Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
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Dícese de tener la espada a mano y el conjuro aprendido, abrir la puerta a ganzúa, recorrer las mazmorras, enfrentarse al troll, al gnoll y al conjurador de la torre. Explorar un universo imaginario... o no.

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noviembre 30, 2015

Star Wars: Las 5 cosas que más espero ver en 'El despertar de la Fuerza'

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La nueva entrega de Star Wars promete ser grande, muy grande, por lo menos tanto como Disney y Abrams planean. La presentación de nuevos personajes, planetas y situaciones ha puesto al director en el punto de mira de los veteranos aficionados a la saga y, como ya hizo en las dos entregas de Star Trek, supondrá el punto de partida de otros nuevos. Está claro, ya lo hemos visto en unos cuantos tráilers y spots publicitarios, que la interesante y dinámica forma de ver las cosas de Abrams hará que El despertar de la Fuerza sea una historia parcialmente distinta a lo acostumbrado, y eso siempre será un punto a su favor, ¿no creéis? Sea como fuere, ahí van las cinco cosas que más espero encontrar en el nuevo episodio galáctico. ¡Se admiten opiniones después del artículo!

NOTA: El artículo contiene imágenes extraídas de los tráilers y los spots de El despertar de la Fuerza, por lo que pueden ignorarse perfectamente en caso de querer llegar al cine sin saber nada. El texto no contiene spoilers, por razones obvias.

Los grandes temas de la saga galáctica

La saga galáctica de George Lucas es una historia de temas, fundamentalmente extraídos de diversas mitologías como la nórdica y de los cuentos populares. Ya lo ha demostrado sobradas veces la trilogía original y ha vuelto a contarlo la trilogía de las precuelas (aunque de una forma algo más distorsionada). De El despertar de la Fuerza no podemos esperar algo distinto, ya que debemos tener en cuenta que por mucho que Abrams sea el renovador de la saga y la saque de sus anclajes, los grandes temas de la franquicia galáctica seguirán ahí, ya que todos y cada uno de ellos forman parte de la humanidad desde que el homo sapiens ha desarrollado la capacidad de contar historias gracias al uso del lenguaje.


Los grandes temas de la saga galáctica forman parte del canon
El maestro atormentado por una acción equivocada del pasado y cuyas consecuencias pagará en un futuro, el aprendiz díscolo que reniega de sus orígenes o del maestro que le ha enseñado todo lo que sabe (o puede que no como debiera, incluso es posible que ocultara algo por el bien del aprendiz, como hizo Obi-Wan con Luke Skywalker), la atracción del Lado Oscuro (hacia donde parece estar encaminado Kylo Ren), la promesa de que el camino del Jedi es más saludable, el sacrificio personal, el compañerismo, la política, el capitalismo sin mesura, un desastre familiar que haga salir al héroe de su refugio (tema por otra parte ignorable si los personajes ya empiezan en un punto superior de la narración) y, en determinados casos, la venganza, posiblemente motivada por ese aprendiz que huye del maestro o por la destrucción de algo querido por el villano o por el villano en proceso de convertirse en tal (hasta puede que por enriquecimiento personal o poder), lo que dará lugar a que a cierta altura del relato el villano (o grupo de villanos) choque con el héroe debido a la diferencia de motivaciones.


En definitiva, los grandes temas de la saga galáctica forman parte del canon, y aunque están integrados en la cultura moderna y en la humanidad, la posibilidad de modificarlos pero sin perturbar su esencia siempre será una posibilidad y no un impedimento a la hora de construir una historia de las de toda la vida.

El entorno como origen narrativo

Los personajes tienen que surgir de algún lado: todos tienen un planeta al que llamar hogar o, como mínimo, un lugar donde se han criado, crecido y formado profesionalmente (y que puede vaya desde las entrañas de un Destructor Estelar hasta una pila de escombros en Ord Mantell). En cualquiera de los casos, Star Wars siempre se ha caracterizado por presentar unos entornos y unas localizaciones exóticas que entran directamente en la retina del espectador y le hace imaginar todo lo que pueda y más en relación a ellas, aunque los responsables de la película tengan que irse rápidamente de allí para hacer avanzar, de forma lógica, el mecanismo de la historia: el modo de vida de los habitantes del desierto, la frialdad de una nave espacial, la vida en palacio, la supervivencia en los bajos niveles de Coruscant, ser un miembro de la Rebelión o incluso como debe ser el día a día en una base helada sabiendo que en cualquier momento hay que pelear para sobrevivir.


El entorno condiciona la actitud del personaje de cara al mundo
El caso de El despertar de la Fuerza no debería ser distinto, ya que si bien vamos a conocer nuevos planetas (siempre a partir de lo que hemos podido ver en los tráilers), sin duda conoceremos otros nuevos (Jakku, como homólogo de Tatooine, por poner un ejemplo) que de alguna forma nos recordarán a las localizaciones de las películas anteriores de donde surgieron los héroes que nos han acompañado durante tantos años.

