
...Bueno, no exactamente ochentera, sino casi de los noventa, porque la película data del 88, pero es una de esas películas clásicas de fantasía que tan de moda se pusieron hace poco más de dos décadas, con éxitos tan importantes como "Lady Halcón", "Dentro del Laberinto", "Cristal Oscuro", "Krull", "Tygra, Hielo y Fuego", o "Conan el Bárbaro" entre otras. "Willow", dirigida por Ron Howard y escrita por George Lucas, es una de esas películas de fantasía que uno no suele cansarse de ver, ya sea debido a la nostalgia por ser la película de cabecera de pequeños, o porque recuerda a una época en la que el empeño puesto en este tipo de producciones era algo diferente, por sus animatronics, por la cantidad de tiempo vertido en escenarios de cartón piedra, o simplemente por la imaginación derrochada (de hecho, fue nominada a los Oscar por los mejores efectos visuales y de sonido, pero no ganó). Afortunadamente, y después de mucho tiempo de sequía, desde hace algunos años se ha retomado el género, estando ahí las tres películas de Peter Jackson sobre "El Señor de los Anillos", o más recientemente, "Stardust" o "El Laberinto del Fauno", retomando el sabor de antaño.
Pero centrándonos en "Willow", diremos que es una película clásica de fantasía. Clásica porque su argumento ha sido visto muchas veces en muchas novelas, por ejemplo, y porque tiene un nudo y un desenlace también clásico. Trata sobre una malvada bruja, Bavmorda, una reina que gobierna la región con mano de hierro y tiranía, obsesionada con una profecía que dice que Elora Danan será la encargada de destruirla. Debido a esto, manda supervisar todos los partos, por si surge algún indicio de la niña, con una marca que la identifique. Da la casualidad de que la niña nace y es mandada asesinar, pero la sirvienta que atiende el parto huye hacia tierras lejanas a petición de la madre, llevándose consigo al bebé. Dicho bebé, por diversas razones, termina en las manos de un pek, un hombre de baja estatura, labriego y aficionado a la magia, que la adopta no sin grandes remordimientos y problemas. A partir de ahí, tendrá que devolver la niña a un humano que cuide de ella, porque los peks no quieren problemas, pero más tarde... deberá hacer cumplir la profecía.

Con esta premisa arranca la película, una historia de magia, monstruos, seres faéricos, batallas, aventuras y personajes carismáticos. Desde el principio nos encariñamos con los peks, que a semejanza con los hobbits de "El Señor de los Anillos", viven en armonía en su tierra, apartada del reino de la malvada bruja. Viven una vida sencilla, con risas, buena comida, bebida, bailes y trucos de magia. No por nada, Willow, el protagonista de esta historia (representado por Warwick Davis, que ya hemos visto muchas veces en otras películas de George Lucas, pero disfrazado, o en un cameo) es aspirante a aprendiz del mago Aldwin, pero sus trucos no tienen mucho éxito que digamos. Estos peks son gente simple, dedicada a la familia y la tierra que trabajan, pero demuestran mucha valentía en el combate, o cuando la situación lo requiere. De ahí ese paralelismo hobbit/pek, ya que en "El Señor de los Anillos" se le encarga a Frodo una tarea titánica (incluso las dos historias comienzan con una fiesta), y es probada su resistencia, como moraleja de que hasta los seres más pequeños pueden llevar a cabo grandes cosas. En "Willow", el caso es parecido, ya que a un ser totalmente inesperado se le encarga una tarea similar, pero con menor epicidad, ya que estamos ante una película más desenfadada y con menor carga trágica.

A lo largo de toda la película aparecen personajes que dificultan o facilitan la tarea del protagonista, como ese par de diminutos seres faéricos, vestidos como salvajes, o el extraordinario guerrero Madmartigan (interpretado por Val Kilmer), a quien en un principio se le encomienda el cuidado de la niña (antes de que la pierda por un descuido muy tonto), y es notable por sus hazañas y fama merecida de mujeriego y mercenario, creo que uno de los mayores atractivos de la película, porque este guerrero es divertido como pocos. Como aventura que es, no faltan los encuentros diversos a lo largo de los bellos parajes de tierras, bosques, lagos y montañas, llenos de monstruos, regimientos de soldados que marchan a la guerra, varitas mágicas, persecuciones en carro, combates con espada, villanos que cumplen las órdenes de la malvada Bavmorda... y un largo etcétera. Quizá la escena más memorable es la del asalto a la desolada ciudad de Tir Asleen, y la que más se recuerda y aparece cada vez que esta película es mencionada en algún reportaje de la televisión, donde surgen los trolls y ese terrible monstruo de dos cabezas animado con la técnica del
stop-motion (concretamente, con
claymation, usando plastilina), marca de las películas de fantasía de esta época junto a los títeres o los disfraces. ¿Qué más se puede decir? Tiene todos los ingredientes de una entretenida historia de fantasía y que se ha convertido con el tiempo en una película de culto, con efectos especiales que marcaron escuela, personajes que caen bien (¡a todo el mundo le gusta Madmartigan!), situaciones cómicas, y en definitiva, una historia tradicional de aventuras, magia y fantasía con todos los recursos que pueblan un cuento de hadas, con filtros de amor, guerreros valerosos y brujas buenas. Ah, y no nos olvidemos de la evocadora música de James Horner, dándole ese aire bonachón, feliz y despreocupado al tema de los peks y que tan bien suena en el menú del DVD de mi casa.



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(Pulsad aquí si queréis ver el trailer original)
Título Original:
Willow /
Director: Ron Howard. /
Género: Fantasía. Aventuras. /
Nacionalidad: Estados Unidos. /
Estreno: 2 de Diciembre de 1988. /
Duración: 126 minutos.