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Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

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Publihechizo

1 de noviembre de 2016

Subterranean Press prepara una antología de Caitlin R. Kiernan

Dear Sweet Filthy World recogerá entre sus tapas veintiocho historias cortas aparecidas en la publicación regular Sirenia Digest, por lo que se será una antología de rarezas indispensable para los más devotos de la autora.


El sello editorial americano Subterranean Press —especializado en ediciones especiales, en su mayoría limitadas— tiene entre manos una antología inédita de la escritora irlandesa de terror Caitlín R. Kiernan (La joven ahogada, The Red Tree, Silk). El libro, que se titulará Dear Sweet Filthy World —algo así como "Querido dulce y asqueroso mundo", toda una declaración de intenciones—, será la decimocuarta colección de historias cortas de la autora —tras Tales of Pain and Wonder, To Charles Fort, With Love o The Ape's Wife and Other Stories, esta última ganadora de un World Fantasy Award— y que recopilará 28 relatos raros recogidos por primera vez en esta antología. La ilustración de cubierta es obra de Tran Nguyen.

El contenido de Dear Sweet Filthy World se ha ido publicando en primicia a través de Sirenia Digest, una publicación accesible únicamente mediante suscripción a cargo de la propia autora y que contiene material para adultos, lo cual hace que los relatos de Dear Sweet sean por tanto imposibles de encontrar si no se es suscriptor del magazine.

"¿Cuál es exactamente la diferencia entre una carta de amor y una nota de suicidio? ¿Hay realmente alguna diferencia?", reza la sinopsis de la antología.

Dear Sweet presenta historias que hablan de un amante de dragones, de un vampiro ahogado maldecido con surcar eternamente las olas, de un armario que concede deseos y de un escritor que vende sus recuerdos a cambio de nuevas ideas, entre otras cosas. También habrá historias ambientadas en lugares como el Faerie postindustrial o el Paleozoico tropical.

La lista completa de relatos ha quedado así:

Werewolf Smile
Vicaria Draconis
Paleozoic Annunciation
Charcloth, Firesteel, and Flint
Shipwrecks Above
The Dissevered Hearts
Exuvium
Drawing from Life
The Eighth Veil
Three Months, Three Scenes, With Snow
Workprint
Tempest Witch
Fairy Tale of the Maritime
– 30 –
The Carnival is Dead and Gone
Scylla for Dummies
Figurehead
Down to Gehenna
The Granting Cabinet
Evensong
Latitude 41°21'45.89"N, Longitude 71°29'0.62"W
Another Tale of two Cities
Blast the Human Flower
Cammufare
Here Is No Why
Hauplatte/Gegenplatte
Sanderlings
Interstate Love Song (Murder Ballad No. 8)

Subterranean Press publicará el libro en marzo de 2017 y tendrá un total de 296 páginas. Habrá dos ediciones diferentes: una limitada a 600 copias numeradas encuadernadas en cuero y con el volumen The Aubergine Alphabet de regalo por un precio de 60 dólares, y otra encuadernada en tapa dura por 40 dólares que será la más fácil de encontrar.

noviembre 01, 2016y

28 de junio de 2015

LGBT en la literatura fantástica

La homosexualidad en la literatura de fantasía es uno de los recursos habituales, y la prueba está en que hay muchos ejemplos notorios dentro del género.


La palabra “normalidad” es a veces una palabra disonante y nunca nos ha gustado demasiado en el colectivo LGBT (siglas para designar a las personas lesbianas, gays, bisexuales y transexuales). Parece implicar “homogeneización” y el hecho de que haya gente a la que podríamos considerar normal y gente que no encaja en tal definición pero aspira, o debería aspirar, a encajar. Es una idea triste, y tristemente más extendida de lo que parece: a su alrededor giran muchas de las críticas al Pride —que ahora celebramos— tanto desde dentro como desde fuera. A menudo vienen a decir que uno puede ser lo que quiera y expresarse como quiera siempre que no se note demasiado, en la intimidad del hogar. Las críticas a una carroza de Drags —“dar mala imagen del colectivo”,  “fomentar estereotipos”— raramente las encontraremos aplicadas a otras actividades tales como las que siguen a la victoria de un equipo de fútbol o las que llenan las calles en Semana Santa, y menos desde sus propios participantes. Debe ser que las orquestan colectivos menos acomplejados que el nuestro.

