Mi espada, mi conjuro.
La puerta. Magia.
La mazmorra. Un troll.
Nos gusta la fantasía

"Sabe, oh príncipe, que entre los años en que los océanos anegaron Atlantis y las resplandecientes ciudades [...] hubo una edad no sonada en la que brillantes reinos ocuparon la tierra como el manto azul entre las estrellas."

LA

en la tinta

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra,
un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía.


- La fantasía es la poción mágica de la literatura -

Nuestra
definiciónde
Fantasía

Dícese de tener la espada a mano y el conjuro aprendido, abrir la puerta a ganzúa, recorrer las mazmorras, enfrentarse al troll, al gnoll y al conjurador de la torre. Explorar un universo imaginario... o no.

Russ Nicholson

El editor
recomienda

Literatura

Neil Gaiman retrata la mitología nórdica en su próximo libro

Todos los trabajos del autor británico están influenciados por las diversas mitologías de la humanidad, entre ellas la nórdica, por lo que es natural que su nuevo trabajo sea precisamente un análisis novelado de los mitos nórdicos.

También
en Twitter

Publihechizo

Publihechizo

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll. El mundo. Nos gusta la fantasía en todas sus formas.

Literatura

‘La Espada de la Verdad’ sigue adelante con ‘The Nicci Chronicles’

Ahora que Terry Goodkind ha cerrado la saga principal, es hora de que Nicci tome el relevo.

Por Grayskull

Dark Horse publicará las tiras cómicas de ‘He-Man y los Masters del Universo’

El sello del caballo negro recupera y recopila en primicia las tiras cómicas de He-Man.

Reinos Olvidados

El elfo oscuro Drizzt Do'Urden vuelve pronto

El drow y los Compañeros de Mithril Hall viajan de nuevo hasta Gauntlgrym para buscar a un viejo amigo.

Literatura

Ediciones B publicará novelas de The Expanse

Tras el éxito de la serie en el canal SyFy, la colección Nova publicará al menos el primer libro de la saga escrita.

Las últimas novedades

Grimorio de novedades

abril 16, 2015

Reseña: 'El principe Lestat' de Anne Rice, el eterno adolescente vampiro

Compartir

Han pasado los años y han cambiado las modas, pero Rice no. Sus vampiros son los mismos elitistas melancólicos de siempre: jóvenes, hermosos y tremendamente elitistas todos ellos. Incluso cuando alguno se convierte al vampirismo a una edad tardía, Rice encuentra la excusa para acabar dándole un cuerpo joven y fibroso. Todos son ricos, todos se alojan en las suites de los mejores hoteles, todos son devotos de la música clásica, de los coches de lujo, del mobiliario europeo de época y de la poesía del romanticismo. En una sociedad donde el vampiro es un parásito incontrolable con abundantes dosis de gore —The Strain— o una luciérnaga patética —Crepúsculo Rice es una de las últimas guardianas del vampiro romántico y sensiblero, que se aferra al pasado tanto como su autora. Lestat —y sus amigos vampíricos— son incluso incapaces de acostumbrarse al mundo de la telefonía móvil o a la existencia de internet. Para ellos al parecer es incomprensible; para mi, es solo Rice deseando haber ambientado su saga en el siglo XIX.

RELACIONADO: Convivencia con el vampiro: Las 'Crónicas vampíricas' de Anne Rice, una retrospectiva

Pues bien, esta isla de incorruptible vampirismo romántico que es la obra de Rice pasaba por horas bajas antes de El príncipe Lestat, ya que entre La reina de los condenados (tercer libro de la saga) y éste nada había funcionado particularmente bien. Rice daba vueltas sobre las mismas ideas una y otra vez y presentaba personajes nuevos con historias idénticas a las de personajes antiguos, y sobre éstos antiguos volvía a hablar profundizando en su trasfondo hasta el punto de dedicarles libros enteros. Fue el caso de Armand —quizá el mejor personaje de la saga—, Marius o Pandora. Para quienes alguna vez habían disfrutado con "Crónicas vampíricas", El príncipe Lestat cargaba con la gran responsabilidad de remontar la saga o hundirla definitivamente.

Como si la propia Anne Rice fuera consciente del declive de su principal legado literario, en El príncipe Lestat retoma el tema de la Reina de los Condenados, la Reina vampira de cuya existencia dependen el resto de inmortales. Tras los acontecimientos de La reina de los condenados las cosas han cambiado —nos cuenta Rice— para los hijos de la noche. Es todo puro caos. Cuando la Reina de antaño, Akasha, quemó la mayoría de casas de reunión y mató a tantos de sus descendientes acabó también con un sistema que se había ido cimentando con el paso de los siglos y que funcionaba. En el tiempo que ha pasado, y con una nueva Reina ausente ningún nuevo sistema ha reemplazado al anterior. En otras palabras, Rice admite que todos los volúmenes que ha escrito desde La reina de los condenados no han supuesto el menor progreso en su mundo vampírico.


