está niquelado de principio a fin y eso hace que te sumerjas tanto en la historia que en realidad te olvidas de que estás leyendo una obra traducida, lo cual siempre es bueno.

También recomiendo El despertar del Leviatán porque aparte de naves espaciales que se disparan entre sí, también hay politiqueos como los que surgen cuando la guerra parece alzarse entre la Tierra y Marte, porque paladearéis ese sabor que os dejan las historias policíacas cuando sigáis la investigación de Miller sobre Julie Mao, y pasaréis verdadero miedo cuando cierta molécula decida dar un golpe “sobre la mesa” y decir “aquí estoy yo”. Es un libro imprescindible, fácil de leer, regalar y recomendar, una pasada de lectura.

octubre 12, 2017y

1 de octubre de 2017

‘Saga: Capítulo siete’, perdidos en el cometa

La familia de Saga ha hecho una parada de emergencia en el cometa Phang, sobre cuya superficie los luneros y los alados siguen dándose de tiros como de costumbre.



Son muchas las cosas que han ocurrido desde aquel primer número de Saga. Para empezar, la cantidad de premios que ha cosechado desde que comenzara a publicarse en 2012, entre ellos el Eisner y el Hugo. Y para seguir, los muchos acontecimientos que han hecho que la frágil pero imbatible familia que protagoniza Saga crezca con el tiempo y se convierta, como si de un solo personaje se tratase, en uno de los protagonistas más carismáticos del cómic de las últimas décadas. A estas alturas de la película, tras más de cuatro decenas de números publicados, poca presentación necesita una de las colecciones de ciencia ficción y fantasía más populares y adictivas de los últimos años.

Saga trata, a grandes rasgos, de Alana y Marko, dos seres que a pesar de sus diferencias raciales —los mundos a los que pertenecen llevan combatiendo durante siglos—, se enamoraron y tienen una hija en común, Hazel. Por supuesto, tal blasfemia —en opinión de sus respectivos semejantes, alados y luneros— no les ha granjeado precisamente las simpatías de la gente, y desde el primer momento deambulan por la galaxia huyendo de un conflicto del que no quieren formar parte.


Al respecto de este séptimo capítulo de Saga —el cual incluye los números 37 a 42 de la serie original de Image—, poco podemos decir que no se haya dicho ya. Si bien la historia continúa exactamente donde lo dejó la sexta entrega, en los cinco números que dura el capítulo vamos a conocer a algún que otro personaje nuevo y ver los derroteros por los que Brian K. Vaughan lleva a la familia durante su estancia en el cometa Phang, pues es ahí donde los protagonistas han hecho una pausa para inyectar combustible en su arbórea nave espacial. Qué duda cabe que Phang no lo van a pasar especialmente bien, o de lo contrario no estaríamos ante de una de las series de cómic que más alabanzas ha despertado en la crítica y que no puede dejar indiferente. Sin embargo, en Saga: Capítulo siete se aprecia un ligero cambio de ritmo y lo que nos cuentan en Phang no es tan llamativo como en volúmenes anteriores.

En el capítulo anterior...
Hazel en la guardería de una prisión, Alana y Marko tratando de rescatarla... El capítulo seis de Saga no fue precisamente un paseo por el parque. Es, de hecho, uno de los más intensos de la saga, con La Voluntad y Dulce de Leche por un lado, el rescate por el otro, y la presentación de Piotr, quien, esperemos, permanezca en la familia durante unos cuantos números más.
Pero independientemente de las cosas que ocurran en Phang, Saga sigue siendo un símbolo de la diversidad —sexual, racial, mental y cultural— y es quizá por eso por lo que uno siempre está deseando llegar a la tienda de cómics para saber si ya ha salido el siguiente número. Esa diversidad que Hazel apuntala comentando que “todos somos forasteros para alguien” hace de Saga un ejercicio narrativo a seguir, no solo por lo dinámico del guión y porque todo fluye con una naturalidad pasmosa que ya quisieran otras series de cómic, sino porque el propio Vaughan cree que “si realmente deseas explorar el mundo real, esta obra debería parecerse al mundo real”, según le dijo la artista una vez. Y así ha sido: Saga es un reflejo del mundo actual, con sus innumerables problemas y gente que pone impedimentas a todo, pero adaptada a un entorno de space opera.