Es aquí donde entra el Orgullo: para quitarse los complejos se recomienda dejarse ver en un despliegue vitalista que afirme la existencia de otras formas de vivir y amar que escapan de la visión tradicional. Visibilidad y reivindicación son, han sido y deberían ser, los dos puntales del evento, que a veces flaquea decantándose por lo comercial y olvida su espíritu original.

Es esa palabra y en este contexto, “visibilidad”, la que prefiero a “normalidad”. El Pride es un ejercicio de visibilidad: es un "aquí estamos, formamos parte de la sociedad". Y del mismo modo, uno aspira a que un ejercicio similar se extienda al arte y a la cultura, que son reflejo de la sociedad. Cuando lo hace es la muestra de un cambio en la forma de pensar que atestigua el resultado de la lucha reivindicativa. Y lo hace, lenta y trabajosamente, a menudo de forma errónea, casi paródica, o con el único objetivo de cumplir un cupo de diversidad o generar un choque, una sorpresa. Pero a veces —en series como Cucumber, Transparent o Sense8— el enfoque es el correcto, el resultado esperanzador y con algo aparentemente tan trivial (el arte es el reflejo de la sociedad, la sociedad es el reflejo del arte), el objetivo que perseguimos desde el 28 de junio de 1969 y por el que salimos a las calles en estas fechas parece más cercano.


De literatura LGBT, centrada en esta temática y dirigida a un público LGBT hay mucha, de muy variada calidad (normalmente no muy alta) y se puede encontrar con facilidad en librerías especializadas (enlazaré alguna al final del artículo). Puesto que va dirigida a este público realmente no cumple con la búsqueda de visibilidad que comentaba, aunque sí cumpla otros objetivos.

Lo interesante es encontrar personajes LGBT o temáticas LGBT en la literatura general, la dirigida a otros públicos. Como en La Espada en la Tinta nos ocupamos del género fantástico, nos ha parecido una buena iniciativa proponer algunas obras que cumplan estas condiciones. No aquellas que como  “Canción de hielo y fuego” introducen algún personaje homosexual o bisexual de forma anecdótica, por muy interesantes que sean (y Oberyn lo es mucho) sino obras donde gocen de un papel protagónico. Al fin y al cabo, en la fantasía épica la heroína puede suspirar por la princesa.

Homosexualidad en la literatura fantástica

El personaje homosexual aún es una rareza, y desde luego no es ninguna sorpresa que en los clásicos fundacionales no haya ninguno. Tolkien, devoto cristiano y medievalista, sentó en las bases de la fantasía épica el amor casto entre Arwen y Aragorn, o Faramir y Eowyn. En la fantasía heroica o aventurera la cosa no era muy distinta: menos castidad, pero siempre en un marco heterosexual. En la ciencia ficción los autores estaban más interesados en desarrollar la tecnología que la sociología, y cuando se fijaban en ella solía ser en relación a temas políticos-económicos. En la actualidad las cosas deberían ser distintas, y sorprende que no sea así. El gay o la lesbiana aún son la excepción, no ya como protagonistas, sino incluso como secundarios. Ahí van un par de estas excepciones:


“El mensajero de la oscuridad” de Lynn Flewelling

Fantasía heroica con viaje iniciático y coming of age. Alec es un chico huérfano encerrado en la mazmorra de un señor norteño sin perspectiva alguna de sobrevivir hasta que un compañero prisionero resulta ser más de lo que parecía y escapan juntos. De mano de su mentor, aprende a desenvolverse como ladrón y espía, habilidades que les resultarán útiles cuando se vean mezclados, en tanto que agentes de la ciudad de Rhíminee, en un conflicto contra los practicantes de una magia antigua y mortal.