El entorno, sea civilizado o salvaje, siempre ha influido en la actitud del héroe, y supone al mismo tiempo una forma de catapultar al héroe o al villano aunque sea desde distintas perspectivas (en algunos casos de manera muy similar, como Luke y su padre, Anakin, ya que ambos escaparon de Tatooine para lanzarse a la aventura espacial). Esto no quiere decir que cada vez que un personaje se le presenta al espectador tenga que venir en el lote el planeta de origen (hablamos de Star Wars, ya que es el caso), porque su mentalidad y actitud deben ser atributos que valgan algo por sí mismos y no necesariamente tenemos que saber todo sobre su hogar natal. Es el caso del dúo compuesto por Han Solo y Chewbacca, aunque luego sus historias anteriores a las películas se nos haya explicado en novelas y cómics.


Es decir, un entorno selvático, desértico, lluvioso o helado generalmente gestiona la forma que tiene el héroe o antagonista de ver las cosas, su modo de vida anterior condiciona, en cualquier narración, la actitud del personaje de cara al mundo (en este caso la galaxia) o su relación con otros personajes. En términos de Star Wars siempre se le ha dado importancia a los planetas, con sus diferentes condiciones meteorológicas (no olvidemos que esto es al fin y al cabo space opera, aunque también ocurre en la fantasía épica o heroica), y a la formación de los personajes en base a tres máximas: de dónde vienen, qué hacían antes de entrar en escena, y cómo evolucionan cuando lo hacen, sin olvidar el hecho de si esa actitud anterior supondrá un problema en el presente.

Una banda sonora antológica

Star Wars no sería lo mismo sin una música potente, evocadora y, por encima de todo, memorable. Por eso, uno de los aspectos fundamentales de El despertar de la Fuerza debería ser en todo momento su banda sonora donde, independientemente de la revolucionaria forma de hacer Star Wars de Abrams, escuchemos los característicos temas de siempre (el de la Fuerza y el Lado Oscuro, los temas concretos de personajes, los de acción y las marchas militares), pero también otros nuevos que nuestro cerebro y nuestro espíritu asocien inmediatamente con la vestimenta, armas, actitud y toda la imaginería visual de los nuevos personajes, entornos y situaciones. La fanfarria que acompañará a la introducción de las letras amarillas permanecerá, a todas luces, imperturbable.


Porque Star Wars no tendría vida sin John Williams (o cualquier otro compositor que tenga un estilo similar que siga sus pautas) y todos esperamos que tras las poco llamativas partituras de las dos últimas entregas de las precuelas (esto es, El ataque de los clones y La venganza de los Sith), El despertar de la Fuerza tenga una de esas banda sonoras de las que se recuerdan. Hay que reconocer aún así que no es que hubiera excesivo material para lucirse, musicalmente hablando, en las precuelas y aun así el maestro salió muy bien del paso. .

La rentrée de la saga galáctica por la puerta grande en Disney tiene que darse con toda la orquesta sonando en todo su esplendor, y quien mejor que el maestro Williams.

Los personajes como base de la saga

Por mucha imaginería visual, sonora y musical que tenga, El despertar de la Fuerza debe tener por encima de todo unos personajes carismáticos, bien construidos y cuyas acciones concuerden con la historia que se nos cuenta en la pantalla. No pido un Han Solo, un Luke Skywalker, una Princesa Leia o un Darth Vader, pero como mínimo los nuevos personajes deberían tener aunque sea un cincuenta por ciento de todos ellos, lo justo para que una vez estemos disfrutando de El despertar de la Fuerza sintamos simpatía por algunos, rechazo por otros, que se note la química entre ellos, e incluso curiosidad por ver qué esconde tal o cual personaje que, mira por donde, nos resulta más simpático aunque sus acciones estén en contra de los protagonistas (hasta existe la posibilidad de que luego termine uniéndose a ellos si no está totalmente inclinado hacia el mal como parece estarlo Kylo Ren y lo estaba Darth Vader).


El antagonista es tan importante como el héroe
La base fundamental a la hora de construir un buen personaje para una saga como esta (y cualquier otra narración en realidad) es que su motivación debe estar clara, o como mínimo que el director y guionista oculten sus orígenes para ser revelados más tarde al espectador a modo de sorpresa. Incluso puede que los orígenes no sean necesarios y nuestro cerebro funcione a plena potencia para encontrar las piezas que faltan en el puzle. ¿No hicieron acaso eso mismo con Darth Vader?

El carisma, unido a la manera de expresarse del personaje, incluso sus armas y vestuario, se asocian inmediatamente con una idea, y gracias a su combinación luego son capaces de perdurar por sí solos en la cultura popular como han hecho los personajes de la trilogía original. Todos sabemos de sobra como viste y habla Han Solo, Darth Vader o el Almirante Ackbar. Los asociamos con una idea, un concepto y su particular integración en el cómputo de la historia. Por supuesto, también están las sorpresas que nos depara Abrams con ciertos personajes y de los que apenas sabemos nada, como es el caso del mencionado Ren (del cual todos esperamos que sea tan icónico como el propio Vader o que al menos deje alguna huella en el imaginario colectivo), la capitán Phasma, el personaje de Lupita Nyong'o y el ya entrado en años Luke Skywalker.