Es muy interesante el comentario de Vaughan sobre tema, el de la diversidad racial, en una entrevista de The Verge —según cuenta el prologuista del volumen—, ya que según él, cuando piensa en la fantasía, “yo mismo me culpo por la tendencia que tenemos a hacer de los blancos un estándar para este tipo de personajes. Luego, añadimos cuernos, y alas, y protuberancias para hacerlos más diversos, y eso es una locura.”

El apartado artístico de Fiona Staples sigue tan en forma como siempre, con una caracterización de personajes impregnados de realismo —a pesar de tener cuernos, alas o una tele por cabeza— que, junto a unos escenarios minimalistas, le dan el aspecto propio de Saga. No hay que olvidar, sin embargo, que pese a tratarse de una serie de ciencia ficción y fantasía no está indicada para los más pequeños de la casa, ya que cuenta con bastantes referencias de índole sexual y lenguaje no apto para menores en muchas ocasiones, lo que no quiere decir que dichos elementos estén puestos ahí de forma gratuita, sino que reflejan una realidad, nuestra realidad.


SAGA: CAPÍTULO SIETE
Brian K. Vaughan (guión) y Fiona Staples (dibujo)
Trad. de Diego de los Santos
Planeta Cómic, septiembre de 2017
Tapa dura, color, 152 págs.
16.95 €

octubre 01, 2017y

30 de junio de 2017

Satori se viste de ciencia ficción y fantasía con una antología de relatos

El sello especializado en literatura japonesa prepara para septiembre una colección de relatos que apuesta por la evolución de sendos géneros en Japón.



El próximo mes de septiembre Satori, la editorial asturiana afincada en Gijón que se ha especializado en literatura de y sobre Japón, se pondrá la toga de la buena ficción para celebrar el lanzamiento de Japón especulativo. Relatos asombrosos de ciencia ficción y fantasía, una antología de relatos japoneses centrados en dos de los géneros que más en boga están últimamente, según ha informado el portal Fantífica. El libro se publicó originalmente en Japón allá por 2007 y llega a España el 11 de septiembre con la llamativa portada original a cargo del ilustrador japonés Katoh Naoyuki. La edición de Satori será en rústica con solapas, tendrá 339 páginas y un precio de 19 €.

Satori presentará la antología en el festival Celsius 232, concretamente el miércoles día 19, donde entre otras cosas se podrán adquirir algunos ejemplares exclusivos que ha preparado la editorial para el evento.

Japón especulativo. Relatos asombrosos de ciencia ficción y fantasía contiene un total de 15 relatos de dichos géneros, los cuales presentan una evolución a través de los géneros —no solo temática, sino también estilística— en el país del sol naciente gracias a los autores representativos como Komatsu Sakyo, Hiromi Kawakami o Yasutaka Tsutsui.

junio 30, 2017y

7 de junio de 2017

‘Armada’, reconquistando el honor de los ochenta

La segunda novela de Ernest Cline no tiene la misma complejidad de Ready Player One, pero es una lectura decente si te apasiona el mundo de los videojuegos.



A estas alturas de la película —de la novela, que diga—, imagino que las personas que hayan leído algunos de los libros de Ernest Cline, les hayan gustado o no, habrán descubierto sin demasiadas dificultades el secreto de su éxito. No es la forma que tiene de enhebrar las palabras para hacerlos disfrutar con sus textos, tampoco su habilidad de intercalar las tramas de los personajes para sorprendernos con un final digno de recordar. No, el secreto del éxito de Ernest Cline consiste en escribir desde la pasión sabiendo que lo que teclea en su ordenador tendrá resonancia dentro de sus lectores, aquellos que nos hemos ilusionado alguna vez con algún módulo de Dungeons & Dragons, con los primeros niveles de un MMORPG o hemos notado el corazón latiendo a mil por hora en cualquier encuentro contra otros jugadores en las famosas batallas PvP, también llamadas jugador contra jugador.