"El mensajero de la oscuridad" es una aventura de fantasía contemporánea, bien escrita, sin pretensiones de romper el género ni ser trascendente, una lectura agradable que recuerda a clásicos modernos como “Añoranzas y pesares” de Tad Williams o la “Saga de la Fractura” de Raymond E. Feist, cuando la fantasía podía recurrir a magos, pícaros, no muertos y elfos sin tener que disculparse por "falta de originalidad". En España se han editado los tres primeros tomos de una serie de siete. Los dos primeros constituyen un arco argumental completo y por tanto son autoconclusivos. Es una lástima que no se tradujera el resto de la saga, quizás debido a que pasaron bastante desapercibidos. Lynn Flewelling es una activista feminista y LGBT estadounidense, y su intención al escribir esta serie era simplemente la de ofrecer al lector una aventura fantástica tradicional donde, simplemente, los protagonistas pudieran ser homosexuales.


Sólo el acero de Richard Morgan

Richard Morgan jugó en esta novela con los elementos típicos de la fantasía heroica (también un poco con los de la ciencia ficción) para presentar un personaje homosexual que es sin duda uno de los puntos fuertes del relato. Ringil, apodado "Ojos de Ángel", malvive en un pueblucho de mala muerte matando monstruos, hasta que es llamado para resolver un misterio en la ciudad donde antes vivía con su adinerada familia.

Sólo el acero, aunque forma parte de una trilogía (las dos siguientes entregas no han salido en español) se puede leer de forma independientente. En esta novela Morgan añade altas dosis de violencia, lenguaje explícito y sexo, pero eso no es lo más destacable: es la homosexualidad de su protagonista, llevada con una naturalidad sobresaliente, lo que sin duda nos hace recordar que estamos ante un personaje bien construido, cuyas experiencias están condicionadas por su orientación sexual (esa misma preferencia sexual bastante peso en el relato), pero que sin embargo no alteran en modo alguno la actitud de un guerrero (espada mágica incluida) de su talla: alguien que participó en una importante batalla del pasado que vivió para contarlo, aunque las consecuencias no hayan sido menos épicas de lo esperado.

Literatura fantástica con personajes bisexuales

La bisexualidad sufre un grave problema de incomprensión; para muchos —incluso dentro del colectivo LGBT— no es más que un estado transitorio entre la heterosexualidad y la homosexualidad. El bisexual —dicen— es aquel que bascula entre hombres y mujeres a voluntad o por capricho, en una fase vital de indecisión hasta que tarde o temprano se decida por unos u otros. Esta es una visión muy simplista y fundamentalmente errónea que la ficción podría ayudar a corregir. O no, dado que si bien aún podemos encontrar ejemplos de con personajes homosexuales, es difícil encontrar bisexualidad en la literatura fantástica, como por ejemplo:


“La saga de la Ribera” de Ellen Kushner

La de la Ribera es una saga de fantasía cuyo contenido fantástico está bajo mínimos. Solo en su tercer tomo hace su aparición algo de magia. Por lo demás, sus únicos elementos fantásticos son el que se sitúe en un mundo ficticio, en una sociedad dieciochesca de nobles y truhanes embarcados en intrincadas conspiraciones que a menudo requieren del servicio de duelistas y asesinos. Es una lectura sofisticada, más centrada en los diálogos y el ingenio que en la acción (pese a que los títulos sugieran constante cruce de espadas). 

