Título original: Watchmen.
Guión: Alan Moore.
Dibujo: Dave Gibbons.
Color: Dave Gibbons.
Edición: 464 págs, color. Planeta DeAgostini, edición "Absolute", 2009.
Precio: 35 €.
Disponible en ebook: No.
Traducción: Raúl Sastre.
Temática: Thriller, policíaco, superhéroes.
Correlación: Independiente.
"Diario de Rorschach, 12 de Octubre de 1985: Esta mañana me he encontrado un cadáver de perro en un callejón, sobre su estómago reventado había huellas de neumático. Esta ciudad me teme. He visto su verdadero rostro."
Con estas palabras da comienzo una de las obras de ficción más importantes del siglo XX, que pertenece al ámbito del cómic (creada para DC), pero que incluso trasciende géneros por su calidad narrativa, acercándose al terreno literario (teniendo en cuenta que el cómic es otra modalidad literaria en sí misma) e incluso el cine.
Alan Moore, autor de otras obras de renombre como
V de Vendetta o
From Hell, junto a los lápices de
Dave Gibbons (color de John Higgins), crean una obra perdurable en el tiempo que puede ser perfectamente sujeto de análisis de numerosos recursos estilísticos, componentes gráficos revolucionarios (recordemos que data de mediados de los años ochenta), e incluso de la psicología humana. Porque de eso trata
Watchmen ("Los Vigilantes"
), del ser humano, de la justicia, de un montón de temas que deberemos explorar por nosotros mismos al abordar esta obra de ficción. Es muy difícil hacer una reseña justa o completa sobre tan magna obra, así que por lo menos que este texto sirva de aproximación al conjunto y suscite el interés.
Comentar cualquier relación sobre su argumento incurriría, según mi opinión, en un atentado contra todos aquellos a los que no les gusta que les cuenten absolutamente nada sobre el mismo. Precisamente,
Watchmen es una obra para dejarse llevar por su hilo narrativo (a la vez que gráfico), en una serie de capítulos (la obra estaba originalmente dividida en doce números) que van acercándose poco a poco hasta la inesperada e inusitada, a la vez que original, conclusión.
Watchmen es una novela gráfica que toca varios palos, entre ellos el género negro, la ciencia-ficción o la novela de aventuras. Pero uno de los más evidentes es el acercamiento hacia el género superheroico. Los personajes de la obra no poseen poderes más allá de lo que una persona normal pudiera tener. Sus virtudes residen en una motivación, algo que les impulsó en los años cuarenta a ser lo que son hasta el momento (con una serie de sucesores que toman la máscara de nuevo). Más allá de eso, lo superheroico (dejémoslo simplemente en “héroes”) se convierte en un juego inteligente que hace referencia directa al auge que sufrieron los cómics de superhéroes que aparecieron allá por los años treinta o cuarenta. El papel que han venido teniendo hasta entonces, su función en la sociedad, y que cobró vida propia gracias a los aventureros enmascarados que se unieron para luchar contra el crimen y los bajos fondos.

Con esta relación hacia el propio mundo del cómic, Moore desarrolla una trama donde los enmascarados de antaño (retirados por el gobierno gracias a una ley que les impide volver a actuar) están sufriendo una serie de asesinatos que parece ir mermando el grupo poco a poco. El primero en caer es
Edward Blake, anteriormente conocido como
“el Comediante”, pero ante este desafortunado acontecimiento se plantea una serie de cuestiones: ¿Quién querría ver muerto al Comediante? Y lo más importante… ¿Porqué?
Tanto el ilustrador como el guionista demuestran una calidad excepcional en su trabajo. Posiblemente Gibbons se muestre algo estático al representar a los personajes, expresiones o posturas (al igual que ocurre en V de Vendetta, por ejemplo), pero es algo que yo personalmente achaco a su estilo, al que nos acostumbraremos enseguida porque el autor es capaz de ofrecernos viñetas realmente espectaculares y que por sí ya merece echarle siquiera un vistazo a la obra. Por otra parte, Watchmen no es una obra de fácil digestión, no es un tebeo donde se sucedan las tortas o las secuencias de acción gratuitas, no. Es una obra madura, con multitud de referencias a la cultura popular de la época, montones de recursos narrativos y visuales (magistral el uso de una historieta como comparación entre el mundo real y el de ficción), planos subjetivos que nos sumergen como espectadores en lo que acontece en ese momento, flashbacks (el tiempo tiene cierta importancia), metáforas, símbolos, símiles… Todo tiene cabida en Watchmen, incluso el famoso logo del "smiley".

Otro de los recursos que más llama la atención en la obra es la inclusión de bastantes textos en prosa (tales como entrevistas, dossiers, recortes de periódicos…) al final de cada uno de los capítulos, y cuya función es la de psicoanalizar a los personajes, aportar más datos al conjunto de la trama o el entorno en el que se mueve este microcosmos creado para tal efecto, o simplemente aportar un efecto que amplíe la concepción que tiene el lector que se enfrenta a tan compleja obra. Porque de seguro que ningún lector quedará indiferente ante las acciones tomadas por los protagonistas (los cuales responden a unos perfiles psicológicos bastante humanos y completos, véase por ejemplo el personaje de
Rorschach o el
Dr. Manhattan), ni siquiera ante la obra en sí, un tebeo de superhéroes, que ni deja de serlo, ni lo es completamente.
Para todos aquellos que tengan reparos a la hora de acercarse al Watchmen de Moore y Gibbons, mi recomendación está clara: es una obra que merece ser leída al menos una vez. Una segunda (o tercera) si deseamos volver a disfrutar de las avanzadas técnicas narrativas, referencias o juegos literarios. Una obra moderna e inteligente que no deja (ni debe) dejar indiferente a nadie, seamos aficionados o no al mundo del cómic. Personalmente creo que cualquiera debería leerla más allá de sus gustos lectores.
Notas sobre la edición. Pese a ser un volumen encuadernado en tapa dura, según mi más sincera opinión, el contenido pesa más que el continente, y pudiera darse el caso de una rotura que diera al traste con todo el volumen (en caso de tratarse del "absolute" de Planeta). Recomiendo leerlo en una superficie lisa, que no deforme para nada el volumen, y que en definitiva tampoco suponga un esfuerzo demasiado constante para nuestras maltrechas muñecas, pues si no pesa cuatro kilos el tomo, poco le falta. He oído muchas quejas sobre el papel, no satinado, quejas que no comparto en cierta forma, puesto que un papel satinado hubiera encarecido el producto sobremanera (nos iríamos perfectamente a los cincuenta euros), aunque la calidad de la obra habla por sí misma. En cualquier caso, para los menos cuidadosos... cuidado con no deformar el volumen para no llevarse sorpresas innecesarias.
¿Quién vigila a los vigilantes?