Por eso, creo que hay que tener cierta precaución a la hora de acometer Armada si has alucinado de lo lindo con Ready Player One, para mi gusto el mejor de los dos libros que ha escrito hasta ahora. En ningún momento podréis ver nada parecido entre uno y otro —salvo las referencias evidentes a “esas cosas que tanto molaban de los años ochenta”—, ya que las temáticas de las que habla son muy distintas entre sí y la complejidad del argumento de Ready Player One es un encaje de bolillos en comparación con el de Armada. Esto no quiere decir para nada que el libro del que voy a hablar hoy no me haya encantado, que no haya podido dejar de leerlo desde el principio hasta el final o que no haya sido capaz de arrancar la cabeza a todo el que haya osado interrumpir cierta escena chulísima de las que narra Ernest Cline gracias a la habilidad de Zack & Friends con sus Interceptors.

No sé si he comentado en alguna ocasión que siempre me han gustado las películas de ciencia ficción o, ya de mayor, videojuegos como la saga Mass Effect —por poner un ejemplo tan enfermizo como cualquier otro—. De hecho, desde que era un coco y casi no sabía hablar, mientras otros mocos se tiraban todo el día traumatizándose con Dumbo, yo no paraba de ver una película muy especial. Muchísimos años después, cuando me puse a leer Armada, no sé ni cómo, el recuerdo de aquella película volvió a mí con una fuerza tan sobrehumana que decidí investigar su título con los pocos recuerdos que aún me quedaban hasta conseguir hacerme con ella. Como no, hablo de The Last Starfighter o, como se tituló en España, Starfighter: La aventura comienza. La explicación viene a colación porque he tenido un grave problema a la hora de reseñar este libro, ya que pese a que me ha fascinado, no podía quitarme de la cabeza que en realidad el escritor sacó la idea de esta película y que por lo tanto la novela no era del todo original.


Hay que tener cierta precaución a la hora de acometer Armada si has alucinado de lo lindo con Ready Player One.
En la cinta —dirigida por Nick Castle y protagonizada por Lance Guest y Catherine Mary Stewart— se ve al protagonista echando horas a la recreativa del camping de caravanas donde malvive, lo cual le granjea las iras de su madre y su novia. Pronto descubrimos que ser el primero en la lista de puntuaciones puede llamar la atención de gente “más allá de las estrellas” y darte la oportunidad de no tener que convertirte en un simple friki sin futuro pero con gran habilidad para los videojuegos, sino en todo un héroe.

De acuerdo, miento descaradamente si digo que aquí acaban todas las semejanzas con la película, pero es que no me gusta spoilear en las reseñas. Es evidente que Ernest Cline pensó que The Last Starfighter ya debería tener un buen remake, pero que como nadie daba el paso al frente pensó que era buena idea hacerlo pasar por sus manos en vista de las ofertas que, según parece, ya le estuvieron haciendo de cara a llevar al cine Ready Player One. Personalmente, no me parece mala táctica. Pese a que haya personas que puedan considerar The Last Starfighter como una película de culto, doy fe de que no ha envejecido correctamente, así que desde aquí quiero darle las gracias al Sr. Cline por haberla rescatado del olvido.

Una vez dicho esto, creo que cualquiera puede leer Armada, haya jugado o no a cualquier juego en el que tenga que enfrentarse a otros jugadores reales. El lenguaje es sencillo, no hay que estudiar un posgrado para entender las escenas de acción de los cazas —pero y lo divertidas que son las de Michael A. Stackpole y Aaron Allston para Star Wars— y aquellos que no estén familiarizados con la jerga de los videojuegos pueden ver incrementada levemente la dificultad de la lectura, pero creo honestamente que no es algo negativo ya que “el saber no ocupa lugar” y en ningún momento leeremos lenguaje específico sobre aeronáutica como sí pasa en muchas de las novelas de ciencia ficción dura.