Los tres volúmenes publicados en español (A punta de espada, El privilegio de la espada y La caída de los reyes) son autoconclusivos e independientes: comparten el mismo emplazamiento y algunos personajes del elenco, pero se pueden leer de forma individual sin problemas. En todos —sobre todo el primero y el tercero— hay relaciones homosexuales y bisexuales, que se viven con mucha más normalidad de la que correspondería si se situaran en la misma época y en nuestro mundo. Es una de esas sagas que dividen radicalmente al lector_ se la ama o se la odia. En gran parte debido a los personajes —Richard, Alec, la duquesa de Tremontaine—, todos de moral ambigua (Richard es un asesino, Alec un vividor amante del conflicto y Diana de Tremontaine una conspiradora) y muy humanos en sus deseos, odios y chiquilladas. Para muchos resultarán un elenco insoportable, otros los disfrutaremos.


“Las crónicas vampíricas” de Anne Rice

He tenido dudas de si incluir aquí esta saga, aunque para muchos sea de los primeros ejemplos de literatura LGBT que les viene a la cabeza. Es cierto que los vampiros que pueblan estas páginas son todos bisexuales, del primero al último: pero se podría debatir acerca de si se pueden considerar como tales cuando sus apetitos sexuales ya no son humanos y ya no giran entorno al sexo en sí. El deseo por individuos del mismo sexo o del contrario indistintamente basándose sobre todo en su belleza sugiere que para estos vampiros la frontera entre sexos ya no existe y lo único que importa es el aspecto. Sea bisexualidad o no, es innegable que por lo menos se le parece. Tan innegable como a la larga —cuanto más avanza la saga— aburrido: la idea de Rice del amor, del deseo y del romanticismo es bastante trasnochada y el desfile de vampiros emos perdidos en eternas crisis existenciales, suspirando por chicos y chicas delgados, delicados y artísticos, se hace pesado.

Aún así, la incluyo entre mis recomendaciones: leer los tres primeros volúmenes de las “Crónicas vampíricas” es buena idea, escritos como están en unos tiempos en los que Rice aún no había tenido ocasión de perderse en su propio laberinto de rancio romanticismo gótico.

Literatura fantástica con personajes transexuales

Lamento lo indecible que no haya más literatura de género fantástico con personajes transexuales, especialmente cuando hablamos de la necesidad de la visibilidad y que la transexualidad es la más incomprendida e injustamente tratada del LGBT.

En todo lo que he leído de ciencia ficción, terror y fantasía he encontrado poquísimos ejemplos que valgan. ¿Realmente no hay libros de género con personajes transexuales? El problema es que sí los hay, pero tratan el tema bajo unas condiciones que me plantean muchas dudas.


Tenemos la saga de la Cultura por ejemplo, del recientemente fallecido Iain Banks: ciencia ficción de primera calidad, sumamente recomendable. Cada libro es una gozada y cada uno es de lectura independiente. El trasfondo que todos comparten es el de la Cultura, una sociedad humana hiperavanzada que ha alcanzado la útopia perfecta —la mejor y más apetecible sobre la que he leído—, conviviendo con inteligencias artificiales y razas alienígenas en un futuro donde no hay dinero ni necesidad de trabajar ni problemas de superpoblación (se dispone de espacio infinito gracias a una tecnología que permite colonizar cualquier planeta o crear esferas/anillos Dyson). Todo lo que cualquier ciudadano quiera está a su alcance, incluyendo un cambio de sexo totalmente funcional. Dado que la enfermedad y la vejez también se han erradicado, cualquiera puede vivir tanto tiempo como quiera, y en tanto tiempo el aburrimiento lleva a muchos a cambiar de sexo simplemente como un modo de experimentar nuevas sensaciones. ¿Se puede considerar esta gente como transexuales? Seguramente no, pero la sociedad de la Cultura es una en que el género ya no tiene ninguna importancia y quizás el mismo término transexual ya no tiene sentido.