Por descuido o desinterés de la nueva reina los vampiros lo pasan mal. Tienen —en un ejemplo de metaliteratura— los libros de Anne Rice, supuestamente escritos por Lestat y sus allegados (Entrevista con el vampiro, Lestat el vampiro, etcétera) como guía y fuente de información sobre su pasado y su naturaleza, pero poco más. Claman pidiendo ayuda a los ancianos, a los hijos de los milenios, los vampiros realmente antiguos que podrían apaciguar las aguas y traer el orden, pero estos no responden, y una nueva quema, una nueva ola de destrucción se desata cuando desde Oriente algo o alguien empieza a destruir grupos enteros de vampiros sin explicación alguna. La incertidumbre crece y unos pocos inmortales intentan descubrir qué está pasando y, a la vez, comprender su propia naturaleza, averiguar las razones biológicas de sus cualidades vampíricas y crear de una vez una ciencia propia capaz de tratar con criaturas como ellos.

Esta novela Rice usa un método muy parecido al de George R. R. Martin: dedica sus capítulos a distintos personajes cuyas tramas se van entrelazando. De todos ellos destaca el que da título al libro.

Lestat es príncipe, desde luego, aún cuando ya debería ser rey. Lestat, que fue convertido a los veinte años y cuenta ya con doscientos, ha viajado al lado de la Reina de los Cielos y la Reina de los Condenados, se ha enfrentado al ladrón de cuerpos y ha conocido al diablo Memnoch, y a innumerables vampiros ancianos y neófitos. Pero Lestat sigue siendo un eterno adolescente. Es un Vampiro más insoportable que temible: aún a su edad y con su experiencia, es inmaduro e indeciso, vaga sin rumbo lloriqueando y deseando morir, en una eterna crisis existencial. Quiere amar y quiere ser amado, y a la vez quiere estar solo; quiere vivir entre humanos y quiere la compañía de los vampiros. Se recrea en su notoriedad y al mismo tiempo desea ser ignorado.

La novela está escrita en primera persona y el interno e interminable debate de una edad del pavo queda aún más acentuado e inspira en el lector un deseo muy fuerte de usar este mismo libro que tenemos entre manos para martillear una estaca en el corazón del príncipe y acabar así con tanta tontería. Lestat, simplemente, es el personaje menos interesante de este tomo.


Mucho más interesante me parece Antoine, el músico, el antiquísimo Gregory, Marius y David o la comuna de Armand, Sybille y Benji. Seth y Fareed suponen una oportunidad única: el segundo es un científico de primer orden. Teniendo en cuenta que la sociedad vampírica se remonta a más de seis mil años en el pasado, sus logros en cualquier área del saber son casi inexistentes: es un grave fallo en la lógica interna de “Crónicas vampíricas”. ¿Qué no habría logrado alguna de las grandes mentes que ha visto la humanidad si hubiera dispuesto del tiempo y la eterna juventud de la que gozan los vampiros? Y estos, con sus dones, no hacen nada ni siquiera para entender mejor su naturaleza. Esto se ha acabado con la llegada de Fareed, y ya era hora. Las gemelas Maharet y Mekare y Jayman, coprotagonsitas de La reina de los condenados parece que han sido retocados para encajar en los nuevos planes de Rice. Ahora Jayman (Khaiman en la edición anterior de Ediciones B) nos lo pintan como un pobre tonto desorientado, y a las gemelas como unas irresponsables que no se enteran de nada de lo que pasa ni tienen ningún interés en enterarse. Rhoshamandes y Benedict, la pareja clave, son personajes trágicos, simples herramientas para que progrese la narración hacia su final, completamente intercambiables con cualquier secundario por lo poco que Rice los desarrolla.

El príncipe Lestat padece de los mismos defectos que todos los anteriores: es poco realista cuando pretende dar una visión de la historia, pintándola de color de rosa. Desde la perspectiva de los vampiros, todo (el mundo romano, la edad medieval) es un despliegue de belleza y progreso, sin demasiada crítica. Cualquiera que les oyera pensaría que estos tiempos eran la edad dorada de la humanidad donde todos, señores y siervos, tenían oportunidad de confraternizar y un plato en la mesa cada noche. Es poco original, cuando todos los vampiros, como decía, están cortados por el mismo patrón. Pero sobre todo, está demasiado cargado de autocomplacencia. Anne Rice dice, a través de uno de sus personajes, que su saga “Crónicas vampíricas” es (en un ejercicio metatextual se referencia abundantemente en la novela, supuestamente obra de varios de los vampiros que las protagonizan), y cito textualmente: “[...] las historias de la serie, a decir verdad, la dejaron fascinada; no solo por su complejidad y profundidad, sino por sus oscuros y peculiares giros argumentales, y por la cronología que trazaba del desarrollo moral del principal protagonista [...]”. Poco se puede añadir a una reseña si la propia autora ya te hace el trabajo señalando lo compleja y profunda, oscura y peculiar es su obra (nótese la ironía).

Se le reconoce a Anne Rice que al fin parece decidida a hacer lo que su personaje, Mekare, rechaza y es tomar las riendas de su reino. Ya en el principio de este libro ofrece por primera vez un glosario — innecesario por otra parte; no hay tantos términos específicos ni estos son tan poco autodefinitorios— y por primera vez desde La reina de los condenados más que mirar al pasado o perderse en aventuras vacías de interés parece querer atar el nudo y dar un rumbo coherente a su saga.


