Edición: 428 págs. Alfaguara, mayo 2013.
Disponible en ebook: Sí.
Precio: 16,95 € (rústica con solapas) / 7,99 € (electrónico).
Traducción: Montserrat Nieto.
Temática: Distopía juvenil, romance.
Correlación: Primer libro de la trilogía “Crewel”.
¡Buenas, grumetillos! Hoy venimos distópicos a más no poder con un libro ligero, veraniego y juvenil, que sigue la alargada sombra de Los juegos del hambre de Suzanne Collins, y tiene unas cuantas pinceladas originales que lo diferencian del resto, cosa que se agradece mucho. Con Las tejedoras de destinos, Gennifer Albin nos presenta una sociedad futura controlada por un gobierno central bastante misógino, autoritario, controlador, cerrado y que guarda muchísimos secretos: La Corporación. Esta Corporación lo controla todo, absolutamente todo en la vida de sus ciudadanos: desde el trabajo que realizan a lo que comen en la mesa, con quien se casan y cuántos hijos se les permite tener, lo que llueve o deja de llover… Todo, al milímetro. Para conseguir semejante control, tienen a las Hilanderas, mujeres que son capaces de tejer, controlar y manipular el espacio-tiempo. Son una casta muy cerrada, muy exclusiva y elitista y al que solo se puede acceder si se superan ciertas pruebas. Por supuesto, acceder a semejante puesto se considera el súmum de la cúspide social, y la máxima aspiración de las familias es tener una tejedora en la familia, poco importa que se la lleven y no vuelvan a verla en la vida, salvo por los boletines oficiales de La Corporación, rodeada ella de lujos y oropeles.
La originalidad de la novela comienza con una protagonista que busca deliberadamente el fracaso. Adelice Lewys, tiene unos padres totalmente atípicos, enamorados pese a su contrato de matrimonio, contrarios a La Corporación, que están obsesionados con que fracase estrepitosamente las pruebas, cosa que ella no entiende. Desde que demostró, por accidente y siendo una niña, su portentosa habilidad para manipular el tejido de la realidad, su familia ha tratado por todos los medios de ocultarlo, obligando a Adelice a que se muestre torpe e inútil. Pero ella comete un error y su extraordinaria habilidad, no solo hace que pase la temida prueba, sino que la pone directamente en el punto de mira de La Corporación, separándola de su familia y haciendo que su nueva vida, todo lujo y frivolidad, sea un infierno. Y aunque al principio todo le viene grande, está asustada y lo ha perdido todo, su testarudez y sus principios, la transforman en una persona non grata, alguien que no quiere ser controlada y que hará lo que sea para no doblegarse a La Corporación. Además, como punto importante, Adelice no se transformará en una gelatina temblorosa cuando dos magníficos especímenes del sexo opuesto, Jost y Erik, empiecen a orbitar a su alrededor haciendo que peligre su “estándar de pureza”.
Los personajes principales los he visto bien caracterizados, especialmente a la protagonista, Adelice. Para mí es un plus que la protagonista femenina no sea una damisela en apuros, que sepa tomar sus propias decisiones y que sea consecuente. Cierto que al principio el personaje está muy perdido (¡cómo para no estarlo con La Corporación contando cuantas inspiraciones realizas al día!) pero pronto ella es capaz de tomar sus propias decisiones y hacer frente a los turbios manejos de Arras. Los dos personajes masculinos también me han gustado mucho: tanto Jost como Erik, diferentes como de la noche al día, me han encantado, cada uno con sus secretos y su historia detrás. No diré más, os dejaré que lo descubráis por vosotros mismos.
La única pega que le he encontrado al libro es la inconsistencia en su atmósfera y ambientación. Cierto es que la autora ha sabido conjugar un escenario futurista claustrofóbico con un mundo machista, misógino y extremadamente competitivo y frívolo, pero la parte de ciencia ficción, per sé, queda bastante coja. Las explicaciones, en el mejor de los casos, sobre telares, genética, espacio-tiempo, realidades paralelas y tal son ajustadas, poco trabajadas y se quedan como en el aire. En ese aspecto, la novela flojea. Si sois lectores habituales de ciencia ficción, os chirriará todo por quedarse en un esbozo poco definido. No es que haga que la novela sea ilegible, no me entendáis mal, pero la sensación que deja Arras es como de falta de corporeidad. Espero que la autora lo solucione en los dos siguientes libros porque la historia me ha gustado bastante y tengo curiosidad por saber en qué acaba.
La edición de Alfaguara es una preciosidad, con esa portada evocadora llena de líneas de luz que reflejan el tejido de la realidad en Arras. El tamaño de letra, los márgenes y el interlineado son también muy correctos, y es un libro cómodo de leer. Espero que Alfaguara traiga pronto su continuación, Altered, porque no es sano para mis nervios un final tan cliffhanger.
En definitiva, Las tejedoras de destinos, de Gennifer Albin, es una novela distópica juvenil que, aunque bebe directamente de Los juegos del hambre, aporta un punto de originalidad en la novela bastante refrescante que la diferencia de los subproductos que han salido a rémora de tan exitosa saga. Es una novela para disfrutar este verano, bajo la sombrilla en la playa o a la sombra en la montaña. ¡Disfrutadla!

este libro me gusto mucho la verdad, ya tengo ganas de leer el siguiente
ResponderEliminarCon ese pedazo cliffhanger al final, como para no tener ganas de pillarlo, Yurika... ¡Yo también tengo mucha curiosidad!
ResponderEliminarLa verdad, me ha encantado como has descrito el libro...Yo, hace tiempo tuve un blog parecido, pero por desgracia no sabia expresar con claridad mis opiniones y cayó en banca rota...pero bueno...me parece que será un fantastico libro para leer...Mil gracias!
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