En otros ejemplos, como La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le Guin o Mundo anillo de Larry Niven vemos razas alienígenas que o bien cuentan con tres géneros, o con género intermedio que a veces puede inclinarse hacia lo masculino o hacia lo femenino indistintamente. Esta es la tónica más frecuent: mas que fijarse en la disforia de género y en como se plantearía en una sociedad avanzada, se especula sobre la existencia de un tercer género, o del género neutro a veces para explorar sus posibilidades, otras simplemente como un modo de mostrar lo exótico de razas alienígenas. La obra de Le Guin es muy recomendable si se tiene en cuenta que mas que transexualidad lo que explora es la disolución de las fronteras entre géneros.

Por ello el único libro que recomendaré directamente es uno donde es un personaje secundario el transexual, no el principal .Es lo más cerca que he encontrado a una novela de género fantástico con esta temática.


La joven ahogada de Caitlín R. Kiernan

Una de mis mejores lecturas del año pasado. Literatura de terror de primerísima fila, evocadora, poética, brutal cuando conviene. Muy experimental, la autora juega con la realidad y la percepción, mezclándolas hasta hacerlas indistinguibles. La protagonista, India Morgan Phelps, esquizofrénica, afirma con cinismo que es consciente de su propia demencia; quizás por ello a los fantasmas que empiezan a perseguirla tras un encuentro una noche oscura los ve más como una nueva experiencia que como una maldición. La relación que empieza con Abalyn, una chica transexual, se convertirá en su única ancla con la realidad. 

Esta novela destaca por muchísimas cosas: maravillosamente escrita, unos personajes profundos y entrañables, y una historia si bien confusa al principio —narrada a partir del diario de la protagonista, muy onírica— y adictiva como pocas. Ayuda el uso del método lovecraftiano de espolvorear hechos y mitos reales con otros inventados por la autora. El efecto, como H. P. Lovecraft sabía muy bien, es el de dar mayor sensación de verosimilitud a la historia. La relación entre India y Abalyn es creíble e inspiradora, y así como en otros temas la novela divaga un poco, es diáfana y realista cuando se trata de lo que surge entre ambas.

Conclusión

Espero que estas recomendaciones os resulten útiles; os interese o no el tema LGBT, se trata en todos los casos de obras muy buenas, meritorias, y no tan conocidas como para que resulte superfluo comentarlas. En inglés hay aún algunos ejemplos más, como la saga de “The Last Herald” de Mercedes Lackey, donde el protagonista es un joven mago homosexual que se enfrenta a la constante desaprobación de su padre, o The Archivist de Gill Alderman, obra de ciencia ficción que explora una sociedad matriarcal desde el punto de vista de un huérfano bisexual (en España se tradujo como La ciudad de Mahun pero está actualmente descatalogada. Y lo mismo con Dhalgren de Samuel Delany, obra de ciencia ficción de culto que explora infinidad de temas y experimenta con la sexualidad (bisexualidad, homosexualidad), el género, la psique o la percepción. Se trata de una novela muy compleja que en España publicó Ultramar dividida en tres tomos, hoy en día difíciles de encontrar.

¿Qué otros ejemplos de LGBT aplicado a la literatura fantástica se os ocurren?


Enlaces de interés

Enrenou (https://www.facebook.com/ActivismeEnrenou) / Activismo bisexual y otras identidades plurisexuales.
Arcopoli (http://www.arcopoli.org/) / Asociación de Lesbianas, Gays, Trans, Bisexuales + Heterosexuales de las universidades Complutense y Politécnica de Madrid.
FELGT (http://www.felgtb.org/) / Federación estatal de Lesbianas, gais, transexuales y Bisexuales.
Cultura Trans (http://culturatrans.org/) / Asociación por la visibilidad transexual, transgénero e interesexual.
Asociació universitaria Sinvergüenza (http://www.sinver.org/) / Asociación universitaria de activismo LGBT.
Lesbicat (https://lesbianesacatalunya.wordpress.com/tag/lesbicat/) / Comunidad de mujeres Lesbianas, bisexuales y pansexuales de Catalunya.
Antinous (http://antinouslibros.com/catalog/) / Librería LGBT barcelonesa con tienda online.
Cómplices (https://www.libreriacomplices.com/) / Librería LGBT barcelonesa con tienda online.