El antagonista es tan importante como el héroe, diría que hasta bastante más, lo cual se debe a que en una inmensa cantidad de obras tanto escritas como cinematográficas el villano es lo primero que capta la atención del lector/espectador y lo primero que presenta, en no pocos trabajos, el artífice de esa misma obra. ¿Estará a la altura del héroe? ¿Podrá medir sus habilidades con el que, en teoría, tiene todo el peso de la narración? Pongamos otra vez como ejemplo a Darth Vader: sus capacidades eran muy superiores a las del héroe, cuya carrera no hace sino ir en aumento para finalmente luchar contra él y, en la mayoría de los casos, terminar derrotado.

El pasado es muy importante, ya que un vistazo a sus orígenes (aunque se nos describan de forma limitada) permite averiguar sus motivaciones o darle un sentido a sus acciones, tanto buenas como terribles. ¿Por qué Kylo Ren arrasa una aldea? ¿Qué razón hay para que Finn vista como un soldado de asalto y escape de un Destructor Estelar a los mandos de un caza TIE? ¿Es Rey la elegida de turno para llevar a cabo grandes hazañas? ¿Qué han estado haciendo Han, Chewie, Leia y Luke durante todo este tiempo tras El retorno del Jedi? (Los que han leído el Universo Expandido ya creían saberlo, pero ahora se viene abajo).


Otras opciones a la hora de presentar a los héroes es precisamente la carencia de presentación que mencionaba en uno de los párrafos anteriores, bien porque ya los conozcamos de anteriores ocasiones (ejemplos como Han Solo, Leia o Chewbacca), o haciendo breves incisos para contarnos a grandes rasgos, o de forma muy concreta, qué ha ocurrido en el lapso de tiempo en que no les hemos visto en acción, novela, cómic o cualquier otro formato en el que hayamos consumido sus últimas aventuras.

El caso de El despertar de la Fuerza es claro: los personajes tienen que tener mucha fuerza o terminarán en el olvido, o en el cajón de los recuerdos de lo que una vez podrían haber sido y no fueron. La única diferencia es que los personajes de siempre no podrán bajar el listón, como no lo hizo nuestro arqueólogo favorito en Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal.

Una buena batalla (o batallas) espacial

El título lo dice todo: un nuevo episodio de la saga galáctica no puede existir sin una buena batalla espacial, o por lo menos una batalla en tierra como ya hemos visto en El imperio contraataca o La amenaza fantasma. Por lo que hemos podido ver en el tráiler de El despertar de la Fuerza, batallas habrá (una como mínimo) y por lo visto Abrams y su particular forma de hacer las cosas ya lo advierte: vamos a ver situaciones ligeramente distintas y un nuevo enfoque de los elementos de la saga, entre ellos las batallas entre cazas y naves estelares.


Lo que más deseo sin duda es ver a pleno funcionamiento los nuevos Ala-X y los cazas TIE negros del Primer Orden, cómo funcionan, cómo se mueven y, en definitiva, cómo suenan. Porque una parte fundamental, aparte de la banda sonora, es el apartado sonoro en cuyo campo la saga galáctica siempre ha sido puntera.

Los Ala-X desplegando sus alas sobre el mar o un lago cualquiera de un planeta desconocido que hemos visto en el tráiler es una de las nuevas situaciones que se darán en el nuevo episodio, así como las breves secuencias de intercambio de disparos y explosiones (unido a ese brevísimo plano tomado junto al costado de un Ala-X que me parece muy llamativo, o el misil que persigue al Ala-X y lo destruye), todo ello regado con soldados de asalto en tierra, combates personales y demás parafernalia que abrumarán nuestros sentidos y, seguramente, hará que querramos volver al cine a degustarla una vez más es solo un anticipo de lo que nos espera.


Las batallas especiales es uno de los temas que más disfruto a la hora de revisionar la saga de Star Wars y, honestamente, nunca me canso de sentir cada cierto tiempo la Batalla de Endor o el asalto a la base Echo en el planeta helado de Hoth y su dramático desenlace.

Cuando dos facciones en lucha, en este caso la Resistencia y el Primer Orden, no se ponen de acuerdo, el último recurso es dirimir a cañonazos en una tremenda batalla que ponga a prueba el temple de los combatientes y enaltezca a los héroes. Así ha sido siempre y lo seguirá siendo.

Por descontado con que también espero que la película tenga buen ritmo, humor divertido (sobre todo humor de droides), unos efectos especiales y sonoros de órdago y que haya la dosis exacta de dramatismo para realzar el conjunto. No por nada la película ha sido calificada para mayores de trece años.

¿Y vosotros? ¿Qué es lo que más esperáis encontrar en El despertar de la Fuerza?

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