Al final de este libro, la sociedad vampírica ha experimentado un cambio: está decidida a progresar hacia algo, quizás hacia una familia bien avenida que caminará hasta la puesta de sol y el final feliz que no veremos porque es un punto y final, o hacia un futuro cargado de más novelas. De momento recomiendo este libro a los fans de la saga porque pese a sus defectos, no se puede negar que es entretenido y que por fin resuelve muchos de los cabos sueltos que quedaban por resolver. Para los neófitos, no hay ningún peligro si se detestan las escenas innecesariamente gore o el terror desatado, porque en este libro no hay ninguno: todo es bello, todo es elegante, todo es inspirador.

Estos depredadores que son los vampiros por naturaleza se dotan a sí mismos ya desde su despertar en la Sangre de un código moral que les lleva a alimentarse de mortales de forma cándida y discreta, sin matar, y si es necesario liquidar a su presa. Procuran que sea un criminal y que nadie les eche de menos. Del mismo inocente modo Rice toma del progreso de la tecnología y la globalización lo que le interesa —algunas nuevas tecnologías— e ignora lo que no le conviene —un control mayor que nunca en la historia sobre el ciudadano y sus operaciones, de su identidad, de cómo y donde gasta el dinero, de donde lo saca y, sobre todo, ignora la omnipresencia de las cámaras que desde cualquier teléfono móvil podrían grabar un vampiro usando "el don del fuego" y colgarlo en YouTube en medio minuto—.

El príncipe Lestat es una visión extremadamente optimista del mito del vampiro y de como la psicología de unos seres semejantes podría evolucionar con el paso del tiempo. Exageradamente optimista acerca de como podrían encajar tales criaturas en la sociedad moderna y seguir pasando desapercibidas. Y la prueba es que otras obras posteriores ya ni lo intentan: Sookie o Anita Blake viven en mundos donde el vampirismo ya ha salido del armario. Rice se aferra a su isla romántica. Para algunos será un encanto, para otros quizás no tanto.

Ediciones B, marzo 2015
Tapa dura con sobrecubierta, 560 págs. 22 € 
Electrónico, 9,99 €
Traducción de Santiago Del Rey Farrés

4 comentarios

Muy acertada toda la reseña. Que risa con "inspira en el lector un deseo muy fuerte de usar este mismo libro que tenemos entre manos para martillear una estaca en el corazón del príncipe y acabar así con tanta tontería" no puedo estar más de acuerdo.

La novela la tengo en mi estantería como lectura pendiente pero el genero no es que me llame mucho aunque le puedo dar una oportunidad.¿Me lo recomendáis?.

Me gustó mucho tu reseña y no puedo estar más de acuerdo contigo acerca de este libro. En mi opinión, el libro sigue siendo fiel al estilo de Rice pero también me pareció que hay un exceso de personajes nuevos y, al introducir tantos personajes, muchos de ellos carecen de profundidad. Me parece que el personaje de Viktor fue muy mal aprovechado y que Rose, por ejemplo, está de más y no aporta a la historia. Ahora que está a la vuelta de la esquina un nuevo libro de la serie me pregunto el tratamiento que hará Rice a los nuevos personajes o si solamente quedarán como algo anecdótico en la nueva etapa de las Crónicas. Saludos!

A мι parecer el lιвro тιene υn poco dw тodo conтanтo qυe нay perѕonjeѕ nυevoѕ мιѕтerιoѕo pero cada ѕaga ѕaga тυvo ѕυ eѕтιlo algo nυevo ѕιn paѕar de qυe el prιnce ѕea el мιѕмo тan carιѕмaтιco υnιco qυe A. R. Lo deѕcrιвe a dιғerencιa del perѕonaje Vιcтor qυerιendo aѕeмejarѕe al prιncιpe eѕo мe мoleѕтa pero мe ғaѕcιna leer cada υna de ѕυѕ cronιcaѕ

Conversaciones




Si Frank Frazetta hubiera ilustrado la Tierra Media

El legendario artista de fantasía heroica y ciencia ficción podría haber ilustrado El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien, pero el proyecto nunca salió adelante.

Ilustración

Mi espada, mi conjuro. La puerta, magia, Igni. La mazmorra, un troll.
Nos gusta la fantasía

 

© 2009-2016 La Espada en la Tinta. Todos los textos y arte son propiedad son propiedad de sus respectivos autores.
La web

La Espada en la Tinta lleva desde 2009 acercando la literatura fantástica a
los lectores de habla hispana apasiona-
dos por el género.
Síguenos

No dejes de visitarnos en nuestras redes sociales.

Nosotros

Editor/Redactor
jefe
Loren Sparrow

Más

Qué es
La redacción
Contacto
Guía para
comentar

En breve
activamos
esta sección
Gracias por aceptar las cookies. Puedes cerrar este mensaje o leer más sobre la política de cookies. Más información | Sobre las cookies