junio 28, 2015y

15 de mayo de 2014

Reseña: «La joven ahogada», de Caitlín R. Kiernan

El primer volumen de la colección "Insomnia", La guardia de Jonás, me pareció muy bueno; La joven ahogada, tercera entrega de la colección me ha deslumbrado. Como el nivel siga así (y reconozco que aún no he leído ni El hijo de la bestia y otros relatos de terror y sexo extravagante ni Extraños eones) voy a hacer exactamente como hacía con la colección "Gótica", es decir, comprar cada volumen religiosamente, a veces sin siquiera leer previamente la sinopsis. Es el hechizo en el que nos tiene atrapados Valdemar.

Y es precisamente de hechizos y compulsiones de lo que trata La joven ahogada, aunque no tan agradables. Dice mucho de la habilidad de Kiernan el que haya conseguido que su novela, que no es nada convencional ni sigue una estructura narrativa fácil, se lea con la misma misteriosa compulsión que afecta a su protagonista; considerémoslo uno más de los trucos que la escritora usa para crear una complicidad entre la historia y el lector. Hay fragmentos que se repiten, por lo que crean cierto ritmo, musicalidad; otros se cuentan desde distintas ópticas. Cuando la protagonista (que es quien narra en primera persona, en el esquema clásico de la literatura de fantasmas por el cual la “víctima” u observador del fenómeno cuenta su vivencia en retrospectiva) está confusa o alterada, eso se refleja en el texto que escribe, a veces simplemente introduciendo una palabra incorrecta que nos remite a su subconsciente. Hay la confusión propia de un texto redactado bajo la forma de un monólogo interno y la mezcla de sensaciones y hechos que es propia de un sueño: todo, en conjunto, crea una historia que fluye como una canción, un canto de sirena. 

“Mezcla el terror ambiental y la
 sensualidad con 
algunos hechos reales 
sobrecogedores”
La joven ahogada? Su protagonista, Imp, la define como “una historia de fantasmas”; de los fantasmas que la han hechizado, o bajo cuyo hechizo ha caído; de la forma en que han influido en ella y han pasado a formar parte de su historia personal. Pero la historia de fantasmas de Imp no es para nada convencional. Sus fantasmas no son los de M. R. James, criaturas etéreas, ni los conjuros en los que queda atrapada son los de Lovecraft; aquí son trampas mentales, memes, o como ella los define, "contagios sociales" que pueden transmitirse desde una fotografía, un escrito, o como en su caso, una pintura. Un cuadro obra de un pintor torturado que, usando más terminología del libro, abre una ventana a través de la cual Imp percibe una realidad subyacente y a la vez es percibida por otra criatura, Eva Canning. Canning es punto común entre dos historias, dos vivencias, que Imp no puede o no sabe separar, que se mezclan en su mente; una joven desnuda que recoge en su coche una noche de julio (o noviembre, quizás). ¿Es lobo o sirena? Intentará contarnos ambas versiones, quizás encontrar la verdad por el camino. La narración danza a dos ritmos, mezcla dos historias que son una, que pueden ser ambas auténticas o serlo solo una de ellas; donde la percepción está distorsionada. Donde la propia protagonista se habla a sí misma, en tercera persona, creando otro nivel en la historia.

Ilustración de Matthew Jaffee para el cuento de Albert Perrault Fecunda Ratis. En el texto situado abajo a la izquierda puede leerse “No one is coming for you” (Nadie viene a por ti).