Cualquiera puede leer Armada, haya jugado o no a cualquier juego en el que tenga que enfrentarse a otros jugadores reales.
Es fantástica la forma en la que Cline introduce al protagonista, Zack Lightman, al más puro estilo de las películas de los ochenta —creo que si se hiciese una película del libro, debería empezar igualita que Regreso al futuro—. Su trasfondo es bastante típico: un adolescente que perdió a su padre hace tiempo —Xavier Ulysses Lightman—, que no para de jugar online con sus amigos a Armada, que tiene una madre que no para de trabajar para sacar todo adelante, que tiene coche propio y que cursa el último año de instituto, donde se tiene que enfrentar al típico matón algo corto de luces. Este protagonista, a diferencia de la imagen que diversas películas de Hollywood nos han dado sobre los gamers, no es una persona que se achante ante las provocaciones del lerdo de la clase, sino que bien podría tratarse de un joven Capitán Kirk al que no le importa tener que partir los morros de algún que otro desgraciado que se cree con la libertad de humillar a los demás.

La evolución de la trama también me ha parecido correcta, aunque nada sorprendente. Lo más interesante son las localizaciones que incluye Cline en la novela, así como la descripción que hace de los cazas, las defensas tanto espaciales como terrestres, las dársenas de guerra, las formas que tienen de jugar y los variados periféricos que utilizan para ello —algo que me ha recordado bastante a OASIS de Ready Player One—. Explica de forma magistral de qué maneras pueden coexistir dos juegos y cómo distintos amigos pueden jugar como si estuviesen en un ejército real ocupando puestos diferentes: los pilotos juegan a Armada y la infantería a Terra Firma. Otra cosa que me parece digna de mención es que, por una vez, nuestro personaje no está locamente enamorado de ninguna chica despampanante, de esas que tienen que enseñar culo mientras tratan de arreglar una Harley desde la parte frontal del manillar —que vea Transformers quien no haya pillado el guiño—. Si no recuerdo mal, incluso hay una gamer con hijos mayores que juegan con ella a Armada y con la que forman un gran equipo.

Llegados a este punto, me gustaría hacer una mención especial a la excelente traducción de David Tejera. No he tenido en ningún momento que dilucidar qué podía significar tal o cual frase, e incluso plantearme que a lo mejor estaba demasiado cansada como para seguir leyendo porque no conseguía entender correctamente ciertos pasajes. Tampoco he tenido que pelearme con términos sin traducir y tampoco he tenido que tragar errores garrafales sobre el mundo de los videojuegos, ya que es evidente que el traductor se mueve como pez en el agua entre estas terminologías. La traducción me ha permitido pasar como una centella por Armada, todo un descanso con respecto a la edición de Ready Player One, donde tuve que tragarme más de una gambada y donde la historia de Cline era la única capaz de hacerme distraer la mente de tales afrentas a mis ojos mazmorreros.

En definitiva, Armada es una novela entretenida que no va ni mucho menos a descubriros la panacea de la literatura de ciencia ficción. Es una buena forma de descansar entre lecturas más tediosas —eso hice yo— que os puede provocar algo de añoranza por “aquellos maravillosos años” en los que os tirabais media vida jugando con los colegas a los videojuegos. Sinceramente, me esperaba mucho más de este libro viendo el pepinazo que dio Ernest Cline con Ready Player One, pero imagino que el listón se lo puso él mismo en un lugar muy difícil de alcanzar. El secreto para que os guste esta novela es no esperar nada de ella.


CLINE, Ernest; Armada, traducción de David Tejera Expósito; Ediciones B, marzo de 2016, 432 págs; col. Nova; rústica con solapas, 21 €. Armada, 1.

junio 07, 2017y


 

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