Edición: 464 págs. Plaza & Janés, julio 2012.
Disponible en ebook: Sí.
Precio: 18,90 € (rústica con solapas) / 9,95 € (bolsillo) / 12,99 € (electrónico).
Traducción: Gabriel Dols Gallardo.
Temática: Fantasía, humor.
Correlación: Trigésimo séptima entrega de "Mundodisco".
El fútbol mueve pasiones, tenemos constancia de ello en la televisión, en los periódicos, en las vallas publicitarias de las autopistas, en los anuncios de natillas, en los videojuegos e incluso en los eslóganes de las compañías de seguros. Pero el fútbol no es sólo uno de los entretenimientos de millones de personas a lo largo de todo el mundo, sino que es un deporte que viene de antiguo. Quizá por ese motivo, Terry Pratchett decide basar una de las novelas de su célebre Mundodisco en tamaño deporte, sabiendo que era una de las cosas que faltaban por aparecer en sus libros de fantasía e ironía británica, habiendo publicado novelas que nos hablaban de la religión –Dioses Mmenores–, de la creación del periódico –La Verdad–, del sistema postal –Cartas en el asunto– e incluso del mundo del cine –Imágenes en acción–, todo ello con el buen hacer de un autor que pone el contrapunto irónico necesario para que la parodia de turno se convierta en una completa reflexión del tema, de los porqués y sus contras, pero sin perder en absoluto la perspectiva de lo que es una excelente opción de entretenimiento, con diálogos chispeantes e imaginería visual propia de los Monty Phyton.
La trigésimo séptima entrega de Mundodisco es una parodia del fútbol, de eso no hay lugar a dudas por su conceptual portada, ilustración de Paul Kidby, en la que vemos posando a todo el Atlético Invisible –los Unseen Academicals, en el original–, desde Mustrum Ridcully –venerable Archicanciller de la Universidad Invisible–, pasando por el Bibliotecario –aunque su presencia es meramente anecdótica– o un maltrecho Rincewind, protagonista de otras tantas novelas de la colección. Con la premisa de un partido de fútbol que se celebra para cumplir con la tradición, en El Atlético Invisible asistimos a una novela con el regusto de entregas anteriores, pero con un sentimiento de que podría haber dado más de sí, no es una novela tan redonda como otra entrega similar de Mundodisco en el que se trate un tema social o tecnológico. Las bases están ahí, pero falta algo, quizá una mayor implicación tema/Pratchett. El misticismo de su propia cosecha con el que el autor ha tratado otras temáticas diversas, como es el caso del sistema postal de Cartas en el asunto, queda aquí demasiado diluido, pero no ausente: el fútbol como algo poderoso, como un cántico que resuena en la propia mente colectiva. Quizá le ha pasado factura el no haber conjugado de forma perfecta los otros palos de la baraja que componen esta novela, tales como el origen del señor Huebo –uno de los nuevos personajes que en teoría resulta ser un goblin de Uberwald, no diremos más–, el mundo de la moda o el romance que paulatinamente surge en el meollo del asunto, tributo a Shakespeare incluido.
Pero junto a la desmitificación del fútbol, aunque posiblemente no sea tal, sino un sencillo homenaje a una de las opciones más extendidas del ocio universal, Pratchett alude al mundo de la moda, sus virtudes –dinero, fama–, pero también sus defectos, tales como la divinización innecesaria de sus ídolos de pasarela, sus orígenes, pero también los ingresos que genera las ventas de sus productos fetiche del momento, la micromalla en el caso de El Atlético Invisible.
¿Es por tanto una mala novela? En absoluto, ya que gustará por igual a los entusiastas seguidores de Mundodisco, aunque por las claves expuestas antes, es posible que el regusto que quede tras su lectura sea diferente a otras obras –siempre desde mi punto de vista– más redondas de la colección. El autor prescinde aquí de la estructura por capítulos, pero el ritmo narrativo de la novela queda demasiado apagado por la sensación de que el autor ha elaborado una obra demasiado rígida, todas sus partes parecen pensadas al más mínimo detalle, algo que si bien queda demostrado en todas las novelas de la colección, deja poco lugar para la improvisación más puramente pratchiana, en la que los diálogos parecen sucederse con una soltura asombrosa, cuasi frenética, aunque los momentos en los que el equipo formado por todo el claustro de profesores hace sus pinitos –desastrosos, hay que decirlo–, son de los aspectos más hilarantes de la novela, al igual que el partido de fútbol donde se rinde tributo a la tradición. El Atlético Invisible no deja de ser una buena opción a la serie, aunque le falta cierta chispa. Como viene siendo habitual, para leerla se recomienda conocer de antemano a los personajes que en ella aparecen. Se le saca más jugo si hemos estado antes en Mundodisco.


A ver cuando lo sacan en bolsillo y me voy a por él de cabeza =)
ResponderEliminarBesotes
Yo reconozco que me falta muuuuucho por leer antes de poder pararme en este u otros tantos que se han reseñado por aquí recientemente. Es cierto que "el señor del sombrero" tiene una forma muy original de contar las cosas y los poquitos que me he leído me han hecho reír de lo lindo. Todo es cuestión de ponerse a ello aunque con la pila de cosas que hay pendientes... miedo da sumarlos todos.
ResponderEliminarPor cierto, muy chula la reseña, incluso a mi que el fútbol no me hace mucho tilín me ha llamado la atención. Pssss