Si este esquema es peculiar, Imp (acrónimo de India Morgan Phelps) tampoco es una protagonista convencional. Le afecta una esquizofrenia heredada; hija y nieta de suicidas, vive el presente dedicada al arte, a la pintura, sin mucha vida social hasta que conoce a Abalyn y empiezan un romance. Y su romance es otro de los puntos fuertes del libro; sin que de hecho nos den muchos detalles del mismo, impacta, consigue ser entrañable; es muy curioso que en tan relativamente poco espacio Kiernan pueda establecer un slice of life que realmente importe al lector de tal modo que cuando queda alterado por la visita de Eva Canning se refuerce la atmósfera de tristeza y melancolía. Como lector, uno no se limita a leer sobre la añoranza de Imp; siente también esta añoranza por el statu quo previo a la llegada del canto de sirena. Y temor, mezclado con la melancolía, puesto que no sabemos realmente hacia donde vamos, donde nos va a llevar Kiernan, tan magistralmente mezcla la cronología y dosifica la información.

No se puede encasillar La joven ahogada, es algo nuevo. Mezcla el terror ambiental (que va in crescendo a medida que avanza la demencia de la protagonista, hasta llegar a cierto capítulo terriblemente opresivo) y la sensualidad con algunos hechos reales sobrecogedores; el asesinato de la Dalia Negra, el turbulento bosque de Kuroi Jurai (entre cuyos árboles se han suicidado centenares de personas), la historia de la Inconnue de la Seine o las distintas versiones e interpretaciones de los cuentos clásicos de la Caperucita Roja y "La sirenita". Todo cargado con significados ocultos, subyacentes a este tipo de historias, y simbolismos. Como Lovecraft, construye una serie de referentes ficticios que mezclados con los reales quedan completamente verosímiles; Albert Perrault y sus siniestras creaciones es el Pickman de Kiernan (y sobre Pickman precisamente escribió en su relato “El otro modelo de Pickman” que abría la antología Alas tenebrosas: 21 nuevos cuentos de horror lovecraftiano, también en Valdemar). Como Lovecraft, usa el arquetipo del personaje sensible y cerebral, artístico, soñador, con antepasados aquejados de locura, y el marco de Providence para desarrollar la historia: ya podemos considerar Providence la capital sobrenatural de Estados Unidos. A diferencia de los personajes de Lovecraft, sin embargo, Kiernan va mucho más allá de esta superficie de tópico y nos presenta a Imp como un personaje profundo y complejo, muy real, muy humano, con toques autobiográficos. Kiernan en este sentido posee la sensibilidad y la visión por lo oscuro de Lovecraft, pero a diferencia de aquel, es emocional, no solo racional; los personajes de Lovecraft eran como él, ermitaños encerrados en ellos mismos. Cuando lo irracional les asaltaba, colapsaban y la locura acababa con ellos. Cuando lo irracional asalta a Imp, y la locura la embarga –el canto de la sirena que puede llevarla a estrellarse contra las rocas–, puede tener salidas, vías de escape; la cuestión es si duran, o si las cuerdas que la atan al mástil serán lo bastante resistentes.

No puedo ser suficientemente enfático al recomendar La joven ahogada; va directa a mi lista personal del mejor terror contemporáneo. Habrá quedado claro que no es una novela de terror al uso: es original, en cierto sentido experimental, muy personal, y muy ambiental. E inmensamente disfrutable. Es sin duda de esos libros sobre los que uno reflexiona, y sigue reflexionando días después de haberlos terminado; y algunas de las imágenes que evoca (Fecunda Ratis) o lo que envuelve la Contradanza del Bogavante de Carroll (que aquí se rodea de un sentido y un contexto siniestros) son de las que perduran. Es duro publicar una obra así entre los primeros números de una colección, porque parece difícil que se pueda superar el listón... pero no dudo de que nos llevaremos muchas sorpresas en los años venideros en el marco de "Insomnia".  
Información adicional

Terror Literatura Novela

La joven ahogada.
(The Drowning Girl).
Traducción de Marta Lila Murillo.
Valdemar, abril de 2014.
392 páginas.
No disponible en ebook.
26 € (tapa dura con sobrecubierta).
Lectura independiente.

Primeras páginas

mayo 15, 2014y


 

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