Debo ser completamente sincera para admitir que, cuando el buen Capitán me notificó la muerte de
Robert Jordan, mi primer pensamiento no fue para su familia y los amigos que había dejado atrás sumidos en la tristeza. Lo que se me pasó por la mente fue:
“Llevo quince años siguiendo La Rueda del Tiempo y no la voy a ver acabada jamás”. Sí, es cierto. Es algo insensible por mi parte pensar así, pero qué queréis que os diga,
para mí, el pensar que este hombre, que parecía tan amable en sus fotografías, no volvería a escribir nada nunca más, me parece un tipo de tristeza tan loable o más como el no tenerlo de forma física a mi lado. Es posible que haya gente de su entorno que sintiera mucho menos su marcha, bien porque casi no tuvo relación con él, porque nunca leyó nada de lo que escribió, o ambas cosas. Sea por la razón que fuere, a partir de ese día seguí con gran interés las noticias acerca del término de la saga. Hubo quien soltó el bulo por Internet de que no tenía nada preparado y que se iba a hacer un pastiche mal pegado de datos para acabar el último libro. Otros dijeron que sería su mujer la que llevaría a término la saga sirviéndose de archivos de audio y otros documentos que dejó muy bien indicados Jordan. Al cabo de los meses, la última noticia que cada vez cobraba más veracidad era la de que
Brandon Sanderson se encargaría de acabarla gracias a la buena relación que tenía con la familia. Evidentemente, siguiendo la tradición que llevamos muy a gala en
La Espada en la Tinta, esta reseña va a estar completamente
libre de spoilers.
Como comprenderéis muchos de los que ya habéis leído alguna que otra reseña mía por
La Espada en la Tinta, para mí fue una gran noticia. No mentiría si dijera que Sanderson ha ascendido en mi escala de autores favoritos hasta estar compitiendo por el primer puesto junto a Abercrombie. Sin embargo, hubo algo que refrenó un poco mi entusiasmo.
Imitar el estilo de alguien nunca debe ser fácil y mucho menos si lo que tiene que llevarse a cabo es la terminación de una saga tan enorme como ésta. Temía en lo profundo de mi corazón que Brandon Sanderson se dejara llevar por el éxito que tuvo con
Elantris o
"Nacidos de la Bruma" y que de repente los personajes de
"La Rueda del Tiempo" se convirtiesen en carcasas con una esencia inspirada en las obras que acabo de mencionar. Un temor bastante razonable teniendo en cuenta que Jordan dejó muchísimas cosas abiertas y que una de las pegas que más han tenido aquellos que tuvieron contacto con la saga, era destacar la importancia a veces equívoca que el autor le daba a un tabernero, un buhonero o un simple personaje secundario.
Harriet McDougal, viuda de Robert Jordan, sostiene en sus manos el ejemplar definitivo de The Gathering Storm en su edición americana. Junto a Brandon Sanderson, ha hecho posible la continuación de la saga.
Brandon Sanderson sostiene en sus manos un ejemplar en alemán de su novela Elantris. Librería Waldenbooks (Provo, Utah). Fotografía de Nihonjoe.
Bien, puedo decir sin ningún margen para la duda que Sanderson lo ha conseguido. Ha imitado a la perfección el estilo de Jordan puliendo esos defectos que se fueron haciendo importantes con los años.
Un autor que ha demostrado saber describir la eterealidad de tal manera que podamos sentirla a nuestro alrededor con una fuerza casi física ha puesto por fin orden en el Mundo de los Sueños que Jordan tenía esbozado de forma un tanto extraña. No sé vosotros, pero en su día tuve bastantes dificultades para imaginarme cómo era ese lugar tan especial al que podían entrar los Soñadores. Ahora por el contrario, no tengo ese problema. Como rasgo más importante de esta acción de “encerado” podría destacar a dos personajes que considero que estaban siendo muy maltratados por Jordan:
Egwene y
Nynaeve.
Con el paso de los años y ganándoselo a pulso, las dos habían terminado por parecer niñas simplonas e irrespetuosas de pueblo siempre prestas a intentar imponer su autoridad sobre los hombres, respirar hondo por la nariz con gesto de indignación, estirarse de las faldas unas cien veces por página y en el caso de Nynaeve, una mujer que me sorprende que no se haya quedado calva de la de veces que se ha tirado de la trenza presa de la frustración. Ahora esos personajes son ricos en matices, cada una diferente a la otra, haciendo que cada una en su propia trama, tenga la fuerza y la psicología necesarias para enfrentarse ante lo que se avecina, el
Tarmon Gai’don. Sólo quiero garantizaros que
La Tormenta no es un libro “introductorio” para el término de la saga.
Este tomo es una obra maestra de cara a la forma en la que el autor ha compaginado personajes y tramas para darle alguna que otra sorpresa a los veteranos que llevamos tantos años en su estela. No os preocupéis, no hay nada que se le haya escapado a Sanderson, como si fuese un buen cirujano ha ido cogiendo cada fleco y lo ha trenzado de forma primorosa para que terminen formando parte de un entramado perfecto.
Quizás a lo único a lo que podría sacarle punta es a dos cosas: una es la cantidad de pequeños fallos que tiene el libro, algunos que pueden entorpecer la comprensión de algunas frases (al contrario de lo que ocurre en
Torres de Medianoche). Como comprenderéis, ahora mismo no recuerdo las páginas en concreto, son más de ochocientas como para tenerlas en mente, pero considero que si se tuvieran revisores para las ediciones se evitarían este tipo de cosas. No creo que el problema sea de la traductora ni mucho menos, más parecen ser erratas que comete cualquier persona a la hora de pasar el texto. Es una pena que un libro tan bueno esté tan lleno de ellas. Pero igualmente se puede disfrutar bien de la historia y no entorpece nada más que en las primeras páginas.
Otra es

la regular encuadernación que tiene el libro, prácticamente de cartón. No me parece normal la excusa que ponen algunas personas para justificar que tengas que leerte el libro prácticamente con pinzas, por el simple hecho de ser grueso. He visto libros más abultados que no han tenido ese problema por tener una muy buena encuadernación. Es más, hay rústicas mucho más sólidas que la tapa dura que tiene este libro.
Ya para finalizar, me gustaría recordar que el siguiente volumen, llamado
Torres de Medianoche, es una continuación total de
La Tormenta, por lo que os recomiendo que no dejéis pasar mucho entre un libro y otro para que no perdáis el hilo entre las tramas. Claro que,
ahora que Sanderson ha conseguido hacerse cargo de algunos personajes secundarios, es mucho más sencillo seguir la pista a cada uno de los que aparecen alrededor de nuestros buenos granjeros. Ahora todos ellos tendrán una importancia x dependiendo del ámbito en el que se muevan, afectados en todo momento por los tejidos del
Entramado que los
Ta’veren van modificando a su alrededor. Quién sabe, es posible que sin todas esas personas que rondan a estos tres pastores hubieran acabado en manos de
Padan Fain en aquellos tortuosos inicios…
Dicho lo cual os animo a todos a seguir el camino que lleva hacia la
Última Cacería. El fin se acerca y os prometo que tendremos grandes oportunidades de ganar mucho
ji.
Puntuación: 8,5/10